Nota del editor: esta es la respuesta a una de las diferentes preguntas que los oyentes del pódcast Ask Pastor John le hacen al pastor John Piper.
Hola a todos y feliz viernes. Gracias por acompañarnos hoy en el pódcast Ask Pastor John. El pastor John se une a nosotros de forma remota. Nuestra pregunta de hoy es de un oyente llamado Wesley, quien tiene una pregunta importante sobre el trabajo, aunque no está claro dónde trabaja. Wesley escribe: «¡hola, pastor John! Hace poco, mi jefe nos ofreció a mí y a todos mis colegas un bono en efectivo por cada nueva referencia generada. Me sentí inmediatamente atraído por la propuesta. Pero mi pregunta es esta: ¿debería ser una oferta directa de dinero una buena motivación para nuestro trabajo? ¿Puede el deseo de tener más dinero —en este caso, un bono— ser un deseo virtuoso? ¿O es esto simplemente amor al dinero? ¿Cómo puedo notar la diferencia?».
Una de las cosas más básicas que hay que decir es que el dinero sólo tiene valor en una cultura donde puede intercambiarse por algo más. El papel que llamamos «billetes» o «dinero», o las piezas de metal que llamamos «monedas», o los cheques que representan dinero, o los impulsos electrónicos en tu teléfono (que de alguna manera se convierten en dinero), todo eso es relativamente inútil. Tiene valor sólo porque vivimos en una cultura en la que existe un uso acordado para estas diferentes monedas y billetes.
Puedes intercambiarlos por cosas y servicios que valoras, o puedes darlos porque crees que aquello por lo que otros los intercambiarán es algo que realmente valoras y quieres promover. Podría ser un misionero que los intercambia por Biblias para regalar, o un instituto de investigación que intenta encontrar la cura para una enfermedad, y así sucesivamente. Por lo tanto, el dinero es la capacidad de obtener y promover lo que valoras.
El uso del dinero para magnificar a Dios
Ahora bien, la Biblia es clara en que el objetivo final de la vida es magnificar —es decir, exaltar, glorificar, mostrar como supremamente bello, digno y grande— a Jesús y todo lo que Dios es para nosotros en Él. Todo en el mundo existe últimamente para este propósito, incluido el dinero. Por lo tanto, la pregunta fundamental para el cristiano con respecto al dinero es: ¿tenerlo, o no tenerlo, o mi deseo por él, o mi falta de deseo, sirve para este propósito de magnificar y exaltar el valor de Jesús por encima de todas las cosas?
La forma en que me gusta decirlo es esta: la razón por la que Dios le da dinero a Su pueblo es para que podamos usarlo de una manera que demuestre que el dinero no es nuestro Dios, sino que Dios es nuestro Dios. Para eso tenemos dinero. Para eso tenemos todo. Y creo que es importante enfatizar que Dios sí tiene la intención de que los cristianos usen el dinero. El dinero en sí es sólo algo. No es bueno ni malo; es sólo materia: papel, monedas o potencial de valor.
Salarios dignos
Jesús dijo en Lucas 10:7 (y esta es una frase realmente importante, donde cada palabra cuenta, especialmente la palabra «digno») que «el obrero es digno de su salario». La palabra «digno» implica que es correcto, bueno y justo ganarse la vida y recibir un salario que corresponda a tu trabajo. Y, evidentemente, cuanto más duro trabajas, más salario recibes, y cuanto menos trabajas, menos salario. Hay una correspondencia. Eso es lo que Él quiere decir con la palabra «dignidad»: el obrero es digno de su salario. Esto se llamaría justicia. Es justo que se te pague más por hacer un trabajo muy bueno para tu empleador, y es justo que se te pague menos por hacer un mal trabajo. Por supuesto, existen otros criterios, pero ese es el principio básico que constituiría la justicia, o lo que Jesús llama dignidad.
Por lo tanto, no niego la bondad y la justicia de que un empleado desee que se le pague apropiadamente por un trabajo bien hecho, ya sea un salario ordinario o un bono. El principio es el mismo, me parece; no se trata de si recibes un bono y eso crea todo tipo de problemas, sino más bien de tu salario: ¿por qué vas a trabajar por la mañana de todos modos, y no sólo cuando se promete un bono? De cualquier manera, me parece que la remuneración por el trabajo realizado es correcta. Y, por lo tanto, desearla es correcto, o al menos puede serlo.
