El Dr. Paul David Tripp es pastor, conferencista internacional y autor de libros éxito de ventas y ganadores de premios. Es el director de Paul Tripp Ministries. Con más de 30 libros y series en video, la pasión que mueve a Paul es conectar el poder transformador de Jesucristo a la vida cotidiana.
La razón por la que Dios responde
PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR
- ¿Cuándo fue la última vez que Dios respondió una de tus oraciones?
- ¿Cómo reaccionaste cuando él respondió tu oración?
- ¿Cuándo fue la última vez que Dios no respondió tu oración como tú esperabas que lo hiciera?
- ¿Cómo reaccionaste y qué revela eso de tu corazón?
Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita www.paultripp.com. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
Se busca cristiano: Descripción del puesto
MANTENGAMOS LA SIMPLEZA
Durante mis años de estudio académico y ministerio pastoral, me he dado cuenta de que es natural en nosotros complicar más de la cuenta la fe a la que hemos sido llamados y que es increíblemente simple. ¿Es importante la teología y la doctrina? Por supuesto que sí —nunca reduciría su valor—, pero creo que hemos interpretado la vida cristiana como algo más complejo de lo que la Biblia describe. Hoy quiero volver a los fundamentos. No sugiero que hagamos nada radical, como destruir todos nuestros comentarios; lo que sí quiero es leer la Escritura versículo por versículo y ver lo que dice sobre la forma en que se supone que debemos vivir.El pasaje que me encanta leer una y otra vez es 1 Pedro 2:11-12:
¿Cómo se supone que debe vivir un cristiano? Existen tres atributos claves para lo que yo llamo “la descripción del trabajo de un cristiano”.“Amados, les ruego como a extranjeros y peregrinos, que se abstengan de las pasiones carnales que combaten contra el alma. Mantengan entre los Gentiles una conducta irreprochable, a fin de que en aquello que les calumnian como malhechores, ellos, por razón de las buenas obras de ustedes, al considerarlas, glorifiquen a Dios en el día de la visitación” (NBLH).
1. Son extranjeros
“Amados, les ruego como a extranjeros y peregrinos…” Un peregrino es alguien que está de viaje hacia un destino final habiéndose detenido temporalmente en un lugar. Un extranjero es una persona que reside en un lugar que no es su patria amada u original. Esos somos tú y yo. Esta tierra no es el lugar que, como cristianos, debemos llamar hogar. La eternidad sí lo es y ya viene. Sin embargo, hay un problema: tú y yo nos hemos acostumbrado a la comodidad de nuestro hogar temporal. Nos gusta el materialismo y la orientación de la cultura occidental hacia el placer. Medimos el éxito por los metros cuadrados de nuestras casas, la cantidad de opciones que tiene nuestro automóvil de lujo, la cantidad que recibiremos como jubilación, la calidad de nuestra cocina y los títulos que tengamos. Si queremos vivir como verdaderos cristianos que creen en la Biblia, debemos vivir como extranjeros. Esto no quiere decir que debamos ser antisociales y vivir en monasterios, sino que debemos vivir con valores diferentes. Deberíamos pensar a largo plazo —unos 10.000 años de la eternidad—. Nuestros días verdaderamente buenos lo serán porque el Reino de Dios está avanzando, no porque hoy estemos experimentando un poco más de placer temporal que ayer. ¿Estás viviendo como un extranjero? ¿Despiertas cada mañana anhelando la eternidad? ¿O te has sentido muy cómodo en esta estadía temporal?2. Pelean como soldados
“...les ruego… que se abstengan de las pasiones carnales que combaten contra el alma…” No sé si lo sientes o no, pero hay una guerra de deseo que se propaga furiosamente por tu alma cada día. Ya sea en tu matrimonio, con tus hijos, en tu trabajo, con tu vecino o en la privacidad de tus pasatiempos favoritos, existen dos deseos compitiendo por el control de tu corazón, los que, a su vez, afectarán tus palabras y tus acciones. En los momentos rutinarios de las interacciones diarias, las pasiones de la carne (pecado) pelearán para controlar tu corazón. Simultáneamente, la presencia del Espíritu de Dios que vive en nosotros peleará por la pureza de tu corazón. Estas batallas no se ganarán de una forma dramática tipo Hollywood con espadas y escudos, sino que diciendo diez mil veces, “¡no!” a tus deseos pecaminosos. Si queremos vivir como verdaderos cristianos que creen en la Biblia, debemos vivir como guerreros. No quiero decir agresivos y violentos, tratando de derrocar cualquier figura de autoridad externa que no cree en la Biblia. No, con abstinencia humilde y perseverante, tomaremos seriamente el pecado que existe dentro de nuestros corazones y no permitiremos que controle nuestras palabras y acciones. ¿Vives como un soldado? ¿Te despiertas cada mañana y te alistas para la batalla? ¿O te has vuelto muy pasivo, rindiéndote a las pasiones de la carne?3. Son embajadores
“Mantengan entre los Gentiles una conducta irreprochable…” El trabajo de un embajador es representar consecuente e intencionalmente a un líder que no está presente físicamente. De la misma forma, tú y yo siempre estamos “de guardia” —no existe momento en la vida, sean las vacaciones, el trabajo, tu vecindario; en alguna tienda, en el gimnasio, o lo que sea, en donde no estemos llamados a vivir con una mentalidad de servicio y una actitud de embajadores—. Somos plomeros del evangelio, maestros del evangelio, abogados del evangelio, médicos del evangelio, músicos del evangelio, madres y padres del evangelio y vecinos del evangelio. Una sola pasión es la que nos motiva: que de alguna forma, Dios use nuestras vidas para representar fielmente las verdades del evangelio y llevar personas a la fe que salva y libera. Si queremos vivir como verdaderos cristianos que creen en la Biblia, debemos ser como embajadores. Hablaremos cuidadosamente con palabras que honren a Dios; viviremos de una manera digna de admiración con acciones que honren a Cristo; no trataremos nuestras vidas como si fueran de nuestra propiedad, sino que en lugar de eso viviremos para el Rey de reyes. ¿Estás viviendo como un embajador? ¿Despiertas cada mañana y consideras que tus palabras y tus acciones representan a Cristo? ¿O has vivido como si tu vida te perteneciera a ti, representando a Dios ocasionalmente y en tus propios términos?NO ESTAMOS CALIFICADOS
Permíteme confesarte algo. No siempre vivo con una mentalidad puesta en mi destino; no siempre vivo con una mentalidad de guerra; no siempre vivo con una mentalidad de embajador. Me doy demasiados gustos con los placeres de este mundo y mido mi éxito con estándares terrenales. Me siento muy cómodo con mi pecado y pienso que no es tan destructivo como realmente es. No presento mi fe tanto como debería ni comparto tan a menudo el evangelio con aquellos que Dios pone en mi camino. Si tuviese que postular para el trabajo de cristiano, ¡Recursos Humanos no demoraría en darse cuenta de que no estoy calificado! Sin embargo, ser cristiano no se trata de postular; se trata de recibir el regalo de la gracia, viviendo en obediencia y siguiendo el ejemplo de Cristo. En todo sentido, este pasaje nos apunta a Jesús. Él fue el extranjero perfecto: “‘las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos,’ le dijo Jesús, ‘pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.’” (Lc 9:58). Él fue el soldado perfecto, quien sacrificó su vida valientemente para conquistar el pecado y la muerte (Col 2:15). Él fue el embajador perfecto, bajando desde el cielo para hacer la voluntad del Padre que lo envió (Jn 6:38). ¿Cómo estás tú esta semana? ¿Vivirás como un verdadero cristiano que cree en la Biblia?Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita www.paultripp.com. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
La gracia de la confesión en las relaciones
Es gracia saber distinguir entre el bien y el mal
El cambio se trata completamente de medirte a ti mismo según un estándar, sentirte descontento con tu situación al ver que no has estado a la altura y buscar la gracia para cerrar la brecha entre tu situación actual y aquella a la cual debes llegar. Santiago comparó la Palabra de Dios con un espejo (Santiago 1:22-25) en el que podemos mirarnos y vernos a nosotros mismos tal como somos. Es imposible exagerar cuán importante es esto. La cura efectiva siempre va precedida de un diagnóstico certero. Sólo sabes que una tabla es demasiado pequeña cuando puedes someterla a un instrumento de medición. Sólo sabes que la temperatura de tu casa es demasiado alta cuando tienes instalado un sistema de medición llamado termostato. La Biblia es el instrumento de medición definitivo de Dios. Su propósito es funcionar en cada una de nuestras vidas como una huincha de medir espiritual. Podemos ponernos a nosotros mismos y a nuestras relaciones junto a la Palabra de Dios y ver si cumplimos con su estándar. La Palabra de Dios es uno de los más placenteros regalos de la gracia, y de la misma manera son señales de la gracia divina los ojos que la ven con claridad y el corazón dispuesto a recibirla.Es gracia entender que el pecado mora en nosotros
Una de las falacias más tentadoras para nosotros —y para cada ser humano en este mundo caído— es creer que nuestros más grandes problemas existen fuera de nosotros en vez de dentro de nosotros. A pesar de esto, la Biblia nos llama a confesar humildemente que el problema más grande, más profundo y más perdurable que cada uno de nosotros enfrenta está dentro de nosotros, no fuera. La Biblia llama a este problema “pecado”. Puesto que el pecado se centra en sí mismo y se sirve a sí mismo, es antisocial y destructivo para nuestras relaciones. Sabes que has recibido el regalo de la gracia cuando eres capaz de decir, “mis problemas relacionales más grandes se deben a lo que está dentro de mí y no a lo que está fuera”.Es gracia tener una conciencia que funciona correctamente
Muchas relaciones avanzan en la dirección errada haciendo un viaje exclusivamente de ida —hasta que el corazón se endurece—. En los primeros días de la relación nos interesa ganarnos a la otra persona, ser amorosos, gentiles, serviciales, respetuosos, dadivosos, perdonadores y pacientes. Sin embargo, dentro de un corto plazo, bajamos la guardia. Ya no somos tan solícitos. El egoísmo reemplaza al servicio. Hacemos y decimos cosas que jamás hubiésemos imaginado al principio de la relación. Nos volvemos cada vez menos generosos, pacientes y perdonadores. Cuidamos más de nosotros mismos que de la otra persona. Al principio, nuestra conciencia nos molesta, pero finalmente nuestro corazón se endurece y nuestra conciencia ya no nos incomoda. Es una capacidad retorcida que todos los pecadores tenemos: la capacidad de sentirnos cada vez más cómodos con cosas que deberían escandalizarnos, causarnos dolor y avergonzarnos. Es una señal de la gracia de Dios que nuestras conciencias sean sensibles y que nuestros corazones experimenten dolor centrándose no en los defectos del otro sino en lo que nosotros mismos hemos llegado a ser. Esta sensibilidad es la puerta de acceso a un cambio real y duradero.Sólo la gracia nos protege de volvernos pretenciosos
Esta es la otra cara de la moneda. Debemos entender la dinámica que opera de un modo tan sutil pero destructivo en nuestras relaciones. Puesto que todos sufrimos de algún grado de ceguera espiritual personal —y puesto que tendemos a ver las debilidades y fracasos del otro con mayor claridad—, empezamos a creer que somos más rectos que la otra persona. Cuando esto sucede, se nos hace difícil pensar que somos parte del problema, y esto dificulta aceptar las críticas y correcciones amorosas de la otra persona. Esto significa que no sólo la ceguera nos impide cambiar, sino también la forma en que medimos nuestra rectitud personal. Si estamos convencidos de que somos rectos, desecharemos todo cambio posible (y la ayuda que podría provocarlo). Cuando las dos personas involucradas en la relación creen que son rectas y que la otra persona no lo es, ambas se sienten más insatisfechas, impacientes y llenas de amargura. Mientras tanto, el estado de la relación empeora. No obstante, ¡hay esperanza! La gracia debilita las pretensiones de rectitud personal. La gracia abre nuestros ojos y ablanda nuestros corazones. Hace más profunda nuestra sensación de necesidad. Nos lleva a encarar nuestra pobreza y debilidad. Nos hace apresurarnos a buscar ayuda y nos da la bienvenida con los brazos abiertos. Cuando dejamos de discutir sobre quién actúa mejor y, en lugar de eso, lamentamos nuestros respectivos pecados, podemos saber que la gracia nos ha visitado y que producirá el cambio en nuestras vidas. Confesar no debería ser esta cosa aterradora que intentamos evitar por todos los medios. El pecado, la debilidad y el fracaso no deberían ser ese permanente elefante en la habitación que todos sabemos que está pero no podemos (o no querremos) mencionar. Por el contrario, la confesión es un don maravilloso que toda relación necesita. Debería ser liberadora, no entendida como un momento de menoscabo personal y relacional. Nuestra confesión debería ser impulsada por un profundo aprecio y gratitud hacia Dios, quien ha hecho posible que seamos libres del temor a quedar expuestos. Debido a lo que Jesús ha hecho por nosotros, no tenemos que escondernos ni excusar nuestros errores. Hemos sido liberados de tener que actuar como si fuésemos perfectos. En lo más hondo de nuestros corazones sabemos que no lo somos. Podemos mirar a nuestros problemas a la cara con esperanza y valor porque Cristo ha hecho posible un cambio real, duradero y personal en nuestras relaciones.Paul David Tripp. © 2011 Desiring God Foundation. Sitio web: desiringGod.org — Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda / Cristian Morán
Una engañosa imitación del reino de Dios
Siempre fue uno de los momentos más impresionantes de la famosa película del agente secreto. Aunque los espectadores no lo sabían, uno de los agentes de Misión Imposible se había puesto una máscara de látex que tenía el propósito de hacerle lucir familiar e inofensivo para el enemigo. La máscara era tan flexible y real que parecía ser verdadera piel humana. En un momento crucial, este agente de gobierno se llevaría la mano a la cara, se arrancaría la “piel” del rostro y revelaría su verdadera identidad a los criminales internacionales que estaban por ser derrotados.
De niño amaba ver esos momentos. Soñaba con crecer y ser el agente tras la máscara de látex. Soñaba con mi reino de mentira. Como pecador, aún estoy buscando ser el rey de un reino falso. Verán, el problema de este pequeño reino (la civilización del yo) es que se disfraza y se pone la máscara del gran reino (el reino de Dios). Se pone la máscara de cosas que son rectas y buenas mientras captura el corazón para la gloria del yo. Las clases más peligrosas de egocentrismo son aquellas que toman la forma de cosas buenas del reino de Dios. El teólogo indio Vinoth Ramachandra lo describe de la siguiente manera: Las Buenas Nuevas son empaquetadas y promocionadas (usando, sin sentido crítico, todas las técnicas de publicidad modernas) como un producto religioso: ofrecen “paz mental”, “cómo llegar al cielo”, “salud y prosperidad”, “sanación interior”, “la respuesta a todos tus problemas”, etc. Lo que se promociona como “fe en Dios” a menudo resulta ser un medio para obtener seguridad emocional o bendición material en esta vida y una póliza de seguro para la próxima. Este tipo de predicación no toca el statu quo. No levanta preguntas fundamentales ni inquietantes acerca de las suposiciones sobre las cuales la gente construye su vida. No es una amenaza para los dioses falsos bajo cuyo control está hoy la creación de Dios; de hecho, en realidad reafirma el dominio que ejercen sobre sus adoradores. Este tipo de “evangelio” es escapista en su esencia; el descendiente directo de los pseudoevangelios de los falsos profetas del Antiguo Testamento. ¡Es simplemente una imagen religiosa de la cultura consumista secular en que los hombres y mujeres modernos viven! (Gods That Fail: Modern Idolatry & Christian Mission (Dioses que fallan: idolatría moderna y misión cristiana)). Existen muchas advertencias en la Biblia sobre el encubrimiento del reino del yo. Cristo nos advierte sobre esto en el Sermón del Monte: “Cuídense de los falsos profetas, que vienen a ustedes con vestidos de ovejas, pero por dentro son como lobos rapaces” (Mateo 7:15). Pablo escribe a los Corintios: “Porque los tales son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es de extrañar, pues aun Satanás se disfraza como ángel de luz. Por tanto, no es de sorprender que sus servidores también se disfracen como servidores de justicia, cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Corintios 11:13-15). En Filipenses 1:15-16, ¡Pablo nos habla de personas que incluso predican el evangelio por motivos egoístas! En Gálatas, Pablo advierte sobre el falso evangelio que se disfraza de evangelio verdadero. Noten el fuerte lenguaje que utiliza: “Me maravillo de que tan pronto ustedes hayan abandonado a Aquel que los llamó por la gracia de Cristo para seguir un evangelio diferente, que en realidad no es otro evangelio, sino que hay algunos que los perturban a ustedes y quieren pervertir el evangelio de Cristo”. Después dice, en caso de que su advertencia no haya sido lo suficientemente fuerte, “pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, les anunciara otro evangelio contrario al que les hemos anunciado, sea anatema” (Gálatas 1:6-8). ¿Por qué Pablo está tan perturbado? Porque el reino del yo es más peligroso cuando se viste como el reino de Dios. Es muy posible que estés convencido de que llevas una vida motivada por las glorias extraordinarias del reino de Dios cuando la verdad es que estás viviendo para ti. ¡Ten cuidado! ¡Teme! El reino pequeño es un reino de mentira y es promocionado astutamente por un rey impostor: Satanás mismo. Con bastante regularidad, el pequeño reino usará las máscaras de la participación externa en la adoración, en la obediencia y en el ministerio. Se verá como si estuviera sirviendo al Rey de reyes y Señor de señores, mientras que, en realidad, se inclinará diariamente ante el reino del yo, guiado por los tesoros terrenales y las necesidades que provoca la ansiedad. Su adoración sólo puede ser la adoración del yo. Por ejemplo, ese pastor que se dice a sí mismo que está trabajando para construir el reino de Cristo, en realidad está motivado por el poder, el control y la aclamación del ser humano y, al no obtener estas cosas, se desanima y se enoja. La madre que se dice a sí misma que está representando a Dios en las vidas de sus hijos, pero que se irrita e impacienta frecuentemente, revela que el reino al que está sirviendo es el suyo y se enoja cuando sus hijos rompen las reglas de su reino y no las de Dios. El universitario convencido de tener un compromiso firme con el evangelismo, en realidad está comprometido con la gloria personal que le proporciona su conocimiento teológico. El niño que piensa que ahora tiene un corazón más obediente, en realidad sólo se ha hecho un pecador más astuto y sigiloso. El egoísmo es más peligroso cuando se pone una máscara de servicio. El egocentrismo es más poderoso cuando se disfraza de amor. Los tesoros del mundo son más seductores cuando toman la forma de una necesidad espiritual. Los ídolos hacen su trabajo más sucio cuando se ponen la máscara de Dios. Debido a que el pequeño reino es un reino falso, presenta un peligro cercano y actual para todos los que se han comprometido con el reino de Dios. Si examinas la iglesia de Jesucristo en la actualidad, la ubicación visible del gran reino, no te tomará mucho tiempo ver el fruto del reino pequeño. Permíteme darte un ejemplo trivial. Supongamos que me he comprometido a tener una dieta saludable; al menos externamente cumplo las reglas. Sin embargo, a modo de snack, estoy al mismo tiempo comiendo grandes cantidades de galletitas con chispas de chocolate. Con seguridad, habrá dos resultados de este patrón. En primer lugar, las galletitas comenzarán a desaparecer misteriosamente de su caja. En segundo lugar, comenzaré a engordar en vez de perder peso. Ahora, es bastante obvio que ninguno de los resultados será el fruto de una dieta saludable, lo que muestra el hecho de que lo que se enmascaró como dieta no es una dieta en lo absoluto, sino que una forma aun más engañosa de comer excesivamente. La capacidad que el reino del yo tiene para disfrazarse es una razón más por la que cada uno de nosotros necesita más que la limitación de la ley. Necesitamos el rescate diario de la gracia transformadora de Jesucristo. Verán, nuestro problema es más profundo que nuestro comportamiento. La razón por la que el reino impostor nos engaña tan fácilmente es que la idolatría del yo todavía vive dentro de cada uno de nuestros corazones. Por lo tanto, todos los días, necesitamos la gracia para que nuestros ojos se abran al engaño del reino pequeño y para que nuestros corazones maduren en su amor por el gran reino. Afortunadamente, esta gracia es nuestra debido a la cruz de Jesucristo.Paul David Tripp. © 2010 Desiring God Foundation. Sitio web: desiringGod.org — Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
Cambiemos nuestra forma de orar
En cierto momento de nuestras vidas, tuvimos que memorizar el Padre Nuestro, pero solo en caso de que necesites recordarlo, te comparto la primera mitad: «Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo» (Mt 6:9-10).
Estas palabras son históricas para la iglesia; sin embargo, me temo que, con el tiempo, se hayan convertido en palabras cliché para la fe cristiana. En este caso, creo que hemos memorizado uno de los mandatos más importantes de Dios sin entender realmente lo que Él nos está diciendo que hagamos.
Recuerda que, antes de darles esta oración, Jesús les dijo a sus discípulos, «Ustedes, pues, oren de esta manera». Por lo tanto, ¿qué nos está diciendo Jesús que hagamos? Cambien la forma en que oran y oren para que Dios se glorifique a sí mismo.
Sé —y sé que no soy solo yo— que gran parte de mi oración no tiene nada que ver con la gloria de Dios. Lamentablemente, la mayoría de nuestras oraciones se centran en pedirle a Dios que respalde nuestra búsqueda de glorias pequeñas centradas en nosotros mismos. Sin embargo, lo decimos de tal forma que no suene tan egoísta:
- «Dios, dame sabiduría en el trabajo... (para ganar más dinero y así tener más poder)».
- «Dios, alivia mis problemas financieros... (para tener más dinero y así gastar en los placeres y posesiones que me van a hacer feliz)».
- «Dios, ayuda a mi hijo a ser más respetuoso... (para que mis tardes sean más tranquilas y así pueda hacer las cosas que quiero terminar)».
- «Dios, obra en el corazón de mi esposo... (para que finalmente pueda tener el matrimonio de mis sueños)».
- “Dios, haz que tenga una mejor relación con mi vecino... (para que nos llevemos tan bien que mantenga a su perro lejos de mi jardín)».
- “Dios, por favor, sana mi cuerpo... (para que pueda hacer las cosas que quiero hacer físicamente)».
Necesitamos cambiar nuestra forma de orar: lo primero que debemos hacer es pedirle a Dios que se glorifique a sí mismo en nosotros o que lo amemos más que cualquier cosa. No obstante, ¿no parece egoísta y narcisista por parte de Dios? Pensaba que Él era generoso, desinteresado y que amaba mucho al mundo. Estas son muy buenas preguntas que merecen ser respondidas.
En primer lugar, no evalúes el carácter de Dios como si fuera un ser humano. Dios no es un hombre y no puede ser juzgado con los mismos estándares que Él estableció para los seres humanos. Para un humano, estar obsesionado con su propia gloria sería tener un espíritu de orgullo y vanagloria horrible. No obstante, no es así con Dios. Dios es un ser de otro tipo, en una posición sin precedente en el universo.
En segundo lugar, si Dios tuviese que negar su propia gloria, dejaría de ser Dios. Para ser Dios, debe estar por sobre y más allá de toda cosa creada. La voluntad de someterse Él mismo a cualquier otra cosa que no sea Él le haría dejar de ser Señor sobre todo.
En tercer lugar, el fervor de Dios por sí mismo es la esperanza del universo. Si Dios abandonara su gloria (y por lo tanto, sus gloriosos propósitos), todas sus promesas tendrían menos valor que el papel en el que se imprimieron, y las esperanzas de salvación para cada pecador estarían arruinadas.
Por último, al llamarnos a orar para que Dios se glorifique a sí mismo, Jesús nos libra de nuestra adicción autodestructiva a gloriarnos en nosotros mismos y del interminable catálogo de glorias falsas que vienen con ello. El compromiso sólido de Dios con su propia gloria es la cosa más amorosa que Él puede hacer por nosotros. Es lo que nos redime de nosotros mismos y lo que nos libera de nuestra esclavitud a todas las cosas de nuestra vida que pensamos erradamente que nos darán vida, pero que, en realidad, llevan solo al vacío y a una muerte eterna.
¡Espero que esto te ayude a cambiar la forma en que oras!
Dios te bendiga.
Preguntas de reflexión
- ¿Cuán centradas están tus oraciones en buscar tu propia gloria? Revisa tus últimas peticiones de oración.
- ¿Cómo podemos orar para que Dios sea glorificado aquí y ahora? Plantea tres cosas específicas por las que puedes orar esta semana.
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El gran valor de la paternidad en lo cotidiano
HABÍA ALGUIEN DESPIERTO
No pasó mucho tiempo para que mi ilusión se desvaneciera. Abrí la puerta silenciosamente y por un momento mi corazón tuvo esperanza (¡las luces estaban apagadas!). Sin embargo, no había puesto ni un pie en la entrada cuando escuché una voz enojada: era Ethan, mi hijo adolescente. Voy a admitirlo, porque como padres, a todos nos ha pasado: todo se había arruinado para mí. Quería fingir que no lo había escuchado; quería irme y cerrar la puerta tras de mí y dormir en el auto. Esa noche no quería hacer nada que tuviese que ver con mi llamado como padre. No podía escapar; sin embargo, aunque físicamente estaba ahí, luchaba con involucrarme espiritualmente en esto. Quise decirle a Ethan, “¿acaso no sabes el día que he tenido? ¿No sabes cuán cansado estoy después de servir a Dios todo el día? Lo que menos necesito en este momento es lidiar con tus problemas de adolescente. Simplemente, déjame solo”. Todos estos pensamientos se propagaron en mi corazón, pero no dije ni una sola palabra. Sólo escuché a Ethan desahogarse con sus “problemas de adolescente”.CONVERSACIONES COMUNES Y CORRIENTES
Lo que sucedía era que Ethan estaba enojado con su hermano mayor. Se quejaba bastante del hecho de que Dios dispuso que fuera el segundo hijo, ya que el mayor parecía “desperdiciar su vida”. El asunto que inició esa pelea entre hermanos era insignificante; me vi tentado a decirle que simplemente tenía que vivir con eso. Después de todo, ¿no sabía todos los “grandes problemas” con los que había tenido que lidiar ese día en consejería? Sin embargo, en ese momento, algo diferente cautivó mi espíritu: esta era una conversación común y corriente, cargada de oportunidades celestiales. Era una situación normal dentro de la crianza, que ocurre innumerables veces cada día, pero dispuesta por un Dios amoroso y soberano, en la que el corazón de mi hijo adolescente estaba siendo expuesto. Esta era más que otra conversación común y corriente entre Ethan y papá. Esta era una conversación sobre Dios, una conversación dinámica y única sobre redención en donde Dios estaba continuando la obra de rescate que había comenzado en mi hijo hace algunos años. La única pregunta en esta situación cotidiana era si yo seguiría el plan de Dios o el mío. ¿Le creería al evangelio en ese momento, confiando en que Dios me daría lo que necesitaba para hacer lo que me estaba llamando a hacer en la vida de mi hijo? ¿O creería las mentiras del reino del yo, aceptando que estaba agotado y tenía el derecho a dejar mis obligaciones de padre por esa noche y hacer que mi vida girara en torno a mí?OPORTUNIDAD EXTRAORDINARIA
Le pedí a Ethan que se sentara en la mesa del comedor y me dijera qué estaba pasando. Él estaba herido y enojado; estaba exponiéndome su corazón sin saber. Conversamos detalladamente sobre su enojo y después de un rato él ya estaba listo para escuchar. Un desacuerdo insignificante con su hermano abrió la puerta para conversar cosas que estaban lejos de ser insignificantes. La gracia de Dios me dio la fuerza y la paciencia que necesitaba; llenó mi boca con las palabras correctas. Ethan se vio a sí mismo de una forma distinta esa noche y confesó cosas que nunca antes había reconocido. Se acercaba la medianoche cuando le di las buenas noches a Ethan y, aunque mi cuerpo estaba agotado, ¡mi alma estaba llena de energía! ¿Por qué? Porque lo que al principio parecía ser una conversación normal e irritante sobre una pelea insignificante entre hermanos había sido de hecho una oportunidad maravillosa para pastorear a mi hijo; una oportunidad dispuesta por un Dios de amor.TU LLAMADO A LA CRIANZA
Decidí escribir sobre esta situación porque fue una de esas conversaciones comunes y corrientes que no sólo se dan diariamente, sino que muchas veces al día. Cada una de esas conversaciones está cargada de oportunidades y deben verse como algo más que problemas que se interponen en el camino de tu vida placentera. Estas son las conversaciones para las que Dios diseñó a los padres. Eres un agente de Dios que está alerta. Has recibido un llamado increíble, ¡mucho más importante que el trabajo que haces de 9:00 a.m. a 5:00 p.m. o de 8:00 a.m. a 10:00 p.m.! Eres un instrumento de Dios para ayudar y preparar a tus hijos a medida que maduran para salir de casa hacia el mundo de Dios. Estas 10.000 conversaciones comunes y corrientes le dan valor a tu vida. Es ahí donde harás una contribución que valdrá infinitamente más que cualquier carrera o logro financiero. Dios te dará todo lo que necesitas para cada una de esas conversaciones.Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita www.paultripp.com. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
Involúcrate en tu vecindario
- Únete a una agrupación: ya sea la asociación de propietarios, tu junta de vecinos o una asociación comercial local, éstas son oportunidades habituales para tener contacto con personas de tu vecindario. No olvides que te estás involucrando por las personas, ¡más que en el negocio!
- Usa a tus hijos: tus hijos presentan oportunidades maravillosas para tener contacto con tus vecinos. Ya sea en un equipo pequeño de baby fútbol, una muestra de arte en el colegio o uno de los muchos eventos en los que participan, vas a encontrarte con tus vecinos todo el tiempo si es que tú y ellos tienen hijos. ¿Estás aprovechando estas oportunidades?
- Abre las puertas de tu casa: tu hogar es un recurso espectacular para tu ministerio. Invita a tus vecinos a una comida al aire libre durante el verano. Organiza una junta para ver algún partido con ellos. Cómprales a tus hijos la última consola de videojuegos, deja que inviten a sus amigos siempre e invita a sus padres a comer cuando vayan a dejar a sus hijos a tu casa. Haz que tu hogar sea la casa más hospitalaria de tu vecindario.
- Sirve a otros: si tienes un vecino que sea adulto mayor, pregúntale si tu familia puede cuidar su jardín cada mes. Toma una hora extra el sábado para cortar el pasto de tus vecinos también. Hornea galletas o queque y regálalo inesperadamente. ¡Confunde a tus vecinos con mucha generosidad y amor!
PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR
- Identifica al menos dos personas o familias en tu vecindario que están sufriendo. ¿Cómo se duele Jesús junto con ellos?
- Con tu familia, o tú solo, concibe una estrategia para amar a esas personas o familias en la vida real. Sé específico cuando planees alguna actividad o formas de servirles.
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No olvidemos que las personas son personas
Por lo tanto, en las próximas semanas, te daré algunas estrategias prácticas para vivir como luz en medio de tu vecindario. La primera parece ser simple, pero ¡me he dado cuenta que la complico todo el tiempo! Si quieres ser luz en tu vecindario, tienes que ver a las personas como lo que son: personas.
Después del atentado del 11 de septiembre, tuve una conversación desgarradora con el gerente de un restaurante de una de las torres. “No puedo superar el dolor que me provoca saber que nunca vi a esa gente como personas. Ellos eran mis meseros, mis chefs, mis ayudantes de mozos, mis anfitriones y mis planificadores de eventos, pero no eran personas para mí”, me dijo.
“He asistido a funeral tras funeral de mis empleados. Me he sentado con sus padres, con sus cónyuges y con sus hijos. He escuchado sus historias y ahora estas personas son realmente personas para mí; sin embargo, ya no están”, me decía llorando.
Mientras lo escuchaba, me sentía tan culpable, porque hago lo mismo casi todos los días. Interactúo con mucha gente, pero no las veo como personas. Ella es una cajera; él es el estacionador de autos; ella es la señora de la tintorería; él es el vendedor de la ferretería.
En muchas ocasiones, olvido que ellos son personas reales. A mis ojos, sólo existen para llevar a cabo una tarea. Sin embargo, a los ojos de Dios, ellos tienen una historia, con dolor en su pasado; tienen un corazón con el deseo de ser amados; tienen miedos y preocupaciones; viven con esperanzas y sueños.
Si quieres vivir como luz en tu mundo, pídele a Dios que te dé los ojos, los oídos y el corazón para ver a la gente como personas. Luego trátalas como personas; hazles preguntas, y quédate lo suficiente para escuchar: “¿cómo estás hoy?” o “¿cómo te sientes?” o “¿cómo ha estado tu semana?” Quizás puedes ser lo suficientemente valiente para preguntar, “¿cómo puedo estar orando por ti?”.
Un día salí con un amigo a cenar y él le dijo al mesero, “nos gustaría orar antes de comer, ¿cómo podríamos orar por ti?” Lo encontramos desprevenido y balbuceó antes de irse, “no creo que necesite oración”. Sin embargo, volvió cinco minutos después y dijo, “hace poco me enteré que mi novia está embarazada y me aterra ser papá, ¿podrían orar por mí?”.
¡Qué oportunidad tan maravillosa de ser luz en el mundo de este hombre! ¿Y cómo comenzó todo? Porque mi amigo vio al mesero como persona —y no sólo como mesero— y luego lo trató como tal.
¿Qué hay de ti? En los lugares que frecuentas ve a la gente como personas, trátalas como personas y sé luz en la relación que se desarrolle.
Dios te bendiga
PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR
- Piensa en al menos dos personas de tu vecindario con las que interactúas regularmente. ¿De qué maneras has descuidado verlas y tratarlas como personas?
- ¿Cuáles son algunas preguntas específicas que puedes hacer para que se sientan amados y cuidados?
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El gueto cristiano
PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR
- ¿Qué porcentaje de tu tiempo semanal inviertes dentro de los límites del gueto cristiano?
- Sin querer restarle importancia al cuerpo de Cristo, ¿cómo puedes cambiar tu agenda y ser una luz más visible? Propón 2 o 3 cambios prácticos a implementar esta semana.
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No sé para qué me doy la molestia…
¿Alguna vez has estado tan frustrado, tan enojado, tan herido, tan deprimido o tan exhausto que simplemente levantas los hombros y dices, “¿para qué me doy molestia?”?
A continuación, les comparto un par de situaciones que han provocado esta emoción dentro de mí:
- Líderes políticos y empresariales corruptos que abusan de su poder para obtener beneficios personales.
- Hostilidad de un vecino hacia mi familia pese a nuestros intentos de colmarlo de gestos amables y hospitalarios.
- Tendencias inmorales y pervertidas de nuestra cultura que son celebradas y promovidas.
- Enfermedades incurables y discapacidades muy graves que hacen que la vida sea muy dura.
- Estadísticas de violencia, crimen y abuso a nivel general y nuestra aparente incapacidad de detenerlas.
- Terrorismo y guerra entre naciones y grupos religiosos que destruyen países.
- Vulnerabilidad personal a ciertos pecados que provocan que tropiece conregularidad.
En medio de mi frustración, dolor y tristeza, he tenido el siguiente pensamiento más veces de las que quisiera admitir: “¿por qué debo darme la molestia de buscar justicia? Tal vez sólo debo darme por vencido con buscar el camino de Dios y buscar tanto placer como pueda en este momento”.
Si tienes pensamientos similares, pues déjame decirte que no somos los únicos. El salmista Asaf escribió este famoso Salmo, “sentí envidia de los arrogantes, al ver la prosperidad de esos malvados… Ciertamente en vano he guardado puro mi corazón y lavado mis manos en inocencia” (Salmo 73:3, 13).
Asaf está peleando con el Señor, pues se queja diciendo, “obedezco tus mandamientos, ¿y ésta es la recompensa que obtengo? Otros ignoran tu existencia y son prósperos, y cuando yo sigo tu Palabra, obtengo nada, sólo sufrimiento y problemas”.
No sé tú, pero yo he estado en el lugar de Asaf antes. Es por eso que amo la honestidad que la Palabra de Dios contiene –específicamente en los Salmos— porque nos permite ser honestos sobre nuestras vivencias en la vida real.
No obstante, la Escritura no sólo nos permite ser honestos sobre nuestros dilemas, también provee soluciones esperanzadoras y útiles. Un par de versos más adelante, Asaf responde a su propia queja: “¿a quién tengo en el cielo sino a ti? Si estoy contigo, ya nada quiero en la tierra. Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero Dios fortalece mi corazón; él es mi herencia eterna” (vv.25-26).
¿Por qué debemos darnos la molestia de buscar justicia cuando vemos que otros no parecen tener un buen pasar? Porque Dios nos ha recibido en su reino eterno de vida.
¿Por qué debemos buscar el camino de Dios cuando otros parecen estar en uno más próspero? Porque no hay prosperidad creada en la tierra que pueda compararse con una relación íntima con el Creador.
¿Por qué debemos obedecer la Palabra de Dios incluso cuando la vida no tiene sentido? Porque el Autor de la Palabra tiene un plan perfecto que se cumplirá siempre.
Como Asaf, nuestros ojos débiles por el pecado no verán bien siempre; nuestras mentes finitas no siempre comprenderán; nuestros corazones volubles no van a confiar siempre; nuestras almas tímidas no siempre tendrán fe; sin embargo, Dios está dispuesto a darse la molestia de trabajar con nuestro temor, nuestra duda y nuestra confusión.
Por encima de todo, Cristo estuvo reticente a decir, “¿por qué debo darme la molestia de salvarlos de su pecado?”. Él vivió la molestia más grande de todas para salvarnos de nosotros mismos.
¡Ésa es una razón para continuar!
Dios los bendiga.
PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR
- ¿Qué cosas estás viviendo ahora que hace que consideres abandonar el camino de Dios?
- ¿Qué verdades específicas te dan razones para continuar a medida que enfrentas desilusiones y dificultades en la vida?
Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
Esperar vale la pena
PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR
- ¿Cuándo fue la última vez que sentiste que querías darte por vencido en medio de una situación difícil?
- ¿Te sientes abrumado y desanimado porque tu esperanza está puesta en relaciones imperfectas, en las circunstancias o en las cosas materiales?
- ¿Cómo cambiaría tu día a día si estuvieras esperando activamente en el Señor? Piensa en, al menos, dos ejemplos específicos.
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Tres características de una creciente y saludable amistad
La realidad de la amistad
Sin importar por cuánto tiempo lleven siendo amigos e independientemente del tiempo que hayan pasado juntos, tus amistades jamás podrán escapar de la decepción que causa el poder del egocentrismo y los efectos dañinos del pecado. Te seré honesto: esta realidad a veces me hace querer encontrar una isla para habitarla solo, ¡libre del riesgo y del dolor que provocan las amistades! Sin embargo, el diseño de Dios es que vivamos en comunidad (Gn 2:18). Su mandamiento y oración es que busquemos amistades y estemos unidos unos con otros (Ef 4 y Jn 17:20-26). Vivir en aislamiento no sólo es un rechazo al hecho de que nuestras vidas le pertenecen a Dios, sino que también es una negación de nuestra composición fundamental como seres humanos. Por esta razón, debemos continuar nuestra búsqueda de iniciar amistades con otros, pero no de mala gana ni con miedo. Al contrario, busquemos la amistad con alegría porque la Escritura nos ofrece ayuda práctica, la gracia divina está disponible para nuestras luchas específicas y ¡experimentamos hermosas bendiciones cuando se alcanza la amistad bíblica!Tres características
Existen muchos pasajes en la Biblia que ofrecen ayuda práctica para las amistades, pero uno de mis favoritos es Efesios 4:1-7:Por eso yo, que estoy preso por la causa del Señor, les ruego que vivan de una manera digna del llamamiento que han recibido, siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor. Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz. Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también fueron llamados a una sola esperanza; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo; un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos y por medio de todos y en todos. Pero a cada uno de nosotros se nos ha dado gracia en la medida en que Cristo ha repartido los dones (NVI).En este pasaje, encontramos tres características de una amistad saludable y creciente:
1. Esfuerzo
Me gusta cómo comienza el versículo tres: «esfuércense». El apóstol Pablo nos dice que las amistades no son algo que debamos dar por hecho, pues son regalos que deben ser tratados con mucho cuidado. A la vez, Pablo no ignora el duro trabajo que requieren las relaciones. Él sabe que las relaciones, incluso entre personas que tienen el Espíritu, no serán fáciles. (Recuerda que aunque el poder del pecado ha sido destruido, su presencia aún persiste en el cuerpo de Cristo). Al considerar ambos factores, debemos hacer lo posible para esforzarnos con el fin de desarrollar y cultivar nuestras amistades. Estoy profundamente convencido de que el descuido es la razón número uno por la que las amistades fallan. Sin duda, podríamos experimentar una gran traición o un gran dolor, pero la mayoría de las veces, las amistades se deterioran debido al goteo constante del pecado; fuga que nadie se molesta en reparar y arreglar. ¿Estás haciendo todo lo posible para hacer crecer tus amistades? ¿O estás esperando que crezcan por sí mismas? Esfuérzate y envía un animante correo electrónico o mensaje de texto. Llama a un amigo en sus horas de almuerzo en vez de estar mirando Facebook. Levántate temprano, acuéstate tarde o deja de lado tus pasatiempos por una hora, para así tener más tiempo en el día para dedicarlo a un amigo. Me temo que muchos de nosotros –el autor de este artículo incluido– somos demasiado despreocupados y egocéntricos como para invertir tiempo en las relaciones importantes que Dios ha puesto en nuestras vidas.2. Menos expectativas
Debido a la naturaleza del pecado, cada uno de nosotros comienza una relación de amistad con una agenda egoísta. «¿Qué puede puede hacer esta persona por mí?» es la pregunta estándar del corazón humano. No obstante, por la gracia de Dios, podemos bajar esas expectativas y preguntarnos, «¿cómo puede usarme Dios para amar a este amigo?». Efesios 4:2 nos entrega una lista de cuatro cualidades de carácter que deben definir nuestras vidas: humildad, amabilidad, paciencia y tolerancia. Cada una de ellas creará un ambiente de gracia que transformará nuestras amistades. Normalmente, las relaciones son gobernadas por una estructura: ley, ofensa y castigo. Tenemos una lista de reglas a las que otros deben sujetarse; luego, los observamos para asegurarme de que las sigan; si no lo hacen, sentimos que tenemos la excusa para impartir justicia con algún tipo de castigo. Esta es una contradicción evidente del Evangelio e impide que la gloria y el valor de la gracia de Dios se muestre por sí sola. ¿De qué manera esperas que tus amigos te sirvan? ¿Cómo los «castigas» cuando no cumplen tus expectativas? ¡No es de extrañar que nos sea difícil tener amigos! No obstante, si nosotros, por gracia, comenzamos a eliminar las expectativas egoístas con las que nos acercamos al principio en nuestras amistades, seremos liberados para amar y servir con humildad, amabilidad y paciencia. Incluso si es que estamos siendo provocados (paciencia).3. Celebrar la diversidad
La Biblia celebra y defiende la diversidad en el cuerpo de Cristo (Apocalipsis 7:9). Debemos buscar la unidad; no la uniformidad. Esto quiere decir que debemos tener amigos cristianos que no tengan el mismo color de piel que nosotros, el mismo estatus económico ni las mismas preferencias culturales. En el contexto del pasaje de Efesios 4, sin embargo, Pablo está escribiendo más sobre las diferencias espirituales. Tenemos diversos dones, servimos en un abanico de funciones y estamos en diferentes niveles de madurez (vv. 3-7). Fue Dios quien repartió soberanamente estas diferencias. Sin embargo, ¿cuántas veces vemos la diversidad como un obstáculo? ¿Con qué frecuencia te frustras y te molestas por las diferentes fortalezas y debilidades que tienen tus amigos? Debido a que llegamos a las relaciones de amistad con agendas egoístas, queremos que nuestros amigos encajen en nuestro molde. ¿Por qué no tomamos la agenda de Dios para guiar nuestras amistades? Es decir, nos gozamos al saber que Dios elige rodearnos con personas que son diferentes a nosotros porque de esa manera Él promoverá su propósito. Debido a que nuestras amistades están fundadas en la Trinidad, no tenemos que ser iguales. Hay un sólo Dios, pero en tres personas. Dios usa nuestra diversidad para llevar a cabo su propósito: nuestro crecimiento en gracia. La diversidad no es un obstáculo; más bien, es un medio importante para llevar a cabo este propósito.La visión de la amistad
Si tuviera que resumir Efesios 4, esto sería lo que diría: las mayores alegrías de la amistad crecen en la tierra de las dificultades más profundas. Las dificultades no son obstáculos, sino que son instrumentos en las manos de Dios. Cada una es una oportunidad para que ustedes mismos experimenten la gracia de Dios, y así puedan darla a otras personas. Cada día, en tus amistades, o te estás centrando en tu agenda egoísta o en la de Dios. Aprovecha la gracia, sigue a Dios y ¡verás las amistades sanas y fuertes que nacen al hacerlo!Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Usado con permiso.
Un horrible y hermoso viernes
Mientras reflexionamos sobre el Viernes Santo, centramos nuestra sombría atención en la sangrienta cruz del Señor Jesucristo. ¿Podría haber pasado algo más terrible que esto? ¿Existe alguna otra injusticia más grande? ¿Existe otra pérdida más dolorosa que ésta? ¿Existe algún otro sufrimiento que sea peor que éste?
El único hombre que vivió una vida perfecta en todas las formas posibles, que dio su vida en sacrificio por muchos y que voluntariamente sufrió el nacimiento y la muerte en fidelidad a su llamado, fue cruel y públicamente asesinado de la forma más violenta. ¿Cómo pudo pasar que el Hijo del Hombre muriera? ¿Cómo pudo ser que los hombres capturaran y torturaran al Mesías? ¿Acaso esto no fue el fin de todo lo bueno, lo verdadero y lo hermoso? Si esto pudo pasar, ¿hay alguna esperanza para el mundo? Bien, sabemos el fin de la historia, la respuesta es «sí, ¡hay esperanza!». El Viernes Santo no fue el fin; vendría la Pascua de Resurrección. En el plan justo y sabio de Dios, este momento oscuro y catastrófico fue dispuesto para ser el momento que arreglaría todas las cosas oscuras y catastróficas que el pecado había hecho en el mundo. Ese momento de muerte fue al mismo tiempo un momento de vida. Ese momento de desesperanza fue un momento donde se entregó esperanza eterna. Ese momento terrible de injusticia fue al mismo tiempo un momento de maravillosa gracia. Ese momento de sufrimiento extremo aseguró que un día el sufrimiento terminaría, de una vez para siempre. Ese momento de tristeza nos dio la bienvenida a un gozo eterno en el corazón y en la vida. La captura y la muerte de Cristo compró simultáneamente la vida y la libertad para nosotros. Lo peor que pudo suceder fue al mismo tiempo lo mejor que pudo haber pasado, y sólo Dios es capaz de hacer algo como esto. El mismo Dios que planeó que lo peor sería lo mejor es tu Padre. Él gobierna cada momento de tu vida, y con una poderosa gracia, es capaz de hacer por ti lo que hizo en su historia redentora. Dios toma los desastres de tu vida y los transforma en herramientas de redención. Toma tus fracasos y los usa como herramientas de gracia. Él usa la «muerte» del mundo caído para motivarte a alcanzar la vida. Las cosas más difíciles en tu vida se convierten en las herramientas más dulces de gracia en sus manos sabias y amorosas. Ten cuidado con cómo le das sentido a tu vida. Lo que parece un desastre, en realidad, podría ser gracia. Lo que parece ser el fin podría ser el comienzo. Lo que podría parecer desesperanzador podría ser el instrumento de Dios para darte una esperanza real y perdurable. Tu Padre está comprometido a tomar lo que parece muy malo y convertirlo en algo muy, muy bueno. ¿Necesitas pruebas? Tan sólo recuerda el Viernes Santo, donde lo más horrible que pudo pasar en la historia de la humanidad se convirtió en lo más hermoso que pudo pasarle a la raza humana.Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
¿Realmente lo necesitas?
- Nos sentimos con el derecho a obtener lo que consideramos necesario.
- Sentimos que tenemos el derecho a exigir lo que necesitamos.
- Juzgamos el amor de otros por su disposición a entregar lo que decimos que necesitamos.
PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR
- ¿Cuáles son dos o tres de tus deseos terrenales actualmente?
- ¿De qué formas estas cosas son deseos buenos?
- ¿De qué maneras estás en riesgo de redefinir estos buenos deseos como necesidades egoístas?
- Crea una lista de todas tus necesidades que Cristo ha satisfecho o está satisfaciendo cada día.
Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
¿Qué vas a hacer con la Pascua?
Tu hermano resucitará”, le dijo Jesús. Marta le contestó: “Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día final”. Jesús le contestó: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?”Marta hace una hermosa confesión de fe en el versículo 24 al decir que ella cree que Lázaro será resucitado en el día final. Esto es absolutamente cierto; es buena teología. Así que cuando Jesús le pregunta si ella cree, él no está cuestionando la solidez de su teología. Al contrario, Jesús está haciendo esta pregunta. Una pregunta dirigida a nosotros hoy, 48 horas después de la Pascua. ¿Crees que conoces al dador de vida? ¿Crees que Jesús mora en ti y que su poder de resurrección borbotea dentro de ti? Dios quiere hacer más en nosotros que sólo lleguemos a hacer una confesión teológica de la resurrección. Él quiere más para nosotros que sólo reconocer el hecho histórico de este evento. Él quiere que hagamos más que sólo celebrar el Domingo de Resurrección. Oh, sí, todas estas son cosas esenciales, pero en realidad son un medio para este objetivo: que vivamos en una fe resucitada. Existen pocos versículos en la Escritura que pueden resumir mejor la fe resucitada que Gálatas 2:20: «Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí». ¡Ya no vives tú, sino que Cristo vive en ti! Ya no eres solo tú contra esa área particular de pecado tentador. Ya no eres solo tú cuando alguien te traicionó y los pensamientos de venganza entran en tu cabeza. Ya no eres solo tú cuando luchas en tu matrimonio y te parece imposible amar a tu cónyuge. Ya no eres solo tú cuando enfrentas otra situación con un hijo rebelde y sientes que ya no hay nada más que se pueda hacer. Ya no eres solo tú cuando te vas a acostar preguntándote cómo vas a enfrentar el próximo día. Ya nunca más serás solo tú porque Cristo, el Rey resucitado, vive en ti y su poder de resurrección está disponible para ti. ¿Vives en una fe resucitada? ¿Crees que Jesús es la resurrección y la vida, y que aquellos que creen en él vivirán, ahora y para siempre? No esperes hasta la Pascua del próximo año para celebrar la resurrección. Puedes comenzar a vivir el poder de la resurrección hoy —aquí y ahora— en el lugar donde Dios te ha llamado a vivir.
No esperemos hasta la próxima Pascua
La razón por la que celebramos el Domingo de Resurrección
Me encantan los domingos, pero amo aún más el Domingo de Resurrección. En un momento culminante y específico de la historia, Jesucristo resume y finaliza la narrativa de salvación. Existen seis cosas en particular que amo sobre la tumba vacía.1. La tumba vacía revela que Dios es fiel
Siglos antes, después de que Adán y Eva se rebelaran, Dios prometió que él aplastaría la maldad de una vez y para siempre (Gn 3:15). Él juró que enviaría a su Hijo para derrotar al pecado y a la muerte por medio de su crucifixión y resurrección. Por miles de años, no se olvidó ni renegó de su promesa. No se aburrió; tampoco se distrajo. Él hizo una promesa y él manejó los eventos de la historia para que, en el momento indicado, Jesucristo viniera y cumpliera lo que había sido prometido.2. La tumba vacía revela que Dios es poderoso
Piensen en la autoridad que tendrían para tener que controlar todas las situaciones, los lugares y las relaciones con el propósito de garantizar que Jesús viniera en el momento preciso e hiciera lo que se le había asignado. Además, ¿acaso existe una demostración de poder más significativa que tener poder sobre la muerte? (1Co 15:55). Por el poder asombroso de Dios, Jesús se quitó sus ropas de muerte y salió de la tumba. Los tipos que compiten en levantamiento de pesas podrían ser capaces de tirar un carro de bomberos con sus dientes, pero todos morirán y no hay nada que puedan hacer al respecto.3. La tumba vacía revela que Dios es amoroso
¿Por qué Dios iría tan lejos para ayudarnos? ¿Por qué le importaría fijarse en nosotros y llegar a rescatarnos? ¿Por qué sacrificaría hasta su propio Hijo? Pues porque no sólo es un Dios amoroso, sino que él mismo es la definición de amor (Jn 3:16; 1Jn 4:8). Tú y yo necesitamos reconocer que su amor no fue motivado por lo que él vio en nosotros, sino que por lo que hay dentro de él. Incluso cuando somos indiferentes y rebeldes, engreídos y tercos, aún así Dios es amoroso. Él se deleita en transformarnos por su gracia y nos rescata con su amor.4. La tumba vacía garantiza la eternidad
No importa cuán tediosa, rutinaria y lenta parezca nuestra historia, pues está marchando hacia una gloriosa conclusión. Habrá un momento cuando Dios nos sacará de este mundo caído para llevarnos a un paraíso donde el pecado y el sufrimiento ya no existirán más (1Co 15:52; Ap 21:4).5. La tumba vacía garantiza seguridad
No importa cuán impredecible y fuera de control se sientan nuestras vidas, Jesús está reinando y lo continuará haciendo hasta que su enemigo final esté bajo sus pies (1Co 15:25). Eso no quiere decir que no vamos a experimentar dolor y sufrimiento en este mundo, pero sí significa que no hay nada que Jesús no sepa, en lo que no pueda intervenir o transformar por completo.6. La tumba vacía garantiza la liberación
No importa cuán desesperanzados y débiles piensen que son, se les ha otorgado toda la gracia que necesitan para llegar al final. La gracia venidera siempre trae consigo la promesa de la gracia presente. Dios proveerá todo lo que necesitan hasta que lo vean cara a cara (2Pe 1:3). ¡Éstas son las razones por las que me encanta tanto el Domingo de Resurrección!¿Cómo vivir después del Domingo de Resurrección?
Por más que estas verdades sobre la tumba vacía me cautiven y me atraigan, necesito ser honesto con ustedes: es una lucha para mí recordarlas una vez que la celebración de la Pascua ya pasó. Por lo tanto, para concluir, quisiera llevar su atención hacia el final de 1 Corintios 15. Se puede decir que este capítulo es el más largo y el tratado más detallado sobre la resurrección del Señor Jesucristo del Nuevo Testamento, y en el versículo final, el apóstol Pablo nos da órdenes sobre cómo vivir después del Domingo de Resurrección. Él escribe, «por tanto, mis amados hermanos, estén firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que su trabajo en el Señor no es en vano» (1Co 15:58).1. La tumba vacía nos da una estabilidad inusual
Pablo usa las palabras «firmes» y «constantes». ¿Son sus vidas un reflejo de ese tipo de estabilidad? ¿Están sus vidas diarias arraigadas al Evangelio del Señor Jesucristo y a su victoria en la Pascua o son llevadas de aquí para allá por los vientos de las circunstancias, las relaciones y las realidades difíciles de la vida en un mundo caído?2. La tumba vacía nos motiva a ser activos de por vida
Debido a la resurrección, debemos estar «abundando siempre en la obra del Señor». Abundar aquí significa ser entusiasta y esperanzado, motivado y valiente. Si de verdad creen que Cristo resucitó de la muerte y que reina en poder, deben creer que los adictos sexuales pueden ser liberados; que los hijos rebeldes pueden someterse; que los matrimonios rotos pueden sanarse; que las personas miedosas pueden conocer la valentía; que aquellos que tienen depresión puede levantarse para vivir con gozo nuevamente. Ya es suficiente de sobrevivencia; creemos en la victoria y en la transformación.3. La tumba vacía nos asienta en una esperanza realista
Si la tumba vacía garantiza eternidad, entonces creemos que nuestro activismo de por vida «no es en vano». Vivimos y ministramos en un mundo caído —y eso puede ser desalentador—, pero en la oscuridad de la noche, cuando el progreso parece invisible, podemos tener esperanza.Celebremos la Pascua todos los días
Sé que no estoy solo en mi lucha de recordar la Pascua. No obstante, no nos desanimemos, pues ¡el mismo hecho de que estemos luchando con esto en nuestros corazones pone en evidencia los medios de gracia presentes en nuestras vidas! En nuestra debilidad y confusión, podemos admitir nuestra necesidad de ayuda y Dios nos encontrará en nuestra honestidad quebrantada. Como seguidores de Cristo, el Señor resucitado mora dentro de ustedes hoy por su Espíritu. Somos nuevas personas, no sólo en justicia frente a Dios, sino que también en nuestras capacidades y deseos. Jesús salió de esa tumba vacía para que nosotros podamos andar en esperanza y libertad. ¡No esperemos hasta la próxima Pascua para celebrar esto!Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
Oremos con la intención de rendirnos
1. La oración se trata de rendirse ante alguien mayor que nosotros
Al confesar que Dios es nuestro Padre, inmediatamente nos reducimos a nosotros mismos a un niño. Si oramos esto junto con Génesis 1:1 —«En el principio Dios…»— nos mantendrá en el lugar correcto.2. La oración se trata de rendirse ante un plan mayor y mejor que el nuestro
La oración nos confronta con el hecho de que no somos tan inteligentes o tan poderosos como desearíamos ser. Nos recuerda que hay un reino que permanece desde el principio hasta más allá del fin e incluye todo lo que hay entre medio.3. La oración se trata de rendir nuestro derecho a vivir como queremos
La oración se trata de doblar nuestras rodillas frente a la realidad de que no tenemos ningún derecho natural en lo absoluto a hacer lo que queramos con nuestras vidas. Hemos sido creados para vivir dentro de los límites de Dios.4. La oración se trata de rendir nuestra esperanza en la vida ante la gracia de Dios
El Padre Nuestro completo es en realidad una rendición. Termina con «danos», «perdónanos», «no nos metas» y «líbranos». ¡Nuestra única esperanza para todas estas cosas es la gracia generosa y fortalecedora de Dios! Así que hoy, cierren sus ojos, inclinen sus cabezas y ríndanse. ¡La victoria se encuentra cuando nos rendimos! Dios los bendiga.Preguntas para reflexionar
- ¿Cuándo y por qué oras normalmente? Revisa tu última semana o tu último mes de oración personal.
- ¿En cuál de las cuatro áreas necesitas más gracia para rendirte? Sé específico en las razones.
- ¿Junto a quién puedes rendirte en la comunidad por medio del poder de la oración?
Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
La conversación que salvó mi ministerio
Dificultad e inmadurez
Tenía 27 años, estaba lleno de energía y de expectativas, en uno de los lugares más difíciles para plantar una iglesia en los Estados Unidos. Cuando nos cambiamos, no tenía idea de lo que enfrentaría, pero no pasó mucho tiempo para que la realidad hiciera su aparición. Éramos un grupo de creyentes con un poco de dificultades, tratando de ser luz en una ciudad que estaba herida, deprimida y era desconfiada. Las familias a las que buscamos servir luchaban relacional y financieramente. ¡Hubo un tiempo en el que la cifra de desempleo en Scranton era del 17%! Sin duda, sucedían cosas buenas. Pudimos formar una pequeña comunidad de amor y pudimos ser un refugio para aquellas personas que habían sido heridas por la iglesia. Comenzamos una escuela cristiana como una alternativa a las escuelas de la ciudad que estaban quebradas. Sin embargo, el ministerio en Scranton era pesado y yo era inexperto, orgulloso e inmaduro. Me había graduado con honores del seminario. Había ganado una variedad de premios y salí de ahí pensando que estaba listo para enfrentarme al mundo incrédulo. No obstante, como pastor joven e inexperto, no estaba listo para el ministerio y mi inmadurez quedó al descubierto rápidamente. En ocasiones, pienso en mis primeros sermones en Scranton y, cada vez que lo hago, quiero enviar una carta de disculpas a todas las pobres personas que tuvieron que escucharlos. Una vez prediqué un sermón sobre el orgullo y pensé que había sido el mejor sermón que jamás había predicado sobre el tema (¡una evaluación que irónicamente carecía de humildad!). La fórmula para el desastre: no sólo era muy difícil ministrar en el ambiente en el que me encontraba, sino que también mi inmadurez estaba siendo expuesta en todos lados. Cuando la dificultad y la inmadurez chocan, como resultado, siempre va a haber algún tipo de matanza. No pasó mucho tiempo para que comenzara a sufrir oposición desde fuera de la iglesia y críticas frecuentes desde dentro de ella. Me pareció algo perverso e irrespetuoso en ese momento. Después de todo, había llevado a mi familia a un lugar difícil, estaba trabajando con mucho esfuerzo todos los días por muchas horas y estaba haciendo lo mejor que podía para usar los dones que Dios me había dado. «¡Denme un respiro!», pensé. Sin embargo, ahora que miro hacia atrás, gran parte de su crítica era válida.La conversación que hizo que quisiera renunciar
Un domingo en la tarde, un hombre de nuestra pequeña iglesia me llamó y me preguntó si podríamos juntarnos a conversar. La hora de cenar era el único momento disponible que tenía al día siguiente, así que mi esposa Luella preparó la comida para nosotros en mi oficina que quedaba en el tercer piso. Mientras me dirigía a la reunión, esperaba que este hombre me dijera cuánto lo confrontó mi sermón y que, como resultado, necesitaba consejería. No obstante, me quedó muy claro que no quería hablar sobre mi sermón ni sobre él; no, él quería hablar sobre mí. Ninguno de nosotros tocó la comida. Comenzó criticando la forma en que predicaba y terminó criticando todo sobre mí. ¡No podía creer lo que estaba escuchando! Luego, me preguntó si podía acompañarlo a su casa porque su esposa también quería hablar conmigo. Cuando llegamos allá, ella hizo lo mismo que su esposo había hecho; parecía una eternidad. Para colmo, me dijeron que muchos otros en nuestra pequeña iglesia se sentían de la misma manera. Esa noche, mientras conducía de vuelta a casa, no sólo quería renunciar al ministerio pastoral; quería morir. Me sentí expuesto, juzgado y condenado y no sabía cómo continuar si las personas sentían eso respecto a mí. ¿Cómo podría ofrecerles consejería pastoral? ¿Cómo podría pararme frente a ellos y predicarles? ¿Cómo podría pedirles que confíen y sigan mi liderazgo? ¿Cómo podría animarlos a invitar a otros a que formen parte de nosotros también? El llamado a pastorear en Scranton, que había aceptado con tanta alegría, ahora parecía imposible. Las personas que yo pensé que me amaban y que me apoyaban ahora parecían una recopilación de críticas. Era un pastor quebrantado y no sabía cómo continuar. Durante las siguientes semanas me sentía como si estuviera pedaleando duro en un barro profundo en completa oscuridad sin ningún destino a la vista. Vivía el pastorado por inercia; mi corazón ya no estaba en Scranton. La única forma en la que pude sobrevivir cada semana era fantaseando sobre oportunidades pastorales en otros lugares. En mi mente, subía al trono como soberano y creaba un ideal de pastorado hipotético, con una comunidad que me amaba a mí y a mis predicaciones y en donde tenía suficiente éxito ministerial. Estas fantasías eran los únicos placeres que encontraba en esos oscuros días; era como una masturbación espiritual. El único problema era que despertaría nuevamente a la realidad de la oposición fuera y a la crítica dentro de la iglesia y rápidamente el desánimo me inundaría nuevamente. Finalmente, llegué a la conclusión de que mi único escape sería renunciar. Tenía un grado académico y había ayudado a fundar una escuela, por lo que comencé a buscar oportunidades en el campo de la educación cristiana. Nadie sabía que lo estaba haciendo —ni la congregación, ni mis colegas, ni siquiera mi esposa—. Al principio, todo era fantasía, pero dentro de poco, se transformó en algo que quería vivir personalmente. Encontré un trabajo maravilloso en California y comencé con el primer contacto. Primero fui donde Luella; luego, donde mis líderes y les dije que ya no podría seguir pastoreando Scranton y que iba a renunciar. Luella simplemente me aconsejó no hacer nada hasta que estuviera seguro; mis líderes, me suplicaron que no me fuera. Sin embargo, yo estaba listo para irme; no tenía ni la voluntad ni las fuerzas para continuar. No podría imaginarme una situación en donde quedarme fuera algo que funcionaría para mí o para la congregación. Parecía que ya no confiaban en mí y, sin duda, yo tenía problemas para confiar en ellos. Al final le dije a los líderes que mi tiempo ya había terminado y que quería agendar un domingo para anunciar mi renuncia. No veía la hora de sacarme el peso de Scranton de mis hombros e irme a lo que parecía ser mucho mejor.La conversación que salvó mi ministerio
El domingo de mi renuncia llegó, y al final del servicio, acompañado de dos líderes, hice mi anuncio. La pequeña congregación que se reunía esa difícil mañana estaba conmocionada y sorprendida. Me quedé adelante después del servicio y conversé con persona tras persona que compartía su tristeza por mi partida. «Incluso las críticas pueden ser buenas a veces», pensé. Pero su tristeza no me conmovió en lo absoluto. Cuando el grupo finalmente se fue, aún estaba convencido de irme. No había nadie más en el pequeño edificio que estábamos arrendando, así que fui a cerrar la entrada delantera. Lo que sucedió después cambió mi vida para siempre. Al darme la vuelta después de haber cerrado la puerta, me encontré con Bob Wescott parado en la entrada; había estado esperándome. Bob era el hombre más anciano de nuestra congregación, un hombre entrañable, pero que llevaba una profunda lucha con la depresión. Él no era un consejero o un maestro, él sólo era un hombre que trabajaba en ferrocarriles y que estaba a punto de retirarse. Cuando lo vi, de inmediato deseé que él no estuviera ahí. Sólo quería irme en silencio a casa. No quería hablar con nadie ni tener otra conversación dolorosamente extraña y desanimante. Él me miró de frente y yo casi le dije, «Bob, no sé por qué me esperaste; no puedo hablar ahora». Sin embargo, me quedé callado. Con una voz tierna, Bob dijo, «¿puedo decirte algo? Tomará sólo un minuto». Yo dije, «sí, claro». Entonces, dijo, «sé que estás desanimado, pero quiero que escuches lo que te diré: sabemos que eres joven y un poco inmaduro». (Pensé, «bien, ¡ese es un buen comienzo!»). Él continuó, «Paul, no te hemos pedido que te vayas». Luego, él dejó caer esta pregunta como una bomba sobre mí: «¿cómo va a madurar la iglesia si los pastores inmaduros se van?». Inmediatamente, la pregunta hizo explotar mi determinación a irme. Le he contado esta historia a otros a través de los años; les he dicho que, en ese momento, sentí como si Dios hubiera clavado mis pies a esa entrada de esa iglesia. Supe enseguida que no podía renunciar.El poder transformador de las palabras
Por la gracia de Dios, entendí lo que estaba pasando en ese momento. No sólo tuve que lidiar con las palabras de Bob Wescott; no, estaba convencido de que Dios levantó a este anciano desanimado para llevar palabras de sabiduría rescatadora a un orgulloso pastor joven que estaba a punto de huir. No sólo estuve a punto de huir de Scranton, estuve a punto de embarcarme en el viaje de Jonás: a huir de Dios. No obstante, el hombre menos pensado pronunció las palabras de Dios a unos oídos reacios y todo cambió. Me alegra que Bob Wescott estuviera dispuesto. Estoy tan agradecido de que él me haya esperado en la entrada de la iglesia; estoy tan agradecido de que me haya hablado de una manera en la que pude oír; estoy tan maravillado ante la gloria de la gracia de aquel que levantó a Bob para rescatarme de mí mismo. Un hombre, en un momento, estuvo dispuesto a hablar la verdad en amor y la historia de quien escuchó cambió para siempre. Sin esa conversación, hubiese renunciado al ministerio pastoral. Nunca hubiese ido al Seminario Teológico de Westminster para un mayor entrenamiento. Jamás hubiese trabajado para CCEF (Consejería cristiana y fundación educativa, por sus siglas en inglés) y no hubiese aprendido a aplicar el Evangelio en la cotidianidad de mi vida. Nunca hubiera escrito ni siquiera un libro sobre la gracia transformadora de Dios en situaciones comunes y corrientes, en relaciones y en lugares de un mundo caído. Nunca hubiese experimentado la vida privilegiada de las bendiciones del ministerio escandaloso que se ha convertido en mi historia. Dios hace que su misericordia invisible sea visible al enviar personas de misericordia para darla a personas que la necesitan. Por lo tanto, pongan atención a las luchas de otros; estén dispuesto a confrontar amorosamente a un hermano creyente que está a punto de huir; den palabras de ánimo a alguien que ya renunció; encarnen la presencia del Señor… ¡y observen lo que Dios hará! Es imposible encontrar palabras para describir el alcance del tierno cuidado la gracia de Dios y es igualmente imposible predecir a quién va a usar Dios para llevar esa gracia a nosotros. Así que hablen con sus hermanos y hermanas con cuidado. Dios puede usarlos a ustedes para cambiar una historia para siempre. ¿Qué Dios hay como nuestro Dios?Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
Pensemos bíblicamente sobre la preocupación
La preocupación y el mundo caído
Probablemente, ustedes respondan a las preguntas que he planteado, diciendo, «¡Paul, me preocupo porque vivo en un mundo caído!». Es cierto que el mundo en el que vivimos simplemente no funciona de la manera en que lo dispuso el Creador. Por esta razón, vivimos en un mundo en donde el engaño, el peligro y la desilusión son una realidad. La Biblia es bastante sincera en su descripción de cuán quebrantado realmente está el mundo. Existen cosas en este mundo a las que ustedes deberían temer; existen cosas que deben llamarles la atención y causarles preocupación; existen cosas que deben evitar con esfuerzo y de las que deben proteger a sus seres queridos. Deben vivir con cuidado y conscientes de esto. Algo responsablemente piadoso que podemos hacer al respecto es vivir con las expectativas realistas que obtenemos de una comprensión bíblica del estado caído de nuestro mundo. No sean ingenuos. A este lado del cielo, siempre deben recordar que el shalom (paz e integridad), que el Creador hizo, ha sido destrozado. Cada día, de alguna manera, el quebranto de nuestro mundo los presionará hasta que estén al otro lado del cielo. Sin embargo, se debe hacer una distinción importante entre mirar la vida a través de la visión sincera de la Escritura y vivir una vida de preocupación sutil, pero no tan sutil. En la Biblia, somos confrontados con la realidad de que en las situaciones en donde el pueblo de Dios estaba experimentando alguna las realidades más duras de la vida en un mundo caído, ellos experimentaron, en esos momentos, uno de los descansos del alma más increíbles que se registra en la Biblia. Permítanme entregarles un poderoso ejemplo: Los Salmos 3 y 4 son Salmos para la mañana y para la noche, fueron escritos por David cuando huía para proteger su vida y arrancar de aquellos que querían tomar su trono. Ustedes conocen el fondo de la historia: el hijo de David, Absalón, quería su trono. Absalón ya se había ganado el corazón del pueblo de Israel y ahora iba tras el reino de su padre. David sabía de qué se trataba esto: era una monarquía; por lo tanto, para que un hijo tome el trono de su padre, el padre debía morir. Es por esta razón que David huye para proteger su vida con un pequeño grupo de hombres leales y se esconde en una cueva. Quizás no existe una historia más desgarradora en la Escritura: el pecado separa a la familia, el pecado lleva a la sublevación y, posiblemente, a la muerte. En esta historia, vemos al mundo caído en su peor momento. No obstante, en medio de todo eso, David no se paralizó por el pánico; no estaba dominado por la preocupación; no estaba sesgado por los pensamientos hipotéticos. No, David tiene una tranquilidad increíble. Miren lo que escribe desde la cueva: «en paz me acostaré y así también dormiré, porque sólo tú, Señor, me haces vivir seguro» (Sal 4:8). David está experimentando el peso completo de la desilusión y del peligro de la vida en este mundo caído, pero la angustia no lo inunda. Su corazón está descansando y su cuerpo es capaz de dormir, incluso en medio de una situación que rompería el corazón de cualquier padre. La historia de David y su salmo nos confronta con algo importante. Es algo que iremos descubriendo en este artículo: las dificultades de la vida en este mundo caído son la razón para preocuparnos, pero no la causa. Para entender la causa, debemos ir más profundo. David estaba viviendo una circunstancia que podría ser la motivación de mucha de su preocupación, pero él no tenía miedo ni estaba ansioso. Su descanso nos apunta al lugar donde podemos encontrar ayuda para nuestra preocupación. Lo que nos rodea no provoca nuestra preocupación; no, más bien, lo que hay dentro de nosotros es la causa de ella.Los mundos reducidos y la preocupación
Para entender por qué los cristianos tendemos a preocuparnos más de lo que cualquiera debiese teniendo la teología de la vida diaria como la nuestra, tendré que darles un pequeño recorrido bíblico. Quisiera comenzar con dos versículos que entregan una comprensión impresionante de lo que el pecado hace en todos nosotros. Estos versículos comienzan llevándonos a ver por qué la preocupación es una lucha universal. «Pues el amor de Cristo nos apremia, habiendo llegado a esta conclusión: que uno murió por todos… para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos» (2Co 5:14-15 [énfasis del autor]). En las diez palabras que he resaltado, Pablo hace una observación estremecedora sobre cómo el pecado básicamente altera la visión de la vida de cada persona. Fui creado con el propósito de vivir para algo infinitamente superior a mí mismo; fui creado para vivir por Dios: su reino y su gloria; fui diseñado para obtener mi identidad, mi valor, mi propósito y mi sentido interior de bienestar de manera vertical; fui diseñado para obtener en Dios la razón para hacer lo que hago y el descanso mientras llevo eso a cabo. Sin embargo, el pecado provoca que cada uno de nosotros viva para sí mismo; esto es, reducir nuestras vidas al tamaño de nuestras vidas. El pecado provoca que reduzcamos el campo de nuestros sueños y de nuestras preocupaciones a nuestros deseos, necesidades y emociones. El pecado hace que con temor nos centremos en nosotros mismos, nos abstraigamos a nosotros mismos y que nosotros mismos seamos nuestra propia motivación. ¿Qué tiene que ver esto con la preocupación? ¡Todo! Como una consecuencia del pecado, ya no buscamos nuestro descanso interior en un Dios que es la definición de la sabiduría, del poder y del amor; un Dios que nunca jamás cambiará. No, sin darnos cuenta de lo que hemos hecho, comenzamos a buscar nuestra identidad, valor, propósito y nuestro sentido interior de bienestar de manera horizontal. Vamos a las situaciones y a las relaciones quebrantadas y cambiantes de este mundo caído con el fin de encontrar nuestro propósito y nuestra descanso interior. Las cosas que no fueron diseñadas para darnos descanso y sobre las cuales no tenemos control se han transformado en nuestros mesías de reemplazo. Les pedimos que hagan por nosotros lo que sólo Dios es capaz de hacer. Verán, esto es lo que pasa: las cosas importantes (como la familia, el trabajo, la casa, el dinero, etc.) se vuelven cosas demasiado importantes para nosotros porque se convierten en los lugares en los que buscamos descanso. Cuando esto pasa, no solo no nos dan descanso, también se transforman en la razón de los infinitos ciclos de preocupación, ansiedad y miedo que, a decir verdad, están en la vida diaria de muchísimos creyentes. El trabajo es importante, pero no debe ser la fuente de su identidad. Cuando eso pasa, se transforma en la causa de una ansiedad interminable. El matrimonio o las amistades son importantes, pero no deben ser el lugar donde buscan descanso interior. Esto es lo que la Escritura nos lleva a decir. La preocupación que nos controla o nos paraliza revela más de lo que hay dentro de nosotros que de lo que hay fuera de nosotros. Es por esto que pienso que el pasaje que les compartiré a continuación, Mateo 6:19-34, es tan útil.Reinos, tesoros y preocupación
Mateo 6:19-34 es uno de los pasajes bíblicos más conocidos sobre la ansiedad y la preocupación. (¿Por qué no se toman un tiempo ahora mismo para leer el pasaje?). ¿A quién no le parecen conocidas las palabras «¿quién de ustedes, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida?» (v. 27) o «por tanto, no se preocupen diciendo, “¿qué comeremos?” o “¿qué beberemos?” o “¿con qué nos vestiremos?”» (v. 31)? Cuando se abstraen de este pasaje de inmediato ven que es mucho más que un análisis de preocupación. Es realmente un desglose detallado de la guerra entre el Reino de Dios y el reino del yo. Precisamente, por esta razón dice lo que dice sobre la preocupación. Esto nos enseña que detrás de cada momento de preocupación hay una guerra por el corazón. Esta batalla tiene ver con quién gobernará efectiva y funcionalmente nuestros corazones: si el Reino de Dios o el reino del yo. Debido al pecado, nuestras luchas contra el reino del yo son tan dominantes y seductoras que Cristo pasó la mayoría de su tiempo en la tierra desglosando las dinámicas de este reino (vv. 19-32). No es hasta la primera palabra del versículo 33, «Pero», que nos encontramos con el giro del pasaje y el llamado a vivir para el Reino de Dios. En esencia, lo que Cristo dice es que el reino del yo está dominado por una búsqueda de tesoros terrenales y necesidades guiadas por la ansiedad. El reino del yo reduce la vida a un catálogo de tesoros físicos y experimentales y a una lista de necesidades personales. En este reino, vivo para asegurar que consigo lo que quiero y que satisfago mis necesidades. Ahora, antes de que digan, «bueno, Paul, ¡yo no vivo de esa manera!», déjenme preguntarles, ¿cuánta de sus preocupaciones en el último mes tuvo algo que ver con el Reino de Dios? Los animo a permitir humildemente que este pasaje sea un espejo en el cual se vean para observar las cosas sobre ustedes mismos que no verán de otra forma. Cristo usa una palabra muy útil aquí para describir las cosas que capturan nuestros corazones: tesoro. Piensen en esta palabra. Existen muy pocos tesoros en la vida que tienen un valor intrínseco, pues a la mayoría de los tesoros se les atribuye un valor. Es por esto que el viejo proverbio dice, «el piso de uno es el techo de otro». Por ejemplo, ¿por qué un billete de veinte dólares vale veinte dólares? No es porque contenga el valor de veinte dólares en tinta o papel. No, su valor es asignado. De la misma manera, ustedes le asignan valor a las cosas en sus vidas. Es imposible ser un humano y no hacer esto. Jesús nos advierte a ser cuidadosos con aquello a lo que le asignamos valor, porque lo que nombramos como nuestro tesoro controlará nuestros corazones y lo que controla nuestros corazones controlará nuestro comportamiento. ¿Cómo esto se conecta con la preocupación? La conexión es obvia y poderosa. La preocupación y el descanso siempre revelan los verdaderos tesoros del corazón. Tendrán más descanso cuando lo que ustedes atesoren esté más seguro y se preocuparán más cuando lo que atesoren más esté en riesgo. ¿Qué revelan sus mundos de preocupación sobre los verdaderos tesoros de sus corazones? Sin embargo, en este pasaje, Jesús usa otra categoría provocativa: la necesidad. Sus vidas siempre están formadas por lo que se dicen a ustedes mismos que necesitan. Si el significado de necesidad es «algo esencial para la vida», llamar algo una necesidad es un compromiso importante del corazón. Si están convencidos de que algo es una necesidad, entonces parece apropiado esperar tenerlo y parece natural preocuparse cuando no se obtiene. Quizás la palabra necesidad es una de las que usamos con más descuido. La gran mayoría de las cosas que llamamos «necesidades» no lo son. Jesús sostuvo que nuestro Padre celestial nos proveerá misericordiosamente las cosas que son una verdadera necesidad. Por lo que la asignación de necesidades se conecta con la preocupación en dos maneras: la primera, tenderán a preocuparse cuando hayan puesto la vitalidad de sus vidas en las cosas que en realidad no necesitan y que nunca podrán controlar. La segunda: tenderán a preocuparse ante la legítima necesidad cuando se olviden de su Padre celestial y de su eterno pacto fiel de amor. Nuestro Padre es soberano, sabio, misericordioso y poderoso. Él gobierna sobre todas las cosas por el bien de su iglesia (Ef 1:15-23). Si no escatimó a su Hijo, ¿no nos dará libremente todo lo que realmente necesitamos (Ro 8:31–32)?El descanso y la guerra
Estoy profundamente persuadido de que el descanso personal real y duradero nunca se encontrará en la comodidad de las circunstancias. Incluso en lo mejor de las situaciones en este mundo caído, sus corazones serán capaces de encontrar razones para preocuparse. El descanso interior del alma y la paz perdurable del corazón solo pueden encontrarse cuando Jesús y su Reino son sus mayores y más profundos tesoros. Cuando ponen su identidad en sus manos firmes, cuando encuentran su valor y propósito en la obra imparable de su Reino, y cuando ponen su sentido interior del bienestar en el cimiento seguro de su promesa de que satisfará cada una de sus necesidades, podrán descansar cuando las situaciones y las relaciones a su alrededor se quiebren. Vencer la preocupación no tiene que ver con esperar a que el mañana sea mejor. No, tiene que ver con ser un buen soldado en esta profunda guerra del corazón. Se trata de pelear contra la tentación de poner la paz de nuestro corazón en las cosas que, por su misma naturaleza, son temporales y, por lo tanto, no son orgánicamente diseñadas para darles una paz perdurable (ver Mt 6:19). Se trata de alimentar sus almas diariamente con las promesas y las provisiones de su Padre celestial. Se trata de ser especialmente cuidadosos al nombrar algo como necesidad. Se trata de vivir por algo más grande que ustedes mismos. Se trata de darle el amor y la preocupación de sus corazones al Rey y a su reino y pelear contra el instinto de construir un propio reino liliputense. El reino del yo nunca les dará descanso porque no tiene la capacidad de satisfacer los anhelos de sus corazones. En la cueva, David entendió esto cuando dijo, «[...] porque solo Tú, Señor, me haces vivir seguro» (Sal 4:8). Era como si David dijera, «mi paz no se encuentra en los lugares, en las relaciones o en las circunstancias; se encuentra en el Señor. ¡Debido a que es así es que soy libre y no tengo necesidad de preocuparme en esta cueva como lo estaba en el palacio!». Sí, David estaba entristecido como cualquier padre lo hubiese estado; y no, él no sabía cómo iban a resultar las cosas, pero en medio de sus preguntas y en la agonía de su dolor él era un hombre con un corazón descansado, hasta el punto de que era capaz de dormir. La preocupación y el descanso siempre revelan los verdaderos tesoros de nuestros corazones, y en esta batalla no estamos solos porque el Rey al que estamos llamados a servir también es Emanuel. Él está siempre con nosotros y batallando por nosotros por su gracia.Este artículo fue originalmente publicado por Ligonier Ministries en esta dirección.
Cinco verdades para las noches de insomnio
1. Acepten el caos
Tenemos un control ínfimo en un universo gigantesco. Cada día trae sus propios problemas (Mt 6:34). Mientras más tratamos de manipular las situaciones, los lugares y las relaciones de la vida, más cansados y desanimados estaremos.2. Conozcan los hechos
Aun cuando acabo de decirles que acepten el caos, la Biblia en realidad declara que todo en el universo está dirigido por una autoridad completa y específica (Hch 17:26). Nada es un caos a los ojos de Dios; él nunca se confunde ni nada lo toma por sorpresa. Cuando nos decimos a nosotros mismos lo contrario, no debe sorprendernos que estemos estresados y angustiados.3. Confíen en el Padre
Dios es más que sólo una deidad gobernante, ejerciendo su poder soberano sobre las personas y los lugares. La Biblia nos dice que él también es bueno y que le dará a sus hijos todo lo que necesitan e incluso más (Mt 6:26-32; 7:9-11). Sus vidas están seguras en las manos de un Padre poderoso y amoroso.4. Dedíquense a las disciplinas espirituales
En medio de las pruebas, es muy tentador abandonar las disciplinas espirituales de nuestra fe y tratar de llevar las cosas por nuestra propia cuenta. Oren, ayunen, mediten y memoricen la Escritura; sigan asistiendo a los servicios de adoración y a los grupos pequeños. Sumérjanse en Dios, en su Espíritu, en su Palabra y en su cuerpo de creyentes.5. Conozcan sus límites
Muchos cristianos se inquietan tratando de descifrar la voluntad secreta de Dios para sus vidas. ¡Es un secreto, después de todo! Al contrario, debemos descansar en los límites claros que Dios nos ha dado a conocer. Dejen que Dios sea Dios y que él establezca sus pasos (Pr 16:9). Ustedes y yo podemos dormir porque Dios es sabio, amoroso y poderoso. Él está en control todo el tiempo de cada detalle de nuestras vidas. Dios los bendiga.Preguntas para reflexionar
- ¿Existe alguna evidencia en la forma en que vives de que tu corazón no está descansando? Sé específico.
- Cuando vienen los problemas, ¿qué haces con las disciplinas espirituales?
- ¿Qué cosas demandas saber en vez de descansar en el plan de Dios?
Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web . Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
Nuestra definición del ministerio es demasiado limitada
- Ministerio vocacional: el título que alguien tiene, ya sea pagado o voluntario.
- Ministerio local: una actividad específica agendada en un tiempo y en un lugar predeterminado.
La Biblia, por otro lado, presenta una definición mucho más completa del ministerio.
