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Nota del editor: esta es una transcripción de un mensaje expuesto por David Mathis en la conferencia Cross en febrero de 2026.

Comencemos con algo sorprendente: ustedes están aquí, tantos de ustedes, en una sesión de grupo titulada: «Sé ejemplo en palabra, conducta, amor, fe y pureza». Estoy asombrado; ustedes también deberían estarlo. Entiendo que esta es una sala de hombres y mujeres jóvenes excepcionales.

Asumo que están aquí porque quieren liderar, dar forma, ser un catalizador para un cambio piadoso. Quieren ser un ejemplo.

  • Quieren ser una influencia en favor de Jesús. 
  • Tienen un descontento santo con el statu quo en sus campus, en línea y quizás incluso en sus iglesias.
  • No quieren ser condicionados por algoritmos y el scrolling constante y por otros que están condicionados por los algoritmos y el scrolling. Quieren influenciarlos, recondicionarlos y ayudarlos a nadar contra la corriente.
  • No quieren ser formados por el mundo, sino por la Palabra, por Dios y su Hijo, por medio de la Escritura, en el contexto de relaciones cristianas que dicen la verdad, que se sacrifican a sí mismos y que están comprometidas en la iglesia local.
  • Muy por encima de los qués, los dóndes y los cómos que dominan la atención de su generación, tienen un quién que lo abarca todo: Jesucristo.
  • Tienen una ambición santa de vivir para Él, para influenciar a otros para Él y para guiar una vida digna de imitar.

Tienen un hambre que sólo Jesús puede satisfacer, y un santo descontento con este mundo, y una ambición piadosa de exaltar a Jesús y no desperdiciar su vida. Lo cual significa que quieren ser un ejemplo para otros, ya sean más jóvenes, compañeros o mayores.

Entiendo que es a ustedes a quienes me dirijo en estos breves minutos. Y doy gracias a Dios por ustedes.

El desafío iceberg

En estos días, a menudo me encuentro hablando con colegas pastores y con jóvenes que aspiran a ser pastores. Una forma en la que me encanta desafiarlos es invitándolos a buscar ser «pastores iceberg».

Tal vez conozcan el dato curioso sobre los icebergs: lo que ven sobre el agua es sólo alrededor del 10 % del iceberg. Debajo de la superficie está el 90 %, por lo que son peligrosos para barcos como el Titanic. En mar abierto, no basta con evitar el 10 %; el 90 % es invisible. Así que tenemos esta expresión, «la punta del iceberg», para cuando sólo una pequeña parte de un problema es visible, pero la mayor parte, la parte principal, yace bajo la superficie.

Por lo tanto, he dicho antes que los «pastores iceberg» son aquellos que aprenden mucho más de lo que enseñan. Reflexionan mucho más de lo que predican. Su alma se alimenta de Dios mucho más de lo que intentan alimentar a otros. Existe un gran peligro en el ministerio cuando todo lo que asimilamos vuelve a salir de inmediato, cuando nuestras entradas y salidas están casi a la par. Los pastores, creo, necesitan muchas más entradas que salidas. Necesitamos ser alimentados mucho más de lo que alimentamos a otros.

Ahora, quiero adaptar eso para ustedes. Lo nuevo para mí al venir a CROSS261 es que quiero plantearles este desafío del iceberg a ustedes. Sé que esta no es una sala de pastores o aspirantes a pastores. Pero es una sala de hombres y mujeres jóvenes con una santa ambición de ser un ejemplo. Y una de las cosas más importantes que podría decirles es esta: sean cristianos iceberg.

En otras palabras, dejen que su luz brille. Sean un ejemplo. Vivan una vida digna de ser imitada. Sean una influencia santa para Jesús. Y dejen que esa influencia visible sea sólo un destello de lo que hay bajo la superficie. Sean muchísimo más grandes bajo el agua de lo que son sobre ella.

Durante los pocos breves minutos que tenemos, iremos a 1 Timoteo 4:12, donde Pablo le dice a Timoteo, que tenía más o menos la edad de ustedes: «sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, fe y pureza». Iremos ahí y quiero que hagamos una simple observación de iceberg ahí. Quiero que vean las salidas por sobre el nivel del agua y las entradas privadas bajo la superficie.

