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Antes de convertirme en pastor a tiempo completo, pasé más de una década en el ámbito de la educación. Trabajé día tras día para preparar lecciones comprensibles para mis estudiantes. Manejé conflictos en el aula. Trabajé junto a compañeros y padres. Me puse de pie frente a las personas para instruirlas. Caminé junto a ellas en los altibajos de un año escolar determinado. Cursé una Maestría en Currículo e Instrucción. En otras palabras, me estaba preparando para ser pastor, e incluso para escribir este artículo.

Dios usó ese tiempo para enseñarme un par de cosas sobre cómo evaluar e implementar un currículo de manera efectiva.

Aquí hay cinco maneras en que tu iglesia puede interactuar fructíferamente con la gran abundancia de opciones curriculares a nuestra disposición.

1. Elige un currículo teológicamente rico

No escatimes en teología cuando se trata del currículo de tu iglesia para los niños. El objetivo final es ayudar a nuestros niños a conocer a Dios. Como dice el Salmo 78:5-7:

Porque Él estableció un testimonio en Jacob,
Y puso una ley en Israel,
La cual ordenó a nuestros padres
Que enseñaran a sus hijos,
Para que la generación venidera lo supiera, aun los hijos que habían de nacer,
Y estos se levantaran y lo contaran a sus hijos,
Para que ellos pusieran su confianza en Dios.

Queremos que los niños de nuestras iglesias pongan «su confianza en Dios». Eso ocurre a medida que los padres (y las madres y otros) les enseñan «la ley y el testimonio». El contenido de nuestro currículo debe ser lo más importante en nuestras prioridades. Debemos preguntarnos: ¿cómo fomenta este currículo la esperanza en Dios? ¿Depende de la Palabra de Dios para fomentar tal esperanza?

No te conformes con un currículo superficial que no logre implantar un conocimiento creciente de Dios como el centro de su alcance y secuencia.

2. Elige un currículo centrado en el Evangelio

Si bien la «centralidad del Evangelio» se ha convertido en una especie de palabra de moda evangélica, no permitas que su uso excesivo te disuada de su importancia. El currículo no sólo debe evaluarse por lo que enseña, sino por cómo pretende lograr su objetivo.

Aunque la formación del carácter es importante, no debe presentarse en un marco moralista. Jesús nos enseñó que la Biblia trata sobre Él (Jn 5:39; Lc 24). Por lo tanto, busca un currículo que no sólo sea competente en el Evangelio, sino que también esté infundido con un clima evangélico. En otras palabras, un buen currículo dirige la atención de los niños (una y otra vez, desde cada género de la Escritura) a la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo.

3. Elige un currículo instruccionalmente diverso

No todos los niños aprenden de la misma manera. En mis días de enseñanza, me animaban a recordarme regularmente: «la pregunta no es: “¿qué tan inteligente eres?”. La pregunta es: “¿de qué manera eres inteligente?”». Esto me enseñó a estar atento a los talentos, dones y habilidades únicos presentes en mis estudiantes y a buscar instruirlos de una manera que, al mismo tiempo que desarrollaba las áreas de debilidad, los ayudara a florecer en sus fortalezas.

De la misma manera, debemos buscar un currículo para niños que preste atención a estas dinámicas. ¿Se presentan todas las lecciones de manera unidimensional, enfocándose sólo en ciertos tipos de estudiantes? ¿O hay una sensibilidad evidente hacia varios estilos de aprendizaje, disposiciones y fortalezas?

Y no olvides que la Biblia nos ha dado un «manual de instrucciones para la juventud»; se llama el libro de Proverbios. Allí encontramos a Salomón utilizando lecciones de observación, comparación y metáfora para estimular el pensamiento y extraer la aplicación.

4. Elige un currículo que involucre a los padres

Como iglesias, tenemos la responsabilidad de fomentar y fortalecer los lazos entre los padres y sus hijos. No queremos socavar ni usurpar su papel como los principales instructores de sus hijos. Pablo ofrece un equilibrio maravilloso en su carta a los Efesios. Escribe tanto a los niños como a los padres (Ef 6:1-4), enfatizando a ambas partes sus responsabilidades mutuas, todo hecho en el contexto de la iglesia local.

¿Qué aprendemos de esto? Como pastores (e iglesias) nuestro trabajo es acompañar tanto a los niños como a los padres para equiparlos a ambos para vivir su llamado el uno hacia el otro. Debemos buscar un currículo que fortalezca esta obligación. El currículo que elijas haría bien en tener un componente «parental», mediante el cual los niños y los padres utilicen las lecciones fuera del aula. Cuando se usa de esta manera, el currículo puede ser una herramienta de discipulado significativa que resuene más allá de la lección de la Escuela Dominical.

A partir de ahí, menciónalo en las reuniones de oración. Recuerda periódicamente a los padres que hablen con sus hijos sobre lo que están aprendiendo.

5. Elige un currículo que forme hábitos 

La repetición es una clave para el aprendizaje. Tanto nuestros antepasados bíblicos como reformados lo sabían. Por lo tanto, la catequesis ocupó un lugar destacado en su enfoque educativo. Haríamos bien en elegir un currículo que esté familiarizado con estos caminos trillados.

Asegúrate de que tu currículo tenga una sección que destaque el valor de la repetición, la memorización y la catequesis. El currículo no sólo debe ser atractivo en el momento, sino, lo que es más importante, debe formar hábitos inculcando canciones, memorización de la Escritura y preguntas de catecismo para que las lecciones se alojen en el corazón.

Conclusión

En última instancia, dependemos del Señor para «edificar la casa» mientras trabajamos con los niños (Sal 127). Pero aun así, que el Señor nos haga «sabios arquitectos» (1Co 3) que busquen edificar con la esencia de la Escritura a través de contenido teológicamente rico y centrado en el Evangelio, y con la esencia de los niños a través de instrucción diversa, participación de los padres y formación de hábitos1.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés y traducido con el permiso de 9Marks.
  1. El libro Build on Jesus [Construye sobre Jesús] de Deepak Reju y Marty Machowski es un excelente lugar para comenzar. En cuanto a currículos específicos, según mi observación, tres que cumplen con las cinco marcas mencionadas (y estoy seguro de que hay más) son: Proyecto Evangelio para niños; Verdad78, y Praise Factory [pronto en español].
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Mark Redfern
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Mark Redfern

Mark Redfern es pastor de Heritage Baptist Church en Owensboro, Kentucky.
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