Si ustedes, pues, han resucitado con Cristo... Colosenses 3:12-15 podría ser el llamado, y la definición, al ministerio más directo de la Biblia. Antes de que lean el pasaje, fíjense en lo siguiente: el apóstol Pablo no le está escribiendo a estudiantes de seminario ni a pastores ni a ancianos. Al principio del capítulo, él comienza con esta frase: «si ustedes, pues, han sido resucitados con Cristo...». Se está refiriendo a todos nosotros, a cualquier cristiano, sin importar la vocación ni el lugar. Así es como el estilo de vida de ministerio debería ser:12 Entonces, ustedes como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia; 13 soportándose unos a otros y perdonándose unos a otros, si alguien tiene queja contra otro. Como Cristo los perdonó, así también háganlo ustedes. 14 Sobre todas estas cosas, vístanse de amor, que es el vínculo de la unidad. 15 Que la paz de Cristo reine en sus corazones, a la cual en verdad fueron llamados en un solo cuerpo; y sean agradecidos. (NBLH)
Revístanse
La palabra que usa la NBLH, al igual que la NVI, es «revístanse». Imaginen que todos los días tienen que vestirse para el trabajo del ministerio. Si son plomeros, profesores u oficiales de policía, necesitan usar un uniforme o al menos seguir un código de vestimenta. De la misma manera, los cristianos necesitamos «revestirnos» para la vida del ministerio a la que Dios nos ha llamado. A continuación, les presento diez actitudes del corazón con las que necesitan revestirse cada día según Colosenses 3:12-15:1. Compasión
La compasión no es solo tener consciencia de las necesidades de otra persona; más bien, es el deseo de hacer algo para satisfacer esas necesidades. Si somos hijos del «Padre de misericordias y Dios de toda consolación» (2Co 1:3), no tiene sentido recibir tan maravillosa compasión y responderle a otros con dureza y poca compasión.2. Bondad
La bondad es la interacción, la conversación y el actuar generoso, tierno y cariñoso de una manera que es comprensiva y considerada. Incluso si están confrontando, exhortando o amonestando a alguien, el ministerio debe caracterizarse por la bondad de Cristo.3. Humilidad
Ustedes y yo nos parecemos más a las personas que ministramos de lo que pensamos. No hemos alcanzado nada y necesitamos la gracia diaria que Dios nos llama a compartir con otros. El ministerio no debe realizarse con una actitud de superioridad moral, sino que con una actitud de disposición a acompañar a alguien en el camino.4. Mansedumbre
Por definición cultural, ser manso es típicamente un insulto, pero según la Biblia, la mansedumbre es algo que se debe buscar (Mt 5:5). La mansedumbre nunca transa lo que es correcto; simplemente muestra el camino a otros con ternura y habla suave y apaciblemente. Recuerden lo que nos dice Proverbios 15:1, que las palabras hirientes crean problemas más que solucionarlos.5. Paciencia
Esperar es una de las cosas más difíciles a las que Dios nos llama en el ministerio. ¡Queremos plantar semillas en la mañana y cosechar frutos maduros en la tarde! Sin embargo, la obra de cambio de Dios, en nosotros y en otros, es un proceso. Cuando nos falta paciencia, hablamos precipitadamente y presionamos humanamente culpando y dando ultimatums. Aun cuando el comportamiento externo puede modificarse temporalmente, nunca resulta en el cambio bíblico del corazón.6. Tolerancia
Tolerar o «soportarse unos a otros» es lo mismo que la paciencia… ¡pero bajo presión! El tiempo más difícil para ejercitar la paciencia es cuando somos provocados. Todo lo que yo quiero hacer en esos momentos es contraatacar, pero tenemos el ejemplo y el poder de Cristo: «quien cuando lo ultrajaban, no respondía ultrajando. Cuando padecía, no amenazaba, sino que se encomendaba a aquel que juzga con justicia» (1Pe 2:23). Fíjense en que la tolerancia de nuestro Salvador creció en el terreno de una confianza activa en la justicia del Padre.7. Perdón
Cuando han pecado contra nosotros, debemos renunciar a nuestros sentimientos de enojo, de amargura y a nuestros deseos de venganza. Esto nos permite liberar a la persona de la culpa y de cualquier necesidad de pago. ¿Por qué hacemos esto? Porque Cristo nos perdonó primero —y no olviden la parábola del siervo despiadado (Mt 18:21-35)—.8. Amor
Esta es la cualidad fundamental para el ministerio, la virtud que mantiene a todas las demás unidas. El amor significa disposición a sacrificar la posición, las posesiones, los deseos y las necesidades personales por el bien de otro. Es la disposición a esperar, a trabajar, a sufrir y a dar en beneficio de otro. Amar significa estar dispuesto a dar la vida por otro.9. Paz
Paz no significa que sus vidas van a estar libres de conflicto o de luchas. Al contrario, el ministerio a menudo no es pacífico. Pero «la paz de Cristo» entrega descanso, contentamiento, seguridad y esperanza interior que proviene de una confianza activa en la presencia, en el poder, en el gobierno y en la gracia de Cristo. Cuando miran sus vidas desde el punto de vista de quién es Dios y de lo que está haciendo como Señor y Redentor, pueden estar en paz en medio del conflicto.10. Agradecimiento
Vivimos en una época de derechos, pero si recordamos lo que dice el Evangelio sobre quiénes somos y sobre lo que realmente merecemos, ¡no debe ser difícil vivir agradecidos ni hablar desde un corazón que da gracias! El agradecimiento es un espíritu de gratitud por los dones de gracia que recibimos que no pudimos obtener ni ganar por nuestros propios méritos. Refleja una conciencia de la increíble misericordia que sigo recibiendo de la mano del Señor y, a su vez, yo doy esa misericordia a los demás, aunque ellos no la merezcan.No estamos calificados para el ministerio
No sé si les pasa lo mismo que a mí, pero cuando leo esta lista, me siento culpable y abrumado. Reconozco cuánto fallé ayer, veo el llamado de hoy y ¡me doy cuenta que simplemente no estoy calificado! Ningún título de seminario ni los libros que haya escrito me preparan para esta vida de ministerio. Eso significa que ustedes y yo tenemos que clamar por misericordia y fuerza de Dios, pues solo él puede perdonarnos cuando fallamos y somos incapaces de vestirnos para el ministerio. Hay algo más que es vital que entendamos: el apóstol Pablo no nos está dando una lista de quehaceres; más bien, nos está diciendo que nos «pongamos a Cristo». Para ser efectivo en en el ministerio, tienen que tomar el carácter de Cristo; encarnar a Cristo en sus vidas de la misma forma en que él encarnó al Padre en la tierra. Lleven la gloria de Cristo con ustedes a medida que ministran. El encuentro más importante en el ministerio no es que las personas se encuentren con ustedes, sino que con Jesús. Ustedes son llamados a simplemente producir ese encuentro. Prepárense para producir ese encuentro al revestirse con Cristo y al armarse con las verdades de la Escritura.Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
Seis verdades sobre la fe débil y las oraciones pequeñas
El poder de la oración
La iglesia primitiva en ese tiempo no tenía poder político y, por lo tanto, no había forma de convencer a Herodes para que liberara a Pedro. ¡Sin embargo, no es que no tuvieran influencia! Jesús había modelado para sus seguidores la herramienta más poderosa que cualquier grupo de personas podría usar: la oración. Por tanto, en fe, «la iglesia hacía oración ferviente a Dios por él (Pedro)» (v.5, el paréntesis del autor). A medida que la iglesia oraba, Dios respondía. Un ángel apareció en la celda de Pedro, sus cadenas cayeron y el ángel le dijo que se vistiera y lo siguiera. ¡Incluso Pedro no estaba preparado para que Dios respondiera de esta forma! Ponte en sus sandalias. Al igual que Pedro (ver v. 9), probablemente te habrías preguntado, «¿es un sueño? ¿Acaso estoy teniendo una visión? ¿Acaso despertaré de un sueño optimista a la miserable realidad de estar aun encadenado y cerca de morir?». ¡No fue hasta que Pedro pasó a todos los guardias y estaba afuera en la calle que volvió en sí y se dio cuenta de que esta era, en realidad, la vida real! Él había sido liberado por un poder infinitamente más grande que el que Herodes y el César podrían tener jamás: el poder del Señor Todopoderoso. Probablemente, aún en cierta incredulidad, Pedro dijo, «ahora sé en verdad que el Señor ha enviado a su ángel, y me ha rescatado de la mano de Herodes y de todo lo que esperaba el pueblo de los judíos» (v.11). ¿Y qué era eso que esperaban los judíos? Su ejecución pública, que habría sido un horrible golpe para la joven banda de seguidores de Jesús.La Biblia puede ser divertida
Es importante que leamos estas historias de fe para sumergirnos en la narración. Debemos sentir el terror y el desánimo de la iglesia primitiva cuando Herodes estaba en la violenta búsqueda de sangre cristiana. Debemos identificarnos con Pedro cuando él tuvo dudas y confusión sobre la capacidad de Dios para realizar rescates maravillosos. Y debemos reírnos del humor que esta historia tuvo después. Una vez que fue liberado de la prisión, Pedro se dirigió hacia la casa de María, que era con certeza el lugar donde todos se reunirían para orar por su liberación. Él llegó mientras sus hermanos y hermanas aún estaban orando y comenzó a tocar la puerta. Rode, la sirvienta que estaba a cargo en ese momento, reconoció la voz de Pedro y estaba tan rebosante de alegría que en su apuro por ir a contarles a los otros que sus oraciones habían sido respondidas, olvidó abrirle la puerta a Pedro y dejarlo entrar. ¡Qué gracioso! En un acto milagroso, Pedro ya no estaba atado en cadenas, custodiado por soldados ni encerrado tras las rejas de la prisión, sino que ¡los que habían estado orando fervientemente para que fuera liberado lo habían dejado afuera de la casa sin poder entrar! Mientras tanto, los creyentes que estaban adentro no podían creer que Dios realmente les había concedido lo que estaban orando, y le dijeron a la sirvienta que estaba loca (v.15). Rode siguió insistiendo, pero ellos le contestaron que quien estaba afuera no era Pedro, sino que su ángel (¡No sabía que cada uno de nosotros tuviera un ángel!). Quién sabe cuánto tiempo más tarde, la insistencia de Pedro en golpear la puerta (Dios lo bendiga) los convenció de que este o era un ángel muy persistente o que Rode estaba diciendo la verdad. Finalmente, fueron a la puerta y, cuando la abrieron, estaban maravillados al ver que Dios había respondido sus oraciones de una forma tan milagrosa.No se distancien de la historia
Cuando sea que leamos historias bíblicas como esta, para nosotros es natural distanciarnos de ellas. Quizás debido a las diferencias en el contexto cultural e histórico, pero cuando lo hacemos, estas historias de fe pierden su poder transformador. Recuerda, el propósito de la Escritura no es informarnos de lo que pasó, sino que transformarnos por medio de lo que pasó. Ponte en medio de este asustado y confundido grupo de creyentes. Ellos habían visto a Jesús sufrir y morir, pero luego él resucitó y se les apareció, demostrando su poder. Él los comisionó para llevar el mensaje de vida eterna y abundante antes de ascender al cielo, y los dejó con órdenes de marcha. De pronto, la misma oposición que llevó a la muerte a su Mesías, ahora estaba dirigida hacia ellos. Santiago había sido asesinado; luego, Pedro, probablemente su líder principal, había sido encarcelado y sin duda enfrentaría la ejecución. Se reunieron a orar, pero pensándolo bien, la oración quizás no parecía mucho un arma. Sí, sus oraciones eran fervientes, pero sus expectativas eran bajas. ¿Acaso no es eso cierto de todos nosotros? Si estuvieras en sus sandalias, ¿qué habrías estado pensando y sintiendo? ¿Habrías tenido preguntas sobre Dios, sobre su poder, su presencia, su bondad y su gracia? ¿Habrías encontrado fácil creer que el Señor habría liberado a Pedro de las cadenas? ¿Te habría inundado la duda o asediado el miedo? ¿Te habrías preguntado si ser un seguidor de Cristo valía la pena? ¿Te habrías preguntado si el mensaje al que te habías aferrado era realmente cierto después de todo?Seis verdades sobre la fe débil y las oraciones pequeñas
Me encanta esta historia de fe porque nos anima a ser honestos sobre nuestra fe y nuestras oraciones a medida que enfrentamos las realidades de la vida en un mundo caído. Hay seis cosas sobresalen en mi opinión en la narración:1. No existen los héroes de fe
Me anima el hecho de que esa noche, en la casa de María, no habían grandes héroes ejemplares de fe. Nadie estaba lleno de coraje, nadie parecía estar libre de la duda y nadie parecía tener certeza de lo que Dios haría. Aun cuando oraron, se sorprendieron del poder y de la compasión del Dios a quien oraban. Al recordarnos que existe solo un héroe de fe: el Señor Todopoderoso, esta historia nos invita a ser honestos respecto a nuestra fe débil y nuestras pequeñas oraciones.2. Nunca estamos solos
No importa lo que enfrentemos, nunca lo haremos solos. Es tan sorprendente que Dios esté cerca de nosotros y que nos escuche, pero al final lo que importa es que aquel que está cerca y que escucha está en control absoluto de cada situación, lugar y relación por la que oramos. Incluso más sorprendentemente, Efesios 1:22 nos dice que Jesús, que está sentado la diestra del Padre, gobierna sobre todas las cosas por el bien de la iglesia. Él ejerce su poder soberano sobre todo, no solo para su propia gloria, sino que también por nuestro bien redentor. Cuando recordamos esta verdad, nuestra fe en la oración crecerá más fuerte y reemplazará nuestra preocupación.3. El poder divino es mayor que el poder político
La esperanza de la iglesia no está en su propio poder, ¡sino que en el Señor de la iglesia! Me preocupa cuán política se ha vuelto la iglesia en este tiempo. Temo que su deseo por poder político sea el resultado de una mala teología. Equivocadamente, pensamos que al ser una fuerza de poder, debemos adquirir y ejercer poder político, porque esa es la plataforma en donde los niños grandes toman decisiones importantes. Esta mala teología provoca que la iglesia abandone su mensaje central, que forme alianzas cuestionables y que haga cosas para obtener poder que son impropias de los seguidores de Jesucristo. Esta historia de fe nos recuerda que el gran poder transformador de la iglesia de Jesucristo no es un poder político, sino que un poder espiritual. Es este poder divino contra el que las puertas del infierno no pueden pelear. Este poder divino es el que puede derribar nuestras fortalezas. Herodes no fue capaz de retener a Pedro, no porque la iglesia lo presionó políticamente, sino que porque la iglesia llevó su caso al Rey de reyes, que tiene el poder de derrotar a cualquier gobernador terrenal con el chasquido de sus dedos.4. La fe débil es productiva y las pequeñas oraciones son respondidas
La respuesta de Dios a la oración no es directamente proporcional al tamaño y a la fuerza de la fe de la persona que oró. Si así fuera, la mayoría de mis oraciones no serían escuchadas y ¡me imagino que esto también sería así en tu caso! Esta historia ilustra lo opuesto y Mateo 17:20 nos cuenta que la fe que puede ser incluso del tamaño de la más pequeña semilla tiene el poder para arrojar las montañas en el mar. Me preocupa la oración legalista que regularmente realiza la iglesia. Nos dice que no estamos obteniendo respuestas a nuestras oraciones porque no lo hacemos con suficiente fe. Eso no solo nos deja con el sentimiento de culpabilidad, sino que también nos hace preguntarnos qué rayos debemos hacer para generar más fe. La Biblia, por otro lado, nos enseña que en la más pequeña fe se encuentra la sumisión más radical de nosotros mismos al Señor, y que incluso la oración más débil es un acto de adoración que honra a aquel a quien oramos.5. La duda es una experiencia normal en todo creyente
No importa cuán astuto seas teológicamente ni cuán instruido seas bíblicamente, aún hay misterios en tu vida. Entre el «ya» y el «todavía no» habrá momentos en los que Dios te confundirá, en los que parecerá que no responde y que se siente distante e indiferente. En otras palabras, ¡habrá momentos en los que la vida simplemente no tiene ningún sentido! ¿Qué sentido tiene comisionar a la iglesia a llevar el Evangelio al mundo y luego permitir que uno de sus líderes principales (Santiago) sea asesinado y que otro (Pedro) sea capturado? Todos nosotros enfrentaremos situaciones como la de estos creyentes en los que la duda, la confusión y el miedo son más naturales en nosotros que la confianza en Dios. La pregunta es: ¿qué harás con tu duda? ¿Te enojarás y te alejarás de Dios o en el dolor de la duda clamarás a Dios por ayuda, ejercitarás una fe débil y harás oraciones pequeñas?6. Dios no se burla de la fe débil ni de las oraciones pequeñas
Esta pequeña historia nos predica la gracia. Dios no ridiculizó a los cristianos que se reunieron en la casa de María por su fe débil y sus oraciones pequeñas. No, él los llenó de consuelo, ánimo y poder. Tú y yo no compramos nuestra salvación por medio de nuestra rectitud personal, tampoco compramos las respuestas de Dios por medio de la fuerza y el tamaño de nuestra fe y de nuestras oraciones. El Señor sabe que somos débiles y es por eso que él ha prometido ser nuestra fortaleza y ejercer su autoridad por nosotros. Tus hermanos y hermanas de Hechos 12 te enseñan a dejar de ocultar tu duda, a dejar de negar tu debilidad y a dejar de desinfectar tus luchas de fe. Confiesa que eres débil y luego corre hacia la única fuente de fuerza que te encontrará donde estés y hará por ti lo que tú nunca podrás hacer por ti mismo. El único a quien orarás es tierno, lento para la ira y abundante en amor. Él ha prometido que nunca haría oídos sordos a las pequeñas oraciones de sus hijos, no importa cuán débiles sean. ¡Esas sí que son buenas noticias!Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
Vivan una vida desapercibida
Vidas que pasan desapercibidas
¿Cuál es la razón para haber incluido a Enoc entre hombres como Noé, Abraham y Moisés? Yo tengo una teoría: tal como Enoc, nosotros tendremos vidas que pasarán desapercibidas. No me malentiendan. No estoy diciendo que no seremos influyentes ni que seremos ignorados. Lo que quiero decir con esto es que simplemente la mayoría de los cristianos nunca llegarán a quedar registrados en libros de historia. Solo tendremos una pequeña cantidad de seguidores en Twitter y Facebook. La mayoría de nosotros no tendrá un millón de personas leyendo nuestros blogs y cuando muramos, aparte del leal círculo de la familia y de los amigos cercanos, los detalles de nuestras vidas serán en buena parte olvidados por aquellos que nos conocieron. ¿Los desanima esa realidad? Sean honestos: es tentador pensar que no podremos marcar la diferencia. Es fácil pensar que lo que somos, lo que creemos y cómo vivimos no impactará a otros. ¿Acaso no somos solo biología momentánea en el radar universal del espacio y del tiempo?Agradable a Dios
La historia de fe de Enoc desafía nuestra visión pesimista de nuestro significado y propósito. Esto es lo que dice Hebreos 11:5: «Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios». Aun cuando no sabemos nada sobre este hombre, la breve mención en Hebreos 11 nos confronta con la realidad de que Dios nos nota y le importamos. La única manera en que Dios podría haberse agradado en la vida de Enoc era notándola, y la única razón para que Dios la hubiera notado es porque le importaba. Esto significa que la vida de Enoc, aunque era «insignificante» en términos humanos, estaba lejos de eso. ¿Cómo podría haber otra vida más importante que una que es tomada en cuenta por el Señor del cielo y la tierra y es elogiada por él? Verán, la historia de fe de Enoc nos cuenta que el significado y propósito últimos no se encuentran en el poder político, en la influencia cultural, en la importancia histórica o en la acumulación de las riquezas. Pueden tener todas estas cosas y aún ser asediados por sentimientos de falta de sentido. El único lugar para encontrar significado y propósito que provoca paz y produce contentamiento es en la relación vertical con Dios. La historia de Enoc nos enseña que a los ojos de Dios, ninguno de sus hijos es insignificante ni pasa desapercibido.Una historia más
Hay algo más que debe mencionarse sobre la poca importancia de la vida de Enoc, porque, de hecho, tenemos una cita que vino de la boca de este hombre poco conocido. Es una profecía, que encontramos en Judas 1:14-15, sobre el juicio de Dios contra el mal:También Enoc, el séptimo patriarca a partir de Adán, profetizó acerca de ellos: «Miren, el Señor viene con millares y millares de sus ángeles para someter a juicio a todos y para reprender a todos los pecadores impíos por todas las malas obras que han cometido, y por todas las injurias que han proferido contra él»En esta cita, de un hombre del que conocemos tan poco históricamente, se nos dice todo lo que necesitamos saber sobre su corazón en términos morales: a Enoc le preocupaba profundamente el bien y el mal. Esta profecía no comunica las palabras de un hombre enojado y vengativo, sino que revela el corazón de un hombre cuyo corazón se quebranta a medida que considera la santidad de Dios y la maldad del ser humano. Nuevamente, existen lecciones que podemos extraer de la vida de Enoc. En primer lugar, la fe vertical produce conciencia moral. En segundo lugar, la conciencia moral produce ojos que ven el mal y un corazón que se preocupa por ello. Y en tercer lugar, cuando sus vidas están moldeadas por la conciencia moral, dejan un legado de bien sean quienes sean, cualquiera sea el lugar donde vivan y sea lo que sea que hagan.
Personas «insignifiantes» por todos lados
El puñado de personas que se registran en los libros de historia no son los que generan gran parte del impacto hacia lo que es correcto, bueno y verdadero en la comunidad humana, sino que son las incontables masas de personajes desconocidos que hacen lo correcto, hablan lo bueno e influencian a otros para que les importe lo que es bueno. Dios avanza su causa justa por medio de cientos de miles de personas «insignificantes» como Enoc que están comprometidos con lo que es correcto en cualquier lugar donde Dios los ha puesto. Finalmente, es necesario decir que, sobre todo, la historia de Enoc es una historia de gracia. Enoc era un pecador como el resto de nosotros y los pecadores tienden a preocuparse más sobre sus propios deseos, sentimientos y necesidades que de lo que Dios dice que es correcto. Es difícil dejar un legado de bien cuando estamos tan consumidos con nosotros mismos. Sin embargo, cuando la gracia entra en nuestras vidas y cambia radicalmente nuestros corazones, comenzamos a preocuparnos sobre lo que Dios dice que es correcto y a desear que nuestras vidas lo agraden a él. Comenzaremos a lamentarnos, no solo por nuestros pecados, sino que por el mal que nos rodea y nuestro lamento se convertirá en acción. La gracia captura a personas perdidas y sin rumbo e infunde sus vidas con significado y propósito moral, y para esas personas, la conciencia moral no es una carga, sino que es una alegría porque la gracia ha causado que amen a Dios y a otros más de lo que se aman a ellos mismos. Esa fue la historia de Enoc, y por gracia, puede ser la de ustedes también.Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
Una Navidad violenta
Mateo 2:13-18
Cuando [los sabios del oriente] ya se habían ido, un ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».
Así que se levantó cuando todavía era de noche, tomó al niño y a su madre, y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. De este modo se cumplió lo que el Señor había dicho por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi hijo».
Cuando Herodes se dio cuenta de que los sabios se habían burlado de él, se enfureció y mandó matar a todos los niños menores de dos años en Belén y en sus alrededores, de acuerdo con el tiempo que había averiguado de los sabios. Entonces se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías:
«Se oye un grito en Ramá, llanto y gran lamentación; es Raquel, que llora por sus hijos y no quiere ser consolada; ¡sus hijos ya no existen!»
Una Navidad violenta
Si creciste en la Escuela Dominical y la historia bíblica ha sido una parte principal en tu vida (¡alabado sea Dios por ello!), este relato puede haberse convertido en uno trivial y familiar. Espero que este nunca sea tu caso. Te animo a considerar nuevamente esta espantosa historia de Navidad, no con el mero propósito de provocar indignación y depresión, sino que para aumentar la celebración del nacimiento de Cristo. Verás, Jesús no vino a un mundo de comodidades y lujos. Ciertamente, todos sabemos esto, pero piensa en lo que esta historia representa: desde el principio de su vida hasta el final de ella, la muerte (una muerte violenta, brutal y criminal) iba tras Jesús. Esa no es una descripción de un cargo o de una vida que me gustaría tener. Lo hermoso sobre Navidad es que el Hijo de Dios vino voluntariamente a un lugar en el que existe tan inimaginable violencia e injusticia. ¡Voluntariamente! Y aunque, como un niño, él pudo escapar de la sentencia de muerte de Herodes en esa oportunidad, una sentencia de muerte real finalmente caería sobre él de nuevo. Él experimentaría una muerte horrorosa, sangrienta y violenta en manos de hombres malvados. Por lo tanto, mientras te sientas bajo tu árbol de Navidad hermosamente decorado, comes la exquisita comida de celebración y ríes junto a tus seres queridos, no debes permitirte olvidar el horror y la violencia al principio y al final de la historia de Navidad. La historia comienza con el horrible sacrificio de niños y termina con el violento asesinato del Hijo de Dios. El sacrificio representa cuánto necesita la tierra la gracia de Dios; el asesinato es el momento en el que esa gracia es entregada. Mira ese pesebre que representa una nueva vida y ve a aquel que vino a morir. Oye la canción festiva de los ángeles y recuerda que la triste muerte será la única forma en la que la paz puede ser entregada. Mira a tu árbol y recuerda otro (uno que no fue decorado con brillantes adornos, sino que fue manchado con la sangre de Dios). Mientras celebras, recuerda que el camino para tu tu celebración fue la muerte de aquel a quien celebras y sé agradecido.Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
¿Por qué hay historias en la Biblia?
Sin fe
Como ya he escrito muchas veces antes, es imposible que exista un ser humano que no tenga fe. Cada hombre, mujer y niño nace siendo un filósofo y un teólogo, organizando su vida basado en una cosmovisión de fe que determina sus pensamientos, sus deseos, sus palabras y sus acciones. Incluso si su teología declara audazmente: «¡no existe Dios!», y si su estilo de vida se define por una autonomía despreocupada, ellos siguen viviendo por fe (una creencia de que no existe Dios ni consecuencias eternas por su comportamiento). Dios diseñó esta capacidad para tener fe en los corazones y en las mentes de cada persona que ha vivido, con el propósito supremo de llevarlos a la fe en el Creador. Hebreos 11:6 dice, «sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan». Noten los dos aspectos ineludibles e inseparables de la fe que se encuentran en este versículo. En primer lugar, tener fe en Dios significa que debes «creer que él existe» (este es un compromiso del corazón y de la mente para creer). En segundo lugar, ya que «él recompensa a quienes lo buscan» la fe decide, actúa y habla en base a la creencia de la existencia de Dios. Por lo tanto, si tuviera que definir lo que es fe, esto es lo que diría: la fe es un compromiso del corazón y de la mente para creer en la existencia de Dios que cambia radicalmente la forma en la que una persona vive. Sin embargo, esto nos deja una pregunta más: cuando las cosas se ponen difíciles en tu día a día, ¿qué significa creer que Dios existe? Encontramos una maravillosa respuesta en Hechos 17.Creer en Dios
El apóstol Pablo está en Atenas esperando contactarse con compañeros misioneros cuando observa a personas adorando un altar que tenía la inscripción «A un Dios desconocido». Al ser el misionero del Evangelio que era, Pablo no pudo resistir entablar una conversación con los filósofos locales y contarles que el Dios que existe en realidad es bastante fácil de conocer. Esto es lo que dice en Hechos 17:24-31:El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él es Señor del cielo y de la tierra. No vive en templos construidos por hombres, ni se deja servir por manos humanas, como si necesitara de algo. Por el contrario, él es quien da a todos la vida, el aliento y todas las cosas. De un solo hombre hizo todas las naciones para que habitaran toda la tierra; y determinó los períodos de su historia y las fronteras de sus territorios. Esto lo hizo Dios para que todos lo busquen y, aunque sea a tientas, lo encuentren. En verdad, él no está lejos de ninguno de nosotros, “puesto que en él vivimos, nos movemos y existimos”. Como algunos de sus propios poetas griegos han dicho: “De él somos descendientes”. »Por tanto, siendo descendientes de Dios, no debemos pensar que la divinidad sea como el oro, la plata o la piedra: escultura hecha como resultado del ingenio y de la destreza del ser humano. Pues bien, Dios pasó por alto aquellos tiempos de tal ignorancia, pero ahora manda a todos, en todas partes, que se arrepientan. Él ha fijado un día en que juzgará al mundo con justicia, por medio del hombre que ha designado. De ello ha dado pruebas a todos al levantarlo de entre los muertos».En esta declaración increíblemente concisa, pero completa y práctica, Pablo define extraordinariamente lo que significa «creer que Dios existe». A continuación, les comparto tres elementos:
1. Para creer que Dios existe, debemos creer que él es el CREADOR de todo lo que existe (v.24)
Como fundamento para cada compromiso de fe vertical se encuentra la creencia de que Dios es el Creador de todo lo existe. Por medio de todo lo que él hizo, se nos cuenta de su maravillosa presencia, poder y sabiduría. Puesto que él creó todo lo que existe, él es el único ser eterno y autosuficiente. Por consiguiente, puesto que somos sus criaturas, hemos sido diseñados para depender de él. Creer que Dios es el Creador es creer que sus vidas no les pertenecen a ustedes, sino que a él (que cada uno de nosotros le pertenece y que solo podemos vivir apropiadamente cuando vivimos en sometimiento a él y dentro de los límites de su plan para nosotros).2. Para creer que Dios existe, deben creer que él es SOBERANO sobre todas las cosas y todas las personas (v. 26)
Este segundo aspecto de la verdadera fe bíblica también es fundamental. Creer en Dios significa que descansan en su indiscutible gobierno sobre cada situación, lugar y relación que jamás haya existido o existirá. Pablo es muy específico cuando habla sobre esto. No es que Dios esté gobernando sobre el universo de manera general; no, Pablo plantea que Dios está en tan específico control que determina la dirección exacta donde todos vivirán y la duración exacta de la vida de cada uno. Es humillante entender que aunque Dios nos diseñó para ser capaces de tomar decisiones, nosotros no somos autores de nuestras propias historias. Esto significa que la paz del corazón nunca se encontrará en descubrir sus vidas ni en planearlas bien, sino que en descansar en aquel que tiene todo listo y cuyo plan para nosotros es perfecto.3. Para creer que Dios existe, deben creer que es el único SALVADOR de la humanidad caída (v. 31)
En la conclusión que Pablo hace sobre el arrepentimiento, el juicio y la resurrección, él resume la historia de salvación: este Dios que es Creador y Soberano también es Salvador. Él envió a su Hijo para vivir la vida que nosotros no pudimos vivir, murió la muerte que nosotros debimos haber muerto y conquistó al enemigo que ningún humano pudo jamás conquistar, para que así pudiéramos recibir su perdón y vida eterna. Simplemente, no podemos abrazar la creencia en Dios como Salvador sin reconocer también el pecado en nuestros corazones del que todos necesitamos ser salvados. Al igual que con la soberanía de Dios, el descanso no se puede encontrar en nuestros intentos de vivir una buena vida, sino que en confiar en aquel que vivió una vida perfecta en nuestro lugar.Con fe
Por lo tanto, ¿cómo se ve para ustedes tener su propia historia de fe? Bien, si creen en Dios como Creador, Soberano y Salvador, cambiará radicalmente la forma en la que viven. De alguna manera influenciará cada pensamiento, deseo, decisión, acción y palabra. Vivirán sus vidas más como el resultado de una confianza y descanso vertical que como el resultado de ansias y esperanzas horizontales. En estas historias de fe, verán un tema común en cada hombre y mujer: ellos confiaban en la existencia de Dios. Sin embargo, también es importante reconocer que la creencia en Dios no es natural para ninguno de nosotros, incluso para esos personajes que estudiaremos. La fe significa poner a Dios en el centro, someternos a su voluntad y abandonar nuestra gloria por la suya. No obstante, lo que sí es natural para todos los humanos es ponernos a nosotros mismos al centro para demandar las cosas a nuestra manera y obsesionarnos por lo que sea que nos dé gloria. Cuando lean estas historias de fe y cuando vean cómo estos hombres y mujeres dieron sus vidas para vivir para la existencia de DIos, sabrán que la gracia los visitó. No habrán héroes en esta serie. Ya sea que sus vidas hayan sido tranquilas y hayan pasado desapercibidas o que hayan sido conocidas a lo largo de la historia, todas tienen una cosa en común: la gracia entró en ellos y radicalmente cambió sus corazones. Se necesita la gracia para vivir por fe y se necesita gracia para saber que se necesita esa gracia. La razón por la que vamos a tomar un tiempo para considerar a estas personas es porque en última instancia sus historias son historias de gracia (la mismísima gracia que cada uno de nosotros necesita para que así podamos «creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan» y pensemos, deseemos, decidamos, actuemos y hablemos de acuerdo a eso). Que estas historias nos animen a cada uno de nosotros para clamar por la misma gracia rescatadora y transformadora.Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
No hagas resoluciones para el nuevo año; haz compromisos
1. Sé honesto sobre tus luchas
La negación de tus luchas diarias con la tentación y el pecado nunca es un camino para cambiar. La obra de Jesús nos libera a todos nosotros para ser honestos sobre nuestras debilidades y fracasos sin temer al juicio de Dios. El Evangelio nos da la bienvenida en nuestra debilidad para correr hacia Dios y no para huir de Él. La entrada hacia un cambio personal comienza al admitir humildemente nuestras necesidades para así tener la ayuda que sólo Dios nos puede dar.2. Descansa en la presencia y en la fortaleza de Dios
Rehúsate a cargar tus capacidades y bienestar personales en tus pequeños hombros. Recuerda que Jesús está contigo, en ti y por ti, y porque es así, tu bienestar reposa en sus hombros infinitamente inmensos. Cuando midas tu capacidad, no olvides que tu vida ha sido invadida por su poder y gracia. Puedes sostener que Jesús es tu potencial.3. No busques horizontalmente lo que solo puedes encontrar verticalmente
No te permitas ser seducido para creer que la vida puede encontrarse en las personas, en las posesiones, en las situaciones, en los lugares y en las experiencias de la vida diaria. Recuerda, el rol de las cosas creadas no es darte vida, sino que señalarte hacia Aquel que es el camino, la verdad y la vida. Niégate a intentar satisfacer tu corazón con cosas que nunca te darán la satisfacción que buscas.4. Profundiza en tu relación con el cuerpo de Cristo
Dios nunca nos diseñó a ti y mí para caminar solos con Él. El plan de Dios para nosotros es profundamente relacional. Fuimos diseñados para estar conectados y depender de otros, no para estar aislados y ser independientes. Vive cerca del pueblo de Dios, invitando a los que te rodean a que se entrometan en tu mundo privado y a funcionar como herramientas de Dios de consuelo, ánimo, confrontación, crecimiento y cambio. Recuerda, el pecado hace que sea difícil vernos a nosotros mismos objetivamente y con exactitud. La comprensión y el crecimiento espiritual personal realmente es el resultado de la comunidad.5. Discute con tu propio corazón
Es un tema en mi ministerio que continuaré repitiendo: nadie tiene más influencia en tu vida que tú mismo, porque nadie le habla más a tu corazón que tú. No des paso al diálogo interno que se caracteriza por el miedo, el desaliento, lo inútil, la desesperanza o el desánimo. Predícate el Evangelio del amor, de la gracia, de la presencia, de las promesas y del poder de Dios múltiples veces al día. Comprométete a continuar teniendo una conversación del Evangelio contigo mismo sin fin.6. Esfuérzate para asegurarte de que la alabanza reemplace la queja
Es triste, pero es verdad: el lenguaje predeterminado de cada pecador es la queja. Puesto que el pecado provoca que piense que la vida se trata de mí, también provoca que constantemente encuentre razones para estar insatisfecho. Sin embargo, cuando tú y yo estamos viviendo por algo más grande que nuestro propio placer y comodidad y cuando estamos comprometidos a contar nuestras bendiciones más de lo que contamos nuestras quejas, la alabanza llenará nuestros corazones y marcarán nuestras conversaciones. ¿Por qué no comprometerte a comenzar cada día contando las muchísimas formas en las que Dios te ha colmado con sus bendiciones que nunca podrías haber ganado por tu propia cuenta y que no mereces?7. Descansa en la obra completa de Jesucristo
Tienes motivos para descansar, porque aunque el calendario haya avanzado hacia un nuevo año, tu Salvador aún te saluda con nuevas misericordias cada mañana. Él no te enviará a ningún lugar sin ir contigo o no te llamará a un trabajo sin darte lo que necesitas para hacerlo y Él todavía reina sobre todas las cosas por tu bien. Puedes descansar porque estás en las buenas manos del Rey de reyes y Señor de señores. Por lo tanto, a medida que el nuevo año va avanzando, no se engañen con ambiciosas resoluciones que ninguno de nosotros tiene el poder de llevar a cabo. Al contrario, celebra el Evangelio de Jesucristo y su gran catálogo lleno de gracia. Vuelve a comprometerte a vivir cada día a la luz de lo que se te ha dado en y por medio de tu Salvador, el Señor Jesucristo. ¡Feliz Año Nuevo!Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web. Usado con permiso.
¿Por qué dirías que sí?
Un corazón resuelto
Génesis 6:9 dice que «Noé era un hombre justo y honrado entre su gente» y que «anduvo fielmente con Dios». Esto significa que mucho antes de que Dios llamara a Noé a construir ese gran bote en tierra firme, Noé había resuelto el gran problema en su corazón. Noé era un hombre que había decidido en qué basar su vida: en la fidelidad de Dios. Desde hace mucho tiempo había decidido en dónde invertiría su futuro: en las promesas de Dios. Hace tiempo también había decidido a quién le confiaría su familia: a la protección de Dios. Había decidido cómo usar su fuerza y sus dones naturales: para el avance de la obra de Dios. Estoy convencido de que el llamado radical a construir un arca no era tan radical para Noé después de todo; no, creo que fue simplemente una extensión de lo que él ya había decidido hacer y de cómo él ya había decido vivir. Construir el arca fue solo un paso más en un estilo de vida de obediencia fiel. ¿Podría ser que construir el arca era el paso más grande? Probablemente, ¡al menos en términos de metros cúbicos! Sin embargo, Noé había resuelto en su corazón hace mucho tiempo: mi vida le pertenece al Señor, no a mí.Dos formas de vivir
En resumidas cuentas esto es: existen solo dos formas de vivir para un ser humano: bajo su propia guía o bajo la guía del Señor. Cuando vives por tu propia cuenta, vives basado en los datos que tus sentidos te dan cada día. Recopilas tus propios datos, los combinas con los datos que otros seres humanos han recopilado, los organizas con tu cerebro y luego, actúas en base a tu mejor interpretación de esos datos. Eso suena razonable, ¿no es así? El problema es que tú y yo no tenemos ninguna capacidad para hacer lo que acabo de describir. La Escritura nos confronta con esta realidad desde el principio: como seres humanos creados a la imagen de Dios, no fuimos diseñados para existir como seres independientes que le dan significado a las cosas. Esta es la razón por la cual inmediatamente después de crear a Adán y Eva Dios comienza a hablar con ellos. Aunque los primeros dos humanos eran perfectos, criaturas bien diseñadas y talentosas, no eran capaces de darle significado a la vida de manera independiente; necesitaban las palabras de su Creador para entender quiénes eran ellos, de qué se trata la vida y cómo se supone que debían vivir. Vivir en base a la experiencia personal, a la investigación colectiva o a la racionalidad individual no funciona para los seres humanos porque no era el propósito para el cual fuimos diseñados. Intentar hacer aquello para lo que no fuiste diseñado nunca termina bien: los trenes no andan bien en campos sin rieles; las aves no viven bien bajo el agua; tú no puedes navegar bien en un bote en la carretera; tampoco puedes hornear bien un pastel en tu lavadora. De la misma manera, los seres humanos son incapaces de descubrir la vida por sí mismos, no importa cuánto esfuerzo hagan por intentarlo. La única otra opción para nuestro diario vivir es buscar en nuestro Creador y encontrar en él nuestra identidad, nuestro sentido en la vida y los parámetros para nuestra vida diaria. Para hacer esto, debes creer que Dios es la fuente suprema y confiable de todo lo que es bueno, verdadero, correcto, santo, confiable y sabio. Cuando crees esto, obedeces a Dios incluso en momentos que no tienen sentido y cuando no tienes ninguna seguridad de cómo resultarán las cosas. Cuando la Biblia dice que Noé era «justo y honrado», nos dice que él vivió una vida obediente, y la única razón por la que cualquier persona hace eso es porque, por la gracia de Dios, está personalmente convencida de que Dios sabe más que ellos y que lo mejor que pueden hacer es confiarle su vida a él. Decir que Noé fue «justo y honrado» es la manera en que la Biblia nos informa que en muchas situaciones, lugares y relaciones, Noé confió en la sabiduría de Dios por sobre sus propios instintos; él había decidido previamente a obedecer por sobre su propia comodidad. Creo que este llamado a construir el arca no era la primera vez en la que Noé rendía su voluntad a la de Dios.El clímax
No olvides cómo termina esta historia: al rendir su voluntad a la de Dios, Noé se transformó en una herramienta de gracia redentora y gloriosa. Dios haría un pacto con Noé que fue única y finalmente cumplida en la vida, muerte y resurrección del Hijo de Dios, el Señor Jesucristo. Pero hay más cosas que decir: el Dios que extendió su gracia por medio de Noé, le entregaba, al mismo tiempo, su gracia a Noé. La gracia de Dios no solo se ve en el hecho de que Noé y su familia fueron escogidos por Dios para escapar del juicio, sino que también en el hecho de que Noé estaba tan decidido en su corazón que estuvo dispuesto a construir el arca que Dios usaría para protegerlo a él del juicio. ¿Ves lo que está pasando? Este tipo de rendición y confianza firme en la sabiduría de Dios es completamente antinatural para todos nosotros, incluso también lo era para Noé. Dios debe obrar para rescatarnos de nuestra confianza arrogante en nuestra propia sabiduría y trabaja en nosotros la voluntad y la capacidad para confiarle nuestras vidas a él. Se requiere sabiduría para depender en aquel que es la sabiduría y solo Dios puede producir eso en ti. Se requiere gracia para confiarte a ti mismo a la gracia de Dios y solo Dios puede obrar eso en tu corazón. Noé fue un hombre firme porque él ya había sido encontrado por la gracia rescatadora y redentora de Dios. Cuando la gracia se haya asentado en tu corazón, el llamado contracultural y radical de Dios no intranquilizará tu corazón, aun cuando ese llamado te lleve más allá de tu capacidad para comprender. Si Noé hubiese puesto la fe de su corazón en cualquier otro lugar fuera de Dios, no habría sido un hombre firme, listo para responder al llamado desestabilizador del Dios de sabiduría y gracia. Por gracia, tú puedes ser un hijo de Dios firme y tener una historia de fe tal como la de Noé. Otros recursos relacionados: ¿Por qué hay historias en la Biblia? Vivan una vida desapercibidaEste recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
Una pequeña fe en la noche
Los antecedentes
En la mayoría de las narraciones de los evangelios, los fariseos son identificados como un grupo de personas, pero en Juan 3 se nos presenta a un fariseo en específico por su nombre: Nicodemo. Nicodemo era miembro del concilio legal gobernante, el Sanedrín, que en esencia era la Corte Suprema del pueblo judío. El Sanedrín se oponía con virulencia a Jesús y a sus afirmaciones mesiánicas, y repetidas veces intentaron atraparlo al hacerle preguntas y al exponerlo públicamente como un fraude. En un injusto fallo final, el Sanedrín arrestó a Jesús, lo sometió a un juicio simulado, lo condenó por blasfemia y luego lo entregó a las autoridades romanas para que lo crucificaran. Al ser ese el caso, tiene sentido que Nicodemo, como miembro de ese Sanedrín, se acercara a Jesús bajo la oscuridad del anochecer. Este encuentro fue increíblemente arriesgado (quién sabe qué le habría pasado a Nicodemo si sus colegas se hubieran enterado de que uno de los suyos estaba convencido de que Jesús provenía de Dios, a tal punto que lo buscó para que respondiera sus preguntas). Tiene sentido que Nicodemo tuviera miedo, pero él tenía pequeñas semillas de fe plantadas en su corazón. A medida que comenzaban a brotar, esas semillas de fe provocaron que Nicodemo tomara de noche ese camino para reunirse con el Mesías el cual le cambiaría la vida. La conversación que tuvieron resultaría en las palabras más memorables que jamás se hayan pronunciado.Una pequeña fe
¿Acaso no es un consuelo saber que Cristo no nos exige que tengamos una fe grande y fuerte? Al contrario, en su gracia perdonadora y comprensiva, él nos acepta como somos, con una fe minúscula, débil y llena de dudas. El nunca se burla de nuestras tambaleantes rodillas y temblorosas manos. Él nunca nos da la espalda cuando el miedo se mezcla con la fe en nuestros corazones. La historia de Nicodemo demuestra que Jesús no nos pide marchar hacia él a plena luz del día. No, ¡él nos recibe alegremente cuando nos acercamos a él bajo la oscuridad! Nuestro Señor es así de tierno, así de paciente y así de amable. Él sabe que los misterios de la redención nos desconciertan y nos confunden. Él reconoce que las verdades que él nos revela sobre sí mismo son ilógicas para nosotros. Él entiende que las cosas que él nos llama a hacer son intimidantes para nosotros. Con compasión y empatía, él nos invita misericordiosamente a venir como somos y nos promete que cuando lo hagamos, él no nos apartará.La famosa conversación
Como leíste en Juan 3, es sorprendente darse cuenta de que Jesús no cuestiona el tiempo, la motivación o la forma en que Nicodemo se acerca a él. No lo reprende por venir escondido de noche. Él lo recibe sin juicio y tiene una disposición inmediata para responder sus preguntas. También es importante notar que mientras la primera pregunta de Nicodemo tiene que ver con la verdadera identidad de Jesús, Jesús responde al confrontarlo con el problema crucial de la eternidad en ese momento. En su gracia, a Jesús le preocupaba más el estado espiritual de este hombre que defender sus afirmaciones mesiánicas. En los momentos que siguen, Cristo le revela los misterios del nuevo nacimiento y la esencialidad de su inminente sacrificio a este temeroso y tambaleante miembro del Sanedrín lleno de fe. Hay un enfoque implacable en esta conversación, porque el Redentor le está hablando a un hombre que tiene una necesidad desesperada de redención. Puedes deducir por las respuestas de Nicodemo que ¡Jesús llevó a su mente a lugares que nunca había ido antes! Jesús le está revelando al corazón de este hombre lo que solo Dios puede darnos a conocer. Este es un concepto importante que hay que entender: necesitamos gracia divina para comprender los misterios de la gracia divina y nuestra necesidad de ella. Tú y yo no corremos a la gracia divina ni descansamos en ella porque tengamos fe. No, tenemos fe porque la gracia divina ha venido a nuestro encuentro. La gracia divina llevó a Nicodemo hacia Jesús. Él escucha las palabras de Jesús debido a la gracia divina. Por la gracia divina, él aceptará lo que ha escuchado. La narración completa de Juan 3 no está dirigida por la determinación de Nicodemo, ¡sino que por el poder y la gloria de la gracia divina transformadora, inclusiva, perdonadora, reveladora y rescatadora!Un lienzo elegido
Quisiera volver al principio que consideramos al comienzo de esta historia: la fe te convierte en un lienzo sobre el cual el Redentor puede pintar la belleza de su gracia. Nicodemo no tenía idea de lo que estaba pasando a través de él en este momento de la historia. Él había sido elegido para estar con Jesús en esa noche que cambiaría su vida, no solo porque él necesitaba recibir personalmente la gracia que cambia el corazón y que revela la verdad, sino que también él había sido elegido para ser un instrumento de esa gracia en las vidas de una compañía incalculable de creyentes a través de los tiempos. Nicodemo no tenía la menor idea, pero ¡él había sido elegido para ser el lienzo en el que Jesús pintaría uno de los retratos de su gracia redentora más famosos en toda la Escritura! Escondido bajo la oscuridad de esa noche que cambiaría al mundo, Nicodemo era más que solo un buscador de la verdad y un recipiente de gracia. Puesto que era todo eso, también se convirtió en un lienzo. Y en ese lienzo del corazón de Nicodemo, impulsado por temerosas pequeñas semillas que estaban brotando, Jesús pintaría los gloriosos colores de su obra de redención. Con las habilidades de un artista divino, Cristo tomó su pincel y pintó, «porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en él, no se pierda, sino que tenga vida eterna» (Jn 3:16). ¡Qué retrato más deslumbrante de la completa narración de la redención!Los colores de la redención
Soy pintor de afición, y los pintores tienden a tener una paleta de colores con la que trabajan regularmente. Por lo tanto, consideremos la paleta de colores de Juan 3:16 que Jesús usó para pintar la historia de su obra redentora para que todos los creyentes la vean. ¿Cuáles son los «colores» primarios de la gracia de la redención? Sobresalen cuatro:1. El color del amor
«Porque de tal manera amó Dios al mundo…». Estas pueden ser las palabras más maravillosas que jamás se hayan escrito. Dios no mira a su mundo caído y quebrado, poblado con personas que se rebelan contra su autoridad, con repugnancia, sino que con amor. Sin este amor, no habría una historia de redención. Sin este amor, la humanidad no habría tenido esperanza. Sin este amor, no habría habido encarnación, crucifixión, resurrección ni intercesión diaria por nosotros. Tú y yo tenemos vida porque la respuesta de Dios hacia a nosotros está coloreada de amor.2. El color de la generosidad
«… que dio...» La esperanza y el cambio nunca comienzan en nosotros, sino en lo que estas palabras capturan. La esperanza y el cambio comienzan con la generosidad ilimitada de Dios hacia personas que en realidad merecen su ira. Fue su generosidad lo que envió a Jesús a un establo, a caminar por las calles de Palestina, para predicar las buenas noticias con sabiduría y poder, para soportar voluntariamente la cruz, para salir de la tumba y ascender a su diestra. Cada día tú y yo vivimos en la bendición de tener vidas que están coloreadas por la generosidad del Señor.3. El color del sacrificio
«... a su Hijo unigénito...» Considera lo que estas palabras significan. Dios no envió a su Hijo para establecer un reino terrenal lujoso. No, él lo envió por un propósito: ser el Cordero sacrificial. Sin su vida perfecta y sin su sacrificio perfecto, no habría perdón de pecados ni la aceptación de Dios. La cruz siempre estuvo en el futuro de Jesús. Dios no solo sacrificó a su Hijo al enviarlo a la tierra, sino que también al enviarlo a la tierra para ser el sacrificio que satisfaría por siempre su ira contra el pecado. Somos los hijos de Dios porque el lienzo de la redención está coloreado con la sangre de Jesús.4. El color de la vida
«… para que todo aquel que cree en él, no se pierda, sino que tenga vida eterna.» ¿Cuál es la consecuencia del amor sin límite, de la generosidad incalculable y del sacrificio voluntario del Señor? Vida. ¡Vida eterna! El pecado nos deja muertos en nuestros caminos y nos separa del único para quien fuimos creados. Es la tragedia de tragedias de la que no somos capaces de salir por nosotros mismos. Todos tenemos la desesperada necesidad de una intervención divina porque no hay nada que podamos hacer para ganar o merecer la vida. No obstante, debido al amor, a la generosidad de Dios y al sacrificio del Hijo, la muerte ha sido vencida y se nos ha regalado la vida eterna a todos los que creemos. El color final para pintar el lienzo de la redención es el hermoso color de la vida eterna. ¡Qué pintura más maravillosa, pintada en el lienzo de Nicodemo!¿Quién es el héroe?
Es tentador para nosotros alabar a Nicodemo como el héroe de esta historia, y en cierta manera, él debe servir de ejemplo para nosotros. Él puso en riesgo su reputación (y potencialmente mucho más), yendo temerosamente hacia el Mesías teniendo solo pequeñas semillas de fe que estaban brotando. Al hacer eso, él se convirtió en el lienzo para uno de los retratos de la redención más conocidos del Nuevo Testamento. Sin embargo, como es el propósito de cada historia de fe de la Escritura, Dios es el verdadero héroe. Él es tan generoso y glorioso en su gracia que él hace con aquellos que lo buscan cosas mucho más grandes de lo que podrían pedir o imaginar. Nicodemo se acercó bajo la oscuridad de la noche, pero su nombre (y más importante aún, las palabras que escuchó) brillan como una luz resplandeciente a lo largo de las generaciones de todos los que creen. ¿No es maravilloso lo que Dios puede hacer con una pequeña fe en la noche? Otros recursos relacionados: ¿Por qué hay historias en la Biblia? Vivan una vida desapercibida ¿Por qué dirías que sí? Una viuda que dio todo lo que tenía No te olvides del niño No existe tal cosa llamada casualidadEste recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
La importancia de las palabras
Preguntas para reflexionar
- ¿Tus palabras revelan una disposición para servir a otros o reflejan una actitud de ser servido?
- ¿Cómo puedes usar tus palabras hoy para bendecir y animar a alguien? Identifica al menos a una persona y comunícate con ella.
- ¿Qué palabras dijiste la semana pasada por las cuales necesitas confesarte y pedir perdón? Sé específico.
- ¿Cuán descuidadas fueron tus palabras ayer? ¿Cómo puedes hoy tomar más en serio tu manera de hablar?
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No te olvides del niño
La escena en preparación
Como un incendio forestal, la fama de Jesús se estaba expandiendo, y con mucha razón. Nadie había realizado milagros como este hombre (v.2) ni nadie había hablado con autoridad como este maestro (Mr 1:22). Gente de todo lugar quería estar en la presencia de Jesús, ya sea para obtener beneficios físicos (como sanidad), beneficios espirituales (como la predicación) como beneficios sociales (pues era lo más popular que podían hacer). Jesús estaba cansado, física y emocionalmente. Recuerda que era un hombre, después de todo (que grandes y demandantes multitudes lo siguieran debe haber sido agotador). Para encontrar descanso y pasar tiempo con sus amigos más cercanos, se fue al otro lado de Galilea y subió a una montaña. No obstante, eso no funcionó (¡la multitud lo siguió hasta la montaña!). Pero Jesús, siendo el Salvador compasivo que es, no intentó escapar. Él comenzó a hacer arreglos para el caos organizado que estaba a punto de producirse.Los ojos de Cristo
Jesús vio primero que la multitud tenía hambre. En esa época, no habían patios de comidas como los de los centros comerciales, ni restaurantes ni locales de comida rápida en los que puedes ir a retirar tu comida en el automóvil. Estos hombres, mujeres y niños habían estado siguiendo a Cristo por mucho tiempo y tenían necesidades físicas. Jesús también reconoció que estas personas tenían necesidades espirituales más grandes que la sola comida. Aun cuando ellos no lo sabían, seguían a Jesús porque sus corazones estaban vacíos. Sí, estaban físicamente hambrientos, pero estaban espiritualmente muertos de hambre. Finalmente, Jesús sabía que el hambre de la multitud y el tiempo de su provisión entregarían una oportunidad para declarar quién era él. Él también sabía que esto le daría una oportunidad para dar forma a la fe de sus discípulos. Esta historia es un gran recordatorio para que tengamos ojos como los de Cristo, siempre buscando oportunidades para cuidar física y espiritualmente de aquellos que están en nuestro camino.Una pregunta absurda
Con la multitud acercándose, Jesús se volvió a Felipe y le preguntó, «¿dónde compraremos pan para que coman estos?» (v.5). Felipe responde, «doscientos denarios de pan no les bastarán para que cada uno reciba un pedazo» (v.7). Esto es lo que yo creo que quizo decir Felipe, porque así es cómo yo hubiese respondido: «¡debe ser un broma, Jesús! ¿Ves cuán grande es esta multitud? No tenemos esa cantidad de dinero. ¡No existe manera en que podamos hacerlo!». Sin embargo, Jesús sabía exactamente lo que estaba haciendo cuando le hizo esa pregunta a Felipe, y en el momento justo, Andrés vio a un niño que llevaba un canasto con cinco panes de cebada y dos peces. Al igual que Felipe un momento antes, Andrés analizó el panorama con gran duda y preguntó, «pero, ¿qué es esto para tantos?» (v.9).Recuerda al niño
Una de las razones por las que comencé estas «Historias de fe» fue para enfocarme en los personajes menores y aparentemente insignificantes de la Escritura. Siempre que aprendemos sobre la alimentación de los cinco mil, generalmente oímos acerca de Jesús, la multitud o los discípulos, pero descuidamos este personaje central. Su historia nos enseña tanto. Nadie entre la multitud habría pensado que este niño era importante. Nadie habría imaginado que lo que él llevaba en su canastito no solo sería la provisión que recibirían en ese momento, sino que la base de uno de los sermones más significativos que Jesús predicó. Este era un pequeñito de la multitud, con un poco de pescado y pan, pero que había sido elegido por Dios para ser una pieza importante del plan redentor del Mesías no solo para ese día, sino que para resto de la historia de la humanidad. Nadie sabía que después de ese momento, cada hombre, mujer y niño que confiara en Jesús y leyera la Biblia conocería a este niño, sabría exactamente lo que había en su canasto ese día y sabría cómo Jesús lo usó para demostrar lo más importante sobre su identidad. Con esto me refiero a lo siguiente: nunca sabremos a qué pequeña persona Dios usará ni cómo. Eso quiere decir que nunca estamos perdidos en la multitud. Nunca nos quedamos sin nada que ofrecer. Nunca sabremos a quién llamará y usará el Señor de maneras que no podemos predecir o planear. El Señor nos conoce a todos. Él sabe dónde estamos, qué tenemos y cómo puede usarnos. Él es el Autor divino que está escribiendo todos y cada uno de los momentos de nuestra historia. Él puede hacer cosas eternamente maravillosas con los pequeños fragmentos que llevamos de nuestras vidas y que tendemos a pensar que no son muy valiosos.Una respuesta diferente
Cada vez que pienso en este pasaje de la Escritura, siempre me pregunto: ¿qué habría pasado si el pequeñito le hubiese dicho que no al extraño que se le acercó y le dijo que Jesús quería su comida? ¿Qué habría pasado si hubiese corrido lo más rápido que podía hacia la multitud y hubiese desaparecido? ¿Qué habría pasado si sus padres hubiesen dicho, «esa es nuestra comida; ¡déjanos en paz!»? Pero, la historia no ocurrió de esa manera. El niño entregó desinteresadamente su poca comida y Jesús hizo con ella lo que solo el Hijo de Dios podía hacer. Por su divino poder, una multitud de miles fue satisfecha con comida física (¡y sobró bastante!) y simultáneamente apuntó hacia la fuente eterna de comida espiritual que satisface el alma. ¡Qué historia tan maravillosa! Cristo hizo lo imposible por medio de un niño común y corriente en medio de una multitud muy grande. Este niño nunca recibió la gloria (solo lo hizo el Mesías), pero lo que él llevaba en su canasto tuvo implicaciones más grandes y más perdurables de las que nunca hubiera podido comprender. Nunca sabremos lo que Dios nos pedirá. Nunca sabremos cuándo las pedirá. Nunca sabremos con antelación qué pasará cuando lo haga. Nunca sabremos cómo va a redimir nuestras pequeñeces y usarlas para dar gracia al hambriento. Así es la forma en la que obra nuestro Dios. Otros recursos relacionados: ¿Por qué hay historias en la Biblia? Vivan una vida desapercibida ¿Por qué dirías que sí? Una viuda que dio todo lo que teníaEste recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web . Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
No existe tal cosa llamada casualidad
Los antecedentes
Es importante comprender lo que está pasando antes de que Felipe se encuentre con el eunuco, así que recapitulemos. Felipe, el diácono evangelista, tuvo que salir de Jerusalén debido a la persecución que Saulo ejercía, pero aún disfrutaba de un ministerio vibrante en Samaria (Hch 8:1-13). Dios estaba confirmando la veracidad del mensaje de Felipe con señales y maravillas, y las multitudes se reunían con entusiasmo. ¿Qué más podría querer un evangelista? ¡Gente hambrienta estaba respondiendo al poder y a la presencia de Dios! Sin embargo, en la cima de este gran momento santo, la historia da un giro misericordiosamente dramático. ¡Me encanta lo que pasa después!El mandato
Un ángel se le apareció a Felipe y le dice que abandone su vibrante ministerio en Samaria y que comience un viaje por el camino que atraviesa el desierto entre Jerusalén y Gaza. Esta instrucción del ángel es tan interesante y desafiante que podría golpearte a primera vista. Puedo encontrar cuatro razones para ello: En primer lugar, debes preguntarte por qué Dios está alejando a Felipe de un ministerio vibrante donde el Espíritu está claramente obrando y donde muchas personas estaban llegando a la fe. En segundo lugar, el momento de la solicitud es inusual. La orden, «ve hacia el sur» probablemente se traduce mejor como «vete al mediodía». Habría sido brutal para Felipe atravesar el desierto durante el calor del día y además habría pocas personas en el camino. Dios, no solo llama a Felipe a alejarse de un lugar donde hay muchas personas que están espiritualmente hambrientas, sino que también él lo está enviando a un lugar donde probablemente a nadie le gustaría estar. En tercer lugar, el ángel no le da a Felipe ninguna indicación sobre cuál será su misión o su destino. Simplemente, se le dice a Felipe que vaya, sin saber por qué está yendo ni adónde se encontrará al final de su viaje. La última razón, y la que más me llama la atención, es cómo Felipe obedece esta inusual orden sin decir una palabra. Él no discute diciendo que debería quedarse en Samaria, donde su ministerio está yendo muy bien. Él no exige que lo pongan al tanto de la naturaleza de su misión. Él no cuestiona la sabiduría de Dios. ¡Literalmente no dice nada!El desafío
Si tú fueras Felipe, ¿qué habrías pensado si el ángel te ordena irte? ¿Cuán molesto estarías si Dios te alejara de algo que parece ir tan bien? ¿Cuán tentado estarías a demandar una explicación antes de aceptar la misión? En este punto de la historia, somos confrontados con la naturaleza humillante de la verdadera fe en Dios. Esta es la historia de Dios, no la nuestra. Era la misión de Dios, no la de Felipe. La narración es un drama de las elecciones sabias del Señor, no un drama de los éxitos de nuestro ministerio. Él está en completo control, cuando nosotros tenemos poco control sobre cualquier cosa en nuestras vidas. Dios no nos debe explicaciones. ¿Por qué? A él no se le ha comisionado manejar nuestra agenda, sino más bien, él nos ha elegido para ser parte de la suya. Quizás una de las formas en las que Dios más nos ama es al no explicarnos las cosas que encontramos muy difíciles de entender o de aceptar. Verás, esta historia revela que Felipe claramente conoce el lugar que le ha asignado la fe verdadera. Él sabía que había sido elegido para ser parte de algo que era tremendamente más grande que sus propios deseos, necesidades y sentimientos. Como resultado, cuando Dios llama, Felipe va (sin discutir; sin debatir). ¿Se puede decir lo mismo de nuestra fe?El encuentro
Mientras Felipe camina a lo largo del desierto (y muy probablemente sin ninguna persona a su alrededor) que va desde Jerusalén a Gaza, él se encuentra con un oficial muy poderoso de la corte de la reina de Etiopía, Candace. Este eunuco era un hombre estimado y en quien confiaban, responsable de todo el tesoro de la reina (Hch 8:27). Mientras Felipe y el eunuco etíope cruzaban sus caminos, Felipe no tenía idea de que este hombre era en realidad su destino. No había una ubicación geográfica final para la caminata de Felipe; más bien, este dignatario era la razón de su viaje. En esta realidad, se revela el glorioso carácter de nuestro Dios. Dios ha fabricado todos los detalles de este encuentro en un evento: el rescate del alma de este hombre. Dios es tan magnífico en su amor, tan maravilloso en su gracia y tan tierno de corazón que iría más allá por el corazón de un hombre. Dejemos esto de lado por un momento. Mientras Felipe estaba buscando evangelizar a las masas, Dios está consciente y está atento a la búsqueda del corazón de un hombre africano. Nuestro Señor, que al mismo tiempo está gobernando las naciones de los hombres y está controlando las fuerzas de la naturaleza, nunca ha está demasiado ocupado o demasiado distraído para no tener un corazón amoroso por una persona que lo busca. Dios sabía que este alto funcionario de la corte estaba buscando la Escritura pero no entendía lo que estaba examinando. Este pobre hombre estaba espiritualmente intrigado, pero aún no había sido despertado espiritualmente y Dios sabía que para que hubiera iluminación, este hombre necesitaría ayuda. Por lo tanto, por el bien de un hombre perdido pero en búsqueda, Dios alteró la historia de otro hombre para que este hombre en búsqueda experimente la gracia salvadora de Dios. No obstante, cuando Felipe se encontró con el etíope por primera vez, él no tenía idea de esto. Recuerda, Felipe había estado humildemente dispuesto a irse en una misión que él no entendía, por lo que no era solo el funcionario de la corte el que necesitaba gracia divina; en este punto, Felipe también la necesitaba. Ahí es cuando el Espíritu le dijo a Felipe, «ve y júntate a ese carruaje» (Hch 8:29).El estudio
Mientras Felipe corrió para encontrar al hombre en el carruaje, él lo escuchó leyendo a Isaías. ¡Felipe había llegado a su destino! Felipe le preguntó al hombre si entendía lo que estaba leyendo y cuando el hombre le dijo que necesitaba explicación, él invitó a Felipe a subirse y a sentarse con él. Mientras continuaban en el camino, tuvieron la conversación más importante en la vida de este oficial. Por primera vez, por medio de los lentes de Isaías, este alto funcionario escuchó sobre la persona y obra del Mesías de la que escribió el profeta: Jesucristo. Por primera vez, él escuchó las mejores noticias que cualquier corazón en búsqueda podía escuchar, tanto que cuando llegaron donde había agua, el oficial exigió ser bautizado. Después de que Felipe y el eunuco salieron del agua, el Espíritu se llevó de repente a Felipe porque su trabajo ya estaba hecho y el oficial no volvió a verlo. Y así termina la historia. No escuchamos nada más sobre el eunuco etíope. ¿Por qué? Porque Dios había demostrado algo divino, al usar este pequeño esbozo para revelarnos la maravilla de su soberanía, de su amor y de su gracia maravillosa. El Autor había hecho su trabajo, por lo que la narración de Hechos avanza.El héroe
Después de leer historias de fe como esta en la Escritura, somos tentados a establecer paralelos de humano a humano. ¿Qué revela la fe de Felipe sobre nuestra falta de fe? ¿De qué maneras podemos buscar respuestas como el eunuco? Estas son buenas preguntas para considerar, pero en última instancia pierden el centro. Aunque debemos estimar a Felipe por su fe y por la disposición que se produjo en él, es vital que comprendamos que Felipe no es el héroe de esta historia. Y aunque también debemos tener compasión por el funcionario etíope, que en medio de su propia confusión espiritual continuó buscando a Dios, nosotros necesitamos entender que él tampoco es el héroe de esta historia. Como cualquier otra histora de fe que podamos contar, Dios está en el centro del escenario aquí. ¡Dios es el héroe del momento! Dios es tan glorioso en su soberanía que orquesta nuestras vidas personales para su gloria y para nuestro bien. Esto significa que no solo está gobernando poderosamente sobre los grandes momentos, sino que también está gobernando íntimamente sobre todos los pequeños detalles de nuestras vidas. Dios es tan glorioso en su amor que él nunca va a ignorar un corazón que lo busca, incluso si es el único. Él escuchará los clamores de cualquiera que lo busque y hará un camino para que ellos lo encuentren y lo conozcan. Dios es glorioso en su manejo de nuestro tiempo. Él controlará los momentos para que podamos experimentar encuentros eternamente significativos, incluso cuando estemos solo satisfechos con días tranquilos y moderadamente exitosos. Dios es tan tierno de corazón que transforma los corazones orgullosos y rebeldes en corazones humildes que lo busquen con un hambre insaciable. Nuestro Dios no hace acepción de raza, poder o posición. No, su gracia iguala las condiciones de todos. Todos estamos desesperadamente necesitados y nadie tiene esperanza sin él. El alma en búsqueda en las calles de Samaria compartía identidad con el poderoso oficial camino a Gaza: perdido, lejos de la gracia perdonadora y rescatadora. Por lo tanto, una y otra vez, Dios enviará personas de gracia a entregar gracia a personas que necesitan gracia. Oh, y por si acaso: no hay forma en que este encuentro hubiese pasado por casualidad. Solo puede suceder en el cruce de la soberanía de Dios y su gracia. ¡Nuestro héroe redentor realiza toda su obra de salvación en ese encuentro! Memoriza estas palabras de gracia que explican esta extraña y maravillosa historia: «me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón» (Jr 29:13). Otros recursos relacionados: ¿Por qué hay historias en la Biblia? Vivan una vida desapercibida ¿Por qué dirías que sí? Una viuda que dio todo lo que tenía No te olvides del niñoEste recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
Romance con Jesús
Preguntas para reflexionar
- ¿Cuándo y por qué te enamoraste de Jesús por primera vez?
- ¿De qué maneras se ha desvanecido tu amor por Cristo? ¿Cómo puedes volver a encender esa llama?
- ¿De qué maneras has desarrollado un nuevo amor por Cristo? ¿Cómo has profundizado en tu relación con él?
- ¿Qué actividad o idea cristiana podría estar reemplazando tu íntimo romance con el Señor?
- ¿Qué puedes hacer con tu agenda que ayude a profundizar en tu relación con Cristo?
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El poder de las palabras
Preguntas para reflexionar
- ¿Cuál fue la última discusión en la que te viste involucrado? Rebobina el audio de esa conversación.
- ¿Intentaste usar palabras para arreglar el conflicto o tus palabras fueron escogidas para «ganar» la discusión a expensas de otros
- ¿Cómo puedes usar las palabras esta semana para fortalecer y restaurar?
- ¿Qué pasos prácticos puedes dar para «morar» con el Verbo? ¿Cómo puede ayudar eso con tus palabras?
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El José menos conocido
La escena en preparación
José de Arimatea entra en escena en el momento en que la gran narración redentora se estaba llevando a cabo, inmediatamente después de la muerte de Jesús. No podría haber habido una tragedia más grande que la de ese momento. Los fariseos habían acusado falsamente al Mesías y lo habían asesinado, crucificándolo como el criminal más bajo. Como parte de su tortura, se aseguraron de burlarse de su supuesta realeza. Al ver esto, los discípulos de Cristo huyeron con un horror impensable. ¿Acaso era posible que la vida de Jesús terminara de esta manera? ¿Podría ser que la fe de aquellos que lo seguían fuera vana? ¿Sería posible que las señales y las maravillas que habían visto y la increíble enseñanza que habían oído no fueran tan asombrosas y sorprendentes después de todo? Si Jesús era verdaderamente el Hijo de Dios, ¿cómo pudo haber muerto? Si Cristo realmente tenía el poder divino que decía tener, ¿por qué no lo usó para aplastar a sus enemigos que maquinaban su muerte? Estas eran las preguntas, las dudas y los miedos que inundaron las mentes y las almas de aquellos que estuvieron presentes en la crucifixión. Si tú y yo hubiésemos estado ahí, habríamos reaccionado de la misma manera. Recuerda, lo impensable acababa de suceder y los seguidores de Jesús no conocían el final de la historia como nosotros.Preguntas, dudas y miedos
José de Arimatea tuvo las mismas preguntas, dudas y miedos. Como todos los demás, él no tenía idea de lo que Dios estaba haciendo. Él no tenía la capacidad de ver el futuro, entonces ¿cómo podría haber sabido que acababa de suceder lo peor (la muerte del Mesías) y que esto en realidad se convertiría en lo mejor que podría haber pasado? Este José no tuvo una revelación especial que lo ayudara a comprender que la cruz no era un momento de derrota divina, sino más bien una declaración pública de victoria divina. En ese momento, parecía que todo estaba perdido. Había mucho que él simplemente no entendía. A pesar de la confusión y del terror del momento, José de Arimatea tomó una postura valiente y fiel, la cual discutiré en los párrafos siguientes. Pero primero, es importante reconocer que José no fue valiente ni fiel porque había descubierto lo que Dios estaba haciendo. Es tentador para nosotros creer que tendremos mucha más paz, que seremos mucho más obedientes y que mostraremos mucha más valentía en la vida si pudiéramos ver lo que Dios está haciendo. Si tan solo supiéramos por qué tuvimos que perder ese trabajo; por qué tuvimos que experimentar esa enfermedad; por qué tuvimos que soportar ese matrimonio que terminó en una traición desastrosa. Si tan solo hubiésemos sabido… entonces podríamos haber dormido en paz, podríamos haber vivido más obedientemente y podríamos haber actuado más valientemente. O al menos eso es lo que nos decimos. Todos vivimos momentos en los que la vida no tiene sentido. Todos enfrentamos situaciones en las que nos parece que quien Dios dice ser se contradice con lo que él nos ha hecho vivir. En esos momentos, es una gran tentación cuestionar el poder, la bondad, la sabiduría y el amor de Dios. Cuando nos permitimos dudar del carácter de Dios, dejamos de correr a él por ayuda y vivimos en un aislamiento espiritual, cautivos y paralizados por nuestras preguntas, dudas y miedos. Este era el dilema de Asaf, el autor del Salmo 73. La gente malvada a su alrededor vivía en prosperidad mientras que él, un tipo que se había autoproclamado como un hombre bueno, era azotado. En confusión, miedo y enojo, escribió, «ciertamente en vano he guardado puro mi corazón y lavado mis manos en inocencia» (v. 13, NBLH). Otra traducción captura bien su amargura: «¿Conservé puro mi corazón en vano? ¿Me mantuve en inocencia sin ninguna razón?» (NTV). La pregunta de Asaf no fue una autoevaluación filosófica. Al contrario, fue una acusación personal contra el carácter de Dios, nacida de un corazón amargado. Asaf confesó después, «cuando mi corazón se llenó de amargura, y en mi interior sentía punzadas, entonces era yo torpe y sin entendimiento; era como una bestia delante de ti» (vv. 22-23, NBLH). A lo que quiero apuntar es a esto: Asaf exigió saber lo que Dios aún no le había revelado como requisito para confiar en él. ¿Cuántas veces nosotros hacemos lo mismo? El hecho es que no importa cuán alto sea tu coeficiente intelectual bíblico ni cuán sólida sea tu comprensión teológica, siempre habrá misterio en tu vida. Dios nos revela lo que necesitamos saber con el fin de que lo sigamos por fe, pero nunca nos prometió revelarnos todo lo que sabe o todo lo que está haciendo. Es importante recordar que la voluntad secreta de Dios se llama «voluntad secreta» porque es, y siempre será, ¡un secreto! No encuentras la paz de la mente ni el descanso del alma cuando resuelves tu vida, sino que cuando confías en aquel que tiene todo resuelto y gobierna sobre todas las cosas para su gloria y para tu bien. Cuando tú y yo intentamos dar sentido a las cosas que no entendemos (porque Dios no nos ha dicho lo que necesitamos saber para entenderlas), siempre terminaremos sintiendo envidia de otros y amargura con Dios.Una acción valiente y amorosa
Regresemos a la historia. Nuevamente, es fundamental recordar que las acciones de José de Arimatea no fueron encendidas por una comprensión especial o una revelación privada. Este hombre no sabía más que algún otro discípulo. Con eso en mente, lee lo que hizo:Ya al atardecer, como era el día de la preparación, es decir, la víspera del día de reposo, vino José de Arimatea, miembro prominente del Concilio, que también esperaba el reino de Dios; y llenándose de valor, entró adonde estaba Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se sorprendió de que ya hubiera muerto, y llamando al centurión, le preguntó si ya estaba muerto. Y al comprobar esto por medio del centurión, le concedió el cuerpo a José, quien compró un lienzo de lino, y bajando el cuerpo de la cruz, lo envolvió en el lienzo de lino y lo puso en un sepulcro que había sido excavado en la roca; e hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro (Mr 15:42-46, NBLH).Mientras los otros discípulos se escondían por confusión y miedo, José de Arimatea actuó con una valentía y un amor notables. Si notas en el pasaje, este hombre tenía todo que perder al realizar esta acción. Él era miembro del Concilio del Sanedrín y fueron sus colegas quienes acaban de presionar a Pilato para que juzgara a Jesús por traición y lo colgara en una cruz. Pedir el cuerpo de ese hombre crucificado era una declaración pública de su amor por Jesús. José de Arimatea ya no sería más un discípulo secreto (Jn 19:38). Aunque podría haber seguido pasando desapercibido, José se metió en medio del drama religioso y político, el mismísimo drama que llevó al resto de los discípulos a esconderse. En una acción, José arriesgó todo: su riqueza, su reputación, su poder e incluso su vida. No obstante, José de Arimatea amaba demasiado a su Señor como para dejar que su cuerpo se pudriera en la cruz o como para permitir que hubiese sido ignominiosamente arrojado junto a otros criminales a alguna tumba pública. Con un corazón en adoración, él le dio al Mesías un sepulcro, y con un corazón de amor, él sepultó a su Señor con honor.
Lo que José no sabía
Lo que José no sabía era que la sepultura que le dio a Jesús no sería el fin. Por el poder y la gracia de Dios, su tumba no era un ataúd de muerte, sino una puerta a la vida. Después de tres días, la piedra sería removida y las envolturas de lino serían dejadas, porque Jesús volvería a vivir, y también lo harían todos los que lo seguirían por fe. La tumba que José ofreció no era un lugar de descanso final, sino más bien, el símbolo máximo de la victoria completa y final sobre el pecado y la muerte y la entrega de la promesa de perdón y vida nueva para todos los que ponen su confianza en él. José de Arimatea no tenía idea de que las generaciones de creyentes que vendrían no mirarían llorando su tumba sellada con una piedra fija, sino que la mirarían con la alegría de tener una esperanza eterna, pues la piedra de la tumba sería quitada. El sepulcro de muerte de José ahora es honrado como un símbolo de vida. Se levanta como una imagen del poder del Dios todopoderoso. Vive como un retrato de la fidelidad de Dios. Es un signo que apunta hacia la gracia de Dios. Se asienta en la historia del ser humano como una garantía de la finalización de la obra redentora de Dios. La tumba vacía de José es un dedo que apunta hacia otra resurrección que vendría. Resucitaremos de este mundo marcado por el pecado y manchado por el sufrimiento hacia un nuevo mundo con el Hijo al centro y sin poder encontrar pecado ni sufrimiento en ningún lado. El sepulcro de José significa que vendría un día en el que nunca más se necesitará una tumba, porque la muerte misma estará muerta. ¿No es increíble que todo aquel que creyó en Jesús fue animado por la tumba vacía de José? El acto común y corriente de dejar un cuerpo en una tumba se convirtió en la escena del hecho más extraordinario que pudo haber pasado. Mientras subía las escaleras para pedirle a Pilato el cuerpo de Jesús, José no tenía idea del significado de lo que estaba por hacer. Él no actuó porque supiera lo que iba a suceder, sino porque sabía por quién actuaba. ¿Y qué hay de ti? ¿Adónde te está llamando Dios a ser valiente en tu fe? ¿Hacia dónde te está empujando a hacer algo simplemente porque lo amas? Quién sabe qué cosas extraordinarias hará con tu pequeño acto de fe y de amor. José de Arimatea no tenía idea de lo que resultaría de su valiente acto de amor reverencial, y nosotros tampoco sabemos lo que Dios hará en nosotros y por medio de nosotros a medida que actuamos en la valentía de la fe y con corazones de amor en adoración. Nuestro Señor es capaz de tomar respuestas de fe comunes y corrientes y hacer cosas extraordinarias con ellas, y debemos recordar que tenemos todo lo que necesitamos en lo que él ha revelado para actuar en la valentía de la fe y en la adoración de amor.Otros recursos relacionados: ¿Por qué hay historias en la Biblia? Vivan una vida desapercibida ¿Por qué dirías que sí? Una viuda que dio todo lo que tenía No te olvides del niño No existe tal cosa llamada casualidad Una pequeña fe en la noche
Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
La raíz de las palabras
Estábamos en una reunión familiar. Un tío había bebido demasiado alcohol y comenzó a decir cosas sexualmente perversas. Al saber que vendrían las disculpas, mi madre tomó la oportunidad para discipularnos con teología para la vida diaria compartiéndonos lo que el Señor dijo:
El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo que es bueno; y el hombre malo, del mal tesoro saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca (Lc 6:45).Esto puede ser difícil de aceptar y será necesario un examen humilde y honesto: tú y yo somos más parecidos a mi tío de lo que imaginamos. Quizás tenemos un poco más de decencia y no nos emborrachamos ni hablamos perversamente en público, pero sí tenemos tres cosas en común con él:
- Nuestros corazones no están completamente libres del mal
- Decimos cosas malvadas con más regularidad de lo que pensamos
- Culpamos a gatillantes externos (gente molesta, situaciones estresantes, bebidas alcohólicas, etc.) por ese discurso malvado
¿Alguna vez has dicho, «no quise decir lo que dije» después de darte cuenta de que dijiste algo impío? La respuesta más bíblica sería decir, «¡perdóname por decir lo que quise decir!».
Verás, si vamos a entender cuál es nuestro problema con las palabras y si vamos a encontrar una solución, debemos comenzar por nuestro corazón. Lo que decimos con nuestros labios sueltos revela lo que deseamos con nuestros corazones pecaminosos. Santiago 4:1 lo resume mejor: «¿de dónde vienen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No vienen de las pasiones que combaten en sus miembros?». Amigos, sería mucho más fácil tomar un libro que tenga el título 101 maneras de mejorar tu forma de hablar, lleno de estrategias y técnicas para ayudar a seleccionar e implementar el vocabulario correcto. Sin embargo, eso no resolvería ningún problema de raíz. Es por eso que Dios escribió un mejor libro. Es el único libro que entrega máxima esperanza y cambio perdurable. Santiago dijo en este libro, «…sométanse a Dios. Resistan, pues, al diablo… purifiquen sus corazones» (4:7-8). El Evangelio no promete nada menos que un nuevo corazón, uno que ya no es esclavo de las pasiones y deseos de la naturaleza pecaminosa. Y con ese nuevo corazón viene un buen tesoro, del cual salen mejores palabras.Preguntas para reflexionar
- ¿Cuándo tuviste la última conversación impía o cuál fue la última pelea en la que enganchaste?
- Después, ¿intentaste excusarte por las palabras pecamisosas que dijiste? ¿A quién o a qué culpaste?
- ¿Qué revelaron tus palabras sobre los deseos de tu corazón? Sé específico.
- Aplica Santiago 4:7-8 a tu vida. ¿Qué pasos prácticos puedes dar para someterte a Dios, resistir al diablo, acercarte a Dios, lavar tus manos y purificar tu corazón?
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La soberanía de las palabras
Preguntas para reflexionar
- Las palabras que dijiste la semana pasada, ¿revelan que estás descansando en el plan de Dios o que estás luchando contra él?
- ¿Tu comunicación con otros revela frustración o alegría hacia quienes Dios ha puesto soberanamente en tu vida?
- ¿De qué maneras usaste las palabras el mes pasado al intentar tener el control sobre tu vida?
- ¿Cómo te ha revelado Dios su soberanía en el pasado? ¿En qué acciones del pasado debes meditar?
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El deseo en las palabras
Preguntas para reflexionar
- ¿Cuál es el mayor contenido de tus oraciones? ¿Pides primero que se satisfagan tus necesidades físicas o te centras en el cambio personal del corazón y una mayor obra del Reino?
- Cuando otros son bendecidos mientras tu tienes luchas, ¿qué revelan tus labios sobre el estado de tu corazón?
- ¿Cómo puedes usar las palabras esta semana para animar a tus amigos a encontrar su esperanza y satisfacción solo en Cristo?
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La misión de las palabras
Preguntas para reflexionar
- ¿Cuándo fue la última oportunidad que perdiste de ser un embajador? ¿Qué causó que la perdieras?
- ¿Dónde se encuentran tus oportunidades actuales de ser un embajador esta semana? ¿Qué puedes hacer para prepararte?
- ¿Qué sacrificios te está llamando a hacer Dios para ser un embajador más efectivo? ¿Por qué son difíciles esos sacrificios?
- ¿De qué maneras las recompensas del Reino por ser un embajador de Cristo son mejores que los placeres temporales del reino del yo? Sé específico.
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La confrontación de las palabras
1. Olvidamos que somos dos pecadores en el salón.
El apóstol Pablo declaró que él era el primero de los pecadores (1Ti 1:15). Sin embargo, a menudo, cuando confrontamos, olvidamos que luchamos de igual forma y que compartimos una identidad con la persona a quien estamos confrontando: un pecador, salvado por gracia.2. Usamos la Biblia como un garrote y no como un espejo.
El objetivo de la confrontación no es castigar o intimidar; más bien, revelar. Deberíamos querer que otros vean su pecado y la belleza del camino de Dios, no que se sientan apaleados por lo que acaban de escuchar.3. Confundimos nuestro reino con el Reino de Dios.
Lo más probable es que el pecado que confrontas te haya lastimado y es muy difícil separar la irritación personal del deseo de Dios por restaurar y perdonar. Nuestro rol en la confrontación no es que la persona se someta a nuestra agenda, sino que se someta solo a Dios. Así que la próxima vez que seas confrontado, despide a tu abogado de identidad y sé honesto respecto a tu pecado. Y cuando Dios te llame a confrontar a alguien, sé gentil y un embajador. La confrontación Bíblica no es algo que deba evitarse, ¡sino más bien algo que debe valorarse!Preguntas para reflexionar
- Menciona dos o tres maneras específicas en las que la confrontación bíblica puede hacer que tus relaciones sean más hermosas.
- ¿Cómo fue tu mala reacción la última vez que alguien te confrontó? ¿Cómo puedes ser menos defensivo y más humilde?
- Critica la forma en que confrontaste a alguien recientemente. ¿Cómo puedes hacerlo mejor una próxima vez?
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La dirección de las palabras
Porque mis palabras (y las tuyas) nunca son neutras.
La Biblia dice que nuestras palabras van hacia una dirección de vida o una de muerte. Lo que decimos construye o destruye. No existe un terreno neutral. No sé si te pasa igual que a mí, pero a menudo hablo como si mis palabras existieran en una neutralidad feliz. No es común para mí pensar antes de hablar, «lo que voy a decir en este momento, ¿traerá vida o muerte?». Sin embargo, la Biblia dice que cada palabra que decimos va en una de esas dos direcciones. Entonces, ¿cómo debe cambiar esta realidad espiritual la forma en que vemos las cosas? Puedo ver cuatro maneras:1. Piensa más
Jesús dice que daremos cuenta de «cada palabra vana» que digamos (Mt 12:36). Ese mismo Jesús hablará perfectamente por ti en el Día del Juicio, pero aún necesitamos tomarnos el tiempo para considerar la dirección que tomarán nuestras palabras antes de que fluyan de nuestra lengua.2. Habla menos
Proverbios 10:19 dice, «en las muchas palabras, la transgresión es inevitable, pero el que refrena sus labios es prudente». En otras palabras, mientras más decimos tú y yo, existe una probabilidad más alta de llevar a muerte y a destrucción. A veces es mejor no decir nada en lo absoluto.3. Descansa en Dios
Si te pareces en algo a mí, habrá muchas palabras de las que desearías retractarte. Sin embargo, el tiempo de Dios siempre es correcto. Él decide revelarnos estas cosas en el momento justo y perdona cada palabra vana que hemos dicho y que diremos.4. Perdona a otros
Si vamos a descansar en Dios por las palabras vanas que hemos dicho, necesitamos darles a otros la misma gracia que hemos recibido. Sé paciente y perdonador mientras Dios le revela a otros lo que él te ha revelado a ti. ¡Aprovechemos la gracia que se nos ofrece y llevemos nuestras palabras hacia la dirección de la vida!Preguntas para reflexionar
- Piensa en algunas palabras que hayas dicho vanamente ayer. ¿Cómo podrías haber usado palabras que dan «vida»?
- Piensa en algún momento cuando podría haber sido más sabio quedarse en silencio. ¿Cuál fue el resultado de haber hablado?
- ¿Qué cosas te arrepientes de haber dicho ya sea ahora o en el pasado? ¿Cómo puedes predicarte el Evangelio a ti mismo respecto a ese pesar?
- ¿Quién te está inquietando actualmente con sus palabras vanas? ¿Cómo el Evangelio forma y transforma la manera en que respondes?
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[1] Traducción propia.
El vocabulario de las palabras
El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo que es bueno; y el hombre malo, del mal tesoro saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca (Lucas 6:45).Es absolutamente cierto que revelaremos con nuestras palabras lo que ya está en nuestros corazones. Sin embargo, existe algo más que nos enseña este versículo (y el mensaje global de la Escritura): Lo que decimos no es tan importante como la razón por la que lo decimos. En otras palabras, el vocabulario específico que seleccionamos no es el que hace que nuestro discurso sea piadoso o impío. Al contrario, la motivación detrás de la elección de nuestro vocabulario es lo que agrada o desagrada a Dios. Vemos este tema en otros dos versículos famosos:
- «…El hombre mira la apariencia exterior, pero el Señor mira el corazón» (1S 16:7).
- «¡Ay de ustedes, escribas y Fariseos, hipócritas, que limpian el exterior del vaso y del plato, pero por dentro están llenos de robo y de desenfreno!» (Mt 23:25).
No me malentiendas. Hay ciertas cosas que tú nunca debes decir. Por ejemplo, nunca deben decirse palabras que traen a la mente impurezas sexuales y que provocan que tú y otros tropiecen.
Nunca debe decirse «maldito seas». Existen directrices claras en la Escritura como el por qué nunca debemos decir estas palabras o frases. Existen palabras que son consideradas «culturalmente descorteses» por algunos círculos. Podría ser sabio evitar decirlas por el bien de otros, pero debemos ser cuidados al examinar las motivaciones de nuestro corazón cuando seleccionamos el vocabulario específico. Es ingenuo y, en el mejor de los casos, superficial juzgar la elección del vocabulario específico y podría ser farisaico y legalista en el peor de los casos. Si eres capaz de decir palabras «culturalmente descorteses» con un motivo puro en el corazón para edificar a otra persona, la Biblia diría que agradaste al Señor. De la misma manera, si dices palabras «culturalmente educadas» a otra persona con un tono muy impío y una motivación impura, no puedes dejar la conversación pensado que has agradado al Señor debido a la elección de tu vocabulario. Una vez un hombre usó mi título de «doctor» y mis logros de una manera irrespetuosa para denigrarme. Él estaba usando vocabulario halagador y nunca pronunció una palabra «culturalmente descortés», pero su motivación era hacer daño. Permíteme decir una última cosa: no uses esto como una licencia para ser flojo y decir lo que quieras. La Biblia es muy clara respecto a que necesitamos ser lentos y cuidadosos para hablar. También se nos ordena a poner los oídos y los corazones de quienes nos escuchan por sobre nuestros propios deseos y preferencias. No obstante, necesitamos ser un pueblo preocupado por nuestros corazones y por lo que hay «dentro del vaso» más que cualquier cosa. ¡Que Jesús nos ayude (no solo con nuestras palabras, sino que en toda la vida) a ser un pueblo que examina sus motivaciones y depende en su gracia para que nuestros corazones sean transformados!Preguntas para reflexionar
- ¿En qué áreas de tu vida debes prestar más atención a lo que dices por el bien de otros? Identifica una relación que tengas en la que necesites poner sus oídos por sobre tus propias preferencias.
- ¿Hay áreas en las que estás más preocupado de lo que hay fuera del vaso que con la motivación de tu corazón?
- ¿En qué instancias usas palabras (halagos, culpa, amenaza, etc.) para manipular a otra persona con el fin que haga lo que tú quieres?
- ¿Qué palabras que dan vida puedes compartir hoy día para exhortar a alguien que Dios ha puesto en tu camino?
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Mamá, ¿te sientes apreciada?
Nunca había escuchado esto
Soy padre de cuatro hijos adultos y no puedo recordar un día en el que uno de ellos llegara a casa interrumpiendo para decirle a mi esposa Luella, «mamá, en el bus camino a casa, estaba pensando sobre todo lo que has hecho por mí a lo largo de los años. Has estado conmigo y me has apoyado desde el primer momento de mi vida hasta ahora. ¡Estoy tan agradecido que no podía esperar hasta llegar a casa para darte las gracias!». Nunca tuve que consolar a mi hija entre sollozos con esta conversación: «¿qué pasa, mi amor? Oh, solo estaba pensando en ti y en mamá y en lo malagradecida que he sido. ¡Me siento tan culpable por no haberlos apreciado más y me he propuesto demostrarles que los aprecio todos los días!». Si esto alguna vez te pasa a ti, ¡erige una piedra como un monumento perdurable o enciende una llama eterna! Al contrario, la tendencia de los hijos, especialmente a medida que crecen, es estar mucho más llenos de auto-orientación y de interés personal que de una conciencia y aprecio por los demás Por lo tanto, mamá, aunque es correcto y bueno ser apreciada, no esperes que tu hijo naturalmente se incline a expresar aprecio constante. Sin siquiera saberlo, podrías haber hecho un contrato con tu hijo que dice «yo sirvo, tú aprecias». Cada vez que sirvas y que tu sacrificio pase desapercibido, tu corazón será tentado a desanimarse, a enojarse y a amargarse contra la persona que Dios te llamó a criar y a amar. Eso no es saludable para ninguno de los dos. En lugar de ello, encuentra tu identidad, propósito y fuerza en la maternidad de manera vertical, en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. No horizontalmente en tu hijo.Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita www.paultripp.com. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
¿Está Cristo en tu cristianismo?
1. Confunde el compromiso al cristianismo con el compromiso a Cristo
Las tradiciones del cristianismo son atractivas y emocionantes, y deben serlo. El peligro está en que pueden funcionar como un reemplazo de una relación con Jesús. Un truco cruel del enemigo es hacernos sentir más vivos cuando participamos en la cultura del cristianismo en lugar de tener comunión con Cristo.2. Confunde el conocimiento bíblico con la sabiduría bíblica
Es muy probable que crezcamos en alfabetismo bíblico sin crecer en sabiduría y santidad. Amo estudiar la teología de la Palabra de Dios, pero después de haber trabajado veinte años en uno de los mejores seminarios en el mundo, he visto a demasiados estudiantes, rigurosamente entrenados, que se graduaron como seguidores inmaduros de Jesús.3. Confunde la participación en las oportunidades del ministerio con un estilo de vida como la de Cristo
Es bueno y apropiado para la iglesia local organizar varios ministerios para el cuerpo de Cristo. Sin embargo, los discípulos de Jesús son llamados a ofrecer cada aspecto de sus vidas para el Reino de Dios, no solo para los que están en el calendario de la iglesia. No es bíblico para nosotros pensar que el ministerio está separado de la vida, como si saliéramos de uno para entrar a otro. Al contrario, debemos vivir con una mentalidad constante que pregunta: «¿cómo puedo, aquí y ahora, ser parte de lo que Dios está haciendo en la tierra?».Verdadero cristianismo
Si nuestro cristianismo es algo menor a la rendición de los pensamientos y de los motivos de nuestros corazones al señorío de Jesucristo y a un hambre y a una búsqueda diaria de la gracia transformadora, entonces nuestra fe tenderá a reducirse a un sistema de tradición, filosofía y actividad. Hasta el día que muramos, somos llamados a resistir este cristianismo externalizado, falso y sin Cristo. Se nos ha dado la gracia para hacerlo y la gracia para desear algo mucho mejor: ¡una relación con Jesús mismo que satisface el alma!Preguntas para reflexionar
- ¿Cuáles son tus tradiciones, tus ubicaciones, tus instituciones, tus señales y tus sonidos favoritos de la cultura del cristianismo?
