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Esta semana damos la bienvenida al pódcast al experto en crianza Tedd Tripp. Él es el autor de dos libros de gran éxito de ventas: Cómo pastorear el corazón de tu hijo y Cómo instruir el corazón de tu hijo. Dr. Tripp, ¿qué tan importante es ayudar a los niños a entender sus propios corazones y cómo funcionan los ídolos personales en su corazón? ¿Cuáles son algunos consejos prácticos para hacer esto bien?

Una de las cosas que recomiendo a los padres cuando doy seminarios es crear un «cuaderno del corazón» con sus hijos y hacer esto en momentos no conflictivos. Es decir, no cuando los estás confrontando por cosas que están haciendo mal, o cuando los estás corrigiendo, instruyendo o disciplinando, sino en momentos no conflictivos: en la adoración familiar, por ejemplo.

Cómo hacer un cuaderno del corazón

Durante cinco o diez minutos al día (no los sobrecargues con esto), una o dos noches a la semana, trabajen en su cuaderno del corazón. Busquen cada pasaje en la Biblia que puedan encontrar sobre varios temas como, por ejemplo, la venganza o la revancha en lugar de encomendarse a Dios, el orgullo en lugar de la humildad, el temor al hombre en lugar del temor al Señor, el amor a uno mismo en lugar del amor a los demás, la ira en lugar de la pacificación, y así sucesivamente. Hay todo tipo de actitudes del corazón. La Biblia es muy rica en temas del corazón.

Si lo piensas, Hebreos 4:12 dice: «porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón». Esa es una declaración muy interesante, porque uno de los usos principales de la Biblia es ayudarnos a entender nuestros corazones, ya que el corazón es perverso en gran manera. Eso es lo que dice Jeremías 17:9. Así que necesitamos ser sabios y entender nuestros corazones. Necesitamos ayudar a nuestros niños a entender sus corazones.

Así pues, les sugiero a los padres: saquen el cuaderno del corazón. Miren cada pasaje que puedan encontrar sobre estos diversos temas. Escriban todos los versículos sobre la venganza y la revancha en su cuaderno del corazón. Hagas lo que hagas, no imprimas todos los versículos en la computadora para entregárselos; quieres que ellos los escriban a mano, porque en el proceso de escritura, aprendes. Y luego busquen ilustraciones bíblicas. Tomemos la venganza por ejemplo. Tienes personajes como Joab que siempre anda destripando gente por venganza. Es decir, es una ilustración vívida de la venganza. Pídeles que te den ejemplos. ¿Cómo se ve la venganza en un niño de ocho años? Ellos te lo podrán decir. Escríbelo en el cuaderno del corazón.

Cómo conocer el corazón de tu hijo

Mi punto es que durante unos años (no días o semanas, sino años) sólo trabajando de a poco en ese cuaderno del corazón, cuando los niños están en edad escolar —digamos de seis a doce años—, estarás trabajando en este cuaderno del corazón. Le irás añadiendo cosas. Estás ayudando a tu hijo a desarrollar un sentido de autoconciencia sobre su motivación interna al que luego como padre podrás apelar en tiempos de corrección y disciplina.

¿Sabes? Una chica de 14 años se acercó a Margie al comienzo del año escolar. Ella le dijo: «señora Tripp, estoy teniendo problemas para llevarme bien con las otras chicas en la escuela». Ahora bien, eso no es muy sorprendente. Es bastante común que a esta edad las chicas sean malintencionadas. Lo que siguió fue inusual. La chica dijo: «sé que el problema es que soy muy moralista, orgullosa y crítica. Creo que resulto desagradable para las demás». Ahora, ¿de dónde viene ese tipo de percepción en una joven de catorce años? Verás, ella está en un hogar donde sus padres hablan sobre el corazón. Ella asiste a una iglesia donde los pastores no sólo instan a tener comportamientos correctos, sino que ayudan a las personas a entender las sutilezas de nuestro pecado y las formas en que nuestros corazones se desvían de Dios.

Ídolos del corazón

Es fascinante para mí. El último versículo de 1 Juan es: «hijos, aléjense de los ídolos» (1Jn 5:21). Ahora, lo sorprendente es que en 107 versículos, él nunca ha mencionado la idolatría explícitamente. Sin embargo, la idolatría está presente en todo el libro: «no amen al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él» (1Jn 2:15). Eso es idolatría. Es decir, ese es el lenguaje de la idolatría. Se está trazando un contraste ahí en 1 Juan 2 entre amar al mundo y amar al Padre y amar las cosas que están en el mundo: la vanagloria de la vida, los deseos de los ojos. Todas esas cosas son cuestiones de ídolos. Y es por eso que al final del libro él dice: «aléjense de los ídolos».

Tú estás ayudando a los niños a crecer con comprensión de eso, pero no los estás golpeando con ello cada vez que hacen algo mal: «oh, eres un problema. Estás lleno de orgullo». Nada de eso. Podemos tener tiempos enriquecedores de estudio bíblico con nuestros hijos. Estamos trabajando en este cuaderno del corazón. Realmente estamos desarrollando este compendio. Quiero decir, hay casi setecientos pasajes en la Biblia sobre el corazón, por lo que tenemos muchos recursos a los que acudir. Nosotros estamos desarrollando estos temas en la Palabra de Dios, y luego ayudamos a los niños a aprender a autoevaluarse. ¿Qué me estaba empujando o atrayendo en esa situación? ¿Era orgullo? ¿O era amor propio? ¿Era ira? ¿Estaba actuando por venganza?

Si tú puedes ayudar a los niños a aprender a pensar de esa manera, especialmente en momentos no correctivos, entonces en los momentos de corrección tendrás esta verdad que ellos han asimilado y en la que pueden profundizar cuando les estás hablando y los estás corrigiendo

Publicado originalmente en Desiring God. Usado con permiso.
Photo of Tedd Tripp
Tedd Tripp
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Tedd Tripp

Tedd Tripp es presidente del Ministerio Shepherding the Heart [Pastoreando el corazón], una organización sin fines de lucro, cuya misión es conectar los corazones del pueblo de Dios con el poder y la gracia del Evangelio.
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