Siete formas de evaluar la codicia
La pregunta entonces pasa a ser (y esta es la duda que se planteó): ¿qué podría hacer que el deseo de un bono o un salario sea defectuoso, un deseo pecaminoso y deficiente? Wesley pregunta específicamente: «¿puede el deseo de tener más dinero ser virtuoso? ¿O es simplemente amor al dinero?». Permíteme darte un puñado de indicadores que creo que la Biblia nos ofrece para ayudarnos a discernir si nuestro corazón está en lo correcto al desear un bono, un salario o cualquier otro beneficio material, como una devolución de impuestos.
1. Evalúa el proyecto
¿Es virtuoso el proyecto mismo por el cual se ofrece el bono? ¿Se te pide que hagas algo bueno? Si no es así, entonces la búsqueda del dinero del bono estará contaminada.
2. Siente el peligro
¿Sientes el peligro real de que el deseo de enriquecerse es un deseo peligroso? «Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo […] porque la raíz de todos los males es el amor al dinero» (1Ti 6:9-10). «En verdad les digo que es difícil que un rico entre en el Reino de los cielos» (Mt 19:23).
En otras palabras, hay un grupo de textos del Nuevo Testamento que flamean una gran bandera amarilla frente al deseo de dinero para decir: «cuidado: esto puede matarte». Y sólo pregunto: «¿sientes eso? Es apropiado estar alerta ante ese peligro, para no caer en él».
3. Examina tu contentamiento en Cristo
¿Es el deseo por el dinero una evidencia de que Dios se está volviendo menos satisfactorio para ti? O dicho de otra manera: ¿se está volviendo idólatra el deseo de dinero? Uso esa palabra debido a Colosenses 3:5, que dice que la avaricia es idolatría. O de otra forma: ¿seguirías estando contento y feliz en Dios si el bono no se concretara?
4. Recuerda qué es más bienaventurado
¿Sigue tu corazón experimentando la verdad de Hechos 20:35: «más bienaventurado es dar que recibir»? ¿Es más gozoso y satisfactorio para ti dar? ¿O el deseo de este bono está subiendo al nivel en que sería más placentero recibirlo que darlo? ¿Ha comenzado tu corazón a alejarse de Hechos 20:35?
5. Preserva la confianza en las promesas de Dios
¿Indica el deseo por el bono que tu corazón podría estar perdiendo algo de su confianza en las promesas de Dios, las cuales están diseñadas para mantenerte libre del amor al dinero? Aquí tengo en mente Hebreos 13:5-6: «sea el carácter de ustedes sin avaricia, contentos con lo que tienen, porque Él mismo ha dicho: “nunca te dejaré ni te desampararé”, de manera que decimos confiadamente: “el Señor es el que me ayuda; no temeré. ¿Qué podrá hacerme el hombre?”». ¿Es el deseo del bono una pérdida de confianza en esas promesas?
6. Evalúa tu amor por la Palabra de Dios
Dado que Jesús dijo en Lucas 8:14 que las riquezas del mundo ahogan la Palabra de Dios, ¿detectas en el deseo de este bono alguna disminución de tu gozo y deseo de estar inmerso en la Palabra de Dios? Vaya, este es un barómetro excelente. La gente simplemente empieza a encontrar aburrida la Palabra de Dios cuando se vuelve más mundana.
¿O acaso este bono aumentaría tus motivos para leer y meditar en la Palabra de Dios? Mientras deseas el bono, mientras contemplas recibirlo, mientras planeas darlo, gastarlo, ahorrarlo o invertirlo, ¿te sientes atraído hacia la Palabra de Dios o alejado de ella?
7. Arraiga tu vida en Cristo
Finalmente, ya que Jesús dijo que tu vida no consiste en la abundancia de tus bienes (Lc 12:15), ¿detectas que este bono está invadiendo tu sentido mismo de estar vivo en Cristo? ¿Está jugando un papel —un papel vitalizante o energizante— que parece desproporcionado con la afirmación de que tu vida no consiste en tus posesiones? ¿Existe la sensación de que perder el bono en realidad disminuiría tu sentido de vida en Él?
Estas son algunas de las formas en que puedes probar tu corazón cuando deseas un salario, un bono u otro beneficio material. Al final, la Biblia dice: «entonces, ya sea que coman, que beban, o que hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios» (1Co 10:31). Esa es la conclusión: ¿Será Dios más glorioso para ti? ¿Y se verá Él más glorioso a través de ti debido a este bono y lo que hagas con él?
Publicado originalmente en Desiring God. Usado con permiso.