- ¿Estás en peligro de celebrar la cultura del cristianismo más que tu relación con Cristo? Piensa en peligros específicos a los que podrías estar susceptible.
- ¿Cómo puedes protegerte para asegurar que tu búsqueda por el conocimiento bíblico no esté desprovisto de un deseo por santidad personal?
- ¿Cuáles son tus oportunidades de ministerio favoritas que tu iglesia o que tu grupo cristiano ha agendado?
- Adónde Dios te está llamando a vivir con una mentalidad de ministerio fuera de esos eventos organizados? (La respuesta es a todos lados, pero sé específico —en el trabajo, en un vecindario, en una tienda local, etc.—).
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Hablemos de sexo
Preguntas para reflexionar
- ¿De qué área(s) de la sexualidad temes hablar? (Sobre tus propias luchas personales, sobre hablarlo con tus hijos, sobre ayudar a otros con sus luchas, etc.).
- ¿Cómo puede el Evangelio darte confianza para abordar la sexualidad?
- ¿Qué pasos puedes dar esta semana para abordar aquellas áreas de la sexualidad con la valentía y la sabiduría del Evangelio?
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Sufrimiento y sexualidad
- Sufrirás por medio de la tentación de tomar tus deseos sexuales (con los que Dios te diseñó) fuera de los claros límites que Dios ha establecido.
- Sufrirás al ser engañado por la tentación sexual en el centro comercial, en tu computadora; cuando estés mirando Netflix o cuando estés buscando algo en Google.
- Sufrirás al ver mujeres que exponen sus cuerpos públicamente u hombres que tratan a las mujeres como si fueran juguetes para satisfacer su placer.
- Sufrirás la dificultad de intentar proteger a tus hijos de todo peligro sexual que hay afuera, mientras trabajas para mantener puro tu propio corazón.
- Puesto que conoces todas las tentaciones seductoras que existen en el mundo, sufrirás por problemas de confianza con aquellos que amas.
- Algunos de ustedes sufrirán abuso sexual.
- Sufrirás la incomprensión y la burla al intentar mantenerte dentro de los límites de Dios mientras vives en una cultura que se ríe ante el solo pensamiento de límites sexuales.
Ya sabes esto, pero vale la pena reiterarlo: eres un ser sexual, pero ese aspecto de tu persona no vive en un mundo sexualmente saludable, sino que en uno que está profundamente quebrantado.
Los gobiernos no pueden arreglar este quebrantamiento, tampoco las instituciones de estudios superiores y menos los médicos. Este mundo y todo su quebrantamiento clama por una cosa: un Redentor. Ese Redentor es Cristo, cuya gracia perdonadora y transformadora es la única esperanza para nosotros, nuestro mundo y nuestro quebrantamiento sexual. Diré más sobre sexualidad, quebrantamiento y gracia en las semanas que vienen, pero quisiera dejarte con tres maravillosas palabras: «Dios por nosotros» (tomado de Romanos 8:31: «si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros?»). ¿Dónde se puede encontrar esperanza para una vida sexual saludable, piadosa y moralmente pura? Dios por nosotros. Permite que resuene en tu mente: Dios por nosotros. Deja que suene en tu corazón: Dios por nosotros. Permite que moldee la forma en la que piensas sobre cómo vivir sexualmente a la manera de Dios en un mundo que lo ignora y rechaza su plan sabio y amoroso. Deja que esas palabras te den la valentía de cara a la confusión, al malentendido y a la tentación. Permite que te den esperanza cuando te sientes derrotado por la tentación sexual. Nunca estás solo contra los gigantes del sufrimiento y la sexualidad quebrantada, porque por gracia, Dios realmente está por ti. Cristo nunca prometió una vida libre de la lucha sexual ni prometió que no sufriríamos. No, él nos promete que en todas estas situaciones, él estará con nosotros, en nosotros y por nosotros. Y esa es una razón para continuar.Preguntas para reflexionar
- ¿De qué maneras has experimentado sufrimiento específico en tu sexualidad recientemente?
- ¿De qué maneras has experimentado tentación específica en tu sexualidad recientemente?
- ¿Qué pasos prácticos puedes dar para aplicar «Dios por nosotros» tanto a tu sufrimiento como a tu sexualidad? Sé específico.
- ¿Conoces a alguien que esté experimentando sufrimiento y tentación sexual? ¿Cómo puedes compartir «Dios por nosotros» esta semana?
Este devocional es una adaptación del libro, Sex In A Broken World: How Christ Redeems What Sin Distorts [Sexo en un mundo quebrantado: cómo Cristo redime lo que el pecado distorsiona].
Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita www.paultripp.com. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
¿Está Dios realmente por ti?
Dios está por ti… con una gracia que nos incomoda (vv. 18-25)
Las luchas sexuales que enfrentas no son una señal de que Dios te haya olvidado o abandonado. Él te ha puesto en un mundo caído y en un cuerpo quebrantado porque está entregándote redención, no la situación ideal de comodidad y placer. En manos de nuestro Redentor, este mundo que gime se transforma en una herramienta de su gracia transformadora y refinadora del corazón. Dios usa el quebrantamiento sexual a nuestro alrededor para exponer nuestros corazones errados. No, él nunca nos tentará a pecar, sino que él usará el caos para que lo sigamos más profunda y consistentemente.Dios está por ti… con una gracia que suple (vv. 26-32)
A veces, la batalla con la tentación es tan grande, tan desanimante y tan agotadora emocionalmente que ni siquiera sabes cómo orar. En esos momentos, Dios no te da la espalda. De hecho, el Espíritu Santo lleva tus clamores en palabras de gracia al Padre. Incluso va más allá, la cruz de Jesucristo es nuestra garantía de que en todas nuestras luchas con el sexo, sin importar quiénes somos y cuáles sean esas luchas, Dios nos dará todo lo que necesitamos. Si él nos dio a su Hijo voluntariamente, podemos descansar seguros en que él suplirá alegremente lo que nosotros no hemos podido suplir por nosotros mismos.Dios está por ti… con una gracia que no nos separa (vv. 33-39)
Un sinfín de personas me ha dicho en sesiones de consejería, «creo que he caído tanto que Dios se dio por vencido conmigo». Que Dios se dé por vencido con uno de sus hijos comprados con sangre es una mentira cruel del enemigo. El final de Romanos 8 nos asegura célebremente que nunca nos encontraremos o lucharemos con algo que tenga el poder para separarnos del amor de aquel que tan generosamente nos bendice con su presencia y gracia. Verás, este mundo, con toda su distorsión, confusión y seducción sexual no puede separarte del amor de Dios. Tu momento más oscuro de errancia y derrota sexual no puede separarte del amor de Dios. Su amor por ti es eterno. Así que Romanos 8 está en lo correcto respecto a quién es Dios y a lo que nos ha dado en Jesucristo, así que debemos ser la comunidad más honesta de la tierra, porque sabemos que cualquier cosa que haya sido dada conocer o haya sido expuesta sobre nosotros ya fue completamente cubierta por su maravillosa gracia. ¡Por qué no hablamos con honestidad sobre nuestras luchas y sufrimientos sexuales!Preguntas para reflexionar
- ¿Cuándo fue la última vez que experimentaste la incómoda gracia de Dios? ¿Cómo respondiste y cómo tus respuestas te acercaron más al Señor o te alejaron más de él?
- ¿Alguna vez has sentido que tu pecado o sufrimiento te ha separado del amor de Dios? Además de Romanos 8, ¿qué otra evidencia bíblica puedes predicarte a ti mismo en momentos oscuros?
- ¿A quién conoces que necesite las verdades de Romanos 8:18-39? Ya sea que se relacione con su sexualidad, con el sufrimiento o con otra cosa, ¿cómo puedes ser una herramienta del ánimo de Dios?
Este devocional es una adaptación de mi nuevo libro, Sex In A Broken World: How Christ Redeems What Sin Distorts[Sexo en un mundo quebrantado: cómo Cristo redime lo que el pecado distorsiona].
Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web . Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
La doctrina de la creación
«En el principio Dios...».
Con estas palabras, se le dio forma, propósito y significado a todo en tu vida (incluso al sexo). Génesis 1:1 te dice que tu vida no se trata de ti; que se trata del Creador. Es vital saber que naciste en un universo que en su misma naturaleza es una celebración de él. Lo que esto quiere decir prácticamente es que todo existe para el placer y para la gloria de Dios… no se trata de tu placer ni de tu gloria sexual. Tú y yo debemos abordar al sexo de una manera que le dé a Dios la gloria que le pertenece. Por lo tanto, cuando pensamos y actuamos sexualmente, debemos estar conscientes en ese momento de que nuestro cuerpo y nuestros deseos le pertenecen al Señor. Seamos honestos: ¡es contraintuitivo pensar y actuar de esta manera! Por otro lado, es natural ser impulsados por un deseo sexual personal y momentáneo, olvidando que existe Alguien que es dueño de cada aspecto de nuestra sexualidad. Debemos recordar esto: los seres humanos fueron diseñados para ser administradores residentes del mundo creado que le pertenece a Dios. Dios hizo el hermoso jardín del Edén y era su dueño, él puso a Adán y a Eva en él y luego los comisionó para vivir ahí y cuidar del jardín que él hizo y del que era dueño. Adán y Eva no eran dueños de lo que se les había dado; ellos no crearon las reglas; no votaron cuando se decidió el propósito de sus propias vidas ni de todo lo demás. Estaban ahí para reconocer la propiedad de Dios al cumplir su propósito. Hoy todo eso aún se aplica a ti y a mí y a nuestra sexualidad. Cuando te pones a ti mismo y a tu definición particular de placer al centro de tu mundo, no solo estás rechazando la sabiduría de Dios y rebelándote contra su autoridad, sino que también estás buscando obtener su lugar. ¿Suena conocido? Solo necesitamos recordar la horrible y triste historia de desobediencia en el jardín que nos cuenta adónde lleva la rebelión contra el lugar de autoridad de Dios. Verás, nuestro problema con el sexo no empieza con la lujuria, con las malas decisiones o con una mala conducta sexual. Nuestro problema con el sexo comienza cuando olvidamos que Dios debe estar al centro de esta parte de nuestras vidas como debe estar en cualquier otra. ¿Estás luchando con someter tu sexualidad a la autoridad de Dios? ¡Hay esperanza! En primer lugar, el Señor se aferra con celo a su lugar al centro de todas las cosas. Él no abandonará su lugar de autoridad ni le dará su control a otro. Y en segundo lugar, cuando buscamos su lugar de autoridad, él nos convence cuando estamos equivocados y nos restaura con su perdón. Él lucha diariamente por nosotros, provocando que amemos la sabiduría y odiemos la necedad, y nos invita a amar más su Reino que el nuestro. Después de cada traspié, él te invita a correr a él y no de él. Y algún día, él nos llevará a un lugar donde ya no habrá más lucha.Preguntas para reflexionar
- ¿De qué maneras tiendes a ponerte en el centro de tu mundo de sexualidad?
- ¿Cómo es para ti ser un «administrador residente» en tu vida sexual? Sé específico.
- ¿Cómo una vida centrada en uno mismo genera miseria en lugar de alegría? Observa tu propia vida para ver ejemplos, también busca ejemplos en el mundo exterior.
Este devocional es una adaptación de mi nuevo libro, Sex In A Broken World: How Christ Redeems What Sin Distorts[Sexo en un mundo quebrantado: cómo Cristo redime lo que el pecado distorsiona].
Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
La teología detrás de la adicción
En resumen, todos somos el problema. Más específicamente, nuestro corazón y lo que este pide del sexo, es el problema.
Si buscas en lo que Dios creó algo que no fue diseñado para darte, tienes dos opciones: o te desanimas rápidamente y sabiamente abandonas esas esperanzas o vuelves una y otra vez, y al hacerlo, comienzas a descender por el peligroso camino que te lleva a la adicción. El sexo te dará una pizca de placer a corto plazo y podría incluso hacer parecer que tus problemas desaparecen por un momento, pero odiarás cuán corto es. Por lo tanto, tendrás que volver rápidamente a tener otra inyección y dentro de poco habrás pasado demasiado tiempo, habrás gastado demasiada energía y dinero en algo que no puede satisfacerte. Debido a lo que brevemente ha hecho por ti en cada oportunidad, te convences de que no puedes vivir sin él. Estás enganchado porque lo que una vez deseaste, ahora tienes la convicción de que lo necesitas, y una vez que lo nombraste como necesidad, te tiene en su adictivo control.Sin embargo, el sexo no tiene la capacidad de satisfacer tu corazón. En una palabra, no puede ser tu salvador.
Si buscas fuera del Salvador algo para que sea tu salvador, esa cosa terminará no siendo tu salvador, sino tu amo. El placer sexual que esperabas que te sirviera ahora te atrae para que tú seas su servidor. Lo que parecía libertad termina siendo esclavitud. Verás, el sexo nunca ha sido el problema; sí lo es lo que le pedimos al sexo. ¿Hay sabiduría al protegernos (y al proteger a otros) de lo que vemos? Absolutamente. No obstante, nuestra locura por el sexo necesita ser tratada espiritual y teológicamente para experimentar una sanidad perdurable. Continuaré escribiendo más sobre la teología del sexo, pero quiero terminar esta semana con esta pregunta: ¿le estás pidiendo al sexo (o a algo más que Dios haya creado) que te entregue lo que solo Jesús puede ofrecer? El sexo es glorioso, pero fue creado para ser una señal que te apunta hacia la única gloria para la que fuiste diseñado y que puede satisfacer verdaderamente tu alma: la gloria de Dios.Preguntas para reflexionar
- ¿De qué maneras has sido tentado a culpar a tu ambiente esta semana por las luchas de tu corazón?
- ¿Qué pasos puedes dar para protegerte de un ambiente potencialmente tentador? Toma medidas, pero recuerda que tus luchas se pelean internamente antes que externamente.
- ¿Cuáles son algunas de las promesas vacías que el «sexo» nos ofrece y cómo Cristo nos ofrece mucho más? Sé específico en tu aplicación.
Este devocional es una adaptación de mi nuevo libro, Sex In A Broken World: How Christ Redeems What Sin Distorts[Sexo en un mundo quebrantado: cómo Cristo redime lo que el pecado distorsiona].
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El cristianismo del «Jesús y yo»
El llamado a la comunidad bíblica
Cuando leemos en Génesis 2:18, «no es bueno que el hombre esté solo», vemos que estas palabras no son el clamor solitario de Adán, sino que fueron pronunciadas por Dios como una expresión de su diseño creativo. Desde el comienzo, Dios diseñó que hombres y mujeres sean seres sociales. Si la comunidad era vital en el mundo perfecto antes de que el pecado nos torciera y nos tergiversara a nosotros y a lo que nos rodea, ¡cuánto más vital es ahora que vivimos en un mundo caído! Escuchen la promesa del pacto hecha a Abram: «Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga, maldeciré. En ti serán benditas todas las familias de la tierra» (Gn 12:2-3). Esta promesa no fue solo un pacto privado entre Abram y Dios. Dios estaba llamando a Abram para que fuera parte de un pueblo. El propósito de Dios al obrar a través de la vida de Abram era comunitario. Él estaba levantando un pueblo sobre el cual él pondría su nombre y sobre el cual mostraría su gracia. Reflexionen junto a mí durante este tiempo sobre el propósito redentor en Jesucristo, quien «…se dio por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo para posesión suya, celoso de buenas obras» (Ti 2:14). Pablo no habla sobre la obra de Cristo de la manera individualista en la que a menudo nosotros lo hacemos. Él reconoce que, aunque Dios está llamando a personas individualmente a sí mismo, él las está reuniendo con el fin de formar un «pueblo… para [su] posesión». Dicho de manera clara: la religión del «Jesús y yo» del cristianismo moderno no es el cristianismo de la Biblia. Es tiempo de recordar que tu camino con Dios es un proyecto en comunidad. Es tiempo de salir del escondite y vivir en relaciones honestas con personas que amorosamente sostendrán el espejo de la Palabra de Dios frente a ti para que puedas ver cuán profundo es todavía tu lucha con el pecado. Es tiempo de rodearte de una red social que te recuerde lo que se te ha dado en Cristo. Y, es tiempo de hacer lo mismo por tus hermanos y hermanas también! Los cristianos que te rodean luchan de la misma manera que tú, y el Dios que es tu esperanza no está sorprendido por su lucha. El Señor conoce cada desafío y tentación de tu corazón. Es por esa razón que envió a su Hijo a vivir, morir y resucitar de la muerte.Preguntas para reflexionar
- ¿Cuántas personas te conocen verdaderamente? ¿Saben dónde estás luchando y cuáles son tus debilidades?
- ¿Cuántas personas conoces verdaderamente, al punto que puedes hablarles sobre sus luchas y debilidades con honestidad y ánimo?
- ¿Qué otros pasajes de la Escritura nos llaman a la comunidad?
- ¿Cómo esos pasajes transforman tu vida, más que solo darle información a tu cerebro?
Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
El temor a hablar en público
¿Le temes a hablar en público? ¿Cómo responderías si alguien te pidiera que enseñaras la Biblia o que compartieras tu fe frente a otros?
Muchos de nosotros tendríamos las manos sudorosas si se nos pidiera hacer un simple anuncio durante el servicio del domingo, cuánto más si se nos pide enseñar. Quizás es nuestro temor general a hablar públicamente lo que estimula la ansiedad o quizás sientes que no eres tan instruido bíblicamente como deberías. Sin embargo, no importa cuán incómodo estés frente a una multitud o independientemente de lo poco que hayas estudiado en el seminario, Dios tiene el propósito de que seas uno de sus instructores. Es cierto que Dios aparta a ciertas personas para la enseñanza pública en la iglesia. Él les da los dones y la gracia necesarios para hacer aquello a lo que los ha llamado a hacer en ese rol. Sin embargo, la proclamación programada de la Palabra en el cuerpo de Cristo es solo un aspecto del ministerio de enseñanza de la iglesia. El apóstol Pablo nos instruye a todos, en Colosenses 3:16, a «que la palabra de Cristo habite en abundancia en ustedes, con toda sabiduría enseñándose y amonestándose unos a otros…». En este contexto, Pablo está hablando sobre las miles de oportunidades diarias de ministerio que Dios le da a cada uno de sus hijos. (Este pasaje no está dirigido a estudiantes de seminario ni a pastores ni a ancianos. Al comienzo del capítulo, él comienza con, «si ustedes, pues, han resucitado con Cristo…». Esos somos todos nosotros, cualquier cristiano, sin importar la vocación ni la ubicación). Por tanto, ¿cómo se ven estas oportunidades de la vida diaria? David comparte una en el Salmo 51:13: «Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti». Este tipo de enseñanza no requiere que expongamos una teología exhaustiva de la gracia. La mayoría de nosotros no estaríamos calificados para hacer eso. Al contrario, este tipo de enseñanza requiere que compartamos nuestras historias de rescate y transformación con otros. Este ministerio informal uno a uno no le está enseñando a la persona sobre la gracia; al contrario, estoy compartiendo mi experiencia de gracia. Las personas aprenden, no porque abrí el diccionario y les di una clase, sino porque les he mostrado el video de gracia en acción en mi propia vida. Lo que nos califica para enseñar en el contexto del ministerio personal de la vida cotidiana es la gracia que hemos recibido en nuestros propios momentos de necesidad. Al estar dispuesto a compartir mi propia historia, estoy siendo una herramienta de la gracia transformadora en sus vidas. Podrías nunca llegar a ser un pastor, un líder de grupo pequeño, un maestro de Escuela Dominical o un misionero en el extranjero, pero siempre serás llamado a a una vida diaria de transparencia del Evangelio. Dios quiere que estés preparado, dispuesto y a la espera de compartir tu gratitud por la gracia que has recibido con alguien que la necesite tanto como tú. ¿Serás un buen administrador de tu historia de gracia?Preguntas para reflexionar
- ¿Qué pasos puedes dar para instruirte más bíblicamente y formarte más teológicamente?
- ¿Qué otras áreas de tu vida compiten (o priorizas más) con ser un estudioso de la Palabra de Dios?
- ¿Has pensado en cómo contar tu historia de una manera que ponga a Dios y a su gracia al centro? Toma un tiempo ahora para considerar cómo puedes compartir tu historia con otros: cómo Dios te salvó y cómo te está transformando cada día.
- ¿Qué obstáculos te dejan sin disposición o con nervios para hablar con honestidad sobre cuánta necesidad de rescate tenías (y continúas teniendo)? ¿Cómo puedes combatir ese orgullo o ese miedo al predicarte el Evangelio a ti mismo?
- ¿Quién cerca de ti podría beneficiarse de tu historia de gracia? ¿Qué pasos de acción puedes dar esta semana para juntarte con ellos y comenzar a compartir tu historia, mientras también le preguntas más sobre su historia?
Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
¿Hay mentiras en tu árbol de Navidad?
Un tipo diferente de árbol
Desde el momento de su primer respiro, la vida de ese bebé en el establo estaba dirigiéndose hacia un árbol. No sería un árbol de belleza o de celebración, sino que uno de sacrificio y muerte. No estaría en la casa de alguien como parte de una tradición festiva, sino que estaría a las afueras de los muros de la ciudad en un monte de ejecución. Ese bebé no se pararía frente a su árbol ni sonreiría debido a su belleza, sino que sería torturado en él y clavado en él entre convictos. Ese árbol en el monte no era un símbolo de una festividad, sino que un instrumento de juicio. En ese aparente desesperanzado monte, ese árbol de muerte le dio vida y esperanza a la humanidad. El tiempo de Adviento cuenta una historia que te dejará sin aliento. Es una historia sobre una ineludible necesidad, una gloriosa encarnación, una sustitutoria vida, un expiatorio sacrificio y una victoriosa resurrección. Solo Dios podría escribir tal historia y solo Dios podría completar la trama. Es una historia que tiene el propósito de maravillarnos, de humillarnos, de capturarnos, de rescatarnos, de transformarnos y de provocar que vivamos en maravilla y adoración. Esta historia entrega la única forma en que tu identidad y verdadera necesidad pueden adquirir sentido. Esta historia revela dónde se encuentra la esperanza y te señala hacia el significado y el propósito de tu existencia.Una falsa historia de Adviento
No tengo problema con las historias de trineos, de muñecos de nieve, de regalos y de golosinas. Tampoco me opongo a cantar canciones navideñas. Lo que me preocupa es que, en cada Adviento, les cuentan una historia falsa a nuestros hijos. Esta falsa interpretación de la historia de Navidad pone el placer humano al centro. Les dice a nuestros hijos que busquen vida en la creación en lugar de en el Creador. Les cuenta mentiras sobre quiénes son y sobre qué necesitan. Les presenta un mundo que no necesita un árbol de sacrificio, que no necesita un Cordero Mesías y que no necesita una resurrección que da vida. Esta historia olvida que el mundo en el que nuestros hijos viven está miserablemente roto, que gime esperando la redención (Ro 8:22-23). Esta historia olvida contarles a nuestros hijos que ellos son un grave peligro para ellos mismos debido al pecado que vive en su interior. Y con seguridad, no les cuenta que fueron creados para rendir sus vidas intencionalmente a los grandes propósitos y planes de Dios para su gloria.El Adviento es un regalo para los padres
El Adviento es un regalo para los padres cristianos porque les ofrece una oportunidad enfocada para hablar con sus hijos sobre las cosas que son profundamente más importantes en toda la vida. Todas las preguntas que este tiempo aborda serán hechas y respondidas por tus hijos de alguna manera.- ¿De qué se trata este tiempo?
- ¿Por qué Jesús tuvo que venir?
- ¿Qué es lo que necesito?
- ¿Cómo se satisfarán esas necesidades?
- ¿Quién soy y de qué se trata mi vida?
- ¿Cómo se supone que debo vivir?
Estas y muchas preguntas más son respondidas por el milagro de la encarnación de Jesucristo. Es la historia que explica todas las otras historias, la única que lleva la promesa de vida y de esperanza verdadera para nuestros hijos.
Cuenten la historia una y otra vez
Por tanto, padres, este Adviento, comiencen a preparar a sus hijos desde pequeños y con constancia para los choques de historias en el que se ha convertido este tiempo. Cuéntenles la historia de Jesús una y otra vez. Cuénteles las malas noticias de por qué tuvo que venir, porque solo entonces entenderán y celebrarán lo que su venida logró por ellos. Cuéntenles que el mejor regalo jamás entregado fue el regalo de Jesús, porque nos entrega todo lo que necesitamos. Hagan que su conversación de Adviento se trate de un árbol, pero no del que está en su sala de estar. Hablen sobre cómo el bebé que estuvo en el establo no vino a decorar un árbol, sino que a ser colgado en uno para darles salvación. Recuérdenles que en un mundo oscurecido por el pecado, ese árbol de sacrificio y salvación brilla como una luz de eterna esperanza que nunca jamás se apagará.Paul Tripp © 2017 Desiring God. Publicado originalmente en esta dirección. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
Lean estos pasajes durante Navidad
Mateo 2:13-18
Después de haberse marchado ellos [los sabios del Oriente], un ángel del Señor se apareció a José en sueños, diciendo: «Levántate, toma al Niño y a Su madre y huye a Egipto, y quédate allí hasta que yo te diga; porque Herodes quiere buscar y matar al Niño». Y levantándose José, tomó de noche al Niño y a Su madre, y se trasladó a Egipto; estuvo allá hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor habló por medio del profeta, diciendo: «De Egipto llamé a mi Hijo».
Herodes, al verse burlado por los sabios, se enfureció en gran manera, y mandó matar a todos los niños que había en Belén y en todos sus alrededores, de dos años para abajo, según el tiempo que había averiguado de los sabios. Entonces se cumplió lo que fue dicho por medio del profeta Jeremías, cuando dijo:
Se oyó una voz en Rama,
Llanto y gran lamentación;
Raquel que llora a sus hijos,
Y que no quiso ser consolada
Porque ya no existen.
Comentario
¿Será posible que la celebración de la gracia pueda colisionar más directamente con el horror del pecado que con el nacimiento del bebé Jesús? Esta es la historia de Navidad. Ese bebé en el pesebre era el Hijo del Dios Altísimo. Él vino voluntariamente a un lugar donde existen violencia e injusticia inimaginables. La ira del soberano finalmente caerá sobre Él. Él sufrirá una muerte violenta en manos de hombres malvados. Sus seguidores llorarán la muerte del Mesías, pero Él resucitará y completará la obra que vino a hacer en la tierra. Mientras nosotros nos sentamos bajo un árbol hermosamente decorado y comemos una deliciosa comida de celebración, no debemos olvidar el horror y la violencia que hubo al principio y al final de la historia de Navidad. Esta historia comienza con una horrible matanza de niños y termina con el violento asesinato del Hijo de Dios. La matanza representa cuánto la tierra necesita la gracia; el asesinato es el momento cuando esa gracia es entregada. Miren al pesebre y vean a Aquel que vino a morir. Escuchen la canción de los ángeles y recuerden que la muerte sería la única manera en que se daría la paz. Miren a su árbol y recuerden otro árbol (uno que no fue decorado con adornos brillantes, sino que fue manchado con la sangre del Hijo de Dios). Mientras celebran, recuerden que el camino a nuestra celebración fue la muerte de Aquel a quien celebramos y seamos agradecidos.Juan 1:1-18
En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. El estaba en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En Él estaba la vida, y la vida era la Luz de los hombres. La Luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron.
Vino al mundo un hombre enviado por Dios, cuyo nombre era Juan. Este vino como testigo para testificar de la Luz, a fin de que todos creyeran por medio de Él. No era Él la Luz, sino que vino para dar testimonio de la Luz.
Existía la Luz verdadera que, al venir al mundo, alumbra a todo hombre.
Él estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de Él, y el mundo no lo conoció. A lo suyo vino, y los suyos no lo recibieron. Pero a todos los que lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre, que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.
El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan dio testimonio de Él y clamó: «Este era del que yo decía: “El que viene después de mí, es antes de mí (tiene un rango más elevado que yo), porque era primero que yo”». Pues de su plenitud todos hemos recibido, y gracia sobre gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad fueron hechas realidad por medio de Jesucristo. Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, Él lo ha dado a conocer.
Comentario
La historia de Navidad realmente es una historia de luz. No de la luz que decora la ciudad en la que viven ni de las luces que cuelgan cuidadosamente en el árbol de sus salas de estar ni de las velas que pusieron en sus ventanas. No, la historia se trata de la luz que vino a un mundo que ha sido arrojado tristemente a la oscuridad. Bajo la carga del velo de la rebelión y del pecado, el mundo se ha transformado en un lugar oscuro. En la oscuridad de la inmoralidad, de la injusticia, de la violencia, de la avaricia, de la superioridad moral, del robo, del racismo y un conjunto de otros males, el mundo estaba desesperado por luz. Cada uno era parte del problema y cada uno sufrió por él, pero ninguno pudo resolverlo. La solución de Dios era la única manera. Por su gracia, Él envió a Aquel que es la luz para ser la luz que ilumina el mundo. Él vino a la oscuridad para que podamos conocer la luz y vivir para siempre. Esta es la historia de Navidad: solo la luz puede vencer la oscuridad, ¡la luz ha llegado!Romanos 8:31-39
Entonces, ¿qué diremos a esto? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no negó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también junto con Él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Tal como está escrito:
Por causa tuya somos puestos a muerte todo el día;
somos considerados como ovejas para el matadero.
Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Comentario
Estas palabras nos recuerdan de qué se trata realmente la historia de Navidad. Expresan el glorioso resultado de la venida del niño Cristo a la tierra. Él experimentó el pesebre, la huida a Egipto, el sufrimiento diario del hambre y de la falta de una vivienda, el rechazo de las autoridades religiosas, la deslealtad de sus discípulos, el juicio injusto, la muerte cruel y la tumba. Él vino y soportó todas estas cosas por ustedes y por mí para que así tuviéramos por siempre lo que nunca pudimos haber ganado, lo que nunca merecimos o pudimos haber obtenido por nuestra cuenta. Jesús soportó voluntariamente el rechazo y la injusticia que terminó con su vida para que ustedes y yo pudiéramos experimentar para siempre el amor inalterable, inquebrantable e invencible de Dios. Él estuvo dispuesto a ser rechazado para que nosotros pudiéramos conocer un amor constante. Él merecía ser amado, pero fue rechazado para que nosotros, que merecemos ser rechazados, seamos eternamente amados. Él estuvo dispuesto a someterse a sí mismo al amor inconstante e imperfecto de sus seguidores para que podamos conocer el amor fiel y perfecto del Padre. Él soportó la separación de su Padre para que nunca nada pueda separarnos a nosotros del amor del Padre. A medida que recuerdan estas cosas, recuerden esto: si Dios estuvo dispuesto a dar a su propio Hijo para que nosotros conociéramos su amor, ¿no tiene sentido, entonces, que junto con Él, Él nos dé todo lo que necesitamos? La promesa de la historia de Navidad es la del amor inquebrantable, donde cada necesidad es satisfecha. ¡Vale la pena celebrarlo!Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita www.paultripp.com. Usado con permiso.
Cinco razones para leer la Biblia este año
1. Identidad
La única manera en la que pueden comprender apropiadamente quiénes son y el propósito para el que se les dio vida y aliento es cuando se miran a sí mismos por medio de los lentes de la narración de la Escritura. Es solo en esta historia que aprenderán que fueron hechos por Dios y para Dios, que todo lo que son y todo lo que tienen viene de él y que fueron creados para vivir por algo infinitamente más grande que ustedes mismos.2. Comprensión
Nunca sabrán todo lo que necesitan saber para vivir de acuerdo a cómo fueron diseñados a través de la experiencia, la investigación y análisis humano. Esta es la razón por la cual Dios habló inmediatamente con Adán y Eva después de que los creó. De la misma manera, Dios nos habla a nosotros en su Palabra para que podamos conocer y entender, y en conocimiento y entendimiento, vivamos como fuimos creados.3. Consuelo
El mundo en el que viven puede ser muy confuso, angustiante y doloroso. Sin embargo, la historia bíblica nos consuela con otra realidad: nuestro mundo no está fuera de control. Al contrario, está bajo el control personal y cuidadoso de aquel que es la definición suprema de todo lo que es bueno, verdadero, sabio y amoroso. Podemos descansar, no porque entendamos lo que está pasando, sino porque conocemos a aquel que lo gobierna todo.4. Salvación
Esta es la razón máxima para la Palabra de Dios. Sin ella, no conoceríamos que nuestro más grande problema se encuentra dentro de nosotros y que se llama pecado. La historia bíblica registra las grandes cosas que Dios ha hecho y está haciendo para rescatarnos, perdonarnos y liberarnos de nuestro pecado. El evento central de la narración es la cruz de Jesucristo, que nos entrega lo único que necesitamos desesperadamente pero que no podemos alcanzar por nosotros mismos: nueva vida.5. Esperanza
La historia bíblica, porque es una historia, tiene un capítulo final. Un día, la enfermedad, la tristeza y el pecado de este mundo quebrado terminará. Seremos como Dios y estaremos con él para siempre. El Autor de este libro nos ha garantizado el fin de la historia al resucitar a Jesús de los muertos. No importa qué suceda, tenemos esperanza, porque sabemos que la última página ya fue escrita. Así que a medida que comienzan este nuevo año, no se dejen llevar por una lista que quehaceres obligatoria o por un plan de lectura. Úsenlos como una herramienta útil, pero inspírense para leer la Biblia como una historia. Esta historia tiene un carácter central: Dios mismo, específicamente en la persona del Señor Jesucristo. De principio a fin, la Biblia es una narración de sus maravillosas obras y de las bendiciones que son suyas por gracia. Esta viejísima historia imparte identidad, comprensión, consuelo, salvación y esperanza. ¿Se ha convertido en su historia favorita para leer cada día?Preguntas para reflexionar
- ¿Qué obstáculos han enfrentado en el pasado para leer la Biblia consistentemente?
- ¿Qué cambios pueden hacerle a sus agendas para priorizar la lectura de la Escritura?
- ¿Qué revelan sus agendas actuales sobre sus prioridades?
- ¿Cómo pueden animar a otros a leer la narrativa bíblica (sin recomendar un plan de lectura)?
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Sermones que cambian vidas
1. LA IMPORTANCIA DE LA PREDICACIÓN
Cada servicio es una batalla por ganar los corazones de las personas que se reúnen dominicalmente; en otras palabras, ¿serán los corazones de esas personas capturados por la gloria única de Dios o serán distraídos por las tentaciones, miedos y dificultades del mundo caído? Las personas que me están escuchando en el servicio son:- Chicos adolescentes que están ansiosos por volver a sus casas para jugar un nuevo nivel de su juego favorito de Xbox
- Chicas adolescentes que son tentadas a usar sus cuerpos para llamar la atención de los chicos adolescentes que están mucho más pendientes de la Xbox
- Padres desanimados, frustrados o furiosos; hartos de la rebelión de sus hijos
- Hombres jóvenes que tienen sus mentes puestas en el éxito financiero; que harían lo que fuera para alcanzarlo
- Mujeres solteras que piensan que esos jóvenes les pueden entregar la felicidad que han estado buscando
- Parejas que se han dado cuenta de que el matrimonio no es el sueño de películas que alguna vez pensaron y ahora están atascados en una relación de apariencia carente de amor
- Cristianos materialistas que están más entusiasmados con sus próximas vacaciones que con el ministerio de su iglesia local
- Cristianos que recientemente han sufrido una pena, un dolor o una pérdida devastadora
- Cristianos deprimidos que están distraídos con la soledad, la desesperación y la desesperanza
Como predicador en ese servicio, quisiera poner todo de mí para que Dios me use para capturar los corazones de esas personas con la gloria rescatadora de la gracia de Dios, con la gloria que entrega el conocimiento que proviene de la sabiduría de Dios, con la gloria esperanzadora de su amor, con la gloria fortalecedora de su presencia, con la gloria que da descanso en su soberanía y con la gloria salvadora de su Hijo.
¡Vaya, qué llamado! Como pastores, tenemos que batallar por la santificación de la predicación, porque nadie más lo va a hacer por nosotros. Debemos exigir que el horario de nuestro trabajo nos permita tener el tiempo necesario para preparar bien los sermones. No podemos ponernos estándares bajos a nosotros ni tampoco a aquellos que pastoreamos. No podemos autojustificarnos ni autocomplacernos. No podemos hacer que su esplendor parezca aburrido, y su maravillosa gracia, común, por no estar preparados. En otras palabras, nunca debemos conformarnos con menos que nuestro mejor esfuerzo. No hay lugar para ningún tipo de mediocridad en el púlpito. Así de importante es la predicación.2. LA PREPARACIÓN DE LA PREDICACIÓN
La predicación consiste en hacer una exégesis exacta y en comprender las verdades del evangelio a medida que éstas van apareciendo poco a poco en un pasaje particular de la Escritura. Prácticamente, trato de aplicar esas verdades a mi vida y a la vida de aquellos a quienes hablaré. Este aspecto de la preparación nunca debe hacerse apurado. Es necesario para mí convivir con un pasaje, llevarlo a todas partes conmigo y preparar mi alma con sus aguas nutritivas y satisfactorias. Simplemente, no puedo hacer esto en un par de horas. Debo decir esto: si estás recién preparando tu sermón el sábado en la tarde, no tienes ningún derecho a predicarlo el domingo. Personalmente, no puedo tener un encuentro con el pasaje de la Escritura tan tarde y predicarlo al día siguiente; no es suficiente tiempo. Necesito tres o cuatro semanas para permitir que las verdades entren en mi corazón y pueda entenderlas más profunda y prácticamente. En la semana en que debo predicar, me predico el sermón a mí mismo en voz alta muchas veces. Al hacer eso, profundizo y desarrollo tanto mi comprensión del pasaje como las formas creativas en las que puedo comunicarlo. No estoy sugiriendo que este calendario de preparación sea la única forma. Lo que sí sugiero es que, cada semana, muchos pastores que creen en la Biblia no han dedicado tiempo suficiente para estudiarla ni para ver las verdades que tiene para las personas que están llamados a pastorear.3. LA EXPOSICIÓN DE LA PREDICACIÓN
La predicación no sólo se trata de la preparación. Necesitas exponerla de tal forma que sea nutritiva y digerible. Imagina que tu sermón semanal es como una cena de Navidad. La preparación se trata de recopilar una variada lista de ingredientes; si no te das el tiempo para buscar y recolectar los mejores ingredientes, tu comida no tendrá tan buen sabor como el que podría tener. Sin embargo, cuando sirves la cena de Navidad para tu familia, no pones cada ingrediente frente a ellos, sino que toda la preparación. De igual forma, un trozo de manteca, un puñado de harina y una cucharada de levadura por sí mismas no son muy apetitosas, pero el pan es algo increíble; lo mismo ocurre con la predicación. Debes desglosar exegéticamente las verdades de la Biblia (ingredientes), pero de una manera práctica, útil y que responda a las luchas de la gente que tienes a cargo. ¿Has tomado tiempo para orar por las personas que te estarán escuchando y para conocerlas? Si meditas sobre sus luchas y cómo las Escrituras hablan directamente a sus vidas, tu predicación se convertirá en comida en vez de una diversidad de ingredientes no apetitosos.4. LA ORIGINALIDAD DE LA PREDICACIÓN
Al principio hablé sobre la cantidad de sermones que había escuchado que no eran más que comentarios exegéticos repetidos una y otra vez, sermones editados de predicadores famosos y apuntes arreglados de las clases del seminario. No eres John Piper, tampoco Tim Keller, menos Matt Chandler. Eso no significa que no debas escuchar sus sermones en caso de que hayan predicado sobre el mismo pasaje; al contrario, te animo a que sea parte de tu preparación. Sin embargo, Dios te ha dado un mensaje único para compartir con tu congregación única y responder a sus luchas únicas. No dudes del llamado de Dios. No dudes de los dones que Dios entrega; él te ha dado todo lo que necesitas para lo que has sido llamado a hacer. No dudes de los tiempos de Dios; el mensaje que predicarás el domingo tiene aplicaciones únicas para tu congregación, pero necesitas tomarte el tiempo que corresponde para prepararlo y exponerlo.5. EL ASOMBRO EN LA PREDICACIÓN
Esta es la conclusión: nuestra predicación mediocre revela la verdadera condición de nuestros corazones. Como pastores, no podemos culpar a las situaciones inesperadas que aparecen en el diario vivir de cada pastor; no podemos culpar las exigencias de la familia. No, debemos confesar humildemente que nuestra predicación es mediocre porque hemos dejado de asombrarnos de Dios. Hemos sido llamados a mostrar la luz de la gloria de Dios en los corazones que se han oscurecido por buscar vida en todos los lugares equivocados. Hemos sido llamados a ofrecer la gloria que llena de gracia a aquellos que tienen un vacío en sus vidas y están desnutridos. Hemos sido llamados a representar a un Rey glorioso que por sí mismo es capaz de rescatar, sanar, redimir, transformar, perdonar, librar y satisfacer.Sin embargo, lamentablemente, hemos perdido el asombro y nos hemos quedado muy cómodos al momento de presentar la excelencia de Dios, haciéndolo de cualquier forma menos con excelencia. Si esto te describe, entonces corre en humildad y confiesa esto a tu Salvador y abraza la gracia que tiene el poder para rescatarte de ti mismo y así devolverte tu asombro por él.
Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
Hambrientos de amor
Vivo en Filadelfia. Un día estaba comiendo en el Mercado del Terminal de Reading, un gran emporio de comida estadounidense. Mientras caminaba a lo largo de los pasillos preguntándome qué sería lo que disfrutaría más para comer, me di cuenta de que tenía algo en común con todas las otras personas a mi alrededor: todos estábamos buscando algo para satisfacer los antojos de nuestros estómagos.
Sin embargo, aparte del hambre, no compartíamos muchas similitudes con la multitud. Venimos de una diversidad de trasfondos étnicos y socioeconómicos; realizamos diferentes actividades; hablamos diversos idiomas; y nos vestimos con ropa distinta. No obstante, ¡estábamos unidos en nuestra búsqueda de exquisiteces!I. Antojos de amor
Eso me hizo pensar: aparte de la comida, ¿qué más tenemos todos en común? La respuesta no se demoró en llegar: cada uno de nosotros tenía hambre, no sólo por comida, sino que también por amor. La pareja joven, que se intercambia miradas coquetas, ellos, quieren ser amados. El anciano, que camina lentamente con su bastón, quiere ser amado. La madre, que trata de juntar a sus hijos, quiere ser amada y también lo quieren sus hijos. La cajera detrás de la ventanilla, que está frustrada con las peticiones exigentes del cliente, quiere que la amen, al igual que su cliente. Era una multitud de personas sin nombre, todas reunidas en la búsqueda de delicias culinarias. A primera vista, parecía como un encuentro diverso de culturas, colores, sonidos y olores. No obstante, realmente, todos éramos sólo personas. Finalmente, ¿qué es lo que las personas quieren en lo profundo de sus corazones? Ansían ser amadas. El deseo de ser amado es una cosa que diferencia a los seres humanos del resto de la creación. Somos profundamente emocionales y profundamente sociales. En el diseño sabio del Creador, no fuimos hechos para estar solos. Dios mismo lo dice en Génesis 2:18, «no es bueno que el hombre esté solo…». Fuimos creados para estar unidos a alguien, para ser dependientes de alguien, para comunicarnos con alguien y para estar junto a alguien. Fuimos diseñados para dar y recibir toda una variedad de amor: amor de familia, amor marital, amor fraternal, amor paternal, amor comunitario, amor del cuerpo de Cristo, amor de amistad, amor al prójimo y más. Por lo tanto, el amor es la base de la humanidad.II. Amor caído
Hubo algo más de lo que me di cuenta sobre todas estas personas en el mercado. Muchos de ellos, si es que no todos, caminaban con corazones heridos y rotos. Habían experimentado el amor, pero un amor afectado por la caída. Existen aquellos que nunca han encontrado el verdadero amor; otros, que huyen de un amor fallido. Algunos viven un amor que ha muerto; mientras que otros, aún viven en un amor disfuncional, que no supieron arreglar. También están aquellos que se dijeron a sí mismos que no necesitaban ser amados, pero en los momentos de soledad, no lo creen. Hay otros que fueron tan lastimados por el amor que nunca volverían a abrir sus corazones y aún existen personas que harían lo que fuera para escuchar que alguien les dijera, «te amo». Si has vivido por un periodo corto de tiempo con un mínimo sentido de la consciencia, no necesitarás que la publicación de un blog te informe lo siguiente: el amor, es al mismo tiempo, la experiencia humana más dulce y más triste que se puede vivir. Sin embargo, reconozcámoslo o no, aún si experimentáramos el amor humano en perfección y en todo su potencial, el hambre que sentimos por él no dejaría de existir.III. Amor horizontal
El problema del amor no es solamente que está teñido con la caída; sabemos que es así –hemos estado tanto en el lado de dar como en el de recibir un amor caído–. También, y más importante aún, es que el amor humano es horizontal. El amor horizontal (en otras palabras, el amor entre personas) nunca fue diseñado para dar la paz, la satisfacción y el descanso que el corazón humano ansía. Aunque el amor humano horizontal nunca satisfará nuestra hambre, tiene un rol muy importante que desempeñar en el contentamiento definitivo que buscamos. El amor humano fue diseñado por Dios para ser una señal que nos apunta hacia el único amor que tiene el poder de dar la satisfacción que nuestro corazón anhela. Se me vienen dos ejemplos bíblicos a la mente. El primero, Efesios 5: el apóstol Pablo habló sobre el matrimonio como una ilustración de un amor más fundamental y satisfactorio; este es, el amor que Cristo tiene por nosotros, su iglesia. El otro ejemplo es Juan 17: Jesús ora para que la unidad en amor de sus discípulos sea una señal, para aquellos que los observan, del amor de Dios que lo llevó a enviar a su Hijo en una misión sacrificial de rescate y de perdón, que es la esperanza de la humanidad. Por lo tanto, el amor horizontal tiene su lugar en la vida del ser humano, y aunque esté caído, aún tiene una influencia muy poderosa y muy significativa en ella. No obstante, en algún momento de nuestras vidas, todos hemos cometido un error. Éste ha provocado en nosotros desánimo, desilusión, desesperanza y escepticismo respecto al amor. ¿Cuál es ese error? Le hemos pedido al amor horizontal que cumpla un propósito para el cual no fue diseñado ni es capaz de realizar. Gran parte del dolor, de la decepción y del enojo que experimentamos en nuestras relaciones es consecuencia de la carga imposible de llevar que ponemos en otra persona. Esperamos y exigimos lo que ningún ser humano es capaz de hacer. Cuando hacemos esto, no sólo le estamos pidiendo a la otra persona que nos ame. No, le estamos pidiendo que sea nuestro mesías personal.IV. El amor del día de San Valentín
Permítanme tomarme un momento para hacer una pausa, pues no quiero que me malinterpreten. No estoy escribiendo esta publicación para minimizar el amor humano –pues ya expresé cuán importante es–. Además, quiero que sepan cuánto aprecio el día de San Valentín, puesto que cualquier ocasión que nos dé una oportunidad de expresar directa y específicamente nuestro amor el uno hacia el otro es algo bueno. Debemos construir relaciones de amor los unos con los otros; debemos buscar formas de comunicar y demostrar ese amor; debemos ser agradecidos en los momentos en que alguien nos bendice con su amor y nosotros debemos bendecir de igual manera a otros. Sin embargo, a medida que nos comprometemos con las vidas de amor que Dios nos ha llamado a vivir, tenemos que ser cuidadosos de no pedirle a las personas que nos aman lo que sólo el Señor que nos ama puede entregarnos.V. Amor vertical
Así que, si fuimos diseñados para tener hambre de amor, pero el amor humano es horizontal, está caído y es incapaz de satisfacer nuestras almas; entonces, ¿cuál es la solución? La respuesta es el amor vertical: de Dios hacia nosotros. El amor vertical nos dará paz. El amor vertical hará que nuestros corazones estén contentos. El amor vertical nos capacitará para amar a otros. El amor vertical plantará en nuestras almas una alegría inquebrantable. El amor vertical nos dará el valor y la identidad definitivos. El amor vertical nos ha salvado, nos está salvando y continuará salvándonos. El amor vertical (de Dios hacia nosotros) da lugar al mejor regalo de San Valentín que jamás recibiremos. No es sólo una historia de amor inmerecido, sino que del sacrificio definitivo que se llevó a cabo para que así ese amor pueda ser entregado a aquellos que no lo están buscando y que no lo merecen. En un momento, Jesús representa y resume de mejor manera el sacrificio de amor en la cruz. Un momento impensado cuando el Padre le da la espalda a su Hijo. Jesús, en el horrible dolor de la absoluta soledad, ahora siendo rechazado tanto por su pueblo como por Dios, clama, «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?». Esto es lo que necesitamos recordar: Jesús estuvo dispuesto a estar completamente solo para que así nosotros nunca estuviéramos solos otra vez. Así es cuánto nos amó ayer, cuánto nos ama hoy y cuánto nos amará mañana y en el futuro que viene.VI. Amor invisible
Todo esto suena muy animante, pero si ustedes son de alguna forma parecidos a mí, el siguiente pensamiento debe haber cruzado sus mentes: es muy difícil lidiar con relaciones de amor con personas que podemos ver y tocar. No obstante, ¿cómo podremos descansar alguna vez en el amor de alguien a quien no puedo ver? Dios, en su tierno amor, nos ayuda en dos maneras:1. Dios hizo visible su amor invisible al enviar personas de amor para amar a quienes necesitan amor
¿Por qué Dios nos llama en Colosenses 3:12-14 a que nos tratemos mutuamente con amor, amabilidad, humildad, mansedumbre, paciencia, tolerancia, perdón y amor? Nos llama a llevar este estilo de vida, principalmente, no para que podamos tener relaciones humanas cómodas, sino para que experimentemos su amor. Somos llamados a ser embajadores de su amor; es decir, a hacer visible su amor invisible en las vidas de otros y viceversa. Somos llamados a ser la mirada de su rostro, el tono de su voz y la caricia de su mano. Dios sabe cuán difícil puede llegar a ser comprender el amor de alguien a quien no podemos ver, por lo que él hace que su amor sea visible. Por medio de personas de amor que él pone en nuestro camino, él nos alcanza en los lugares donde nos encontramos, en las situaciones que experimentamos y nos ama con un amor que podemos ver, escuchar y tocar. ¡Así es cuánto nos ama Dios!2. Dios dispone el dolor de la soledad temporal para que podamos apreciar y celebrar aún más su amor eterno
Dios sabe cuán tentador es para cada uno de nosotros tratar de reemplazar el amor vertical con el amor horizontal. Por lo tanto, en su gracia, él permite que degustemos la amargura del amor horizontal perdido y fallido para que podamos buscar y disfrutar la dulzura de su amor vertical (Romanos 5.1-5 apunta a esta conexión). Es en los momentos cuando el amor humano falla cuando comenzamos a comprender el valor incalculable de su amor eterno que nunca falla. Es en el dolor del rechazo humano que comenzamos a atesorar el hecho de que el amor de Dios es tan fuerte que nunca nos dejará ni nos desamparará sin importar lo que pase o lo que venga. Verán, Dios permite que lo que usamos para alimentarnos nos deje insatisfechos, no porque él nos odie, sino porque nos ama y quiere que aprendamos a alimentar nuestras almas con lo único que puede realmente satisfacernos: su amor Por lo tanto, celebren el amor humano con el que han sido bendecidos, pero no dejen que su corazón se quede ahí. Corran al Amado a quien el amor humano apunta y dejen que su corazón se alimente profundamente de su amor divino, eterno y vertical. Recuerden, no es el regalo de San Valentín el que los ama; no, pues ese regalo está ahí para recordarles el amor de la persona que eligió amorosamente regalárselos. Así es también el amor de Jesús.Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
La doctrina de la gloria de Dios
Tratando de capturar la gloria
Lo que experimenté esa noche fue el intento de un compositor muy talentoso para capturar a Dios (en toda su maravillosa y multicolor gloria) en una sola pieza musical. En un sentido, fue un esfuerzo triunfante; en otro, un fracaso deprimente y vergonzoso. Para cualquier ser humano pensar que pueden capturar la gloria de Dios en una sola afirmación artística es una ilusión en el mejor de los casos y banal en el peor de los casos. Meter lo infinito a la fuerza en lo que es finito es inmensamente más imposible que intentar meter el cuerpo completamente desarrollado de un elefante dentro de un dedal. No importa cuán dotado seas o cuánto lo intentes, ¡simplemente no sucederá! El compositor, el director y la orquesta lo habían hecho maravillosamente bien para estándares humanos, pero con su mayor esfuerzo, solo capturaron menos que una gota de un océano interminable que es la gloria de Dios. La gloria no es una cosa, como un zapato, un buen trozo de carne, una vela o una casa de campo. Esos son artículos físicos particulares que podrían ser descritos tan cuidadosamente con palabras que inmediatamente te harías una imagen adecuada en tu mente de lo que se está hablando. Alguien podría dibujar un zapato o tomar una fotografía de una casa de campo y al verla puedes saber lo que era. Sin embargo, la gloria no es así. No existe un solo dibujo, pintura, fotografía o descripción verbal que pueda capturar la gloria. La gloria no es una cosa como tampoco la descripción de una cosa. La gloria no es una parte de Dios; es todo lo que Dios es. Cada aspecto de quien es Dios y cada parte de lo que Dios hace es glorioso. No obstante, incluso, eso no es una descripción suficiente. No solo es glorioso en todo aspecto, ¡sino que su misma gloria es gloriosa!¿Qué es la gloria?
Con muchas otras doctrinas en la Escritura, normalmente corremos hacia un par de pasajes por defecto que describen el asunto directamente, y sentimos que podemos irnos con una comprensión general de ese tema. No obstante, esa estrategia no funciona con la doctrina de la gloria de Dios, porque la gloria de Dios se encuentra por sobre y más allá de cualquier tipo de descripción y definición. Puedes decir con seguridad que Dios es glorioso (tu Biblia declara que lo es), pero no puedes describir exacta y completamente con palabras la gloria que la Escritura declara. Quizás el único camino factible hacia algún entendimiento de lo imponente de la gloria de Dios es leer la Biblia completa de tapa a tapa una y otra vez, buscando la gloria divina. ¿Por qué? Porque la gloria de Dios no se define en su Palabra; no, su gloria es tan grande que salpica cada página de su libro. Dicho eso, existen lugares donde la Escritura intenta definir la grandeza de la gloria de Dios con la pequeñez del lenguaje humano para que podamos obtener un destello de lo que es. Por ejemplo, el profeta Isaías, bajo la inspiración del Espíritu Santo, estira el lenguaje humano a su punto máximo de elasticidad con el fin de darnos un destello de la gloria de Dios. Él escribe: «¿Quién midió las aguas en el hueco de su mano…?» (Is 40:12). Yo he hecho esto y sería una buena descripción gráfica que puedes intentar. Anda al fregadero, abre la llave de agua y ve cuánta agua puedes medir con la palma de tu mano antes de que empiece a derramarse. Entonces, ¡piensa en que tu Dios puede contener todo el líquido del universo en sus manos sin derramar una sola gota! Isaías continúa: «[Él] pesó los montes con la báscula… Las naciones le son como gota en un cubo… Él es el que extiende los cielos como una cortina y los despliega como una tienda para morar [en ellos]» (Is 40:12, 15, 22). El profeta está empleando descripciones gráficas incalculablemente enormes para ayudarnos a tener un vislumbre minúsculo de entendimiento de cómo es la gloria de Dios. Sin embargo, incluso estas descripciones muy pintorescas y útiles no alcanzan a capturar la asombrosa gloria de Dios. Por tanto, cuando la Biblia habla de la gloria de Dios, ¿de qué está hablando? La doctrina de la gloria de Dios abarca la grandeza, la belleza y la perfección de todo lo que él es. En todo lo que él es y en todo lo que él hace, Dios es más grande que la descripción humana. Todo atributo y acción de Dios es maravillosamente hermoso en todo aspecto. Cada característica de Dios y cada logro de su mano son completamente perfecto. Esto es lo que queremos decir cuando hablamos sobre la gloria de Dios. La asombrosa realidad de este universo es que existe Alguien que es más grande, más hermoso y más perfecto en toda forma. Dios es gloriosamente grandioso, gloriosamente hermoso y gloriosamente perfecto. No existe nadie como él; él no tiene rivales y no hay comparaciones válidas que se le puedan hacer. Él es el gran Otro, en una categoría propia de él mismo que va más allá de nuestra capacidad para calcular, entender o describir. Cada parte de Dios es gloriosa en cada aspecto posible; no hay nada más que se pueda decir. Puesto que Dios es glorioso en todo aspecto, solo él permanece en este vasto universo como el único que es digno de adoración, entrega y amor de cada corazón humano.¿Por qué importa la gloria?
Después de leer esto, podrías tener algunas preguntas. «Bueno, Paul, reconozco que Dios es glorioso y que su gloria es importante… pero ¿cómo?». Quisiera dedicar la segunda parte de este ensayo para hablar sobre la aplicación práctica. A continuación, entrego seis implicaciones que la doctrina de la gloria tiene en nuestras vidas diarias:1. Tú y yo somos diseñados para la gloria de Dios
Las personas son criaturas orientadas hacia la gloria; no así los animales. Las personas son atraídas a cosas gloriosas, ya sea una obra dramática emocionante o unos juegos deportivos, una cautivadora pieza musical o la mejor comida del mundo. Los animales viven por instinto y existen para sobrevivir. Nosotros vivimos por un diseño de gloria y perseguimos cosas mayores y mejores. Dios construyó esta orientación hacia la gloria en nosotros; no es pecaminoso ni va contra la voluntad de Dios ser atraído a cosas gloriosas. Debido a esta orientación hacia la gloria, nuestras vidas siempre serán formadas por la búsqueda de algún tipo de gloria. Tú y yo siempre estaremos buscando algo para satisfacer el hambre de gloria con la que Dios diseñó que vivamos.¿Cómo se vieron influenciadas tus decisiones de ayer por tu diseño de búsqueda de gloria?
2. Dios creó este mundo glorioso para apuntar a su gloria
Dios nos puso intencionadamente en un mundo repleto de gloria. Desde los árboles hasta las flores y las montañas; desde el puré de papas hasta los filetes y las limonadas; desde las tormentas hasta los atardeceres y las nevadas (todas estas cosas fueron diseñadas por Dios para estremecer nuestros sensores de gloria). Sin embargo, es importante entender que a cada gloria creada Dios le dio el propósito de funcionar como un GPS espiritual que nos señala a la única gloria que satisfará nuestros corazones: la gloria de Dios. Imagina tomar vacaciones familiares a Disney World, y a unos 48 kilómetros, ves una señalética al lado de la calle con el logo y el nombre del complejo turístico. ¡Sería tonto detenerse en la señalética y tener tus vacaciones familiares al lado de la calle! De igual manera sucede con la gloria de Dios en la creación: es solo una señal que te dirige a la fuente. No te detengas en la señal.¿Qué puedes hacer para estar más consciente del mundo glorioso que Dios creó para que vivas?
3. Solo la gloria de Dios puede satisfacer el hambre de gloria en nuestros corazones
Si dentro de nosotros existe un hambre por la gloria, entonces uno puede argumentar que todo lo que pensamos, deseamos, decimos y hacemos es hecho desde una búsqueda de gloria. Todos queremos lo que es glorioso en nuestras vidas (ya sea el glorioso placer momentáneo de una comida, la gloria de ser reconocido por pares o supervisores, o participar en la obra gloriosa del Reino de Dios aquí en la tierra). El lugar donde busquemos la gloria puede variar, pero una cosa es segura: esta hambre por gloria nunca será satisfecha por cosas creadas. Incluso si pudieras experimentar las situaciones, las ubicaciones, las relaciones, las experiencias, los logros o las posesiones más gloriosas en esta vida, tu corazón aún no estaría satisfecho. La creación no tiene ninguna capacidad en lo absoluto de llevar contentamiento a tu corazón. Solo Dios puede saciar nuestra hambre y, al saciarla, da paz y descanso a nuestros corazones.¿En qué lugares de la creación estás buscando satisfacer el hambre de gloria que solo Dios puede satisfacer?
4. El pecado te convierte a ti y a mí en ladrones de gloria
El diseño original era que los seres humanos vivieran en un mundo glorioso y existieran en una perfecta armonía relacional con un Dios glorioso. Sin embargo, el pecado corrompió el diseño original, y ahora tú y yo tenemos el deseo de vivir para nosotros mismos (ver 2 Corintios 5:14-15).En lugar de vivir para la gloria de Dios, intentamos robar esa gloria para nosotros mismos. Exigimos estar en el centro de nuestro mundo. Nos llevamos el crédito de aquello que solo Dios puede producir. Queremos ser soberanos. Queremos que otros nos adoren. Establecemos nuestro propio reino y castigamos a aquellos que quebrantan nuestras leyes. Nos decimos a nosotros mismos que tenemos derecho sobre lo que no merecemos y nos quejamos cuando no obtenemos lo que sea que queramos. Es un desastre de gloria.¿Cómo has intentado robarle la gloria a Dios esta semana?
5. Incorrectamente apuntamos con el dedo de la culpa y prolongamos nuestra disfunción de gloria
Es tentador culpar por la guerra de gloria que se libra dentro de nosotros a elementos externos: si solo nuestra cultura no fuera tan perversa; si solo los medios de comunicación no promovieran prioridades pecaminosas; si solo nuestro gobierno estuviera más comprometido con la moralidad. Seguro, los factores externos son fuertes e influyentes, pero la guerra de gloria que se pelea dentro de nuestros corazones es lo que primero nos atrae a esos elementos externos. Dentro del corazón de cada pecador hay una disfunción de gloria profunda y permanente. Vivir para la gloria del yo es más natural para nosotros que reconocer y vivir para la gloria de Dios. En nuestro autoengaño, nos decimos a nosotros mismos que realmente podemos satisfacer nuestra hambre al beber de pozos secos. Si queremos resolver nuestra disfunción de gloria, tenemos que llegar al corazón de la disfunción, que es, de hecho, nuestro corazón.¿A quién has culpado por tu disfunción y cómo ha retrasado la cura?
6. Solo la gracia de Dios tiene el poder para curar nuestra disfunción de gloria
La realidad es que no podemos resolver nuestra propia disfunción de gloria. Muchos han intentado; ninguno ha tenido éxito por sí mismo. Nuestra única esperanza es que el Dios de la gloria invada nuestras vidas y nos rescate. No obstante, no nos rescata de la cultura, de los medios de comunicación o el gobierno; no, él necesita rescatarnos de nosotros. Es por esto que Jesús vino a la tierra, vivió justamente en nuestro lugar, murió por nuestra disfunción, luego resucitó conquistando el pecado y la muerte. En sublime gracia, Jesús voluntariamente vino en una misión de rescate de gloria y, porque lo hizo, hay esperanza para nosotros. Cuando admitimos nuestro robo de gloria y cuando clamamos por ayuda para nuestra disfunción, finalmente podemos ser libres de la búsqueda de gloria terrenal que nunca satisface y vivir para siempre a la luz de la gloria satisfactoria de Dios.¿Cuándo fue la última vez que admitiste tu disfunción de gloria de manera específica y pediste la gracia rescatadora de Dios?
Verás, solo existe Uno en el universo que es supremo en gloria, supremo en grandeza, supremo en belleza y supremo en perfección, y él es todas estas cosas en todo lo que es y en todo lo que hace. Dios no tiene inconsistencias de gloria y no tiene rivales de gloria. Todo viene de él, todo sigue existiendo por medio de él y todo fue hecho para él (ver Romanos 11:36). Vivir a la luz de la doctrina de la gloria de Dios no es solo sobre ser espiritual; es sobre recapturar tu humanidad, pues así es como cada ser humano fue diseñado para vivir.Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
El Regalo es el Dador
Pasos prácticos en Navidad
A continuación, comparto dos maneras en las que puedes celebrar y compartir que el Regalo es el Dador:- Haz que esta Navidad en tu casa sea más espiritual que material. Por supuesto, puedes dar regalos y disfrutar de las cosas materiales, pero habla sobre el nacimiento, la muerte y la resurrección de Jesús en cada oportunidad.
- Haz una lista de personas en tu vida que aún no conocen al Señor (vecinos, colegas, la persona que regularmente te atiende en el almacén o en la tintorería, etc). Sorpréndelos con un regalo de Navidad este año y ve qué puertas se abren para hablar con ellos sobre la vida y Jesús.
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Cuando la paternidad parece una misión imposible
AGOTAMIENTO
Es humillante y un poco vergonzoso admitir esto públicamente, pero me senté en el automóvil e imaginé cómo sería ser soltero. No, no quise realmente dejar a Luella y a nuestros hijos, pero en ese punto la paternidad me pareció abrumadora. Me sentí como un automóvil que se queda sin combustible. No me quedaba paciencia para enfrentar otro día de mil peleas entre hermanos, mil choques de autoridad, mil recordatorios, mil advertencias, mil correcciones, mil momentos de disciplina, mil explicaciones, mil conversaciones sobre la presencia y la gracia de Jesús, mil momentos de ayudar a un hijo a verse tal cual es en el espejo de la Palabra de Dios, mil veces «perdóname» y mil veces «te quiero». Parecía imposible ser obediente y fiel a la tarea y tener el tiempo y la energía para hacer algo más.UN MOMENTO DE GRACIA
Sé que a algunos les parecerá contra-intuitivo y casi irracional, pero creo que es esencial que un padre lo entienda: Ese momento en el automóvil, aquella noche de domingo, no fue un momento sombrío ni horrible: fue un momento precioso de gracia fiel. En lugar de que mi carga se hiciera más pesada, se levantó de una forma que fue personalmente significativa y determinante. ¿Estoy acaso diciendo que repentinamente la paternidad se me hizo más simple y fácil? ¡Para nada! Sin embargo, esa noche me di cuenta de dos cosas que cambiaron mi experiencia de la paternidad.1. Imposibilidad
Fue claro y simple: Enfrenté el hecho de que soy absolutamente incapaz de transformar a mis hijos. De maneras que pasaron completamente inadvertidas para mí, había puesto la carga de la transformación sobre mis hombros. Caí en creer que, gracias a la fuerza de mi lógica, la amenaza de mi disciplina, la expresión de mi rostro o el tono de mi voz, podría cambiar los corazones de mis hijos, y al cambiar sus corazones, cambiar sus conductas. Cada mañana me había levantado tratando de ser el mesías auto-designado de mis hijos. Y mientras más intentaba hacer lo que me era imposible, más irritado y decepcionado me sentía, y más frustrados y desanimados se sentían ellos. Era un tremendo desastre. Yo era pastor, y sin embargo, no lograba ver que en mi paternidad estaba negando el mismísimo evangelio que fielmente trataba de predicar domingo a domingo. En mi hogar, mientras intentaba producir un cambio y hacer que mis hijos crecieran, actuaba como si no hubiera un plan de redención, ni un Jesucristo, ni una cruz de sacrificio, ni una tumba vacía, ni un Espíritu Santo vivo y activo. Esa noche, Dios me hizo ver que yo le estaba pidiendo a la ley lo que sólo la gracia puede lograr. Eso jamás funcionaría. Empecé a entender que, si todo lo que mis hijos necesitaban era un conjunto de reglas y un padre que actuara como juez, jurado y carcelero, ¡Jesús nunca habría tenido que venir! Me di cuenta de que, para llegar a un cambio permanente en las conductas de mis hijos, los cambios fundamentales que debían ocurrir en sus corazones (en lo más profundo de sus pensamientos y deseos) sólo se producirían gracias a la poderosa, perdonadora y transformadora gracia del Señor Jesucristo. Comencé a darme cuenta de que, como padre, no estaba llamado a producir el cambio sino sólo a ser una herramienta dispuesta en las poderosas manos de Dios, el único que tiene el poder y la disposición de deshacernos y volver a construirnos.2. Desesperación
Esa noche comprendí una segunda cosa: Enfrenté el hecho de que, para ser una herramienta de gracia, yo mismo necesitaba de ésta con urgencia. En un momento de confesión, enfrenté mi falta de carácter, sabiduría y fuerza. Admití delante de Dios y de mí mismo que no contaba con lo necesario para llevar a cabo la tarea que se me había llamado a cumplir. No tenía la paciencia inagotable, la perseverancia fiel, el amor constante y la gracia siempre dispuesta que se necesitaban para ser el instrumento que Dios me había llamado a ser en las vidas de mis hijos. Y habiendo admitido eso, me di cuenta de que guardaba más semejanzas que diferencias con mis hijos. Al igual que mis hijos, creo naturalmente las mentiras de que soy independiente y autosuficiente. Al igual que ellos, no siempre aprecio la autoridad ni valoro la sabiduría. Al igual que ellos, a menudo quiero escribir mis propias reglas y seguir mi propio plan. Al igual que ellos, quiero que la vida sea predecible, cómoda y fácil. Al igual que ellos, me pongo una y otra vez en el centro de mi mundo y hago que la vida se trate completamente de mí. Me di cuenta de que, si alguna vez habría de ser la herramienta de la gracia transformadora en las vidas de mis hijos, necesitaría ser rescatado a diario, pero no de ellos, ¡sino de mí! Es por eso que Jesús vino, para que tuviera todos los recursos necesarios para ser lo que Él ha decidido que yo sea y hacer lo que Él me ha llamado a hacer. En su vida, muerte y resurrección se me dio todo lo necesario para ser su herramienta de rescate, perdón y gracia transformadora.DULCES SUEÑOS
Tan extraño como suena, esa noche empecé a descansar en la imposibilidad de mi misión como padre. La tarea era mucho más grande que mi capacidad de ser padre, y también será siempre mucho más grande que la tuya. Sin embargo, no somos mesías de nuestros hijos ni se nos ha abandonado a los recursos de nuestro propio carácter, sabiduría y fuerza. Nuestros hijos tienen un Mesías. Él está con ellos y trabajando en y a través de nosotros. Nuestro sabio Padre Celestial está trabajando sobre todos los que actúan en la escena, y no nos llamará, ni a nosotros ni a ellos, a una tarea para la cual no nos capacite. Esta sí que es una razón para levantarse en la mañana con entusiasmo y acostarse por las noches en paz.Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita paultripp.com. Usado con permiso. | Traducción: Cristian Morán
¿En verdad necesitas lo que deseas?
TRES PELIGROS
Cuando le damos a un deseo el mismo valor que tiene una necesidad, existen tres peligros:1. Creer que tenemos el derecho a algo
En primer lugar, nos sentimos con el derecho a obtener ese deseo. En este caso, "tener derecho a algo" quiere decir que a una persona se le ha otorgado un derecho legal o un justo derecho a recibir o hacer algo. Cuando le damos a un deseo el nombre de necesidad, básicamente le estamos diciendo a Dios que tenemos un derecho legal o un justo derecho a __________ [completa con tu deseo]. “La Biblia nunca dice que el ser humano pecador tiene derecho a obtener algo de un Dios perfecto y santo”. En realidad, esto no es cierto, pues a lo único que tú y yo tenemos derecho legalmente en esta vida es a la muerte. Nos rebelamos continuamente contra la sabia ley de un Dios amoroso, y la consecuencia de esa rebelión es la muerte. Sin embargo, Dios, en su misericordia y amor, quita la condenación legal de nuestra sentencia y la pone sobre Cristo. Déjame animarte: la próxima vez que pienses que Dios te debe algo, por favor, reconsidéralo. La única cosa que Dios nos debe es algo que no queremos.2. Creer que podemos exigir
Una vez que nos sentimos con el derecho a obtener algo o alguien, creemos que tenemos el derecho a exigirlo. No sé tú, pero yo no tengo apuro en pasar tiempo con gente exigente. Son severos, impacientes e incapaces de perdonar. Todos conocemos a alguien así: algún familiar, compañero de trabajo o miembro de la iglesia. No obstante, quizás somos más parecidos a ellos de lo que creemos. Es posible que sintamos el derecho a tener algo y luego lo exijamos a otros. Teológicamente, todos sabemos que no somos lo suficientemente importantes como para exigirle cosas a Dios, pero ¿no existe la posibilidad de que se las estemos exigiendo a otras personas?3. Creer que podemos juzgar
Después de creer tener derecho a algo y creer que podemos exigirlo, creemos que podemos juzgar; es decir, juzgaremos el amor de otros por su disposición o por su capacidad de proveernos aquello que hemos hecho una necesidad. Si se nos entrega rápidamente, tratamos a las personas con respeto y amor, pero si se demoran, se rehúsan o no pueden entregar lo que se les pide, hacemos que su vida sea difícil. Hacemos lo mismo con Dios —a menudo inconscientemente—. Si Dios nos da comodidad, riqueza y buena salud, no nos cuesta nada cantar el himno Oh, tu fidelidad. Sin embargo, si Dios no nos da esas cosas, o en vez de eso permite que cosas difíciles entren en nuestra vida, nos vemos muy tentados a cuestionar su amor y dejar de adorarlo.TU LISTA DE NECESIDADES
¿Ves cuán peligroso puede ser este concepto de "necesidad"? Si conviertes un simple deseo en una necesidad, esto puede alterar tu vida radicalmente. Sentirás que tienes derecho a ello, lo exigirás y juzgarás el amor de otros por su capacidad de entregártelo o no. Siempre es mejor permitirle a nuestro Padre Celestial que él sea quien defina lo que necesitamos. Confía en la Biblia, pues estás en buenas manos cuando se trata de tus privilegios familiares. Como hijo adoptado por Dios, tienes el derecho a la gracia celestial como un coheredero de Cristo (Romanos 8:16-17). NECESITAS esa gracia todos los días. Sin embargo, muchas de las cosas que exiges como necesidades simplemente son deseos de tu corazón. Te animo a que revises tu lista de necesidades y las pongas en la perspectiva correcta. No hay razón para tener miedo de poner tu lista en las manos de Dios, pues él proveerá para todas nuestras necesidades (Filipenses 4:19); “…nada bueno niega [el Señor] a los que andan en integridad” (Salmo 84:11).Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
Celebra la Navidad todos los días
Sacrificio
Cuando pienses en el bebé en el pesebre, tienes que recordarte a ti mismo que el bebé Jesús vino a hacer una cosa: Él vino a morir. Y al llegar a ese sacrificio final, todo en su vida estaría marcado por el sacrificio. Solo piensa en el cuerpo de un niño recién nacido, incómodo por la dureza de la paja. Incluso ese sacrificio es maravilloso (que el Creador de todas las cosas estuvo dispuesto a dejar las comodidades del cielo, sacrificándose física, emocional y espiritualmente). ¿Por qué Cristo iría tan lejos para ayudarnos? Porque nos ama y no había otra manera.Honestidad
La historia de Navidad confronta nuestra ilusión de que estamos espiritualmente en el lugar correcto o que podemos manejar nuestro pecado. Si estuviéramos espiritualmente bien con Dios o pudiéramos manejar nuestro pecado, Jesús nunca habría necesitado llegar a este punto. Por más que el nacimiento de Jesús sea una historia de celebración, también es una historia profundamente humillante. Dios hizo esta radicalidad en amor porque estamos muy mal y terriblemente quebrantados. Cada día, necesitamos recordar que su acto de rescate no estaba motivado por lo que Él vio en nosotros, sino que por lo que había dentro de Él. No estábamos dispuestos, estábamos llenos de nosotros mismos y queríamos hacer todo a nuestra manera. Tienes que recordarte que debes ser honesto respecto a lo que la historia dice sobre ti.Gloria
¿Qué puede ser más glorioso que el poder y la autoridad de Dios, como lo demuestra esta historia? Siglos antes, después de que Adán y Eva se hubiesen separado en rebelión, Dios prometió que Él se reconciliaría con el hombre de una vez por todas. Por miles de años, Él nunca olvidó ni dejó esa promesa. Él no se cansó, tampoco se distrajo. Él hizo una promesa y controló los eventos de la historia (grandes y pequeños) para que justo en el momento correcto, Jesucristo viniera y cumpliera lo que había prometido. ¡Piensa en la autoridad y el poder que tendrías que tener para controlar todas las situaciones, ubicaciones y relaciones con el fin de garantizar que Jesús viniera en el momento preciso e hiciera lo que se le ordenó hacer! Simplemente, no nos cabe en la cabeza, pero debemos recordarnos a nosotros mismos su gloria y poder cada día.Hasta el próximo año…
Por lo tanto, hoy, el día después de Navidad disfruta tus nuevos regalos. Aprovecha al máximo los restos de la cena. Pasa tiempo con tus seres queridos y emociónate por hacer la celebración de Navidad del próximo año más grande y mejor. Sin embargo, hasta ese día, todos los días, ¡recuérdate el sacrificio de Cristo, lo que te dice sobre tu condición espiritual y la gloria, el poder y la autoridad de tu Padre celestial, que te ama y controla tu vida para su gloria y tu bien!Preguntas para reflexionar
- ¿Cómo puedes comprometerte hoy para hacer que la celebración del día de Navidad del próximo año se centre tanto en lo espiritual como en lo material?
- Considera todo el sacrificio que Jesús experimentó durante su vida terrenal. ¿Por qué esto debe profundizar tu afecto por Cristo?
- ¿Tus actividades del día de Navidad exponen un área de egoísmo o de debilidad? Por muy vergonzoso que sea, confiesa ese pecado a aquellos con quien pasas la Navidad y pídeles perdón. Recuerda: ¡esto es lo que el nacimiento de Jesús debe hacer!
- ¿Cómo Dios ha mostrado ser poderoso y estar en control en tu vida recientemente? Al meditar en estos aspectos de su gloria, ¿cómo puedes crecer en paz y en confianza?
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Continúa buscando maneras hoy y esta semana para recordarle a otros las verdades de la historia de la Navidad. ¡No esperes hasta diciembre del próximo año para celebrar el nacimiento de Jesús nuevamente!
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Palabras que un pastor necesita recordar cada mañana
1. Nunca estás solo
2. Nunca estarás desprovisto de lo necesario
3. Nunca serás juzgado
4. Nunca tendrás el control
5. Nunca serás vencido
Dios nunca te llamaría a representarlo para luego dejarte solo.
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Somos como niños pequeños
Los enchufes prohibidos
Unos pocos días después, estaba leyendo en el living y, de reojo, vi a mi hijo mirándome misteriosa y maquiavélicamente. Miraba la muralla, luego a mí, después a la muralla y repetía este ciclo muchas veces. Cuando pensó que yo estaba lo suficientemente distraído, Justin se acercó directamente a un enchufe del cual ya le había advertido. Justo antes del emocionante primer toque, él hizo algo que me sorprendió: se detuvo, miró hacia atrás para ver si yo estaba mirando y después quiso tocar el enchufe mientras yo saltaba de mi silla para rescatarlo. Esa mirada final demostraba que Justin sí entendió mis advertencias, que sabía que estaba actuando contra mi voluntad, que estaba tratando de esconder su rebelión, y que inexplicablemente lo que le era prohibido lo estaba atrayendo. ¿Por qué estoy compartiendo esta anécdota familiar contigo? Porque, en muchas formas, tú y yo somos iguales a los niños pequeños. ¿Cuán seguido hacemos lo mismo que Justin, pero con Dios y con algo diferente a un enchufe? En el artículo de hoy, quisiera ver tres tipos de comportamientos que produce el pecado, cuáles y cómo nos reducen a una inmadurez infantil:1. El pecado produce rebelión
Luella y yo nunca le enseñamos a Justin cómo ser rebelde. Nunca le dimos ningún tipo de incentivo para desear lo que estaba prohibido, para buscar una oportunidad de evitar nuestra autoridad o para alcanzar el “fruto prohibido”, que en este caso era el enchufe. Esto es algo con lo que él nació y no se demoró mucho en expresarlo. Lamentablemente, tú y yo no dejamos esa etapa. Ya sea que un par de años después nos arranquemos de mamá en la tienda de juguetes, copiemos en un examen en la secundaria o en la universidad, arreglemos nuestro curriculum o el formulario del impuesto a la renta con datos falsos, nos rehusemos a someternos al consejo de un anciano, nos permitamos la lujuria en secreto o incluso estacionarnos en un área no permitida “sólo unos pocos segundos mientras voy a la tienda”, la rebelión es natural para cada uno de nosotros. Nuestro espíritu rebelde nos lleva a pensar primero en nosotros mismos y a saltar las barreras que existen entre nosotros y nuestros deseos. Fuimos diseñados para vivir en sumisión diaria, pero debido a nuestro pecado, ahora odiamos ser sometidos. Queremos crear las reglas y cambiarlas cuando nos convenga. En esencia, queremos ser Dios, controlar nuestros mundos según nuestra propia voluntad. No importa contra qué autoridad horizontal nos estemos rebelando, nuestra rebelión está verticalmente dirigida a Dios. Nos rehusamos a reconocer su autoridad, robándole su gloria y usurpando su derecho a gobernar. ¿Cómo te rebelaste contra la autoridad de Dios la semana pasada?2. El pecado produce necedad
Luella y yo tuvimos años de experiencias con Justin. Fuimos capaces de hacer cosas que para su pequeño cuerpo de niño eran imposibles. Fuimos buenos con él, sacrificamos nuestras vidas para ser sus protectores y proveedores. Justin habría sido sabio al escuchar nuestro consejo, al seguir nuestro liderazgo y al evitar los enchufes. Probablemente estés pensando, “pero Paul, ¡él sólo era un niño!”. ¡Completamente de acuerdo, pero también lo somos tú y yo! Aunque Dios tiene años eternos de experiencia con nosotros; aunque es capaz de hacer cosas que son imposibles para nosotros; y aunque él sacrificó su vida para ser nuestro protector y proveedor, a menudo no encontramos ninguna perspectiva, conocimiento, teoría o verdad más confiable que la que inventamos nosotros. Igual que los niños pequeños, se nos ha advertido del peligro, pero en nuestra necedad creemos la mentira de que sabemos más que Dios. Cuando David dice en el Salmo 14:1, “dice el necio en su corazón: ‘No hay Dios.’...” no está hablando solamente de los ateos; está llegando al centro de toda necedad humana. El pecado produce un rechazo innato de la sabiduría de Dios para cada persona. Nos cierra al consejo provisto por la familia de Dios, nos convence de que no necesitamos estudiar la Palabra de Dios y nos engaña de tal manera que vemos nuestras elecciones rebeldes e irracionales como sabias y correctas. ¿De qué forma ignoraste la sabiduría de Dios la semana que recién pasó?3. El pecado produce parálisis
El tercer y último elemento no se muestra claramente en nuestra anécdota familiar, pero la Biblia nos dice que existe: aun cuando queramos obedecer los mandamientos de Dios y seguir su sabiduría, que se encuentra en la Escritura, el pecado nos vuelve incapaces de hacerlo sistemáticamente. El apóstol Pablo captura poderosamente esta situación en Romanos 7, cuando escribe, “Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. De hecho, no hago el bien que quiero sino que el mal que no quiero.” (vv. 18-19). El pecado nos transforma en unos paralíticos morales, fundamentalmente incapaces de hacer lo que es correcto. ¿Quién de nosotros podría decir que nuestro enojo siempre ha sido recto? ¿Qué esposo puede decir que siempre ha amado a su esposa como Cristo ama a la iglesia? ¿Quién ama consecuentemente a su prójimo como a sí mismo? Fallamos en estas cosas, incluso cuando anhelamos hacer el bien, porque el pecado se ha apropiado de nuestros músculos morales. Simplemente, no podemos hacer el bien para el cual fuimos creados. ¿De qué formas, a pesar de tus buenas intenciones, no cumpliste con el estándar de Dios la semana pasada?Las buenas noticias
Ya sea que te permitas verlo o no, hay mucha evidencia: tú y yo somos como niños pequeños. Deseamos lo que se nos prohíbe, echando el último vistazo a Dios antes de actuar con rebeldía. Sabemos sobre la seguridad que podemos encontrar dentro de los límites de la sabiduría de Dios, pero escuchamos neciamente a nuestra lógica torcida y corrompida. Incluso en nuestro mejor día, cuando deseamos buscar al Señor, somos esencialmente incapaces de lograrlo sistemáticamente. ¿Estás desanimado? Deberías estar humillado, pero no desanimado. La Buena Nueva del evangelio es que Jesús perdona a los rebeldes. Él transforma a quienes hablan mucho en personas que escuchan; hace que quienes estaban paralizados puedan caminar nuevamente. Su Espíritu que mora en nosotros reemplaza la autonomía con dependencia, la necedad con sabiduría y el fracaso con fruto. Sin embargo, debes admitir que necesitas ayuda. Necesitas humillarte y verte como un niño espiritualmente. Hoy, pídele a tu Padre celestial que tome tu mano y te muestre el camino. De la misma forma que a un niño pequeño.Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita www.paultripp.com. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
La doctrina de la santidad de Dios
Imaginación y fe
Cuando se trata de la fe cristiana, un sistema religioso centrado en rendir tu vida a un Dios que no puedes ver, tocar u oír, la imaginación se convierte en un elemento vital. Déjame darte una breve definición de imaginación que concierne a la fe: la imaginación no es la capacidad de hacer aparecer lo que no es real, sino que la capacidad de ver lo que es real pero invisible. Para posibilitar que imaginemos, Dios nos ha dado un sistema doble de vista. No solo vemos las cosas físicas con nuestros propios ojos, sino que tenemos otro par de ojos: los ojos del corazón. Dios nos ha dado este par de ojos para que podamos «ver» el mundo invisible de la realidad espiritual. Sin embargo, el problema es que el pecado que infecta nuestro corazón también nos hace espiritualmente ciegos. Lo que los ojos de nuestros corazones necesitan ver no lo pueden ver, por tanto Dios nos bendice con el ministerio iluminador del Espíritu Santo que da vista y abre los ojos para que podamos «ver» lo que no puede verse con ojos físicos, pero es tan real en todo aspecto. Es apremiante que entendamos todo esto antes de que comience a develar la doctrina de la santidad de Dios. ¿Por qué? Porque estoy muy consciente de que lo que estamos por estudiar depende del ministerio iluminador del Espíritu de Dios para abrir los ojos de nuestro corazón y así poder ver. La doctrina de la santidad de Dios se encuentra mucho más allá que cualquier cosa en nuestra experiencia común y corriente, por lo que no tenemos comparación o categorías que nos ayuden a entenderla.Santo, Santo, Santo
Si eres un cristiano y bíblicamente culto, sabrás que la Biblia, sin equivocación, afirma que Dios es santo. Isaías 6:3 nos entrega la declaración más potente. El profeta Isaías, al momento de su llamado, recibió una visión del Señor sentado en su trono con un serafín en cada lado. Un serafín llamó al otro serafín y dijo: «Santo, Santo, Santo, es el SEÑOR de los ejércitos, llena está toda la tierra de su gloria». No pases por el alto el énfasis repetitivo hecho en esta declaración. No fue suficiente para el serafín decir, «Dios es santo». No, el serafín tuvo que usar la palabra «santo» tres veces para capturar la profundidad y anchura de la santidad de Dios. Es como si tuviera que decirte: «¡vi a un tipo en el partido de béisbol que era enorme, enorme, enorme!». Sabrías de inmediato que este tipo no era un hombre grande promedio. Debido a mi énfasis repetitivo en la palabra «enorme» te verías forzado a imaginarte que este tipo ¡era el más grande que había visto en mi vida! De la misma manera, «Santo, Santo, Santo» tiene el propósito de ampliar los límites de nuestra imaginación. Cualquier cosa que pienses cuando escuchas que Dios es santo, necesitas saber que Dios está en una categoría de santidad completamente diferente; él es mucho más santo de lo que jamás pensaste que podría ser la santidad. No obstante, incluso «Santo, Santo, Santo» no fue suficiente para el serafín mientras intentaba capturar la santidad de Dios. Él debió agregar: «Llena está toda la tierra de su gloria». ¿Cuán inmensa es la santidad de este Señor de los ejércitos? ¡Lo suficientemente inmensa para llenar toda la tierra! Nuevamente, estas palabras son creadas bajo la inspiración del Espíritu Santo para llevar a tu imaginación a donde jamás ha ido. Tienen el propósito de pasmarte con la idea de que Dios no se parece a nada que hayas visto. Tienen el propósito de humillarte con la comprensión de que Dios es fundamentalmente diferente a ti. Tienen el propósito de ayudarte a entender que con quien estás lidiando es Alguien más inmenso que cualquier otra cosa u otra persona con la que hayas tenido que lidiar antes. El Señor de los ejércitos es Santo, Santo, Santo, una santidad gloriosa y que llena la tierra. Él es Santo, Santo, Santo. Quisiera que dejaras de leer por un momento. Ora en este instante para que los ojos de tu corazón se abran, y para que de alguna forma, de algún modo puedas ver un pequeño destello de la imponencia alucinante de su santidad. Ver su santidad te cambiará a ti y la manera en la que vives para siempre. Te explicaré cómo en un momento, pero aún tenemos un poco de doctrina que develar.¿Qué es santidad?
