Nota del editor: esta es la respuesta a una de las diferentes preguntas que los oyentes del pódcast Ask Pastor John le hacen al pastor John Piper.
El mal liderazgo hace que todo se trate del líder. Todos hemos visto esto de alguna manera, y por eso la enseñanza de Jesús sobre el liderazgo es tan refrescante, tan contraintuitiva. Él cambia lo que a menudo se entiende por liderazgo en este mundo y lo pone en su lugar correcto. Dice que si quieres llegar a ser grande, debes servir. Si quieres ser el primero, debes ser el último. Si quieres liderar, debes entregarte a ti mismo. Hoy estamos analizando el liderazgo santo, ya sea en tu iglesia, en tu familia o en tu lugar de trabajo. Si te suena familiar, es porque lo leímos hoy en nuestro plan de lectura bíblica, Mateo 20, un texto que está en la mente de Jonathan en Seattle, Washington:
«¡Hola, pastor John! Mi pregunta para ti es sobre Mateo 20:26-28. ¿Cómo ha desafiado tus propias medidas de éxito y significado la redefinición radical de grandeza que hace Jesús, de que “el que entre ustedes quiera ser el primero, será su siervo”? En una cultura que equipara el liderazgo con el privilegio y la autoridad, Cristo ofrece un camino contrario a la lógica donde el verdadero poder emerge a través de la entrega de uno mismo. Al considerar el acto supremo de servicio de Jesús de dar “su vida en rescate por muchos”, ¿cómo moldea su estándar de sacrificio tu enfoque hacia el liderazgo en la familia y la iglesia?».
Sólo un aviso aquí al principio para las personas que quieren saber más sobre el liderazgo cristiano: escribí un pequeño librito llamado Marks of a Spiritual Leader [Marcas de un líder espiritual], que está disponible gratis en Desiring God, o puedes conseguir su audiolibro. Ese pequeño librito habla de un conjunto interno de características que te hacen un líder —un líder espiritual o cristiano— y un conjunto externo de características que marcan a todos los líderes, sean cristianos o no.
Muchas de las características que definen a una persona como un líder eficaz no son distintivamente cristianas, pero están moldeadas —al menos para el cristiano— de maneras cristianas en su ejercicio por las marcas espirituales del conjunto interno. Y creo que es sobre ese conjunto que Jonathan está preguntando aquí. Específicamente, Jonathan quiere saber cómo la enseñanza de Jesús afecta tu concepción y ejercicio de la adoración en la enseñanza de Mateo 20:25-28.
Definamos el liderazgo cristiano
Permíteme leerlo:
Pero Jesús, llamándolos [a sus discípulos] junto a Él, dijo: «ustedes saben que los gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y que los grandes ejercen autoridad sobre ellos. No ha de ser así entre ustedes, sino que el que entre ustedes quiera llegar a ser grande, será su servidor, y el que entre ustedes quiera ser el primero, será su siervo; así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos» (Mateo 20:25-28).
Antes de que puedas profundizar en cómo las palabras de Jesús moldean el liderazgo cristiano, necesitamos una definición. Necesitamos definir el liderazgo para que sepamos de qué estamos hablando. Defino el liderazgo en general de esta manera: saber adónde quieres que vaya la gente y tomar la iniciativa para llevarlos allí de tal manera que te sigan. Esa es mi definición de liderazgo en general. En otras palabras, no tienes liderazgo si no tienes un destino, y no tienes liderazgo si no tienes seguidores. Si nadie te sigue, no estás liderando (por definición), y no tienes liderazgo si no eres tú quien toma la iniciativa para llevarlos al destino. Así que, siempre hay estos tres componentes en el liderazgo: hay un destino o una meta, hay algún tipo de iniciativa que alguien toma, y luego hay seguidores.
Ahora bien, lo que hace que el liderazgo sea cristiano o espiritual es que incluyas a Jesucristo en esa definición. El liderazgo cristiano, o liderazgo espiritual, es saber dónde quiere Cristo que estén las personas y luego tomar la iniciativa de usar los métodos de Cristo para llevarlas allí, dependiendo del poder de Jesucristo, de tal manera que las personas te sigan con gusto. Eso es lo que hace que el liderazgo sea cristiano.