Por lo tanto, quiero que vean esas dos partes en 1 Timoteo 4:

  1. el 10 % sobre el agua; 
  2. el 90 % bajo la superficie. 

Búsquenlos mientras leo los versículos 11 al 16 y luego llevaré la atención a ellos brevemente:

Esto manda y enseña. No permitas que nadie menosprecie tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, fe y pureza. Entretanto que llego, ocúpate en la lectura de las Escrituras, la exhortación y la enseñanza. No descuides el don espiritual que está en ti, que te fue conferido por medio de la profecía con la imposición de manos del presbiterio. Reflexiona sobre estas cosas; dedícate a ellas, para que tu aprovechamiento sea evidente a todos. Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza. Persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan (‭‭1 Timoteo‬ ‭4‬:‭11‬-‭16‬).

El 10 %

Entonces, primero, la parte pública y visible. Noten las salidas en este pasaje, las acciones públicas de Timoteo:

  • Versículo 11: «manda y enseña». Como Pablo delega en Éfeso, Timoteo debe enseñar lo que ha aprendido de Pablo y lo que Pablo le dice en esta carta, y que debe hacerlo con apropiada fuerza.
  • Versículo 12: «sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, fe y pureza».
  • Versículo 13: él debe leer la Escritura en público, exhortar y enseñar a la iglesia basándose en la Escritura.
  • El ministerio de la enseñanza es lo que creo que Pablo está haciendo referencia en el v. 14. (Él termina el v. 13 con enseñanza y vuelve a la enseñanza en el v. 16).
  • Luego, al final del v. 15, Pablo dice que quiere que «tu aprovechamiento sea evidente a todos».

Por lo tanto, hay una parte pública y visible de la vida del joven Timoteo: el 10 % visible del iceberg. Timoteo es un maestro. Enseña en público. Y más que sólo enseñar, Pablo quiere que él le muestre a la iglesia su progreso, su crecimiento, su madurez en Cristo. Pablo menciona cinco áreas para mostrar su ejemplo en la segunda parte del versículo 12: «sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, fe y pureza».

Ahora, si tuviera tiempo, tomaría estas cinco virtudes en orden inverso y hablaría sobre jóvenes bíblicos que las modelaron: cinco jóvenes adultos para que ustedes los imiten y así sean el tipo de cristianos que influyen bien en otros para Jesús.

Pureza: el joven Daniel en Babilonia, en Daniel 1. Se negó a ser contaminado por su ciudad incrédula. No tienes que alimentarte de lo que se alimenta el mundo que te rodea. Consigue una mejor dieta espiritual que la del mundo. No te desplaces por la vida como todos en Babilonia. Lucha como Daniel para ser puro (lo que aquí significa al menos pureza sexual, como en 1 Timoteo 5:2).

Fe: el joven Jeremías en Jeremías 1:7-8, donde Dios dice:

Pero el Señor me dijo:
«No digas: “soy joven”,
Porque adondequiera que te envíe, irás,
Y todo lo que te mande, dirás.
No tengas temor ante ellos,
Porque contigo estoy para librarte», declara el Señor.

No subestimen su propia edad. Elévense por encima de las bajas expectativas del mundo para esta etapa de la vida. Tomen un riesgo de fe, como Jeremías.

Amor: el joven David en 1 Samuel 17. Goliat lanzó un desafío, y ni Saúl ni ningún otro israelita dio un paso al frente. David escuchó la necesidad y se atrevió a ser voluntario. Escucha las necesidades y busca satisfacerlas, incluso si es peligroso. Mueran a su propia seguridad, comodidad, conveniencia y sentido de productividad para ayudar a otros, como David (o como Ester).

Conducta: podríamos ver las expectativas de Pablo para que Tito no sólo enseñe con integridad, dignidad y palabras sanas, sino que se muestre «en todo como ejemplo de buenas obras» (Tit 2:7). Deja que tu vibrante vida interior brille en tus acciones. Muéstrale al mundo, y a la iglesia, una conducta piadosa, como Tito.

Palabra: el joven Eliú en Job 32–37, quien sabía que el Espíritu de Dios, no la edad, hace que uno sea verdaderamente sabio. Él dice en Job 32:8-9:

Pero hay un espíritu en el hombre,
Y el soplo del Todopoderoso le da entendimiento.
Los de muchos años quizá no sean sabios,
Ni los ancianos entiendan justicia.