Nuestra traducción de santidad viene de la palabra hebrea qadowsh que significa «cortar». Ser santo significa ser cortado o separado de todo lo demás. Significa estar en una clase propia, distinta de todas las que han existido o existirán. Qadowsh tiene un segundo significado: ser santo significa ser completamente puro moralmente, en todo tiempo y en todo aspecto posible. Cuando juntas estos dos elementos de santidad, quedas solo con una conclusión: que el Señor de los ejércitos es la suma y la definición de lo que significa ser santo. Ocupa un espacio moral que nadie ha ocupado jamás, y como tal, no tenemos experiencia o marco de referencia para comprender cómo es él porque no existe nada como él. En Éxodo 15:11 se pregunta: «¿Quién como tú entre los dioses, oh SEÑOR? ¿Quién como tú, majestuoso en santidad, temible en las alabanzas, haciendo maravillas? En 1 Samuel 2:2 se declara: «No hay santo como el SEÑOR; en verdad, no hay otro fuera de ti, ni hay roca como nuestro Dios». Aún hay más que decir: la santidad de Dios no es un aspecto de quien es él; no, la santidad de Dios es la esencia de quien es él. Si tuvieras que preguntar: «¿cómo se revela la santidad de Dios?», la única respuesta sería: «en todo lo que él hace». Todo lo que Dios piensa, desea, habla y hace es completamente santo en todo aspecto. Dios es santo en cada atributo y cada acción: él es santo en justicia; él es santo en amor; él es santo en misericordia; él es santo en poder; él es santo en soberanía; él es santo en sabiduría; él es santo en paciencia; él es santo en enojo; él es santo en gracia; él es santo en fidelidad; él es santo en compasión. ¡Incluso es santo en su santidad!Por qué importan la santidad
En este punto, si en algo te pareces a mí, probablemente estás pensando en algo debido a esas líneas: «bueno, entiendo que Dios es santo. No estoy completamente seguro de cómo definir su santidad, pero la Biblia declara que es verdad. Por tanto, ¿qué sigue? ¿Cómo está gran doctrina impacta mi vida real?». Primeramente, la doctrina de la santidad de Dios se encuentra al centro de la gran narrativa del Evangelio de Jesucristo. Sin la santidad de Dios, no habría ninguna ley moral ante la cual cada ser humano es responsable. Sin la santidad de Dios, no habría Hijo Perfecto enviado como un sacrificio aceptable por el pecado. Sin la santidad de Dios, no habría vindicación de la resurrección. Sin la santidad de Dios, no habría derrota final de Satanás. Sin la santidad de Dios, no habría esperanza de un nuevo cielo y una nueva tierra donde la santidad reinará sobre nosotros y en nosotros para siempre. Sí, realmente es verdad que la historia bíblica no sería la historia bíblica si no fuera escrita y controlada en cada punto por Aquel que es santo todo el tiempo y en todo aspecto. Sin embargo, permíteme hacer esto aún más práctico. La santidad de Dios te impacta en tres maneras que dan forma a la vida:La santidad entrega consuelo
En un mundo que parece estar fuera de control, que parece tan malvado, donde el mal parece ser recompensado y lo correcto parece ser castigado, es vital recordar la santidad de Dios. Cada situación, ubicación o relación en la que has estado, ahora está y estará bajo la cuidadosa soberanía de Aquel que es completamente santo. A nuestro nivel, nunca se verá de esta forma, pero tu Señor está gobernando. Lo que él hace siempre es correcto; lo que él dice siempre es verdad; lo que él promete siempre lo cumplirá. Tienes que predicarte este mensaje a ti mismo una y otra vez: el mal no está en control; la injusticia no está gobernando; la corrupción no es rey; Satanás no tendrá la victoria. Dios es, y siempre será, digno de tu confianza por esta razón: él es santo. Con poder santo, él vencerá todo mal que haya entristecido y dificultado nuestras vidas y nos librará por siempre para vivir en un mundo libre de todo lo que está mal.La santidad provoca reprimenda
Para descubrir otro impacto que tiene la santidad de Dios en la vida real, necesitamos volver a Isaías 6. Observa la respuesta del profeta a su llamativa visión en el verso 5: «“¡Ay de mí! porque perdido estoy, pues soy hombre de labios inmundos y en medio de un pueblo de labios inmundos habito, porque mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos”». Isaías no tiene una respuesta «impresionante» a la santidad de Dios. Sí, está pasmado, pero pasmado en quebrantamiento porque reconoce cuán moralmente separado está de Dios. Es solo de cara a la santidad de Dios que tú y yo, como Isaías, seremos quebrantados por el desastre del pecado que mora en nosotros. Verás, nosotros tenemos un problema: el pecado no siempre parece pecaminoso para nosotros; a menudo, es atractivo y atrayente. Es solo de cara a la santidad de Dios que te darás cuenta completamente de que el pecado es más que una lista de malos comportamientos y más que el quebrantamiento de un conjunto de reglas abstractas. Al contrario, el pecado es una condición desastrosa del corazón que provoca que nos rebelemos voluntaria y repetidamente contra la autoridad de Dios y hagamos aquello para lo que nunca fuimos diseñamos. Es la santidad de Dios la que nos dice que debido a que no podemos escapar de nosotros mismos, todos necesitamos un Salvador que puede hacer lo que nosotros no podemos: rescatarnos de nosotros mismos. Simplemente no puedes considerar la santidad de Dios sin también lamentar tu pecado y clamar por la gracia de Jesús.La santidad define el llamado
Puesto que la santidad es la esencia del carácter de Dios, se transforma en nuestro llamado como sus hijos por herencia. Pedro dice: «Como hijos obedientes, no se conformen a los deseos que antes tenían en su ignorancia, sino que así como aquel que los llamó es Santo, así también sean ustedes santos en toda su manera de vivir. Porque escrito está: "Sean santos, porque yo soy santo"» (1P 1:14-16). Esta es la mejor manera de entenderlo: eres santo, y has sido llamado a ser santo. Si eres hijo de Dios, estás frente a él justificado porque la justicia perfecta de Jesús te ha sido cedida a tu cuenta personal. No obstante, existe un segundo aspecto en esto: eres santo porque has sido comprado con la sangre de Jesús y no te perteneces a ti (ver 1Co 6:19, 20). Decir que eres santo significa que has sido apartado por la gracia de Dios para los propósitos de Dios. Tu lealtad ya no está con el reino de tu éxito y felicidad, sino que con el progreso del reino de la gloria y la gracia. ¿Dónde haces esto? Lo haces donde sea que estés, con quien sea que estés y en cualquier cosa que hagas. Existe un tercer y final aspecto: has sido llamado a vivir una vida santa. Esto significa que entre el «ya» de tu conversión y el «todavía no» de tu ida a casa, la obediencia importa. Cada pensamiento, cada deseo, cada palabra, cada decisión y cada acción deben hacerse en un espíritu de humilde rendición a los mandamientos de Dios. Mientras consideras la imposibilidad de este llamado, toma tiempo para recordar que Dios nunca te llama a realizar una tarea sin capacitarte para hacerla. Dios nos llama a ser santos, luego envía a su Espíritu Santo a vivir dentro de nosotros para que podamos tener la sabiduría y la fortaleza que necesitamos para rendirnos a su santo llamado en todo lo que hacemos.Celebra la santidad
¿Adónde nos lleva una discusión sobre la santidad de Dios? Nos lleva a celebrar su gracia. Debido a su gracia, sabemos que nuestro Señor es santo. Debido a su gracia, somos aceptados y no somos rechazados por él. Debido a su gracia, somos consolados por su santo gobierno. Debido a su gracia, somos conscientes de la gravedad del pecado que nos infecta a todos nosotros. Debido a su gracia, corremos a Dios por ayuda y no huimos de él por miedo. Debido a su gracia, Dios asignó a su perfecto Hijo para ser el perfecto sacrificio por su pueblo imperfecto. Debido a su gracia operando dentro de nosotros, experimentamos la convicción de pecado y un deseo por vivir vidas santas. Debido a su gracia, hemos sido invitados a vivir en la santa presencia de Dios para siempre. La santidad de Dios destruye nuestra autonomía y autosuficiencia y nos lleva al Salvador, quien es el único capaz, por su vida y muerte, de unir a un pueblo impío a un Dios santo. Dios nos revela su santidad no como una advertencia de la que debamos huir en terror eterno, sino como una bienvenida para correr a él, donde los pecadores débiles y fracasados siempre encontrarán una gracia que perdura para siempre.Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web . Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
La doctrina de la existencia de Dios
Los seres humanos quieren que Dios exista
Estuve en el norte de India, turisteando en una de las altas y santas ciudades del hinduismo, cuando nos invitaron a entrar a un templo. Solo puedo describirlo como un «centro comercial de los dioses». Este templo tenía muchos pisos de altura, con muchos pasillos, y en cada pasillo habían muchas habitaciones (como un centro comercial en Estados Unidos). En cada habitación había una especie de representación física del panteón de dioses hindúes. Mientras subía piso a piso, caminaba de pasillo en pasillo y miraba habitación tras habitación, mi mente estaba pasmada y mi corazón, roto. ¿Por qué? Este «centro comercial de dioses» era un retrato físico poderosamente imponente de una realidad espiritual profunda: los seres humanos anhelan que Dios exista. Este anhelo no siempre resulta en una actividad religiosa, pero es inevitable a pesar de nuestro de punto de vista filosófico. Hubo algo más que me golpeó ese día, como una violenta puñalada en el corazón. Cada ser humano tiene este anhelo de que exista Dios, entonces miles de millones de personas responden a este anhelo de una manera horrible y destructivamente incorrecta. Todo sobre ese templo estaba mal. Todo sobre él estaba corrompiendo el corazón y la vida de las personas que van ahí. Todo sobre él era una desilusión, una mentira que enceguece sus ojos y ensordece sus oídos a las verdades reales sobre el Dios real. Y sin embargo, las personas a mi alrededor estaban más que emocionadas por estar en el templo. Para muchos de ellos, parecía ser el pináculo de su experiencia espiritual. Yo quería gritar: «¡no, no, no! ¡Esta no es la realidad! ¡Esto nunca satisfará tus anhelos! ¡Esto nunca te dará la paz que tu corazón desea! ¡Esto nunca te acercará al Dios para el que tu corazón está diseñado tener comunión! ¡Todo esto está mal!» No obstante, no podía y no lo hice. Solo me fui con un corazón roto en la oscuridad, pero al mismo tiempo, estaba profundamente agradecido de que a mis ojos se les hubiera otorgado vista.La Biblia no aboga a favor de la existencia de Dios
Si lo piensas, la Biblia no expone un argumento lógico y detallado para la existencia de Dios. Una razón para ello es que la Biblia no fue escrita como un libro de texto de teología sistemática. No obstante, creo que existe otra razón fundamental: la Biblia no contiene una sección que pruebe la existencia de Dios porque la Biblia lo declara. Podrías argumentar que cada libro de la Biblia es una declaración histórica de la existencia de Dios. Cada forma de literatura en la Biblia es un medio creativo de anunciar su existencia. Cada mandamiento enseña lo que significa la existencia para la existencia humana. Cada discusión teológica revela el significado de la existencia. La historia de la Biblia es la historia de Dios; nunca le cede el centro del escenario a alguien más. Así como una emocionante obra de Broadway, nada en la Biblia tendría sentido si quitas el personaje principal de la trama. La Biblia no espera mucho para comenzar su declaración página a página de la existencia de Dios, de hecho, ¡no espera en lo absoluto! Tan pronto como se abren las cortinas y las luces se prenden, el personaje principal avanza hacia el centro del escenario para decir sus líneas más importantes: «En el principio Dios…» (Gn 1:1). A partir de ahí, el guión comienza a revelarle a la audiencia el poder, la santidad, la soberanía, la sabiduría, la gracia y mucho, mucho más de Dios. La declaración no solo hace a la Biblia su libro, sino que hace la vida y todo lo que contiene suyo también. Dios existe antes de la historia, él es el autor de la historia y él controla a los personajes, la trama y el destino de todo aquel que existe en la historia. Él nunca cambia, pero controla todas las vueltas y giros de la trama. Él crea cosas gloriosas, personas gloriosas y eventos gloriosos, todo para darse gloria a sí mismo. ¿Por qué importa la existencia de Dios? Estoy profundamente convencido de que solo nos conoceremos a nosotros mismos si lo conocemos a él primero. Solo entenderemos la profundidad de nuestra necesidad una vez que entendamos la extensión de su gloria. Solo entenderemos el verdadero significado de la vida cuando primero aceptemos el verdadero significado de su existencia. Solo sabremos lo que significa ser completamente humano cuando primero vivamos en sumisión a la completa realidad de que él era, él es y él será. De esta manera, la doctrina de la existencia de Dios no es un libro académico, empolvado «de la biblioteca de la teología» para que nosotros lo mastiquemos una y otra vez. No, es quizás la cosa más práctica y formativa que jamás podrías analizar. Simplemente, no podemos aceptar esta verdad e irnos sin cambiar.Tres maneras en que Dios declara su existencia
Por tanto, ¿cómo declara la Biblia la existencia de Dios? Aquí hay tres temas entretejidos a lo largo de la Escritura que unen la historia bíblica:1. Dios declara su existencia a través de la creación
La existencia de Dios nos es predicada por medio de la obra más visible de sus poderosas manos: el mundo físico que nos rodea. No tienes que viajar muy lejos de donde estás ahora; es más, no tienes que viajar para nada para poder ver y experimentar las maravillosas y multifacéticas glorias del mundo físico en el que vives. Mientras más tiempo tomes para usar tus sentidos, más lugares visites o más intentes entender cómo funcionan las cosas y cómo las cosas creadas se interconectan y dependen la una de la otra; más te impresionarás. Justo cuando pensabas haberlo visto todo, algo aún más maravilloso te sorprende. La Biblia es muy clara en que todas estas glorias físicas están intencionalmente diseñadas para señalarte a Dios (ver Sal 19 y Ro 1). Todas las cosas que puedes probar, tocar, oler y ver no son solo diseñadas para persuadirte de la existencia de Dios, sino que para asombrarte con su gloria. Las maravillas de la creación que los científicos recién están indagando en la superficie del conocimiento son un argumento diario para la asombrosa sabiduría, poder y gloria del Único que creó cada una de esas maravillas.2. Dios declara su existencia por medio de su providencia
Existe una manera en la que la historia bíblica tiene solo tres elementos fundamentales:- Dios te dice qué va a hacer (profecía)
- Luego, te dice cómo lo hizo (narración)
- Finalmente, él interpreta lo que ha hecho (doctrina)
Ahora, la única manera en que la historia bíblica puede avanzar de esta manera es si el Dios detrás de la historia tiene control absoluto sobre cada lugar, evento, persona y cosa. No existe ninguna suerte, destino o probabilidad. No existen momentos afortunados donde las circunstancias no controladas se intersectan y resultan en algo positivo.
Si estudias no solo la historia bíblica, sino que también el movimiento de la historia humana en general, no serás confrontado con la teología de la probabilidad, sino que al contrario, con la teología de la providencia de Dios. Por supuesto, si miras a nivel horizontal a menudo puede parecer que el caos reina, con un destino y probabilidad entremezclados, pero si miras desde arriba, serás confrontado con la historia que se mueve de acuerdo a la voluntad de alguien más grande que nosotros, sin importar cuán grandes o poderosos podamos ser (ver Dn 4:34-35).3. Dios declara su existencia a través de su gracia
No existe otra explicación para las bendiciones que todos experimentamos, aun en este mundo quebrado, aparte del hecho de que existe un Dios de maravillosa y generosa gracia. Él nos da gracia con su paciencia, con su provisión, con su fuerza, con su sabiduría, con su conciencia moral, con su misericordia y la lista puede seguir. Su gracia no es solo vista en su voluntad para dejar que su justicia se retrase por otro día para que así todos tengamos otra oportunidad para confesar nuestra rebelión y corramos a su misericordia (ver 2P 3:9), sino que también es vista en lo que experimentamos en el día a día (ver Mt 5:43-45). No merecemos el calor del sol, la lluvia que da vida, el sabor lujoso de una buena comida, la dulzura de un beso humano, la maravillosa belleza de un cordón montañoso, el sonido de la música bien compuesta, la capacidad de pintar belleza en un lienzo o de escribir una atractiva historia o aprovecharse de una bacteria y hacer que funcione para bien. Todas ellas existen y bendicen nuestras vidas porque detrás de la vida existe un Dios de sublime gracia. Simplemente, no puedes vivir un solo día de tu vida sin ser bendecido por su gracia de alguna manera.Por qué no creemos que Dios existe
Si Dios obra para hacer su existencia tan obvia, ¿por qué no la reconocen más personas? Es al responder esto que somos confrontados con uno de los efectos más trágicos del pecado: enceguece nuestros ojos y endurece nuestros corazones. El pecado nos capacita para mirar a las glorias de la creación y no a ver a Dios. El pecado a veces provoca que seamos ciegamente tercos y, otras veces, que seamos tercamente ciegos. A veces miramos y no vemos lo que debemos ver y otras veces miramos y nos rehusamos a reconocer que vemos (ver Ro 1:18-32). No solo somos ciegos, ¡sino que somos ciegos de nuestra ceguera! Nos decimos a nosotros mismos que vemos, sabemos y entendemos cuando no vemos claramente, cuando no conocemos profundamente y cuando no interpretamos bien. Por lo tanto, si eres capaz de ver lo obvio y entenderlo de una manera que altera la manera en que piensas sobre ti mismo y sobre cómo ves la vida, puedes descansar seguro de que la gracia de Dios te ha visitado. Se necesita la gracia que abre los ojos para ver, aceptar y entender el centro de la declaración de la Biblia: que Dios existe y reina en poder, santidad, sabiduría y gracia. Conocer a Dios comienza con la operación de su gracia y nuestro reconocimiento de que la necesitamos. Sin esa gracia, no existe argumento lo suficientemente poderoso para convencerte de su existencia. Sin la gracia, quedamos mirando una exhibición gloriosa y no vemos a Aquel de gloria que la creó y controla. ¡Que nunca demos el milagro de esta gracia por sentado!Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web . Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
La importancia de la doctrina
Diseñados para pensar
Podrías ser un plomero, un director ejecutivo en Fortune 500, una dueña de casa y una mamá que se queda en casa, un profesor de música o un atleta profesional, pero también eres un pensador a tiempo completo. Algunos de nosotros pensamos de manera incorrecta e inconsistente; otros, revelamos nuestro pensamiento de manera más pública que otros, pero si eres persona, piensas. Nunca has tenido un día sin pensamientos. Los niños pequeños, como mi Justin, nunca dejan de hacer preguntas. Los adolescentes constantemente se obsesionan con lo que es justo e injusto. Esposos y esposas discuten porque interpretaron una situación en particular de manera diferente. Los ancianos miran hacia atrás a lo largo de los años e intentan darle sentido a todo, a menudo paralizados por el remordimiento. Ves, todos lo hacemos: pensamos. Pensar sobre la vida, y nuestro deseo por entender, es algo profunda y únicamente humano. Llega al centro de cómo Dios diseñó que operáramos; sin embargo, tiende a no obtener la publicidad que debiera. La mayoría del tiempo, no nos damos cuenta de que estamos pensando y fallamos en entender el significado profundo que tiene en nuestras vidas. Cada día, en algún punto y en alguna manera, todos intentamos darle sentido a nuestras vidas. Algunos excavarán en el montón de artefactos de su pasado, recordando sus viajes he intentado descubrir qué habría pasado «si tan solo» hubiesen o no hubiesen hecho esto o esto otro. Otros se desestabilizarían una y otra vez por sus situaciones, ubicaciones y relaciones actuales, evaluando ciertas respuestas comparadas con otras; aún más, mirarán al futuro, esperado poder adivinar de alguna manera lo que está por venir y prepararse para ello. Las posibilidades son que probablemente hayas hecho las tres hoy o que, si estás leyendo esto por la mañana, no tardarás mucho en hacerlo.El significado del pensamiento
Cada ser humano ha construido una superestructura de suposiciones sobre la vida que funciona como el instrumento que se usa para darle sentido a la vida. Puede ser el resultado de una combinación de cosas, como la crianza, la educación, las experiencias de la vida y los rasgos de personalidad, pero todos miramos a la vida a través de esta red interpretativa. Es vital entender esto: el pensamiento siempre precede y determina la actividad. Quiero que te detengas y escribas esta oración. Si existe solo una cosa que debes llevarte de este largo artículo, necesita ser este concepto. Hazlo personal: mis pensamientos siempre preceden y determinan mi actividad. Es crucial que seas más consciente de la vibrante actividad mental que influencia tanto las decisiones que tomas, las palabras que pronuncias como las cosas que deseas. Tú y yo no actuamos a partir de instintos como el resto de las criaturas del reino animal. No hacemos lo que hacemos debido a lo que experimentamos en el momento. Al contrario, pensamos, hablamos y actuamos en función de la manera en que pensamos e interpretamos lo que estamos experimentando. Los experimentos sociales han demostrado esto vez tras vez. Si pones tres personas diferentes en la misma situación, pueden tener tres reacciones extraordinariamente diferentes. ¿Por qué? Porque cada persona ha interpretado esa situación a través de su red de pensamiento. Una variación en la interpretación siempre llevará a una variación en la respuesta.La importancia de la doctrina
Permíteme conectar todo lo que presenté sobre el pensamiento con la importancia de la doctrina. El Dios que te diseñó para ser un pensador es el mismo Dios que inspiró a los escritores del Antiguo y del Nuevo Testamento para escribir sus verdades. Dios nos diseñó para ver la vida a través de una red interpretativa y también nos dio su Palabra para dar forma a esa red. La Biblia es un libro, lleno de doctrina, que define lo que es bueno, correcto y verdadero. Un Creador amoroso la dio a sus criaturas dependientes para que supieran cómo darle sentido adecuadamente a la vida o, dicho de otra manera, la Biblia es el resultado tangible del «Dador de significado» explicando verdades fundamentales a los «hacedores de significado» que él creó. Toda persona que haya vivido existe en una necesidad desesperada por los misterios no revelados que componen el contenido de la Escritura. Sin ella, no sabríamos cómo pensar sobre la vida. No sabríamos con seguridad si lo que sabemos es verdad y ¡no sabríamos si lo que pensamos que sabíamos era bueno y moralmente correcto! Cuando entiendes la Biblia de esta forma, ya no queda relegada en los pasillos santos y separados de la religión institucionalizada. No, al contrario, la Biblia es un libro de vida dado para propósitos de vida, para que así todos en todas partes la usen para entender la vida y finalmente al Autor de la vida. Naturalmente, puesto que la Escritura contiene doctrinas, esas doctrinas no deberían estar reservadas para los seminaristas académicos. Son herramientas vivas y divinas de salvación, transformación, identidad y guía. Es por esta razón que escribo esta serie. Quiero ayudarte a pensar sobre las complejas doctrinas de la Biblia y quiero ayudarte a ver cómo ellas impactan tus pensamientos, tus palabras y tus acciones diarias.El propósito de la doctrina
Ahora que hemos visto la importancia y el propósito general de la doctrina, quisiera develar tres maneras específicas en las que la doctrina impacta nuestras vidas cotidianas.1. Toda doctrina entrega una explicación
No seríamos capaces de comprender completamente las implicaciones de la caída de Adán y Eva, el llamado de Abraham, la vida justa de Jesús, la cruz, la tumba vacía, la ascensión, el establecimiento de la iglesia, etc. si no fuera por las doctrinas explicativas de la Palabra de Dios. Por medio de la doctrina, Dios nos ayuda a entender cómo hemos actuado en pecado y cómo él ha respondido en gracia. No somos salvos por la doctrina, sino que por las cosas históricas que Dios ha hecho por nosotros por voluntad propia y con misericordia. La doctrina nos explica aquellas cosas para que podamos admitir nuestra necesidad, buscar la ayuda de Dios y avanzar de una manera nueva y mejor.2. Toda doctrina es una jerga
Toda doctrina con la que te topes en la Escritura entrega una jerga para las cosas que Dios sabe que son vitales que nosotros sepamos y entendamos. Nos permite resumir enormes cantidades de contenido y actividad histórica en una palabra. Por ejemplo, la doctrina de la justificación captura la naturaleza del carácter de Dios (completamente santo e intolerante al pecado), la necesidad humana (rescate de la depravación total) y la respuesta de Dios (ira contra el pecado) y provisión (el sacrificio de Cristo) para esa necesidad. Ahora podemos sustituir el término «justificación» por la historia completa de todas las cosas que Dios hizo para asegurar nuestra posición como sus hijos.3. Toda doctrina entrega un medio para un fin
Es muy importante recordarnos a nosotros mismos que las doctrinas de la Biblia nunca tienen el propósito de ser un fin en sí mismas, sino más bien, un medio para un fin. Las doctrinas que Dios ha revelado tienen un propósito mayor que darte un gran cerebro teológico y fueron creadas para darte más que solo un resumen y una confesión teológica. La doctrina tiene el propósito de ser un medio para un fin y el fin es una vida transformada.Arbustos de espinos y cipreses
Quizás la mejor palabra para representar lo que la doctrina de la Biblia fue creada para hacer por nosotros y en nosotros se encuentra en Isaías 55:10-13. El profeta compara las verdades en la Biblia con la lluvia y la nieve que caen y riegan la tierra. Lee lo que Isaías escribe:Dios, en su Palabra, y Jesucristo, durante su ministerio en la tierra, usan un montón de imágenes verbales para revelar verdades espirituales en términos físicos. No obstante, cuando lees este pasaje, debes admitir que es una de las imágenes verbales físicas más extrañas en toda la Biblia. No soy botánico, pero estoy bastante seguro de que si tuviera un arbusto de espinos en mi patio, la lluvia produciría un arbusto de espinos más grande, no un ciprés. No creo haber visto alguna vez una ortiga bien regada mutando mágicamente en un mirto. ¿Qué está intentando Dios comunicar, por medio del profeta, al forzar nuestro entendimiento botánico? ¿Qué nos está diciendo esta extraña metáfora sobre lo que Dios quiere que produzcan las verdades (doctrinas) de su Palabra?Porque como descienden de los cielos la lluvia y la nieve,Y no vuelven allá sino que riegan la tierra,Haciéndola producir y germinar,Dando Semilla al sembrador y pan al que come,Así será mi palabra que sale de mi boca,No volverá a mí vacía sin haber realizado lo que deseo,Y logrado el propósito para el cual la envié.Porque con alegría saldrán,Y con paz serán conducidos.Los montes y las colinas prorrumpirán en gritos de júbilo delante de ustedes,Y todos los árboles del campo aplaudirán.En lugar del espino crecerá el ciprés,Y en lugar de la ortiga crecerá el mirto.Y esto será para la gloria del Señor,Para señal eterna que nunca será borrada.
La doctrina resulta en transformación
Esta extraña imagen verbal tiene el propósito de llevarnos a una conclusión: las doctrinas encontradas en la Palabra de Dios no están diseñadas solamente para aumentar la información, sino más bien, para producir una transformación radical y orgánica. Como ves, las plantas que son regadas no se convierten en plantas más grandes, ¡se convierten en plantas completamente diferentes! El plan de Dios es que la lluvia de la doctrina bíblica caiga sobre nosotros y nos cambie. No seremos una mejor interpretación de nosotros mismos, sino que completamente diferentes espiritualmente. Dios usa la doctrina como un medio para convertir a personas enojadas en hacedores de paz; a personas codiciosas en generosas; a personas exigentes en siervos; a personas lujuriosas en puras: a personas sin fe en creyentes; a personas orgullosas en humildes; a rebeldes en obedientes; y a idólatras en adoradores del único Dios verdadero. Es por esta razón que la doctrina nunca debe ser reservada solo para los cerebros de nuestros teólogos académicos en el seminario. ¿Es importante para nuestros pensadores más inteligentes descomprimirlas para nosotros? Por supuesto, pero esas grandes doctrinas tienen implicaciones en la vida real. Tienen el propósito de transformarte desde adentro hacia afuera y de dar vueltas tu mundo. La intención de Dios es que nada en tu camino jamás sea igual. Cuando entiendes adecuadamente las doctrinas contenidas en la Escritura, transformarán tu identidad, volverán a dar forma a tus relaciones y redirigirán tus finanzas. Tu calendario, tus palabras, tus pasatiempos y tu ocio se verán diferentes. No pensarás en tu pasado ni en tu futuro de la misma manera que antes lo hacías y mirarás al presente desde una perspectiva completamente diferente. La doctrina es un regalo hermoso, proporcionada por un Dios de sublime gracia. No son creencias gravosas, que dificultan la vida; impactan la nueva vida y la nueva libertad. Son el ecosistema en el que crece el jardín de la transformación personal. ¡Espero que estés tan emocionado como yo lo estoy de comenzar a develar las doctrinas que se encuentran en la Escritura!Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
La doctrina de la creación
Preguntas de fe
Permíteme comenzar con una historia personal, porque sospecho que con lo que lidié no es diferente a la lucha de fe que muchos de ustedes están teniendo ahora mismo. Estoy seguro de que muchos de ustedes han buscado, o están buscando, la garantía de creencia que definió mi búsqueda también. Cuanto tenía dieciocho años, dejé mi casa y me marché para ir a una universidad cristiana. Tengo que ser honesto contigo: mi educación cristiana en realidad me dejó con tantas preguntas como con respuestas. Sin embargo, eso no es necesariamente algo malo; las personas perspicaces no obtienen información al tener las respuestas correctas, sino que al hacer las preguntas correctas. Estas preguntas que tuve en la universidad, junto con la declaración de la Guerra de Vietnam, provocaron que me matriculara en el seminario (quizás más por la Guerra de Vietnam que por mis preguntas, pero Dios usó ambas cosas para llevarme a donde necesitaba estar). ¿Cuáles eran mis preguntas? Para comenzar, estaba guiado completamente por el pensamiento de que mi fe en Dios debe ser creíble; debía ser defendible y debía ser práctica. De otra manera, una vida de fe simplemente no valía nada. También estaba convencido de que existe la verdad. Estaba totalmente persuadido de que la verdad debía existir en este mundo. Estaba convencido de que debían existir cosas que fueran verdad y si habían cosas que eran verdad, entonces, por defecto, debían haber cosas que eran falsas. No tenía sentido para mí que la vida fuera una colección de observaciones igualmente válidas (y a menudo opuestas). Si dos más dos es igual a cuatro, entonces dos más dos no puede ser igual a siete, o nueve, o cinco, o cualquier otro número, porque entonces los números no tendrían ningún sentido. Si dos más cualquier cosa puede ser igual a cuatro, entonces, ¿cuál es el punto de las matemáticas? Nunca podrías sumar, restar, multiplicar o dividir. El mundo de la calculación podría ser un mundo de total irracionalidad. Lo mismo debe ser verdad sobre la vida, razoné. Debe haber alguna estructura fundamental de verdad que sirviera como la red explicativa del universo.De vuelta al comienzo
Con este entusiasmo por saber lo que era verdadero y lo que era falso, acepté el desafío que mi hermano mayor, Tedd, me hizo: «regresa al comienzo». Si quería entender lo que es verdadero en el catálogo de las ideas que crean las conversaciones de la humanidad, sabía que tenía que volver al punto donde lo que «existe» estaba siendo formado en lo que iba a ser. Ese verano, tomé mi Biblia y comencé a leer y a estudiar Génesis. Con un marcador en mano, estudié los primeros tres capítulos de la Biblia. Mi vida cambió ese verano; mejor dicho, ¡la Palabra de Dios cambió mi vida ese verano! Era un hombre cambiado, convencido de que existen pocas cosas más prácticas para hacer a medida que buscas vivir a la manera de Dios en este mundo caído que volver regularmente al principio. Verás, en esa matriz donde todas las cosas estaban siendo formadas, encuentras cosas de profunda importancia. En esa matriz de los primeros tres capítulos de Génesis, Dios dice cosas reveladoras sobre sí mismo, sobre el mundo que creó y sobre las personas que puso en él. Este ensayo trata sobre volver al comienzo: de vuelta al comienzo para descubrir nuestro mundo, de vuelta al comienzo para descubrir el significado y el propósito de la vida.Las cuatro palabras más importantes
No sé tú, pero a mí me gustan las palabras. Me gusta leer y ver cómo autores emplean palabras, reuniéndolas para establecer un punto que es emocional, dramático, intelectual o humorístico. También me gusta escuchar a las personas. Me gusta escuchar y oír cómo toman las palabras de ese aparentemente interminable catálogo de vocabulario humano y las utilizan en una conversación. Dios fue cuidadoso e intencional con las palabras que él escogió para su Palabra; él quería asegurarse de que sus palabras llevaran el peso de su mensaje. Es por esa razón que amo completamente las primeras cuatro palabras en su Libro: «En el principio Dios…». Ahora, si tuvieras que preguntarle a las personas en tu iglesia cuáles son las cuatro palabras más importantes de la Biblia, estoy seguro de que recibirás una variedad de respuestas: «Yo soy el camino» o «No tengas otros dioses». Esas son frases de cuatro palabras que tienen un profundo significado, pero estoy convencido de que las primeras cuatro palabras de la Biblia son las más importantes porque sientan el fundamento para todo lo demás que trata la Biblia. Piensa en lo que se trata la Biblia: Dios. Es la historia de su diseño: un mundo perfecto con una gloria asombrosa y tangible. Es la historia de su pueblo: una raza de creación que se rebeló y destruyó todo lo bueno. Es la historia de su redención: un plan para rescatar, reparar, reconciliar y restaurar. Entonces, si esta historia se trata de Dios, tiene sentido que él domine las cuatro palabras del Libro.Antes que todo, Dios ya existía
Las primeras palabras de la Biblia ponen a Dios no solo en el origen de todas las cosas, sino que al centro de todas las cosas. Necesito escribirte eso nuevamente y te animaría a que lo anotes en alguna parte: las primeras cuatro palabras de la Biblia ponen a Dios no solo como el origen de todas las cosas, sino que al centro de todas las cosas. Si estaba in situ antes de que cualquiera cosa existiera, él merece llevarse el crédito por todo lo que existe. Si Dios fue el Creador de todas las cosas que existen, por defecto él tiene el derecho de definir lo que es bueno, correcto y verdadero. Si Dios fue la primera y única fuente de vida, entonces todo significado, propósito e identidad solo se encontrará por medio de él. Permíteme un momento para celebrar:Antes de que el mundo fuera formado, Dios ya existíaAntes de que el sol, la luna y las estrellas iluminaran el cielo, Dios ya existíaAntes de que la primera flor floreciera, Dios ya existíaAntes de que la primera fruta creciera en un árbol, Dios ya existíaAntes de que la primera ala de un águila aleteara, Dios ya existíaAntes de que el primer músculo de una gacela saltara, Dios ya existíaAntes de que la primera branquia de un pez se abriera, Dios ya existíaAntes del primer atardecer doradoAntes del primer monzón torrencialAntes del primer impacto de truenoAntes de la primera ráfaga de vientoAntes de la primera caída de nieveDios ya existía.Antes de que Adán sintiera aire en sus pulmonesAntes de que sintiera el pasto entre sus piesAntes de que sintiera la luz en sus ojosAntes de que tuviera gusto en su lenguaAntes de que escuchara sonido en sus oídosAntes de que Adán pusiera sus ojos en la belleza de su esposa EvaAntes de que caminaranHablaranRieranSe abrazaranSe besaranAmaranDios ya existía.Antes de la primera familia, de la primera casa, de la primera villa o del primer gobiernoAntes de cualquier primera cosa…Dios ya existía.
Si Dios ya existía, entonces todo lo que él declara existe. Eso significa que el universo y todo lo que en él hay debe ser visto y comprendido de una cierta manera: la manera de Dios.
La doctrina de la creación es la creencia clave, el límite y el supremo punto de inflexión. Destruye la neutralidad. Tú estás de un lado o del otro, y el lado que escojas formará todo en tu vida, desde los momentos más insignificantes hasta las decisiones que tienen profundas consecuencias.Tres peligrosas mentiras
En este momento, probablemente estás pensando: «bueno, Paul, dejaste claro el punto. Entiendo que antes de cualquier cosa, Dios ya existía, y que él está al centro de todas las cosas. Sin embargo, ¿qué significa eso para mí? ¿Cómo se aplica la doctrina de la creación donde la teoría se pone a prueba en mi vida cotidiana?».
¡Gran pregunta! Ese es exactamente el propósito de esta serie: toma las grandes doctrinas de la Biblia, generalmente reservadas para aulas académicas y aplicarlas a la vida real. La doctrina de la creación expone, luego nos llama a cada uno de nosotros a huir de tres mentiras muy atractivas y seductoras.1. La mentira de la autonomía
La autonomía nos seduce a pensar que somos criaturas independientes con el derecho de hacer cualquier cosa que queramos con la vida que nos pertenece. Tan solo escucha algunas las canciones más populares de nuestra cultura: «It’s My Life» [Es mi vida] Bon Jovi y «A mi manera» de Frank Sinatra.
No obstante, escucha la canción de Génesis 1:1: «En el principio Dios…». Esa canción es tocada en una melodía radicalmente diferente. Si Dios fue primero, nuestras vidas nunca nos han pertenecido. Tú y yo no tenemos el derecho de pensar, desear, actuar y hablar como si así lo fuera.2. La mentira de la relatividad
La relatividad significa que en el catálogo de ideas que la comunidad humana genera constantemente, no existe aquello como la verdad absoluta. «Cada uno con lo suyo» o «mientras no hiera a alguien más» son frases populares. La relatividad declara que una idea es simplemente tan válida como la otra, y que somos libres de escoger del bufé y construir nuestro mundo a su alrededor.
La filosofía de Génesis 1:1 estaría rotundamente en desacuerdo. Si Dios estuvo aquí en el principio, y si todo en el universo le pertenece a él, entonces lo que él dice es verdad y lo que sea que no esté de acuerdo con él es falso por su naturaleza orgánica fundamental. La doctrina de la creación establece claramente el límite: hay verdad, hay falsedad y no hay un catálogo abierto de ideas igualmente válidas.3. La mentira de la autosuficiencia
La autosuficiencia nos engaña para pensar que tenemos todo en nosotros para buscar lo que sea que esa autonomía nos ha dado licencia para buscar y ser quien sea que la relatividad dice que podemos ser. La autosuficiencia rechaza la asistencia de otros y depende solamente en sí misma para obtener experiencia, prosperidad y bienestar.
Génesis 1:1 pinta una imagen completamente diferente. Si Dios es la fuente de vida y si somos resultado de su creatividad que da vida, entonces somos completamente dependientes de él para la vida, la identidad, el significado y el propósito. No solo eso: dependemos de otras personas también. Cuando ves la doctrina de la creación en los primeros tres capítulos de Génesis, encontrarás que Adán y Eva vivieron en constante comunión tanto con Dios como el uno con el otro. La autosuficiencia nunca existió, incluso en un mundo perfecto.Hazlo real
Antes de que termines este artículo y vuelvas a tu rutina, quisiera ayudarte a aplicar esta doctrina a tu vida. Reflexiona en cómo podrías ser seducido diariamente por la autonomía, la relatividad y la autosuficiencia.
Autonomía
- ¿De qué manera tu corazón responde cuando se te pide que te sometas a la autoridad o a alguien más?
- ¿En qué maneras te olvidaste de la presencia y el plan de Dios esta semana, al vivir como si fueras un ser autónomo e independiente?
Relatividad
- ¿Cómo tu corazón tiende a responder cuando alguien critica o no está de acuerdo con tus acciones o puntos de vista?
- ¿En qué formas transaste o minimizaste las verdades de la Palabra de Dios esta semana, viviendo un cierto tipo de relativismo?
Autosuficiencia
- ¿Cómo tu corazón tiende a responder cuando no puedes lograr algo por ti mismo o cuando alguien más propone una alternativa más favorable a la tuya?
- Reflexiona sobre cómo tu existencia diaria depende tanto de Dios como de otras personas. ¿Cómo puede ser una fortaleza admitir la debilidad?
No tengas miedo de examinar tu vida a la luz que pone al descubierto la doctrina de la creación. Sí, Dios se trata completamente de sí mismo, pero él no es solo el Creador glorioso de todo lo que existe, él es el Salvador misericordioso de la raza humana. Él murió para perdonarnos cuando buscamos vidas autónomas, relativas y autosuficientes y resucitó para liberarnos de nuestra esclavitud al yo.
Cuán dulce es pensar que el Creador nos dará la gracia que necesitamos para vivir como él lo diseñó en el principio, aunque el mundo se haya perdido.Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
Una viuda que dio todo lo que tenía
La historia
Quisiera que te detengas y leas 1 Reyes 17:8-24. Haz como si estuvieras ahí. Ponte en los zapatos de la mujer. A veces creo que leemos la Biblia de manera estoica. En ocasiones, creo que olvidamos que los personajes en las historias insertadas en el Antiguo Testamento eran personas igual que nosotros. Ellos tenían esperanzas y sueños; creían y dudaban; sentían alegría y experimentaban desolación; sufrían dolor real; no sabían qué pasaría después.La viuda de Sarepta
Imagina el sufrimiento de esta mujer: no solo estaba sufriendo la pérdida de su esposo, sino que también ahora era forzada a enfrentar su muerte y la de su hijo. Es innegable el espantoso estado en el que ella se encontraba. ¿Acaso podría empeorar? ¿Acaso la vida podría ser más oscura? Sin embargo, lo que ella no sabía era que Dios había decidido hacer brillar en ella la luz de la vida gloriosa. Dios ya había decidido que ella fuera parte de algo más maravilloso que cualquier cosa que su quebrantado corazón pudiera haber imaginado jamás. Dios había elegido a esta débil y quebrantada mujer para ser parte de algo que influenciaría a personas de fe hacia la eternidad. Dios había decidido no solo darle vida, sino que también declarar por medio de ella que él es la resurrección y la vida. El método que se utilizaría para todo esto sería una petición indignante, una a la que honestamente yo me hubiese rehusado.La petición
Encontramos a la viuda en las puertas de la ciudad, recolectando leña para hacer fuego para su cena fúnebre. Un extraño, a quien conocemos como Elías, le pide agua: «por favor, tráeme una vasija con un poco de agua para beber» (v.10). La respuesta de la viuda a esta primera petición me sorprende. ¿Por qué? Porque sale de su propio sufrimiento para entregarle a este hombre que no conoce algo de beber. Recuerda: lee la historia como si estuvieras ahí. Luego Elías hace otra petición. Increíblemente, le pide a esta mujer (que no tenía nada más que un poco de harina y un poco de aceite) que le traiga un trozo de pan junto con el agua. Puedo imaginarme a la mujer gritando: «¿pan? ¿¡Estás loco!? Estoy completamente sola, hay una hambruna en todos lados, ¿y tú me pides pan?». No obstante, la viuda no pierde la cabeza ni huye. Ella responde, «tan cierto como el Señor vive… no me queda ni un pedazo de pan; solo tengo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en el jarro. Precisamente estaba recogiendo unos leños para llevármelos a casa y hacer una comida para mi hijo y para mí. ¡Será nuestra última comida antes de morirnos de hambre!» (v.12). Aquí es cuando la historia da un vuelco. Elías declara, «porque así dice el Señor, Dios de Israel: “No se agotará la harina de la tinaja ni se acabará el aceite del jarro, hasta el día en que el Señor haga llover sobre la tierra”» (v.14). La historia concluye con bendición: «cada día hubo comida para ella y su hijo, como también para Elías» (v.15).Tomar una decisión
Esta es una de las muchas elecciones de fe que se encuentran a lo largo de toda la narración bíblica. ¿Acaso la viuda hará lo que es lógico y guardará el aceite para ella y para su hijo o le confiará lo último que tiene en la tierra al Creador del cielo y de la tierra? Esta querida viuda, sin poder más, decidió hacer el pan que pidió el profeta. ¿Qué habrías hecho tú? Si somos honestos con nosotros mismos, muchos de nosotros habríamos guardado los ingredientes. Al actuar por fe, la viuda no solo le hizo un pan a Elías, sino que hizo uno para ella y para su hijo, y pudo hacer muchas comidas para todos ellos, porque la harina y el aceite no se acabaron. La bendición de la harina inagotable es una imagen física de que el Dador de vida había invadido su vida por su gracia. Mucho antes de que hubiera comido su provisión, él la había escogido no solo para experimentar la vida, sino que para ser un instrumento de la vida y del ministerio continuo del profeta. A menudo, Dios nos pide entregar lo que nos queda para hacer algo más grande de lo que nuestras pequeñas mentes pueden imaginar.La historia no ha terminado
Esta historia habría sido suficientemente sorprendente si hubiera terminado en el versículo 16. Sin embargo, no es así. Da un vuelco aún más dramático de lo que el lector puede esperar. De pronto, el hijo de la viuda sufre lo que parece ser una enfermedad terminal; los signos físicos en este pasaje nos dicen que el niño estaba muriendo. ¿Por qué Dios permitiría que suceda esto? ¿Tenía algún sentido entregarles provisiones inagotables para el sustento del niño y luego permitir que muera inmediatamente después? ¿Acaso Dios no debería premiar a la viuda por su acto de fidelidad? Desde la distancia, parece una broma de muy mal gusto. Esto no es una broma de mal gusto; no, ¡es un llamado divino! ¿Qué quiero decir con esto? Dios había elegido a esta pobre viuda y a su único hijo para incluirlos en la profecía del evento más importante de la historia. Dios había decidido que ella fuera un testigo viviente de la muerte y de la resurrección. A través de la viuda de Sarepta, Dios se declaraba a sí mismo no solo como el Dador de vida (en términos de dar la provisión para las necesidades de sus hijos), sino que también como el Dador de vida que puede hacer lo que ninguna persona jamás puede hacer: vencer a la muerte. ¡Qué imagen! El profeta se tendió sobre el cuerpo del niño, clamó a Dios para que le diera vida, el niño comenzó a respirar nuevamente y el profeta pudo entregarle de vuelta el hijo a su madre. Repito, ponte en la escena de esta historia. ¡Cuán desanimante, y luego maravilloso, y luego depresivo, y luego increíble habrían sido esos momentos para todos los que estaban involucrados!Nuestra historia
Creo que la mayoría de los lectores de este sitio web no ha experimentado una hambruna de esta magnitud, tampoco ha tenido un hijo que haya sido resucitado. Entonces, ¿cómo se aplica esta historia a nuestras vidas? Es vital entender que este momento no es solo una historia de un libro, sino que un momento profético para cada hijo de Dios. Este momento de muerte y vida del hijo de la viuda es una profecía física de otro Hijo único que moriría y resucitaría. Jesús moriría, llevando nuestros pecados, pero no permanecería muerto. No, se levantaría de la tumba conquistando la muerte, dando vida a todo aquel que pusiera su confianza en él. La resurrección del hijo de la viuda es un dedo histórico que apunta a la futura resurrección del Hijo del Hombre, el Señor Jesucristo. Cuando ella salió a recoger leña para su última cena, la viuda de Sarepta no tenía idea del increíble vuelco que daría su vida. No era su último día porque lo que la acechaba no era la sombra de la muerte, sino que la del Dador de vida, que no solo le daría vida, sino que por medio de su vida predicaría a todos los que creen. Y todo comenzó con la aparentemente indignate petición de un extraño, seguido por un acto de fiel obediencia. Otros recursos relacionados: ¿Por qué hay historias en la Biblia? Vivan una vida desapercibida ¿Por qué dirías que sí?Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web . Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
Nuevo año, nuevo tú
Preguntas para reflexionar
- ¿Qué quieres cambiar en este nuevo año?
- ¿Cómo puedes hacer cambios en esa área en los pequeños momentos de la vida?
- En el pasado, ¿qué te ha impedido que cambies en los pequeños momentos?
- ¿Cómo puedes aprovechar las nuevas misericordias que se te ofrecen?
Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita su sitio web .Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
Tres respuestas del evangelio para la ansiedad
Yo soy organizado por naturaleza. Organizo proyectos con meses de anticipación y sistemáticamente los desarmo. Trato de trabajar rápida y eficientemente durante el día y hacer la mayor cantidad de cosas que pueda.
No fue mi elección funcionar con esta mentalidad; Dios puso en mí la personalidad para trabajar de esta forma, y por su gracia, he podido usar estos dones para ser productivo en el ministerio. Sin embargo, al mismo tiempo, debido a mi pecado, tiendo a ponerme irritable, inquieto y ansioso cuando las cosas no funcionan exactamente de acuerdo a como yo lo había planeado.CRISTIANOS ANSIOSOS
Sé que no soy el único cristiano que se pone ansioso. Tal vez eres organizado como yo y luchas por dejar el control. Quizás tienes un pasado realmente doloroso y hoy te ves entrampado en el dolor que experimentaste. Puede ser que estés pasando por un momento realmente difícil y no puedas ver la luz al final del túnel. Como un consejero bíblico con experiencia, sé de primera fuente cuántos cristianos luchan con la ansiedad. Sin embargo, y lo que es más importante, Jesús sabe, a diferencia de mí, que él mismo puede proporcionar la cura. En Mateo 6, Cristo dice, “No se preocupen por su vida…” y nos entrega tres perspectivas del evangelio que nos ayudan a combatir nuestra ansiedad en el día a día.1. El evangelio en la creación
“Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas? ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida? ¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? (Mateo 6:26-30) Cuando luchas con la ansiedad, Jesús te dice que observes la creación. En el mundo físico tenemos constantes recordatorios teológicos de que Dios no abandona la obra de sus manos. Las aves del cielo, las flores del campo y el sinfín de organismos vivos apuntan al amoroso cuidado de Dios. Si Dios se preocupa de esa manera de las aves y de las flores, ¿cuánto más se preocupará de aquellos que hizo a su imagen? Si Dios alimenta y viste a los animales y plantas que no tienen alma eterna, ¿cuánto más él proveerá para aquellos que están cubiertos por la costosa sangre de su hijo? Tienes un motivo para descansar porque la creación te predica un evangelio de fidelidad divina.2. El evangelio en la paternidad de Dios
“Así que no se preocupen diciendo: ‘¿Qué comeremos?’ o ‘¿Qué beberemos?’ o ‘¿Con qué nos vestiremos?’ Porque los paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan.” (Mateo 6:31-32) A diferencia de los paganos, los cristianos tenemos un Padre celestial que de forma voluntaria, fiel y eterna toma la responsabilidad de sustentarnos. Tiene sentido que los paganos se preocupen, porque no tienen la seguridad de la provisión divina. Sin embargo, los cristianos no debiésemos ponernos ansiosos, pues tenemos un Padre que sabe exactamente lo que necesitamos y que está presente en el proceso de entregarlo, en el momento en el que lo necesitamos y en la ubicación exacta donde lo necesitamos. Aunque no conozco tu historia, quisiera tratar de ser claro: si no tienes lo que crees necesitar en este momento, es porque no lo necesitas ahora. La ansiedad pertenece a los paganos; preocuparse por la vida no tiene sentido para los hijos del Dios Altísimo. Nunca decimos esto públicamente, pero muchos de los cristianos ansiosos lo son porque creen ser más inteligentes que Dios.3. El evangelio en el reino
“Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.” (Mateo 6:33-34) El llamado a buscar el reino de Dios es en sí gracia, porque sólo cuando busco el reino de Dios soy libre de buscar el mío. No sé si has reconocido esto o no, pero hay una relación directa entre el reino del yo y la ansiedad. Gran parte de tu ansiedad, si es que no toda, se expresa cuando estás intentando sentarte en el trono de tu vida. Las personas más confiadas que he conocido han sido las que descansaban en la provisión y el cuidado de Dios. Los creyentes menos ansiosos con los que he conversado han sido aquellos que verdaderamente sometían su vida a la voluntad de su Padre. A la inversa, las personas más ansiosas que he aconsejado estaban guiadas por la búsqueda de un tesoro terrenal y se olvidaban del evangelio. Pero seamos honestos: tú y yo somos olvidadizos también. Somos ciegos para ver el evangelio en la creación, se nos olvida el evangelio que se nos muestra en la familia de Dios de la que formamos parte y a menudo olvidamos completamente el evangelio en el reino. ¡No es de extrañar que seamos ansiosos! Sin embargo, en nuestra ansiedad, Jesús no nos regaña. Él no levanta su voz y dice “¡Olvídenlo! No puedo creer que ustedes, necios, prefieran ir tras el mundo en vez de buscarme a mí”. Al contrario, con cariño y paciencia, él nos busca una vez más y nos lleva a su eterna, imparable y gloriosa gracia.Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita www.paultripp.com. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
Cinco principios bíblicos para llegar a ser mejores amigos
LO QUE DICE LA BIBLIA
Es importante que sepan por qué Dios diseñó la amistad y qué tiene que decir Él al respecto. Por medio de su Palabra, Él nos ha dado un lente preciso que no solo nos ayuda a no ser ingenuos, sino que también previene que nos convirtamos en unos cínicos. A continuación, quisiera compartirles un par de principios orientadores sobre la amistad que deberían ayudarlos a mantener relaciones sanas:Las amistades fueron planeadas
En Génesis 2:18, Dios dijo que no es bueno que el hombre esté solo. Esta afirmación abarca mucho más que solo el matrimonio; se aplica al diseño de Dios para toda la humanidad. La palabra «ayuda» usada para describir a Eva, no se usa para definirla como una colega; más bien, como una compañera. Dios nos creó para vivir con compañeros porque Él es un Dios sociable, que vive en comunidad en la Trinidad como Padre, Hijo y Espíritu. Hay beneficios que obtenemos naturalmente de esas amistades. Uno de ellos es el hermoso beneficio de tener un compañero para la vida. Otro beneficio es tener personas a nuestro alrededor que nos consuelen en los tiempos difíciles (Job 2:11). Por último, entre muchos otros beneficios, podemos disfrutar de amistades honestas que nos llevarán al arrepentimiento (Pr 27:6). Los cristianos necesitan ir en búsqueda y sumergirse en una comunidad. Aunque la mentalidad de «lobo solitario» a menudo es aplaudida por nuestra sociedad, la verdad es que vivir en aislamiento es muy peligroso y solitario. No se aparten de las personas, porque están rehuyendo de su diseño original.Las amistades pueden convertirse en ídolos
Si bien la compañía humana es hermosa, la relación principal para la cual Adán y Eva fueron diseñados es la relación con Dios. La comunión vertical con su Creador les entregaría el fundamento para su comunión horizontal. Sin embargo, puesto que tendemos a adorar y a servir a la creación más que al Creador (Ro 1:25), nuestras amistades pueden convertirse en ídolos. Dios ya nos ha dado todo lo que necesitamos solo en Cristo para vivir y ser íntegros (2Pe 1:3). Esto significa que no necesitamos buscar una perfecta satisfacción relacional en personas imperfectas. La ironía es que cuando revertimos el orden y elevamos a las personas por sobre Dios, ¡terminamos arruinando las relaciones terrenales con la presión que ponemos en ellas para que nos satisfagan!Las amistades serán difíciles
La historia primitiva de la amistad ve desde lo perfecto a lo malo, llegando a lo peor. La armonía del compañerismo desaparece cuando Adán usa a Eva como chivo expiatorio para evitar la responsabilidad de sus actos (Gn 3:12). Luego, en el próximo capítulo, ¡Caín mata a su hermano Abel! Muchos de nosotros no nos identificamos con el asesinato de un hermano o de un amigo, pero el mismo pecado que gobernaba a Adán, a Eva y a Caín existe en nuestros corazones y en los de nuestros amigos. Llevamos motivaciones egoístas, envidiosas, avaras y mucho más a nuestras relaciones, frecuentemente sin siquiera saberlo. ¡No me sorprende que sean un desastre! No se impacten cuando sus amigos los decepcionen o hagan algo peor.Las amistades son redentoras
Si Dios realmente nos amara, ¿no haría que nuestras relaciones estuvieran libres de conflictos? ¡Me encantaría! No obstante, la verdad del asunto es que el propósito principal del Señor en nuestras vidas es la redención –la limpieza constante del pecado de nuestros corazones (Fil 1:6)–. No hay otro lugar donde ese pecado esté más expuesto que en una relación, donde una persona imperfecta vive con otra persona imperfecta en un mundo caído. Cuando nuestro pecado o el pecado de nuestros amigos es expuesto, tenemos dos opciones: huimos o nos rendimos. ¿Se esconden avergonzados, se defienden a sí mismos, culpan a otros, critican innecesariamente o guardan rencor? O ¿confiesan su pecado, piden perdón, dicen la verdad, son misericordiosos y se animan unos a otros? El diseño de Dios consta en que los problemas que enfrentamos con nuestras amistades redentoras prueben y fortalezcan nuestra fe, para que así seamos perfectos e íntegros, sin que nos falte nada (Stg 1:2-4). No huyan de estas pruebas. Ríndanse y regocíjense, ¡aunque no tengan ganas de alegrarse!Las amistades traen esperanza
Todos buscamos consejos y trucos que mejorarán nuestras amistades –comunicación más efectiva, estrategias para resolver conflictos, estudios sobre el género, tipos de personalidad, etc.– Es cosa de ir a la sección de autoayuda en cualquier librería. No obstante, la realidad es que no hay secretos que garanticen relaciones libres de problemas. Al contrario, nuestras amistades tienen solo una esperanza: Jesucristo. El quebranto en la relación que experimentó con su Padre en la cruz entrega la base para nuestra doble reconciliación. Jesús nos reconcilió primero con Dios, lo que se convierte en el fundamento para la forma en que Él nos reconcilia con otros.LO QUE DIJO C. S. LEWIS
Quisiera terminar con una poderosa cita de C.S. Lewis. Sé que acabo de decir que no hay secretos que garanticen relaciones exentas de problemas, pero C.S. Lewis dice algo que se acerca lo más posible. Él escribió:Cuando aprenda a amar a Dios mejor de lo que amo a mis seres más queridos en la tierra, los podré amar mejor de como lo he hecho hasta ahora. En la medida que ame a mis seres amados a expensas de Dios y en lugar de Dios, estaría entrando a un estado en el cual no amaría a mis seres queridos en lo absoluto. Cuando lo más importante se pone en primer lugar, lo secundario no es reprimido, sino que aumentado.Verán, cuando Dios reina en nuestros corazones, la paz reina en nuestras relaciones. La amistad perfecta solo será alcanzada en el cielo, pero hay mucho que podemos disfrutar ahora. El Nuevo Testamento nos da la esperanza de tener relaciones que se caracterizan por la humildad, la bondad, la paciencia, la honestidad edificante, la paz, el perdón, la compasión y el amor. ¿No es maravilloso lo que la gracia de Dios puede hacer incluso por personas imperfectas en un mundo caído? Esta esperanza desafía cualquier complaciencia o desánimo que podamos tener sobre nuestras amistades, porque siempre la gracia de Dios puede traer más crecimiento, paz y bendición, aquí y ahora. La esperanza del Evangelio nos invita a tener una insatisfacción santa en todas nuestras relaciones y nos anima a enfrentar la gratificante pero difícil obra que hacen las amistades redentoras.
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La sabiduría de Dios para las relaciones
1. Debes vivir tus relaciones teniendo una forma de pensar centrada en la cosecha
Pablo captura esta mentalidad con palabras que nos son muy familiares: “no se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra” (Gá 6:7). Esta es una manera de pensar imprescindible si queremos hacer que la reconciliación sea un hábito en nuestras vidas. Fíjate en la ley de las consecuencias: existe una relación orgánica entre las semillas que plantas y el fruto que cosechas. En el mundo físico, nunca vas a plantar semillas de durazno para obtener manzanas. De la misma manera, existirá coherencia orgánica entre las semillas de palabras y de acciones que siembres en tus relaciones y la calidad de la cosecha que obtengas más tarde a medida que vivas y te relaciones con otros. Cada día, cosechas plantas relacionales que vienen de semillas de palabras y de acciones que plantaste previamente. Día a día, siembras semillas de palabras y de acciones que cosecharás más adelante. Gran parte de las semillas que plantas son pequeñas, pero un millón de pequeñas semillas que crecen como árboles llegarán a ser un bosque que puede cambiar el entorno. Tus relaciones son constantemente sembradas con pequeños momentos de semillas de palabras y de acciones que crecen convirtiéndose en bosques de amor o de problemas.2. Debes vivir tus relaciones con una forma de pensar centrada en la inversión
Todos somos cazadores de tesoros. Vivimos para ganar, mantener, guardar y disfrutar cosas que son valiosas para nosotros. Nuestro comportamiento en cualquier situación de la vida es nuestro intento por obtener lo que es valioso para nosotros en esa situación. Hay cosas en nuestra vida a las que les hemos dado importancia, y una vez que lo hacemos, ya no estamos dispuestos a vivir sin ellas (estos principios están especificados en Mateo 6:19-33). Todos lo hacemos; vivimos para tener y experimentar cosas sobre las que hemos puesto nuestro corazón. Siempre estamos viviendo motivados por algún tipo de tesoro. Cada tesoro que se establece en tu corazón y que buscas activamente te dará algún tipo de ganancia. Un momento de discusión es una inversión en el tesoro de estar en lo correcto y de eso obtendrás un cierto tipo de ganancia relacional. Si discutes agresivamente con otra persona en una esquina, es poco probable que la ganancia de esa inversión sea el reconocimiento de esa persona hacia ti; tampoco lo será el deseo de tener conversaciones parecidas otra vez. Si inviertes en el tesoro de servicio voluntario, experimentarás la ganancia del reconocimiento, de respeto y de una amistad más profunda. Si para ti tener el control es más valioso que lo que es sentirse escuchado, amado y entendido para tu amigo o cónyuge, entonces vivirás con la ganancia de acuerdo a eso en la calidad de tu relación. La inversión es inevitable; es algo que hacemos todos los días y es difícil escapar de las ganancias que traen consigo. Pregúntate a ti mismo: ¿qué cosas son valiosas para mí en este momento, cosas por las que me esfuerzo por vivir cada día y no estoy dispuesto a vivir sin ellas? ¿Cómo las ganancias de esas inversiones dan forma a mis relaciones?3. Debes vivir tus relaciones con una forma de pensar centrada en la gracia
Cuando me casé, no entendía la gracia. Tenía una visión más moral de la Escritura, lo que provocó que basara en la ley todas mis relaciones. El enfoque de la Biblia no es una serie de principios prácticos para la vida. No, el tema central de la Biblia es una persona: Jesucristo. Si todo lo que ustedes y yo necesitamos es el conocimiento y el entendimiento de una cierta serie de principios revelados por Dios para poder vivir, no habría sido necesario que Jesús viniera. Creo que existen muchos cristianos que tienen relaciones que no tienen a Cristo. Sin saber lo que han hecho, han construido relaciones basadas en la ley en vez de en la gracia, y debido a esto le piden a la ley que haga lo que sólo la gracia puede lograr. El problema con esto es que no somos sólo personas en necesidad de sabiduría; también somos personas en necesidad de rescate —y necesitamos ser salvados de nosotros mismos—. Nuestro problema fundamental no es la ignorancia de lo que es correcto, sino el egoísmo de nuestro corazón que provoca que nos preocupemos más de lo que queremos que de lo que sabemos que es correcto. Las leyes, los principios y las perspectivas de la Escritura entregan el mejor estándar que haya existido con respecto a lo que nuestras relaciones deben buscar. Ellas pueden revelar nuestras equivocaciones y nuestros errores, pero no tienen ningún tipo de capacidad para librarnos de fallar. Para eso necesitamos la gracia diaria que sólo Jesús puede darnos. Por lo tanto, no podemos simplemente exigir de otros los altos estándares relacionales de la Palabra de Dios, sino que también debemos a diario ofrecernos mutuamente la misma gracia que se nos ha dado para que podamos ser herramientas de ella en la vida de los demás. Nuestra confianza no está en la habilidad que tenemos de cumplir la ley de Dios, sino que en la gracia que da vida y que transforma el corazón, la cual fue dada por aquel que nos ha acercado hacia él y tiene el poder para acercarnos hacia otros. Cuando vivimos con esta confianza, no miramos las dificultades de nuestras relaciones como un problema que debe soportarse, sino como oportunidades para experimentar más profundamente la gracia rescatadora, transformadora, perdonadora, fortalecedora de Jesús, aquel que murió por nosotros y está siempre con nosotros. Las tres formas de pensar: cada una es un pilar esencial para un estilo de vida bíblico y relacional saludable; cada una requiere de la honestidad de la humildad personal; y cada una nos anima a reconciliarnos los unos con los otros y con Dios una y otra y otra vez.Paul David Tripp. © 2011 Desiring God Foundation. Sitio web: desiringGod.org — Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
Embajadores de Cristo
COMPORTÉMONOS COMO EMBAJADORES QUE ENCARNAN AL REY
Uno de mis versículos favoritos es 2 Corintios 5:20, “por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros, en nombre de Cristo les rogamos: ¡Reconcíliense con Dios!” (NBLH). El apóstol Pablo no está escribiendo esta carta para que sea leída en una clase de seminaristas que aspiran a ser pastores, antes de que se gradúen. No, esta carta va dirigida a todos los cristianos, sin importar su ocupación: pastores, profesores de escuela, entrenadores personales, recolectores de basura, corredores de bolsa, madres, oficiales de policía. Todos, en todas partes, todo el tiempo. Antes de continuar quisiera hacer un repaso básico sobre política y revisar qué significa “embajador”: el trabajo de un embajador es representar a alguien o algo. Todo lo que él o ella hace y dice debe representar intencionalmente al líder que no está físicamente presente. Un embajador no está limitado por cuarenta horas de trabajo a la semana, ni por algunos eventos de estado, ni por periodos de crisis internacional. Un embajador está siempre disponible, siempre representando al rey. En otras palabras, el trabajo de un embajador se caracteriza por encarnar a quien representa. Sus actos, su carácter y sus palabras encarnan al rey que no está presente. De la misma forma, el apóstol Pablo enseña que Dios nos ha llamado a todos a vivir como sus embajadores encarnando su presencia. Todo lo que decimos y hacemos tiene influencia debido al Rey que representamos. Este no es un llamado a medio tiempo, sino que un estilo de vida. Representamos los propósitos de Dios para aquellas personas que él pone en nuestras vidas. Por lo tanto, la primera pregunta que debemos hacernos es: “¿cómo puedo representar de mejor forma al Rey en este lugar, con esta persona específica?”. Esto es mucho más profundo que un compromiso con una actividad ministerial bien organizada que ocupa una porción de nuestro horario semanal. Verás, estoy convencido de que muchos de nosotros hemos entendido mal lo que es el ministerio. Pensamos que es un trabajo normal, con horario de entrada y de salida; un trabajo remunerado o voluntario. Sin embargo, Dios tiene en mente algo totalmente diferente: quiere que estemos disponibles para cada conversación y cada interacción.- ¿En qué formas has rebajado el ministerio a una actividad bien organizada en tu agenda?
VENGA TU MI REINO
Cuando nos convertimos en embajadores de Cristo, nuestras vidas dejan de ser nuestras. Necesitamos reconocer que ahora nuestras vidas le pertenecen a otra persona. No obstante, si fuésemos honestos, aquí es donde nos metemos en problemas porque no queremos vivir realmente como embajadores de Cristo, al menos no TODO el tiempo. Es más, algunos días, preferiría vivir como un mini rey. Tengo claro lo que me gusta hacer y la gente con la que quiero estar; el tipo de casa que me gustaría tener y el auto que quiero conducir. Incluso, sin reconocerlo, caigo rápidamente en un estilo de vida que sigue la siguiente oración: “venga mi reino, hágase mi voluntad”. ¿Por qué pareciera que personas, cosas y situaciones se interponen en nuestro camino? ¿Por qué extrañamente pasamos el día sin conflicto? La respuesta es que vemos nuestras vidas como si fueran nuestras. A menudo, estamos más comprometidos con los propósitos de nuestro pequeño reino que con el reino eterno de Dios. Esta es la razón por la que Cristo dijo que si queremos seguirlo, debemos morir a nosotros mismos (Lc 9:23, Gá 2:20) y por la que nadie puede servir a dos señores (Mt 6:24). Nosotros, como embajadores de él, debemos sacrificar nuestro propio reinado antes de poder representar apropiadamente al único y verdadero Rey. La mayor razón por la que no existe sentido de ministerio en la iglesia y en nuestra cultura no es una falta de entrenamiento, sino que es nuestro corazón.- ¿En qué áreas específicas te está llamando Dios para que mueras a ti mismo para así vivir por un reino mucho más grande que el tuyo?
HACIÉNDOLO CONOCIDO
Por lo tanto, si sabemos cuál es la intención de Dios para su ministerio (que participemos todos, en todas partes y todo el tiempo), y si sabemos cuál es el obstáculo más grande para llevarlo a cabo (nuestros corazones que buscan complacer al reino del yo), entonces ¿cuál es la mejor forma de ministrar a otros? Lo encontramos ahí mismo, en el texto: “... en el nombre de Cristo les rogamos: ¡Reconcíliense con Dios!”. Definitivamente, esta directriz tiene una aplicación evangelística: los creyentes debiésemos buscar más oportunidades para rogar a los no creyentes que se reconcilien con Dios y así puedan tener vida eterna. Sin embargo, en el contexto de este pasaje, Pablo sigue otra línea argumentativa. Fíjate un verso más atrás: “pues el amor de Cristo nos apremia (nos controla), habiendo llegado a esta conclusión: que uno murió por todos, y por consiguiente, todos murieron. Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos.” (2 Co 5:14-15). Lo que Pablo está diciendo aquí es que el propósito de la cruz no es solamente asegurar la eternidad para los pecadores, sino que también recapturar los corazones del pueblo de Dios para servirle sólo a él. Nuestro pecado no nos separa únicamente de Dios, sino que incluso después de haber sido reconciliados con él por medio de la justificación, el pecado que aún vive en nosotros provoca que seamos increíblemente ensimismados, lo que nos hace unos adoradores idólatras del yo. El centro de la obra de Cristo es liberarnos de nuestra esclavitud a nosotros mismos, ¡incluso después de ya haber sido salvos! Mientras el pecado siga viviendo en nosotros, cosa que será así hasta que Jesús vuelva o Dios nos lleve a casa, tendremos la tendencia a dejar de adorar a Dios para servirnos a nosotros mismos. Dios quiere que nuestros corazones le pertenezcan a él sin cuestionarlo. Su propósito es que nuestras vidas sean moldeadas por la adoración a él y a nadie más. Además, él ha decidido enviarnos como sus embajadores para comunicar su mensaje a los corazones de la gente. ¡Qué llamado más emocionante!- ¿Con quién te está llamando Dios a comprometerte para compartir el "ministerio de la reconciliación”?
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La constante misión de la crianza
EL ÚLTIMO REFRESCO
No pasó mucho tiempo para que el engaño en el que me encontraba fuese descubierto. Llegamos al estacionamiento y antes de que mis hijos se bajaran de la camioneta, uno de ellos me preguntó, “papá, ¿puedo tomar algo antes de entrar al parque?” No parecía ser una petición peligrosa, pero la situación estaba a punto de ponerse fea. Abrí la hielera, llena de refrescos, sándwiches y colaciones, pero simultáneamente, todos mis hijos se fijaron en el único refresco de chocolate que empaqué. Lo que pasó después sólo puede compararse con una guerra nuclear mundial. Mis hijos comenzaron a abrirse paso a empujones, agarrándose el pelo, dando manotazos y haciendo muchos comentarios desagradables. No podía creerlo, ¡ni siquiera habíamos pasado el torniquete de la entrada del parque de entretenciones y mi día ya estaba arruinado! Ya había decidido que este día no tendría complicaciones, por lo que comencé a gritar: “¿quieren pelear? ¡Pues bien, para eso no tenemos que gastar todo este dinero! Los llevaré a casa, pondré una hielera en el patio con un solo refresco dentro y podrán pelear por siempre!”. Mi táctica funcionó, o al menos eso creí. Nuestros hijos pararon de pelear rápidamente por el último refresco, pero no porque sintieron la convicción del Espíritu Santo después de mi amoroso regaño. De hecho, sucedió completamente lo opuesto: ¡mis hijos estaban avergonzados por la multitud de personas que se detuvieron a ver cómo yo perdía el control en el estacionamiento del parque de entretenciones!¿DIFICULTAD U OPORTUNIDAD?
Analicemos lo que sucedió en el estacionamiento esa tarde y lo que pasó dentro de mi corazón. Primero, veamos lo que ocurrió en el estacionamiento. Dios había tomado un momento rutinario de mi vida familiar para usarlo como algo maravilloso para mis hijos y para mí. ¿Qué bueno puede haber en las discusiones entre hermanos? Dios muestra la condición de los corazones de los niños a sus padres con el objetivo de crear conciencia, preocupación y un deseo de ver un cambio permanente. Todos los niños son pecadores, pero luchan con el pecado de diferentes formas. Estos momentos son oportunidades para tomar conciencia: ¿en qué áreas mi hijo necesita ayuda específicamente? Así que si amas a tu hijos y quieres lo mejor para ellos, estas tendencias pecaminosas que ellos han mostrado deben preocuparte, porque sabes el daño que el pecado puede hacerles. Por último, porque has visto su pecado y te preocupa, comenzarás a desear que Dios te use como instrumento para cambiar sus vidas. Al menos eso es lo que debiese suceder, sin embargo, no siempre es así. ¿Por qué? Por lo que sucede en mi corazón. Verán, nuestros niños no son los únicos que lidian con el pecado que mora en ellos. Los padres también lo hacemos, tanto como nuestros hijos. Vemos estos momentos de oportunidad como de dificultad porque nuestra tendencia al pecado desea comodidad, control y predictibilidad. Estas discusiones no son agradables para nosotros; son un problema y haremos lo que sea para que se acaben rápidamente.CUATRO RESPUESTAS
¿Ya te diste cuenta por qué respondí como lo hice? Quería estar cómodo, tener el control y predecir lo que sucedería; esa discusión en el estacionamiento amenazó a mis ídolos. En respuesta, tomé el camino más rápido que se me ocurrió para terminar la discusión: gritar. Permíteme desglosar esto con una explicación detallada de lo que creo que hacemos como padres:1. Nos enojamos
Lo primero que hacemos es tomar los momentos dados por Dios para ministrar a nuestros hijos y convertirlos en momentos de enojo. La discusión en el estacionamiento fue una oportunidad, no un problema, pero yo respondí enojado para defender a mis ídolos.2. Lo tomamos como algo personal
Otra razón por la que respondemos con enojo es porque tomamos personal lo que no es. Mis hijos no trasnocharon la noche anterior y montaron esta discusión en un intento de desalentarme a mí especialmente. Ellos simplemente estaban actuando como lo hacen los niños pecadores y egoístas. Sin embargo, yo lo tomé como un ataque personal a mi carácter: “hago todo esto por ustedes y, ¡¿así es como me responden?!”.3. Respondemos confrontacionalmente
Debido a que tomamos como algo personal lo que no es, nuestra respuesta es confrontacional. Cuando me siento atacado personalmente, lo mínimo que hago es defenderme y es mucho más probable que me desquite con ataques individualizados. La situación completa ahora se ha intensificado y con seguridad alguien saldrá lastimado con un comentario hiriente.4. Encontramos una solución temporal
Finalmente, ahora que la situación completa se ha intensificado, haré lo que sea para que desaparezca rápidamente. En el caso de la crianza, debido a que los adultos son más grandes, más fuertes y pueden hablar más alto, usualmente podemos hacer que la situación desaparezca con un grito o una amenaza. No obstante, nada ha cambiado; la solución es temporal y probablemente ha hecho más daño de lo que podemos ver.UNA FORMA MEJOR
Esta es la realidad bíblica de la crianza: si tus ojos alguna vez ven o tus oídos alguna vez escuchan el pecado, la debilidad, la rebelión o el fracaso de tus hijos, nunca es una molestia; nunca es una interrupción; nunca es un problema. Siempre es gracia. Dios ama a tus hijos. En su soberanía, él los ha puesto en una familia de fe y en su gracia incesante él te irá revelando una y otra vez las necesidades que ellos tienen para que seas su instrumento para crear consciencia, convicción, arrepentimiento, fe y cambio. Esta oportunidad de gracia no es sólo para nuestros hijos; también es para nosotros, porque Dios usa esos momentos en que te pide que renuncies a tu pequeño reino para que le sirvas a él en su gran reino. No tengas miedo. Las Escrituras te dan la sabiduría que necesitas, y tu Mesías, que está siempre presente contigo, te da la gracia que necesitas para estar listo cuando tengas que responder debidamente en los 10.000 pequeños momentos de oportunidades que Dios envía a tu camino para criar bien a tus hijos.Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita www.paultripp.com. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
¡Pobre miserable!
¿Alguna vez te has sentido atrapado por el pecado y enredado en él?
Me encantaría decir que desde que me convertí he sido completamente libre del pecado; me gustaría decir con honestidad que toda mi vida ha sido un reflejo de Romanos 6:11, “...muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús”, pero no es así.
Sin duda, he encontrado libertad en algunas áreas de mi vida. Solía ser un hombre que se enojaba muy fácilmente, pero, por la gracia liberadora de Dios, ese enojo ha desaparecido. También ciertos placeres de la vida solían cautivarme, pero, por la gracia de Dios que nos capacita, he podido practicar el dominio propio. Sin embargo, aun así, después de todos estos años en los que he visto la fidelidad de Dios en mi vida, todavía me encuentro atrapado y enredado en pecado.
¿Por qué seguimos luchando día tras día? ¿Cómo nos libramos de esto finalmente? De esto se trata este artículo.
TRES CUALIDADES DEL PECADO
En Romanos 7, el apóstol Pablo registra su famoso debate autobiográfico:
“Así que descubro esta ley: que cuando quiero hacer el bien, me acompaña el mal. Porque en lo íntimo de mi ser me deleito en la ley de Dios; pero me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra la ley de mi mente, y me tiene cautivo. ¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo mortal? (Romanos 7:21-24, NVI)
En este pasaje, Pablo hace tres observaciones profundas sobre la naturaleza del pecado y de por qué luchamos constantemente contra él.
1. El pecado es una ley (v. 21)
Como la gravedad, el pecado es una ley inevitable de la vida de la que no podemos escapar usando el poder de nuestra propia voluntad. Por ejemplo, si mañana en la mañana decides volar al trabajo o lanzarte de la ventana del segundo piso en un intento de volar … bien, todos sabemos en qué terminaría eso.
Así como no podemos escapar de la fuerza de gravedad sobre nuestro cuerpo, tampoco podemos escapar del poder magnético del pecado en nuestros corazones. Desde el momento en que llegamos al mundo hasta que lo dejemos, el pecado que aún permanece en nuestros corazones nos guiará al mal que nos rodea.
2. El pecado es una guerra (v. 23)
Las guerras estallan cuando dos partes no consiguen ponerse de acuerdo. En el caso de la guerra espiritual, la ley del pecado lucha contra la ley de Dios. Como Pablo, aunque queremos deleitarnos en la ley de Dios, aún tendemos a comportarnos según la ley del pecado.
Cada día, una guerra se propaga en nuestros corazones. Nuestros pensamientos, deseos, palabras y acciones revelan que la guerra está lejos de terminar. Por supuesto, existirán momentos en los que venceremos sobre el pecado, pero, igualmente, habrá otros momentos en los que seremos derrotados nuevamente.
3. El pecado es una prisión (v. 23)
El apóstol Pablo se describe a sí mismo como cautivo —retenido contra su voluntad—. Pienso que todos nosotros, si se nos diese la opción, elegiríamos ser completamente libres del pecado. No obstante, Dios, en su eterna e infinita sabiduría, ha decidido que permanezcamos en un mundo donde el pecado es una ley y una guerra.
El pecado tiene una naturaleza envolvente y esclavizante. Lo que una vez empezó como una lucha pequeña se transformó en un hábito adictivo y destructivo. Incluso si nos liberamos de una de las celdas de la prisión de pecado, pareciera que dentro de muy poco volvemos a caer en otra.
TRES RAZONES PARA TENER ESPERANZA
Seamos sinceros: ¡Hasta ahora no hay nada esperanzador en este artículo! Parece apropiado que Pablo termine su debate con un grito desalentador: “¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo mortal?” (v. 24) ¿Se identifican con estas palabras? Yo sí, definitivamente.
Sin embargo, no podemos terminar aquí. Afortunadamente, Romanos 7 tiene un versículo más, el 25: “¡Gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor!”. A pesar de que la ley del pecado nos hace caer; de que la guerra del pecado se está librando en nuestro corazón; y de que la prisión de pecado continúa encontrando una forma de mantenernos cautivos, tenemos razones para estar agradecidos y tener esperanza.
1. El perdón
Es muy alentador que Romanos 8:1 sea lo que sigue a Romanos 7, ¿no es así? “Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús”. En toda mi inmundicia y lucha, puedo presentarme ante un Dios santo porque he sido completamente perdonado.
2. El fortalecimiento
Pablo dice en Gálatas 2:20, “...ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí”. Hoy podemos resistir la fuerza gravitacional del pecado y tener victoria en la guerra contra él, no porque seamos magníficos y rectos, sino porque el Dios viviente está vivo y activo dentro de nosotros. Tenemos una capacidad completamente nueva y diferente a la de ayer.
3. El rescate
Si se lo pides a Dios con humildad, puedes ser rescatado en esta vida, deshacerte de tu apariencia de superioridad moral y correr sin vergüenza al cuerpo de Cristo para pedir ayuda. Sin embargo, ese rescate no será completo hasta la Segunda Venida de Cristo. Va a llegar el día en que la ley del pecado será erradicada; en que no habrá cautivos. ¡Deseo mucho que llegue ese día!
¿AHORA QUÉ?
No quiero dejarlos sólo con principios bíblicos, por lo que aquí hay tres puntos importantes que pueden aplicar en sus vidas, aquí y ahora:
- No te mortifiques con culpa. Si Cristo entrega perdón, la mortificación no tiene valor. No te conformes con quien eres como pecador, pero tampoco vivas más en la culpa o la vergüenza; Jesús pagó por todo.
- No te des por vencido tan fácilmente. Si Cristo entrega fortaleza, todos los días tu capacidad para resistir se renueva. Incluso si le dijiste que sí al pecado hace 10 minutos, puedes decirle que no al mismo pecado esta vez porque el poder de Dios mora en ti.
- No pelees esta guerra solo. Si Cristo entrega rescate, aprovéchate de los recursos que ofrece para ello. Llama a un hermano o hermana hoy y confiesa que hace mucho tiempo has estado atrapado y enredado en un mismo pecado. Observa lo que Dios hará.
Sí, es verdad: como Pablo, tú y yo somos unos cristianos miserables. Sin embargo, también es verdad lo dice John Newton en su famoso himno: “Sublime gracia del Señor, que a un vil pecador salvó”.
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Necesitamos evaluar lo que consideramos valioso
Las voces de la gran multitud, que encontramos en Apocalipsis 19:6-8, me inspiraron (y desafiaron). Recuerden que estas personas han terminado su existencia imperfecta en la tierra para vivir eternamente con Dios; en otras palabras, pueden ver claramente y valorar con pureza lo que Dios ve y lo que él valora.
Al escuchar lo que tienen que decir, podemos recibir la gracia para ver y escuchar lo que no podemos al ser ciegos y sordos. A continuación, hablaré sobre una de las áreas en las que necesitamos ayuda:
EVALUANDO LO QUE VALORAMOS
Los seres humanos somos guiados por el valor; es decir, le asignamos valor a personas, a lugares, a objetos y a ideas y acomodamos nuestra conducta, plan y finanzas para conseguir aquellas cosas que consideramos valiosas. Nuestras esperanzas y sueños son definidos por lo que es valioso para nosotros. Definimos nuestra identidad de acuerdo a cuán exitosos seamos —o no— en la búsqueda de ellas.
Sin embargo, no fuimos creados para definir lo que es o no es valioso para nosotros, sino para vivir bajo el sistema de lo que Dios valora, ya que fuimos creados a su imagen (Génesis 1:26). No obstante, debido a nuestro pecado, nos hemos alejado de ese sistema, por lo que como humanidad hemos estado en problemas desde entonces. Tal vez podrías decir que cada acto dañino en la historia del mundo ha sido el resultado de un sistema de valores incorrecto. Sin embargo, la evidencia está en todas partes: necesitamos evaluar nuestros valores.LOS VALORES CELESTIALES
Leamos la canción de la gran multitud:
"Después oí voces como el rumor de una inmensa multitud, como el estruendo de una catarata y como el retumbar de potentes truenos, que exclamaban: ‘¡Aleluya! Ya ha comenzado a reinar el Señor, nuestro Dios Todopoderoso. ¡Alegrémonos y regocijémonos y démosle gloria! Ya ha llegado el día de las bodas del Cordero. Su novia se ha preparado, y se le ha concedido vestirse de lino fino, limpio y resplandeciente.’" (Apocalipsis 19:6-8)
Observa que ellos NO están celebrando que:
- Fueron la persona más hermosa, más inteligente y más popular.
- Se casaron con la persona más hermosa, más inteligente y más popular.
- Tuvieron hijos que fueron excelentes en tres deportes y obtuvieron becas para las mejores universidades.
- Ascendieron en su trabajo más rápido que cualquiera de sus colegas.
- Siempre fueron reconocidos como la persona más exitosa de su trabajo.
- Compraron una casa muy cómoda y vivieron en un maravilloso vecindario.
- Pasaron sus vacaciones en los mejores lugares.
- Siempre iban a cenar a los restaurantes más finos de la ciudad.
Si conoces mi enseñanza, debes saber que no pienso que el éxito económico o el prestigio en los negocios sea malo. También creo que, en la Biblia, hay suficiente evidencia que revela el deseo de Dios de que sus hijos disfruten del placer y la comodidad del mundo creado (mientras su corazón esté adorando a Dios apropiadamente).
Sin embargo, cuando escuchamos las voces de aquellos que están al otro lado de lo terrenal, nos damos cuenta de que ellos no están celebrando éxito, reconocimiento, comodidad o placer; lo que están celebrando son las Cinco cosas importantes de las que hablábamos al principio:
- Lo que Dios quiso fue más importante que lo que nosotros quisimos.
- Lo que Dios decidió fue más importante que nuestra trayectoria profesional.
- Lo que glorificó a Dios fue más importante que nuestra popularidad.
- Lo que Dios dijo que era bueno fue mejor que lo que nosotros considerábamos que lo era.
- Lo que Dios trajo a nuestras vidas fue más satisfactorio que una vida de comodidad.
UN LLAMADO A RECORDAR
Escribo estos artículos por muchas razones, pero quizás una de las más importantes es que tú y yo sufrimos de amnesia; somos personas olvidadizas. Otra forma de decirlo es citando el himno de Robert Robinson: "Tiendo a desviarme, Señor, puedo sentirlo, me tiendo a alejar del Dios que debo amar”.
¿Admitirías humildemente que olvidas lo verdaderamente importante? ¿Estarías dispuesto a revaluar tus prioridades una vez más? ¿Confesarías que necesitas evaluar tus valores, no sólo una vez más, sino que cada día?
Gracias a Dios, él nos ha dado su Palabra para recordarnos esto. Nos ha entregado miles de recordatorios diseminados en las páginas de las Escrituras.
Como si todo esto fuera poco, Dios nos colma de gracia: gracia que permite escoger los valores correctos, gracia que perdona cuando fallamos, y tal vez mi favorita, la gracia de que su obra será terminada en nosotros (Filipenses 1:6).
Vendrá un día en el que tú y yo, como la gran multitud, veremos a Cristo cara a cara y tendremos nuestros valores en el lugar correcto para siempre. Hasta ese momento, necesitamos de toda la gracia que Dios entrega.
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La tumba vacía
1. FIEL
La tumba vacía revela que Dios es fiel. Siglos antes, después de que Adán y Eva desobedecieran, Dios prometió que aplastaría el mal de una vez y para siempre. Envió a su Hijo para derrotar el pecado y la muerte por medio de su crucifixión y resurrección. Por miles de años, Dios no olvidó ni se apartó de su promesa. No se cansó ni se distrajo. Hizo una promesa, y controló los eventos de la historia (grandes y pequeños) para que, en el momento preciso, Jesucristo viniera y cumpliera lo prometido.2. PODEROSO
La tumba vacía también revela que Dios es poderoso —poderoso en autoridad y en fuerza—. ¡Piensa en la autoridad que tendrías que tener para controlar todas las situaciones, ubicaciones y relaciones requeridas para garantizar que Jesús viniera en el momento preciso e hiciera lo que se había establecido que hiciera! Además, ¿podría haber una demostración más clara de poder que tener dominio sobre la muerte? Mediante el asombroso poder de Dios, Jesús se quitó las ropas del sepulcro y salió de la tumba. Los que compiten levantando pesos pueden ser capaces de arrastrar un bus con sus dientes, pero todos morirán y no hay nada que puedan hacer para impedirlo.3. DISPUESTO
La tumba vacía también revela la buena disposición de Dios. ¿Por qué llegaría hasta ese punto para ayudarnos? ¿Por qué le importaría fijarse en nosotros, y más aun, rescatarnos? ¿Por qué sacrificaría a su propio Hijo? Porque es un Dios dispuesto. Tú y yo debemos reconocer que su buena disposición no estuvo motivada por lo que vio en nosotros sino por lo que se encuentra dentro de Él. Está dispuesto porque Él es la definición de misericordia. Está dispuesto porque Él es la fuente del amor. Está dispuesto porque está lleno de una gracia sublime, y está dispuesto porque es bueno, dulce, paciente y bondadoso. Aun cuando nosotros no estemos dispuestos, estemos llenos de nosotros mismos, y queramos que las cosas se hagan a nuestra propia manera, Él sigue estando dispuesto. Se deleita en transformarnos mediante su gracia; se deleita en rescatarnos mediante su amor poderoso.UN MOMENTO DE HONESTIDAD
Estas son verdades hermosas y cautivantes, pero necesitamos tener un momento de honestidad. El Domingo de Resurrección será muy fácil celebrar estas verdades, pero ¿qué sucederá cuando la celebración de la Pascua haya quedado atrás? ¿Qué sucede cuando alguien peca contra ti? No debes repartir golpes. ¿Qué sucede cuando el mundo caído te echa la puerta abajo? No tienes que escapar. ¿Qué sucede cuando las cosas que Dios considera pecaminosas empiezan a lucir sumamente atractivas? No debes rendirte. ¿Por qué? Porque Dios es fiel, poderoso, y está dispuesto. Verás, Jesús no fue levantado de la muerte sólo para sellar la eternidad que te espera. Eso es ciertamente un don incalculable en sí mismo, pero la resurrección implica cosas para tu presente. En medio de tu debilidad y confusión, puedes ponerte de pie y decir: «No estoy solo; Dios está conmigo, y Él es fiel, poderoso, y dispuesto. Él puede hacer lo que yo no, y me da un nuevo espíritu para amar lo que Él ama». Si eres un hijo de Dios, el Cristo resucitado vive hoy dentro de ti por medio de su Espíritu. Eres una persona nueva no sólo en lo que respecta a tu condición de justicia ante Dios, sino también en cuanto a tus capacidades y deseos. Jesús salió de la tumba para que puedas andar en una esperanza recta hasta que lo conozcas cara a cara.Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita www.paultripp.com. Usado con permiso.
