Título original en inglés: «To Those Who Care for the Traumatized».
Queridos cuidadores:
Caminar junto a alguien que ha enfrentado el trauma es como acompañar a un exiliado de nuestro tiempo.
Esta es la razón por la que el trauma se siente como un exilio. Desarraiga a las personas de su mundo familiar, derruma su sentido de seguridad, reduce su identidad y vuelve a escribir su historia de vida. Aunque ellos no podrían usar el término, mucha de su descripción hace eco del sentimiento de exilio: «esta ya no es más mi vida. No me reconozco a mí misma. No sé dónde está Dios». Podrían sentirse apartados de las personas, la vida que conocían y el Dios en quien confiaban.
La Escritura comprende este tipo de desorientación. Cuando el pueblo de Dios estaba exiliado de Jerusalén, no sólo perdió su tierra, perdió el sentido de quiénes eran, de dónde pertenecían y dónde encajaban en la historia de Dios. El Salmo 137 captura su dolor: «¿cómo cantaremos la canción del Señor en tierra extraña?». El trauma a menudo plantea la misma pregunta angustiosa: «¿cómo adoro, oro o espero en un mundo que ya no parece tener sentido?».
Como cuidador, eres invitado a sentarte con alguien que está en el desierto y a ser una presencia gentil cuando se sienta lejos de casa. Este no es un llamado pequeño. No siempre tendrás respuestas o sabrás qué decir, pero tu presencia, enraizada en el amor de Cristo, es un profundo acto de misericordia. No tienes que arreglar lo que está roto. No eres el rescatador; Jesús lo es. No obstante, eres llamado a encarnar su cercanía, permaneciendo con paciencia y compasión, incluso cuando el camino sea difícil. A veces eso significa escuchar profundamente o ayudar a nombrar las penas que se sienten demasiado grandes como para llevarlas solo. En ocasiones, es simplemente decir: «no te hemos olvidado. Dios te ve y yo estoy aquí».
La recuperación del trauma es lenta, como el regreso de Israel desde el exilio: paso a paso, a veces opuesto y a veces inseguro. Pero Dios se deleita en encontrar a su pueblo en las ruinas. Él planta jardines en tierras estériles y vuelve a construir lo que se ha derrumbado. Él obra no sólo por medio de milagros, sino a través de la presencia lenta y firme, a través de personas como tú.
Y si te encuentras cansado en este llamado, recuerda esto: Cristo camina contigo. Él no es ajeno a la pena. Él fue despreciado y rechazado, se familiarizó con el dolor, fue herido por nuestras transgresiones. Nuestro Señor se rebajó para vendar al quebrantado de corazón y Él se deleita en usar a aquellos que permanecen en Él para hacerlo. Anímate. Caminas con Aquel que lidera desde el frente, que lleva cicatrices y nunca deja a su pueblo solo en el polvo.
Gracias por entrar en historias que otros podrían evitar. Gracias por seguir ahí cuando es incómodo. Gracias por dirigir los corazones cansados al Dios que restaura refugiados y venda a los quebrantados de corazón.
Él te ve. Él está contigo. Ninguna lágrima, ningún paso ni acto de amor fiel es desperdiciado.
Quizás nunca recibas reconocimiento por esta obra. Mucho del cuidado del trauma se da en lugares silenciosos en torno a un café, en silencios prolongados y durante oraciones tarde en la noche que nadie más escucha. Pero nuestro Salvador ve lo que se hace en secreto. Él honra la fidelidad que perdura cuando la sanidad se siente tan lejana. Cada lágrima que llevas, cada historia que cargas y cada vez que te haces presente nuevamente refleja el amor profundo de Cristo. En un mundo que a menudo celebra la velocidad y la visibilidad, estás encarnando algo eterno: la misericordia firme.
Contigo en el desierto,
Darby
P. D.: si estás buscando crecer en tu capacidad de apoyar a otros en su viaje de sanidad, te invito a considerar leer mi libro: When It’s Trauma [Cuando es trauma]. Estas páginas son fruto de años en las trincheras, sentándome con los quebrantados de corazón, tropezando a veces, aprendiendo a través de los errores y los callejones sin salida, y descubriendo una y otra vez que Jesús nos encuentra ahí. El libro está intencionalmente hecho para ayudantes, pastores, consejeros, líderes de grupos pequeños y amigos. En él, encontrarás una guía práctica sobre cómo dar apoyo centrado en Cristo para sobrevivientes del trauma. Mi esperanza es que te ayude a bajar la velocidad, escuchar bien y andar junto a Jesús, quien restaura la vida y hace crecer belleza en lugares desolados.
Esta traducción está protegida por Copyright © (23 de octubre de 2025) por la Christian Counseling & Educational Foundation (CCEF). El artículo original titulado «12 Ways to Encourage an Open and Vulnerable Culture in Your Church» Copyright © (2025), fue escrito por Darby Strickland y está disponible en https://www.ccef.org/to-those-who-care-for-the-traumatized/. Todo el contenido está protegido por copyright y no puede ser reproducido de ninguna forma sin el permiso escrito de CCEF. Para más información sobre clases, materiales, eventos de conferencias, educación a distancia y otros servicios, visita www.ccef.org.
Traducido íntegramente con permiso de la Christian Counseling & Educational Foundation (CCEF) por María José Ojeda Aguilera de Acceso Directo, Santiago, Chile. La responsabilidad exclusiva de la traducción recae en el traductor.