Liderar y servir
Así que, lo que trato de hacer en ese conjunto interno al definir el liderazgo cristiano es dar una respuesta bíblica a la pregunta «¿dónde quiere Cristo que estén las personas?». Si vas a tomarlas y liderarlas hacia algún lugar, ¿a dónde vas a llevar a las personas? Mi respuesta corta es que Él quiere que las personas vivan para la gloria de Dios. Él quiere que sus vidas estén llenas de buenas obras de amor para que otros vean sus buenas obras y den gloria a su Padre que está en los cielos (Mt 5:16).
El texto al que Jonathan se refiere en Mateo 20:25-28 aborda específicamente el método peculiar de llevar a las personas a vivir por fe, en amor, para la gloria de Dios. Al líder cristiano no se le deja elegir cualquier medio que crea que pueda funcionar. Él escucha a Jesús, se somete a Jesús, y Jesús dice que el método que Él quiere que uses está marcado por el servicio.
Debes ser el servidor de las personas que lideras, o no eres un líder cristiano. Debes ser el esclavo de las personas que lideras si quieres ser grande en tu liderazgo. Y con Jesús como tu ejemplo, debes estar dispuesto a dar tu vida por las personas que lideras. Y en contraposición a eso, Jesús advierte sobre enseñorearse de las personas. En otras palabras, un líder cristiano no usa su posición como un medio de engrandecimiento personal. El liderazgo no es para inflar tu ego como líder, ni para obtener satisfacción al usar el poder sobre otras personas, ni para exigir derechos debido a una posición de autoridad.
Toda la mentalidad del líder cristiano, del líder espiritual, es: «¿cómo puedo gastar lo mío y gastarme yo mismo para el beneficio terrenal y eterno de las personas que lidero?».
El diseño de Dios sostiene el liderazgo
Pero aquí está el desafío peculiar de ese texto: cuando Jesús dijo «el que quiera entre ustedes llegar a ser grande, será su servidor», no estaba diciendo que debías abandonar la aspiración a la grandeza y a la eficacia en el liderazgo. Eso es importante. Él no estaba cancelando la realidad del liderazgo; estaba definiendo la realidad del liderazgo.
Esto es crucial, especialmente en nuestros días, porque creo que muchas personas son huidizas respecto a todo el concepto de liderazgo. Ha sido abusado tantas veces. La gente quiere mantener su distancia de él. Pero bíblicamente hablando, las familias necesitan que el papá sea un líder. Las iglesias necesitan que los ancianos sean líderes. Las escuelas necesitan que los maestros y administradores sean líderes. Todo grupo organizado que vaya a funcionar con cualquier tipo de aspiración hacia una meta va a necesitar liderazgo. Dios simplemente lo ha diseñado de esa manera.
Podrías pensar que todos deberían estar en el mismo nivel, sin que nadie lidere a nadie. Dios simplemente no lo estableció de esa manera. «Obedezcan a sus pastores y sujétense a ellos, porque ellos velan por sus almas, como quienes han de dar cuenta» (Heb 13:17). Cuando Jesús se quitó su manto, se ciñó con una toalla, se arrodilló con una vasija de agua y lavó los pies de sus discípulos como un esclavo, nadie en esa habitación en ese momento dudó de quién era el líder (Jn 13:4-5).
El liderazgo de servicio no es la abdicación del liderazgo. La mayoría de las personas están diseñadas por Dios para ser felizmente inspiradas y motivadas por un liderazgo talentoso. Esa es la realidad; y en la familia y en la iglesia, eso significa ser inspirado y motivado por líderes que no están en un viaje de ego, que son manifiestamente humildes, que están emocionados de ser como niños pequeños bajo el cuidado de un buen Padre celestial, que están asombrados de que ellos mismos sean salvos, que están llenos de celo para llevar a un pueblo a lugares de gozo, fe y fruto en el cumplimiento de los propósitos de Dios.
Así que, como líder cristiano necesitas la humildad y el amor de un siervo, y necesitas el celo orientado a metas de Jesucristo.
Publicado originalmente en Desiring God. Usado con permiso.