Quejas y contiendas
FILIPENSES 2:14
El Apóstol Pablo, en su carta a los santos de Filipos, escribe: “HÁGANLO TODO sin quejas ni contiendas”. (Filipenses 2:14, énfasis mío). ¿Puedes imaginar un solo día sin que se arruine de alguna forma por culpa de la queja? Imagina que despiertas una mañana completamente libre de estrés y presión. Imagina que te acuestas en la noche y duermes con un corazón satisfecho con todo lo vivido durante el día. Imagina que eres un padre o madre que no se queja de su hijo. Imagina que eres un esposo o esposa que no se queja de su pareja. Imagina que eres un ciudadano que no se queja de su vecino o del gobierno. Imagina que eres un trabajador que no se queja de su jefe o de su empleado. Sin duda, el mundo y las personas que viven en él van a causar problemas en tu vida. Es cierto que existe una razón santa para quejarse y para orar por cambios (Romanos 8:22-23). Sin embargo, la mayoría de las veces, tu queja revela un corazón egoísta y las cosas que deseas (Lucas 6:45). Quisiera mirar las dos palabras que usa Pablo, “quejas y contiendas”, e investigar lo que dicen sobre lo que hay en nuestro corazón.QUEJAS: "MEREZCO ALGO MEJOR"
Las quejas tienen que ver con la parte emocional. Otra forma de traducir esta palabra sería “gruñido”, que es una traducción onomatopéyica; es decir, la palabra audible representa su definición. Si te quejas diciendo la palabra “gruñir” una y otra vez, suena en sí como una queja. Tal vez deberías esperar hasta que estés solo para intentarlo. Con las quejas queremos decir, “¡merezco algo mejor!”. Al quejarnos, nos ponemos en el centro del universo, por lo que hacemos que todo se trate de nosotros. Cuando no obtenemos lo que queremos, en el momento mismo en que lo que queremos y exactamente como lo queremos, nos quejamos. Es la representación audible de un corazón capturado por el claustrofóbico reino del yo.CONTIENDAS: "YO SÉ LO QUE ES MEJOR"
La palabra “contiendas” puede traducirse como “discusiones” (Biblia de las Américas). Simplemente, al decir eso queremos decir, “¡yo sé lo que es mejor! Si yo gobernara el mundo, haría diferente esto, esto otro y esta otra cosa”. Piensas que la soberanía y sabiduría de Dios son discutibles. Claro está, nunca comprometeríamos públicamente nuestra teología, pero en esos momentos privados de tu vida, de verdad estás poniendo en duda quién debería ser Dios. Tal vez no irías tan lejos como reemplazar a Dios, ¡pero tratarías de agregar un puesto para ti en la Santa Trinidad!SIETE RECORDATORIOS
¿Qué deberías hacer cuando sientes el impulso de quejarte o de armar contiendas? Siempre digo que uno mismo es el predicador con más influencia en su propia vida, porque nadie se predica tanto a sí mismo como uno lo hace. Por lo tanto, ¡predícate! A continuación, entrego siete de mis versículos favoritos que me recuerdan por qué no necesito quejarme ni armar contiendas. Existen docenas, seguramente incluso cientos, así que encuentra unos pocos que puedas grabar en tu corazón y colgártelos al cuello (Proverbios 6:21): QUEJAS: lo único que merecemos es la muerte (Salmo 103:10), pero en vez de eso se nos ha regalado vida (Romanos 3:24) y todo lo que necesitamos para vivir (2 Pedro 1:3), por lo que no debemos preocuparnos (Mateo 6:25-32). CONTIENDAS: Dios ha estado presente desde el principio (Génesis 1:1), él ha diseñado la historia completa de tu vida (Hechos 17:26) y su plan es para su gloria y para tu bien (Jeremías 29:11). Esta autopredicación será útil, pero tú (o tu pastor) nunca serás tu propio salvador. Tu única esperanza se encuentra en aquel que descendió de su reino celestial para liberarte de la esclavitud al reino del yo. ¡Acércate al Rey del Reino de Dios y experimenta el gozo y la paz que él puede traer a tu alma!Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita www.paultripp.com. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
Sólo tengo amistad con las tinieblas
SALMOS DE HONESTIDAD
Ya he dicho esto, pero me encantan los Salmos —creo que están en la Biblia para mantener nuestra honestidad en la vida—. En los Salmos, se nos muestra explícitamente la esencia de la vida cristiana en casi cada pasaje. Es común ver a los autores de los Salmos gritando de dolor, cuestionando la bondad y la presencia de Dios y queriendo darse por vencidos; ellos no están escondiendo su dolor o sufrimiento. Sin embargo, en medio de la honestidad de los Salmos, encontramos un tema alentador: cada uno de ellos termina de una forma positiva o con una verdad reconfortante. Hagamos un estudio y veamos los primeros diez Salmos:- “...el camino de los malvados perecerá” (1:6)*
- “Bienaventurados todos los que se refugian en él” (2:12)
- “La salvación es del Señor; ¡que tu bendición esté sobre tu pueblo!” (3:8)
- “...porque sólo tú, Señor, haces que viva seguro” (4:8)
- “Porque tú, Señor, bendices al justo; lo proteges, como un escudo, con tu favor” (5:12)
- “Todos mis enemigos serán avergonzados y afligidos en gran manera...” (6:10)
- “¡Alabaré el nombre del Señor altísimo con cánticos!” (7:17)
- “Oh Señor, Dios nuestro, ¡cuán majestuoso es tu nombre en toda la tierra!” (8:9)
- “¡Que las naciones sepan que no son más que humanos!” (9:20)
- “...para que el hombre de la tierra no cause más terror” (10:18)
EL SALMO 88
Existe un caso atípico en el estudio que acabo de presentar. El Salmo 88 termina de una forma muy complicada: “has alejado de mí a mis amigos y a mis seres queridos; la oscuridad se ha convertido en mi compañía”. Me gusta cómo la NVI traduce ese último verso: “me has quitado amigos y seres queridos; ahora sólo tengo amistad con las tinieblas”. ¿Por qué Dios pondría este feo, depresivo y completamente desesperanzado Salmo en la Biblia? ¿Por qué el autor no encuentra paz, refugio y consuelo al final, como en todos los otros? Verás, en tu vida existirán momentos en los que aparentemente no habrá esperanza. Habrá otros en los que pienses que nada bueno podría resultar de la situación en la que estás. A diferencia del autor del Salmo 4, no podrás decir “en paz me acostaré y dormiré, porque sólo tú, Señor, haces que viva seguro”.TIEMPO DE RESPONDER
¿Qué haces en esos momentos cuando tu mundo se viene abajo y pareces perder toda esperanza? A lo mejor, perderás a un ser querido trágica e inexplicablemente; o quizás no tienes idea de lo que te depara el futuro; o tal vez tus sueños serán destruidos y nunca los podrás cumplir. Es probable que algún día te encuentres en una situación como la del Salmo 88. Y si no, Dios te pondrá junto a alguien que lo esté. He encontrado tres formas de enfrentar la vida en esos momentos mirando la situación a través del evangelio:1. Clama al Señor
La Biblia te anima a hacer preguntas difíciles. Las Escrituras están llenas de personas que enfrentaron tragedias y clamaron al Señor. Acude al Soberano de todo y no tengas miedo de preguntar qué está pasando.2. Acércate a Jesús
Jesús es un amigo más cercano que las tinieblas. Él enfrentó las realidades más duras de la vida y el máximo rechazo de Dios. Él sabe por lo que estás pasando y se compadece de tu sufrimiento.3. Pide ayuda
¡Deja de fingir madurez espiritual! Corre al cuerpo de Cristo y admite que tu vida es un desastre. Es más, si esta semana participas en un grupo pequeño o en un estudio bíblico, te animaría a que desvíes la discusión sobre lo que te gustó del sermón del domingo y digas: "esto es con lo que estoy luchando; no puedo seguir enfrentándolo solo; ¡necesito ayuda!" El Salmo 88 es, de hecho, un salmo útil precisamente porque Dios lo incluyó dentro de este libro lleno de esperanza. Puedes enfrentar las realidades más oscuras de tu vida porque tu Padre es soberano y Jesús es tu amigo más cercano.*N. del T.: todos los pasajes bíblicos que aquí aparecen son una traducción propia de la versión inglesa de la Biblia "ESV", que no tiene equivalente en español.
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23 definiciones de amor
23 definiciones de amor
- EL AMOR ES… estar dispuesto a que tu vida se complique gracias a las necesidades y luchas de otros, sin impacientarte ni enfadarte.
- EL AMOR ES… combatir activamente la tentación de criticar al otro, buscando, por el contrario, formas de animarlo y elogiarlo.
- EL AMOR ES… comprometerse diariamente a rechazar los innecesarios momentos de conflicto que se originan al señalar las ofensas menores y reaccionar contra ellas.
- EL AMOR ES… ser amorosamente honesto y humildemente accesible en los momentos de desacuerdo.
- EL AMOR ES… comprometerse más con la unidad y la comprensión que con lograr ganar, acusar, o tener la razón.
- EL AMOR ES… comprometerte diariamente a admitir tu pecado, tu debilidad, tus fracasos y resistir la tentación de excusarte o desviar la culpa.
- EL AMOR ES… estar dispuesto, cuando otro te confronta, a examinar tu corazón en vez de comenzar a defenderte o cambiar de tema.
- EL AMOR ES… comprometerte diariamente a crecer en amor para que el amor que le ofreces a la otra persona sea cada vez más desinteresado, maduro, y paciente.
- EL AMOR ES… negarte a actuar mal cuando te han ofendido y buscar formas concretas y específicas de vencer el mal con el bien.
- EL AMOR ES… estudiar bien al otro para descubrir sus necesidades físicas, emocionales y espirituales de modo que, de alguna manera, puedas quitarle un peso, aliviar su carga, o animarle en el camino.
- EL AMOR ES… estar dispuesto a invertir el tiempo necesario para conversar, examinar y entender los problemas relacionales que enfrentas, sin dejar de hacerlo mientras el problema no desaparezca o hasta que hayas acordado una estrategia de respuesta.
- EL AMOR ES… estar siempre dispuesto a pedir perdón y estar siempre comprometido a perdonar cuando te lo solicitan.
- EL AMOR ES… reconocer el alto valor de la confianza en una relación, ser fiel a tus promesas y cumplir tu palabra.
- EL AMOR ES… hablar con bondad y delicadeza, aun en los momentos de desacuerdo, negándote a atacar el carácter de la otra persona o a agredir su inteligencia.
- EL AMOR ES… negarse a adular, mentir, manipular o engañar de cualquier forma con el fin de ganarte a la otra persona para que te dé algo que quieres o haga algo a tu manera.
- EL AMOR ES… negarse a pedirle a otra persona que sea la fuente de tu identidad, sentido, propósito, o sensación interior de bienestar, negándote a la vez a ser lo mismo para ella.
- EL AMOR ES… la disposición a tener menos tiempo libre, menos horas de sueño y una agenda más ocupada con el fin de ser fiel a lo que Dios te ha llamado a ser y hacer como cónyuge, padre, vecino, etc.
- EL AMOR ES… comprometerte a decir no a los instintos egoístas y a hacer todo lo que está a tu alcance para promover la verdadera unidad, una comprensión funcional y un amor activo en tus relaciones.
- EL AMOR ES… permanecer fiel a tu compromiso de tratar a otro con aprecio, respeto y gracia, aun en los momentos en que la otra persona no parece merecérselo o no está dispuesta a corresponder.
- EL AMOR ES… la disposición a hacer sacrificios regulares y costosos por una relación sin pedir algo a cambio ni usar tus sacrificios para dejar a la otra persona en deuda contigo.
- EL AMOR ES… negarte a tomar cualquier decisión personal que pudiese dañar una relación, herir a la otra persona, o debilitar el vínculo de confianza mutua.
- EL AMOR ES… negarte a ocupar el centro o hacer exigencias, buscando, en lugar de eso, formas específicas de servir, apoyar, y animar, aun cuando estés ocupado o cansado.
- EL AMOR ES… admitir diariamente ante ti mismo, la otra persona, y Dios, que eres incapaz de ser conducido por un amor cruciforme sin la protección, la provisión, el perdón, el rescate, y la gracia liberadora de Dios.
Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita www.paultripp.com. Usado con permiso. | Traducción: Cristian J. Morán
Luchas al estudiar la Biblia
Tengo que confesar algo; es vergonzoso y humillante, pero estoy dispuesto a hacerlo público: no siempre me emociona leer y estudiar la Biblia.
Paso por momentos que describiría como "aburrimiento espiritual", en los que "la antigua historia" ya no es tan emocionante para mí. En mis peores días, leer la Palabra de Dios se siente como un peso y mi corazón se ve más motivado por el deber que por el gozo de la adoración. Cuando enfrento estos momentos, hay tres cosas que necesito recordarme:1. Recuerdo la gracia de Dios
Isaías 55 es uno de mis pasajes favoritos de las Escrituras. Este capítulo nos entrega imagen tras imagen de la maravillosa gracia de Dios y, porque lo hace, no es sorprendente que el punto culminante de este capítulo sea una imagen de lo que la Biblia es capaz de hacer en nosotros y por nosotros. Nunca encontrarás gozo al estudiar la Biblia hasta que entiendas que leer la Palabra de Dios no es primeramente un llamado al deber, sino que una invitación a recibir un regalo maravilloso. Tu Biblia es un regalo de la gracia de Dios que puede hacer lo que ningún otro regalo puede hacer: cambiar tu corazón y tu vida. ¡Las Escrituras realmente tienen el poder para transformar zarzas en cipreses!2. Recuerdo a Jesús
Leer la Palabra de Dios es mucho más que leer teología abstracta y seria, familiarizarse con historias religiosas antiguas o encontrar principios para vivir el día a día. Nunca tendrás gozo al estudiar la Biblia a menos que entiendas que esto es una invitación de Dios para que tengas comunión con su Hijo, el Señor Jesucristo. En Juan 5, las personas que afirmaban ser expertos en las Escrituras cuestionan las declaraciones de Jesús. Cristo dice: "Ustedes estudian con diligencia las Escrituras porque piensan que en ellas hallan la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio en mi favor!" (Juan 5:39) Al abrir tu Biblia, ¿con qué te encuentras? No con una cosa, sino que con una persona cuyo nombre es Jesús. La lectura y meditación en tu Biblia es el medio que Dios usa para darte la bienvenida a la comunión diaria con tu hermano, amigo, salvador y rey: Jesús.3. Recuerdo que debo recordar
Tiendo mucho a olvidar a Dios, su gracia, mi identidad como su hijo, su provisión para todas mis necesidades, su imparable plan soberano y su reino eterno. Cuando olvido a Dios, mi tendencia es ponerme en su lugar y hacer que mi vida se trate de mí: mi voluntad, mis sentimientos, mi plan, mis deseos y mis necesidades. Tomar yo el lugar de Dios siempre lleva a la insatisfacción espiritual, porque el mundo no fue creado para hacer lo que a mí se me antoje. Por lo tanto, cada día necesito recordarme la maravillosa gloria de Dios, su presencia misericordiosa en mi vida, y mi identidad especial como su hijo. Nos dio su Palabra para que día tras día podamos recordarlo. Por esta razón, mañana, cuando sientas que no quieres abrir tu Biblia, recuerda la gracia de Dios; recuerda a tu amigo y hermano, Jesús; recuerda cuán pronto lo olvidas. No tomes la Palabra de Dios como una carga de culpabilidad o como un llamado al deber, sino que como lo que es: un regalo de un Dios de tierna misericordia y gracia.Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita www.paultripp.com. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
Está bien temerle al coronavirus
- Temor de Dios: es una reverencia santa al Todopoderoso, viviendo en asombro ante el Rey del universo y en sometimiento a Él.
- Temor de respuesta rápida: es una capacidad intuitiva de reacción en un momento de peligro. Piensa en un padre que espontáneamente salta para proteger a su hijo justo antes de que se haga daño.
- Preocupación apropiada: nos permite estar serenos ante lo que enfrentamos y, con nuestra capacidad dada por Dios para analizar, podemos tomar decisiones sabias y planificadas para protegernos a nosotros y a quienes amamos.
Preguntas para reflexionar
- ¿Qué es lo que más temes de la pandemia? ¿Por qué este temor es un don dado por Dios?
- Aparte del coronavirus, ¿a qué más le temes actualmente? ¿Has permitido que esta dificultad capture tus meditaciones?
- ¿Qué ocurre contigo espiritualmente cuando la dificultad horizontal consume tus pensamientos y tu tiempo?
- ¿De qué manera puedes dar pasos prácticos para temer al Señor en este momento de crisis? Sé específico.
- ¿A quién conoces que tenga miedo en este momento? ¿Cómo aborda la Biblia sus temores? ¡Contáctalos y consuélalos hoy con el Evangelio!
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Cinco reflexiones a partir de la cuarentena
1. Esta pandemia confronta el engaño de la independencia y de la autosuficiencia humana
Nos gusta pensar, como seres humanos, que somos tan adelantados y capaces. Pero mira a tu alrededor: todo lo que se requiere para cerrar al mundo entero es un solo virus. Permite que este tiempo te recuerde que fuiste creado para depender del Creador. El desarrollo de la madurez espiritual es un movimiento de la independencia hacia una mayor dependencia de Dios. Exponer nuestro engaño de autosuficiencia es algo doloroso, pero bueno.2.Esta pandemia provoca que el poder de la soberanía de Dios y su sublime gracia brillen con aún más intensidad
En momentos en los que nuestra incapacidad está completamente expuesta, ¿no es maravilloso que Dios continúe controlando cuidadosamente su mundo? Él no está confundido ni sorprendido por nada de esto. Está bien que nosotros no podamos resolver lo que está ocurriendo. Sin embargo, existe Alguien que no le teme a este momento. No siempre sabremos por qué Él hace lo que hace, pero sabemos quién es y sabemos lo que le ha prometido a sus hijos.3.Esta pandemia nos recuerda que existe una pandemia más grande, más oscura y más peligrosa: el pecado
No todos darán positivo en el examen de diagnóstico para el coronavirus, pero todos han sido infectados por el pecado, desde el nacimiento. «Yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre» (Sal 51:5). El pecado es eternamente más destructivo de lo que alguna vez será el coronavirus; sin embargo, existe una cura conocida. Dios miró a su mundo en sublime misericordia y amor y decidió no dejarnos perecer debido a este mal (Jn 3:16).4.Esta pandemia nos recuerda que nada en toda la creación puede separarnos de Dios ni de su amor sin límites (Ro 8:31-39)
El pasado domingo, Luella y yo tuvimos que asistir a la iglesia desde nuestra pequeña habitación donde tenemos el televisor. Fue triste. No pudimos saludar a nuestros hermanos y hermanas, abrazarlos con afecto, escuchar sus voces en las canciones y recordarnos mutuamente la gracia del Evangelio. Todos estamos sintiendo el efecto del distanciamiento social. Pero debes saber esto: tu más grande amigo, tu amante más profundo y tu compañía más dulce no conoce distancia entre Él y tú. Él se acerca especialmente a quienes están solos y desconsolados en momentos como este.5. Esta pandemia nos hace anhelar nuestro destino final
La promesa final del Evangelio es esta: habrá un día cuando tales cosas terminarán para siempre y estaremos en un lugar donde no habrá más enfermedad ni más sufrimiento (Ap 21:4). La esperanza en el cielo no es un deseo débil y soñador para quienes están abrazado cierto engaño religioso. La esperanza en la promesa de Dios es una expectativa segura con un resultado garantizado. El paraíso viene; es tuyo por gracia. Es difícil imaginarlo en este momento, pero habrá un tiempo en el que miraremos hacia atrás y veremos esto como un breve momento de dificultad. Haremos eso en un mundo perfecto, con cuerpos perfectos, con corazones perfectos, y en una perfecta relación con Dios. Todo será como se supone que debe ser y nosotros viviremos en paz y en justicia por siempre. Este aterrador momento nos recuerda las verdades más preciosas del Evangelio. En lugar de enfocarnos en lo que podría suceder, en la negatividad y en el miedo, ¿por qué no meditar en estas verdades hoy? Permanece a salvo, resguárdate y recuerda a Jesús y las glorias de su Evangelio de gracia. Dios te bendiga.Preguntas para reflexionar
- ¿Qué otra evidencia hay que revela que no eres tan independiente ni tan autosuficiente como querías pensar? ¿Cómo esta realidad aterradora puede ser un recordatorio espiritualmente saludable?
- ¿Qué versículos de la Escritura puedes predicarte a ti mismo y a aquellos que te rodean para recordarte el poder y el control soberano de Dios durante este tiempo oscuro?
- ¿Esta cuarentena o situación estresante ha expuesto el pecado en tu corazón? ¿En qué áreas necesitas pedirle al Señor y a otros perdón por tus palabras y comportamientos recientes?
- ¿A quién conoces que este solo y aislado? ¿Cómo puedes encarnar la presencia y el amor de Dios hoy? ¡Acércate!
- ¿Cómo este anhelo por la eternidad cambia la manera en que pensamos, hablamos y vivimos hoy? ¿Tiene implicaciones específicas durante una pandemia global? Sé específico.
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¿Por qué le temo al coronavirus?
Cómo sobrevivo al distanciamiento social
- ¿Cuántos casos de COVID-19 hay en mi ciudad o estado?
- ¿Cuánto estiman que va a durar este distanciamiento social?
- ¿Cómo están los mercados financieros hoy?
- ¿Qué tiene que agregar el último experto?
Preguntas para reflexionar
- ¿Cuánto tiempo pasas siguiendo la situación actual? ¿Estás invirtiendo este tiempo para educarte o se ha transformado en un hábito poco saludable de meditación en la crisis?
- Escribe una lista de todas las cosas por las que puedes estar agradecido. Categoriza tu lista por personas, lugares y cosas. Discute esa lista con otros y úsala como una herramienta para redireccionar tu gratitud verticalmente.
- ¿Quién ha impactado tu vida recientemente? ¿Le has comunicado tu aprecio? Hazlo nuevamente hoy, expresandoles tu afecto.
- ¿Cómo puedes encarnar el amor de Cristo a otros hoy? Toma pasos específicos y prácticos para representar su generosidad y amor.
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La esperanza de una doble resurrección
Y si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también la fe de ustedes [...] y si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes es falsa; todavía están en sus pecados. Entonces también los que han dormido en Cristo están perdidos. Si hemos esperado en Cristo para esta vida solamente, somos, de todos los hombres, los más dignos de lástima (vv. 14, 17-19).Debido a este milagro objetivo e histórico, como creyentes en Jesucristo, podemos experimentar una doble resurrección. En primer lugar, somos resucitados de una muerte espiritual (Ef 2:1) y llegamos a estar espiritualmente vivos en esta vida. La Biblia describe tu vida hoy con una hermosa palabra: ¡abundante! (Jn 10:10). Tu corazón es suave, tu mente está viva y tu alma desea obedecer a Cristo. Has sido resucitado a la vida para que puedas experimentar la belleza y la gloria del Evangelio aquí y ahora. Hay una segunda resurrección. Es el momento final cuando seremos resucitados de este mundo horrible, roto y que gime para vivir para siempre en un mundo de justicia, paz y armonía. No habrá virus, ni sufrimiento, ni muerte, ni pecado. Viviremos con nuestro Salvador para siempre. Si Jesús no hubiera resucitado, no existiría una doble resurrección para nosotros. Vuelve a 1 Corintios 15. Me encanta cómo continúa el pasaje:
Entonces vendrá el fin, cuando Él entregue el reino al Dios y Padre, después que haya terminado con todo dominio y toda autoridad y poder. Pues Cristo debe reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el último enemigo que será eliminado es la muerte (vv. 24-26).¿Qué significa esto? Jesús está reinando ahora entre el «ahora» de la primera resurrección y el «todavía no» de la segunda resurrección. En momentos confusos e impredecibles como los que estamos viviendo ahora, no tienes que preguntarte qué está haciendo el Señor. Él está reinando como Rey, poniendo a todos sus enemigos debajo de sus pies. El enemigo final será la muerte y cuando la muerte esté bajo sus pies, Él le dirá al Padre: «ahora todas las cosas ya están listas». Esta semana, espero que tu corazón esté lleno con la esperanza y el gozo de saber que Jesús sí, en un cierto punto en el tiempo de la historia, salió de la tumba victorioso sobre la muerte. Puesto que lo hizo, ahora tienes vida y una vida para siempre. Esa victoria sobre la muerte garantiza tu victoria sobre el pecado hoy y asegura el triunfo final cuando llegue el fin. Cristo reina hoy por ti, venciendo los enemigos que tú no pudiste vencer. Dios te bendiga.
Preguntas para reflexionar
- ¿Cómo has experimentado la primera resurrección? ¿Cuáles son algunas de las pasiones de la carne y de los deseos del cuerpo y de la mente (Ef 3) que han sido mortificados por la gracia de Dios?
- ¿Cuáles son algunos de los ídolos y de las luchas que actualmente te impiden experimentar una vida más abundante en Cristo?
- ¿De qué manera la tumba vacía te da esperanza para luchar contra esos pecados mientras esperas la segunda resurrección?
- ¿Cómo puede motivarte el Domingo de Resurrección para ser un embajador de Cristo durante este tiempo difícil? ¿Qué puedes hacer y decir específicamente para representar al Salvador Resucitado esta semana?
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¿Cómo esta pandemia predica el evangelio?
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Lucha la cuarentena con gratitud
La importancia de la maternidad
Cómo comprender esta pandemia
Encuentra paz durante la COVID-19
¿Ya podemos volver a trabajar?
- Dios
- Relaciones
- Trabajo
Si somos honestos, todos podemos admitir que, de alguna manera, nuestro equilibrio en estos tres llamados está hecho (o ha sido) un desastre debido a nuestro círculo del trabajo.
Tenemos una cantidad limitada de tiempo para dedicarnos a estos tres círculos: 24 horas al día, 7 días en la semana, 30 días en un mes y 365 días en un año. Por tanto, si tu círculo de trabajo se expande, puede hacerlo porque has contraído la duración de otro círculo.
Quizás las exigencias del trabajo se han engullido gradualmente más y más tu tiempo y, mientras lo hace, quedas con menos tiempo para tu familia.
Quizás tu vida de trabajo se expande hasta el punto en donde no tienes nada que dar y asistes a la iglesia de pasada y tu involucramiento en oportunidades de ministerio se desvanece completamente.
¿Sientes que tienes tan poco tiempo por tu trabajo que crees que ni siquiera puedes disponer de un par de minutos para tu tiempo personal en la Palabra y en la oración?
Es imposible que tu importante llamado del trabajo se expanda sin provocar que las otras áreas de llamado igualmente importantes (familia y Dios) se contraigan.
Escribiré sobre esto en profundidad la próxima semana, pero ¿cuál es la principal causa de la expansión de nuestro círculo del trabajo? Para la mayoría de nosotros, está motivada por una búsqueda personal de identidad.
Demasiados de nosotros buscamos significado y propósito en nuestro trabajo. Independiente de tu título, tu salario o tus logros profesionales, la gracia de Dios te ha librado de buscar identidad en cualquier otro lado aparte de Cristo.
No tienes que buscar en otro lugar para definir quién eres. No tienes que buscar en otro lugar para medir tu potencial. No tienes que buscar en otro lugar para encontrar una sensación interna de paz y bienestar.
¿Por qué? ¡Porque has encontrado todas esas cosas en tu Salvador!
Pídele al Espíritu Santo que revele áreas de ceguera espiritual en relación a tu trabajo: mi búsqueda de identidad dentro de mi campo laboral, ¿se ha expandido hasta el punto que ha provocado una contracción dañina de mi tiempo con mi familia y mi búsqueda de Dios?
¡Solo cuando tu corazón está satisfecho en Cristo es que puedes ser liberado de la esclavitud a cualquier otra cosa que distorsiona la vida!
Dios te bendiga.
Preguntas para reflexionar
- ¿Cómo la COVID-19 ha impactado tu trabajo y cómo has respondido a estos cambios?
- Durante este tiempo, ¿qué bendiciones puedes ver y por las cuales puedes agradecer en relación a tu trabajo?
- Con o sin la pandemia, si vas a poner los límites de tus tres campos, ¿hay un desequilibrio en tu círculo del «trabajo»? Si la respuesta es sí, ¿por qué es así?
- ¿Qué elementos de tu círculo de las «relaciones» y tu círculo de «Dios» han sido impactados debido a tu círculo del «trabajo»? Pídele al Señor (o a otros) que revele específicamente cómo el desequilibrio puede afectar otras áreas de llamado en tu vida.
- ¿Cómo puedes servir a otros que están luchando con el impacto que ha tenido la COVID-19 en su trabajo? ¿Cómo puedes encarnar la generosidad de Dios en una forma u otra?
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¿Cómo el Evangelio cambia esta crisis?
Demasiados cristianos trabajólicos
1. Identidad en el logro y el éxito
«Soy lo que he logrado». Un camino de logros parece hacer una declaración sobre quién eres y qué puedes hacer. Sin embargo, el entusiasmo del éxito de hoy se desvanecerá y necesitarás que el próximo éxito te dé fuerzas para seguir, y luego otro éxito tras ese. Sin darte cuenta, el éxito habrá pasado de ser algo que disfrutabas a ser algo con lo que no puedes vivir.2. Identidad en el poder y el control
«Tengo el control; por lo tanto, soy alguien». En un mundo donde la mayoría de nosotros tiene una variedad de personas que nos dicen qué hacer cada día, es intoxicante ser la persona que tiene el poder. Sin embargo, las personas que han puesto su identidad en el éxito y usan a otros para lograr siempre lo que se proponen, dejan un rastro de matanza personal y espiritual detrás de ellos.3. Identidad en la riqueza y en las posesiones
«Soy del tamaño del montón de cosas que he acumulado». Puesto que somos personas físicas viviendo en un mundo físico y debido a que Dios nos ha dado la capacidad de reconocer y disfrutar la belleza, es tentador definir la «buena vida» como una llena de cosas hermosas. Debo aclarar que desear cosas hermosas no es malo en sí mismo, pero si pones tu identidad en obtenerlas, mantenerlas y disfrutarlas, otras áreas de tu vida sufrirán. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando estás comprometido a encontrar cada día una identidad más profunda verticalmente en Jesús? El mayor logro en tu vida no será algo que hayas hecho, sino lo que Jesús ha hecho por ti en la cruz. Aprenderás a descansar en tu falta de control, sabiendo que por gracia, has sido adoptado por el Padre quien tiene autoridad sobre todo, para su gloria y para tu bien. Y serás liberado de trabajar continuamente para acumular más de lo que esperas que te dé placer, ¡porque estás cada vez más satisfecho en Cristo! Dios te bendiga.Preguntas para reflexionar
- ¿Tu vida de trabajo está apropiadamente equilibrada? ¿Qué podría revelar tu agenda respecto a tus prioridades?
- Ahora, hazle esta pregunta a alguien que te conozca: «¿están sufriendo mis compromisos espirituales y relacionales debido a mi trabajo?». (Despide a tu abogado defensor interno antes de preguntar. Recuerda, ¡no existe nada que pueda ser expuesto de ti que no haya sido ya pagado por la sangre de Jesús!).
- Debajo de las prioridades y la agenda, ¿podría haber un ídolo de identidad? ¿Cómo te hace sentir tu trabajo respecto a ti?
- ¿Cuándo fue la última vez que sentiste una «emoción» por un logro, por ejercer autoridad o por comprar algo? ¿Cuánto duró ese entusiasmo antes de que buscaras otro?
- ¿Qué soluciones prácticas puedes llevar a cabo esta semana para equilibrar tu vida laboral, social y espiritual?
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Gracia futura para la aflicción presente
Hay un Rey. Y no eres tú
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¿Has perdido de vista el cuidado de Dios?
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¿Estás sufriendo? Resiste las mentiras del enemigo
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Toma la vida en serio
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Gracia futura, gracia presente
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Extraño ir a la iglesia, pero...
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Laméntate y regocíjate
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Defraudado por un amigo
- ¿Alguna vez te has sentido incomprendido?
- ¿Alguna vez te hirió lo que la otra persona dijo?
- ¿Alguna vez sentiste que no habías sido escuchado?
- ¿Alguna vez fuiste traicionado?
- ¿Alguna vez has tenido que tratar un malentendido?
- ¿Alguna vez estuviste en desacuerdo con una decisión?
- ¿Alguna vez le has guardado rencor a tu amigo?
- ¿Alguna vez te sentiste solo aun cuando las cosas iban bien?
- ¿Alguna vez dudaste del compromiso de la otra persona?
- ¿Alguna vez tuviste problemas para resolver un conflicto?
- ¿Alguna vez has deseado no tener que dar o servir?
- ¿Alguna vez te has sentido usado?
Preguntas para reflexionar
- ¿Alguna vez has sido defraudado por un amigo, hace poco o significativamente en el pasado?
- ¿Podría ser que tú hayas defraudado a un amigo inconscientemente durante estos días o semanas? ¿Hay algo que debas confesar, incluso aunque ellos no lo hayan mencionado aún?
- ¿Estás enojado, herido o frustrado con un amigo, pero temes exponérselo? ¿A qué le temes? ¿Cómo puedes abordar este tema bíblicamente?
- ¿Alguna vez un amigo te ha confrontado por haberlo defraudado? ¿Cómo respondiste y qué reveló tu respuesta sobre tu corazón?
- ¿Qué cosa puedes hacer esta semana para ser un mejor amigo? Sé específico y práctico, y ¡avanza con la esperanza y optimismo del Evangelio!
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Sé generoso y compasivo
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Tu amigo no es el problema
- al confesar los pecados del otro a mí mismo con amargura: «¡no puedo creer que me haya hecho eso a mí!».
- al confesarle los pecados de otro a otra persona en son de chisme: «¡déjame contarte lo que me hizo!».
- al confesarle los pecados de otro a Dios, buscando venganza: «Dios, ¿cuándo vas a hacerle algo a la persona que me hirió?».
- al confesarle sus pecados a esa persona con enojo: «¿cómo te atreves a hacerme algo así?».
Preguntas para reflexionar
- ¿Por qué puede ser tan difícil aceptar que como víctima, también eres responsable por tu respuesta cuando han pecado contra ti?
- ¿Qué evidencia has visto de otras personas pecando en respuesta a los pecados cometidos contra ellos? ¿Cómo esto agrega problemas a sus problemas y por qué quisieras evitar su reacción?
- ¿Alguien te ha herido recientemente? ¿Estás, o estuviste, tentado a responder con amargura, chisme, venganza o enojo? Sé específico en tu análisis.
- ¿Cuál es, o cuál habría sido, la mejor y más bíblica manera de responder? ¿Por qué esa decisión es más gratificante?
- ¿Qué otras verdades del Evangelio sobre identidad y justicia necesitas predicarte a ti mismo cuando eres la víctima?
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¿Qué significa ser una sola carne?
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¿Cómo protegemos nuestro matrimonio en el ministerio?
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¿Qué consejo tienes para los solteros en la iglesia?
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¿Por qué Dios permite la discapacidad?
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¿Cómo discernir la voluntad de Dios?
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¿Cómo nos ajustamos a la llegada de un recién nacido?
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¿Pueden practicar yoga los seguidores de Cristo?
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¿Cómo hablo de sexo con mis hijos?
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¿Cómo puedo animar a mi cónyuge en su lucha con el pecado?
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¿Por qué sigo luchando con el mismo pecado?
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¿Cómo deben los padres hablar con sus hijos sobre las redes sociales?
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Este pasaje conforta mi alma
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El Salmo del máximo cataclismo
Paul Tripp | Traducción y edición: Acceso Directo
Un mensaje para quienes están lejos de Dios esta Navidad
Paul Tripp | Traducción y edición: Acceso Directo
Un mensaje para quienes están solos esta Navidad
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¿Deben los cristianos hacer una lista de buenos propósitos de Año Nuevo?
Paul Tripp | Traducción y edición: Acceso Directo
La invitación a amar
El amor es un tema inagotable. Los filósofos, los músicos, los poetas, los escritores y los dramaturgos han intentado definirlo por siglos, pero cada generación, insatisfecha con la respuesta, persigue el amor una y otra vez.
El Día de San Valentín está a la vuelta de la esquina, así que sería adecuado considerar una vez más qué es el amor. Sin embargo, en lugar de buscar la respuesta en Google y de fiarse de los blogueros, iremos a la fuente de la Verdad, escrita por la Fuente del amor.
En las siguientes páginas de este devocional, pasarás tiempo leyendo un extracto de 1 Juan 4. Este capítulo es una de las discusiones del Nuevo Testamento más enfocadas en el amor. En estos 10 devocionales, verás brevemente lo que Dios ha escrito, orarás intencionalmente sobre lo que acabas de leer y luego aplicarás dos preguntas de reflexión a las situaciones y relaciones específicas de tu vida.
El Dios de amor te ha dado la bienvenida a la eternidad, y te recibe aquí y ahora para amar a otros de la misma manera.
¡Es una invitación sin igual!
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Tres verdades acerca de cada matrimonio
1. Vivimos nuestro matrimonio en un mundo caído
Todos enfrentamos lo mismo. Nuestros matrimonios existen en medio de un mundo que no funciona como Dios lo quiso. De alguna manera, de algún modo, el quebranto de este mundo toca cada día tu matrimonio. Estoy convencido de que es fundamental comprender tu mundo caído y el propósito de Dios de mantenerte en él para construir un matrimonio de unidad, comprensión y amor. Esto no significa que ya no tendrás dolor; Jesús lloró cuando anduvo en las calles de nuestro mundo. Sin embargo, este dolor no es el túnel oscuro que el destino te envió. Es una herramienta sabia en las manos de un Dios amoroso que sabe cuán profunda es tu necesidad y quiere darte regalos de gracia que durarán para siempre.2. Somos pecadores casados con pecadores
Tú y yo simplemente no nos casamos con alguien perfecto. Parece obvio cuando lo lees, pero ¿cuán a menudo lo olvidamos en los momentos comunes y corrientes de nuestra relación? Tu cónyuge y tú contribuyen con algo destructivo a lo que un matrimonio necesita y debe hacer. La Biblia lo nombra: pecado. Aquí es donde la narrativa de la Escritura es tan útil. El mundo de la Biblia es como tu mundo: complicado y quebrantado. Las personas de la Biblia son como tu cónyuge y tú: débiles y defectuosos. Las situaciones de la Biblia son como las tuyas: complicadas e inesperadas. La honestidad de Dios sobre la dirección en la que vivimos es en sí mismo un acto de amor y gracia. Él hace esto para que seamos realistas sobre nuestras expectativas y, entonces, busquemos humildemente la ayuda que solo Él puede darnos.3. Dios es fiel, poderoso y dispuesto
Sí, vives en un mal barrio y tanto tu cónyuge como tú son menos que perfectos, pero nunca debes olvidar que no estás solo en tu lucha. Hechos 17:27 dice que Dios está cerca, tan cerca que, en tu momento de necesidad, puedes buscarlo y tocarlo porque Él no está lejos de ninguno de nosotros. Por lo tanto, cuando pequen contra ti o cuando el mundo caído derribe tu puerta, no arremetas con golpes ni huyas. Permanece en tu debilidad y confusión, y di: «no estoy solo. Dios está conmigo y Él es fiel, poderoso y dispuesto». Dios los bendiga.Preguntas para reflexionar
- ¿Por cuánto tiempo has estado casado? ¿Das por sentado tu aniversario? Para tu próximo aniversario, ¿cómo puedes enfatizar y celebrar más la gracia de Dios?
- ¿Cómo has experimentado el quebranto de este mundo caído? ¿De qué manera tu cónyuge y tú han sufrido como resultado de su ambiente?
- ¿El sufrimiento los ha acercado como pareja o ha creado conflicto? ¿Hay áreas que puedes abordar hoy que podrían crear una unidad más profunda en el sufrimiento?
- ¿Dónde el pecado de tu cónyuge ha salpicado en tu vida recientemente? ¡No pases mucho tiempo pensando en esta respuesta! Al contrario, piensa cómo tu pecado complica la vida de tu cónyuge. ¿De qué necesitas arrepentirte hoy?
- ¿Cómo Dios ha demostrado ser fiel, poderoso y dispuesto en otras áreas de tu vida aparte del matrimonio? ¿Cómo celebran su gracia transformadora y se aferran a ella junto a tu cónyuge?
DEVOCIONALES DE LA SERIE: [FinalTilesGallery id='26']
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Seis formas de mejorar tu matrimonio
- Nos entregaremos a un estilo de vida de confesión y perdón: esta es la única manera en que crece un matrimonio. Los patrones regulares de perdón nos dan el valor para seguir confesando y los patrones regulares de confesión nos permiten experimentar el gozo de la restauración del perdón.
- Haremos del crecimiento y el cambio nuestra agenda diaria: como pecadores, tenemos la capacidad perversa de satisfacernos con demasiada facilidad. No te conformes con nada que no cumpla con el sabio y hermoso plan de Dios. Esto requiere una inversión diaria de desmalezar y plantar semillas.
- Trabajaremos unidos para formar un vínculo robusto de confianza: simplemente, no podemos tener un matrimonio saludable que honre a Dios y que satisfaga a ambos si no hay confianza. En un mundo caído, la confianza permite que los matrimonios soporten los desánimos que toda pareja enfrenta.
- Nos comprometemos a cultivar una relación de amor: esto podría escandalizarte, pero estoy convencido de que muchos matrimonios cristianos carecen de amor real. Sí, podría haber cierto respeto y aprecio y, sí, la pareja podría haber aprendido cómo evitar las batallas diarias, pero muchos seguidores de Cristo no encarnan el amor de Cristo de manera práctica con sus cónyuges.
- Negociaremos nuestras diferencias con aprecio y gracia: el Creador pone a personas muy diferentes una al lado de la otra. La sorprendente hermosura de un matrimonio es que cuando esta pareja aprende a celebrar y a beneficiarse de sus diferencias, se protege de sus debilidades gracias a las fortalezas de su cónyuge.
- Trabajaremos para proteger nuestro matrimonio: existen pocas cosas más peligrosas para nuestro matrimonio que el sentimiento de «haberlo logrado». Cuando un matrimonio pierde la sensación saludable de necesidad, comienza a ir cuesta abajo y los patrones de pereza y de falta de interés crecen. La mejor protección para un esposo y esposa es la oración humilde y la atención diligente.
Preguntas para reflexionar
- ¿Cómo te ha santificado el Señor en la última década? Sé específico. ¿Qué cosas ves ahora que no veías hace diez años?
- En su matrimonio, ¿están yendo cuesta abajo? ¿Cómo puedes invertir más tiempo con tu cónyuge para desmalezar lo que le quita la vida a tu matrimonio y para plantar semillas que produzcan una cosecha de amor?
- ¿Qué cosa debes confesarle a tu cónyuge que estás postergando confesar?
- ¿Qué cosa debes perdonarle a tu cónyuge que te está costando perdonar?
- ¿En qué cosas tu cónyuge es diferente a ti? ¿Esas diferencias crean una unidad más profunda o crean separación? ¿Cómo puedes apreciar y animar a tu cónyuge en sus fortalezas que son tus debilidades?
Una nota sobre la versión actualizada Marriage: 6 Gospel Commitments Every Couple Needs to Make [Matrimonio: seis compromisos del evangelio que cada pareja debe hacer]: los 17 capítulos originales de ¿Qué estabas esperando? no han cambiado. Hemos vuelto a titular el libro, cambiamos la portada, agregamos preguntas para conversar en cada capítulo y agregamos dos capítulos extra: «El evangelio, tu matrimonio y el sexo» y un capítulo de preguntas y respuestas, «Pregúntale a Paul Tripp sobre tu matrimonio».
DEVOCIONALES DE LA SERIE: [FinalTilesGallery id='25']
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Cómo ser más feliz en tu matrimonio
En lo cual ustedes se regocijan grandemente, aunque ahora, por un poco de tiempo si es necesario, sean afligidos con diversas pruebas, para que la prueba de la fe de ustedes, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo.¡A primera vista, este pasaje no suena como el matrimonio de mis sueños! Sin embargo, Dios nos está diciendo una de las cosas más importantes que debemos tener siempre en cuenta sobre la felicidad y el matrimonio. Dios decidió dejarnos en este mundo caído para que vivamos, amemos y trabajemos en él porque tenía diseñado usar las dificultades que enfrentamos con el fin de hacer algo en nosotros que no podía hacer de otra manera. No sé tú, pero la mayoría de nosotros tiene un paradigma personal de felicidad. No está mal querer ser feliz, tampoco lo es trabajar en pos de la felicidad marital. Dios te ha dado la capacidad de disfrutar y ha puesto cosas hermosas a tu alrededor para que las disfrutes. El problema no es que sea un objetivo incorrecto, sino que es un estándar demasiado pequeño. Dios está trabajando en algo profundo, necesario y eterno: su paradigma personal de santidad. No dejes que el lenguaje te disuada. Esas palabras significan que Dios está obrando por medio de tus circunstancias diarias para cambiarte. En su amor, Él sabe que no eres todo lo que fuiste creado para ser. Aun cuando podría ser difícil de admitir, todavía hay pecado dentro de ti y ese pecado se interpone en el camino de lo que debes ser y de lo que estás diseñado para hacer. Dios está usando las dificultades del matrimonio del aquí y el ahora para transformarte. Debido a que Él te ama, Él interrumpirá y comprometerá intencionadamente tu felicidad momentánea para alcanzar un paso más en el proceso de tu rescate y transformación. Cuando comienzas a seguir la página del paradigma de Dios para la santidad por medio del matrimonio, la vida no solo tendrá sentido, sino que inmediatamente se llenará de esperanza. Las cosas que enfrentas no son problemas irracionales, sino herramientas transformadoras. Hay esperanza para ti y para tu matrimonio porque Dios está en medio de tus circunstancias y Él las está usando para moldearte en lo que Él te creó para ser. A medida que Él hace esto, no solo respondes mejor a la vida, sino que te conviertes en una mejor persona con quien vivir, lo que resulta en un mejor matrimonio. Dios te bendiga,
Preguntas para reflexionar
- ¿Cuáles son algunos de los líos menores que experimentas en la cotidianidad de la vida? ¿Por qué te frustran? ¿Cómo respondes a estos líos?
- ¿Cuál es el desafío más importante que has experimentado en tu matrimonio debido a vivir en un mundo caído? ¿Cómo le respondiste a tu cónyuge y a Dios?
- ¿Por qué debes regocijarte en los líos menores y en los desafíos importantes que experimentas? Sé específico. ¿Cómo te refinaron o cómo te están refinando?
- ¿De qué manera tu cónyuge está sufriendo? ¿Cómo puedes apoyar y animarlo (la) a medida que las diversas pruebas los afligen? ¿Cómo luchas con tu impaciencia y autojusticia cuando tu cónyuge tropieza?
- Identifica a otro matrimonio que sea parte de tu vida que esté experimentando dificultades maritales. ¿Cómo puedes apoyarlos, animarlos y hablar la verdad en amor a su situación? ¿Necesitarás luchar contra la impaciencia y la autojusticia cuando ellos tropiecen?
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¿Es el dinero un problema en tu matrimonio?
Preguntas para reflexionar
- ¿Te ves como un consejero? Si no, piensa cuántas veces al día compartes opiniones o reacciones con otros. ¿Qué impacto podrían tener estas palabras no intencionadas en quien las escucha?
- ¿Cómo la Palabra de Dios te ha dado sabiduría para animar a otros? ¿A quién ha puesto Dios en tu vida para que puedas ofrecerle verdad?
- ¿Hablas demasiado o respondes muy rápido? Piensa cómo puedes hacer mejores preguntas, toma tiempo para orar antes de responder y conviértete en un mejor oyente. Sé específico en tu reflexión.
- ¿Cuál fue (o actualmente es) la última discusión sobre dinero que tuviste con tu cónyuge? ¿Qué provocó el problema? Anda más allá de los hechos superficiales y considera la raíz más profunda del desacuerdo. ¿Qué expuso esto sobre tu corazón?
- ¿Cómo la crianza, la educación y los valores culturales influyeron en tu visión sobre el dinero? ¿En qué difiere con la de tu cónyuge? ¿Cómo es su perspectiva un equilibrio hermoso y ordenado por Dios para tu trasfondo?
- ¿De qué maneras tu cónyuge y tú pueden unirse al usar la generosidad en los días, semanas y meses que vienen? ¿Cómo puedes encarnar la generosidad de Cristo con tus finanzas y cómo esta generosidad puede darnos oportunidades prácticas para compartir el Evangelio?
DEVOCIONALES DE LA SERIE:
[FinalTilesGallery id='30']Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita www.paultripp.com. Usado con permiso.
¿Es el sexo un tema en tu matrimonio?
No te avergüences de ser un ser sexual
La Biblia nos enseña que el sexo no es un problema; es un regalo. Jesús no sufrió ni murió para liberarte del sexo, sino que para liberarte del pecado sexual. Nuestro problema, principalmente, no es que seamos seres sexuales, sino que tendemos a amar a la creación más que al Creador (Ro 1:25). El sexo es algo bueno y hermoso, pero el deseo de esta cosa buena puede convertirse en algo malo y peligroso cuando llega a controlar tu corazón. El pecado y la lucha sexual no son, primeramente, un asunto de lo que hacemos con nuestro cuerpo, sino de lo que hacemos con nuestro corazón.No niegues que eres un pecador que lucha con el sexo
A veces, nuestra teología práctica coloca incorrectamente al sexo en una categoría diferente. Creemos que Jesús murió por nuestros pecados y en su resurrección está incrustada la promesa del perdón y de la libertad, pero pensamos incorrectamente que la inmoralidad sexual no es solo pecado. La Biblia nunca presenta al pecado sexual como si tuviera una naturaleza diferente a los otros pecados. El pecado sexual podría tener diferentes consecuencias sociales e interpersonales, pero es pecado, ni más ni menos. En Romanos 1, Pablo pone el pecado sexual en la misma lista junto a la envidia, el chisme y el engaño, incluso con algo tan común como la desobediencia a los padres. El enemigo engañoso y falso obra para convencerte de que las provisiones de la cruz no pueden ayudarte porque el pecado sexual es diferente.No tienes que dar la batalla solo
El oscuro secreto del pecado sexual puede hacerte sentir alienado, no comprendido, rechazado y solo. Si eres un hijo de Dios, ¡es imposible que estés solo! Permíteme hacer esta distinción: no es imposible que te sientas solo, pero es imposible que estés solo. Tú y yo debemos distinguir bien entre el poder de lo que sentimos y las promesas bíblicas que deben moldear la forma en que actuamos y respondemos (ver Éx 3:12; Jos 1:5-9; Jue 6:12; 2S 7:9; Mt 28:20; Heb 13:5). Dios también nos ha puesto en su iglesia porque Él sabe que nuestro viaje a la pureza sexual es un proyecto comunitario. Como Pablo dice en Efesios 4:16 (NVI), son «todos los ligamentos» los que hacen su parte a medida que el cuerpo de Cristo madura. Si quieres ser sexualmente puro, necesitas personas que te ayuden a verte a ti mismo de maneras en que no lo harías porque el pecado te ciega. Si vas a ganar terreno, necesitas personas que te confrontarán cuando te rebeles y que te animarán cuando estés débil. Predícate el Evangelio a ti mismo, a tu cónyuge y a otros matrimonios: Jesús tiene el poder de transformar permanentemente tu matrimonio y sexualidad quebrados. Dios los bendiga.Preguntas para reflexionar
- ¿De qué manera el sexo es un regalo de Dios? En su forma santa y pura, ¿cómo el sexo puede profundizar el amor y la unidad en tu matrimonio?
- ¿El sexo fue un tema tabú en tu crianza? ¿Cómo tu crianza o experiencias previas con el sexo dan forma a cómo abordas el sexo ahora con tu cónyuge?
- ¿Dónde y de qué maneras te dispones regularmente a fracasar al exponerte a cosas inútiles?
- ¿Eres honesto con tu cónyuge u otros cuando te hacen preguntas sobre sexo? ¿Qué estás escondiendo y por qué?
- ¿Has creado un ambiente donde tu cónyuge (o hijos) tengan temor de confesarte su pecado y lucha sexual? ¿Cómo puedes ser más misericordioso y parecido a Cristo en tu respuesta sin transar con lo que la Biblia dice que es pecaminoso?
- ¿Qué cosas te dices a ti mismo que te permiten mantenerte sin esperanza? ¿Cómo puedes predicarte el Evangelio a ti mismo en momentos de debilidad y fracaso?
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Tu Biblia no es una enciclopedia
1. La Biblia nos presenta un mundo real
No alcanzas a leer mucho antes de encontrarte con la escandalosa honestidad de la Biblia. No minimiza ni endulza vivir en un mundo caído (ver Ro 8:20-22). Sin embargo, muchos cristianos están confundidos, desanimados, sorprendidos y sin preparación porque no comprenden el entorno en el cual viven, trabajan, juegan y adoran.2. La Biblia nos presenta a personas reales
Los personajes de la Escritura no son figuras de cera en un museo de nobleza humana, tampoco son caricaturas con sonrisas empalagosas y voces melódicas. Una rica exhibición de la variedad completa de las emociones humanas tiñe casi cada página de la Escritura. Al estudiar la Biblia, somos conducidos por los pasillos de los corazones humanos para examinar sus pensamientos, inspeccionar sus deseos y comprender sus decisiones. En el proceso, somos expuestos y confrontados. No hay mejor método de autoconocimiento y autoexposición que el espejo de la Escritura (Stg 1:22-23).3. La Biblia nos llama a la adoración de un Dios real
El Dios de la Escritura no es el héroe de un mito. Él no es la proyección de mentes débiles que necesitan algo más que ellos mismos de lo que depender. Al contrario, Él, el Creador, el Sustentador y el Gobernante de todo lo que existe, es el único ser en el universo digno de adoración. La revelación de Dios en la Escritura es el único lugar donde encontrar esperanza real para absolutamente cada área de la vida. Él es el único que, al mismo tiempo, está por sobre todo lo que enfrentamos (Ef 4:6) y está íntimamente familiarizado con todo eso (Sal 139:3; Heb 4:15). Corremos hacia Él porque Él es el Señor sobre todo y tiene el poder de ayudar.4. La Biblia nos da la bienvenida a la redención real
El mundo está lleno de falsos sistemas de redención. El gobierno, la educación, la filosofía, la sociología y la psicología, todas prometen redención, pero ninguno puede cumplir. Si pudieran lidiar con los resultados aplastantes y devastadores del pecado, Jesús nunca habría venido. La Biblia me invita a la esperanza que solo se encuentra en un Redentor. Si no hay ayuda ni esperanza para lo que hay dentro de mí (Sal 51:10), no hay manera de que alguna vez lidie adecuadamente con lo que está fuera de mí. Estas cuatro perspectivas bíblicas (el mundo real, las personas reales, el Dios real y la redención real) nos dan sabiduría esencial para cualquier cosa que enfrentemos en la vida humana. Solo cuando veamos al mundo como uno roto, a nosotros como pecadores, a Dios en toda su gloria y a la obra completa del Redentor, ¡podremos tener una perspectiva balanceada y funcionalmente loable sobre todo! Dios los bendiga.Preguntas para reflexionar
- Identifica una lucha personal actual en tu vida que la Escritura no aborde explícitamente. ¿Cuáles son algunos de los desafíos culturales o tecnológicos que enfrentamos que no existían en los tiempos bíblicos?
- ¿Cómo has experimentado recientemente el quebranto del mundo real al que la Biblia se refiere? ¿Esto te tomó por sorpresa o no estabas preparado para lo que enfrentaste?
- Nombra algunas personas reales de la Biblia que experimentaron luchas similares a las tuyas. ¿Cómo respondieron? ¿Cómo era su relación con el Señor y cómo puedes aprender de su historia?
- ¿Qué consuelo podemos encontrar en el hecho de que Dios «conoce […] bien todos mis caminos» (Sal 139:3)? Sé específico. Haz una lista de cómo tu Salvador fue tentado como tú y con qué debilidad Él puede compadecerse (Heb 4:15).
- ¿De qué maneras manifestaste ayer tu necesidad por la obra continua de santificación? ¿Qué cosas necesitas confesar y de cuáles necesitas arrepentirte del pecado? ¿Cómo las promesas de Dios te dan esperanza para hoy en tu batalla contra la tentación?
Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita www.paultripp.com. Usado con permiso.
Lo que encontrarás dentro de tu Biblia
- El Salmo 73 hace una exégesis de un tipo de lucha que experimentará todo cónyuge que vive en este mundo caído.
- 1 Pedro 1 expone lo que Dios está haciendo entre nuestra salvación y su segunda venida, el periodo dentro del cual existe el matrimonio.
- Apocalipsis 5 nos permite escuchar a escondidas la eternidad y clarificar los valores que deben estructurar cada matrimonio cristiano.
1. Una cosmovisión integral que aborda todo
La Escritura no es exhaustiva en abordar directamente cada tema, pero es integral en dar información para comprender todos los aspectos de la realidad.2. Perspectivas prácticas de cada problema humano
La Biblia tiene algo que decir sobre todo lo necesario para la vida humana. Nos da una comprensión esencial de esas cosas y cómo debemos responder a ellas.3. La vida antes de la muerte
La Biblia no promete simplemente que algún día en una eternidad lejana, conoceremos la vida. Al contrario, la Biblia nos invita a adoptar una calidad de vida ahora que de otra manera sería imposible sin la persona y obra del Señor Jesús.4. Esperanza real del autoconocimiento
No tienes que estar atrapado en la prisión de la ceguera espiritual personal. Puedes verte, conocerte y comprenderte, incluso hasta los pensamientos y motivos de tu propio corazón.5. Ayuda práctica para los asuntos más profundos de la experiencia humana
En la Biblia, descubro al Creador quien me hizo y, por lo tanto, conoce todo sobre mí y al Salvador que anduvo en la tierra en mis zapatos y entiende todo sobre mi experiencia. La Biblia enfrenta los asuntos más profundos de la experiencia humana de frente, con brillante esperanza y sabiduría práctica.6. Esperanza real para un cambio personal perdurable
Porque Cristo vino, el cambio perdurable es posible. La Biblia, en toda su escandalosa honestidad, también es asombrosamente positiva y esperanzadora. No existe ninguna página cínica en toda la Escritura. No hay ningún consejo sobre rendirse. La promesa de un cambio personal radical y perdurable brilla en cada esquina oscura del pecado encontrado en la Escritura y en nuestros corazones.7. Consuelo real
Mientras más leas la Biblia, más te das cuenta de que ninguna experiencia humana está fuera del alcance del Evangelio. Dios lo entiende todo y su Hijo lo ha cubierto todo. Así que cada día, podemos permitirnos a nosotros mismos ser confrontados con la realidad maravillosamente bíblica de que hay provisión para todo lo que enfrentemos. La Biblia no es una colección de temas ni un catálogo de declaraciones sabias, sino que, al contrario, es una sola historia que va de tapa a tapa. La Biblia es la historia de Jesús. Cada pasaje lo espera con ansias, lo recuerda con gratitud, apunta a lo que solo Él puede solucionar y pone nuestra esperanza en Él, ¡tanto hoy como por siempre! Dios los bendiga.Preguntas para reflexionar
- ¿Qué estás experimentando actualmente que la Biblia no aborda con detalles específicos como te gustaría?
- ¿Estás buscando comprender esta experiencia desde el punto de vista de la Escritura o estás buscando sabiduría y soluciones prácticas en otro lugar?
- Durante toda esta experiencia, ¿estás recordando examinarte en el espejo siempre preciso de la Palabra de Dios? ¿O te sientes tentado a solo mirar hacia afuera en tu entorno y desatender las respuestas y los deseos de tu corazón?
- ¿Has identificado algún área donde necesites un cambio personal? ¿En qué áreas necesitas confesarte y arrepentirte? Con la ayuda del Espíritu Santo, sé lo más preciso y detallado posible.
- ¿Puedes actuar con base en la esperanza y en la ayuda encontrada en el Evangelio del Señor Jesucristo? ¿Por qué puedes ser optimista y valiente, sin importar lo que estés enfrentando?
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Cinco peligros del dinero
1. El dinero puede hacer que olvides a Dios
Las necesidades físicas pueden provocar que clames a Dios por ayuda y al clamar por ayuda te das cuenta de que la necesitas no solo físicamente, sino también espiritualmente. Un pastor de una iglesia en una comunidad extremadamente próspera me dijo que dado que su gente era capaz de comprar su entrada o salida de casi cualquier situación, era difícil para ellos verse a sí mismos como necesitados. La supuesta autosuficiencia de la riqueza puede tentarnos a creer en el engaño más grande de nuestra autonomía: que tenemos derecho a vivir la vida como queramos, y de nuestra autosuficiencia: que tenemos dentro de nosotros todo lo que necesitamos para ser lo que queramos. Se supone que debemos ser y hacer lo que se supone que debemos hacer. El dinero puede permitirnos darnos el lujo de vivir una forma de vida egocéntrica que actúa como si nada fuera más grande que nosotros y más importante que nuestros deseos, necesidades y sentimientos individuales. Ahora, no me malinterpreten aquí. No hay ninguna enseñanza en la Escritura que nos lleve a creer que los pobres están espiritualmente mejor que los demás. Mi punto es alertarte sobre uno de los peligros del dinero. El dinero puede funcionar como ingrediente para un estilo de vida que, en la práctica, se olvida de la existencia de Dios y su plan. Este estilo de vida se trata más de la gloria personal que de la gloria de Dios, y reduce el gasto de dinero para tratarse solamente del deseo y la necesidad personal y de la búsqueda de comodidad y placer individual. Aquellos que están atrapados en ese estilo de vida pueden admitir teológicamente la existencia de Dios, pero su dinero apoya un estilo de vida que lo ignora.2. El dinero puede cambiar la manera en que piensas acerca de ti mismo
El dinero es un estimulante. Se utilizará para estimular un estilo de vida Dioscéntrico o un estilo de vida egocéntrico. Un amigo me dijo que durante años se había enorgullecido de estar comprometido y contento por tener un estilo de vida «sencillo», mejor dicho, hasta que consiguió dinero. De pronto, se encontró deseando un automóvil más lujoso; se sintió atraído por una camisa más cara y quería comer en el mejor restaurante. Él dijo: «fue humillante admitir que no había estado viviendo una vida sencilla porque estaba espiritualmente comprometido con ella. Había estado viviendo una vida sencilla porque era pobre». El dinero puede animarte a ser más egocéntrico y exigente; puede llevarte a estar descontento con lo que una vez te hizo feliz y, lo que es aún más peligroso, el dinero puede llevarte a esperar de la vida lo que no debes esperar y a sentir que mereces lo que no mereces. El dinero realmente puede tener una gran influencia sobre cómo te defines a ti mismo y sobre cómo piensas acerca de tu vida y de las expectativas que dan forma a tus decepciones.3. El dinero puede hacer que menosprecies a los demás
Lo que estaba pasando era muy claro y muy triste. Los niños adinerados se pararon y se burlaron de un hombre sin hogar que estaba haciendo todo lo posible para apartarse de su camino. ¿Cuál era la diferencia entre los niños y el vagabundo? Bueno, de una manera más profunda, no había diferencia. Los niños y el vagabundo fueron creados a imagen de Dios y tenían la intención de reflejar su gloria. Todos eran pecadores en necesidad desesperada de redención. Ni el vagabundo ni los adolescentes acomodados habían estado a cargo de todas las circunstancias que los habían llevado a su lugar en la vida. Ni los niños ni el hombre pudieron pararse ante Dios y decir que se merecen algo. No obstante, los chicos no se veían a sí mismos como similares al hombre. Se veían a sí mismos como un ser humano de orden superior, y trataban al hombre pobre como menos que humano. ¿Qué hizo que pensaran como pensaban y que trataran al hombre como lo hicieron? Bueno, hay muchas respuestas para esa pregunta, demasiadas para que las consideremos aquí, pero había un ingrediente principal que lo impulsaba todo: el dinero. Para esos chicos de secundaria de los suburbios, este hombre era un vagabundo, un mendigo, un perdedor. Ellos fueron los elegidos. Era feo y cruel, pero representaba uno de los peligros del dinero. A medida que el dinero redefine tu identidad, también puede cambiar la forma en que miras a los demás. El dinero puede estimular el orgulloso prejuicio que acecha en algún lugar del corazón de todo pecador.4. El dinero puede debilitar tu determinación de luchar contra la tentación
Cuando mi amigo admitió que estaba llevando una vida sencilla, estaba diciendo algo más. De una manera concreta, su pobreza lo había protegido de poder seguir completamente el rastro de su codicia. No, no lo había protegido de ser envidioso y de estar descontento en algunos momentos, pero simplemente no tenía el dinero para pagar lo que su corazón egoísta podía imaginar. Este punto es precisamente la razón por la que la Biblia nos alerta sobre el peligro de las riquezas. Venimos a este mundo como personas que necesitan ser reentrenadas. Venimos a este mundo como un peligro para nosotros mismos. Naturalmente, estamos más descontentos que contentos. Nos sentimos naturalmente atraídos por lo que debería asustarnos. Intuitivamente, empujamos los límites que Dios ha puesto. Entonces, cualquier cosa en nuestras vidas que nos proteja de nosotros mismos, cualquier cosa que nos restrinja o cualquier cosa que dificulte ir a donde nuestros deseos vagan, es una bendición. El dinero es un peligro en el sentido que elimina una restricción —la asequibilidad— y, al hacerlo, expone nuestros corazones. Es solo cuando la gracia de Dios ha formado en nosotros corazones verdaderamente satisfechos que podemos vivir vidas reeducadas, sin seguir el rastro del conejo de cada deseo egoísta que nuestras billeteras pueden permitirse. Mira, la mayoría de nosotros compramos regularmente lo que no necesitamos porque hemos seguido deseos que necesitan ser refrenados, y la moderación es necesaria porque somos capaces de permitirnos cualquier cosa que en ese momento haya llamado la atención de nuestros corazones.5. El dinero puede financiar tu lealtad al reino del yo
Bueno, esta es la conclusión. Ya he dicho mucho al respecto, pero este punto también requiere una atención más especial. No hay neutralidad cuando se trata de tu relación y uso diario del dinero. Cuando tienes y usas tu dinero, debes recordarte constantemente que tener y usar dinero son actos de adoración. Así de importante es este problema. O estás usando tus fondos para adorarte a ti mismo —incluso si no lo sabes— o estás usando tu dinero en adoración consciente de Dios. Tu dinero se está invirtiendo en la construcción de tu pequeño reino personal centrado en ti mismo o se está ofreciendo para los intereses del gran y glorioso Reino eterno de Dios. Esta es la tentación que enfrenta todo pecador: usar los recursos que se le han dado para financiar los deseos, necesidades y aspiraciones del reino del yo, y cuanto más dinero tiene en sus manos, más poder tiende a tener esta tentación. Entonces, el dinero realmente importa. Dios te ha puesto en un mundo donde el dinero existe e influirá la forma y dirección de tu vida. Debido a que el dinero te deja expuesto tanto a la bendición como al peligro, tus problemas con el dinero están a un nivel más profundo que tu comprensión de las finanzas y lo bien que hayas construido tu presupuesto. ¿Son beneficiosos el dinero, la educación y el presupuesto? ¡Por supuesto! Pero no llegan al nivel donde existe el peligro real del dinero. Cuando uso mal el dinero, no lo uso mal porque soy ignorante o porque no tengo presupuesto. No, lo uso mal porque en ese momento no me importa lo que Dios o cualquier otra persona diga. Quiero lo que quiero, y si puedo usar mis recursos para conseguirlo, lo conseguiré. El dinero es importante porque interactúa con uno de los temas más importantes de mi corazón: el egoísmo del pecado. Ninguna cantidad de dinero, educación o planificación presupuestaria tiene el poder de liberarme de la voraz codicia de mi corazón pecaminoso. Para eso, solo puedo mirar a una cosa: la gracia poderosa de mi Redentor. Él sabe lo egoísta y codicioso que puedo ser. Él sabe cómo tomo una resolución un día y cómo la abandono al día siguiente. Él sabe cuán fácilmente soy seducido a pensar que hay algo en la creación que satisfará mi corazón anhelante. Sabe que puedo decir que creo en Dios y vivir como si no existiera. Entonces, Él me ha bendecido con su gracia aquí y ahora. Sí, esa gracia me perdona, pero hace algo más: me proporciona todo lo que necesito para vivir en un mundo loco por el dinero de la manera en que fui diseñado para vivir. ¿Cuál es el regalo más dulce de esa gracia? Bueno, el regalo más dulce no es una cosa, es una persona. El mejor regalo de Dios es Él mismo. Él viene y vive dentro de mí para que cuando el deseo interno se encuentre con la tentación externa, tenga exactamente lo que necesito para pelear la batalla. El dinero importa, pero la gracia de Dios importa aún más. Solo esa gracia proporciona tanto la fuerza como la libertad que seguiremos necesitando hasta que los peligros del dinero desaparezcan.Este artículo está adaptado de Redeeming Money: How God Reveals and Reorients Our Hearts [Redimiendo el dinero: cómo Dios revela y reorienta nuestros corazones] de Paul Tripp.
Este artículo fue publicado originalmente en inglés y traducido con el permiso de Crossway.
Querido pastor: necesitas reconocer tus límites
Este artículo es parte de la serie Querido pastor publicada originalmente en Crossway.
Querido pastor:
Fue un momento que reveló mi corazón, reveló más de lo que quería. Estaba un poco avergonzado en el momento de la exposición, pero fue bueno para mí enfrentar lo que había en mi corazón. Estaba hablando en una gran conferencia de hombres y me preguntaron que si pudiera elegir un superpoder, ¿cuál sería? Algunos habían elegido la habilidad de volar o de ser increíblemente fuertes, pero inmediatamente dije: «desearía tener el poder de crear diez días en una semana». Al hacerlo, me enfrenté una vez más al hecho de que odio los límites. Quiero más tiempo para poder hacer más de lo que el tiempo me permite. Quiero más fuerza para lograr más cosas. Quiero más sabiduría para no tener que invertir tanto tiempo investigando y aprendiendo. Quiero ser infinito y todopoderoso. Sí, es cierto, aún hay momentos en mi vida en los que quiero ser Dios. Me gustaría decir que soy libre de la frustración de los límites que Dios me ha puesto, pero no puedo. Desearía poder decir que nunca me siento tentado a trabajar fuera de mis límites, pero aún lo hago. Desearía ya no tener que pagar el costoso precio de negar esos límites, pero aún lo hago. En el ministerio, es tentador tratar de hacer más de lo que se puede hacer de manera sana y realista. Es tentador intentar escribir descripciones de trabajo que piden más de lo que las personas pueden manejar responsablemente. Y es tentador dejar que un líder trabaje más allá de sus límites porque su trabajo parece esencial para el éxito de la empresa del ministerio. Si eres un líder, no lo sabes todo, no puedes hacerlo todo, no eres completamente maduro y no tienes energía inagotable. No eres simplemente un paquete de fortalezas, dones y experiencias; también eres una colección de debilidades y susceptibilidades. Es aquí donde el Evangelio es un dulce aliento. No tenemos que temer a nuestros límites, porque Dios no nos ha enviado por nuestra cuenta; donde Él nos envía, Él también va. No debemos maldecir nuestras debilidades, porque nuestras debilidades son el lugar de trabajo para su gracia. No debemos esconder ni negar nuestros lugares de inmadurez, porque Dios es capaz. Nuestros límites y debilidades no son obstáculos para lo que Dios puede hacer a través nuestro, pero sí el negar nuestros límites y nuestras falsas ilusiones de fuerza independiente. Entonces, quiero considerar contigo cuatro áreas de límites que Dios en su sabiduría como Creador ha establecido y cómo el constante reconocimiento y humilde admisión de estos límites ayudan a una comunidad de liderazgo a determinar sus planes, asignar su trabajo y evaluar su salud.1. Tienes dones limitados
En la enseñanza de Pablo sobre los dones en el cuerpo de Cristo se encuentra un claro entendimiento de que los dones son limitados (ver Ef 4:1-16 y 1Co 12:4-31). La imagen verbal de Pablo del cuerpo humano argumenta esto poderosamente. El ojo ha sido especialmente diseñado para la vista y, debido a esto, no tiene la capacidad de levantar objetos. El diseño determina los límites. Lo mismo es cierto para cada don que ha sido dado a los miembros del cuerpo de Cristo y, sin duda, entonces, esto es cierto para cada líder que ha sido dotado por Dios para servir en su iglesia. Ningún líder está diseñado para saber o hacer todo. Ningún líder está destinado a hacer su trabajo solo. Es peligroso para cualquier líder ser tan dominante que los dones de los demás no se expresen, dejando a ese líder hacer cosas para las que Dios no le dio dones. Ningún líder, por tener dones poderosos, debería verse como la persona más inteligente del lugar. La inteligencia es un subconjunto de los dones. Cada líder necesita depender de las contribuciones de otros líderes que son inteligentes en formas en que él no lo es. El ministerio siempre debe hacerse en una comunidad humilde, respetuosa y sumisa, porque los dones que Dios nos ha dado vienen con límites incorporados. Por la gracia de Dios, soy un líder influyente, pero me levanto todos los días y hago el trabajo que me ha sido asignado por personas que trabajan conmigo y que son inteligentes en formas que yo no lo soy, porque traen dones a nuestro trabajo que yo no tengo. Sería necio y orgulloso tratar de dominar cada conversación, tomar cada decisión y asignar cada tarea. Ningún líder tiene dones en todas las áreas y cada líder sufre por causa de los dones que le han sido dados. Reconocer los límites de los dones que Dios ha dado y la responsabilidad y el sufrimiento que vienen con esos dones es una parte esencial de que una comunidad de servicio que establece y mantiene, no solamente su fecundidad, sino también su salud espiritual. Una comunidad de liderazgo que humildemente reconoce los límites de los dones dados por Dios establecerá una cultura de servicio, de respeto, de apreciación y de cooperación gozosa.2. Tienes tiempo limitado
Se ha establecido un tiempo para nosotros; no tuvimos voto y no tenemos ninguna habilidad para escapar. La estructura del tiempo que moldea la existencia de todas las criaturas de Dios estalla en la página de Génesis 1. En uno de sus primeros y más significativos actos como Creador, Dios establece la estructura de siete días, junto con la estructura del descanso sabático. Como líder, no puedes simplemente ignorar los límites puestos sobre ti en este plan y mantener salud espiritual, relacional y un ministerio efectivo a largo plazo. Parece ridículamente obvio decirlo, pero no obstante importante, que nunca tendrás treinta horas en un día y jamás tendrás nueve días en la semana. Y siempre necesitarás el descanso del sábado sin importar cuán maduro llegues a ser o cuantos líderes trabajen a tu lado. Cada límite que Dios ha fijado para nosotros ha sido fijado porque Dios sabe a quienes ha creado; Él sabe como fuimos diseñados para vivir y, en amor, no requiere más de nosotros de lo que somos capaces de hacer. Los límites no solo revelan su sabiduría, sino que también expresan su amor. Los límites no son una prisión, son una gracia. No puedes permitir que tu comunidad de liderazgo asignen más trabajo a un líder de lo que se puede hacer en el tiempo que él o ella tienen asignado para trabajar. No puedes pedirle a una persona que acumule trabajo sobre trabajo, día tras día, sin días de descanso. Hay pocas cosas más importantes para una comunidad de liderazgo espiritualmente sana que considerar los límites de tiempo que Dios ha diseñado para su creación desde el principio. Los límites de tiempo son todavía otro argumento para que el servicio siempre sea hecho en comunidad, de modo que ningún líder solitario intente o se le asigne hacer más de lo que responsablemente puede hacer mientras da el enfoque adecuado a las otras cosas a las que el Señor lo ha llamado. Una comunidad de liderazgo espiritualmente saludable siempre hace su trabajo teniendo en cuenta los límites que Dios ha diseñado.3. Tienes energía limitada
Déjame decirlo desde el principio aquí: ninguno de nosotros es infinito, autosustentable, autosuficiente o autorejuvenecedor. Todos tenemos energía limitada junto con ciertas debilidades y sostenido por gracia divina. Entonces, una comunidad de liderazgo espiritualmente saludable que produce frutos de servicio a largo plazo es consciente de que cada líder es creado por Dios como una dualidad. No somos una comunidad de almas sin cuerpo. Todo lo que eres y todo lo que haces es moldeado por el hecho de que eres tanto espiritual como físico. Al escuchar sobre la iglesia y sobre la comunidad de liderazgo ministerial, se menciona mucho la salud espiritual, pero muy poco la salud física. Por el plan de Dios, tú y yo tenemos energía limitada, y no ser buenos mayordomos de nuestro ser físico debilitará seriamente cualquier energía natural que tengamos. La salud física debe ser una parte de la conversación y de la responsabilidad compartida de cada miembro de una comunidad de liderazgo. Así como debemos preocuparnos por la salud espiritual unos de otros, deberíamos preocuparnos y cuidar la salud de los demás. Esto no debería ser un tema tabú. No debería ser visto como algo intrusivo. Los líderes no deberían presentar resistencia o estar a la defensiva cuando se trata este tema. Esta es una de las maneras en las que somos llamados a amar y a pastorearnos uno a otros. Aquí es donde las palabras de Pablo en 1 Corintios 9:24-27 cobran relevancia, ya que como parte de su llamado al Evangelio, él mantiene su cuerpo bajo control. Puedes estar pensando, ¿control por quién? ¿Para qué? La respuesta es, control por el Cristo del Evangelio para el bien de la extensión del Evangelio. Lo que Pablo está diciendo es que, hasta que el Señor regrese, tendremos pasiones encontradas en nuestros corazones. Tal vez es mi pasión por la comida enfrentada a mi pasión por invertir mi energía al servicio del Evangelio. Tal vez mi pasión por relajarme choca con el estado físico que necesito para levantarme y luchar espiritualmente todos los días. Para poder terminar la carrera y no ser descalificados, todos debemos decir no a las pasiones del cuerpo para que podamos correr la carrera del ministerio o del liderazgo a la que hemos sido llamados a correr. Traer nuestros cuerpos bajo sujeción no empieza con dieta y ejercicio, sino con buscar y confesar ídolos del corazón que interfieren con la disciplina a la que hemos sido llamados y que hacen que la gracia sea posible. Verás, la mayordomía de nuestro cuerpo físico no es una adición a nuestro llamado al servicio del Evangelio; es una parte significativa del mismo. Una comunidad de liderazgo espiritualmente saludable se interesa no solo por la salud espiritual de sus líderes, sino también por su bienestar físico.4. Tienes una madurez limitada
La limitada madurez espiritual de cada miembro de una comunidad de liderazgo debe ser la suposición de todos en esa comunidad. Lo que quiero decir con esto es que cada líder es una persona en proceso de santificación. No importa cuánto tiempo hayamos estado en el liderazgo ministerial, no importa cuán bien entrenados estemos, no importa cuán teológicamente maduros seamos, todos todavía necesitamos un futuro desarrollo espiritual. Todos tenemos puntos ciegos. Todos tenemos áreas de susceptibilidad a la tentación. Cada uno de nosotros tiene debilidades de carácter. Todos aún necesitamos ser rescatados, convencidos y transformados por el poder del Evangelio. Por lo tanto, una comunidad de liderazgo no debe hacer suposiciones acerca de sus líderes que les impidan preocuparse en el Evangelio unos por otros y tener conversaciones sinceras con la comunidad. Las comunidades de liderazgo necesitan comprometerse a pastorear a cada miembro de esa comunidad. No podemos permitir a ningún miembro vivir en aislamiento y soledad espiritual. Dios nos ha llamado no solo a hacer el trabajo externo del ministerio del Evangelio, sino a un liderazgo «de unos a otros» también. Mi experiencia, al tratar con pastores caídos o vencidos, es que a su alrededor había una comunidad de liderazgo débil o disfuncional que fracasó, en amar y en cuidado pastoral, para proteger a ese líder de sí mismo. Todo líder necesita ser objeto de un continuo discipulado, todo líder necesita momentos en los que sea confrontado, todo líder necesita el consuelo del Evangelio, todo líder necesita ayuda para ver lo que no puede ver por sí mismo y todo líder necesita que se le conceda amor y aliento para lidiar con los vestigios de su viejo ser que todavía están en él. Si esto es así, entonces no podemos estar tan ocupados visualizando, diseñando, manteniendo, evaluando y rediseñando el ministerio de modo que tengamos poco tiempo para cuidar las almas de los que están dirigiendo esta obra del Evangelio. Una comunidad de liderazgo espiritualmente saludable participa del constante crecimiento espiritual personal de cada uno de sus miembros.Viviendo con límites
Hasta que no estemos del otro lado, vamos a servir, relacionarnos y vivir dentro de límites. Esos límites no son un obstáculo para lo que Dios quiere hacer a través nuestro, porque todos son producto de su sabia y amorosa lección. Lo que Él nos llama a hacer es posible hacerlo dentro de los límites que Dios ha establecido y de los que no podremos escapar con éxito. Por lo tanto, es parte de nuestro llamado del Evangelio tener esos límites siempre presentes en las conversaciones de nuestra comunidad de liderazgo. Debemos resistir la tentación de vivir fuera de esos límites o de asumir que todos estamos lidiando con nuestros límites de una manera humilde y sabia. Dios no tiene miedo de llamar personas limitadas al liderazgo en el Evangelio, así que nosotros no deberíamos tener miedo, con la humildad y la esperanza del evangelio, de poner esos límites sobre la mesa, no una vez, sino una y otra vez, sabiendo que tendremos que sostener este compromiso hasta que la obra de Dios se complete.Este artículo es una adaptación de Sé líder: 12 principios sobre el liderazgo en la iglesia, por Paul David Tripp.
Este artículo fue publicado originalmente en inglés y traducido con el permiso de Crossway.
El Evangelio, un proverbio a la vez
001. No entendemos el libro de Proverbios
En esta nueva serie de videos, Paul Tripp analiza los diversos temas que hay en este libro de sabiduría y nos muestra cómo cada tema de Proverbios apunta a Jesucristo.[embed]https://youtu.be/bl0BXOVRrjE[/embed]
002. Cada proverbio cuenta una historia
Dentro de cada proverbio está integrada la trama de toda la historia de la redención. Ellos predican la historia de la creación, de la caída y de la redención. Y cuando veas eso, explotarán con un significado más profundo y un ánimo más profundo que cualquier visión mecánica de Proverbios.[embed]https://www.youtube.com/watch?v=2WIZKEBDM8g&ab_channel=AccesoDirecto[/embed]
003. Cada proverbio está enraizado en la Ley de Dios
Cada proverbio comunica que soy un ser moral, que vive en un universo moral, que vive en una inmediata responsabilidad frente a Dios y que solo hay dos maneras de vivir. Vivo como un necio y niego su existencia, niego su autoridad y vivo a mi manera. O bien, reconozco su existencia y me someto a su camino y a su voluntad.[embed]https://www.youtube.com/watch?v=K8GXzaPxu70[/embed]
004. Cada proverbio revela la gracia de Dios
Puedes ver al Dios de gracia cada vez que lees Proverbios, porque la gracia de Dios está plasmada en cada proverbio.https://www.youtube.com/watch?v=czqXt8qrZvI&t=27s
005. Cada proverbio muestra la soberanía de Dios
Cada proverbio se basa en y revela la soberanía de Dios. Hay un Dios soberano que está en medio de los proverbios, que está detrás de los proverbios.[embed]https://youtu.be/xcfOfSjFZhQ[/embed]
006. Cada proverbio te guía a Jesús
Si entiendes el profundo y aterrador mensaje de Proverbios, entiendes que Proverbios entero, que todos los proverbios juntos forman un gran dedo que nos señala la venida y la cruz de Jesús.[embed]https://youtu.be/sWkbLD6uUIA[/embed]
007. Cada proverbio expone una guerra espiritual
Cada proverbio expone una gran guerra moral y espiritual. Y no entenderemos la vida y lo que enfrentamos cada día, a menos que entendamos esta gran guerra moral y espiritual.[embed]https://youtu.be/FYfPnYQjrZk[/embed]
008. Cada proverbio nos apunta al paraíso
Proverbios te pide que vivas mirando la eternidad y que anheles en tu corazón el reino de la sabiduría que está por venir.[embed]https://youtu.be/VHkfGC32jjw[/embed]
009. Cada proverbio tiene poder para convencer
No puedes afligirte por lo que no ves, no puedes confesar lo que no te ha afligido, y no puedes arrepentirte de lo que no has confesado.[embed]https://youtu.be/Xg9aaGNFRfg[/embed]
010. Cada proverbio cuenta la historia de la Escritura
Los proverbios son un retrato magistral pintado por un Artista divino.[embed]https://youtu.be/ettbzfNH4pQ[/embed]
011. Intrépido temor
El temor del Señor te hace correr hacia Él, no de Él y hace que vivas tu vida de una manera que no vivirías si estuvieras lejos de Él.[embed]https://youtu.be/WPk0-xJU09w[/embed]
012. Sabiduría para resolver misterios
Deberíamos leer todo Proverbios y decir: «me encantaría tener la vida que se nos ofrece en Proverbios, me encantaría ser esa persona sabia, me encantaría vivir de esa manera».[embed]https://youtu.be/VwW8m4FZSWQ[/embed]
013. La guía de un padre amoroso
Nunca estás sin un padre porque tienes un Padre en el cielo que te ama y que desplegará generosamente su sabiduría para ti.[embed]https://youtu.be/9Hst7VObpiQ[/embed]
014. El drama moral de Proverbios
No es natural para ninguno de nosotros reconocer la existencia de Dios y ponerlo a Él al centro. Necesitamos clamar a Dios: «¡dame la gracia para ponerte al centro de todas las cosas en mi vida!».[embed]https://youtu.be/n6SBLldo5F4[/embed]
015. Proverbios comprueba la gracia de Dios
La existencia misma de los proverbios en la Escritura nos dice que nuestro Dios es un Dios de dulce, fiel y permanente gracia.https://youtu.be/8qrpJPSTIsg
016. Vivimos en un mundo moral
Proverbios nos recuerda que no somos naturalmente justos, que nuestras vidas no alcanzan el estándar moral de Dios y que, por lo tanto, necesitamos un Salvador.[embed]https://youtu.be/dkTf5Z0Q72w[/embed]
017. El peligro del pecado
El pecado no siempre nos parece tan peligroso. Es por eso que las advertencias descriptivas de los proverbios son una gracia, porque llegamos a ver el pecado como realmente es, ¡y se nos advierte que corramos! Necesitamos esa advertencia.[embed]https://youtu.be/ozqqKHCDbFA[/embed]
018. Un estudio de caso del corazón
El cambio perdurable, en la vida de cualquier persona, siempre comienza en su corazón.
Cuatro maneras de guiar a tu cónyuge a Cristo en esta Navidad
Cómo orar por un nuevo año
Este artículo es parte de la serie Cómo orar publicada originalmente en Crossway.
Cuando el futuro es desconocido
Es natural, todos lo hacemos. Todos nos preguntamos qué vendrá. Algunos de nosotros pensamos en el futuro y esperamos que nuestros sueños se hagan realidad. Algunos de nosotros tememos al futuro y oramos para que no tengamos que enfrentar aquello que tememos. Para algunos de nosotros el futuro parece oscuro y desconocido. Para todos nosotros, nos resulta difícil mirar hacia el futuro y sentirnos seguros, porque simplemente está fuera de nuestras manos. A pesar de toda nuestra consideración, meditación y planificación de lo que ha de venir, las cosas nunca salen de la manera que las habíamos visualizado. Siempre hay curvas inesperadas en el camino. Hay baches y acequias que no habíamos previsto. Hay valles y montañas que no vaticinamos. Nos encontramos caminando por momentos de oscuridad cuando pensábamos que estaríamos viviendo y caminando en la luz. Muy pronto comenzamos a aceptar el hecho de que nunca sabremos qué hay a la vuelta de la próxima esquina. Sin embargo, no tenemos que vivir agobiados por la ansiedad de lo desconocido. No tenemos que irnos a dormir preguntándonos qué traerá el día siguiente o despertar tratando de solucionar todos los «qué pasaría si» que se nos vienen a la mente. No tenemos que buscar algún modo de descifrar lo que nunca podremos descifrar. No, podemos descansar cuando estamos confundidos. Podemos experimentar paz frente a lo desconocido. Podemos sentir bienestar interior cuando vivimos en medio del misterio. ¿Por qué? Porque la paz de nuestro corazón no descansa en cuánto sabemos, en cuánto hemos descifrado o cuán exactamente podemos predecir el futuro. No, nuestro descanso está en la persona que sujeta nuestro futuro individual en sus manos sabias y llenas de gracia. Tenemos paz porque sabemos que Él completará todo lo bueno que en su gracia ha iniciado en nuestras vidas. Él es fiel y, por eso, nunca abandona la obra que tiene en sus manos. Él está lleno de gracia y, por eso, nos da lo que necesitamos, no lo que merecemos. Él es sabio y, por eso, lo que hace es siempre lo mejor. Él es soberano y, por eso, reina sobre todas las circunstancias y lugares donde vivimos. Él es poderoso y, por eso, puede hacer lo que le place, cuando le place. Pablo lo expresa muy bien en Filipenses 1:6: «Estoy convencido precisamente de esto: que el que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús». ¿Estás experimentando ansiedad porque has olvidado quién eres y lo que has recibido? ¿Estás experimentando temor como resultado de tratar de saber lo que nunca sabrás? Él sabe, se preocupa y completará la obra que ha comenzado.Di esta peligrosa oración
¿Cuál es la oración que más necesitamos decir, aun cuando es muy peligrosa? Es la única oración que te lleva más allá de las esperanzas y sueños pequeños que ocupan tanto de tus oraciones. Está bien orar por tu trabajo, matrimonio, familia, finanzas, casa, hijos, jubilación, vacaciones, inversiones, iglesia, salud, gobierno y el clima, pero no es suficiente. Este tipo de oración sigue el modelo «ahora mismo, yo». Es sobre la vida aquí y ahora, ahora mismo, y sobre lo que yo creo que necesito aquí y ahora, ahora mismo. Sí, Dios se preocupa de tu vida en el presente. Te da la gracia para este momento. Ahora mismo Él está contigo, para ti y en ti. No obstante, Él te llama a mirarte a ti mismo y a tu vida desde una perspectiva que va más allá de este momento y se extiende más allá de tu habilidad para diagnosticar lo que verdaderamente necesitas. La oración que Cristo nos llama a decir requiere que dejemos de lado nuestros planes momentáneos y nos ocupemos del eterno. Requiere que renunciemos a nuestro distorsionado sentido de necesidad y nos concentremos en su perfecto sentido de lo que es mejor. Es el modelo de oración «por siempre, Tú». Requiere que adoptes una visión a largo plazo, que dejes de aferrarte a tu vida y te sometas al reinado de otro. Unas pocas palabras peligrosas lo captan bien. ¿Por qué «peligrosas»? Porque tienen el poder de cambiar tu vida por completo y hacer que seas alguien muy diferente a lo que has sido. A esto hemos sido llamados a orar: «Venga tu Reino. Hágase Tu voluntad, aquí mismo, ahora mismo en mi vida, así como en el cielo» (ver Mateo 6:10). Es solo en el contexto de rendición a estas palabras que Jesús recibe tus oraciones sobre tus necesidades del aquí y ahora. Eso es gracia. No necesito trabajar para ser un rey ni tampoco tengo que llevar las cargas de un rey porque se me ha regalado un Rey. En su Reino, soy bendecido con todo lo bueno que necesito, y al ser recibido en su Reino, soy incluido en algo que nunca terminará. Por lo tanto, di esa oración porque es su gracia peligrosa lo que tú necesitas (y yo también). No dudes. Hazlo ahora. ¿Por qué vivir para lo que dejará de existir? ¿Por qué darle a tu inquisitivo corazón lo que nunca podrá satisfacerte? ¿Por qué decirte a ti mismo que sabes lo que necesitas cuando Aquel que te creó lo sabe mejor que tú y ha prometido dártelo?Este artículo ha sido adaptado de Nuevas misericordias cada mañana por Paul David Tripp.