Los años no hacen que una persona sea automáticamente más sabia. Los necios empeoran con el tiempo. Confía en que el Espíritu de Dios, no la edad, da la verdadera sabiduría. En tu juventud, no subestimes el poder del Espíritu Santo en ti. Él nunca es demasiado joven. Sé paciente, escucha bien y prepárate para cuando llegue tu momento de hablar, como Eliú.

El 90 %

Pero mi énfasis principal, y donde quiero terminar, es el 90 %: el 90 % silencioso, a menudo invisible, debajo de la superficie.

Quiero que lo vean en este pasaje. Pablo no sólo ha hablado antes en el capítulo acerca de que Timoteo ha sido «nutrido» (1Ti 4:6) y de la disciplina para la piedad (v. 7), sino que en nuestro párrafo, él dice:

  • Versículo 15: «reflexiona sobre estas cosas». Es decir, cultiva; es un trabajo silencioso y oculto. Esta palabra se usa en Hechos 4:25 para conspirar o tramar. Es una palabra para algo que se hace en privado y que con el tiempo se vuelve visible para los demás.
  • Versículo 15, siguiente frase: «dedícate a ellas». Literalmente, «está en ellos», existe en ellos, vive en ellos; eso es, no sólo en público, sino que en tu vida privada. Empápate en la Escritura. Satúrate en ellas. 
  • Versículo 16: «ten cuidado de ti mismo». Fija tu atención sobre ti y tu enseñanza.

Cuento al menos tres mandatos tipo iceberg para Timoteo: 

  1. Cultiva en privado lo que yace debajo de una buena enseñanza pública: hábitos de la mente y del corazón.
  2. Satúrate de (o estar en) la Escritura en privado; sumergir tu vida en ellas para que puedas enseñarlas bien a la iglesia.
  3. Pon tu atención (vigílate de cerca) sobre ti mismo y de la enseñanza, mediante una comunión diaria con Jesús y sin desviarte de la vida en la vid.

Hermanos y hermanas, es un deseo bueno y noble influir en otros para Jesús. Pero ¿cómo? Eso es lo verdaderamente notable de 1 Timoteo 4. Oh, sí, Pablo quería que el joven Timoteo diera el ejemplo. No por accidente; a propósito. Aspira a ello. Ora al respecto. Obedece el mandato de Pablo, Timoteo, y hazlo. Y todo el tiempo, hazlo como un iceberg.

Sean el tipo de persona en privado, el 90 %, que hará que su 10 % de ejemplo sobre la superficie sea genuino y duradero. Dedíquense primero a conocer y disfrutar a Dios y a ser miembros fieles de su iglesia local. Luego dejen que su ejemplo visible irradie de sus corazones invisibles y de los hábitos de sus almas. Dejen que su luz brille. Y cuando la gente se acerque, descubrirán que no son superficiales ni frágiles ni vacíos; son aún mejor de cerca que de lejos.

Por lo tanto, mis hermanos y hermanas más jóvenes en Cristo:

  • Recojan más de lo que disponen.
  • Escuchen más de lo que hablan. 
  • Sepan que son amados más de lo que aman.

Pasen mucho más tiempo cultivando su vida interior, su vida devocional, su conocimiento y disfrute de Jesús, del que pasan en su ejemplo público.

  • Sean más grandes por dentro que por fuera. 
  • Sean más impresionantes en persona que en línea. 
  • Sean más reales de cerca que de lejos. 

Y sean un ejemplo. Sean una influencia para Jesús. Y dejen que eso sea un humilde 10 % visible, del inmenso y constante 90 % silencioso que hay bajo la superficie.

Sean cristianos iceberg.

Publicado originalmente en Desiring God. Usado con permiso.

 

  1. N. del T.: conferencia de misiones enfocada en jóvenes adultos.
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David Mathis
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David Mathis

David Mathis es director ejecutivo de Desiring God y es pastor de Cities Church en Minneapolis. Es esposo, padre y autor de Hábitos de gracia: disfrutando a Jesús a través de las disciplinas espirituales.
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