Este artículo fue publicado originalmente en inglés y traducido con el permiso de Crossway.
Cinco piedras de tropiezo para la honestidad pastoral
¿Qué nos silencia?
¿Por qué la franqueza humilde no es una parte regular de nuestra cultura de liderazgo ministerial? ¿Por qué no estamos más dispuestos a confesar el desánimo o la lucha espiritual? ¿Por qué nos sentamos en silencio a medida que vemos a otros líderes alejarse del tipo de persona que Dios los llama a ser? ¿Por qué muchos de nosotros estamos más a la defensiva en lugar de ser más accesibles? ¿Por qué parecemos estar más preocupados y movilizados por el pecado de otros en lugar de por el nuestro? ¿Qué silencia la franqueza humilde del Evangelio en nuestras comunidades de liderazgo? Bien, quiero sugerir un par de respuestas a estas preguntas. Mi esperanza es que esto impulse a un autoexamen y a una discusión comunitaria.1. El orgullo de la madurez espiritual
El orgullo es un gran tema para todos los líderes del ministerio. El conocimiento nos afecta, la experiencia nos afecta, el éxito nos afecta, la posición nos afecta, la creciente notoriedad nos afecta, y al hacerlo, nos pone en un peligro espiritual. El orgullo es una tentación de la que cada comunidad de liderazgo debe estar consciente y atentos a él. Tristemente, demasiados líderes cambian a lo largo de la vida de su liderazgo ministerial. La actitud humilde, misericordiosa y servicial disminuye a medida que el conocimiento, el éxito y la prominencia aumentan. Lo escuchamos en la manera en que los líderes hablan sobre sí mismos, en cómo hablan de otros y cómo se relacionan con los demás. Si el conocimiento, la experiencia, el éxito y la posición ministerial han comenzado a distorsionar el sentido de ti mismo, si han provocado que olvides quién eres realmente y cuál es tu necesidad diaria, no serás rápido para admitir tu pecado, tus debilidades y tus fracasos a ti mismo ni a otros. El orgullo y la confesión son enemigos. No trabajan en conjunto, sino que en constante oposición. Si el ministerio llegó a definirte, el Evangelio no lo ha hecho. Quizás muchos líderes guardan silencio porque han caído en el engaño de que en realidad no tienen nada que confesar o no ven dónde necesitan el amor o la ayuda pastoral de sus compañeros líderes.2. La capacidad para minimizar el pecado
Es uno de los aspectos más poderosos del engaño aterrador y destructivo del pecado. Mientras el pecado esté dentro de nosotros, todos cargamos con la peligrosa capacidad de participar en nuestra propia ceguera espiritual. Debe ser una advertencia para todas las comunidades de liderazgo en cualquier lugar, que todos los miembros de su comunidad son tentados regularmente a pensar que su pecado es algo menos que pecado. Somos capaces de nombrar a nuestro enojo como celo por lo que es correcto; a nuestra impaciencia como un deseo de avanzar con la misión del Evangelio; al chisme como «compartir peticiones de oración». Estar hambriento de poder y control se reinterpreta como ejercer dones de liderazgo dados por Dios. Cada comunidad de liderazgo necesita orar juntos por gracia para ver el pecado como algo oscuro, despreciable, destructivo y deshonroso ante Dios, tal como lo es en realidad. Cada comunidad de liderazgo necesita clamar regularmente por ayuda, admitiendo que el pecado no siempre se ve pecaminoso. Necesitamos buscar el rescate divino de nuestra capacidad de erigir argumentos autoexpiatorios para nuestra justicia que aplastan el dolor del Evangelio y la confesión humilde. Cualquier comunidad de líderes que ha llegado a estar cómoda individual y comunitariamente con minimizar el pecado está, debido a ello, en peligro espiritual real y presente.3. El respeto que le deben tener los demás
Es mi tentación —si es que eres un líder, es tu tentación también— preocuparme demasiado por lo que mis compañeros líderes piensan de mí. Existen momentos en los que me preocupo más en mi corazón por la opinión de un colega ministro en particular de lo que ve mi Señor. Anhelo muchísimo ser respetado. Es mi gran deseo caer bien. Me preocupa demasiado que hablen bien de mí. Deseo demasiado que mis compañeros líderes afirmen mis ideas y le den peso a mis planes. Pongo mucha atención a cómo mis compañeros líderes me responden. Soy tentado en gran manera, como todo líder lo es en cierta forma, a preocuparme mucho por lo que otros piensan de mí. Las relaciones equilibradas en una comunidad de liderazgo son algo complicado, por lo que necesitamos mucha gracia. Por un lado, estoy en una guerra espiritual cuerpo a cuerpo con mis compañeros líderes, por lo que necesitamos una relación de respeto y confianza. Por otro lado, no puedo permitir que su aceptación y respeto sea lo que controle la manera en que me relaciono con ellos. Si me importa demasiado lo que piensan de mí, expondré mis fortalezas mientras escondo mis debilidades y fracasos. Si los tengo en el lugar apropiado de mi corazón, los veré como herramientas de gracia dadas por Dios y seré libre para ser francos con ellos sobre mis problemas reales del corazón y de la vida. Cada comunidad de liderazgo necesita orar por gracia para equilibrar bien esto.4. La identidad en el ministerio
Si el liderazgo del ministerio es tu identidad, entonces Cristo no lo es, junto con ese catálogo de comodidades que cambia la vida y que son el resultado de su persona y obra. La identidad en el liderazgo del ministerio produce temor y ansiedad, y nunca producirá la humildad y el coraje que viene con la identidad en Cristo. Como líder, buscar significado, propósito y sentido interior de bienestar horizontalmente es pedirle a las personas, lugares y puestos que hagan por ti lo que sólo tu Mesías puede hacer. Esto producirá orgullo por el éxito o temor al fracaso, pero nunca el tipo de humildad y coraje de corazón que resulta en una accesibilidad humilde, dispuesta y sincera. El ministerio como fuente de identidad nunca resultará en relaciones saludables formadas por el Evangelio en tu comunidad de liderazgo, el tipo de relaciones en las cuales se fomenta la franqueza, la confesión recibida con gracia y el fortalecimiento de los vínculos de amor, aprecio, afecto, comprensión y respeto.5. La duda funcional del Evangelio
Sí, es posible ser parte de una comunidad de liderazgo que tiene al Evangelio como su mensaje central y su difusión como su misión central, pero cuyos líderes estén en silencio por dudas del Evangelio. Demasiados líderes que luchan con problemas en sus corazones, vidas y relaciones tienen sus respuestas formadas más por un catálogo de dudosos «qué pasaría si…» que por las promesas que producen esperanza del Evangelio. Los líderes no pueden imaginar cómo su confesión resultará bien, por lo que se esconden detrás del silencio, de negaciones o de evasivas. En lugar de ser agradecidos por la gracia siempre presente que está en ellos en Cristo y la comunidad de la gracia que los rodea, dudan de la gracia rescatadora y perdonadora, y temen a las mismas personas encargadas de ser instrumentos de esa gracia. El Evangelio está cargado de promesas de perdón y restauración. El Evangelio nos ofrece el consuelo de nuevos comienzos y de empezar de cero. El Evangelio nos promete que las cosas buenas que Dios nos llama a hacer producirán bien en nuestras vidas, incluso si ese bien parece diferente de lo que esperamos. El Evangelio nos recuerda que esa dificultad en las manos del Señor es una herramienta para rescatar, perdonar, transformar y entregar gracia. El Evangelio nos dice que Jesús estuvo a la altura en todos los aspectos porque nosotros no pudimos, y que Él tomó el rechazo del Padre para que nosotros no tuviéramos que hacerlo. Esto es lo que cada comunidad de liderazgo necesita afirmar: salir del escondite produce bien, admitir lo que has negado produce bien, confesar el pecado produce bien, reconocer dónde eres débil produce bien, decir no al orgullo y clamar por ayuda, aun si en el camino hay ruinas, produce bien. ¿Permitiremos que la identidad y la posición ministerial se sobrepongan a la estima por un corazón humilde y limpio delante del Señor, y en relación con los demás líderes que Él ha puesto cerca de nosotros? ¿Tememos la pérdida de una posición de liderazgo más de lo que tememos darle espacio al pecado para que haga su obra maligna en nuestros corazones y vidas? ¿Realmente creemos que nuestro Redentor es amable, tierno, amoroso y bueno? ¿Realmente creemos que todos sus caminos son correctos y verdaderos? ¿Nos permitiremos pensar que su camino es más peligroso que el nuestro? ¿Dejaremos que las dudas funcionales del Evangelio nos callen cuando nuestro Señor nos está llamando a confesar y ser sanados? Esto ha sido algo difícil y convincente de escribir. Me ha hecho examinar por qué me resulta difícil decir en algunos lugares: «estaba equivocado; por favor, perdóname». He necesitado preguntarme por qué a veces encuentro difícil reconocer mis debilidades y buscar ayuda. Y ha profundizado mi anhelo de estar en una comunidad robusta en el Evangelio con otros líderes, donde sabemos que somos amados y encontraremos gracia, donde sabemos que somos necesitados y donde la franqueza humilde es la cultura y no la excepción. Por eso, cada líder necesita gracia y esa gracia es nuestra, está operando ahora y es segura gracias a la vida, muerte y resurrección de nuestro líder, compañero y amigo: el Cordero, el Señor, el Salvador, Jesús. Es sólo por su poder que nuestros temores son silenciados y nuestras bocas son llenadas de humildad, esperanza, confesión y alabanza. Que descansemos en Él, y al descansar, salgamos del escondite y hablemos. Y al hablar, experimentemos las cosas buenas de Él que son muchísimo mejores que las cosas malas que tememos.Este artículo es una adaptación del libro Sé líder: 12 principios sobre el liderazgo en la iglesia, escrito por Paul David Tripp.
Este artículo fue publicado originalmente en inglés y traducido con el permiso de Crossway.
001. El himnario de la Biblia
Transcripción
Dios diseñó y creó a los seres humanos para cantar; somos personas que cantan. Por lo tanto, tiene sentido que Dios dedicara una porción de su Palabra a cantar, a canciones. Cada año, con los estudios bíblicos de El Evangelio: un capítulo a la vez, miramos una porción de la Palabra de Dios y pasamos todo un año de estudio en esa sola porción. Este año, pasaremos tiempo en los Salmos: una de las porciones más largas y más significativas de la Palabra de Dios. Queremos comenzar con algunas introducciones a los Salmos para que puedas entender: «¿de qué se trata esta porción de la Palabra de Dios?». Lo primero que quiero decir es que los Salmos nos entregan el himnario de la Biblia. No sé si habías pensado en esto o no, pero Dios diseñó y creó a los seres humanos para cantar; somos personas que cantan. Cantamos cuando estamos felices; cantamos cuando estamos tristes; cantamos cuando estamos celebrando; cantamos canciones políticas; cantamos en los cumpleaños; cantamos en los funerales; cantamos en las festividades. Los ancianos cantan; los jóvenes cantan. Por lo tanto, tiene sentido que Dios dedicara una porción de su Palabra a cantar, a canciones. Se nos dice en la Escritura que le cantemos al Señor, y hay una manera en la cual las canciones que le cantas al Señor siempre revelan el contenido de tu corazón, siempre revelan lo que es importante para ti, lo que piensas de la vida. Por lo tanto, en los Salmos, Dios no sólo nos enseña a cantar, sino que también nos enseña cómo cantar y, de hecho, nos da canciones para cantar. Creo que el mejor ejemplo de que los Salmos es un himnario se encuentra en Salmos 120 al 134: Los cánticos de ascensión. Estos cánticos fueron escritos para ser cantados mientras los hijos de Israel subían la colina hacia Jerusalén para adorar en el templo. Los hijos de Coré, quienes eran una especie de líderes de adoración del Antiguo Testamento, los dirigían en estas canciones. Un ejemplo es el Salmo 122; permíteme leerlo:Yo me alegré cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor». Plantados están nuestros pies Dentro de tus puertas, oh Jerusalén. Jerusalén, que está edificada Como ciudad compacta, bien unida, A la cual suben las tribus, las tribus del Señor, (Lo cual es ordenanza para Israel) Para alabar el nombre del Señor (Salmos 122:1-4).Me encanta este salmo. Puedes sentir la emoción de las personas mientras suben a adorar. Y cantan sobre su gozo por ser invitados al templo. Me gusta lo que dice el versículo 2: «plantados están nuestros pies dentro de tus puertas, oh Jerusalén». Es como decir: «no puedo creer que haya sido invitado a la presencia de Dios». El Salmo 122 es un salmo de gozo, pues las personas están cantando en su camino hacia la presencia de Dios. Hay otros cánticos de ascensión que son gritos de auxilio, porque las personas están en apuros y, mientras van a adorar, están pensando en la presencia de Dios, están pensando en el poder de Dios, y están pensando en que Dios es su ayudador. Me encantan los Salmos. Me encantan las canciones de los Salmos. Amo el hecho de que Dios nos haya invitado a cantarle, que nos haya dicho cómo cantar y que le haya dado contenido al canto. Tú y yo haríamos bien en prestar atención a las canciones de los Salmos. De hecho, haríamos bien en cantar los Salmos. La canción del Salmo 122 termina de esta manera:
Oren ustedes por la paz de Jerusalén: «Sean prosperados los que te aman. Haya paz dentro de tus muros, Y prosperidad en tus palacios». Por amor de mis hermanos y de mis amigos, Diré ahora: «Sea la paz en ti». Por amor de la casa del Señor nuestro Dios Procuraré tu bien (Salmo 122:6-9).El Salmo 122 nos invita a cantar oraciones al Señor, oraciones por las cuales Él nos hará sentir seguros y nos dará paz. Sólo quiero decirte: ¡canta los Salmos!
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- ¿Cuál es uno de tus salmos favoritos y por qué? ¿Cuáles son las verdades incrustadas en este salmo favorito y de qué manera fueron tan significativas para ti durante un momento particular en tu vida?
- Si tuvieras que escribir una estrofa de una canción que definiría tu vida hoy, ¿qué letra llevaría? No tienen que rimar ni tiene que musicalizarse, pero tómate un momento para pensar sobre que revelaría tu «canción» sobre tu corazón y sobre lo que es lo más importante para ti.
Preguntas para conversar con niños
Para niños más pequeños: ¿les gusta cantar? ¿Cómo los hace sentir cantar? ¿Sabían que Dios creó el canto? ¿Sabían que Dios ama escucharlos cantar? ¿Qué canciones podemos cantar hoy sobre Dios? Para niños mayores: ¿cuál es una de tus canciones favoritas que has estado escuchando recientemente? Tomémonos un tiempo para revisar la letra de esa canción. ¿Qué valores promueve? ¿Qué «verdades» anima a seguir esta canción?Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
002. El manual de oración del Antiguo Testamento
Transcripción
Me encanta el hecho de que las oraciones de los Salmos no son esas oraciones prístinas, bien organizadas y teológicas. Dios nos invita a ser completamente honestos en los Salmos. Bien, los Salmos que estamos mirando este año, como contenido de El Evangelio: un capítulo a la vez, también son el manual de oración del Antiguo Testamento. Los Salmos son este registro extenso de las oraciones del pueblo de Dios. Y de esa forma, son un maravilloso ejemplo de cómo se ve orar. Están ahí en medio del Antiguo Testamento como una bienvenida a orar a Aquel que tiene el poder y la disposición de responder. Nunca debemos dar la oración por sentada. Cada vez que oras, tú estás experimentando un milagro personal de gracia divina: Aquel que lo creó todo, que gobierna todo, que está sentado con autoridad en el trono del universo está dispuesto a oírnos, está dispuesto a escucharnos, es tan amable y tierno que nos invita a llevar nuestras luchas a Él. Me encanta el hecho de que las oraciones de los Salmos no son esas oraciones prístinas, bien organizadas y teológicas, como si dijeran «si no tienes una buena teología en tus oraciones, Dios no te va a escuchar». Las oraciones de los Salmos son algo caóticas y personales. Tenemos los salmos de alabanza, de angustia, de pregunta y de duda. Una cosa que es muy clara en los Salmos es que Dios nos invita a ser completamente honestos. No tenemos que esconderle nuestras vivencias a Él. No tenemos que esconderle nuestras dudas a Él. No tenemos que esconderle nuestras preguntas y cuestionamientos ni nuestros enojos y angustias a Él. En otras palabras, no tienes que limpiarte para ir en oración a Dios. Los Salmos nos enseñan que podemos ir a Dios en oración exactamente como eres. Y no sé si habías pensado en esto: cuando oras los Salmos, en realidad, estás orando los Salmos, las canciones y las oraciones de Jesús. Un buen ejemplo de esto es un himno, un salmo, una oración muy conocida en los Salmos. El Salmo 22:Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor? Dios mío, de día clamo y no respondes; Y de noche, pero no hay para mí reposo.Esas palabras: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?», fueron oradas por Jesús en la cruz. En ese momento, donde Dios le dio la espalda a su Hijo, Dios tomó cada gramo de nuestro rechazo, para que nosotros nunca más viéramos la nuca de Dios. Estas son las palabras de Jesús en la cruz, registradas para nosotros siglos antes de su nacimiento. Me encanta la imagen completa de las oraciones en los Salmos. Aquí estamos rotos, confundidos, angustiados, sufrientes, dubitativos, pero no tenemos que vivir en la culpa, no tenemos que escondernos en vergüenza, no tenemos que actuar frente a nuestro Padre celestial como si fuéramos algo que no somos. Los Salmos son una invitación a ser completa y personalmente honestos ante Dios. Dios es lo suficientemente poderoso y amoroso para manejar tus dudas, para manejar tu temor, para manejar tu culpa, para manejar tu sufrimiento, para manejar tus preguntas sobre dónde está y lo que está haciendo. Y Él dice: «ven a mí, te escucharé y te responderé». Bien, yo te diría: ¡ora los Salmos!
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- ¿De qué maneras podrías estar dando el milagro de la oración por sentado? ¿No oras tan a menudo como debieras, dando por sentada la oportunidad de hablar con tu Padre celestial, Creador y Gobernador del universo? O si oras frecuentemente, ¿estás en riesgo de tratarla descuidada y mecánicamente como una rutina religiosa, dando por sentado que cada oportunidad es un momento fresco y personal de relación espiritual?
- Cuando oras en voz alta con o frente a otros, ¿te ves tentado a «presumir»? ¿Tienes miedo de ser honesto, ocultando lo que realmente crees y lo que verdaderamente quieres comunicar a Dios?
Preguntas para conversar con niños
Para niños más pequeños: ¿te gusta hablar con mamá y papá? ¿Lloras con mamá y papá cuando estás triste? ¿Le dices a mamá y a papá cuando tienes miedo? ¿Les haces muchas preguntas a mami y a papi? ¿Sabías que puedes hablar con Dios también al orar? Dios quiere que le cuentes todo lo que sientes. ¿Cómo te sientes hoy y cómo puedes orar a Dios por estos sentimientos? Para niños mayores: ¿cuándo fue la última vez que te sentiste no escuchado; es decir, que alguien no te escuchó o no se tomó el tiempo de entender lo que estabas sintiendo o intentando comunicar? ¿De qué manera te sientes rechazado o abandonado por tus pares? ¿Estás luchando con creer que Dios te escucha y entiende lo que estás pasando? ¿De qué manera podrías estar intentando fingir tu positividad y pretender que todo va a estar bien cuando, en realidad, estás angustiado, desanimado, confundido, sufriendo y enojado? ¿Por qué es beneficioso ser honesto, tanto con Dios como con otros?Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
003. Un retrato de la lucha de la fe
Transcripción
Estoy profundamente convencido de que los Salmos están en la Biblia para mantenernos honestos respecto a nuestra propia lucha de la fe en este mundo caído. Bien, a medida que presentamos los Salmos, intentando envolver nuestros cerebros en esta maravillosa parte de la Palabra de Dios, hay una tercera cosa que creo que es importante observar y conversar: que los Salmos, de una forma, son el retrato más claro y más extenso de la lucha de la fe en la Biblia. Estoy profundamente convencido de que los Salmos están en la Biblia para mantenernos honestos respecto a nuestra propia lucha de la fe en este mundo caído. Los Salmos ilustran nuestra duda, nuestra confusión, nuestro cuestionamiento, nuestros sentimientos en momentos en los que estamos bajo ataque, nuestro cuestionamiento acerca de por qué pareciera que los tipos buenos no están ganando, nuestras preguntas a Dios: «¿Dios está ahí? ¿Escucha? ¿Alguna vez hará lo que prometió?». Un gran ejemplo de la lucha de la fe que está en los Salmos es uno de mis salmos favoritos; es el Salmo 73. Quisiera leer un poco del Salmo 73:«Ciertamente Dios es bueno para con Israel, Para con los puros de corazón. En cuanto a mí, mis pies estuvieron a punto de tropezar, Casi resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes Al ver la prosperidad de los impíos. Porque no hay dolores en su muerte, Y su cuerpo es robusto. No sufren penalidades como los mortales, Ni son azotados como los demás hombres. Por tanto, el orgullo es su collar; El manto de la violencia los cubre. Los ojos se les saltan de gordura; Se desborda su corazón con sus antojos. Se burlan, y con maldad hablan de opresión; Hablan desde su encumbrada posición. Contra el cielo han puesto su boca, Y su lengua se pasea por la tierra. Por eso el pueblo de Dios vuelve a este lugar, Y beben las aguas de la abundancia. Y dicen: “¿Cómo lo sabe Dios? ¿Hay conocimiento en el Altísimo?”. Miren, estos son los impíos, Y, siempre desahogados, han aumentado sus riquezas. Ciertamente en vano he guardado puro mi corazón Y lavado mis manos en inocencia».¡Qué lucha! Asaf, el escritor de este salmo, está diciendo: «miro alrededor, y a todas las personas, Dios, que te odian, todas las personas que quebrantan tus mandamientos, que se burlan de tu existencia y de tu poder, parecen tener la vida fácil. Y pareciera que yo estoy siendo machacado». Y luego dice algo que —tú no usarías estas palabras—, pero he escuchado a personas que lo dicen muchas veces: «en vano he guardado puro mi corazón y lavado mis manos en inocencia». Él está diciendo: «Dios, ¿te he obedecido para esto? ¿Esto es lo que obtengo por seguirte? ¿Esto es lo que obtengo por ser fiel?». Bien, si no te puedes identificar con esa lucha, no sé dónde has estado. A menudo, pareciera como que el mal está prosperando y como si las personas buenas estuvieran sufriendo. Esto es lo que se nos pregunta en el Salmo 73: «¿qué vas a hacer cuando tu vida no tenga sentido?». Sólo tienes dos opciones: o huyes de Dios o corres hacia Dios. El Salmo 73 registra las palabras dirigidas a Dios. El Salmo 73 es un acto de fe porque en toda su lucha, en todo su desánimo, en todo su cuestionamiento de qué rayos está haciendo Dios, el salmista no le da la espalda a Dios ni huye. Él no se esconde en temor, vergüenza ni culpa, sino que corre a Dios. Cuando la vida sea más difícil, cuando no tenga sentido, ¡no huyas de Dios, corre hacia Él!
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- ¿De qué manera la maldad a tu alrededor parece estar prosperando y aumentando sus riquezas? ¿Quienes son aquellos en tu cultura que han vuelto sus lenguas contra el cielo y cómo parecen estar saliéndose con la suya? ¿Te sientes tentado a comportarte como ellos para progresar? ¿Estás celoso de las «bendiciones» que reciben por su comportamiento
- ¿De qué maneras has sufrido por tu fe? ¿Qué decisiones has tomado, intentando honrar al Señor y a sus mandamientos, que parecen tener consecuencias negativas y dolorosas? ¿Cómo has respondido a tu sufrimiento? ¿Te has alejado de un estilo de vida de sumisión y obediencia en las últimas semanas, meses o años debido a ello?
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños: ¿has visto a otros niños siendo malos? ¿No se han metido en problemas por ser malos? ¿Cómo te sientes cuando alguien es malo y no tiene consecuencias? ¿Eso hace que quieras ser malo como ellos? ¿Te cuesta seguir las reglas? ¿Te parece que las reglas convirtieran tu vida en algo malo? ¿Por qué crees que mamá y papá tienen reglas para ti? Para niños mayores: ¿quiénes son los chicos populares entre tus compañeros? ¿Qué los hace populares? ¿Quieres ser popular como ellos y te sientes tentado o estás dispuesto a romper las reglas para ser popular como ellos? ¿Has sufrido o se han burlado de ti por ser cristiano o por seguir lo que la Biblia dice? ¿Estás enojado con Dios por crear reglas que parecieran interferir con que te diviertas en la vida? ¿Qué reglas se están interponiendo en tu camino y qué diversión crees que te estás perdiendo? En realidad, ¿cómo podrían ser esas reglas para tu seguridad y protección?Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
004. Un retrato de la presencia y del poder de Dios
Transcripción
Lo que los Salmos quieren que entendamos es que la verdad fundamental de las verdades, de la existencia humana, es la existencia, el poder y la gracia de Dios. Los Salmos no son sólo el himnario de la Biblia, una bienvenida del Antiguo Testamento a la oración y un retrato de las luchas de la fe, hay una cuarta cosa que encontramos en los Salmos: los Salmos son este hermosísimo retrato de la presencia, del poder y de la gracia de Dios. A medida que lees los Salmos, tienes que saber esto: por muy crudos que sean y por más honestos que sean, los Salmos están escritos para revelar a Dios. Me encanta lo que dice el Salmo 145, que su grandeza se encuentra más allá de nuestra capacidad de entender. Puedes cavar, cavar y cavar, y nunca llegarás al fondo de la gloriosa gloria de Dios. Los Salmos revelan un Dios que es infinito en poder; no hay nada que Él no pueda hacer. Él es gloriosamente santo en toda forma y todo el tiempo. Él está lleno de gracia y misericordia. Él no tiene límites en amor redentor. Y en todo eso, Él está cerca. Los Salmos revelan que Dios ejerce todo esto por el bien de sus hijos. Dios desata su infinito poder, su gloriosa santidad, su gracia, su amor por el bien de sus hijos. Creo que no existe mejor ejemplo de esto que el Salmo 136. Cada versículo del Salmo 136 tiene esta frase: «porque su gran amor perdura para siempre» [NVI]. Ahora debes saber lo que hace el Salmo 136: cuenta la historia completa de Israel a través del lente único del gran amor del Señor.Den gracias al Señor, porque Él es bueno; su gran amor perdura para siempre. Den gracias al Dios de dioses; su gran amor perdura para siempre. Den gracias al Señor de los señores; su gran amor perdura para siempre. Al único que hace grandes maravillas; su gran amor perdura para siempre. [...]. Al que hizo las grandes lumbreras; su gran amor perdura para siempre. [...]. Al que hirió a los primogénitos de Egipto; su gran amor perdura para siempre. Al que sacó de Egipto a Israel; su gran amor perdura para siempre. [...]. Al que partió en dos el mar Rojo; su gran amor perdura para siempre [...].Recorre la historia de Israel y dice: «¡es por esto que tu historia es lo que es, porque hay un Dios, sí, existe, y su gran amor perdura para siempre!». No hay nada que te pueda separar de su gran amor. Lo que los Salmos quieren que entendamos es que la verdad fundamental de las verdades, de la existencia humana, es la existencia, el poder y la gracia de Dios. Puedes tener grados académicos, pero si no ves la vida a través de ese lente (el lente de la presencia, del poder y de la gracia de Dios) nunca entenderás la vida apropiadamente. Él es infinito en poder. Él es glorioso en santidad. Él está lleno de gracia y misericordia. No tiene límites en amor. Y Él ejerce todas estas maravillosas características por el bien de sus hijos. ¡Dios es la verdad fundamental por la cual debemos entender todo lo demás en nuestras vidas!
Preguntas para la reflexión personal o para la discusión en grupo
- Escribe tu propio «salmo personal» que registre la historia de tu vida. ¿Cuáles son los cinco o diez momentos clave que destacarías y recordarías? ¿En qué sentido cada uno es un ejemplo del gran amor inquebrantable de Dios que perdura para siempre en tu vida? ¿Te sientes tentado a tomar el crédito por cualquiera de los momentos destacados de tu vida, aunque sea parcialmente, por lo que sólo Dios puede producir y lograr? Imagina cuán arrogante y necio habría sonado Israel si hubiese alardeado de estos logros en el Salmo 136.
- Ahora considera los 10 000 momentos comunes y corrientes de tu vida de fe. ¿Por qué necesitas el gran amor de Dios que perdura para siempre tanto en esos momentos como en los que destacaste anteriormente? Sé específico. ¿Cuáles son los «pequeños desafíos» que enfrentaste esta semana en los que necesitabas la presencia y el poder de Dios? ¿Cuáles son las «pequeñas victorias» de fe que experimentaste, posibles sólo por la presencia y el poder de Dios en tu vida? ¿De qué maneras tomas el crédito por lo que sólo la gracia podría lograr y conseguir en esos pequeños momentos?
Preguntas para conversar con niños
Para niños más pequeños: ¿qué es lo que más te gusta hacer en la vida? ¿Por qué te gusta hacerlas tanto? ¿Sabías que sólo Dios puede hacerlas porque Él es el único que es suficientemente poderoso? ¿Sabías que Dios hizo esto porque Él es muy creativo e inteligente? ¿Sabías que Dios te las regaló porque te ama demasiado? ¿Quién te ama más en la vida? ¿Sabías que Dios te ama incluso más que eso, más de lo que jamás sabrás? Por más que estas personas te amen, su amor no es perfecto y a veces van a decepcionarte. ¡El amor de Dios por ti es perfecto y dura para siempre! Para niños mayores: ¿cuáles han sido tus momentos favoritos en tu vida hasta ahora y por qué? ¿Cómo estos momentos son un ejemplo del amor de Dios en tu vida? Escribe tu propio «salmo personal» para dar gracias a Dios por estas personas, lugares o momentos. ¿Tienes la tentación de presumir sobre estos momentos destacados y convertirte en el héroe? ¿A quién amas más y quién crees que te ama más? ¿Has experimentado el amor imperfecto de otra persona? ¿En qué momentos el amor que tienes por otra persona ha sido poco confiable? ¿Cómo el amor de Dios por ti ha sido firme, día y noche, en los momentos pequeños y comunes? ¿Por qué necesitas su amor tanto en esos momentos como en los más grandes?Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
005. Un retrato de Jesús
Transcripción
Las personas hablan sobre los Salmos mesiánicos y hay una manera en la cual cada salmo es mesiánico; cada salmo tiene referencias al carácter central de la narrativa redentora: Jesús. Bien, estamos pasando un año en los Salmos —qué maravilloso año de estudio bíblico va a ser este— y estamos viendo maneras de entender el contenido de los Salmos. Hay una quinta cosa que creo que podría ser la más importante de entender sobre los Salmos: los Salmos nos dan un retrato de Jesús. Podríamos argumentar que los Salmos son un gran dedo que apunta a la persona y obra del Mesías: el Salvador, el Cordero, el Señor Jesús. Las personas hablan sobre los Salmos mesiánicos, y hay una manera en la cual cada salmo es mesiánico. Cada salmo tiene referencias al carácter central de la narrativa redentora: Jesús. La Biblia es la biografía de Jesús, por lo que tendría sentido que en el centro de la Biblia se encuentre este increíble retrato de Jesús. Hay tanta más revelación sobre Jesús en los Salmos: su carácter, su misión, su sufrimiento, que Él es la esperanza prometida para el pueblo de Dios. No importa cuál sea la generación del pueblo de Dios, Jesús es la esperanza prometida. Los Salmos apuntan a su resurrección y a su reinado final. Jesús como Salvador, Jesús como el Cordero, Jesús como la esperanza prometida, Jesús como el Rey resucitado y ascendido. Un ejemplo aparece al inicio de los Salmos. Creo que hay una razón de por qué está al inicio de los Salmos: porque nos explica de qué se tratan los Salmos. Es el Salmo 2; se titula «El Reino del ungido del Señor» y termina de esta manera:Ciertamente anunciaré el decreto del Señor Que me dijo: «Mi Hijo eres Tú, Yo te he engendrado hoy. Pídeme, y te daré las naciones como herencia tuya, Y como posesión tuya los confines de la tierra. Tú los quebrantarás con vara de hierro; Los desmenuzarás como vaso de alfarero» (Salmo 2:7-9).«Pídeme, y te daré las naciones como herencia tuya [...]. Mi Hijo eres Tú, Yo te he engendrado hoy». ¿De quién más podrían hablar estas palabras sino de Jesús? Recuerda cuando Jesús fue bautizado por Juan, la voz del cielo dijo: «este es mi Hijo amado en quien me he complacido». Este es el Hijo engendrado. ¿Quién es el que reina sobre las naciones? Bueno, esa afirmación se cumple en Efesios 1 donde dice que Él gobierna sobre todo principado, dominio y poder, y que Él reina sobre todo por el bien de su cuerpo, la iglesia. Los Salmos comienzan apuntando a Jesús, como el Hijo engendrado del Padre. Y el Padre le da las naciones a Él y dice: «te he nombrado para reinar como Rey de reyes por siempre». Lo que el Salmo 2 nos dice que hagamos es que a medida que leemos los Salmos, busquemos a Jesús en los Salmos. Él es el héroe de la historia de los Salmos. Si me preguntaras: «ok, Paul, tú has estudiado los Salmos, ¿cuál es la esperanza que los Salmos nos ofrecen?». Yo diría muy rápidamente: la esperanza de los Salmos es Jesús. ¡Él es el héroe, Él es la esperanza! ¡Cuando leas los Salmos, busca a Jesús!
Preguntas para la reflexión personal o para la discusión en grupo
- ¿De qué maneras los reyes y los gobernantes de este mundo se ponen a sí mismos contra el Señor? ¿Cómo están desafiando a Dios aquellos a quienes Él les ha otorgado un poder temporal y cómo usan ese poder para menospreciar la ley, la santidad y el orden creado por Dios? Cuando aquellos con autoridad hacen esto e impacta tu vida diaria o amenaza tu comodidad, ¿cómo reaccionas? ¿Lo haces con ira por miedo y para defenderte o estás descansando en la autoridad suprema y el Reino eterno de Dios? ¿Qué nos enseña el Salmo 2 acerca de cómo Dios reacciona cuando los líderes del mundo se mofan de su gobierno?
- ¿Qué poder o ámbito de autoridad, independientemente de lo pequeño que sea, te ha confiado Dios? ¿Cómo puedes crecer en sabiduría y servir al Señor con temor y temblor en esta área? Sé específico. ¿Cómo puedes representar mejor a Jesús en tu rol de autoridad? ¿Cómo has abusado y mal usado la influencia que se te ha confiado? Comparte tus defectos y pídele a otros sabiduría, ayuda y rendición de cuentas.
Preguntas para conversar con niños
Para niños más pequeños: ¿quién está a cargo de tu vida? ¿A quién necesitas obedecer? ¿Quiénes son algunas de las personas que establecen reglas que debes seguir? ¿Cuáles son las reglas que necesitas cumplir? ¿Qué ocurre si no cumples estas reglas? ¿Es fácil o difícil cumplirlas? ¿Sabías que Dios está a cargo de todas las personas que están a cargo de ti? ¿Sabías que Dios hace reglas para las personas que hacen reglas para ti? ¿Qué crees que ocurre cuando las personas desobedecen las reglas de Dios? Para niños más grandes: ¿quiénes son las figuras de autoridad en tu vida? ¿Cuáles te gustan y por qué? ¿Qué es lo llamativo de la manera en que ellos ejercen el poder? ¿Quién no te gusta y por qué? ¿Cómo han usado mal o abusado del poder que les ha sido dado? ¿Qué entrenadores, profesores o pares en puestos de liderazgo aman demasiado su poder y les encanta recordarte que ellos están a cargo? ¿Vives con miedo de quienes están en el liderazgo? ¿Transas hacer lo que sabes que Dios dice que es correcto por lo que aquellos que tienen poder dirán o te harán? ¿De qué maneras tus luchas con estas figuras de autoridad son principalmente tu problema y no de ellos? En otras palabras, aun si la manera en que ellos ejercen control es imperfecta, ¿te desagradan porque, en primer lugar, no te gusta someterte a la autoridad? ¿De qué maneras luchas con la autoridad de Dios en tu vida hoy?Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
006. Un libro sobre cómo hacer teología
Transcripción
No existe un conjunto de conceptos abstractos en los Salmos. Los Salmos no son distantes; no se sienten académicos. La teología de los Salmos es profundamente personal. Bien, la sexta y última cosa que quiero decir sobre esta introducción a los Salmos es que los Salmos son un libro de teología. En esencia, ¿qué es teología? La teología, en su esencia, es el estudio de Dios. Y me encanta la teología de los Salmos. Los Salmos son teológicamente ricos y teológicamente profundos. Los Salmos nos plantean algunas de las más significativas preguntas teológicas. Y como mencioné antes, nunca llegaremos al fondo de nuestra comprensión de la teología de Dios, porque la grandeza de Dios es insondable. Puedes cavar, cavar, cavar, cavar y cavar, y nunca llegarás al fondo. Creo que estaremos estudiando el carácter de Dios y nuestra relación con Él por toda la eternidad. Pero los Salmos hacen algo más que sólo exponernos a esta rica y profunda teología bíblica. Los Salmos nos enseñan cómo debe hacerse la teología. Es muy interesante que no exista un conjunto de conceptos abstractos en los Salmos. Los Salmos no son distantes; no se sienten académicos; no son impersonales. De hecho, es todo lo contrario. La teología de los Salmos es profundamente personal, es profundamente relacional. Y es muy claro que en los Salmos te das cuenta de que la creencia teológica no es algo que sólo haces con tu cerebro; la creencia teológica es algo que vives cada día. Podrías argumentar a partir de los Salmos que la teología que vives es en realidad la teología que crees. Quiero llevarte al Salmo 27, que para mí es uno de los ejemplos más brillantes de la naturaleza profundamente personal de los Salmos.El Señor es mi luz y mi salvación; ¿A quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿De quién tendré temor? (Salmo 27:1).Estas palabras fueron escritas cuando David estaba pasando por asuntos personales trágicos, y él dice: «el Señor es luz… el Señor es salvación… el Señor es fortaleza». Ahora, no sé lo que tú piensas sobre lo que dije, pero lo que he hecho es sólo darte un ejemplo de mala teología no bíblica, porque omití una palabra que hace que lo que David dice cambie por completo. Él dice: «el Señor es mi luz… el Señor es mi salvación… el Señor es mi fortaleza». Él no está diciendo: «en algún lugar allá afuera, en algún lugar hay luz; y en algún lugar allá afuera, hay salvación; y en algún lugar allá afuera, hay fortaleza». ¡No! Él está diciendo: «Dios es esto para mí. Dios es luz para mí. Dios es salvación para mí. Dios es fortaleza para mí». Y cuando manejas la teología de esa manera, la teología no sólo te da la identidad de Dios; redefine tu identidad como hijo de Dios. Déjame decir eso de nuevo: la buena teología bíblica no sólo define a Dios para ti; redefine quién eres como hijo de Dios. Ese es el propósito de la teología y a medida que redefine tu identidad, redefine la manera en que vives tu vida. Supongo que me gustaría decirte que sería bueno que hubiera un gran MI en medio de tu teología. Porque lo que nos enseñan los Salmos es todo lo que Dios es, en su magnificente gloria y amor pactual, todo lo que Dios es, ¡lo es para nosotros por gracia!
Preguntas para la reflexión personal o para la discusión en grupo
- ¿Por qué es importante un estudio más formal y académico de teología? ¿Cómo puedes llegar a ser un mejor estudiante de tu fe cristiana? ¿Te has beneficiado o has considerado tomar cursos de seminario o certificarte para aumentar tu conocimiento y comprensión de componentes clave, tales como la Interpretación Bíblica, la Historia de la Iglesia o la Teología Sistemática? ¿Por qué sería beneficioso? Sin embargo, ¿de qué maneras un estudio aislado de teología académica es potencialmente peligroso si no transforma tu corazón y tu vida o no aumenta tu amor y tu servicio a Cristo?
- ¿Qué dificultades, luchas y sufrimientos estás experimentando ahora? ¿A qué le temes? ¿De qué manera tienes miedo? ¿Cómo Dios ha sido tu luz, salvación y fortaleza en el pasado? ¿Cómo puedes predicarte esas verdades del Evangelio a ti mismo nuevamente hoy? Sé específico. ¿Qué significa en la práctica que Dios sea tu luz, salvación y fortaleza?
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños: ¿le tienes miedo a la oscuridad? ¿Le tienes miedo a otras cosas, personas o animales? ¿Sabes que la Biblia dice que está bien tener miedo? ¿Sabías que Dios nos diseñó para experimentar miedo, debido a que vivimos en un mundo peligroso donde hay personas malas que a veces hacen cosas malas? ¿Por qué es menos aterrador cuando las luces están prendidas? ¿Por qué es menos aterrador cuando mami y papi (o la abuela o el abuelo u otro cuidador) están contigo? ¿Sabías que Jesús está contigo todo el tiempo y que nunca estás solo? ¿Te gusta construir fortalezas y esconderte dentro de ellas? ¿Por qué las fortalezas te mantienen seguro? ¿Sabías que Dios es la fortaleza más grande y más segura en la que puedes estar? ¿Podemos hablar con Jesús sobre tener miedo y estar seguros con Él? Para niños más grandes: ¿Qué es lo que más miedo te da que ocurra hoy o mañana? ¿Tienes miedo de que ocurran ciertos eventos o te da vergüenza o miedo algunas personas? ¿Por qué estas cosas te ponen ansioso o te estresan? ¿Cuáles son tus temores más grandes a largo plazo en tu vida? ¿Cuáles son tus sueños y esperanzas más grandes? ¿Qué cosas oscuras has vivido o estás viviendo ahora? ¿Cómo el Señor es luz en esos lugares oscuros y ofrece salvación o rescate de ellos? ¿Cómo puedes «huir» del peligro hacia la fortaleza de Cristo? Recuerda, por más que experimentemos oscuridad y peligro externo (¡y Cristo es luz, salvación y fortaleza para ello!), la oscuridad más oscura y el peligro más grande es nuestro propio pecado. ¿Con qué cosas oscuras y pecaminosas estás luchando en tu corazón y mente de las que Cristo necesita rescatarte?Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
Todo niño adora
Todos somos adoradores
Luella y yo somos padres de cuatro hijos, todos adultos ahora, y cuando estaban creciendo en la casa, nos comprometimos a conversar con ellos sobre la importancia del domingo. Yo era pastor, lo que significaba que estábamos en la iglesia todas las semanas, por lo que queríamos asegurarnos de que la asistencia a la iglesia era más que una rutina. No implementamos ningún ritual ni hábito la noche del sábado (como lo hizo mi papá), sino que al contrario teníamos una conversación continua sobre la adoración. Específicamente, la adoración primeramente no es una actividad en la que participamos, sino nuestra identidad como seres humanos. Noten las palabras de Romanos 1:25: «porque ellos cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en lugar del Creador, quien es bendito por los siglos. Amén». Claramente, cuando Pablo usa la palabra adorar aquí, él no se está refiriendo a un concepto religioso formal. Él está hablando de algo que ocurre en nuestras vidas diarias. Debemos entender (y ayudar a nuestros hijos a entender) que la adoración es mucho más que una actividad religiosa. En su forma más básica, la adoración concierne el centro de la identidad humana. Todo ser humano es un adorador. Dios diseñó a cada ser humano con este impulso a la adoración para llevarnos a nuestro Creador. Por lo tanto, la persona más irreverente e irreligiosa adora. Pablo no divide a las personas en las que adoran y las que no. No, Pablo divide a las personas por a quién o a qué adoran. Sólo hay dos opciones: adoras al Creador o adoras algo en la creación. Como padre, quieres usar las situaciones y las relaciones en las vidas de tus hijos para recordarles su realidad espiritual. Quizás lo haces cuando una hija está obsesionada con agradarle a alguien en la escuela o con que sus pares la acepten. Tal vez el éxito deportivo o académico se ha convertido en un ídolo para tu hijo y puedes usar esa situación como una oportunidad para tener la conversación una vez más sobre su identidad como adorador. Mi hijo menor fue basquetbolista en la secundaria, y un día estaba practicando en el patio. Escuché que la pelota dejó de rebotar, mi hijo entró y me preguntó: «papá, ¿cuándo sabes que algo bueno como el básquetbol se ha convertido en un ídolo en tu vida?». ¡Alabado sea Dios, alabado sea Dios, alabado sea Dios! Estaba emocionado en ese momento porque significaba que nuestro hijo de quince años había llegado a comprender su identidad como un adorador y que su corazón tiende a ir tras ídolos. Ese fue el resultado de la gracia divina por medio de muchas conversaciones y comentarios.Cada semana es un recordatorio
Si nuestros hijos comienzan a reconocer su identidad como adoradores y la tendencia de sus corazones a correr tras la creación en lugar del Creador, entonces la reunión del domingo comenzará a tener más sentido. Ya no es una extraña actividad religiosa con canciones y lecturas, de pie y sentados. Ya no es meramente una tarea, un inconveniente o incluso un evento social divertido para juntarse con amigos. Al contrario, la adoración comunitaria se une al centro de quiénes somos como seres humanos y cómo operamos. El domingo, nos reunimos para ser confrontados con nuestra idolatría a fin de que podamos confesarla y conocer la libertad de adorar sólo a Dios. De igual manera, quieres hablar con tus hijos sobre la relación más hermosa que tendrán: su relación con Dios. Fuimos creados para vivir en una relación de adoración, obediente y dependiente con nuestro Creador. Sin embargo, el pecado destrozó esa perfecta relación y nos separó de Dios, y las consecuencias han estado atormentándonos desde entonces. Dios no nos diseñó para vivir independientes de Él. Una vida independientemente saludable es una ilusión. Sólo a medida que nos sometemos, tenemos comunión y dependemos de nuestro Creador seremos lo que se supone que debemos ser y haremos lo que fuimos diseñados para hacer. Necesitamos ayuda no sólo porque somos pecadores o porque fracasamos de alguna manera, sino porque somos seres diseñados por un Dios sabio, amoroso y bueno, y para vivir dependientes de Él. La reunión regular de la iglesia es la asamblea de los hijos necesitados de Dios. Es un recordatorio de que hemos sido creados para Él y que la vida sólo puede encontrarse en Él. La reunión de la iglesia nos recuerda semanalmente que debemos dejar nuestro orgullo, nuestra autosuficiencia, nuestras ilusiones de fortaleza independiente, nuestro temor de lo que otros pensarán y nuestra injusticia, y que abramos humildemente nuestros corazones, confesando nuestra necesidad una vez más a Aquel que tiene el poder y la disposición de ayudar.Prepara sus corazones
La adoración dominical tiene sentido sólo si tú entiendes que fuiste creado para tener una relación con Dios, que por instinto y diseño eres un adorador y que, debido al pecado, tu corazón correrá tras los placeres creados que prometen vida y libertad, pero que fallarán en satisfacerlo. Conversa con tus hijos sobre su necesidad, su debilidad y su dependencia. Contrasta esas cualidades con una sociedad que fomenta la independencia y el aislamiento. Enséñales sobre los hermosos recordatorios que la adoración dominical entrega. ¡Y por gracia, que crezcan emocionados por tener comunión con Dios y con los santos cada semana!Paul David Tripp © 2024 Desiring God. Publicado originalmente en esta dirección. Usado con permiso.
007. Salmo 1: Dios quiere que prosperes
Transcripción
El Salmo 1 nos confronta con la tentación que todos tenemos de estar cada vez más cómodos con el consejo de aquellos que no ofrecen vida, que no pueden entregarla. Bien, he sido, en lo personal, simplemente bendecido y animado a medida que he estado estudiando los Salmos para esta serie. Siento como si Dios me hubiera encontrado en maneras muy muy especiales; espero que haga lo mismo contigo. Le daré a cada uno de los salmos que veremos mi propio título particular y comenzaremos con el Salmo 1. Mi título para este Salmo es: «Dios quiere que prosperes». No sé si alguna vez has pensado en esto, pero Dios está realmente comprometido con la prosperidad de las criaturas que Él hizo a su imagen. Ves esto desde los primeros momentos de la creación donde Dios pone a Adán y a Eva en este hermoso jardín donde tienen todo lo que necesitan, y les dice: «vayan, sean fecundos, multiplíquense y llenen la tierra; ¡prosperen!». Cuando Dios sacó a Israel de la esclavitud, Él les dio su ley; y esta ley fue creada para que supieran cómo vivir para poder prosperar. Dios les dio la Tierra Prometida, una tierra llena de leche y miel, para que pudieran prosperar. Dios envió a su Hijo para darnos no sólo vida, sino vida rebosante, vida abundante. Por su gracia, prosperamos. Y entonces, finalmente estaremos en los nuevos cielos y en la nueva tierra donde ya no habrá más pecado ni sufrimiento y viviremos con nuestro Señor, y prosperaremos por siempre y para siempre. Esto es de lo que realmente se trata el Salmo 1, que marca la pauta para el resto de los salmos al hablarnos sobre dónde se encuentra la vida, esta vida próspera, y dónde no se encuentra. Permíteme leerte:¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, Ni se detiene en el camino de los pecadores, Ni se sienta en la silla de los escarnecedores, Sino que en la ley del Señor está su deleite, Y en Su ley medita de día y de noche! Será como árbol plantado junto a corrientes de agua, Que da su fruto a su tiempo Y su hoja no se marchita; En todo lo que hace, prospera. No así los impíos, Que son como paja que se lleva el viento. Por tanto, no se sostendrán los impíos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos. Porque el Señor conoce el camino de los justos, Pero el camino de los impíos perecerá.El Salmo 1 nos confronta con la tentación que todos tenemos de estar cada vez más cómodos con el consejo de aquellos que no ofrecen vida, que no pueden entregarla. Podría ser Netflix, Hulu, Instagram, Twitter [X] o TikTok. Siempre tienes que preguntarte a ti mismo: «¿a qué consejo me estoy sometiendo? ¿Qué visión de la vida me está influenciando?». Y allí está esta imagen de creciente comodidad: primero andamos con este tipo de consejo, luego nos detenemos con él y después nos relajamos, nos sentamos, y estamos cada vez más cómodos con el consejo que no puede darnos vida. ¿Dónde se puede encontrar la vida? Bueno, según el Salmo se encuentra en la ley de Dios. Para nosotros eso significa la Palabra de Dios. Y el tema central de la Palabra de Dios es el Evangelio del Señor Jesucristo. ¿Cómo entras a esta vida? Bueno, el Salmo 1 responde esa pregunta: «en su ley medita». Significa que probablemente hay tres pasos para la meditación. Primero, eso significa el estudio de esa ley. Entonces, significa hacerse la pregunta: «¿cómo la Palabra de Dios se aplica entonces a mi vida, a mis situaciones, a mis relaciones, a mi trabajo?». Y luego, «¿cómo se ve para mí entonces vivir así?». Sabes, el consejo del mundo no es así. Este pasaje dice que es como la paja que se la lleva el viento. No tiene propósito y es llevado de aquí para allá. Me encanta cómo termina el Salmo 1, es tan dulce, dice: «porque el Señor conoce el camino de los justos». Dios simplemente no nos da su Palabra; Él se da a sí mismo a nosotros con ella, su ojo atento, su cuidado amoroso y su misericordia compasiva. Dios conoce tu camino. Él conoce todo sobre ti. Él sabe todo lo que enfrentarás hoy. Él sabe todo lo que estás pensando, todo lo que estás luchando. Y Él dice: «ven a mí. Medita en mi Palabra. Escucha mi consejo. Quiero que prosperes».
Preguntas para la reflexión personal o para la discusión en grupo
- Escribe (o comparte con tu grupo) una lista de las voces que más te influencian. Considera la cantidad de tiempo que pasas escuchando, mirando o involucrándote con cada una de ellas. Haz un ranking, ya sea por tiempo invertido o por la cantidad de influencia que crees que cada una tiene sobre ti. Incluye influencias negativas y aparentemente neutrales. Evalúa tu lista y ora por ella; pídele al Espíritu que te muestre cómo puedes ser un mejor administrador de tu tiempo y dónde necesitas enfatizar ser influenciado por voces justas.
- Identifica un área de tu vida o un pecado específico donde has llegado a estar cada vez más cómodo con motivos, palabras y acciones impías. ¿Hubo algún momento donde pensaste: «nunca haré eso» o «ese nunca seré yo»? ¿Cómo bajaste la guardia? ¿Cómo puedes volver desde donde estás hacia donde Dios quiere que estés? Sé específico. ¿Qué necesitas confesar y cómo puedes pedir ayuda?
Preguntas para conversar con niños
Para niños más pequeños: ¿te gustan las reglas? ¿Sabías que las reglas existen para que puedas estar seguro, feliz y puedas divertirte? ¿Quién pone las reglas? ¿Las personas que ponen las reglas te aman y quieren lo mejor para ti? ¿Las personas que hacen las reglas son más grandes, más fuertes y más inteligentes que tú? ¿Qué reglas no te gustan? ¿Por qué crees que esas reglas existen? ¿Qué cosa peligrosa o mala podría ocurrir si no sigues alguna de las reglas? Para niños más grandes: ¿quién tiene la mayor influencia en tu vida? Crea una lista (amigos, influencers de redes sociales, familia, profesores, entrenadores, etc.), ¿a quién escuchas más de esa lista y por qué? ¿Alguna de esas voces de influencia es necia o dañina? ¿Alguna de esas voces honra a Dios? ¿Qué te dijo cada una de esas voces en la última semana que influenció la manera en que pensaste, actuaste o hablaste? ¿Necesitas sacar de tu vida alguna de esas voces de influencia? ¿Por qué podría ser difícil hacerlo?Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
008. Salmo 3: la vida entre los escépticos
Transcripción
Si vas a vivir en una cultura de escépticos, tienes que predicarte constantemente a ti mismo las verdades del Evangelio de quien Dios es y de lo que Él hace. Bien, vamos a ver el Salmo 3, y mi título para el Salmo 3 es: «La vida entre los escépticos». Probablemente, no necesitas que te diga esto, pero cada vez es más claro que estamos viviendo en un mundo de escépticos. Nuestra cultura niega la existencia de Dios. Nuestra cultura niega sus mandamientos morales. El pueblo de fe cada vez es más malentendido y burlado. Ya no estamos al centro de la cultura, comprendidos ni estimados como cristianos; ahora somos una comunidad marginal (hay mucho malentendido y mucho temor sobre quienes somos y lo que somos). Por eso me encanta el Salmo 3. Escucha el Salmo 3:¡Oh Señor, cómo se han multiplicado mis adversarios! Muchos se levantan contra mí. Muchos dicen de mí: «Para él no hay salvación en Dios».Nota lo que atacan aquí; el ataque es profundamente espiritual. «¿Por qué confías en Dios? No se puede encontrar salvación en Él. La fe bíblica es innecesaria; está impulsada por una esperanza falsa que está construida sobre una mentira». Y cada vez más enfrentaremos ese ataque de personas que simplemente no entienden por qué creemos lo que creemos, y pensarán que somos una amenaza. Por tanto, la pregunta es: «¿cómo vives entre escépticos?». Bueno, la respuesta está en este salmo:
Pero Tú, oh Señor, eres escudo en derredor mío, Mi gloria, y el que levanta mi cabeza. Con mi voz clamé al Señor, Y Él me respondió desde su santo monte. Yo me acosté y me dormí; Desperté, pues el Señor me sostiene.Si vas a vivir en una cultura de escépticos, tienes que predicarte constantemente a ti mismo las verdades del Evangelio de quien es Dios y de lo que Él hace. Déjame decir eso de nuevo. Tienes que estar comprometido a predicarte constantemente el Evangelio a ti mismo. ¿Qué es lo que él dice?: «oh Señor, eres escudo en derredor mío, mi gloria, y el que levanta mi cabeza». Sabes que cuando estás molesto, tu cabeza cae. Dios es Aquel quien me levanta emocional y espiritualmente. Dios es quien en realidad escucha y responde mi oración. Dios es quien me sostiene. Tienes que predicarte a ti mismo una y otra vez las verdades de la existencia, de la gracia, de la presencia, de las promesas y de la actividad de Dios. Y luego el salmista dice —me encanta esto—:
No temeré a los diez millares de enemigos Que se han puesto en derredor contra mí.Si así es Dios, si Dios es quien dice ser en su Palabra, si Él es quien sale a mi encuentro y me sostiene, está presente conmigo, responde mis oraciones, entonces, ¿por qué tendría temor si estoy rodeado de miles de escépticos? No creo lo que creo porque sea culturalmente popular. Creo que es verdad que el temor ante la burla a menudo es el resultado de la «amnesia de identidad». Quiero decirlo de nuevo: el temor ante la burla a menudo es el resultado de la «amnesia de identidad». Es el resultado de olvidar quién es Dios y quién eres tú como hijo suyo. De nuevo, me encanta cómo termina este salmo:
La salvación es del Señor. ¡Sea sobre tu pueblo tu bendición!.Por lo tanto, levántate mañana y dite a ti mismo, dilo en voz alta para que puedas oírlo: «la salvación y la bendición son del Señor y la salvación y la bendición son sus regalos para su pueblo». Si vas a vivir en la cultura en la que tú estás viviendo ahora y no ser atormentado por el temor y la duda, tienes que estar comprometido con predicarte a ti mismo el Evangelio sobre quién es Dios y lo que Él hace por su pueblo. Predícate a ti mismo día tras día, día tras día.
Preguntas para la reflexión personal o para la discusión en grupo
- ¿De qué manera tu cultura es cada vez más hostil con los cristianos y con el cristianismo en tu vida o en los últimos años? ¿Cuáles son algunos ejemplos recientes de que tu cultura niega la existencia de Dios o rechaza su ley y orden creado? ¿Cuál es tu reacción emocional hacia esto? ¿Tienes miedo, estás enojado, a la defensiva o agresivo? ¿Cómo el Salmo 3 instruye nuestra respuesta?
- ¿Cómo puedes equiparte para involucrarte sabiamente en tu contexto cultural? ¿Qué recursos están disponibles para ayudarte a entender los retos presentes y cómo la apologética cristiana les habla? ¿Dónde eres tentado a alejarte del mensaje del Evangelio debido al temor al conflicto? ¿De qué maneras has estado dispuesto a transar la verdad bíblica por la presión cultural?
Preguntas para conversar con niños
Para niños más pequeños: ¿sabías que no todos creen en Jesús? ¿Sabías que algunas personas son malas con las personas que creen en Jesús? ¿Sabías que Jesús tuvo enemigos? ¿Sabías que algunas personas intentan burlarse de Dios y lo hacen? ¿Crees que la gente pequeña pueda burlarse de un Dios grande? ¿Te gusta cuando las personas se burlan de ti? Las personas podrían burlarse de ti si les dices que crees en Jesús y eso será realmente duro, pero Dios siempre te protegerá y te cuidará por creer en Él. Para niños más grandes: ¿se han burlado de ti por tu fe o trasfondo cristiano? ¿De qué se burlaron específicamente? ¿Has sido rechazado o aislado porque no sigues todo lo que tus pares hacen? ¿Eres tentado a ignorar lo que la Biblia dice sólo para encajar o evitar que se burlen de ti? ¿Qué puedes hacer en esos momentos cuando te sientes solo debido a tu fe y creencia en Jesús?Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
009. Salmo 4: gozo en la dificultad
Transcripción
Si tu gozo es circunstancial, si es relacional, si se relaciona al trabajo, si es material, cuando la dificultad en esas áreas llegue, entonces experimentarás una pérdida de tu gozo. Vamos a ver el Salmo 4, y he titulado el Salmo 4 como: «Gozo en la dificultad». Antes de que veamos este salmo, quiero hacerte una pregunta: ¿lo inesperado, lo indeseado, lo no planificado, la dificultad, lo difícil, te quita el gozo? ¿Cuán sólido es tu gozo? Sabes, hemos atravesado una pandemia que parecía durar una eternidad. Para muchos de nosotros, eso significó dificultad física, la pérdida de un trabajo, luchas en nuestras iglesias, soledad y la lista sigue. Hace poco, un pastor me contactó y me dijo: «mi congregación simplemente parece desanimada; pareciera que perdieron su gozo». Bien, el gozo en la dificultad es uno de los temas principales en los Salmos, y sin duda es el tema del Salmo 4. Si tu gozo es circunstancial, si es relacional, si se relaciona al trabajo, si es financiero o material, cuando la dificultad en esas áreas llegue, entonces experimentarás una pérdida de tu gozo y con ello, tu motivación para continuar. Permíteme leer el Salmo 4:Cuando clamo, respóndeme, oh Dios de mi justicia. En la angustia me has aliviado; Ten piedad de mí, escucha mi oración. Hijos de hombres, ¿hasta cuándo cambiarán mi honra en deshonra? ¿Hasta cuándo amarán la vanidad y buscarán la mentira? Sepan, pues, que el Señor ha apartado al piadoso para sí; El Señor oye cuando a Él clamo. Tiemblen, y no pequen; Mediten en su corazón sobre su lecho, y callen. Ofrezcan sacrificios de justicia, Y confíen en el Señor. Muchos dicen: “¿Quién nos mostrará el bien?”. ¡Alza, oh Señor, sobre nosotros la luz de tu rostro! Alegría pusiste en mi corazón, Mayor que la de ellos cuando abundan su grano y su vino nuevo. En paz me acostaré y así también dormiré, Porque solo Tú, Señor, me haces vivir seguro.Bien, el contexto histórico del Salmo 4 es importante. El Salmo 4 y el 5 fueron escritos cuando David estaba en una cueva, escondiéndose con su banda de compañeros, de su hijo Absalón, quien conspiraba para arrebatarle el trono. Piensa en cuán desgarradora es esa situación, ser traicionado por tu propio hijo. Y observa nuevamente este tema: que David se predica la verdad a sí mismo. Él dice: «Dios me ha aliviado antes; el Señor me ha apartado para sí; por lo tanto, el Señor me responderá cuando lo llame». Ahora, esto es importante: Dios nunca te pedirá que niegues la realidad. Si niegas la realidad, podrías alcanzar paz temporal, pero no estás ejerciendo fe bíblica. La fe bíblica no se trata de negar la realidad. Sin embargo, si meditas sobre tus dificultades, te deprimirás. David está, nuevamente, en este momento, recordándose a sí mismo dónde se encuentra su verdadera seguridad. Él está rodeado de tipos que están en pánico y están diciendo: «¿quién nos mostrará algún bien?». Dicen: «ok, David, ¿cómo este desastre terminará sino en algo terrible?». Sin embargo, el gozo de David no disminuye, incluso en la cueva, porque su gozo no es horizontal; su gozo es vertical. Permíteme repetirlo: el gozo de David no es horizontal, no es circunstancial, no es relacional, no es financiero, no es material. Su gozo es vertical. La fuente de su gozo es su Señor, no su situación. Su seguridad no está en las manos de Absalón, sino que en las manos del Señor. Por tanto, David dice esto (me encanta este final):
En paz me acostaré y así también dormiré, Porque solo Tú, Señor, me haces vivir seguro.«Sólo puedo acostarme porque tengo una razón para tener paz». Ese es un gozo sólido. ¿Las circunstancias te mantienen despierto? Quizás tu gozo sea horizontal, no vertical.
Preguntas para la reflexión personal o para la discusión en grupo
- ¿Qué cosas estás atravesando actualmente que son inesperadas, indeseadas y que están provocando dificultad? ¿Cuál fue tu reacción inmediata ante el dolor? ¿Cómo ya has madurado por medio del sufrimiento? ¿Dónde podría Dios estar aún requiriendo que crezcas espiritualmente, a morir al yo y a depender de Él? ¿De qué maneras aún estás pecando, aferrándote a ídolos y/o cuestionando la bondad y la sabiduría de Dios en medio de esta dificultad?
- ¿Qué te da felicidad temporal? En otras palabras, ¿qué es tu «vino» y «grano», y cuando son abundantes, por qué estás feliz? ¿Cómo estas palabras son buenos regalos de un Dios amoroso que puedes disfrutar? ¿Has llegado a depender demasiado de la abundancia o incluso de la existencia de estas cosas para ser feliz? ¿Cómo reaccionas cuando te las quitan o no son accesibles? ¿Actualmente, no puedes dormir (literal o figurativamente) por ellas? ¿Cómo puedes dar pasos prácticos para apreciar y disfrutar estos regalos mientras encuentras gozo en el Dador y no en el regalo? ¿Podría ser necesario renunciar por completo a ese regalo por una temporada?
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños: ¿te gusta dormir? ¿Sabías que dormir es algo bueno y que Dios creó el sueño porque Él nos ama y sabe que necesitamos descansar? ¿Te da miedo ir a dormir o estar solo en tu cama? ¿Por qué? ¿Qué te da miedo? ¿Sabías que Dios siempre te va a mantener seguro donde sea que duermas? ¿Sabías que puedes hablar con Dios antes de que vayas a dormir, cuando estés luchando por quedarte dormido y cuando te despiertas en medio de la noche? ¿Qué puedes decirle a Dios cuando tienes miedo? Para niños más grandes: ¿estás contento con tu vida en este momento? ¿Por qué sí o por qué no? ¿Qué te hace feliz y qué más quieres en tu vida para ser aún más feliz? ¿Qué te estresa actualmente? ¿Sabías que David tenía gozo incluso cuando las circunstancias de su vida estaban lejos de ser momentos felices? ¿Sabías que David estaba en paz aun cuando estaba estresado? ¿Cómo puede haber una diferencia entre el gozo (vertical) y la felicidad (horizontal)? ¿Cómo una persona puede estar en paz incluso si está estresada? Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
010. Salmo 8: el pináculo de la creación
Transcripción
Dios dice: «tienes una identidad real; tienes un llamado divino; ¡tienes una razón para vivir, tu vida importa, tienes valor a mis ojos!». Bien, ahora vamos a ver el Salmo 8, y simplemente quiero decir: si sólo estuviera el Salmo 8 en la Biblia, valdría la pena tener tu Biblia, valdría la pena estudiarla y valdría la pena vivirla. Mi título para el Salmo 8 es: «El pináculo de la creación». De nuevo, quiero comenzar con algunas preguntas. ¿Alguna vez has sentido que tu vida simplemente no importa, que no tiene valor, que pasa desapercibida? ¿Alguna vez te has preguntado cuál es tu lugar, cuál se supone que debe ser tu rol? ¿Alguna vez has pasado por esos momentos en los que sientes que nadie te conoce realmente y a nadie le importas de verdad? Algunos de ustedes piensan que a nadie le importa si viven o mueren. O en este inmenso universo en el que viven, ¿se sienten un poco perdidos o sin valor? Bien, el Salmo 8 fue escrito para nosotros cuando estamos en ese tipo de experiencia. Es un himno sobre la dignidad y la majestad de todo ser humano creado a la imagen de Dios:¡Oh Señor, Señor nuestro, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra, Que has desplegado tu gloria sobre los cielos! Por boca de los infantes y de los niños de pecho has establecido tu fortaleza, Por causa de tus adversarios, Para hacer cesar al enemigo y al vengativo. Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos,La luna y las estrellas que Tú has establecido, Digo: ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, Y el hijo del hombre para que lo cuides? ¡Sin embargo, lo has hecho un poco menor que los ángeles, Y lo coronas de gloria y majestad! Tú le haces señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo has puesto bajo sus pies: Todas las ovejas y los bueyes, Y también las bestias del campo, Las aves de los cielos y los peces del mar, Cuanto atraviesa las sendas de los mares. ¡Oh Señor, Señor nuestro, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!El Salmo 8 comienza con la majestuosa gloria del Señor. Su nombre es majestuoso en toda la tierra; toda cosa creada señala su existencia y su gloria. El mundo en el que vivimos es como un edificio que lleva el nombre del arquitecto grabado en él: ¡todo apunta a Dios! Sin embargo, para las personas como tú y como yo, que vivimos en este inmenso y glorioso universo, eso nos deja una pregunta. Es la pregunta final: «¿qué es el hombre? ¿Quién soy yo?». La forma en que respondes esa pregunta («¿Quién soy yo? ¿De qué se trata mi vida?») dará forma a todo lo que hagas y digas en tu vida. «¿Soy simplemente un ser que por casualidad ha llegado a la cima del caldo primigenio? ¿Soy solamente otro punto en una bola al medio del universo?». Pues no, según el Salmo 8. La pregunta se reformula: «¿por qué tomas en cuenta al hombre? ¿Por qué te importan las personas?». La respuesta viene. Dios dice: «te he hecho un poco menor que los ángeles y te he coronado de gloria y majestad. Te he hecho señorear sobre las obras de mis manos», Dios dice, «tienes una identidad real; un llamado divino; ¡tienes una razón para vivir, tu vida importa, tienes valor a mis ojos!». Lo que te dices a ti mismo, sobre ti, la identidad que vives, es terriblemente importante. Aquello que te dices a ti mismo sobre cuál es tu propósito es terriblemente importante. Dios dice: «¿no lo entiendes? Eres lo más valioso de mi creación y te he pedido que seas el administrador residente sobre todo lo que he creado; que tengas dominio. Vives ese dominio en tu casa, en tus relaciones, en tu trabajo y en tu iglesia». Pero lo que más amo sobre el Salmo 8 es que es un dedo que nos apunta a Jesús. Jesús es el hijo real final. Jesús es quien es finalmente coronado con majestad y dominio completo. Si tienes valor, ¿cuánto más valor tiene Jesús?
Preguntas para la reflexión personal y discusión en grupo
- ¿Qué te ha confiado Dios? ¿Dónde te ha dado dominio? ¿Qué te está pidiendo administrar? Escribe o comparte con otros una lista de esferas de tu influencia. ¿Cómo se vería ser un buen administrador en estas áreas? ¿Cómo puedes glorificar a Dios? Sé específico. ¿Cuáles son algunos de los desafíos de la vida en un mundo caído que hacen que la administración sea difícil? ¿Cuáles son algunas de las tentaciones egoístas de tu corazón que te distraen? ¿Cómo puedes unirte y aprender de otros cristianos en esferas de influencia similares para ejercer mejor dominio sobre lo que Dios te ha confiado?
- ¿Cómo puedes glorificar a Dios al reconocer y afirmar la dignidad, la majestad y el valor de las vidas de las personas que Él ha puesto en tu esfera de influencia? ¿A quién conoces que se siente sin valor? ¿Cómo puedes animarlos y levantarlos? ¿A quién conoces que esté solo? ¿Cómo puedes ser hospitalario? ¿Quién no tiene un hogar o se siente como un extraño? ¿Cómo puedes acogerlos y animarlos en el nombre de Cristo? ¿Quién no tiene voz? ¿Cómo puedes luchar por los oprimidos, los olvidados y los no nacidos?
Preguntas para conversar con niños
Para niños más pequeños: ¿cuáles son algunos de los trabajos que tienen las personas? ¿Sabes cuál es mi trabajo y qué es lo que hago cuando estoy en el trabajo? ¿En qué te gustaría trabajar cuando seas mayor? ¿Sabías que Dios te ha dado un trabajo ahora? No importa la edad que tengas o cuál sea tu trabajo, Dios nos ha dado a todos la misma tarea: cuidar el mundo que Él creó. Y de todas las cosas que Dios creó en el mundo, las personas son las más importantes, porque son hechas a imagen de Dios. ¿Cómo puedes cuidar del mundo y de las cosas que Dios creó? ¿Cómo puedes cuidar y amar a las personas valiosas que Dios creó? Para niños más grandes: ¿te sientes sin valor o que tienes poco valor o nada positivo con lo que contribuir? ¿Qué pasó hace poco que te hizo sentir de esa manera? ¿Alguien te dijo, o te trató, como si no tuvieras valor? ¿Qué es lo más majestuoso, hermoso, impresionante en la creación en la que puedas pensar? ¿Sabías que tienes más belleza, honor y valor para Dios que eso, puesto que has sido hecho a su imagen? Nada de lo que alguien pueda decir o hacerte puede reducir tu valor para Dios. Es más, Dios te valora tanto que envió a su Hijo único para morir por ti (Él estaba dispuesto a perder a su propio Hijo para hacerte su hijo por siempre; ¡así es cuánto importas!). ¿Cómo puedes recordarte a ti mismo el amor que Dios tiene por ti cuando no te sientes amado? Y a medida que te recuerdes ese amor, ¿cómo puedes ayudar a otros que se sienten indignos de amor? Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
011. Salmo 10: ¿dónde está Dios ahora?
TRANSCRIPCIÓN
Y nos preguntamos por qué Dios no hace algo con las personas que orgullosamente se burlan de Él, que viven vidas de falsedad. Es la antiquísima pregunta: «¿por qué pareciera que los malos están ganando?». Bien, vamos a ver el Salmo 10, y he titulado el Salmo 10: «¿Dónde está Dios ahora?». Bueno, sólo quiero decirte: espero que esto no sea amenazante. Si no te has hecho la pregunta aún, lo harás algún día. Si no estás sufriendo ahora, lo harás un día, y si no estás sufriendo ahora, estás cerca de alguien que sí lo está. Todos pasamos por esos tiempos en los que Dios parece distante. Todos pasamos por esos momentos cuando pareciera que Dios no nos está escuchando, que no está preocupado por nosotros y que no está activo. Tal vez incluso atravesamos por momentos en los que somos tentados a dudar de su bondad, su fidelidad y su amor. Las palabras del Salmo 10:¿Por qué, oh Señor, te mantienes alejado, Y te escondes en tiempos de tribulación? Con arrogancia el impío acosa al afligido; ¡Que sea atrapado en las trampas que ha preparado! Porque del deseo de su corazón se gloría el impío, Y el codicioso maldice y desprecia al Señor. El impío, en la arrogancia de su rostro, no busca a Dios. Todo su pensamiento es: «No hay Dios». Sus caminos prosperan en todo tiempo.Ahora, observemos lo que está pasando aquí. El Salmo 10 es uno de los muchos salmos que nos recuerda que esta lucha con lo que Dios está haciendo es una experiencia universal. Y nos preguntamos por qué Dios no hace algo con las personas que orgullosamente se burlan de Él, que viven vidas de falsedad, vidas de opresión e injusticia. Es la antiquísima pregunta: «¿por qué pareciera que los malos están ganando?». Lo que el Salmo 10 nos recuerda es que Dios sí ve. Dios sí lleva un registro. Él es el Rey para siempre que traerá justicia final al oprimido. Esto es lo que nos presenta el Salmo 10: es una tensión que todos viviremos entre el «ya» de nuestra conversión y el «todavía no» del Reino final. Y quiero que escuches con atención. Vivimos en un mundo donde ocurren cosas malas y esta es la razón: debido al corazón misericordioso de Dios, Él les da tiempo a muchas personas para confesar, arrepentirse y volver. Eso significa que su juicio espera. La misericordia de Dios reina, así que su juicio espera. Eso significa que tú y yo vamos a vivir en un mundo desordenado porque Dios, en su misericordia, da día tras día tras día, a aquellos que no lo conocen, a aquellos que no lo sirven se les da otro día, otro momento para confesar, volver y arrepentirse. Su misericordia significa un mundo desordenado porque su juicio espera. Por lo tanto, ¿cómo vives en este mundo donde las cosas malas van a ocurrir, donde pareciera que las personas equivocadas están ganando? Bien, crees lo que Dios dice en su Palabra. Confías en que Él es quien dice ser. Y no das espacio a sentimientos de desesperanza cuando no pareciera estar cerca o no parezca estar activo. Dios es un Dios de asombrosa misericordia. Él dice que no encuentra placer en la muerte de los malvados, pero se vuelve a las criaturas rebeldes y dice: «arrepiéntese, arrepiéntete, acaso no quieres arrepentirte y vivir?». Debido a esa misericordia, viviremos en un mundo desordenado. Dios nos ha dado su garantía de que el desorden va a terminar y, finalmente, un día entraremos a un mundo de paz y justicia por siempre y para siempre. ¡La misericordia triunfará sobre el juicio!
Preguntas para la reflexión personal o para la discusión en grupo
- Piensa en algún momento en el que te sentiste (o aún te sientes) «acosado» por el malvado. ¿Sentiste (o sientes) lejos al Señor, escondiéndose de ti y retrasando responder tus llamados de ayuda? ¿De qué maneras las personas impías que te rodean parecen prosperar, mientras intentas ser fiel al Señor y sólo parece haber problema tras problema? ¿Cuál fue (o es) tu respuesta e interacción con Dios durante esos momentos difíciles?
- ¿De qué manera el Señor ha sido misericordioso y paciente contigo, tanto antes de tu salvación como a lo largo de tu santificación? ¿Cuándo te ha perdonado un juicio y una consecuencia cuando lo merecías? ¿Eres demasiado duro y rápido para condenar a otros? ¿A quién te has negado a perdonar o eres demasiado lento para perdonar?
Preguntas para conversar con niños
Para niños más pequeños: ¿alguna vez te has perdido o te has separado de mamá o papá (o abuelos o cuidador) cuando estabas afuera en la tienda, en el parque o en la iglesia? ¿Estabas asustado cuando te sentías lejos? Pero ¿estabas realmente perdido o sólo nos perdiste de vista y estábamos justo ahí todo el tiempo? Puede que a veces sientas a Dios lejos de ti (quizás cuenta una historia donde sentiste a Dios lejos de ti), pero Dios nunca estará lejos de ti. Si sientes a Dios lejos, podría ser que simplemente estás mirando hacia el lugar equivocado. ¿Sabías que puedes conversar con Dios cuando Él se siente lejano y Él siempre te va a escuchar? Para niños más grandes: ¿existe alguien, o muchas personas, que siempre te molesta o intenta hacerte la vida difícil? ¿Tus pares que parecen estar haciendo lo incorrecto parecen estar prosperando, aun cuando están rompiendo las reglas? ¿Sientes que estás siendo «castigado» por vivir una vida que honra a Dios? ¿Cómo esto te tienta a seguir el camino de los malvados? ¿Qué promesas te ha hecho Dios para premiar a sus hijos justos que lo siguen, aun durante tiempos de dificultad? Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
012. Salmo 14: ¿qué es un necio?
TRANSCRIPCIÓN
Podrías sostener que las cuatro palabras más importantes de la Biblia son las cuatro primeras: «en el principio Dios». Si Dios está presente, entonces todo en el mundo entero cambia. Bien, como cualquier otro salmo, el Salmo 14 está en la Biblia porque tú y yo lo necesitamos. Mi título para el Salmo 14 es: «¿Qué es un necio?». Así que, si quieres ser sabio y quieres que la sabiduría le dé forma a todo lo que piensas, dices, escoges, hablas y haces, entonces debes ser capaz de reconocer lo que es la necedad. Ahora voy a decir algunas cosas que al principio te sorprenderán, pero espérame un poco. Un necio no se define como alguien que dice y hace cosas estúpidas. Un necio no es alguien que defiende posturas políticas erróneas o ilógicas. Un necio no se debe definir como alguien que derrocha una oportunidad o el dinero. Un necio no es alguien que se cree superior, que está cómodo con la injusticia y es irrespetuoso o cruel. Ahora quizás estés pensando: «bien, si estas personas no son necias, entonces, ¿quién lo es?». El problema con todas estas definiciones es que se tratan más de lo que hace un necio y no lo que hace que un necio sea necio en primer lugar. ¿Qué es lo que hace que una persona sea necia, qué hace necia a una persona? Bien, el Salmo 14:El necio ha dicho en su corazón: «No hay Dios». Todos se han corrompido, han cometido hechos abominables; No hay quien haga el bien. El Señor ha mirado desde los cielos sobre los hijos de los hombres Para ver si hay alguien que entienda, Alguien que busque a Dios. Pero todos se han desviado, a una se han corrompido; No hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno. ¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad, Que devoran a mi pueblo como si comieran pan, Y no invocan al Señor?.(Y el salmo continúa). Ahora, estoy por herir tus sentimientos, pero la definición de necio en el Salmo 14, que se repite en Romanos 3, nos incluye a todos. A todos nos gusta decir que estamos en el lado sabio de las cosas. Pero lo que el Salmo 14 nos recuerda es que una de las terribles cosas que nos hace el pecado a todos nosotros es reducirnos a necios. ¿Y cuál es el epicentro de esa necedad? Es la negación de la existencia y de la presencia de Dios. Ahora quédate conmigo, no es necesariamente intelectual, no es necesariamente teológico, sino vivir como si Dios no existiera, sin importar cuál sea tu teología. Vivir tu matrimonio, vivir tu crianza, vivir tu vida financiera, vivir tu vida sexual, como si Dios no existiera. En 2 Corintios 5:15, dice que Jesús vino «[...] para que los que viven, ya no vivan para sí [...]». Ahí está. No estoy viviendo para Dios, mi vida misma es una negación de su existencia, de su autoridad y de mi necesidad de su gracia. Verás, es la existencia de Dios el hecho definitivo que da realidad a todo los otros hechos en el universo. Todo en la creación, cada cosa creativa hecha por los seres humanos quienes fueron hechos a la imagen de Dios, apunta a su existencia. Podrías sostener que las cuatro palabras más importantes de la Biblia son las cuatro primeras: «en el principio Dios». Si Dios está presente, entonces todo en el mundo entero cambia. Por lo tanto, tengo que hacerte una pregunta: «¿eres un necio?». No quiero decir que no tengas a Dios como un punto de partida teológico en tu sistema formal de creencias, pero ¿vives como un necio? ¿Vives días completos actuando como si Dios no existiera? ¿Vives con ese estado de amnesia de Dios en tu crianza, cuando manejas tu dinero, en tu vida sexual? El epicentro de la necedad es una negación de Dios en el contexto donde vivo cada día.
Preguntas para la reflexión personal o discusión en grupo
- Antes de ver este video sobre el Salmo 14, ¿cómo habrías definido la necedad o identificado a un necio? ¿A qué personas en tu vida las llamarías necias y por qué sus decisiones o estilos de vida son necios? Más específicamente, ¿cómo, o por qué, te has distanciado de ellos? Hay una abundante sabiduría e instrucción proverbial que dice: ¡evita a los necios! (Ver Proverbios 14.7; 23:9; 26:4-5 sólo para un par de ejemplos). Sin embargo, en el contexto de este estudio sobre el Salmo 14, ¿cómo te has distanciado, farisaicamente, como el fariseo en el templo (Lc 18:11), de los necios que hay en tu vida y cómo te has considerado a ti mismo más justo, por tu propio mérito y obras, de lo que en realidad eres?
- ¿De qué manera has actuado «como un necio» (según la definición del Salmo 14) esta semana? Identifica al menos un área de tu vida donde te has comportado como si Dios no existiera, como si no lo necesitaras o como si su ley no importara. Sé específico. ¿Qué pensabas, qué deseabas o con qué soñabas, cómo actuabas o qué decías, que sólo fue posible porque actuaste en aislamiento, como un necio, como si Dios no estuviera presente en tu vida? ¿Cuáles fueron las consecuencias de esa necedad? ¿Has confesado y te has arrepentido de tu necedad, tanto verticalmente con Dios como horizontalmente con la persona contra quien pecaste en el momento de tu necedad? ¿Cómo puedes actuar sabiamente cuando la misma situación o una similar se repite en el futuro?
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños: conversemos sobre dos palabras y dos tipos de persona. Las dos palabras son «necedad» y «sabiduría», y los dos tipos de personas son los necios y los sabios. ¿Conoces lo que significan estas palabras? Las personas sabias obedecen a Dios y siguen la sabiduría en la Biblia y los necios son aquellos que no lo hacen. ¿Por qué piensas que no obedecen a Dios ni siguen la sabiduría de la Biblia? (Porque no piensan que necesitan a Dios, su sabiduría ni su ayuda). ¿Sabías que mamá y papá pueden ser necios a veces? (Quizás puedas confesar un área de tu vida cuando has actuado como un necio del Salmo 14 y, aún más específicamente, cómo has pecado contra tus hijos. Usa esto como una oportunidad para buscar perdón y mostrar el arrepentimiento). ¿Por qué es una decisión sabia obedecer y recordar que Él está con nosotros todo el tiempo? Para los niños más grandes: ¿quiénes son algunos necios en tu escuela, en tu equipo o en tu círculo social? ¿Por qué crees que son necios? ¿Cómo definirías la necedad o la estupidez? ¿Qué decisiones estúpidas tomaste recientemente? ¿Por qué crees que tomaste esa decisión? ¿Cuáles fueron las consecuencias? Bajo esa misma definición, ¿a veces eres necio? ¿Qué error incluso inocente cometiste recientemente? (Ríanse sobre ser necios). ¿Por qué tomaste esas decisiones en ese momento? ¿Cuáles fueron (o son) las consecuencias? La Biblia tiene un estándar más alto y una definición más profunda sobre ser necios, y ¿sabías que tu mamá y papá, por definición del Salmo 14, son necios a veces? (Quizás puedas confesar un área de tu vida cuando has actuado como un necio del Salmo 14 y, aún más específicamente, cómo has pecado contra tus hijos. Usa esto como una oportunidad para buscar perdón y mostrar arrepentimiento). ¿Cuál es un área donde puedes someterte a la existencia, presencia, y autoridad de Dios en tu vida?Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
013. Salmo 15: ¿quién es digno?
TRANSCRIPCIÓN
Este es un salmo tremendamente condenatorio. Tienes que mirar este salmo y decir: «si esto es lo que se requiere para estar en la presencia de Dios, estoy frito». A medida que he estado estudiando los Salmos, me he sentido personalmente muy bendecido por haber sido escogido por Dios para hacer esto. He estado tan maravillado por cuán prácticos son estos salmos, cómo hablan realmente a nuestra experiencia y vida en este mundo caído. Ellos nos obligan a hacernos preguntas que quizás no nos haríamos normalmente. Por eso, hoy queremos meternos al Salmo 15. Titulé este salmo: «¿Quién es digno?». Permíteme leerlo:Señor, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu santo monte? El que anda en integridad y obra justicia, Y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, No hace mal a su prójimo, Ni toma reproche contra su amigo; En cuyos ojos el perverso es despreciado, pero honra a los que temen al Señor; El que aun jurando en perjuicio propio, no cambia; El que su dinero no da a interés, Ni acepta soborno contra el inocente. El que hace estas cosas permanecerá firme.Esta es en realidad la pregunta de las preguntas; no podrías hacer una mejor pregunta que la que este salmo está haciendo. Es esta: ¿quién es lo suficientemente justo para habitar en la presencia de Dios? ¿Quién tiene el derecho, por la forma en que vive, de ser aceptado por Dios? Bien, puedo decirlo de inmediato, si te estás haciendo esta pregunta, ya has sido alcanzado por la gracia de Dios. A la persona promedio en la calle no le importa ser aceptado en la presencia de Dios. A esa persona promedio no le preocupa su relación con Dios. De hecho, la mayoría de las personas no piensan en esto en absoluto. Así que si te estás haciendo esta pregunta, Dios ya te ha encontrado y ha producido ese deseo en tu corazón. Las preguntas son estas: ¿quién anda en integridad? ¿Quién tiene la verdad en su corazón siempre? ¿Quién nunca calumnia con su lengua? ¿Quién nunca ha sido injusto con su prójimo? ¿Quién siempre honra a quienes temen al Señor? ¿Quién le hace promesas a los suyos y no se echa para atrás? Me refiero a que si pudieras decir: «oh, sí, yo soy esa persona; siempre soy santo». Bien, probablemente eres terriblemente farisaico o estás alucinando. Este es un salmo tremendamente condenatorio. Tienes que mirar este salmo y decir: «si esto es lo que se requiere para estar en la presencia de Dios, estoy frito». Porque no estamos a la altura de este estándar, no sólo cada día, sino que probablemente a cada hora o a cada momento. Ahora, los salmos como este están diseñados para ser aspiracionales, diseñados para producir esta respuesta en nuestros corazones: «anhelo ser este tipo de persona; quiero vivir este tipo de vida» y para provocar que oremos por el poder de la gracia de Dios porque quedamos muy cortos ante el estándar de este salmo. Pero este salmo no se queda ahí y definitivamente este salmo no termina ahí. Este salmo es un dedo del Antiguo Testamento que te apunta a Jesús, ¡porque la respuesta definitiva a la pregunta es Jesús! Jesús vivió una vida perfectamente justa todo el tiempo, en todos los sentidos. Y esto es lo importante: Él hizo eso como nuestro sustituto porque Dios sabía que nunca viviríamos de esa manera. Y por lo tanto, Jesús, en su vida justa y muerte aceptable, compró para nosotros nuestra aceptación con Dios. Así que, porque ahora somos justos en Cristo, podemos vivir en la presencia de Dios. Si puedes mirar esta lista y decir: «simplemente no vivo de esta manera», entonces debes estar agradecido por la gracia de Dios que se encuentra en Jesús, que Dios proveyó un sustituto, que vivió una vida perfectamente justa a fin de que podamos tener la bendición eterna de vivir en la presencia de Dios.
Preguntas para la reflexión personal o discusión en grupo
1. Considera la lista de cualidades de una persona lo suficientemente digna para habitar en el santo monte de Dios. Sin ser innecesariamente autocondenatorio o castigarte a ti mismo, ¿cómo has fallado o has quedado al debe en una o más de estas áreas la semana pasada (u otra cualidad mencionada en el Salmo 15)?- Difamaste o participaste en un chisme sobre alguien más cuando sabías que debías haberte quedado callado o cambiado el tema de conversación.
- Perdiste o ignoraste una oportunidad de amar a tu prójimo en servicio práctico (incluso algo tan mínimo como recoger su basurero).
- Usaste egoístamente tu dinero para tu propio placer y ganancia cuando había una oportunidad clara de dar generosamente o de usarlo para propósitos del Reino.
Preguntas para conversar con niños
Para niños más pequeños: ¿sabes lo que significa ser perfecto? ¿Sabes que mamá y papá no son perfectos (¡ni siquiera están cerca de serlo!)? La Biblia tiene un estándar, un conjunto de reglas, que Dios escribió para protegernos a fin de que pudiéramos tener una buena vida, pero nosotros rompemos esas reglas y no alcanzamos el estándar todo el tiempo. Estas son algunas de esas reglas:- No digas cosas crueles;
- No hagas cosas crueles;
- Sé generoso, amable y comparte.
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
014. Salmo 19: revelación general y especial
TRANSCRIPCIÓN
Todas las cosas gloriosas en la creación han sido diseñadas intencionalmente por Dios para revelar la gloria de Aquel que las creó. Bien, queremos examinar el Salmo 19, y lo que me impresiona mientras leo el Salmo 19 es que Dios quiere ser conocido. Titularé este salmo así: «revelación general y especial». Explicaré lo que esto significa. Dios encuentra gozo en revelarse a sí mismo a nosotros, y no sólo a las personas religiosas creyentes, sino que a todos. Existen dos maneras en las que Él se revela a sí mismo. Él quiere que lo conozcamos, que estemos en comunión con Él y que nuestras vidas sean formadas por Él. Por tanto, permíteme leer el Salmo 19:Los cielos proclaman la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día transmite el mensaje al otro día, Y una noche a la otra noche revela sabiduría. No hay mensaje, no hay palabras; No se oye su voz. Pero por toda la tierra salió su voz, Y hasta los confines del mundo sus palabras. En ellos Dios puso una tienda para el sol, Y este, como un esposo que sale de su alcoba, Se regocija como hombre fuerte al correr su carrera. De un extremo de los cielos es su salida, Y su curso hasta el otro extremo de ellos; Y no hay nada que se esconda de su calor.Lo que el salmo está diciendo es que esta es la revelación general de la presencia de Dios, de su gloria, de su fidelidad y de su amor, está ahí en la creación todos los días. La creación revela la presencia y la gloria de Dios. Me gusta decirlo de esta manera: «no puedes levantarte por la mañana sin toparte con Dios». Todas las cosas gloriosas en la creación han sido diseñadas intencionalmente por Dios para revelar la gloria de Aquel que las creó. Y por lo tanto, ese atardecer, el pesado paso de un elefante, el incesante aleteo de un colibrí, el poder de una tormenta, la hermosa fragancia de una flor, el increíblemente precioso pelaje de un tigre, todas esas cosas tienen el propósito de recordarnos que existe Uno que está sentado en el trono del universo, que creó y que controla todo lo que existe. No obstante, existe otra forma de revelación. El salmo continúa así:
La ley del Señor es perfecta, que restaura el alma; El testimonio del Señor es seguro, que hace sabio al sencillo. Los preceptos del Señor son rectos, que alegran el corazón; El mandamiento del Señor es puro, que alumbra los ojos. El temor del Señor es limpio, que permanece para siempre; Los juicios del Señor son verdaderos, todos ellos justos; Deseables más que el oro; sí, más que mucho oro fino, Más dulces que la miel y que el destilar del panal. Además, tu siervo es amonestado por ellos; En guardarlos hay gran recompensa.No sólo en la revelación general de la creación, sino que Dios se da a conocer a sí mismo y a su voluntad por medio de la revelación especial de su ley o de su Palabra. De nuevo, la ley de Dios, la Palabra de Dios, se revela a sí misma. Es así a fin de que pudiéramos conocerlo a Él y a su voluntad para con nosotros para que viviéramos en este constante estado de consciencia de Dios. Ahora, existen dos cosas que estas dos revelaciones juntas hacen por nosotros. Primero que todo, nos deja a todos sin excusa. No hay nadie que pueda decir que no ha sido tocado por la revelación de Dios porque si te levantas en la mañana, te has encontrado con Dios. Y porque la Palabra de Dios está disponible, es imposible para nosotros decir que no conocemos su voluntad para nosotros. Sin embargo, Dios no sólo está quitando nuestras excusas; sino que Él nos está amando, porque la vida sólo puede encontrarse en una relación con Él. Dios se revela a sí mismo a nosotros para que podamos conocerlo y, al conocerlo, conozcamos la vida. Dios se da a conocer porque quiere que prosperemos, porque nos ama y nos diseñó para vivir en una vida de comunión de amor, adoración y rendición a Él.
Preguntas para la reflexión personal o discusión en grupo
- Considera algunas de las maneras en las que ayer te «topaste con Dios» en forma de revelación general (esto es, de las mismas maneras en la que una persona no creyente también experimentaría a Dios). ¿Cómo estás experimentando actualmente la gracia común de Dios: el «sol» que se levanta sobre malvados y buenos, y la «lluvia» que Él envía sobre justos e injustos (Mt 5:45)? ¿Das estas cosas por sentado o vives con una actitud de derecho? ¿Cuáles son algunos de tus placeres favoritos del mundo creado que Dios nos ha dado? ¿Lo adoras cada vez que experimentas estos regalos o estos se han convertido de alguna manera (o completamente) en un ídolo que controla tu vida y que da forma a tus reacciones?
- Ahora compara esos placeres creados que Dios nos ha dado y por medio de los cuales Él disfruta revelarse a sí mismo con la segunda mitad del salmo. ¿Puedes identificarte honestamente con el salmista en el versículo 10, que la ley del Señor es más deseable que el oro y más dulce que la miel? ¿Cómo puedes crecer en tu amor por el Señor más que en sus regalos? Tal vez una manera de comenzar es reflexionando en cómo la revelación especial del Señor para ti en el pasado:
- ha revivido tu alma durante una temporada seca;
- ha hecho que madures de simple a sabio;
- te ha dado razones para regocijarte durante el sufrimiento;
- te ha abierto los ojos a la verdad.
Preguntas para conversar con niños
Para niños más pequeños: ¿sabías que «ves» a Dios cada día, aun cuando Él es invisible? Dios creó el mundo y todo lo que en él hay como un recordatorio para que nosotros pensemos en Él. ¿Cuáles son algunas cosas que ves cada día en el mundo que realmente te gustan? ¿Cuáles son algunos de tus colores, animales, comidas o cosas favoritas para hacer al aire libre? ¿Sabías que cada vez que disfrutas eso, debes recordar a Dios y agradecerle? Él hizo todas las cosas porque te ama y quiere lo que es mejor para ti. Es por eso que también Dios nos dio reglas. ¿Te gustan las reglas? ¿A veces se sienten como si se interpusieran en la diversión? ¿Sabías que las reglas en realidad tienen el propósito de mantenernos seguros y permitirnos divertirnos al máximo dentro de los límites de las reglas de Dios? Piensa en una regla que podría no gustarte, pero que en realidad es buena para ti. Para niños más grandes: ¿dónde ves ejemplos visibles diarios de la gloria invisible de Dios en la creación? ¿Cuáles son tus elementos favoritos del mundo creado que puedes experimentar como un regalo gratuito de Dios? ¿Consideras estos regalos y das gracias regularmente o sólo esperas recibirlos? ¿Deseas una relación con este Dios invisible más de lo que deseas todas las cosas buenas que Él provee? Considera todos los regalos y bendiciones del Salmo 19 que vienen de una relación con Dios: reviven tu alma, te hacen sabio, te dan una razón para alegrarte, abren tus ojos y duran para siempre. Escoge una de estas bendiciones y conversa sobre cómo puede cambiar tu vida hoy, si es que buscas una relación con este glorioso Dios.Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
015. Salmo 22: Jesús, el abandonado
TRANSCRIPCIÓN
El Salmo 22 es una validación de esa lucha. Dios no siempre parece estar cerca; tú no siempre entiendes lo que Él está haciendo. A veces la vida simplemente no tiene ningún sentido. Quiero leer el Salmo 22 porque creo que, en este mundo caído, este salmo realmente habla de algunos de los momentos más difíciles de la experiencia humana.Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor? Dios mío, de día clamo y no respondes; Y de noche, pero no hay para mí reposo. [...] Pero yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. Todos los que me ven, de mí se burlan; Hacen muecas con los labios, menean la cabeza.¡Qué captura de los momentos más difíciles de la experiencia humana! Titularé el Salmo 22: «Abandonado». Hay momentos en los que todos atravesamos la noche oscura e invernal del alma. Hay momentos en los que te sientes como si hubieras sido abandonado por Dios. Hay momentos en los que Dios parece distante, no involucrado, en silencio. Es como si tus llantos no fueran a ninguna parte, como si tus oraciones no fueran a ninguna parte y, en esos momentos, todo lo que puedes hacer es quejarte: «¿alguna vez va a responder?». El salmista dice: «me siento como si me estuviera derrumbando». El Salmo 22 es una validación de esa lucha. Dios no siempre parece estar cerca; tú no siempre entiendes lo que Él está haciendo. A veces la vida simplemente no tiene ningún sentido. No obstante, hay algo más en este salmo. Está ese momento donde, aunque Dios es fiel y Dios está cerca, no parece ser fiel ni parece estar cerca. Estas palabras se citan en el Nuevo Testamento, y se citan en el momento más dramático de la historia humana: son citadas por Jesús. Jesús, en la cruz, clama: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». El momento más difícil de Jesús en la cruz no fue el sufrimiento físico. El momento más terrible en la cruz fue cuando el Padre le dio la espalda al Hijo y Jesucristo clama: «Elí, Elí, ¿lema sabactani?». Esto es: «Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué me has abandonado?». Ahora, esto es lo que necesitas entender: Jesús hizo eso como tu y mi sustituto. Jesús, en la cruz, tomó cada parte de tu rechazo —ahora escucha lo que voy a decir— para que nunca más veamos la espalda de Dios. Verás, en esos momentos cuando parece que Dios está distante, en realidad no está distante. En esos momentos donde me siento abandonado, en realidad, no he sido abandonado, porque Jesús estuvo dispuesto a ser abandonado para que yo nunca lo fuera. Como he dicho muchas veces de otros salmos, este salmo está lleno de esperanza aun cuando está oscuro, porque nos apunta al momento en el que Jesús estuvo dispuesto a separarse del Padre para que, cuando viniéramos a Él por la fe, nunca jamás estemos separados de Dios. Dios no abandona a los suyos. Él no es infiel. Él no se arrepiente de haberte hecho su hijo. Él no se aleja de ti en disgusto. Él te ama con un amor eterno y no existe nada que pueda separarte de ese amor. Jesús garantizó eso en la cruz cuando clamó: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». Él tomó lo que nosotros nunca tendremos que experimentar.
Preguntas para la reflexión personal o discusión en grupo
- ¿Cuándo has sentido a Dios distante en el pasado o lo sientes distante en el presente? ¿Por qué cosas estabas o estás pasando que eran/son difíciles, indeseadas e inesperadas? ¿Cómo querías/quieres que Dios alivie tu sufrimiento o problema? ¿Cómo sonaban/suenan tus clamores y quejas? ¿Pecaste o estás pecando en tu sufrimiento y estás complicando tus problemas con respuestas imprudentes, inmaduras y egoístas?
- ¿Cómo Dios ha revelado previamente estar cerca de ti, escuchando tus llantos y respondiéndolos en su tiempo perfecto y en su gracia perfecta? Considera la cruz como primer ejemplo, pero sé hiper específico. ¿Cómo el hecho de que Jesús haya clamado: «Elí, Elí, ¿lema sabactani?» provee consuelo y esperanza prácticos, aquí y ahora? Luego, piensa en otro tiempo cuando Dios estuvo cerca de ti, específicamente, en la oscuridad, demostrándote que Él nunca te ha abandonado y que nunca lo hará. ¿Cómo estos recuerdos pueden ayudarte a andar fielmente a través del sufrimiento?
- ¿A quién conoces que está soportando un tiempo oscuro de sufrimiento o problemas? ¿Se sienten abandonados? ¿Cuál es su relación con Dios en ese momento? ¿Le has preguntado? ¿Cómo puedes apoyar y animarlo con actos prácticos de servicio y amor? ¿Cómo puedes apoyarlos espiritualmente y recordarles que no son abandonados?
Preguntas para conversar con niños
Para niños más pequeños: ¿te sientes solo alguna vez? ¿Cómo te sientes cuando estás solo? ¿Estás triste, asustado o enojado? ¿Qué quieres hacer cuando te sientes solo? ¿Sabías que si eres un hijo de Dios, nunca estás solo? Dios siempre está cerca de ti, Él siempre te oye y Él siempre te escucha. ¿Qué puedes decirle a Dios la próxima vez que te sientas solo? ¿Sabías que Jesús se sintió solo frente a Dios? ¿Cómo crees que eso hizo sentir a Jesús? ¿Sabes por qué Jesús tuvo que estar solo sin Dios? Agradezcamos a Jesús por estar solo para que nosotros nunca lo estemos otra vez. Para niños más grandes: ¿te has sentido solo, aislado o excluido alguna vez? ¿En qué momentos sientes esto? ¿En casa, en la escuela, en un grupo de amigos o en un equipo? ¿Cómo te sientes cuando te sientes separado o rechazado? ¿Hablas con Dios en esos momentos? ¿Crees que te escucha, que responde o que incluso le importa? ¿Qué evidencia hay en la Biblia de que Él no nos deja solos? ¿A quién conoces que se siente solo o rechazado? ¿Cómo puedes consolarlo, animarlo e incluirlo?Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
016. Salmo 24: respondamos a Dios el Creador
TRANSCRIPCIÓN
Muchas de las personas que dicen creer en Dios en realidad no creen en Dios. En lo que creen es en el concepto de Dios, pero no creen en Dios. Bueno, si te preguntara qué significa creer en Dios, ¿qué dirías? Hice esto una vez en un retiro. Dije: «¿qué significa creer?». Y alguien dijo: «bueno, significa confiar». Y yo dije: «bueno, ¿qué significa confiar?». Y dijeron: «tener fe». Y yo dije: «bien, ¿qué significa tener fe?». Y alguien sonrió y dijo: «bueno, significa creer». Acabábamos de hacer un círculo. ¿Qué significa creer en Dios? Es interesante que de vez en cuando se haga una encuesta en los Estados Unidos para conocer el porcentaje de personas que dicen creer en Dios y normalmente es un gran porcentaje. Siempre pienso: «si todas estas personas que dicen creer en Dios fueran los domingos a nuestras iglesias, ¡los edificios no serían lo suficientemente grandes como para contenerlos!». Existe mucha confusión allá afuera sobre lo que en realidad significa creer en Dios. Y el Salmo 24 realmente habla a esa confusión:«Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella, El mundo y los que en él habitan. Porque Él la fundó sobre los mares, Y la asentó sobre los ríos».Ahí está tu definición de lo que significa creer en Dios. Primero que todo, significa que realmente creo que Él es el Creador de todo lo que existe. «Del Señor es la tierra»: esa es una declaración bastante directa. «Y todo lo que hay en ella», y por si acaso, todo lo que vive en la tierra. Dios lo fundó, Dios lo estableció. Ahora, ¿cuáles son las implicaciones de eso? Si dices: «ok, creo que Dios hizo todo», hay dos implicaciones ineludibles de eso. En primer lugar, y está aquí en este pasaje, Dios es dueño de todo. Mi mentalidad no me pertenece; mi psicología no me pertenece; mi emocionalidad no me pertenece; mi personalidad no me pertenece; mis relaciones no me pertenecen; todas las cosas que creo que me pertenecen en realidad no me pertenecen. Todo le pertenece al Señor. Así que si crees en Dios, no vives con una mentalidad de dueño, como si tu vida y tus cosas te pertenecieran y pudieras usarlas como se te antoje. No, tienes que vivir con una mentalidad de mayordomía, esto pertenece a Dios, y ¿cómo Dios quiere que yo use lo que Él ha hecho? Todo le pertenece a Dios. La posesión humana es una ilusión. Lo segundo que se desprende de esto es que si Dios es el Creador, entonces Él tiene un propósito para todo lo que ha hecho. Yo pinto como pasatiempo, tengo un estudio y cuando voy a mi estudio a pintar, no comienzo simplemente lanzando pintura en un lienzo, esperando que se convierta en algo. Diseño la pintura para lograr un propósito. Así que Él tuvo un propósito para todo lo que ha hecho. Y por tanto, creer en Dios significa que constantemente me hago la pregunta: «¿cuál es el propósito de Dios para esto? ¿Cuál es el propósito de Dios para mi vida? ¿Cuál es el propósito de Dios para mi capacidad de pensar? ¿Cuál es el propósito de Dios para mis emociones? ¿Cuál es el propósito de Dios para mi dinero? ¿Cuál es el propósito de Dios para mi cuerpo físico? ¿Cuál es el propósito de Dios para mi sexualidad? ¿Cuál es el propósito de Dios para mis relaciones? ¿Cuál es el propósito de Dios? ¿Cuál es el propósito de Dios? ¿Cuál es el propósito de Dios?». Creo que muchas de las personas que dicen creer en Dios en realidad no creen en Dios. En lo que creen es en el concepto de Dios, pero no creen en Dios. Puesto que el Salmo 24 dice: si crees en Dios, comienza por creer en que Él hizo este mundo, que le pertenece a Él y que Él tiene un propósito para todo lo que ha hecho, y tú vives tu vida dentro de esa propiedad, dentro de su propósito. Te pregunto hoy: «si yo viera el video de tu vida, ¿diría: “esta persona cree en Dios”?».
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- Si los datos de las encuestas muestran que muchas personas afirman creer en Dios, ¿por qué la mayoría de esas personas no está yendo a las iglesias los domingos por la mañana? ¿Qué están haciendo con su tiempo entonces? ¿Qué muestra eso sobre lo que realmente creen? ¿Qué haces tú los domingos por la mañana? ¿Qué muestra eso respecto a lo que tú crees?
- ¿En qué áreas de tu vida es más fácil creer que Dios es dueño de todo? ¿Qué evidencia has dado recientemente (en pensamientos, palabras u obras) que demuestre que realmente crees el Salmo 24:1-2? ¿En qué áreas de tu vida es más difícil para ti creer que Dios es dueño de cada parte de ti? ¿Por qué?
- ¿En qué áreas de tu vida has fallado en hacerte la pregunta: «¿cuál es el propósito de Dios para esto?»? ¿Cómo puedes ser más práctico e intencional en poner esa pregunta en la primera línea de tu mente a medida que caminas en los días, semanas, meses y años? ¿Cómo se vería ser un mayordomo del mundo de Dios esta semana? Sé específico.
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños: ¿crees en Dios? ¿Cómo puedo saber que crees en Dios? Si alguien dice que cree en Dios, pero nunca actúa según ello, ¿creerías que lo que dice es en realidad cierto? ¿Cómo podemos saber que alguien realmente cree lo que dice si dice que cree en Dios? ¿Cómo nuestras acciones nos ayudan a entender nuestros corazones? ¿De qué manera nuestras acciones pueden fortalecer nuestras palabras? ¿Cómo podemos pedirle a Dios que nos ayude ahora mismo mientras pensamos en dónde no coinciden nuestras palabras con nuestras acciones? Para niños más grandes: si te dijera que creo en Dios, pero mis acciones, palabras y actitudes reflejan lo opuesto a ello, ¿qué pensarías de mí? ¿Por qué es tan importante que nuestras palabras y acciones coincidan? ¿Qué significa ser mayordomo de algo? ¿Por qué no es lo mismo ser mayordomo que ser dueño? Si hicieras algo en la escuela y viniera alguien más y lo destruyera, ¿por qué te molestaría? Si Dios te hizo y le perteneces, ¿quién tiene la última palabra en tu vida: tú o Él? ¿Cuál crees que es el propósito de Dios para tu vida? ¿Cómo podemos ser más intencionales en buscar el propósito de Dios para nuestras vidas?Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
017. Salmo 27: cómo hacer teología
TRANSCRIPCIÓN
La teología, manejada apropiadamente, no sólo debe definir quién es Dios, sino que debe redefinir quién soy yo como hijo de Dios. El Salmo 27 fue escrito en los momentos difíciles de la vida de David. Los académicos dicen que el Salmo 27 fue escrito cuando David huía de los celos asesinos de Saúl; él no había sido más que un siervo fiel para Saúl, pero Saúl estaba celoso y dispuesto a arrebatarle la vida. Era una situación de horrible injusticia personal. Otras personas dicen que el Salmo 27 fue escrito cuando David estaba huyendo de su hijo, Absalón, quien había conspirado para tomar su trono. En una monarquía, la manera en que podías tomar el trono de un rey era asesinando al rey. Así que era una situación horrible de traición familiar. No obstante, este salmo de dificultad, como comienzan las palabras de este salmo, no comienza con problemas; en realidad, comienza con teología. Y debido a eso, quiero titular el Salmo 27: «cómo hacer teología». Escucha estas palabras: «El Señor es mi luz y mi salvación; ¿A quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿De quién tendré temor? Cuando los malhechores vinieron sobre mí para devorar mis carnes, Ellos, mis adversarios y mis enemigos, tropezaron y cayeron. Si un ejército acampa contra mí, No temerá mi corazón; Si contra mí se levanta guerra, A pesar de ello, yo estaré confiado. Una cosa he pedido al Señor, y esa buscaré: Que habite yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura del Señor Y para meditar en su templo». En este difícil momento de la vida, David no comienza quejándose; comienza recordándose a sí mismo lo que es verdad. Es importante decir que nunca es más importante predicarte a ti mismo la teología de la Palabra de Dios que en esos momentos cuando la vida no tiene sentido. Permíteme decirlo nuevamente: nunca es más importante predicarte a ti mismo la teología de la Palabra de Dios que en esos momentos cuando la vida parece no tener sentido. Sin embargo, fíjate conmigo en el tipo de teología que David se predica a sí mismo. Esta es la manera en que se debe manejar la teología; no se trata de un tipo de recitación formal de verdades abstractas; no es un esquema teórico e impersonal; no es lógica esotérica y bíblica para la élite. La teología de David vive donde David vive. Déjame leer este pasaje de esta manera: «el Señor es luz y salvación… El Señor es fortaleza… ¿De quién tendré miedo?». Ahora, te acabo de dar mala teología porque he omitido una palabra. David dice: «el Señor es mi luz… El Señor es mi salvación… El Señor es mi fortaleza». Esto es lo que la teología debería hacer por ti: la teología, manejada apropiadamente, no sólo debe definir quién es Dios (escucha cuidadosamente), sino que debe redefinir quién soy yo como hijo de Dios. La afirmación que hace David: «el Señor es mi luz, mi salvación y mi fortaleza», no son sólo afirmaciones que definen a Dios: son afirmaciones de la identidad de David como un hijo de Dios. Es por eso que David dice: «lo único que quiero hacer es ir al templo y contemplar la belleza del Señor». David entiende que hay Uno que está sentado en el trono del universo que es mucho más hermoso que cualquier cosa desagradable que enfrentes en tu vida y sólo comprenderás apropiadamente las cosas desagradables en tu vida cuando las veas a través de la maravillosa gloria de la belleza de tu Redentor. La teología tiene el propósito de ser personal; nunca tiene el propósito de ser algo que sólo haces con tu cerebro, sino algo que redefine quién eres como hijo de Dios y, por lo tanto, redefine la manera en que vives tu vida. David no deja de tener miedo porque tiene poder. Él deja de tener miedo porque sabe cuál es su identidad como hijo de Dios. «El Señor es mi luz, mi salvación, mi fortaleza». ¡Esa es la teología manejada apropiadamente!Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- Piensa en un momento cuando la vida no tenía sentido. ¡Quizás no tiene sentido hoy! Cuando la vida no tiene sentido, ya sea en el pasado o ahora, ¿tu primera respuesta es quejarte o recordarte a ti mismo lo que es verdad?
- ¿Por qué es tan importante entender que la teología no es necesariamente una recitación formal de una verdad abstracta? ¿Por qué la teología es personal y no impersonal?
- ¿Cómo la teología está definiendo tu comprensión de Dios? ¿Cómo la teología está redefiniendo quién eres como hijo de Dios? ¿Cómo la teología te está cambiando en tu matrimonio? ¿En tu crianza? ¿En tu ministerio? ¿En tu trabajo? ¿En tus amistades? ¿En tus patrones de pensamiento? ¿En tus palabras? ¿En tus acciones?
- ¿Por qué tu identidad no se trata ante todo sobre ti, sino sobre Dios? ¿Cómo tu visión de Dios afecta tu visión de ti mismo y las circunstancias de tu vida? ¿Por qué una visión apropiada de Dios es más importante que todos los problemas en tu vida? ¿Cómo la belleza de Dios puede cambiar la manera en que piensas y respondes a tus circunstancias desagradables?
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños: ¿cómo te sientes cuando no entiendes lo que pasa a tu alrededor? ¿Cómo actúas normalmente cuando algo ocurre y estás confundido? ¿Por qué crees que es fácil enojarse, entristecerse o frustrarse cuando no entiendes algo? ¿Por qué crees que es fácil confiar en alguien que amas (como mamá, papá o abuelos) aun cuando te confundan? ¿Es Dios mejor que todos? ¿Cómo piensas que puedes confiar en Dios incluso cuando las cosas en tu vida a veces no tienen sentido? Para niños más grandes: ¿cómo las cosas que aprendemos sobre Dios dan forma a nuestra perspectiva de Dios? ¿Nuestra perspectiva de nosotros mismos? ¿Por qué piensas que el estudio de Dios podría ser más que sólo una colección de historias bíblicas y datos sobre Él que aprendemos en la Escritura? Si tu mejor amiga sigue diciéndote que él o ella no vale la pena, ¿no le recordarías la verdad aun cuando sigan viviendo en confusión por su valor? ¿Por qué crees que es importante recordarnos a nosotros mismos la verdad cuando la vida no parece tener sentido? ¿Cómo puedo ayudarte a estudiar a Dios apropiadamente a fin de que podamos darle sentido a los momentos confusos de la vida?Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
018. Salmo 29: la batalla por el asombro
TRANSCRIPCIÓN
La gran pregunta en la vida es: ¿qué asombro capturará tu corazón y dirigirá tu vida? Esa es la batalla espiritual. Hay una batalla por el asombro en toda nuestra vida. La semana pasada estaba viendo el Canadian Open (un torneo de golf), que terminó con un duelo de cuatro hoyos entre dos golfistas; fue muy emocionante. Y lo último que ocurrió fue que uno de los jugadores estaba muy cerca, pues su bola estaba muy cerca del hoyo, y el otro jugador estaba enfrentando un putt de casi 22 metros de largo. Y en una sola jugada, este golpeó la pelota, viajó los casi 22 metros, cayó justo en el hoyo y ganó el torneo. ¡Twitter [X] se encendió! Ahora, en mi locura, en ese momento, pensé en el Salmo 29. Puesto que el trasfondo del Salmo 29 es este: que Dios nos ha diseñado para el asombro. ¡Nos encantan las cosas asombrosas! Nos encanta cuando un torneo termina con algo tan inimaginable. Amamos el pastel de chocolate de siete capas. Nos encanta una buena pieza de música dramática, una tremenda película o una gran novela. Amamos el chirrido de un gran filete; amamos un hermoso atardecer; nos encanta el beso de un ser humano en nuestra mejilla. Estamos diseñados para el asombro. Y la gran pregunta en la vida es: ¿qué asombro capturará tu corazón y dirigirá tu vida? Esa es la batalla espiritual. Hay una batalla por el asombro en toda nuestra vida. Y el Salmo 29 se trata de esto:Tributen al Señor, oh hijos de los poderosos, Tributen al Señor gloria y poder. Tributen al Señor la gloria debida a su nombre; Adoren al Señor en la majestad de la santidad. Voz del Señor sobre las aguas. El Dios de gloria truena, El Señor está sobre las muchas aguas. La voz del Señor es poderosa, La voz del Señor es majestuosa. La voz del Señor rompe los cedros; Sí, el Señor hace pedazos los cedros del Líbano; Y como becerro hace saltar al monte Líbano; Y al monte Sirión como cría de búfalo. La voz del Señor levanta llamas de fuego. La voz del Señor hace temblar el desierto; El Señor hace temblar el desierto de Cades. La voz del Señor hace parir a las ciervas Y deja los bosques desnudos, Y en su templo todo dice: «¡Gloria!». El Señor se sentó como Rey durante el diluvio; Sí, como Rey se sienta el Señor para siempre. El Señor dará fuerza a su pueblo; El Señor bendecirá a su pueblo con paz.Es como si el salmista estuviera diciéndote: «¿quieres asombrarte de algo? ¡Asombrate de esto!». Él simplemente grita sobre el poder y la gloria de Dios. ¿Qué captura el asombro de tu corazón? ¿Qué te emociona? ¿Qué motiva tu vida? Tributar al Señor la gloria que merece su Nombre no es algo que haces sólo con tu mente, sino que también con la manera en que vives tu vida. ¿Buscas oportunidades para apuntar a la gloria de Dios? ¿Buscas vivir de una manera que refleje su gloria? ¿O vives como un ladrón de gloria, intentando tomar la gloria para ti mismo? Dios es glorioso en fuerza, poder y autoridad. Él es glorioso en santidad todo el tiempo, en todos los sentidos. Él es glorioso en gracia, derramando su fortaleza en su pueblo y dándoles paz. Mi oración por mí mismo y mi oración por ti es que mi vida sea formada y mi corazón sea gobernado por un asombro profundo, perdurable e inquebrantable de Dios; ese asombro de Dios me capturará y me hará vivir por algo mucho más grande que yo mismo.
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- ¿Cuáles son las cosas en tu vida que te llevan a un estado de asombro? Sé específico al considerar esas cosas por medio de los cinco sentidos que Dios te ha dado: gusto, tacto, vista, olfato y audición. Examina cómo vives tu vida y haz un inventario de las áreas que te motivan, te emocionan y te inspiran. ¿Qué captura tu corazón?
- ¿Por qué crees que puede ser difícil para ti asombrarte y darle gloria a Dios cuando Dios es Aquel que merece todo el asombro y la gloria? ¿Cuáles son algunas áreas específicas de tu vida donde luchas por no robarle a Dios la gloria que sólo Él merece? De nuevo, sé específico y honesto con Dios.
- Ahora, toma un momento y ora para que tu corazón, tus pensamientos, tus palabras y tus acciones sean un reflejo vivo de alguien que está capturado por la gloria de Dios. Ora para que Dios te transforme cada día en una persona que se asombra más y más de Él.
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños: ¿qué has visto que te ha hecho decir: «¡eso es asombroso!»? ¿Cómo te sentiste en ese momento? ¿Qué pasaba en tu mente y en tu corazón? ¿Por qué crees que fue asombroso? ¿De qué maneras crees que Dios podría ser más asombroso que eso? Si no vivimos como si Dios fuera lo más asombroso que vemos y experimentamos aquí en la tierra, ¿qué crees que podemos cambiar sobre nosotros mismos para poner a Dios al principio de la «lista de asombro»? Tomemos un tiempo ahora para orar a fin de que Dios cambie nuestros corazones y nos ayude a verlo a Él como el más asombroso del universo. Para niños más grandes: ¿qué es lo más asombroso que has visto o experimentado jamás? ¿Qué lo hizo tan asombroso para ti? ¿Qué crees que significa asombrarse de algo o alguien? ¿Alguna vez te has asombrado de Dios? Si ha sido así, cuéntame esa experiencia. Si no ha sido así, ¿por qué crees que nunca has experimentado un asombro de Él? ¿Por qué crees que muchos cristianos no viven como si Dios fuera el más asombroso del universo? ¿Cómo piensas que tú y yo podemos cambiar intencionalmente para vivir como si realmente creyéramos que Dios es asombroso?Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
019. Salmo 32: las bendiciones de la confesión y del perdón
TRANSCRIPCIÓN
Nunca debemos permitirnos desarrollar patrones de minimización o negación de nuestro pecado, porque cada vez que minimizas tu pecado, estás devaluando la gracia de Dios. Cuando piensas en confesar tus pecados, ¿qué imágenes se te vienen a la mente? Creo que la mayoría de nosotros detesta la confesión. No nos gusta admitir que estamos equivocados, y a veces nos defendemos incluso cuando sabemos que estamos equivocados, y a menudo trabajamos para erguir argumentos autoexpiatorios que hagan que nuestro pecado sea aceptable para nosotros. El tipo del centro comercial dirá que no es lujurioso; es sólo alguien que disfruta la belleza. El chismoso dirá: «no estaba chismeando, sólo estaba compartiendo un motivo de oración». Y el padre que le grita a su hijo dice: «eso no fue enojo pecaminoso. Sólo estaba siendo como uno de los profetas de Dios: “así dice el Señor”». Intentamos hacer todo lo posible para no confesar. No obstante, lo que el Salmo 32 (que trata sobre la bendición de la confesión y el perdón) nos dice es que la confesión ¡es una bendición! Permíteme leer:¡Cuán bienaventurado es aquel cuya transgresión es perdonada, Cuyo pecado es cubierto! ¡Cuán bienaventurado es el hombre a quien el Señor no culpa de iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay engaño! Mientras callé mi pecado, mi cuerpo se consumió Con mi gemir durante todo el día. Porque día y noche tu mano pesaba sobre mí; Mi vitalidad se desvanecía con el calor del verano. Te manifesté mi pecado, Y no encubrí mi iniquidad. Dije: «Confesaré mis transgresiones al Señor»; Y Tú perdonaste la culpa de mi pecado.Esto es lo que necesitas entender. Está muy claro en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento que Dios ha provisto una manera para confesar el pecado y otorgar perdón. La confesión del pecado no es un preludio del juicio. Déjame decirlo nuevamente: la confesión de pecado no es un preludio del juicio; la confesión del pecado es una manera de entrar a la gracia del perdón de Dios. Nunca debemos permitirnos desarrollar patrones de minimización o negación de nuestro pecado, porque cada vez que minimizas tu pecado, estás devaluando la gracia de Dios. Nunca debemos acostumbrarnos a culpar a los demás por nuestro pecado. Nunca debemos permitirnos estar más preocupados por el pecado de los demás que por el nuestro. Creo que muchos de nosotros somos muy buenos en confesar los pecados de otros, pero no estamos muy comprometidos a hacerlo con los propios. Siempre debemos estar dispuestos a admitir que nuestro más grande problema en la vida existe dentro de nosotros y no fuera de nosotros, y la Biblia llama a eso «pecado». ¡Soy mi más grande problema! ¿Y por qué debo confesar? Porque necesito ayuda, porque puedo huir de una situación, puedo huir de una relación, ¡pero no puedo huir de mí! Descubro que cuando intento huir de mí mismo, siempre me encuentro conmigo mismo al final; ¡no funciona! Y por lo tanto, necesito ser rescatado de mí mismo. Necesito rescate, perdón, transformación y gracia empoderadora. Y entro en esa gracia por medio de la confesión; la confesión es admitir que necesito gracia divina. Escuchen, existe un gran contraste en este salmo entre el momento en el que el escritor del salmo está en silencio, rehusándose a confesar, y la belleza del momento en el que confiesa su pecado. El silencio de la negación nunca va a ningún lado bueno. Hacerte sentir bien a ti mismo sobre lo que Dios dice no es bueno, nunca produce cosas buenas en tu vida. No obstante, tienes un Dios de gracia que dice: «ven a Mí y di la verdad, y Yo te perdonaré y te bendeciré!».
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- ¿Cuáles son algunos de los pecados que has minimizado recientemente? ¿Cuándo fue la última vez que defendiste tu pecado y por qué? ¿Por qué tu reacción inicial de defender fue más fácil que la confesión?
- ¿Cómo te sientes por dentro cuando escuchas la palabra «confesión»? ¿Qué tipo de imágenes aparecen en tu mente cuando piensas en el proceso de confesión a Dios? Si esas imágenes en tu mente son negativas, ¿por qué crees que son así?
- Cuando piensas sobre la gracia de Dios, ¿qué imágenes positivas aparecen en tu mente? ¿De qué maneras esas imágenes en tu mente hacen que quieras acercarte a Dios? ¿Cómo has experimentado previamente esa confesión como un preludio para entrar en la gracia de Dios?
- Piensa en las relaciones de tu vida con las cuales luchas y tienes la tendencia a culpar a otra persona por el conflicto en tu relación. Quizás las cosas son extremadamente difíciles (o han sido difíciles previamente) con un cónyuge, con un hijo, un amigo, un padre o un vecino. ¿Cómo los patrones negativos de comportamiento por tu parte han contribuido a la fractura de esas relaciones difíciles? ¿Estás dispuesto a admitir ahora mismo que tu más grande problema en la vida existe dentro de ti? ¿De qué manera admitir tu pecado personal puede ser una puerta a la reconciliación con las relaciones quebradas en tu vida? Toma un momento ahora mismo y confiesa a Dios que necesitas rescate, perdón, transformación y gracia empoderadora. Luego ora para que Dios restaure tus relaciones terrenales quebradas a medida que te acercas a otras personas con las que Él te ha llamado a reconciliarte.
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños: cuando te enojas con alguien como tu hermano, profesor o conmigo como papá/abuelo, ¿cuál es tu primera reacción? ¿Por qué piensas que es tan fácil culpar a otras personas por tu mal comportamiento? ¿Por qué crees que es aterrador admitir cuando te equivocaste? ¿Qué crees que pasa dentro de tu corazón cuando luchas con admitir que hiciste algo mal? ¿Qué crees que significa perdonar? ¿Por qué crees que el perdón es algo que Dios ama dar? ¿Cómo nuestra visión y pensamientos correctos sobre el perdón dominan nuestros temores sobre admitir cuando fallamos? Oremos ahora mismo y admitamos juntos que metemos la pata todo el tiempo y necesitamos el perdón de Dios. Agradezcamos a Dios por el amor y el perdón que Él nos da gracias a la muerte de Jesús en la cruz. Para niños más grandes: ¿por qué crees que es tan fácil culpar a la otra persona después de haber discutido con ella? ¿Por qué podría ser importante mirarnos a nosotros mismos en cualquier situación como esa y encontrar las áreas en las que hemos metido la pata? ¿Es posible que tú puedas cambiar los corazones de las personas? ¿Por qué debemos estar continua y principalmente preguntándole a Dios que cambie nuestros corazones? ¿Crees que tu mayor problema en la vida existe dentro de ti y no fuera de ti? ¿Por qué o por qué no? Cuando examinas honestamente tus propios pensamientos, acciones, palabras y motivaciones diarias, ¿de qué manera ves tu necesidad de Dios? ¿Cómo expresar esa necesidad en realidad te ayuda a crecer como un seguidor de Cristo? ¿Por qué admitirle a Dios que eres débil y necesitado es algo bueno y no malo?Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
020. Salmo 33: el gran amor del Señor
TRANSCRIPCIÓN
Puedes confiar en todo lo que Dios te dice; Él nunca te mentirá. Lo que ha dicho es justo, es correcto, siempre correcto, siempre útil, siempre bueno. Mientras estaba pensando sobre los Salmos esta mañana, me golpeó de nuevo cuán preciso es el retrato que los Salmos hacen de la simple vida de un creyente normal. Te encontrarás a ti mismo en estos salmos; encontrarás tus luchas en estos salmos; serás confrontado por estos salmos; encontrarás esperanza en estos salmos. Vamos a comenzar con el Salmo 33 y lo he titulado: «El gran amor del Señor». Ahora, ustedes escuchan esa frase, y la escuchamos por todos lados, pero ¿qué significa? ¿Qué significa que seamos los objetos del gran amor del Señor? Bien, el Salmo 33 está en la Biblia para definir para ti qué es con lo que soy bendecido cuando soy bendecido con el amor del Señor. Permíteme leer:Canten al Señor con alegría, ustedes los justos; es propio de los íntegros alabar al Señor. Alaben al Señor al son del arpa;</span entonen alabanzas con la lira de diez cuerdas. Cántenle una canción nueva; toquen con destreza y den voces de alegría. La palabra del Señor es justa; fieles son todas sus obras. El Señor ama la justicia y el derecho; llena está la tierra de su gran amor.Me encanta esa frase: «llena está la tierra de su gran amor». Si miras, dondequiera que mires, hay evidencia del gran amor del Señor. Y luego el salmo, no lo leeré todo para ti, simplemente se devela: «¿con qué soy bendecido cuando soy bendecido con el amor del Señor?». Bien, la primera cosa que dice es «palabra justa». ¿Qué significa eso? Puedes confiar en todo lo que Dios te dice; Él nunca te mentirá. Lo que ha dicho es justo, es correcto, siempre correcto, siempre útil, siempre bueno. El Señor es fiel en su obra. Me encanta eso. Él nunca fallará en hacer lo que te ha prometido que hará. Y cuando estés en tu peor día de pereza, Él sigue obrando. De hecho, el salmo dice que Él nunca jamás duerme. El Señor está comprometido con la rectitud y la justicia. Porque Él es santo en todos los sentidos, Él lucha por lo que es bueno y justo. Él lucha por aquellas cosas por nosotros todo el tiempo. Puesto que el Señor nos ama, Él está en control de su creación sobre la que es soberano en toda forma. Esto significa que el mundo en el que vives podría estar fuera de tu control, pero nunca está fuera de su control. Me encanta lo que dice Efesios 1, que Jesús gobierna todas las cosas por el bien de su cuerpo, la iglesia; Él gobierna por nosotros. Recibiremos su consejo. Lo que el Señor te aconseja, la manera en que te aconseja, a lo que Él te llama es siempre lo mejor para ti. Es imposible que Él te llame a algo que sea malo para ti. Puesto que Él te ama, eres el objeto de su ojo atento. Él nunca nos quita los ojos de encima. Eso es algo asombroso, Aquel que gobierna los cielos y la tierra, el que lo mantiene todo unido, observa cuidadosamente a sus hijos. Y debido a esto, recibimos esta liberación. Dios está siempre peleando por nosotros y Él gana batallas por nosotros que nosotros no podríamos jamás ganar por nuestra cuenta. Y finalmente, dice que Él es nuestra ayuda y escudo. Dios constantemente está proveyéndonos; Él está constantemente protegiéndonos. Incluso en mi peor día, sin fe y lleno de dudas, Él aún sigue protegiéndome; Él sigue proveyendo. Como he dicho tantas veces, este salmo no es sólo sobre Dios en general, sino sobre Jesús. Jesús está ahora a la diestra del Padre, haciendo todas estas cosas por sus hijos. Jesús nos hace promesas. Jesús es fiel en su obra. Jesús gobierna en rectitud y justicia. Jesús es soberano sobre su control. Jesús consuela a sus hijos. Jesús vela por nosotros. Jesús es nuestra liberación. Jesús es nuestra ayuda y escudo. Jesús es todo lo que el Salmo 33 nos promete. ¡Nuestra esperanza está en Él!
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- A medida que examinas cómo es tu vida actual, ¿cómo ves al gran amor del Señor? Toma un momento para hacer una lista de las maneras en las que actualmente Él te bendice mientras piensas en tu matrimonio, tus hijos, tus finanzas, tus relaciones, tu iglesia, etc. Sé específico en tu lista a medida que ves tangiblemente el gran amor del Señor en tu vida.
- Ahora, ¿cómo la evidencia del gran amor de Dios por ti te anima a responder? Bajo la lista de sus bendiciones en tu vida, escribe una oración de agradecimiento a Dios por la multitud de bendiciones que Él te ha dado. No tengas miedo de tomarte un tiempo con esta oración y responde específicamente con gratitud por las formas en que Él ha sido bueno contigo.
- ¿De qué manera el hecho de vivir viendo el gran amor del Señor en tu vida te hace querer cambiar la manera en que ves los inconvenientes, los problemas, los obstáculos y las potenciales molestias? ¿Cómo ver el amor de Dios en todas partes puede transformar tus respuestas típicas del corazón a las cosas que una vez te hicieron tropezar, te frustran o encendieron tu enojo dentro de ti?
- ¿Cómo ver a Jesús en este salmo específico te puede ayudar a comenzar a verlo en todas las otras partes de la Escritura (incluso en las partes que no lo nombran específicamente)? ¿Por qué ver a Jesús en este salmo es tan importante? ¿Cómo reconocer a Cristo en este salmo (como el liberador fiel, soberano y consejero que te cuida, te ayuda y te protege) trae consuelo a tu vida diaria, sabiendo que siempre habrá luchas en tu trabajo, tus relaciones, tu matrimonio, tu iglesia, etc.?
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños: ¿por qué es importante que siempre nos recordemos que Dios nos ama? ¿Cuáles son algunas maneras en la que podemos saber que Dios nos ama? Hagamos una lista juntos y escribamos todo lo que nos puede ayudara darnos cuenta de que Dios nos ama. Si supiéramos y pudiéramos ver ejemplos del amor de Dios por nosotros, ¿no sería importante agradecer a Dios por su amor en nuestras vidas? Hagamos tarjetas de agradecimiento a Dios y digámosle cuánto lo amamos por todo lo que ha hecho por nosotros… y más importante, agradezcamos por su regalo de Jesús que siempre nos ayudó a recordar que Él nos ama, aun cuando las cosas sean difíciles o frustrantes. Para niños más grandes: ¿en qué áreas de tu vida te sientes más agradecido mientras piensas en tus amigos, tus posesiones, tus actividades, tus comidas favoritas, las formas divertidas de pasar el tiempo, etc.? ¿Alguna vez has pensado en hacer una lista intencionalmente de las cosas buenas en tu vida que Dios te ha dado? Si no lo has hecho, ¿te puedo ayudar a pensar en maneras específicas en las que Dios ha sido amoroso y bondadoso contigo? ¿Por qué crees que es importante procesar las cosas positivas que vemos en nuestras vidas y reconocer que esas cosas no son coincidencias, sino regalos de un Dios amoroso? ¿Cómo crees que nuestras oraciones de agradecimiento a Dios lo hacen feliz? ¿De qué maneras puedes hacer feliz a Dios al agradecerle por cómo te ha bendecido? ¿Cómo recordar el amor de Dios por nosotros nos ayuda a ver a Jesús en cada parte de la Escritura (incluso en las partes que no lo nombran específicamente? ¿Por qué piensas que es importante buscar a Jesús en cada parte de la Escritura? ¿Y en cada parte de tu vida?Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
021. Salmo 36: el engaño del pecado
TRANSCRIPCIÓN
El pecado nunca nos hace bien. El pecado se presenta a sí mismo como algo agradable, atractivo y bueno, pero el pecado es un mentiroso que te llevará a lugares donde Dios nunca quiso que fueras. Bueno, una de las cosas con las que tú y yo tenemos que lidiar es con el engaño del pecado. El pecado es engañoso, ¿y adivina a quién engaña primero? No tengo problema con ver el pecado de mi esposa, de mis hijos, de mis amigos y de mis familiares, pero me sorprendo cuando alguien me hace ver mi pecado. El Salmo 36 es este contraste entre la negación del engaño y el descanso humilde en el amor del Señor, y que de alguna manera nos está diciendo: «¿qué camino escogerías?».La transgresión habla al impío dentro de su corazón; No hay temor de Dios delante de sus ojos. Porque en sus propios ojos la transgresión le engaña En cuanto a descubrir su iniquidad y aborrecerla. Las palabras de su boca son iniquidad y engaño; Ha dejado de ser sabio y de hacer el bien. Planea la iniquidad en su cama; Se obstina en un camino que no es bueno; No aborrece el mal.[Y luego el contraste:]
Tu misericordia, oh Señor, se extiende hasta los cielos, Tu fidelidad, hasta el firmamento. Tu justicia es como los montes de Dios; Tus juicios son como profundo abismo. Tú preservas, oh Señor, al hombre y al animal.¿Qué es el engaño del pecado? ¿Cómo funciona? Bueno, primero que todo, es un asunto del corazón. Él dice que la transgresión está en lo profundo del corazón. Son nuestros corazones los que son engañados. Verás, tienes dos sistemas de visión: tus ojos físicos y los ojos de tu corazón. Y si los ojos de tu corazón están ciegos, entonces tu vida no irá adonde Dios quiere que vaya. Debido a ese engaño del corazón, no hay temor de Dios en una persona que está engañada. Existen momentos cuando todos nosotros actuamos en rebelión, como si no hubiera temor de Dios dentro de nosotros en lo absoluto. El Salmo 36 habla sobre la autoadulación del engaño del pecado. Sabes, ninguno de nosotros puede decir esto: «nadie me conoce mejor de lo que me conozco a mí mismo», porque habrá zonas de inexactitud en nuestro conocimiento de nosotros mismos, puesto que, mientras el pecado esté dentro de nosotros, el engaño aún estará operando. Dice, me encanta esto, «que las palabras de esta persona son iniquidad». La Biblia dice que de la abundancia del corazón habla la boca. Si el pecado te ha engañado, entonces tus palabras irán a lugares donde Dios no quiere que vayan. Lo que sigue es bastante obvio. Dice que debido a que esta persona está engañada, no actúa sabiamente. Es imposible, si el pecado te ha engañado, ser lo que se supone que debes ser y hacer lo que Dios te ha diseñado para hacer. Puesto que esta persona está engañada, no reconoce el mal y, por lo tanto, no lo rechaza. Ahora, es una descripción bastante triste: la transgresión está en lo profundo de su corazón, sin temor a Dios, se halaga a sí mismo sus palabras son iniquidad, no actúa sabiamente, no rechaza el mal. El pecado nunca nos hace bien. El pecado se presenta a sí mismo como algo agradable, atractivo y bueno, pero el pecado es un mentiroso que te llevará a lugares donde Dios nunca quiso que fueras. El contraste es, en lugar de negar tu pecado, ¿qué tal si confiesas tu necesidad y descansas en el amor constante del Señor? Él es la fuente de vida. La vida, la verdadera vida, sólo se encuentra en Él. Él es una luz y en Él ves la luz, en lugar de vivir en la oscuridad. Y Él es un refugio para todos los que corren a Él. Me encanta la descripción de vivir en la sombra de sus alas. Un polluelo débil y necesitado que no puede cuidarse a sí mismo encuentra refugio y sustento bajo las alas de su madre. Que Dios nos ayude a no negar nuestro pecado, sino a correr a la sombra de las alas de nuestro Salvador.
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- ¿Es demasiado fácil para ti señalar el pecado en la vida de otras personas que son cercanas a ti (tu cónyuge, tus hijos, tus amigos, otras personas en tu iglesia, etc.)? ¿Últimamente has sido hipercrítico y has mostrado falta de gracia a otros?
- ¿Por qué crees que es tan difícil ver el pecado en nuestras propias vidas? ¿Te has sorprendido recientemente cuando alguien señaló el pecado (general o específico) en tu vida? Si fue así, ¿cómo respondiste cuando ocurrió?
- ¿Has actuado de una manera que demuestra que tienes un corazón rebelde y sin temor a Dios? ¿Cuáles podrían ser algunas de las áreas de tu corazón que actualmente están ciegas? ¿Dónde el pecado te ha mentido y te ha llevado a lugares que Dios nunca dispuso que fueras? Toma un tiempo y ora para que Dios te revele las áreas de tu corazón que están ciegas a Él y a su buena dirección hacia ti. Ahora confiesa esas áreas a Él y a alguien más que sea cercano a ti, como tu cónyuge, un buen amigo o un compañero de rendición de cuentas. Asegúrate de examinar cómo tu pecado te ha engañado para que creas mentiras y cómo Dios quiere lo que es mejor para ti.
- ¿Por qué admitir tu necesidad de Dios es algo bueno? ¿Por qué crees que es tan difícil a veces que admitas que estás necesitado y que eres incapaz de hacer lo correcto en tus propias fuerzas? En la vida cristiana, ¿hacia dónde debería apuntarte la necesidad? ¿Por qué crees que la necesidad se siente como muerte cuando en realidad lleva a la vida? ¿Cómo puedes desarrollar una postura de correr a la sombra de las alas de Dios al admitir tu necesidad?
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños: cuando alguien más hace algo errado (como tu hermano o hermana, amigo o familiar), ¿es fácil para ti notarlo y contarle a un adulto? ¿Te gusta ver a otras personas meterse en problemas por las cosas erradas que hacen? ¿Alguna vez has hecho algo malo y alguien más te acusó con un adulto? ¿Cómo te hicieron sentir cuando te atraparon por desobedecer o por hacer algo incorrecto? ¿Fuiste rápido para defenderte a ti mismo cuando te atraparon? ¿Por qué sí o por qué no? ¿Por qué crees que es fácil ver desobediencia en otras personas, pero no en ti mismo? ¿Es bueno necesitar a Dios? ¿Por qué crees que necesitamos a Dios cuando somos atrapados en nuestra desobediencia? Cuando necesitamos a Dios, ¿Él se enoja o se frustra con nosotros porque lo necesitamos o está contento de que acudamos a Él en nuestra necesidad? Cuando un polluelo es realmente pequeño y débil, ¿por qué necesita la protección de las alas de su madre? ¿Crees que la mamá pájaro está molesta con su bebé cuando el bebé necesita protección? Si la Biblia dice que Dios es como una mamá pájaro y nosotros somos como sus polluelos, ¿qué crees que Dios piensa y siente por nosotros cuando vamos a Él en necesidad? Para niños más grandes: ¿Por qué crees que es tan fácil ver los fracasos de las personas y es tan difícil ver los nuestros? ¿Puedes recordar la última vez que alguien te llamó la atención por tu propio pecado? ¿Cómo te sentiste en ese momento y cuál fue tu reacción inicial cuando ocurrió? ¿Fue fácil admitir tu maldad/falla o fue difícil? ¿Por qué? ¿Cómo lo que creemos en nuestro corazón afecta lo que hacemos en nuestra vida diaria? ¿Cuál es un área de mi vida en la que crees que me está costando creer la verdad sobre la bondad de Dios? ¿Puedes ayudarme a reemplazar las mentiras que podría estar creyendo con la verdad de la Palabra de Dios? ¿Crees que puedo cambiar si comienzo a cambiar las mentiras con la verdad de Dios? ¿Por qué sí o por qué no? ¿Por qué es algo bueno en la vida del cristiano admitir que estamos necesitados? ¿Cómo admitir las áreas de debilidad puede llevar a un cristiano a la única fuente verdadera de poder perdurable? ¿Cómo puedo ayudarte a reconocer áreas de debilidad en tu vida y por qué eso es algo bueno y no algo malo? ¿Cómo podemos ser personas seguras el uno para el otro y animarnos mutuamente a correr a la sombra de las alas de Dios en nuestra debilidad?Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
022. Salmo 37: confiando en Dios en un mundo malvado
TRANSCRIPCIÓN
La fe bíblica nunca te pedirá que niegues la realidad, pero si meditas en las realidades oscuras a tu alrededor, te hundirás. Bueno, creo que el Salmo 37 es un salmo muy contemporáneo. Es como si hubiera sido escrito teniendo al mundo en el que vivimos ahora mismo, a la cultura en la que vivimos ahora mismo, como su enfoque. Titularé este salmo: «¿cómo se ve confiar en el Señor en un mundo malvado?». Escucha el Salmo 37.No te irrites a causa de los malhechores; No tengas envidia de los que practican la iniquidad. Porque como la hierba pronto se secarán Y se marchitarán como la hierba verde. Confía en el Señor, y haz el bien; Habita en la tierra, y cultiva la fidelidad. Pon tu delicia en el Señor, Y Él te dará las peticiones de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino, Confía en Él, que Él actuará; Hará resplandecer tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía. Confía callado en el Señor y espera en Él con paciencia; No te irrites a causa del que prospera en su camino, Por el hombre que lleva a cabo sus intrigas. Deja la ira y abandona el furor; No te irrites, sólo harías lo malo.Estamos viviendo en un mundo que claramente se ha alejado de la hermosa sabiduría y del plan de Dios. Hay evidencias de ello en todo nuestro alrededor. Como creyentes, cada vez más parecemos extraterrestres. Somos malinterpretados y a menudo se burlan de nosotros por nuestra postura. Es difícil vivir en un mundo así, por lo que el Salmo 37 es un consejo de Dios para nosotros. Lo primero que este salmo dice, y se repite a lo largo del salmo, es que no des espacio al temor. El temor nunca te llevará a ningún lado bueno. Este salmo lo dice con bastante claridad: «no te irrites, eso sólo conduce al mal». Las cosas que haces desde el temor a menudo son cosas de las que te arrepientes el resto de tu vida. La fe bíblica nunca te pedirá que niegues la realidad, pero si meditas en las realidades oscuras a tu alrededor, te hundirás. Así que, puedes mirar a la realidad, pero puedes mirarla a través de los lentes de la presencia, el poder, las promesas y la existencia de Dios. No le abras paso a la envidia. A menudo, pareciera que las personas a tu alrededor, quienes no tienen espacio para Dios, les va mejor que a ti y tienes que luchar con el deseo de tener lo que ellos tienen. Recuerda, así es cómo luchas con eso, que su poder y su placer es temporal. Tienes que mirar lo que está ocurriendo desde el punto de vista de la eternidad. Desde el punto de vista de la eternidad, este momento no es más que un relámpago. Es como un sueño que se evapora. La cuarta cosa que dice es: «pon tu delicia en el Señor». En lugar de meditar en tu problema, medita en la gloriosa y asombrosa gloria del Señor. Y ese debe ser un hábito diario. La quinta cosa: estar comprometido a hacer lo que es bueno sin importar qué. No dejes que tu compromiso con lo correcto se debilite por el hecho de estar solo. Me gusta esto: «confía callado en el Señor». Quédate quieto ante el Señor. Simplemente, cállate y piensa en las bendiciones de ser un hijo de Dios. Sé paciente. Realmente hay cosas buenas en camino. Vienen cosas que son mucho mejores de lo que puedes imaginar. Es tan hermoso pensar en lo que nos espera, y esas cosas son seguras y sólidas. No te irrites; y con eso quiere decir: enojo vengativo y malvado. Existen cosas ocurriendo a nuestro alrededor que deben enojarnos. Recuerda que los mansos heredarán la tierra. Ahora, debes saber que vas a fallar en todas estas cosas. Pero esta es tu esperanza. Jesús hizo todas estas cosas perfectamente por nosotros. Y ahora está sentado a la diestra del Padre como nuestro abogado mientras vivimos en un mundo dañado.
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- ¿Qué decisiones has tomado recientemente desde el temor de las que te arrepientes? ¿Cómo crees que esas decisiones de las que te arrepientes podrían haber sido transformadas si, en lugar de ello, hubieras respondido a través de los lentes del poder, las promesas y la existencia de Dios?
- ¿Cuáles son algunas maneras específicas en las que tiendes a luchar con la envidia mientras examinas el mundo a tu alrededor? ¿Qué tipos de poder y placer en este mundo te ves tentado a envidiar? ¿A qué persona en tu vida puedes llamar para recordarte la verdad de que este mundo es como un sueño que se evapora? Haz una lista de esas personas y pídeles que te recuerden la línea de tiempo de la eternidad cuando luches.
- ¿En qué aspectos problemáticos específicos en tu vida te resulta fácil meditar? En lugar de ello, ¿cómo puedes meditar en la asombrosa gloria del Señor cada día? Toma un tiempo para escribir una oración específica que te recuerde meditar en la bondad y en la gloria de Dios en lugar de tus circunstancias difíciles. Haz un hábito volver a esta oración cada día.
- Como hijo de Dios, ¿por qué crees que es tan difícil para ti ser paciente con Él aun cuando Él promete que vendrán cosas buenas?
- Gracias a Jesús, ¿por qué saber que fallaremos en todas estas prácticas finalmente es algo bueno y no algo malo?
Preguntas para conversar con niños
Para niños más pequeños:
- ¿Qué tipo de cosas absurdas hacen los niños y los adultos cuando tienen miedo? ¿Recuerdas un momento en el que hiciste algo absurdo o no sabio cuando tenías miedo? ¿Puedes recordar un momento en el que yo hice algo absurdo o no sabio cuando me viste reaccionar ante el miedo? ¿Cómo podemos tú y yo practicar responder bien al miedo, sabiendo que Dios está en control de todas las cosas?
- ¿Puedes pensar en algo que te haya hecho sentir envidia recientemente? ¿Por qué crees que la envidia es algo tan peligroso? Si supieras que Dios finalmente te dará algo mucho mejor de lo que sentías envidia, ¿cómo crees que los celos podrían volverse cada vez más débiles en ti?
- Cuando fallamos en vivir de la manera en que Dios quiere que vivamos, ¿por qué aún tenemos esperanza? ¿Cuáles son las buenas noticias para nosotros incluso cuando todo a nuestro alrededor parecieran ser malas noticias? ¿Por qué lo que Jesús nos ofrece en una relación con Él es siempre mejor de lo que el mundo puede ofrecernos?
Para niños más grandes:
- ¿En qué momentos me has visto tomar malas decisiones en el pasado cuando enfrenté el miedo? ¿Qué tipo de malas decisiones has tomado porque tenías miedo? ¿Qué podemos tú y yo hacer diferente en el futuro cuando nos enfrentemos al miedo, sabiendo que Dios, en última instancia, está en control de cada parte de nuestras vidas?
- ¿Qué o a quién has visto últimamente que te ha hecho sentir envidia? ¿Por qué crees que la envidia es algo que siempre es malo? ¿Cuál es el resultado de alguien que es envidioso? ¿Qué crees tú que puede resolver el problema de la envidia de manera permanente en nuestros corazones?
- ¿Por qué crees que es tan fácil para ti y para mí obsesionarnos con todas las cosas malas en nuestras vidas en lugar de las cosas buenas? ¿Cómo podemos cambiar eso juntos en nuestras vidas? ¿Qué hábitos diarios podemos establecer juntos para habitar en las cosas buenas de Dios en lugar de en las cosas negativas que siempre parece tan fácil pensar?
- ¿Crees que fallamos en intentar lograr todo lo que hablamos aquí hoy? ¿Por qué ese fracaso puede ser algo bueno en lugar de algo malo? ¿Cómo el hecho de saber que fallaremos es algo que finalmente puede apuntarnos a las buenas noticias? ¿Por qué Jesús es una buena noticia en un mundo malvado y cómo eso puede cambiarnos personalmente a ti y a mí?
023. Salmo 42: la importancia de confrontarte a ti mismo
TRANSCRIPCIÓN
No seas tu mayor fan. No siempre seas tu propio abogado interno. Bien, quiero mirar contigo el Salmo 42, y el Salmo 42 trata de la importancia de confrontarte a ti mismo. ¿Te confrontas a ti mismo? ¿O confías en ti sin importar qué? ¿Eres tu mayor fan? ¿Aplaudes todo lo que piensas? ¿Todo lo que haces? ¿Eres defensivo cuando alguien cuestiona lo que dices o lo que haces? Uno de los compromisos importantes de la fe es estar comprometido a la autoconfrontación. Permíteme leerte un poco del Salmo 42:Como el ciervo anhela las corrientes de agua, Así suspira por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente; ¿Cuándo vendré y me presentaré delante de Dios? Mis lágrimas han sido mi alimento de día y de noche, Mientras me dicen todo el día: «¿Dónde está tu Dios?». Me acuerdo de estas cosas y derramo mi alma dentro de mí; De cómo iba yo con la multitud y la guiaba hasta la casa de Dios, Con voz de alegría y de acción de gracias, con la muchedumbre en fiesta.[Ahora escucha esto]
¿Por qué te desesperas, alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarlo otra vez Por la salvación de su presencia.En el Salmo 42, somos invitados a escuchar a escondidas una conversación privada que el salmista está teniendo consigo mismo, y está diciéndose a sí mismo palabras de autoconfrontación: ¿qué te pasa? ¿Por qué estás desanimado? ¿Por qué tienes tanta confusión dentro de ti? ¿Por qué no estás esperando en Dios?». Ahora, esto es lo que necesitas entender: nadie te habla más que tú mismo. Estás en una conversación constante contigo mismo y las cosas que te dices sobre ti, sobre Dios, sobre la vida dan forma a la manera en que vives. Tenemos la tendencia de eximirnos de nuestra responsabilidad, de defender nuestro derecho a pensar libremente, incluso si lo que estamos pensando es incorrecto. Y a veces es muy importante estar muy consciente de lo que estás pensando y dar un paso atrás y confrontar esos pensamientos que van a desanimarte, que van a debilitar tu fe y van a traer dudas sobre Dios, y obviamente, entonces, moldear incorrectamente la manera en que vives. Hay un patrón de autoconfrontación en este salmo, pareciera. Esto es lo primero: sé lo suficientemente humilde para estar dispuesto a confrontarte a ti mismo. No seas tu mayor fan. No siempre seas tu propio abogado interno. Puedo decir esto porque tengo una firma de abogados interior. Lo segundo después de la confrontación es comprometerte a poner tu confianza en Dios. Verás, cuando fallas en confrontarte a ti mismo, ese es un sistema de confianza en ti mismo. No quiero hacer nada que quiebre mi confianza en mí mismo; la manera en que rompes eso es al poner tu confianza en Dios. Lo tercero: recuerda la bondad constante de Dios. Sin importar cuán grande sea tu pecado, Dios nunca te dará la espalda. Él nunca se alejará con indignación. Él nunca deseará que no seas su hijo. Él nunca pensará que fuiste una de sus malas decisiones, porque Dios no toma malas decisiones. Recuerda su bondad. Y luego, lo cuarto: resiste la duda. Escucha, este es el punto: tú y yo somos bendecidos con la justicia de Jesús. Jesús vivió una vida perfecta y justa en nuestro lugar. Él dio la talla perfectamente —escúchame— precisamente porque Dios sabía que nosotros no estaríamos a la altura. Por lo tanto, la confrontación se ve así: estar dispuesto a admitir y a confesar tu pecado, debilidad y fracaso. Deja de construir tu confianza en ti y comienza a tener confianza en Dios. Recuerda su bondad inquebrantable hacia ti y resiste la duda que te llevaría a hacia adentro en lugar de hacia arriba, a Dios, para poner tu descanso en Él.
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- Toma un momento para reflexionar en las conversaciones típicas que tienes contigo mismo diariamente. ¿De qué maneras sueles excusarte y defender tu punto de vista, incluso cuando es equivocado? Intenta pensar en ejemplos específicos. ¿Cómo las conversaciones contigo mismo están literalmente formando la manera en que piensas, hablas, actúas y vives diariamente? Nuevamente, sé específico con tus ejemplos personales. ¿De qué manera has sido tu fan más grande? ¿Tu abogado? ¿Tu firma de abogados?
- ¿De qué maneras específicas dentro de tu vida estás confiando en ti mismo en lugar de confiar en Dios? Medita en aspectos diferentes de tu vida como tu matrimonio, trabajo, hijos, relaciones con la familia extendida, conexiones con los vecinos, etc. En una manera saludable, ¿cómo puedes confrontar ese sistema de confianza en ti mismo y reemplázarlo con confianza en Dios?
- ¿De qué maneras te estás diciendo a ti mismo (o estás tentado a decirte a ti mismo) que tu pecado hace que Dios quiera darte la espalda, alejarse de ti con disgusto, desear que no seas su hijo y/o pensar que fuiste una mala decisión? ¿Cómo recordar la bondad de Dios puede reemplazar la narrativa negativa que te estás diciendo a ti mismo con su verdad?
- ¿De qué maneras tu duda te lleva hacia adentro en lugar de hacia arriba a Dios? Intenta recordar ejemplos específicos de tu vida cuando la duda hizo eso contigo. Ahora, ¿cómo recordar que la vida perfecta y justa de Jesús fue atribuida a nosotros como sus hijos puede ser la clave para resistir la duda?
Preguntas para conversar con niños
Para niños más pequeños:
- ¿En qué estás pensando ahora mismo? Compártelas conmigo. Si tuvieras que adivinar, ¿cuántas veces por minuto crees que piensas cosas para ti mismo sin decir nada en voz alta? ¿Quién crees que te habla más que cualquier otra persona? ¿Por qué la respuesta podría ser «tú» cuando pregunto quién te habla más que cualquier otra persona? ¿Qué tipo de cosas te dices a ti mismo que son divertidas, graciosas o correctas? ¿Qué tipo de cosas te dices a ti mismo que podrían ser crueles, nada divertido o incorrecto? ¿Por qué crees que es importante prestar atención a las cosas que nos decimos a nosotros mismos?
- ¿Por qué confiar en ti mismo podría ser algo malo cuando alguien más parece siempre estar diciendo que confiar en ti mismo es algo bueno?
- ¿Cómo podemos ayudarnos mutuamente a recordar que Dios siempre es bueno y digno de nuestra confianza? Hagamos una lista juntos y escribamos algunas maneras en que podamos recordarnos mutuamente la bondad y la fiabilidad de Dios?
Para niños grandes:
- Si tuvieras que adivinar, ¿cuántas veces dirías que hablas silenciosamente contigo mismo a cada hora? Ahora, sólo por los números, ¿alguien te habla más de lo que tú te hablas a ti mismo? ¿Cuáles son algunas de las cosas que te dices a ti mismo en un día cualquiera? En la privacidad de tu mente, ¿crees que tiendes a defenderte a ti mismo más a menudo que lo que no? Sé que defendente silenciosamente a ti mismo puede sentirse bien, pero ¿por qué eso en realidad podría ser algo malo?
- Sé que nuestra cultura comunica que confiar en uno mismo siempre es bueno, pero ¿qué piensas? ¿Confiar en ti mismo podría ser algo negativo o algo potencialmente horrible? ¿Por qué? ¿Por qué sería algo bueno practicar cambiar nuestra confianza en nosotros mismos a confiar en Dios? ¿Por qué es mejor confiar en Él en lugar de en nosotros mismos?
- ¿Cómo confesar que eres débil, pecador y un fracaso puede ser algo bueno? Aun cuando eres débil, pecador y tiendes a fallar, Dios igual te escogió. Él nunca te da la espalda, nunca se aleja de ti con disgusto, nunca piensa que fuiste una mala decisión… ¿cómo eso te hace sentir? ¿Por qué siempre es una buena idea volverse hacia arriba a Dios en lugar de hacia adentro a nosotros?
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
024. Salmo 45: un himno de amor
TRANSCRIPCIÓN
Es el nombre de Jesús el que será recordado para siempre. Dentro de mil millones de años en la eternidad, todavía estaremos cantando canciones de adoración a Jesús: ¡alucinante! Bien, queremos ver el Salmo 45, y el Salmo 45 es una canción de amor. Quisiera preguntarte esto: ¿amas a Dios? Quiero decir, ¿realmente amas a Dios? ¿Ese amor ha capturado tu corazón de tal manera que le ha dado forma a tu vida? ¿Podrías escribirle una canción de amor al Señor? ¿Podrías? ¿Cómo lo harías? ¿Qué palabras usarías para expresar tu amor al Señor? ¿Qué cualidades enfatizarías? Es importante decir, mientras miramos al Salmo 45, que el primer gran mandamiento es «amar al Señor con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas». Eso significa todo tu ser. ¿Lo haces?Rebosa en mi corazón un tema bueno; Al Rey dirijo mis versos; Mi lengua es como pluma de escribiente muy ligero.[Me encanta eso]
Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; La gracia se derrama en tus labios; Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre. Prepara tu espada sobre el muslo, oh valiente, En tu esplendor y tu majestad. En tu majestad cabalga en triunfo, Por la causa de la verdad, de la humildad y de la justicia; Que tu diestra te enseñe cosas tremendas. Tus flechas son agudas; Los pueblos caen debajo de ti; En el corazón de los enemigos del rey están tus flechas. Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; Cetro de equidad es el cetro de tu reino. Has amado la justicia y aborrecido la iniquidad.Ahora, este es un salmo con una aplicación doble. Cuando comienzas a leerlo, pareciera como si fuera una canción de amor para un rey terrenal, y bien podría haber sido eso. Pero hay partes donde sabes que está hablando del Señor. Por ejemplo: «tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; cetro de equidad es el cetro de tu reino». Es interesante lo que Hebreos hace; Hebreos aplica este salmo a Jesús. El escritor de Hebreos dijo: «oh, espera un momento, el Salmo 45 es una canción de amor a Jesús». Jesús tiene gracia derramada sobre sus labios. Juan dijo: de Él «hemos recibido, y gracia sobre gracia». Jesús es bendito por siempre. Recuerda, en su bautismo, Dios dice: «este es mi Hijo amado en quien me he complacido». Volvemos a escuchar esto en su transfiguración. «Jesús es poderoso en esplendor y majestad, ahora está sentado a la diestra del Padre en esplendor real». El trono de Jesús es eterno y para siempre, y un día reinaremos con Él. Jesús es el Ungido de Dios, el Mesías; en sus hombros está la esperanza de la humanidad. Jesús es digno de tu adoración. Habrá un día cuando toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Él es Señor. Es el nombre de Jesús el que será recordado para siempre. Dentro de mil millones de años en la eternidad, todavía estaremos cantando canciones de adoración a Jesús: ¡alucinante! Todas las naciones adorarán a Jesús. Me encantan las escenas en Apocalipsis de «pueblos de toda tribu y toda nación reunidas» que se unirán en una canción de adoración a Jesús y las victorias de la redención. Por lo tanto, esto significa que si existe una persona en el universo que es digna de tu amor, es Jesús. De nuevo hoy, te animo a que le ofrezcas tu corazón a Él. Ora pidiendo ayuda, para que puedas amarlo como Él lo merece. Ora pidiendo ayuda, para que tu vida sea un himno de amor a Jesús. Jesús es digno de tu amor.
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- Si pudieras escribir una larga canción o un poema al Señor, ¿qué escribirías? ¿Cómo expresarías tus sentimientos a Dios por medio de una canción? Lee el Salmo 45 de nuevo y luego piensa específicamente en Jesús a medida que lees. ¿Cómo tus sentimientos se podrían expresar de manera diferente ahora en una nueva canción o poema de amor? ¿Qué cualidades sobre Él enfatizarías?
- ¿Cómo se vería rendirte completamente y ofrecer tu corazón a Cristo hoy? ¿A qué cosas específicas de tu vida te estás aferrando que podrían estar impidiendo que te sometas al gobierno y al amor del Señor Jesucristo? ¿En qué áreas parece imposible someterse a Él? Piensa en aspectos de cosas en tu vida como tu trabajo, tu matrimonio, tu crianza, tus amistades, tu dinero, tu tiempo libre, etc., y ora pidiendo ayuda, para que ames a Cristo de maneras que Él merece al someter todos los aspectos de tu vida a Él.
- ¿Cómo pueden los aspectos específicos de tu vida ser un reflejo de tu adoración al Señor? ¿Cómo tu vida puede ser una canción de adoración a Él en este momento? A medida que piensas en los aspectos específicos de tu vida diaria, ¿qué tipo de cambio de perspectiva sería necesario que ocurra a fin de que esos aspectos específicos sean vías de adoración a Cristo? ¿Cuál es el valor de adorar a Jesús ahora cuando sabemos que lo estaremos adorando por miles de millones de años en el futuro?
Preguntas para conversar con niños
Para niños más pequeños:
- Hagamos juntos una lista y pensemos en todas las maneras en que amamos a Dios. Expresemos nuestro amor a Dios por quién es, por lo que ha hecho en nuestras vidas y por lo agradecidos que estamos de las maneras en que Él nos ha mostrado amor.
- ¿Por qué crees que es importante vivir de una manera que honre a Dios? ¿Cómo la manera en que vivimos puede ser una manera de mostrar amor de Dios? ¿Cuáles son maneras fáciles para ti de seguir a Dios, ser obediente y mostrarle amor? ¿Cuáles son maneras difíciles para ti de seguir a Dios y ser obediente? ¿Cómo te puedo ayudar a hacer algunos cambios para mostrar amor a Dios en la manera que estás viviendo?
- ¿Qué piensas que significa realmente adorar? ¿Por qué crees que Dios quiere que lo adoremos? ¿Existe alguien más importante que Dios? ¿Existe algo más importante que Dios? Si Él es el más importante, ¿cómo podemos tomar decisiones que muestren que Él es el más importante?
Para niños más grandes:
- ¿Por qué crees que tantas canciones en el mundo de la música se enfocan en el amor todo el tiempo? ¿Por qué el amor parece ser lo más importante sobre lo que escribir, cantar y hacer música? ¿Alguna vez has pensado en escribir algo como reflejo de tu amor por Dios? ¿Por qué sí o por qué no?
- ¿Por qué es importante vivir de una manera que honre a Dios y no lo deshonre? ¿Qué crees que tiene que ver la obediencia con el amor? Si las dos están relacionadas, ¿cómo puedo ayudarte específicamente a amar a Dios con toda tu vida?
- ¿Cuál es el sentido de adorar ahora a Jesús si sabemos que eso es lo que estaremos haciendo en el cielo? ¿Cuál crees que es el valor de la adoración para Dios? ¿Para ti? ¿Cómo puedo ayudarte a hacer algunos cambios a fin de mostrar el amor de Dios, específicamente, en cómo vives tu vida diaria? ¿Estarías dispuesto a ayudarme a descubrir algunas formas específicas que necesito cambiar a fin de que muestre amor de Dios en cada parte de mi vida?
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
025. Salmo 51: ¿qué es el pecado?
TRANSCRIPCIÓN
David dijo que el pecado es un asunto del corazón. No es un asunto de mi historia pasada ni de mi familia ni de mi ubicación ni de mi situación. Mi más grande problema reside dentro de mí, no fuera de mí. El Salmo 51 se escribió después de que David cometiera el doble pecado de adulterio con Betsabé y luego del asesinato de su marido. Fue algo impensable y, sin embargo, él se acerca a Dios en honesta y humilde confesión. Una de las cosas que vemos como resultado de esa confesión es el Salmo 51. Es un lugar donde obtienes una de las definiciones más precisas de lo que es el pecado en toda la Escritura, porque eso es lo que David está confesando. No hay «qué pasaría si»; no hay «si tan sólo»; no hay argumentos para su propia justicia; no hay desvío de culpas, sólo es una confesión honesta. Fíjate cómo parte el Salmo 51:Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a lo inmenso de tu compasión, borra mis transgresiones. Lávame por completo de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.Ahora, no sé si lo notaste, pero en ese primer par de versículos de este salmo, David usa tres palabras diferentes para el pecado. Y es importante comprender qué significan estas palabras. La primera palabra es «transgresión». La transgresión es rebelión. La transgresión es traspasar voluntariamente los límites de Dios. Cuando estás buscando un lugar para estacionarte y ves la señal de «No estacionar», y te estacionas ahí de todas formas, eso es transgresión. Sabes lo que estás haciendo. Estás infringiendo voluntariamente la ley porque tu comodidad (ahorrarte unos siete pasos) es más importante que hacer lo correcto. Eso es transgresión. Luego está la palabra «maldad». La razón por la que transgredimos es porque tenemos maldad dentro de nosotros. La maldad es una palabra para la impureza moral. Es como verter leche en mal estado en leche fresca; de repente esa leche es impura. Y eso es lo que hace el pecado. Todavía hay impurezas que rondan nuestros corazones. Sí, hemos sido justificados; es decir, declarados justos ante Dios, pero nuestro pecado no ha sido completamente erradicado aún, por lo que existen impurezas morales dentro de nosotros. Y finalmente, la tercera palabra es «pecado». La palabra pecado significa «incapacidad». Se dice que es tirar una flecha hacia atrás y fallar en el blanco; eso no es lo que significa. Significa tirar la flecha tan lejos como puedas, y mis flechas se quedan cortas. No puedo alcanzar el blanco; soy incapaz. Por tanto, el pecado produce rebelión, el pecado produce impureza moral y el pecado produce incapacidad. Sin embargo, David continúa. Él dice que tienes que saber que todo pecado es vertical. No importa quién sea dañado por tu pecado, el pecado siempre es contra la autoridad y la voluntad de Dios. David dice que todos nacen en iniquidad. Eso significa que mi más grande problema no es el mundo en el que vivo ni las personas que viven a mi alrededor ni las circunstancias de mi vida; mi mayor problema soy yo. David dijo que el pecado es un asunto del corazón. No es un asunto de mi historia pasada ni de mi familia ni de mi ubicación ni de mi situación. Mi más grande problema reside dentro de mí, no fuera de mí. Y por lo tanto, ¿cuál es mi única esperanza? Necesito algo que no puedo darme a mí mismo. Necesito la gracia limpiadora de Dios. «Crea en mí [...] un corazón limpio»: lávame. El pecado nunca es vencido por la negación, por la minimización, por el desvío de culpas ni por defender tu justicia. Mi única esperanza ante mi transgresión, mi maldad y mi pecado es la gracia perdonadora, liberadora y empoderadora. Recuerda que la gracia se encuentra en la persona y obra de Jesús.
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- El pecado en nuestras vidas siempre producirá rebelión, impureza moral e incapacidad. ¿Por qué crees que es importante profundizar en la «anatomía» del pecado como creyente? A medida que David describe el pecado de tres maneras diferentes aquí al comienzo del Salmo 51, piensa detenidamente lo que él podría haber estado experimentando mientras se confesaba ante el Señor. Los pecados de adulterio y asesinato son específicos y «grandes» a nuestros ojos, por lo tanto, ¿por qué crees que a menudo es tan difícil para nosotros ir a Dios y nombrar nuestros pecados específicos con veracidad ante el Señor como lo hace David? ¿Por qué crees que reconocer nuestro pecado y no echarle la culpa a alguien más es una parte tan importante de la confesión al Señor?
- ¿Por qué el pecado siempre es vertical y está en contra de la autoridad y la voluntad de Dios aun cuando otros sean dañados por nuestro pecado? ¿Qué crees que significa nacer en iniquidad? ¿Cómo «nacer en iniquidad» forma tu perspectiva de la humanidad? ¿Qué quiere decir sobre el estado natural de tu rebelión contra Dios desde el mismo principio de tu vida? ¿Cómo tu necesidad de ser rescatado del pecado en el que naciste te apunta al Rescatador?
- ¿Por qué tú eres tu mayor problema y no el mundo en el que vives ni las personas a tu alrededor ni las circunstancias en tu vida? Si todo en tu vida (incluyendo tus decisiones, pensamientos, acciones, palabras, etc.), es un desbordamiento de tu corazón y tu corazón está en rebelión contra Dios, ¿dónde puedes encontrar esperanza verdadera y perdurable? Cuando David llegó a la conclusión de que su problema más grande era él mismo, ¿dónde encontró esperanza verdadera y perdurable? ¿Por qué estamos hoy en una mejor posición para entender la gracia de Dios en comparación a la perspectiva de David en los tiempos del Antiguo Testamento?
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños:
- ¿Qué crees que significa pecar? ¿Por qué el pecado es algo malo? La Biblia dice «nacimos en iniquidad», ¿qué crees que significa eso?
- Si vertiera un poquito de veneno en una caja grande de leche, ¿querrías tomártela? ¿Por qué esa leche sería peligrosa aun si tuviera un poquito de veneno en la gran caja? Si nuestros corazones fueran como esa caja de leche y ese veneno fuera el pecado, ¿qué crees que está pasando con nuestras vidas en nuestro interior? ¿Cómo esto te ayuda a ver que tenemos un gran problema que necesita resolverse? ¿Quién es la solución a nuestro problema de veneno? ¿Por qué Jesús es el único capaz de resolver nuestro problema de veneno?
- Cuando nos descubren haciendo algo malo, ¿por qué es tan fácil culpar a alguien o a algo más, aun cuando la mayoría del tiempo es nuestra culpa? ¿Puedes pensar en algún momento reciente en que hayas hecho esto? ¿Puedes recordar un momento reciente cuando yo hice esto? ¿Cuál crees que es nuestro problema más grande cuando somos tentados a culpar a otros por nuestro pecado? ¿Por qué es tan buena noticia que Jesús siempre nos reciba con brazos abiertos cuando admitimos nuestro pecado y tomamos responsabilidad por ello?
Para niños más grandes:
- ¿Por qué el pecado es más que sólo las cosas malas que hacemos? ¿Cómo ha afectado el pecado nuestras vidas? ¿Nuestro ambiente? ¿Las personas y relaciones que tenemos? ¿El mundo físico que nos rodea? Si la Biblia dice que nacimos en iniquidad, ¿cuáles son las consecuencias personales de ello para ti y para mí?
- ¿Por qué crees que la Biblia dice que cuando pecamos, lo hacemos contra Dios y sólo contra Él? ¿De qué manera eso tiene sentido? Si es cierto y hemos ofendido a Dios con nuestro continuo pecado y naturaleza pecaminosa, ¿tienes una sensación de desesperanza? ¿Cómo esa sensación de desesperanza nos lleva a buscar esperanza real? Si somos personas necesitadas que requieren ayuda debido a nuestra condición pecaminosa, ¿cómo crees que Dios nos ve en esa condición? ¿La visión de Dios respecto a nosotros es una buena o una mala noticia?
- Cuando nos atrapan haciendo algo incorrecto, ¿por qué es tan fácil culpar a alguien o a algo más, aun cuando la mayoría del tiempo es culpa nuestra? ¿Puedes pensar en algún momento reciente en que hayas hecho esto? ¿Puedes recordar un momento reciente cuando yo hice esto? ¿Cómo podemos ayudarnos mutuamente a tomar mejores decisiones en el futuro, simplemente «hacernos cargo» cuando pecamos y admitir nuestra necesidad de un Salvador para rescatarnos de nuestro pecado/naturaleza pecaminosa?
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
026. Salmo 53: la máxima pandemia
TRANSCRIPCIÓN
El Salmo 53 tiene el propósito de confrontarnos a todos nosotros. Todos olvidamos a Dios. Todos tenemos momentos donde ignoramos su existencia. Bien, mientras vemos el Salmo 53, quiero advertirte: estoy por herir tus sentimientos. Es un salmo humillante, por decirlo menos. Quiero titular este salmo: «la máxima pandemia». El Salmo 53 es casi idéntico al Salmo 14, y eso es importante porque no es un error editorial, como si el editor hubiese cometido un error y hubiera repetido el salmo. ¡Es una intención divina! De lo que el Salmo 14 y 53 hablan es tan importante que Dios dice: «voy dar un poco de tiempo entre estos dos salmos y luego lo volveré a repetir, porque este pueblo necesita escuchar esto». El Salmo 53 habla sobre el necio. Ahora, esto es lo que es tan importante de entender sobre los Salmos 14 y 53: cuando Dios habla del necio, Él no está señalando a una cierta clase de personas que son simplemente perdedores, que no entienden, una cierta clase de personas que son diferentes de ti y de mí (¡oh, tan sabios que somos!). Este salmo se trata de todos, porque la Biblia es muy clara (ves esto en Proverbios y Romanos 3) que el pecado nos hace algo a todos nosotros. Nos reduce a todos nosotros a necios. Si no crees eso, todo lo que tienes que hacer es tener un hijo. Un niño de tres años discutirá sobre la comida como si fuera un dietista; no tienen idea qué comer, comerían clavos. ¡Es pura necedad! O podrían discutir sobre cuándo ir a dormir, como si hubieran realizado un estudio del sueño. Y por lo tanto, el Salmo 53 tiene el propósito de confrontarnos a todos nosotros. Todos olvidamos a Dios. Todos tenemos momentos donde ignoramos su existencia. Todos nosotros vivimos como si Dios no existiera. Todos nosotros voluntariamente nos salimos de los límites de Dios. Todos nosotros fallamos en buscar al Señor como debemos. Todos nos devoramos unos a otros. (¿Qué significa eso? Con enojo, conflicto y envidia). Todos fallamos en invocar a Dios, dando riendas a la autosuficiencia, a la autojusticia y a la negación de la necesidad. Verás, este salmo no se trata de un ateísmo intelectual y filosófico. Se trata de un ateísmo práctico a nivel cotidiano, donde olvidamos a Dios. Permíteme decir eso de nuevo: se trata del ateísmo práctico de olvidar a Dios.«El necio ha dicho en su corazón: “No hay Dios”. Se han corrompido, han cometido injusticias abominables; No hay quien haga el bien. Dios ha mirado desde los cielos sobre los hijos de los hombres Para ver si hay alguien que entienda, Alguien que busque a Dios. Todos se han desviado, a una se han corrompido; No hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno».Duras palabras que escuchar. ¿Reconoces la necedad en tu vida? ¿Reconoces que Dios da forma a tu identidad, a tus decisiones, a tus palabras, a tus acciones? ¿Da forma a la manera en que abordas tu matrimonio, tu crianza, tus amistades, tu trabajo, tu universidad, tu dinero, el sexo, lo que sea? ¿O hay evidencias de un olvido de Dios en ti que provoca que digas cosas que no debes decir, que hagas cosas que no debas hacer, que quieras cosas que no debes querer? Hay esperanza para nosotros. 2 Corintios 5:15 dice que Jesús vino para que quienes viven ya no vivan para sí. Jesús vino a rescatar a los necios de sí mismos. ¡Y eso es algo muy bueno porque la necedad nos abraza a todos!
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- Piensa honestamente sobre ti mismo y escribe intencionalmente en qué área la necedad es parte de tu vida diaria; en otras palabras, ¿en qué áreas eres un ateo práctico viviendo una vida cotidiana donde olvidas a Dios?
- ¿Cómo esas áreas específicas de necedad (ateísmo práctico) están formando la manera en que piensas, hablas, actúas y crees? ¿Cómo tu necedad dicta la manera en que interactúas con tu cónyuge, hijos, amigos, compañeros de habitación, colegas, miembros de tu familia extendida y vecinos? ¿Cómo tu necedad dicta la forma en que te hablas a ti mismo y formas tu identidad? ¿Cómo moldea tus decisiones, palabras y acciones?
- ¿Cómo puedes dar una vuelta en U a esa necedad y comenzar a reconocer a Dios en la forma en que abordas tu matrimonio, tu crianza, tus amistades, tu trabajo, tus estudios universitarios, tu dinero, tu sexualidad, etc.? En otras palabras, ¿cómo tu relación con Dios por medio de Jesús da forma a las áreas de tu vida que previamente eran dictadas por la necedad y la falta de reconocimiento de Dios?
- Lee 2 Corintios 5:15 y reflexiona sobre cómo podría verse específicamente dejar de vivir para ti mismo (necedad) y vivir para Jesús debido a su amor por ti. Escribe las áreas mientras piensas cómo les hablas a tus hijos, cómo reaccionas al tráfico, cómo piensas sobre las personas en tu vida que pueden irritarte regularmente e incluso cómo conversas contigo mismo en la privacidad de tu propia mente y corazón. ¿De qué manera quieres que te transformen las buenas noticias del Evangelio (Jesús vino)?
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños:- ¿Cuándo crees que sabes más que los adultos sobre cómo debes comportarte? ¿Durante la cena? ¿Durante la hora de dormir? ¿Cuando es tiempo de ordenar?
- ¿Alguna vez has visto a alguien más actuar de manera necia en el pasado? ¿Qué pasó? ¿Cuándo me has visto actuar de manera necia en el pasado? ¿Cuáles son algunas maneras en que tú actúas de manera necia a veces? ¿Por qué no debemos actuar de manera necia? ¿Qué crees que es lo opuesto a «necedad»? ¿Por qué crees que Dios quiere que actuemos de esa manera en lugar de actuar de manera necia?
- Cuando somos olvidadizos respecto a Dios y actuamos neciamente, ¿cómo podemos recordarnos a nosotros mismos que debemos dar vuelta en U e ir en dirección opuesta a la manera en que estamos hablando o actuando? Conversemos sobre cómo yo puedo hacer eso por ti y cómo tú puedes hacer eso por mí.
- Cuando eras más pequeño, ¿recuerdas algunas maneras en las que solías actuar neciamente? Compártelas conmigo. Ahora, déjame compartir contigo algunas de las maneras en las que yo actuaba de manera necia cuando era más joven.
- ¿Por qué es tan importante que no actuemos de manera necia ahora? ¿Qué revelan nuestros comportamientos, palabras y pensamientos sobre quiénes somos en el interior? ¿De qué manera la necedad en realidad es sólo un olvido de Dios? ¿Puedes darme un par de ejemplos de cómo podría verse eso en tu vida o lo que has visto en la vida de alguien más?
- ¿Crees que mi vida representa un reconocimiento de Dios cuando ves mis decisiones, mis palabras y mis acciones? Si no, ¿puedes ayudarme a tomar mejores decisiones que reconozcan a Dios en mis áreas de debilidad?
- ¿Qué partes de tu vida necesitan ser desafiadas a fin de que reconozcan a Dios con más claridad, por fuera, pero más importante, por dentro?
027. Salmo 62: ¿qué estás esperando?
Transcripción
Esperar en Dios no se trata de lo que obtienes al final de la espera; esperar en Dios es en lo que te conviertes mientras esperas. El Salmo 62 se trata de esperar. ¿Qué estás esperando? ¿Encuentras difícil esperar? ¿A veces sientes que Dios no escucha tus oraciones? ¿Luchas con la distancia entre tu oración y el tiempo en que Dios responde? El Salmo 62 está en la Biblia para convencerte de que vale la pena esperar en Dios.En Dios solamente espera en silencio mi alma; De Él viene mi salvación. Sólo Él es mi roca y mi salvación, Mi baluarte, nunca seré sacudido. ¿Hasta cuándo atacarán a un hombre, Todos ustedes, para derribarlo, Como pared inclinada, como cerca que se tambalea? Ellos solamente consultan para derribarlo de su eminencia; En la falsedad se deleitan; Bendicen con la boca, Pero por dentro maldicen. Alma mía, espera en silencio solamente en Dios, Pues de Él viene mi esperanza. Sólo Él es mi roca y mi salvación, Mi refugio, nunca seré sacudido. En Dios descansan mi salvación y mi gloria; La roca de mi fortaleza, mi refugio, está en Dios. Confíen en Él en todo tiempo, Oh pueblo; derramen su corazón delante de Él; Dios es nuestro refugio. Los hombres de baja condición sólo son vanidad, y los de alto rango son mentira; En la balanza suben, Todos juntos pesan menos que un soplo. No confíen ustedes en la opresión, Ni en el robo pongan su esperanza; Si las riquezas aumentan, no pongan el corazón en ellas. Una vez ha hablado Dios; Dos veces he oído esto: Que de Dios es el poder; Y tuya es, oh Señor, la misericordia, Pues Tú pagas al hombre conforme a sus obras.El Salmo 62 argumenta la importancia de esperar en Dios. Ahora, esto es lo que necesitas entender. Esperar en Dios no es la espera sin propósito que haces en la consulta de un doctor. Supón que eres un hombre que está esperando en la sala de espera de la consulta del doctor y has esperado tanto que ya leíste todas las revistas de hombres que estaban ahí, y ahora estás leyendo Ladies Home Journal. Y te pones a leer la receta de pollo y piensas: «no sabía que eso se le ponía al pollo». ¡Ahí te das cuenta de que has esperado demasiado! Así no es cómo se ve esperar en Dios. Quiero que escuches este principio; este salmo presenta un argumento muy sólido. Esperar en Dios no se trata de lo que obtienes al final de la espera; esperar en Dios es en lo que te conviertes mientras esperas. Permíteme volver a decirlo: esperar en Dios no se trata sólo de lo que obtienes al final de la espera, sino de en lo que te conviertes mientras esperas. Verás, esperar te cambia. Comienzas a aprender que no existe salvación lejos de Dios, que no hay roca sobre la cual estar en la vida fuera de Él, que no hay fortaleza que pueda encontrarse fuera del Señor. Aprendes que la esperanza en Él nunca te decepcionará. Descubrirás que puedes derramar lo que sea que hay en tu corazón a Él y Él no te rechazará, no te dará la espalda. Descubrirás que el poder se desvanece y que las riquezas se desvanecen, y si pones al rico con el pobre en una balanza, no hay mucha diferencia, que el verdadero poder y amor firme pertenecen al Señor. Verás, necesitas ambos. Si Dios sólo fuera asombroso en poder, sería aterrador. Si sólo fuera todo amor y no tuviera poder, no podría ayudarte. Necesitas el poder y el amor del Señor, y mientras esperas en el Señor te convences más profundamente de que vale la pena esperarlo. Él es una roca; Él es una fortaleza; Él es esperanza. Él puede manejar lo que sea en tu corazón. Él es esa hermosa combinación entre poder, poder infinito y un firme amor inagotable. Esperar en Dios no es un sin propósito. No se trata sólo de lo que obtienes al final de la espera, se trata de en lo que te conviertes mientras esperas.
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- ¿Por qué crees que esperar en Dios se puede sentir tan difícil? ¿Tan sin propósito? ¿Tan frustrante? ¿Luchas con la distancia entre orar y la respuesta de Dios? Si es así, ¿Por qué crees que este tiempo de espera es tan difícil para ti? ¿Puedes recordar un momento cuando esperaste en Dios? ¿Cómo fue esa experiencia para ti?
- Si esperar en Dios no es como esperar en la consulta del doctor, ¿qué hace que ambos sean tan diferentes? ¿Por qué esperar en Dios no se trata sólo de lo que obtienes al final de la espera, sino de en lo que te conviertes a medida que esperas? ¿Cómo puedes tomar decisiones intencionalmente para cambiar tu perspectiva sobre esperar en Dios y permitir que te cambie?
- Mientras procesas el hecho de que Dios es todopoderoso y que, al mismo tiempo, es todo amoroso, ¿cómo eso puede cambiar tu perspectiva sobre esperar en Él? ¿Realmente crees que Él puede manejar cualquier cosa que esté en tu corazón? Si es así, derrama tu corazón a Él ahora mismo y confiesa que luchas con esperar en Él y sus tiempos. Admítele que has sentido que esperar es un despropósito. Ahora admite que necesitas que te ayude a cambiar y a convertirte en una persona diferente mientras esperas en su tiempo perfecto.
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños:
- ¿Cómo se siente esperar cuando tienes que hacerlo? ¿Por qué piensas que es tan difícil esperar por algo como tu cumpleaños o Navidad a medida que se acerca cada vez más en el calendario? ¿Piensas que esperar es siempre algo malo? ¿Por qué? ¿El fin de la espera es siempre una cosa buena? ¿Por qué?
- ¿Qué crees que significa esperar en el Señor? ¿Por qué esperar por el Señor podría ser diferente a algo como esperar a que te atienda el doctor en su consulta?
- Si sabemos que Dios es bueno y está en control de todas las cosas, ¿crees que podemos confiar en Él mientras esperamos en Él? ¿Cómo crees que Dios quiere usar la espera en Él para ayudarnos a ser más como Jesús? ¿Cómo funciona eso?
- Oremos juntos ahora mismo y pidámosle ayuda a Dios para ayudarnos mientras esperamos en Él y pidámosle que nos ayude a confiar en Él cuando la espera parece muy larga.
Para niños más grandes:
- ¿Por qué crees que a los seres humanos nos cuesta tanto esperar? ¿Piensas que esperar es siempre algo malo para ti? ¿Por qué? ¿El fin de la espera es siempre una cosa buena? ¿Por qué?
- La Biblia nos dice que esperemos pacientemente en el Señor. ¿Por qué la paciencia es tan importante cuando el proceso de desarrollarla parece tan carente de propósito? ¿Cómo la espera en el Señor podría ser valiosa e incluso beneficiosa para nosotros?
- ¿Qué podemos aprender sobre Dios en la espera que no podríamos aprender si todo ocurriera rápido en nuestras vidas sin esperar? Si te dijera que esperar en Dios no se trata sólo de lo que obtienes al final de la espera, sino de en qué te conviertes mientras esperas, ¿verás más valor en la espera en Él? ¿Por qué?
- ¿De qué manera yo he sido un buen y/o mal ejemplo de esperar pacientemente en el Señor? ¿Cómo podemos ayudarnos mutuamente a ser más pacientes mientras esperamos que Dios obre en nuestras vidas?
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
028. Salmo 63: ¿Por qué estás sediento?
Transcripción
Ninguna de estas cosas tiene el poder de satisfacer tu sed. La tierra nunca será tu salvador. El Salmo 63 habla de tener sed. No habla de eso de una manera física, pero la sed física es una buena ilustración para algo que Dios ha puesto en cada ser humano. Todo ser humano, incluso la persona más irreligiosa, está espiritualmente sedienta. Ahora, Dios diseñó esa sed dentro de nosotros para llevarnos a Él. Muchas de las cosas que buscamos ansiosa y frenéticamente, las buscamos porque estamos intentando satisfacer lo mejor que podemos la sed que está en nuestros corazones. Entonces, pensamos, una relación con esta persona, si sólo esta persona me amara o si sólo pudiera casarme con esta persona, entonces mi corazón ya no tendría más hambre. O si tan sólo pudiera tener esta cosa material (completa la oración), entonces estaré satisfecho. O si tan sólo pudiera lograr este nivel de éxito, quizás ya no estaría sediento. O si tan sólo tuviera este poder, si tan sólo tuviera el control, si tan sólo tuviera una cuenta corriente grande, si tan sólo tuviera satisfacción sexual. Ninguna de estas cosas tiene el poder de satisfacer tu sed. La tierra nunca será tu salvador. La tierra nunca saciará tu sed.Oh Dios, Tú eres mi Dios; te buscaré con afán. Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela Cual tierra seca y árida donde no hay agua. Así te contemplaba en el santuario, Para ver tu poder y tu gloria. Porque tu misericordia es mejor que la vida, Mis labios te alabarán. Así te bendeciré mientras viva, En tu nombre alzaré mis manos. Como con médula y grasa está saciada mi alma; Y con labios jubilosos te alaba mi boca. Cuando en mi lecho me acuerdo de ti, En ti medito durante las vigilias de la noche. Porque Tú has sido mi ayuda, Y a la sombra de tus alas canto gozoso. A ti se aferra mi alma; Tu diestra me sostiene.Entonces, ¿qué hacemos para satisfacer esa sed que tenemos dentro de nosotros? Bien, primero tienes que entender que nunca seremos satisfechos horizontalmente. Si estás buscando que tu matrimonio, tus amistades, tu trabajo o todas las otras cosas que mencioné, te den felicidad, satisfagan tu corazón, nunca ocurrirá. En consejería una esposa me diría: «todo lo que siempre he querido es un hombre que me haga feliz». Pienso: «ese pobre hombre está frito», porque él no tiene ninguna posibilidad de producir lo que anhelas. Por tanto, David dice esto, haz estas cuatro cosas: corre al santuario; ve a donde Dios está; anda a su Palabra; anda a la buena literatura cristiana. Anda a la maravillosa música cristiana. Anda a esas reuniones públicas de adoración. Anda a tu grupo pequeño. Ve a donde Dios está porque es allí donde tu sed será satisfecha. Medita diariamente en el Señor. Cuando medites en el Señor, podrías no darte cuenta de esto, pero tu corazón se está tomando un gran trago fresco, casi 2 litros de Dios lavando tu corazón. Recuerda que sólo Él puede satisfacer tu sed. Tienes que seguir predicándote esto a ti mismo. Las cosas donde buscamos felicidad no nos harán felices. Sólo nos frustran; sólo nos desaniman. La cuarta cosa que dice es que te quedes cerca de Él. Mantente dentro de sus límites. Quédate donde Dios pueda ser encontrado. Corre al santuario. Medita en el Señor. Recuerda que sólo Él puede satisfacer tu sed. Quédate cerca de Él. Bien, tengo buenas noticias. Habrá un día en el que no tendremos más sed porque estaremos en su presencia por siempre. Y estaremos satisfechos.
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- ¿Cuáles son los lugares típicos a los que corres «horizontalmente» a fin de encontrar satisfacción y saciar tu sed espiritual? ¿De qué maneras estas áreas horizontales te han decepcionado? ¿Por qué crees que sigues corriendo a los lugares incorrectos para saciar tu sed espiritual aun cuando te decepcionan una y otra vez?
- Mientras piensas en «correr al santuario», ¿cómo podría verse eso específicamente a medida que consideras la Palabra de Dios, la literatura cristiana, la música de adoración, las reuniones de adoración comunitarias, los estudios de grupos pequeños, etc.? Toma un tiempo para considerar y nombrar esas áreas donde puedes encontrar a Dios en el santuario. Ahora, ¿cómo podría verse para ti estar solo y meditar en el Señor y su Palabra? ¿Cómo tu meditación en Él y en su Palabra podría ayudar a refrescarte?
- ¿Por qué el Señor es el único que puede refrescar y saciar verdaderamente tu sed? ¿Qué tipo de práctica o rendición de cuentas puedes establecer en tu vida para recordarte que sólo debes buscar plenitud en Dios, no en otras fuentes horizontales?
- A medida que haces un inventario de tu vida, ¿cómo se verá para ti permanecer dentro de los límites que Dios ha establecido para ti? ¿Cómo puedes permanecer proactivamente donde Dios puede ser encontrado?
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños:
- ¿Por qué crees que es tan fácil no quedar satisfecho con las cosas que tienes, como tus juguetes? Si tuvieras un nuevo juguete ahora, ¿cuánto tiempo crees que tomará antes de que quieras algo aún más nuevo por lo cual emocionarte? ¿Por qué crees que es tan fácil para nosotros aburrirnos rápidamente con las cosas nuevas que tenemos? ¿Qué crees que te satisfará realmente?
- Si nos aburrimos demasiado rápido con cualquier juguete o regalo nuevo que recibamos, ¿qué crees que te quitará el aburrimiento para siempre? ¿Podrán los juguetes, los regalos, las experiencias o cualquier otra cosa en este mundo hacer eso por nosotros? ¿Por qué o por qué no? ¿A qué crees que ese aburrimiento realmente apunta?
- ¿Cómo crees que podemos encontrar verdadero consuelo y felicidad? ¿Qué nunca se irá? ¿Crees que estamos insatisfechos con las cosas de este mundo porque así nos hizo Dios? ¿Qué crees que nos satisfaría si Dios nos hizo para sentirnos decepcionados con lo que el mundo nos entrega? ¿Cómo podemos encontrar satisfacción sólo en Dios (pensemos en cosas prácticas que podemos buscar juntos para encontrar la satisfacción máxima)?
Para niños más grandes:
- ¿Por qué crees que tantos niños de tu edad se aburren tan fácilmente con el mundo que los rodea? ¿Todo es finalmente aburrido e insatisfactorio? ¿Cómo te hace sentir eso?
- Si las personas, los lugares y las cosas de este mundo van a decepcionarnos, desilusionarnos y nunca satisfará aquello por lo que estamos sedientos en la vida, ¿dónde está la esperanza? ¿Qué nos ayudará finalmente a estar satisfechos si nada en este mundo puede hacerlo?
- (Después de volver a leer el Salmo 63 juntos) ¿cómo se verá para ti y para mí quedarse cerca de Dios? ¿Qué crees que significa «meditar en el Señor»? ¿Cómo podemos «saciar nuestra sed» de maneras en que el mundo nunca podrá hacerlo? ¿Cómo podemos ayudarnos mutuamente a correr a Dios en busca de satisfacción en lugar de ir a las cosas de este mundo?
029. Salmo 66: cuenta tus bendiciones
Transcripción
A medida que el salmista recuenta su vida, él lo hace a través de los lentes de la presencia, del poder, de la gracia y de la ayuda de Dios. Me encanta el Salmo 66 porque aborda algo en lo que creo que la mayoría de nosotros no somos muy buenos. Titularía el Salmo 66: «Cuenta tus bendiciones». Mientras presento el Salmo 66, quiero volver a un tema que discutimos cuando vimos el Salmo 42, y es esto: que tú y yo nos hablamos a nosotros mismos todo el tiempo. Nos hablamos a nosotros mismos incluso cuando no somos conscientes de ello. Cuando estás haciendo todas esas tareas sin pensar que haces todos los días (que puedes hacer sin pensar nada más), aún estás pensando, estás teniendo una conversación interna. Y tu conversación interna es profundamente importante. Tu conversación interna es profundamente teológica y, porque lo es, da forma a tu sentido de identidad, da forma a tu significado y propósito, da forma a tu sentido interno de bienestar y da forma a la manera en que vives tu vida. Ahora, nos acercamos más al Salmo 66. Tristemente, para muchos de nosotros, nuestra conversación interna está más marcada por quejas y lamentos. Siempre podemos encontrar cosas por las cuales quejarnos. Y entonces, nos repetimos a nosotros mismos cuán malas son las cosas, cuán mejores pueden ser las cosas, y eso tiene un enorme efecto en nosotros espiritualmente, tiene un enorme efecto en nuestro gozo, tiene un enorme efecto en nuestra desconfianza de Dios y su bondad. Por eso, el Salmo 66 nos aconseja a ser mejores en contar nuestras bendiciones de lo que somos enumerando nuestras quejas.Aclamen con júbilo a Dios, habitantes de toda la tierra; Canten la gloria de su nombre; Hagan gloriosa su alabanza. Digan a Dios: «¡Cuán portentosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder, tus enemigos fingirán que te obedecen. Toda la tierra te adorará, Y cantará alabanzas a ti, Cantará alabanzas a tu nombre». Vengan y vean las obras de Dios, Admirable en sus hechos a favor de los hijos de los hombres. Convirtió el mar en tierra seca; Cruzaron el río a pie; Regocijémonos allí en Él. Él domina con su poder para siempre; Sus ojos velan sobre las naciones; No se enaltezcan los rebeldes. Bendigan, oh pueblos, a nuestro Dios, Y hagan oír la voz de su alabanza. Él es quien nos guarda con vida, Y no permite que nuestros pies resbalen. Porque Tú nos has probado, oh Dios; Nos has refinado como se refina la plata. Nos metiste en la red; Carga pesada pusiste sobre nuestros lomos. Hiciste cabalgar hombres sobre nuestras cabezas; Pasamos por el fuego y por el agua, Pero Tú nos sacaste a un lugar de abundancia. Entraré en tu casa con holocaustos; A ti cumpliré mis votos, Los que pronunciaron mis labios Y habló mi boca cuando yo estaba en angustia. Te ofreceré holocaustos de animales engordados, Con el humo de la ofrenda de carneros; Haré una ofrenda de toros y machos cabríos. Vengan y oigan, todos los que temen a Dios, Y contaré lo que Él ha hecho por mi alma.Amo esto: «quiero hablarte (este es el salmo) de todas las cosas buenas que Dios ha hecho por mí». Decide contar tus bendiciones; busca la presencia de Dios, la gracia de Dios, la bendición de Dios, la ayuda de Dios, la provisión de Dios, la protección de Dios en tu vida. Eso es exactamente lo que hace este salmo. A medida que el salmista recuenta su vida, él lo hace a través de los lentes de la presencia, del poder, de la gracia y de la ayuda de Dios. Agradece incluso por su disciplina. La Biblia dice: «Porque el Señor al que ama, disciplina». Esas dificultades en sus manos son herramientas de gracia. Conversa con otros sobre la manera en que Dios te ha bendecido. Maravíllate de que Él escucha tus oraciones. Maravíllate de que Él nunca te rechaza. Hoy, qué tal si hacemos el compromiso de ser mucho mejores contando nuestras bendiciones de lo que somos enumerando nuestras quejas.
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- ¿Por qué crees que es mucho más fácil quejarte de tu vida en lugar de contar tus bendiciones? Si tuvieras que hacer un inventario sobre tu vida de pensamientos y categorizar las conversaciones interiores que tienes contigo mismo, ¿cuántas etiquetarías como un diálogo contigo mismo positivo y dador de vida? ¿Cuánto de lo que dices honra a Dios o acusa a Dios?
- ¿Cómo puedes redirigir intencionalmente tu diálogo interior de quejarte hacia contar tus bendiciones, buscando la presencia, la gracia, la ayuda, la provisión y la protección de Dios? ¿Por qué es tan importante enfocarse en el carácter de Dios a medida que piensas en su control sobre tu vida?
- Es en esos momentos cuando no te sientes bendecido, que contar tus bendiciones es tan importante. Toma un poco de tiempo ahora mismo para hacer una lista de las bendiciones que Dios te ha dado. Piensa intencionalmente en las personas, circunstancias y experiencias con las que has sido bendecido y luego agradece a Dios por cómo te ha otorgado esas cosas buenas. Considera incluso su disciplina en tu vida como una bendición (¡porque lo es!) y agradécele por sus herramientas de gracia en tu vida. Ahora toma un tiempo y comparte tu lista con tu cónyuge, hijo, familia o amigo cercano, y alégrense juntos por las maneras en que Dios los ha bendecido.
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños:- ¿Podrías decir que estás feliz por tu vida o estás más molesto por las cosas que no salen de la manera que quieres que vayan? ¿Por qué crees que es importante para ti y para mí enfocarnos más en aquello por lo que estamos agradecidos en lugar de en las cosas por las cuales quejarse?
- ¿Cómo te sientes cuando te quejas sobre las cosas? ¿Cómo te sientes cuando estás agradecido sobre las cosas? ¿Cómo crees que otras personas a tu alrededor se sienten cuando te quejas o cuando eres agradecido?
- Hagamos una lista de todas las cosas por las que estás agradecido en tu vida y luego compártelas mutuamente. Luego, oremos y agradezcamos por todas las maneras en las que nos ha bendecido.
- ¿Es más fácil quejarse verbalmente sobre tu vida o estar contentos por ella? En la privacidad de tu propia mente, ¿dirías que tiendes más a la queja o a ser agradecido sobre la manera en que va tu vida?
- ¿Cómo te sientes normalmente cuando tienes un espíritu quejumbroso? ¿Cómo te sientes normalmente cuando tienes un corazón agradecido? ¿Cómo crees que se sienten tus amigos y otras personas a tu alrededor cuando quedas atrapado en un espíritu quejumbroso? ¿Un espíritu agradecido?
- ¿Qué podemos hacer juntos, tú y yo, para enfocarnos más en las cosas por las que estamos agradecidos en la vida? ¿Tal vez podrías compartir una lista con puntos por lo que estás agradecido? Ora ahora mismo y agradécele a Dios por cualquier cosa y por todo lo que puedes pensar en tu vida.
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
030. Salmo 73: la locura espiritual de la envidia
TRANSCRIPCIÓN
Nunca entenderás apropiadamente la bondad, la gracia, la presencia y las promesas de Dios al comparar lo que tú tienes con lo que otros tienen. Bien, uno de mis salmos favoritos es el Salmo 73. Me asombra el contenido de este salmo, la practicidad y cómo habla a nuestras experiencias de maneras que nos resultan familiares. Titularía este salmo: «La locura espiritual de la envidia». Es fácil mirar a nuestro alrededor y llevar una cuenta, y esto es lo que esta canción confronta. Permíteme leer el primer par de versículos del Salmo 73:Ciertamente Dios es bueno para con Israel, Para con los puros de corazón. En cuanto a mí, mis pies estuvieron a punto de tropezar, Casi resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes Al ver la prosperidad de los impíos.Ahora, fíjate en el contraste aquí: Dios es bueno, pero yo estaba perdido en la envidia. Déjame darte una definición de la envidia. La envidia se centra más en lo que otros tienen que en lo que Dios ha provisto para ti misericordiosamente, provocando que quieras lo que ellos tienen y que cuestiones la bondad de Dios. Permíteme decirlo de nuevo: la envidia se centra más en lo que otros tienen que en lo que Dios ha provisto misericordiosamente, provocando que quieras tener lo que ellos tienen y que cuestiones la bondad de Dios. La envidia distorsiona tu visión. Permíteme leer.
Porque no hay dolores en su muerte, Y su cuerpo es robusto. No sufren penalidades como los mortales, Ni son azotados como los demás hombres.</span Por tanto, el orgullo es su collar; El manto de la violencia los cubre. Los ojos se les saltan de gordura; Se desborda su corazón con sus antojos. Se burlan, y con maldad hablan de opresión; Hablan desde su encumbrada posición. Contra el cielo han puesto su boca, Y su lengua se pasea por la tierra. Por eso el pueblo de Dios vuelve a este lugar, Y beben las aguas de la abundancia. Y dicen: «¿Cómo lo sabe Dios? ¿Hay conocimiento en el Altísimo?». (Y continúa).La envidia siempre distorsiona tu visión. Siempre te hace preguntar: «¿Dios es bueno? ¿Tiene favoritos? ¿Realmente se preocupa por mí?». Puesto que la envidia siempre es capaz de encontrar a alguien en tu vida que le esté yendo mejor que a ti; que la esté teniendo más fácil que tú. Y esta es la devastadora pregunta del Salmo 73: «ciertamente en vano he guardado puro mi corazón y lavado mis manos en inocencia». El salmista dice: «¿para esto he obedecido? ¿Por esto es que te he seguido? ¿Por esto he hecho sacrificios? He sido aporreado y a esta gente que se burla de ti le va bien». Nunca entenderás apropiadamente la bondad, la gracia, la presencia y las promesas de Dios al comparar lo que tú tienes con lo que otros tienen. Sólo conduce a un corazón amargado.
Cuando mi corazón se llenó de amargura, Y en mi interior sentía punzadas, Entonces era yo torpe y sin entendimiento; Era como una bestia delante de ti.(Esa es una imagen de enojo en caso de que no te hayas dado cuenta). Entonces, lo que el Salmo 73 hace es decir: sólo puedes hacer una evaluación apropiada cuando miras la vida desde el punto de vista de la eternidad. Desde el punto de vista de la eternidad, la riqueza, el placer y la comodidad de las personas que no conocen al Señor, dice el salmo, son como un sueño. Despiertas en la mañana, ¡se ha evaporado; se ha ido! Quisiera preguntarte: ¿estás mirando mucho a tu alrededor? ¿Estás llevando mucho la cuenta? ¿Eres mejor anunciando lo que no tienes que lo que Dios te ha dado generosamente? ¿Te has permitido dudar de la bondad de Dios? Quizás la envidia es un gran hábito en tu vida. Nunca jamás construirás tu confianza en la bondad de Dios al comparar lo que tienes con lo que otra persona tiene.
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- ¿Qué lugares específicos has estado mirando que han provocado que quieras lo que otro tiene y que te hayas cuestionado la bondad de Dios? Piensa en personas, oportunidades, eventos específicos, beneficios económicos, etc.
- ¿De qué maneras (a medida que has luchado con la envidia) has sido tentado a hacer las preguntas: «¿Dios es bueno? ¿Tiene favoritos? ¿Realmente se preocupa por mí?»? ¿Alguna vez has sido lo suficientemente honesto con Dios como para decirle: «¿para esto es que he obedecido? ¿Por esta razón te he seguido? ¿Por esto he hecho estos sacrificios?»? ¿Por qué crees que preguntas como estas inevitablemente nos llevan a un corazón amargado?
- Por el poder de su Espíritu, ¿cómo cambiar tu corazón intencionalmente hacia la bondad y la gracia de Dios puede ayudar a sanar las áreas amargadas de tu corazón debido a la envidia? ¿Qué pasos prácticos puedes dar para romper el hábito de la envidia en tu corazón y vida?
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños:
- ¿Qué crees que significa ser envidioso? ¿Por qué la envidia es algo tan horrible? ¿Cómo la envidia puede llevarnos a creer que Dios no es realmente bueno?
- ¿Cuándo fue la última vez que tuviste envidia? ¿Puedes contarme un poco sobre cómo te sentiste en ese momento al sentir envidia? ¿Cómo crees que sería sentir envidia de otros todo el tiempo? ¿En qué tipo de personas nos convertiría?
- ¿Cómo podemos tú y yo trabajar juntos para ayudarnos a no sentir envidia de otros o de otras situaciones, sino que al contrario, seamos agradecidos por cómo Dios nos ha bendecido misericordiosamente de la manera en que lo ha hecho?
Para niños más grandes:
- ¿Has escuchado la vieja frase: «la comparación es la ladrona de toda alegría»? ¿Por qué crees que podría ser cierto? ¿Por qué envidiar a otras personas o circunstancias en las vidas de otras personas es algo tan venenoso para nosotros personalmente?
- Cuéntame sobre un momento reciente en el que realmente luchaste con la envidia. ¿Cuáles fueron las circunstancias? ¿Quiénes estuvieron involucrados? ¿Cuál(es) fue(ron) el(los) sentimiento(s) que tuviste? ¿Cómo crees que se vería tu vida si sintieras envidia de otros todo el tiempo? ¿En qué tipo de persona crees que la envidia te convertiría con el tiempo?
- ¿Por qué la envidia es algo que afecta directamente nuestra visión de la bondad de Dios? ¿Cómo la envidia puede distorsionar nuestra visión de Dios mismo?
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
031. Salmo 74: cómo orar
TRANSCRIPCIÓN
Es un llamado de Dios: «ven a mí; recuérdame el celo por mi nombre; recuérdame mis promesas; recuérdame que me gozo cuando se hace mi voluntad». Cuando presenté la serie sobre los Salmos, una de las cosas que dije fue que los Salmos nos dan un manual de oración (los Salmos te enseñan cómo orar) y el Salmo 74 es uno de esos salmos. Puedes aprender mucho sobre cómo orar a partir del Salmo 74. De hecho, en el Salmo 74, hay un punto particular que el salmista quiere enfatizar sobre la oración. Y me gustaría hacer esta pregunta: cuando vas a Dios en oración, ¿a qué apelas? ¿Le pides a Dios que se acuerde de las cosas buenas que Él te ha prometido? ¿Le pides que recuerde a qué se ha comprometido? En la oración de Asaf del Salmo 74, él apela a Dios basándose en tres cosas. Permíteme leerte algunos de los versículos de este salmo.Acuérdate de esto, Señor: que el enemigo ha blasfemado, Y que un pueblo insensato ha despreciado tu nombre. No entregues a las fieras el alma de tu tórtola; No olvides para siempre la vida de tus afligidos.</span Mira el pacto, Señor, Porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de moradas de violencia. No vuelva avergonzado el oprimido; Alaben tu nombre el afligido y el necesitado. Levántate, oh Dios, defiende tu causa; Acuérdate de cómo el necio te injuria todo el día. No te olvides del vocerío de tus adversarios, Del tumulto de los que se levantan contra ti, que sube continuamente.Ahora bien, podrías escuchar estos versículos y decir: «Paul, ¿qué rayos nos acabas de leer?». Bien, lo que el salmista está haciendo es recurrir a Dios en oración, basándose en tres cosas. Primero, apela a la preocupación de Dios por el honor de su propio nombre: «haz esto por el bien de tu nombre». En segundo lugar, él apela al celo de Dios por las promesas del pacto que Él ha hecho. Y en tercer lugar, apela al deseo de Dios para hacer su voluntad. Su gloria, sus promesas, su voluntad. Cuando vamos a Dios en oración, no vamos basándonos en lo que merecemos, no nos basamos en el registro de nuestra obediencia, sino en su celo por su propia gloria, en su fidelidad a sus propias promesas y en su deseo de que su voluntad se haga en la tierra como en el cielo. Ahora, ¿el Salmo 74 te recuerda algo? Creo que el Salmo 74 es en realidad lo que Jesús tenía en mente cuando dijo: «oren de esta manera: “Padre nuestro que estás en los cielos [...]» (¿qué sigue?), «[...] santificado sea tu nombre. Venga tu Reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo”». Esa es casi una cita de los versículos 18 al 21 del Salmo 74. Es un llamado de Dios: «ven a mí; recuérdame el celo por mi nombre; recuérdame mis promesas; recuérdame que me gozo cuando se hace mi voluntad». Dios tiene celo por su propia gloria. Él encuentra gozo en el cumplimiento de sus promesas. Y se sienta en el trono del cielo para que su voluntad, su santa y perfecta voluntad, se haga finalmente y en última instancia, aquí mismo, en la tierra, como en el cielo. Puedes ir a Dios en oración con confianza, no por tu justicia, no por tu historial, no porque merezcas algo de lo que te da, sino que por su gloria, sus promesas y su voluntad. Traes estas cosas frente a Él y dile: «¿no te gustaría que tu gloria se vea, que tus promesas se cumplan, que se haga tu voluntad?». Eso es la oración.
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- Cuando te acercas a Dios en oración, ¿cómo sueles comenzar? ¿A qué apelas? ¿Le pides que se acuerde del bien que te ha prometido? ¿Le pides que recuerde a qué se ha comprometido al comunicarse con nosotros en la Escritura? Si no, ¿qué te ha detenido de orar de esa manera (olvido, ignorancia, enojo, tristeza, frustración, etc.)?
- ¿Por qué es tan importante ir a Dios en oración con frecuencia cada día? ¿Por qué acercarse a Dios en oración no se trata de cuán geniales hayamos sido últimamente (y por lo tanto, dignos de acudir a Él), sino que realmente sobre cuán grande y glorioso es Él?
- ¿De qué manera puedes ir a Dios ahora mismo, sabiendo que Él te dice: «recuérdame el celo por mi nombre; recuérdame mis promesas; recuérdame que me gozo cuando se hace mi voluntad»? ¿Cómo esa cosmovisión bíblica cambia la manera en que oras? ¿Qué tipo de cosas específicas puedes orar a Dios con el marco de este pensamiento en general: en la tierra como en el cielo?
- ¿Cómo cambia la manera en que piensas sobre la oración saber que ir a Dios se trata realmente de Él (su gloria, voluntad y bondad)? Pídele a Dios que se manifieste su gloria en tu vida ahora mismo. Pídele que sus promesas se cumplan en tu corazón, tu familia, tu trabajo y tus relaciones. Pídele que su voluntad se haga en tu vida en este preciso momento.
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños:
- ¿Qué piensas sobre Dios cuando le oras? ¿Qué es lo que más oras cuando le hablamos a Dios juntos? ¿Cuando oras solo?
- Dios nos ha dado algunas ideas sobre cómo orar cuando nos acercamos a Él, y es sobre quién es Él en lugar de quiénes somos nosotros… ¿Por qué crees que esa es la manera en que la Biblia nos llama a procesar las cosas cuando pensamos en la oración? Si se trata de Él y no de ti ni de mí, ¿por qué crees que somos llamados a orar en primera instancia? ¿Dios necesita que le recordemos quién es Él y lo que nos ha prometido en la Biblia?
- ¿Qué crees que es la gloria? ¿Por qué Dios tiene pasión por su propia gloria? ¿Cómo podemos tú y yo traer gloria a Dios a través de nuestras vidas por medio de algo tan sencillo como la oración. Hagamos una lista de todas las cosas maravillosas que amamos sobre Dios y alabémoslo por medio de la oración a medida que revisamos esa lista juntos, dándole la gloria que Él merece.
Para niños más grandes:
- ¿Cuál crees que es el propósito de la oración? ¿Qué es lo que más oras cuando hablas con Dios? ¿Por qué es tan importante ser una persona de oración?
- Dios nos ha dado algunas pautas sobre cómo debemos orar, y se trata de Él, no de nosotros. ¿Por qué crees que es así?
- En la Escritura, Dios nos pide recordarle su celo por su propio nombre. Él nos pide recordarle sus promesas. Él nos pide recordarle que tiene gozo cuando se hace su voluntad. ¿Realmente Dios necesita que les recordemos esas cosas? ¿Por qué crees que Él nos pide recordarle esas cosas?
- ¿Qué es su gloria y por qué crees que Dios parece estar tan enfocado en su propia gloria? ¿Cómo tú y yo podemos traer gloria a Dios a través de nuestras vidas mediante algo tan simple como la oración? ¿Cómo podemos hacer un hábito (y mantenernos rindiéndonos cuentas mutuamente) de seguir orando para que la gloria de Dios aumente en nuestras vidas?
032. Salmo 75: que la justicia se manifieste
TRANSCRIPCIÓN
El Salmo 75 es poderoso no porque hable sobre Dios, sino porque vuelve a decir lo que Dios dijo sobre su justicia. Vamos a ver el Salmo 75. Titularé al Salmo 75: «Que la justicia se manifieste». Es triste y difícil, pero cierto, que la injusticia es una de las dificultades ineludibles de la vida en este mundo caído. Tuvimos esta experiencia en nuestra familia: mi hija regresaba caminando a casa desde el trabajo y un hombre ebrio sin licencia se abalanzó sobre la vereda y la aplastó contra la pared. Sufrió heridas muy muy graves. De hecho, pensamos que podríamos perderla. Fue una injusticia horrible. Esta persona no tenía que haber estado detrás del volante de ese auto y, en cierto modo, alteró la vida de nuestra hija para siempre. Luella, mi esposa, me dice que cuando cuento esta historia no la concluyo nunca. Nicole está muy bien, pero fue un tiempo oscuro y difícil para nuestra familia. Tal vez eres víctima de la injusticia racial. Quizás ha habido injusticia en tu familia como violencia física o abuso sexual. Es probable que hayas enfrentado injusticia en tu carrera o en tu trabajo. Posiblemente, has vivido el rechazo religioso o la persecución. Y ante todas estas experiencias, es tentador mirar alrededor y concluir que no hay justicia en este mundo. Bien, el Salmo 75 está en la Biblia para abordar esta clase de momentos desanimantes y desalentadores. Y el Salmo 75 es poderoso —es realmente importante decir esto— no porque hable sobre Dios, sino porque vuelve a decir lo que Dios dijo sobre su justicia. Permíteme leértelo. Cuando Yo escoja el tiempo oportuno, Seré Yo quien juzgará con equidad. Tiemblan la tierra y todos sus moradores, Pero Yo sostengo sus columnas. Dije a los orgullosos: «no se jacten»; Y a los impíos: «no alcen la frente; No levanten en alto su frente; No hablen con orgullo insolente». Dios está diciendo: «¿acaso no entiendes que existe Uno que está sentado en el trono del universo que, debido a que es perfectamente santo todo el tiempo y en todo sentido, es el juez perfectamente justo?». Y Dios dice: «tienes que confiar en mis tiempos. En el momento que yo designé, juzgaré con equidad». ¿Qué significa eso? «Juzgaré con sabiduría e imparcialidad divinas». Y la advertencia de Dios a las personas que no lo aman, que no lo siguen y que no lo obedecen es: «no sean orgullosos». Eso es lo que «no alcen la frente» significa, porque viene el día del juicio. Ahora, este es el llamado del Salmo 75: espera pacientemente el tiempo perfecto en el que el juez perfectamente sabio ejercerá su juicio. En maneras que no lo entendemos, la justicia de Dios ya está en marcha y el mundo avanza hacia ese momento cuando la injusticia será vencida para siempre. Por lo tanto, el Salmo 75 le habla a esos momentos en los que estamos desalentados y desanimados, para decirnos que hay un juez que escucha, hay un juez que entiende, hay un juez al que le importa y su justicia está en marcha. El mal no ganará; el mal no es definitivo; la injusticia no durará para siempre porque Dios es bueno; Dios es sabio; Dios es santo y Él derrotará a la injusticia. Y viviremos en un lugar donde la rectitud, la paz y la justicia reinarán por siempre jamás. Ahora, no sé tú, pero yo ¡necesito escuchar esa buena noticia!Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- ¿De qué maneras has experimentado injusticia en tu vida o conoces a alguien que la haya experimentado? ¿Cómo has procesado esa injusticia en el pasado y qué tipo de emociones has experimentado como resultado? ¿Por qué crees que la injusticia es tan desalentadora y desanimante para nosotros? ¿Por qué crees que como seres humanos valoramos tanto la justicia?
- ¿Es difícil para ti creer genuinamente que hay alguien sentado en el trono del universo que es un juez perfectamente justo? Mientras vuelves a leer el Salmo 75, ¿cómo eso cambia tu perspectiva de alguna manera? ¿Cómo saber que Dios juzgará perfectamente en sabiduría e imparcialidad te ayuda a tener esperanza allí donde en algún momento pudiste haberte sentido desesperanzado en tu anhelo de justicia en este mundo?
- ¿Por qué confiar en el tiempo de Dios para traer justicia te resulta difícil? ¿Cómo esperar pacientemente por su justicia puede ser algo que nos cambie para mejor? ¿Por qué la demora de la justicia no es lo mismo que la denegación de justicia, y cómo esa verdad podría traerte esperanza?
- Dios escucha, le importa y entiende exactamente por lo que estás pasando. Al saber eso (junto con la certeza de que Dios vencerá un día el mal), ¿cómo puede estar Dios llamándote a renovar tu esperanza en Él en este momento mientras esperas por Aquel que es bueno, sabio y santo?
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños:- ¿Cómo te sientes cuando te ocurre algo que piensas que no es justo? ¿Por qué crees que es tan difícil no enfadarse cuando las cosas no son justas? ¿Quién establece las reglas sobre lo que es justo y lo que no? ¿Cómo podemos confiar en esa persona que establece las reglas? ¿Es animante saber que Dios es quien decide finalmente lo que es correcto e incorrecto, justo e injusto, bueno y malo?
- Cuando una persona hace algo incorrecto y no sufren consecuencias por sus actos, ¿cómo te hace sentir? Aun cuando eso podría ocurrir de vez en cuando en la vida, Dios nos está llamando a confiar en Él incluso cuando no entendamos por qué alguien no sufre las consecuencias que merece… ¿cómo te hace sentir eso? ¿Cómo te hace sentir respecto a Dios? ¿Por qué crees que podemos confiar en Dios aun cuando algunas cosas no tienen sentido para nosotros?
- ¿Dios es bueno? ¿Te cuida? ¿Te ama? ¿Es perfecto? ¿Crees que podemos confiar en Dios aun cuando las cosas no tienen sentido para nosotros? ¿Por qué? ¿Cómo podemos ayudarnos mutuamente a confiar en Dios en su justicia perfecta aun cuando ciertas cosas no tengan sentido para nosotros ahora mismo?
- ¿Cómo respondes normalmente cuando algunas cosas no son justas? ¿Qué ocurre en tu corazón cuando las personas no tienen lo que tú crees que merecen por sus malas e incluso perversas acciones? ¿Quién decide finalmente lo que es correcto o incorrecto en esta casa? ¿En este estado/región? ¿En este país? ¿En este mundo? ¿En este universo? ¿Por qué es importante conocer el carácter de Aquel que finalmente decide lo que es correcto e incorrecto?
- Si Dios es bueno, preocupado, amoroso, amable y perfecto, ¿no tendría sentido confiar en Él cuando no sabemos por qué las cosas ocurren de tal manera aquí en el mundo? ¿Por qué es tan difícil confiar en Él entonces? ¿En qué estamos dependiendo cuando desconfiamos del tiempo de Dios para la justicia y por qué eso podría ser tan peligroso?
- ¿La justicia demorada es lo mismo que la justicia denegada? Si la línea de tiempo de Dios es infinitamente más larga que la nuestra, y Él promete que se impartirá justicia contra la maldad, ¿cómo podemos tener esperanza en sus tiempos cuando la vida es confusa? ¿Cómo podemos ayudarnos mutuamente a confiar en Dios en su justicia perfecta incluso cuando ciertas cosas no tengan sentido para nosotros ahora mismo?
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
033. Salmo 78: cuéntales secretos a tus hijos
TRANSCRIPCIÓN
¿Qué podría ser más importante en toda la vida que la formación de un alma humana, que ser la herramienta de Dios para la formación del corazón de un ser humano real, verdadero, vivo y que respira? Eso es la crianza. Bien, el Salmo 78 me recuerda lo que me gusta de los Salmos. Simplemente me gusta el amplio rango de temas de la vida real. He dicho esto muchas veces: creo que los Salmos están en la Biblia para mantenernos honestos acerca de las dificultades de la fe y de todas las maneras distintas en las que nuestras vidas deben ser formadas por la fe en Dios. Bien, uno va dando saltos por los Salmos y, de repente, llega al Salmo 78, que aborda la crianza. ¿Quién lo habría pensado? Y entonces, el Salmo 78 nos plantea la pregunta: «¿cuál es la esencia, cuál es el epicentro del trabajo de la crianza?». Le he dicho a muchos padres y también lo he dicho muchas veces en las conferencias de crianza: ¿qué podría ser más importante en toda la vida que la formación de un alma humana, que ser la herramienta de Dios para la formación del corazón de un ser humano real, verdadero, vivo y que respira? Eso es la crianza. Es mucho más profundo que ejercer tu poder para que tus hijos obedezcan. Es más que lograr que terminen la escuela para que consigan un buen trabajo, compren una buena casa y encuentren una buena persona para casarse. Es más que enseñarles a tus hijos un conjunto de comportamientos que les ayudarán a ser socialmente aceptables. Es más que clases de música y habilidades atléticas. El Salmo 78 realmente llega al corazón de lo que se trata esta tarea de la crianza. Permíteme leer algunos versículos aquí:Escucha, pueblo mío, mi enseñanza; Inclinen ustedes su oído a las palabras de mi boca. En parábolas abriré mi boca; Hablaré enigmas de la antigüedad, Que hemos oído y conocido, Y que nuestros padres nos han contado. No lo ocultaremos a sus hijos, Sino que contaremos a la generación venidera las alabanzas del Señor, Su poder y las maravillas que hizo.Se podría titular el Salmo 78: «cuéntales secretos a tus hijos». Pero ¿qué secretos? Este salmo dice: «este es el gran secreto: es el gran secreto santo de la existencia de Dios, del carácter de Dios y su trabajo por sus hijos. Cuéntales a tus hijos de su poder; cuéntales a tus hijos de su gloria; cuéntales a tus hijos de su bondad y gracia». De esto se trata este salmo. Verás, has sido puesto en la tierra como padre no sólo para asegurarte de que tus hijos tengan una buena educación y entiendan cómo ser corteses en público. Estás aquí para presentarles a tus hijos el supremo hecho de los hechos de la existencia humana. Es la existencia, el carácter y el plan de Dios. Sin este hecho, no existe otro hecho en la vida humana que pueda ser evaluado y comprendido apropiadamente. Es como ser un contador. Si fueras un contador y dejaras una cifra fuera de la columna, nunca obtendrás la respuesta correcta al final. Y si dejas a Dios fuera de la comprensión humana, de la ecuación humana, de tu evaluación de vida, nunca obtendrás la respuesta correcta. No importa qué terminen haciendo tus hijos, si son filósofos o plomeros, sus vidas nunca serán lo que fueron diseñadas para ser sin el conocimiento del carácter, de la existencia y del plan de Dios. Y por lo tanto, padres, ese es su trabajo. Su trabajo es buscar cada oportunidad para presentarles a sus hijos este hecho de hechos. Ahora, Dios te ha ayudado. Porque su trabajo puede ser visto en todas partes, debido a que Él ha incrustado la revelación de su existencia en su creación. Me encanta decirlo de esta manera: «no te puedes levantar en la mañana sin toparte con Dios. Porque la salida del sol, el poder de una tormenta, las incansables alas de un colibrí, la marcha pesada de un elefante, la magnificencia de las montañas, la caída de esas hermosas hojas multicolores, todo apunta a la existencia, al carácter y al plan de Dios». Si existe una cosa en la vida que tus hijos necesitan, es que el misterio de la existencia de Dios les sea revelado, no sólo una vez, ¡sino que cada día de sus vidas!
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- En el pasado, ¿cuál ha sido tu principal enfoque en la crianza? Si pudieras resumir tu estilo y propósito en la crianza, ¿cuál dirías que sería su esencia? ¿De qué manera tu estilo de crianza ha sido un reflejo de tus propios anhelos, necesidades y deseos? ¿Cuál dirías que ha sido el objetivo general de la crianza de tus hijos hasta ahora (no des una respuesta «correcta» aquí; más bien, da una respuesta honesta con base en cómo se ve tu crianza diaria)?
- ¿Cómo se podría ver para ti cambiar tu crianza de un enfoque circunstancial y de comportamiento al «gran secreto» de la crianza con un enfoque en Dios? ¿Qué tipo de conversaciones puedes iniciar con tus hijos que podría ayudarlos a vivir en la existencia, el carácter, el poder, la gloria, la bondad, la gracia y la obra de Dios en el mundo? Toma un momento para escribir una o dos ideas de un tema para iniciar una conversación con cada uno de los atributos de Dios como tema y luego planifica intencionadamente una forma de comenzar con tus hijos para interactuar con ellos. No tengas miedo de hacer prueba y error con estas conversaciones… sólo porque una conversación podría no ir en la dirección que quisieras, no abandones la idea de abordar ese tema de nuevo desde una perspectiva o punto de vista diferente.
- ¿De qué manera puedes deliberadamente entrelazar historias o temas de discusión en las conversaciones con tus hijos que ilustren cómo Dios te ha ayudado en tu necesidad? ¿De qué maneras puedes develar intencionalmente la belleza del Evangelio a tus hijos al mostrarles cómo Dios te ha cambiado y está continuamente cambiándote? ¿De qué maneras necesitas cambiar actualmente y ceder el paso al poder del Espíritu de Dios a fin de ser un ejemplo vivo y que respira de la obra del Señor en tu vida? ¿Cómo ese cambio podría ser un catalizador para el crecimiento y el desarrollo de los corazones y mentes de tus hijos?
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños:- ¿Cuáles son algunas cosas que tú y yo podemos aprender sobre Dios a medida que miramos y estudiamos la naturaleza (cosas como los atardeceres, los árboles, los animales, las estrellas, las flores, los océanos, la formación de las nubes, etc.)? ¿Cómo Dios nos muestra su existencia a través de la naturaleza? ¿Su poder? ¿Su creatividad? ¿Su amor?
- Cuando piensas en tu propia vida, ¿puedes darme un ejemplo de cómo Dios te ayudó y te mostró que Él estaba ahí para ti? ¿Puedes pensar en un momento cuando sabías que Dios era poderoso? Cuéntame de un momento cuando supiste que Dios te amaba… ¿qué estaba ocurriendo en ese tiempo en tu vida cuando supiste que el amor de Dios era verdadero?
- ¿Cómo sabemos que algo como la gracia de Dios (favor inmerecido hacia ti) existe en el mundo? ¿Puedes pensar en cualquier ejemplo específico de tu vida o de algo que pudiste haber visto en la vida de otra persona que muestre la gracia de Dios?
- ¿De qué maneras has visto a Dios obrando en mi vida de una manera que muestre su bondad? ¿Su poder? ¿Su gracia? ¿Qué sería una cosa que podría cambiar de mi vida que te ayudaría a ver que Dios realmente está obrando en mí?
- ¿Qué considerarías que ha sido mi principal enfoque contigo en tu crianza hasta ahora? ¿De qué manera eso ha sido bueno para ti? ¿De qué manera mi enfoque ha sido difícil para ti? ¿Cuál crees que debería ser la cosa más importante que te enfatice mientras creces?
- ¿Qué dirías si te dijera que quiero cambiar el enfoque principal de mi crianza hacia Dios y su carácter? ¿Existe una manera en que podamos seguir hablando sobre Dios, su poder, su bondad, su gracia y su obra en el mundo que sea más interesante para ti? Tengo un par de ideas, pero ¿podrías compartir algunas ideas que se te ocurran sobre cómo hacer eso?
- ¿De qué maneras has visto a Dios obrando en mi vida de una manera que muestre su bondad? ¿Su poder? ¿Su gracia? ¿Qué sería una cosa que podría cambiar de mi vida que te ayudaría a ver que Dios realmente está obrando en mí? ¿Cómo el cambio en mi vida podría afectar tu visión de Dios y su poder? ¿Por qué crees que el Evangelio es la única fuente verdadera para darnos un cambio perdurable?
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
034. Salmo 80: un clamor por la gracia restauradora
TRANSCRIPCIÓN
Estamos en necesidad de no sólo gracia perdonadora, gracia adoptiva y gracia reconciliadora; estamos en profunda necesidad de gracia transformadora. Una de las cosas que me encanta de los Salmos es que si tú lees los Salmos buscando la gracia de Dios, descubrirás cada aspecto, cada función de la gracia de Dios. Están todos ahí en los Salmos, es realmente bastante asombroso. Y el Salmo 80 se enfoca en la gracia de la restauración. Una de las imágenes verbales más provocativas que Dios usa para describir su gracia es la palabra «restauración». Nosotros vivimos un tiempo al frente de una hermosa casa que estaba siendo restaurada. Y me encantaba mirar el proceso; me tuvo fascinado por meses. Esta casa, que una vez fue imponente, estaba derrumbada y necesita cuidados. Mientras observaba este proceso por meses, me di cuenta de que existe una gran diferencia entre una casa que está siendo remodelada y una casa que está siendo restaurada. Cuando remodelas una casa, pones paneles baratos sobre paredes agrietadas; intentas hacer una reparación rápida del cableado y de la plomería. Tu objetivo es hacer que la casa sea habitable. Eso no es restauración. Un restaurador despejará la casa hasta su nivel más profundo de dificultad y la reconstruirá hasta que vuelva a la condición en la que estaba cuando fue construida por primera vez. Observamos que levantaban la casa con soportes y después pusieron nuevos cimientos. Fue una locura verlo porque esos cimientos necesitaban ser restaurados. Dios no está interesado en remodelarte. Su objetivo no es hacer que seas habitable. Su objetivo es restaurarte a la condición que Él diseñó para ti cuando Él creó a las personas y las puso en este lugar al que llamamos tierra. El Salmo 80 es un clamor por la gracia restauradora de Dios. Hay un estribillo en el versículo 3; en el versículo 7, y en el versículo 19:Restáuranos, oh Dios, Y haz resplandecer tu rostro sobre nosotros, y seremos salvos. Oh Dios de los ejércitos, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro sobre nosotros, y seremos salvos. Oh Señor, Dios de los ejércitos, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro sobre nosotros y seremos salvos.El triste hecho es que el pecado nos deja no sólo necesitados de perdón, porque el pecado nos deja dañados. Y existe una manera en la que ese daño alcanza cada parte de nuestro ser. Y por lo tanto, estamos en necesidad de no sólo gracia perdonadora, gracia adoptiva, gracia reconciliadora y gracia justificadora; estamos en profunda necesidad de gracia transformadora. Cuando nuestras vidas son rotas por el pecado, es maravilloso que Dios no sólo actúe en justa condenación; es algo maravilloso que no se conforme con remodelarnos. No, Dios nos restaura. Ahora, sabes si una casa será restaurada o condenada por el tamaño de las herramientas que hay en frente. Si hay una bola de demolición al frente, no van a restaurarla; la van a demoler. ¿Acaso no es maravilloso que Dios nunca use bolas de demolición de condenación contra sus hijos, sino que las herramientas más finas de restauración? Es una hermosa imagen de su gracia. Aun cuando no te importe estar destrozado, aun si estás dispuesto a vivir en tu deplorable condición, la buena noticia es que el Restaurador Divino ha entrado a la casa y le preocupas. Y va a andar de habitación en habitación hasta que la casa, que eres tú, haya sido por completo renovada de nuevo y así viva por toda la eternidad en la gloria de esa perfecta restauración.
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- ¿Cuáles son algunas de las diferencias distintivas entre la restauración y la remodelación? ¿De qué maneras has intentado «remodelar» tu vida en el pasado? ¿Cómo ha funcionado esa remodelación para ti? ¿Qué reveló el proceso de «remodelación» sobre tu vida y tu necesidad de mucho más que sólo remodelar? ¿Cómo te ayudó a ver tu necesidad de verdadero cambio (restauración)?
- ¿Por qué Dios es un Dios de restauración y no de remodelación? ¿Qué tipo de trabajo profundo ha estado haciendo Dios en tu vida para mostrarte que Él está dispuesto a hacer el trabajo difícil de restaurarte? Vuelve a leer el estribillo en el Salmo 80:3, 7, 19. ¿Quién está haciendo la obra en estos estribillos? ¿Por qué es tan importante entender quién está haciendo la obra de restauración y quién no lo está haciendo? ¿De qué maneras puedes agradecer que la obra de Dios en tu vida sea una de restauración y no de remodelación?
- ¿Cómo se vería que Dios pasara de habitación en habitación en la casa de tu vida y restaurara cada parte a medida que avanza? Si la restauración final ocurrirá en la gloria de la eternidad, ¿por qué importa que su restauración continua en tu vida esté ocurriendo aquí y ahora antes de que nuestra casa vaya al cielo? ¿Por qué la gracia transformadora es tan importante para nuestras vidas ahora?
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños:- ¿Por qué crees que es importante reparar algo bien y de la mejor manera que pueda en lugar de hacerlo rápidamente sin prestar mucha atención? ¿Qué le pasaría a un juguete roto si no pusiera real atención a la forma en que lo reparo? ¿Por qué sería malo reparar mal un juguete?
- ¿Crees que somos más importantes para Dios que los juguetes u otras cosas rotas? Puesto que estamos rotos por el pecado, ¿crees que Dios quiere repararnos rápidamente sin prestar atención o Él quiere repararnos de la mejor manera que pueda a fin de ser restaurados de la manera que Dios quiere? ¿Por qué crees que Dios se preocupa por nosotros tanto que escoge restaurarnos de la mejor manera?
- ¿Por qué crees que el buen trabajo y de alta calidad toma más tiempo que el trabajo barato y de mala calidad? ¿Cuál crees que es la diferencia entre remodelar y restaurar una casa? ¿Cuál crees que toma más tiempo: remodelar o restaurar? ¿Por qué?
- La Biblia habla sobre Dios haciendo el buen trabajo de restaurar a su pueblo. ¿Por qué crees que la Escritura usa esa metáfora? ¿Qué crees que causó el daño en primera instancia para que necesitáramos ser restaurados? ¿Cuál crees que es el objetivo de Dios al restaurar a su pueblo? ¿Cómo podría sentirse ese proceso de restauración a medida que lo experimentamos? Si el Restaurador (Dios) es bueno y amoroso, ¿por qué siempre podemos confiar en el proceso de restauración aun cuando podría ser doloroso?
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
035. Salmo 82: un clamor por la justicia de Dios
TRANSCRIPCIÓN
Ahora piensa en esto: ¿acaso no es maravilloso que quien está sentado en el trono del universo es un Dios que es mi defensa, que es mi provisión, que es mi protección? El Salmo 82 vuelve al tema de la justicia de Dios. Y, si consideramos que en el Salmo 80 escuchamos a Dios hablar y prometer su justicia, el Salmo 82 es un clamor para que venga la justicia de Dios. Y en ese clamor está la ingeniosa definición de lo que en realidad es la justicia. Permíteme leértelo:Dios ocupa su lugar en su congregación; Él juzga en medio de los jueces. ¿Hasta cuándo juzgarán ustedes injustamente Y favorecerán a los impíos? Defiendan al débil y al huérfano; Hagan justicia al afligido y al menesteroso. Rescaten al débil y al necesitado; Líbrenlos de la mano de los impíos.Ahora bien, hay un contraste aquí entre los injustos jueces humanos a quienes no les importan los débiles, a quienes no les importan los que son huérfanos de padres, a quienes no les importan los necesitados, a quienes sólo se cuidan a sí mismos, y la perfecta y compasiva justicia del Señor. Y existen tres categorías de personas que necesitan esta justicia. Primero, los débiles son aquellos que son incapaces de defenderse a sí mismos, a su propia causa. Los necesitados son aquellos que no pueden proveer para sí mismos. Y los huérfanos son aquellos que no tienen protección parental. Y por lo tanto, piensa sobre esto. Los débiles necesitan defensa, los necesitados necesitan provisión y los huérfanos necesitan protección. Y en esas tres palabras, obtienes una definición de lo que hace la justicia: la justicia defiende, la justicia provee y la justicia protege. Ahora piensa en esto: ¿acaso no es maravilloso que quien está sentado en el trono del universo es un Dios que es mi defensa, que es mi provisión, que es mi protección? Y puedo correr a Él, sabiendo que le preocupa mi causa. Él se preocupa por mi debilidad. A Él le importa mi necesidad. Él se preocupa de mi soledad y mi marginación. ¡A Él le importa, a Él le importa, a Él le importa! El Salmo 82 se mueve entre este lamento del quebranto de la justicia humana y la confianza en la justicia del Señor. Dios, en su soberano poder y gloria, es el único que puede garantizar mi defensa. Él es el único que puede garantizar mi provisión. Él es el único que puede garantizar mi protección. Pero pienso que existen un par de lugares a los que tenemos que ir con esto. Si entiendes la justicia de Dios, entonces entiendes por qué Jesús tuvo que venir. Porque Dios, en justicia, va a corregir los males del pecado —la manera en la que el pecado nos debilita, nos hace necesitados y huérfanos—. Y Jesús murió para que podamos ser adoptados en la familia suprema y tengamos el cuidado paternal del gran y supremo Juez perfecto. Un clamor por justicia es un clamor por Jesús. Pero existe otro lugar adónde este Salmo nos lleva. Si Dios cuida de los débiles, si Dios cuida a los necesitados, si Dios cuida a los huérfanos, ¿no deberíamos hacerlo nosotros también? Quizás necesitamos entender que Dios, aquí mismo, ahora, hace su justicia invisible visible al enviar personas de justicia para llevar justicia a quienes necesitan justicia. ¿Dónde están los débiles en tu vida? ¿Dónde están los necesitados en tu vida? ¿Dónde están los huérfanos? ¿Estás dispuesto a ser la herramienta de la justicia de Dios?
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- Mientras te tomas un momento para reflexionar en tu vida, ¿en qué áreas dirías que eres débil, necesitado y/o huérfano? ¿De qué manera has sido incapaz de defenderte a ti mismo? ¿De qué maneras no has podido proveer para ti mismo? ¿En qué áreas te has sentido vulnerable sin protección? ¿Alguna vez has considerado ser una persona que necesita la justicia perfecta y compasiva del Señor? ¿Por qué sí o por qué no?
- ¿De qué maneras has sentido la libertad de correr al Señor, sabiendo que Él se preocupa por tu causa, por tu debilidad, por tu necesidad y tu marginación? ¿Qué ha evitado que corras a Dios en el pasado? ¿Qué te impide que corras a Él ahora? A medida que piensas sobre tu futuro, ¿qué podría potencialmente interponerse en tu camino de correr a Él en tu momento de necesidad, debilidad, soledad o deseo por ayuda?
- Mientras piensas en la defensa, en la provisión y en la protección de Dios, ¿por qué es tan importante su garantía de esas cosas? En otras palabras, ¿qué hace que la garantía de Dios sea tan significativa? ¿Cómo podemos confiar en esa garantía? ¿Por qué un clamor por justicia esencialmente es un clamor por Jesús?
- ¿Cómo puedes ser una representación física de la defensa, de la provisión y de la protección de Dios en este mundo? ¿Adónde podría estar llamándote Dios a ser esa representación visible de Él en tu círculo de influencia? Toma un momento ahora y ora. Pídele a Dios que te ayude a ver dónde puedes cuidar de los débiles, de los necesitados y de los huérfanos. Y si actualmente tienes dudas sobre ello, pídele a Dios que te ayude a estar dispuesto a ser su herramienta de justicia donde sea que te haya puesto.
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños:
- ¿Puedes recordar un momento en el que hayas sido tratado injustamente en el pasado… quizás mientras hayas estado jugando con alguien o en la escuela o en un juego, etc.? ¿Cómo te sentiste cuando te trataron de manera injusta? ¿Deseaste que alguien más (como un adulto) hubiera estado ahí para intervenir y defenderte cuando sucedió?
- Cuando somos incapaces de cuidarnos, de defendernos o de protegernos a nosotros mismos, ¿qué crees que necesitamos en esos momentos difíciles? ¿Crees que los adultos también se encuentran a sí mismos en necesidad de defensa, cuidado o protección? ¿Quién crees que puede ayudarlos en esos momentos?
- ¿Cómo crees que Dios nos provee cuando estamos en necesidad (si eres un niño o un adulto)? ¿Cuál es la mejor y más grande manera en la que Él ha provisto para nosotros? ¿Por qué estar en necesidad de Dios es algo bueno y no algo malo?
- Si Dios provee para nosotros, ¿de qué manera podemos bendecir a otros a nuestro alrededor de una manera que muestre su amor y cuidado por ellos también?
Para niños más grandes:
- Piensa en un momento cuando un amigo, un profesor, un miembro de la familia o incluso yo te tratamos injustamente. ¿Cuáles son algunos de tus pensamientos y sentimientos cuando eso ocurrió? ¿Alguna vez sentiste que querías que alguien te defendiera en esa situación cuando no podías defenderte a ti mismo?
- ¿Algunas veces piensas que soy una persona que necesita que alguien me defienda cuando no me están tratando justamente en este mundo? ¿Por qué sí o por qué no?
- ¿Cuáles son algunas maneras tangibles en las que Dios provee para nosotros cuando estamos en necesidad? Finalmente, ¿cuál es la manera más grande en la que Dios ha provisto para nosotros en nuestra necesidad? Culturalmente, ¿por qué crees que estar en necesidad a menudo es visto como algo malo? Espiritualmente hablando, ¿por qué estar en necesidad es algo bueno y no algo malo?
- Si Dios provee para nosotros, ¿cómo podemos bendecir a otras personas a nuestro alrededor de una manera que muestre su amor y cuidado por ellos también? ¿Cómo nuestro cuidado por otros en este mundo puede ser una representación física de Jesús a ellos? Juntos, hagamos una lluvia de ideas de algunas maneras en las que podemos hacer eso para otros e ideemos un plan para cuidar de aquellos que vemos que están en necesidad.
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
036. Salmo 84: el mejor tipo de anhelo
TRANSCRIPCIÓN
Tal vez estás frustrado y, quizás, desanimado, preguntándote de qué se trata tu vida porque estás bebiendo de un pozo que no tiene agua en él. Estás comiendo pan que nunca te saciará. Bien, mi título para el Salmo 84 es «anhelo». Si pudieras quitar las capas de tu corazón y mirar dentro de él, ¿cuál diría yo que es el mayor anhelo de tu corazón? Si pudieras pedirle a Dios absolutamente cualquier cosa —ahora, sé honesto— ¿qué sería? ¿Qué cosa en tu vida te ha dejado insatisfecho? Cuando miras atrás en la semana y dices: «esa fue una semana terrible», ¿por qué dirías eso? ¿O cuando miras atrás en un día y dices: «¡ese fue un gran día!», ¿por qué dirías eso? Si pudieras pedirle a Dios que cambie cualquier cosa en tu vida, ¿qué sería? No creo que pensemos mucho en esto, pero existe un camino en el que la dirección de tu vida, de tus deseos, de tus pensamientos, de tus palabras, de tus acciones, de tus decisiones, siempre están moldeados por el anhelo de tu corazón, porque la Biblia dice que vivimos desde el corazón. He dicho esto antes, pero si tomas todos los versículos de la Biblia que hablan del corazón —unos 900— verás que el corazón es el núcleo causal de tu persona; el corazón es el volante. Por lo tanto, lo que captura tu corazón, entonces, dará forma a tu vida; tu vida está formada por el anhelo.¡Cuán preciosas son tus moradas, Oh Señor de los ejércitos! Anhela mi alma, y aun desea con ansias los atrios del Señor; Mi corazón y mi carne cantan con gozo al Dios vivo. Aun el gorrión ha hallado casa, Y la golondrina nido para sí donde poner sus polluelos:</span ¡Tus altares, oh Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío! ¡Cuán bienaventurados son los que moran en tu casa! Continuamente te alaban.No existe mejor anhelo que el que se expresa en este salmo. De nuevo, no creo que en lo cotidiano pensemos mucho sobre esto, pero existe un hambre que Dios ha puesto en el corazón de cada ser humano que sólo Él puede saciar. Y lo que erróneamente hacemos es tratar de satisfacer esa hambre con la aceptación humana; intentamos satisfacer esa hambre con cosas materiales; intentamos satisfacer esa hambre con éxito, poder, control, sexo y dinero. Y el hecho del asunto es que esas cosas creadas de la tierra nunca saciarán el anhelo de tu corazón. Por lo tanto, el salmista dice: «hay un anhelo dentro de mí que sólo será satisfecho cuando esté en tu presencia». Eso es lo que Él quiere decir con estar en «tus atrios»; sólo será satisfecho por ti. Tal vez estás frustrado y, quizás, desanimado, preguntándote de qué se trata tu vida porque estás bebiendo de un pozo que no tiene agua en él. Estás comiendo pan que nunca te saciará. Estás buscando ser llenado por cosas que no pueden llenarte. Bien, el Salmo 84 está en la Biblia para confrontar eso. El versículo 5 dice: «¡cuán bienaventurado es el hombre cuyo poder está en ti —me encanta esto—, en cuyo corazón están los caminos a Sión!». Sión es Jerusalén; ahí es donde estaba el templo, y tener un corazón en los caminos a Sión significa que mi corazón siempre me lleva a Dios, mi corazón siempre corre hacia Dios. ¿Ese es tu corazón? ¿Tienes un corazón que finalmente ha entendido que mi anhelo nunca será satisfecho por ninguna cosa, sino por Dios y por eso mi corazón corre hacia Él? Cada día corro a Él. Él es el pan que satisface; Él es el agua que sacia mi sed. Él es el regalo que finalmente satisface. Ese anhelo en tu corazón es un anhelo por Él.
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- ¿Cuál dirías que es el mayor anhelo de tu corazón? Si pudieras pedirle a Dios absolutamente cualquier cosa, ¿qué sería? Si pudieras pedirle a Dios que cambie cualquier cosa en tu vida, ¿qué sería? ¿Cómo este tipo de preguntas revela el anhelo de tu corazón? ¿Qué ha capturado tu corazón?
- ¿En qué lugares has intentado satisfacer personalmente el hambre de tu corazón con cualquier otra cosa que no sea Dios (cosas materiales, aceptación humana, éxito, poder, control, sexo, dinero, etc.)? ¿De qué maneras has encontrado cualquiera o todas estas cosas insatisfactorias? ¿De qué maneras estás frustrado y desanimado porque esas otras vías no están satisfaciendo tu hambre? ¿Por qué todas estas cosas, que no son Dios, te van a decepcionar?
- ¿De qué maneras prácticas puedes cambiar de perspectiva en las vías insatisfactorias que buscas hacia los «caminos a Sión»? ¿De qué maneras específicas puedes orar y clamar a Dios para que sea tu satisfacción cuando eres tentado a correr a otro lugar?
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños:
- Cuando comes demasiado de tu comida favorita y estás realmente lleno, podrías pensar que nunca podrás comer otra vez… pero incluso si estuvieras lo más satisfecho que jamás hayas estado, aún necesitarías comer de nuevo. ¡Quizás incluso más tarde en ese día! ¿Por qué es cierto?
- ¿Alguna vez has pensado: «si tan sólo obtuviera ese juguete, nunca querré otro juguete por el resto de mi vida»? Bien, si conseguiste ese juguete, ¿quisiste otro juguete de nuevo? ¿Por qué crees que pasa eso?
- ¿Por qué las cosas como la buena comida y los juguetes divertidos siempre nos van a dejar queriendo más (esto se llama «insatisfacción»)? ¿Por qué crees que los seres humanos están hechos para buscar lo que les satisface? ¿Crees que existe algo que pueda satisfacernos?
- ¿Por qué Dios nos creó sólo para estar satisfechos en Él? ¿Cómo se ve para nosotros correr a Dios para obtener satisfacción? ¿Cómo puedo ayudarte a correr a Dios cuando eres tentado a ir a otros lugares para encontrar satisfacción?
Para niños más grandes:
- ¿Qué te hace decir: «¡hoy es un gran día!» o «¡hoy es un pésimo día!»? Si pudieras pedirle a Dios que cambie cualquier cosa de tu vida, ¿qué sería? ¿Cómo la respuesta a esa pregunta revela lo que anhelas en lo profundo de tu corazón? ¿Crees que si obtuvieras lo que quieres (y Dios cambiara aquello que quieres que cambiara), te satisfaría verdaderamente? ¿Por qué sí o por qué no?
- ¿Por qué crees que los seres humanos siempre tienen que tener más de algo para sentirse satisfechos? Si tuvieras más de lo que quieres ahora, ¿crees que nunca querrás nada nunca más? ¿Qué crees que hay en el centro de lo que las personas dicen que anhelan?
- Si estás frustrado o desanimado por algo ahora, ¿qué podría haber al centro de tu frustración? ¿Crees que Dios te ha diseñado para estar insatisfecho con las cosas creadas? ¿Por qué? ¿Cómo podemos tú y yo ayudarnos mutuamente a buscar la única fuente verdadera de satisfacción (Dios mismo) cuando somos tentados a buscar en otros lugares?
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
037. Salmo 86: nadie como Tú
TRANSCRIPCIÓN
El salmista dice aquí: «corro a Ti porque, francamente, simplemente no hay nadie como Tú. Nadie es grande como Tú. Nadie es misericordioso como Tú. Nadie es amoroso como Tú. ¡Eres el Gran incomparable!». Bueno, el gran, y ahora fallecido músico, Prince, escribió una famosa e inquietantemente hermosa canción, que Sinéad O’Connor la convirtió en un gran hit llamado, Nothing Compares 2 U [Nada se compara a ti]. Ese debería ser el título para el Salmo 86, porque el Salmo 86 se trata de la incomparable e infinita grandeza de Dios ante la cual, literalmente, no existe nada en el cielo, no existe nada en la tierra que pueda siquiera acercarse a compararse con el majestuoso esplendor, la gloriosa gloria, la perfecta santidad, el ilimitado amor, la inagotable sabiduría y la inextinguible gracia del Señor. No hay nada como el Señor. Permíteme leer una porción más larga de lo que normalmente leo en estos estudios.Inclina, oh Señor, tu oído y respóndeme, Porque estoy afligido y necesitado. Guarda mi alma, pues soy piadoso; Tú eres mi Dios; salva a tu siervo que en ti confía. Ten piedad de mí, oh Señor, Porque a ti clamo todo el día. Alegra el alma de tu siervo, Porque a ti, oh Señor, elevo mi alma. Pues Tú, Señor, eres bueno y perdonador, Abundante en misericordia para con todos los que te invocan. Escucha, oh Señor, mi oración, Y atiende a la voz de mis súplicas. En el día de la angustia te invocaré, Porque Tú me responderás. No hay nadie como Tú entre los dioses, oh Señor, Ni hay obras como las tuyas. Todas las naciones que Tú has hecho vendrán y adorarán delante de ti, Señor, Y glorificarán tu nombre. Porque Tú eres grande y haces maravillas; Solo Tú eres Dios. Enséñame, oh Señor, tu camino; Andaré en tu verdad; Unifica mi corazón para que tema tu nombre. Te daré gracias, Señor mi Dios, con todo mi corazón, Y glorificaré tu nombre para siempre. Porque grande es tu misericordia para conmigo, Y has librado mi alma de las profundidades del Seol.El salmista dice aquí: «corro a Ti porque, francamente, simplemente no hay nadie como Tú. Nadie es grande como Tú. Nadie es misericordioso como Tú. Nadie es amoroso como Tú. Nadie puede hacer lo que Tú puedes hacer. ¡Eres el Gran incomparable!». No existe nadie que pueda satisfacer cada una de tus necesidades. No existe nadie que pueda resolver tu más grande problema. No existe nadie que pueda sanar tus heridas ni devolverte tus fuerzas. No existe nadie cuyos mandamientos sean siempre correctos y los mejores para ti. No existe nadie que nunca te quite los ojos de encima. No existe nadie que pueda llevar contigo, por ti, tu carga más pesada. No existe nadie que haga todas estas cosas todo el tiempo y que nunca falle, sino el Señor. Y el salmista dice al final: «[...] unifica mi corazón para que tema tu nombre». No quiere decir terror; eso te alejaría de Dios. Se refiere al asombro que haría que corrieras a Él, a que pongas tu confianza en Él, a que rindas tu vida a su voluntad. ¿La gloria de Dios provoca que quieras unir tu corazón a Él, que pongas tu confianza en Él, que creas que su voluntad por ti es siempre correcta todo el tiempo, que nadie puede hacer por ti, en ti, y por medio de ti, lo que Él es capaz de hacer? Cuando leo el Salmo 86, como que tengo ese tono en mi mente que dice: nothing compares to you. Por gracia, has sido unido al Grandioso. Nada se compara a Él. Y porque has sido unido a Él, tienes esperanza incluso cuando estás confundido, incluso cuando eres débil tienes esperanza porque Él es Grandioso.
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- ¿Dónde has sido tentado a ir en tu necesidad en lugar de correr a Dios? Aparte de Él, ¿adónde has ido a resolver tus problemas? ¿Sanar tus heridas? ¿Entregar tus cargas? ¿Cumplir tus deseos? ¿De qué maneras esos otros lugares te han dejado frustrado y finalmente insatisfecho?
- ¿Por qué Dios es totalmente único en comparación con cualquier otra cosa en este universo? ¿Cómo te hace sentir saber que puedes correr a este único Dios en cualquier y toda situación?
- ¿De qué manera tu vida ha carecido de asombro ante Dios? ¿De qué maneras estar en asombro de Dios puede hacerte correr a Él? ¿Poner tu confianza en Él? ¿Rendir tu vida a su voluntad?
- Toma un tiempo para meditar en la gloria de Dios y pídele que te ayude a anhelarlo a Él. Pídele que te dé un deseo por unir tu corazón a Él, poner tu confianza en Él, creer que su voluntad para ti siempre es correcta y confiar en que Él puede obrar en y por medio de ti para transformarte más y más a la imagen de su Hijo.
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños:
- ¿Qué es lo más importante para ti? ¿Qué es lo que más te emociona cada día? ¿Qué es lo que más esperas para esta semana? ¿Este mes? ¿Este año? Ahora, ¿por qué la Biblia diría que Dios es mejor que todas esas cosas que acabas de mencionar? ¿De qué manera puede Dios ser mejor que las cosas que acabas de decir?
- ¿Adónde crees que tú y yo tenemos el hábito de correr a fin de encontrar esperanza cada día? ¿Cómo podemos cambiar nuestra manera de pensar y sentir para encontrar esperanza en Dios en lugar de en esas otras cosas? Hagamos una pausa y oremos ahora mismo; pidámosle a Dios que nos ayude a correr a Él para encontrar esperanza y satisfacción cuando seamos tentados a ir a otro lugar.
Para niños más grandes:
- ¿Qué es lo más importante para ti? ¿Qué te emociona más cada día? ¿Qué es lo que más esperas para esta semana? ¿Este mes? ¿Este año? Ahora, ¿por qué la Biblia diría que Dios es mejor que todas esas cosas que acabas de mencionar? ¿De qué manera Dios puede ser mejor que las cosas que acabas de decir? ¿Crees que es sólo una exageración o crees que es realmente cierto que Dios es mejor? ¿Por qué crees que es tan difícil para nosotros vivir como si Dios fuera mejor que esas otras cosas buenas que enumeraste?
- ¿De qué manera podemos rendirnos cuentas mutuamente de creer y vivir de una manera que trate a Dios como si fuera realmente mejor que cualquier cosa buena que podríamos imaginar en este mundo? ¿Por qué Jesús es Aquel que hace posible para nosotros experimentar la «superioridad» de Dios?
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
038. Salmo 90: el contraste final
TRANSCRIPCIÓN
Esta es la manera más escandalosa y asombrosa de identificarte a ti mismo. «“YO SOY el que SOY”. YO SOY ahora lo que siempre he sido y lo que siempre seré, porque francamente, YO SOY perfecto». Bien, mi título para el Salmo 90 es: «el contraste final». Hay un contraste muy humillante en el Salmo 90 entre la eternidad de Dios y nuestro humilde y débil viaje de más o menos setenta años en esta tierra. Me recuerda cuando Dios llamó a Moisés para ir a Egipto a confrontar al faraón a fin de liberar al pueblo de Dios de la esclavitud. Y Moisés dijo: «¿quién debo decir que me ha enviado?». Y Dios dijo: «di, “YO SOY EL QUE SOY”». Y Moisés dijo: «pero ¿qué nombre debo usar?». Y Dios dijo: «diles que “YO SOY” te envió». Es decir, qué cosa tan asombrosa de decir. Ninguno de nosotros jamás podría tomar el nombre «YO SOY». Podríamos tomar el nombre «yo fui» o «yo espero ser» o «yo debí haber sido» o «yo nunca seré», pero esta es la manera más escandalosa y asombrosa de identificarte a ti mismo. «“YO SOY el que SOY”. YO SOY ahora lo que siempre he sido y lo que siempre seré, porque francamente, YO SOY perfecto». Simplemente, una afirmación increíble. Bien, esa afirmación está aquí en el Salmo 90. Sabes, siempre, todos nosotros, tenemos momentos donde sólo nos cansamos del constante cambio en nuestras vidas. Hablo con padres sobre esto todo el tiempo, justo cuando logras alcanzar la etapa en la que están tus hijos, avanzan a otra etapa; siempre sientes como que estuvieras poniéndote al día. Por lo tanto, cuando hablamos sobre la eternidad de Dios, no sólo hablamos del hecho de que Él perdura para siempre, sino de que Él es el mismo por siempre. Nunca nada cambia en Él. Permíteme leerte algunos versículos aquí del Salmo 90:Señor, Tú has sido un refugio para nosotros De generación en generación. Antes que los montes fueran engendrados, Y nacieran la tierra y el mundo, Desde la eternidad y hasta la eternidad, Tú eres Dios. Haces que el hombre vuelva a ser polvo, Y dices: «vuelvan, hijos de los hombres». Porque mil años ante tus ojos Son como el día de ayer que ya pasó, Y como una vigilia de la noche. Tú los has barrido como un torrente, son como un sueño; Son como la hierba que por la mañana reverdece; Por la mañana florece y reverdece; Al atardecer se marchita y se seca. Porque hemos sido consumidos con tu ira, Y por tu furor hemos sido conturbados. Has puesto nuestras iniquidades delante de ti, Nuestros pecados secretos a la luz de tu presencia. Porque por tu furor han declinado todos nuestros días; Acabamos nuestros años como un suspiro.Qué contraste. Aquí está este Dios que siempre fue, que ahora es y que siempre será. Y nosotros andamos tropezando durante setenta años en esta vida de fatigas y problemas. Escucha lo que dice en los siguientes versículos:
Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría. [...] Alégranos conforme a los días que nos afligiste, Y a los años en que vimos adversidad.Eso es un idioma extraño. Las dos cosas que necesitas hacer si aceptas la brevedad de tu vida: invierte bien tus días; tienes una cantidad limitada de días, y sé agradecido por tu vida, incluso en los momentos problemáticos, porque hay un Dios, el Eterno, que está contigo en este momento y si tú eres su hijo, Él estará contigo siempre.
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- ¿Por qué te reconforta saber que Dios es perfecto y el mismo desde la eternidad hasta la eternidad? ¿Por qué es una buena noticia que Dios nunca cambie? ¿Cómo sería para ti vivir día a día confiando en que Dios siempre es el mismo y siempre perfecto?
- ¿Cómo te sientes al considerar seriamente el hecho de que tus días son limitados y cortos? ¿Cómo te impacta el contraste entre la eternidad de Dios y tus limitaciones? ¿De qué manera podría animarte a correr hacia Dios sabiendo que Él es el YO SOY el que SOY?
- ¿De qué formas piensas que estás actualmente invirtiendo bien tus días? ¿De qué maneras estás tratando posiblemente mal tus días o sin mucha reflexión? Al saber que tus días son limitados, ¿cómo podrías enfrentar tus días con más intencionalidad a partir de ahora? ¿Cómo podrías invertir tu tiempo en lugar de sólo desperdiciarlo?
- ¿Cómo se manifiesta la gratitud actualmente en tu vida? ¿De qué manera podrías cultivar una actitud de agradecimiento que actualmente no tienes? Aún en tiempos de dificultad, ¿por qué es tan importante contar tus bendiciones?
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños:
- Si Dios siempre es el mismo y es más grande que la cosa más grande que jamás puedas imaginar… y en comparación a Él, nosotros siempre estamos cambiando y somos diminutos, ¿por qué es tan importante que Dios quiera tener una relación con nosotros? ¿Por qué crees que es importante recordarnos a nosotros mismos cuán grande, grandioso y perfecto es Dios siempre, sin importar qué?
- ¿Cómo crees que se ve vivir una gran vida? ¿Cómo podría verse vivir una vida desperdiciada o sin valor? ¿Por qué crees que Dios quiere que apreciemos el tiempo que tenemos juntos como familia? ¿Por qué crees que Dios quiere que apreciemos el tiempo que tenemos con nuestra familia de la iglesia? ¿Cómo podemos darle propósito a nuestro tiempo?
Para niños más grandes:
- ¿Por qué crees que es tan importante que Dios sea eterno y nosotros no? ¿Cómo te sientes cuando una nueva persona llega a tu vida y comienza a actuar como si estuvieran a cargo de tus amigos, compañeros, equipos de deportes, etc.? ¿Sientes que aún no se ha ganado el derecho a ser respetado porque es alguien nuevo? Ahora, si Dios ha existido por toda la eternidad, ¿acaso no somos siempre la persona nueva en comparación a Él? ¿Cómo esto te hace apreciar el amor y la paciencia de Dios hacia nosotros?
- ¿Por qué podría ser increíblemente importante ser agradecido, incluso en momentos difíciles? ¿Qué comunica el agradecimiento a otros y (más importante) a Dios? ¿Por qué debe ser reconfortante para ti y para mí que Dios siempre esté con nosotros, incluso cuando la vida es difícil y aparentemente imposible de sobrellevar?
039. Salmo 91: patria segura
TRANSCRIPCIÓN
Dios nunca promete librar a sus hijos de los problemas, pero prometió ejercer su poder infinito para preservar a sus hijos en los problemas. Tengo muy buenos recuerdos de la infancia del Salmo 91. Titularía este salmo: «patria segura». La razón por la que tengo estos recuerdos es porque, antes de que nos fuéramos a cualquier viaje familiar, mi padre leía el Salmo 91. Él lo llamaba «el salmo del viajero» (aunque es mucho más que eso). Vivimos en un mundo roto donde existen peligros y la seguridad es un problema. Vivo en Center City, Filadelfia. Vivo en el borde de ChinaTown y vivimos en un edificio seguro. Eso significa que no puedes simplemente entrar al edificio. Al lado de cada puerta hay una pantalla que tiene tecnología de reconocimiento facial. Por lo tanto, si no reconoce tu rostro, no te abre la puerta. Si eso no funciona, hay un teclado y cada residente tiene su propio código personal. Si el código no funciona, entonces hay un directorio, puedes buscar en él y, usando el teclado, puedas llamar a alguien y pueden bajar y abrirte la puerta. No sé si captaste lo que estoy diciendo, pero un edificio seguro implica que personas han trabajado para hacer difícil que entres en ese edificio, y esa es una imagen del mundo en el que vivimos. El Salmo 91 trata completamente de seguridad.El que habita al amparo del Altísimo Morará a la sombra del Omnipotente. Diré yo al Señor: «Refugio mío y fortaleza mía, Mi Dios, en quien confío». Porque Él te libra del lazo del cazador Y de la pestilencia mortal. Con sus plumas te cubre, Y bajo sus alas hallas refugio; Escudo y baluarte es su fidelidad. No temerás el terror de la noche, Ni la flecha que vuela de día, Ni la pestilencia que anda en tinieblas, Ni la destrucción que hace estragos en medio del día. Aunque caigan mil a tu lado Y diez mil a tu diestra, A ti no se acercará. Con tus ojos mirarás Y verás la paga de los impíos. Porque has puesto al Señor, que es mi refugio, Al Altísimo, por tu habitación.Dios es el único siempre presente, siempre fiel, infalible e invencible sistema de seguridad. Permíteme decirlo de nuevo: Dios es el único siempre presente, siempre vigilante, infalible e invencible sistema de seguridad. No existe seguridad como la seguridad que te brinda tu Señor. Como dije antes, vivimos en un mundo roto. Este mundo no funciona como Dios lo dispuso y, por eso, existen peligros allá afuera. Ahora, quiero ayudarte a entender el Salmo 91. ¿Es una promesa de que nunca enfrentarás pruebas, dificultades o peligros en tu vida? No, no lo es. Dios, por razón de nuestro propio bien y para su gloria, entre el «ya» de tu conversión y el «todavía no» de nuestro regreso a casa, ha decidido colocarnos en un mundo que está roto. Dios nunca ha prometido librar a sus hijos de los problemas, pero prometió ejercer su infinito poder para preservar a sus hijos en los problemas. Eso no significa que vaya a mantenerte alejado de los problemas, sino que Él saldrá a tu encuentro en medio de los problemas. No existe nada como su gracia sustentadora. Él te da fuerza en esos momentos. Él te da sabiduría en esos momentos. Él cumple sus promesas hechas a ti en esos momentos. Por lo tanto, ¿cuál es la ventaja de esto? Como dice este salmo: «no tenemos que temer por lo que vendrá porque el Señor está con nosotros, y Él protege y guarda a los suyos». La seguridad del Salmo 91 se trata de la gracia sustentadora, liberadora y protectora de Dios.
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- ¿Cuál es tu primera reacción cuando escuchas que Dios es tu seguridad? ¿Cómo te hace sentir eso a la luz de tus experiencias previas en la vida? ¿Por qué llamar a Dios el único «siempre presente, siempre fiel, infalible e invencible sistema de seguridad» se siente contradictorio con tus circunstancias previas de la vida? ¿O por qué llamar a Dios de esta manera podría traerte una paz y un consuelo abrumadores en su lugar? ¿Por qué no existe seguridad como la que te provee el Señor?
- Puesto que vivimos en un mundo caído, ¿cuáles son algunos peligros específicos que existen y te hacen preguntarte sobre la seguridad amorosa de Dios? Toma un momento para escribir un par de ellas. Ahora haz una pausa y ora honestamente con Dios, admite que confiar en Él de cara a esos peligros que escribiste es algo increíblemente difícil. Ahora, pídele que te dé la gracia para confiar en Él en medio de esos peligros específicos.
- ¿Por qué puede resultar un poco chocante saber que Dios nunca promete librar a sus hijos de los problemas? ¿Por qué también puede ser reconfortante saber que, en su poder infinito, Dios saldrá a tu encuentro en medio de los problemas? ¿Cómo esta verdad te muestra el tipo de énfasis que Dios pone en una relación contigo?
- ¿Por qué no tenemos que tener miedo de que venga? ¿Por qué la presencia de Dios en los problemas es más importante que nos libre de ellos?
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños:
- Cuando atraviesas un momento difícil, ¿es reconfortante saber que yo estaré ahí para ti cuando las cosas sean difíciles? ¿Crees que siempre puedo protegerte de cualquier cosa mala o dañina? ¿Puede Dios? Si es así, ¿por qué crees que Él igual permite que nos ocurran cosas difíciles?
- ¿Cuál es el problema del mundo? ¿Cuál es el problema con cada ser humano? ¿Cómo crees que esa «maldad» impacta en el mundo y en otras personas a nuestro alrededor?
- ¿De qué manera, como hijos de Dios, podemos aprender a confiar en Él incluso cuando ocurren cosas difíciles o malas en este mundo y en nosotros? ¿Dios promete dejarnos o abandonarnos alguna vez? Oremos entonces para que podamos crecer en amor y confianza en Él más y más cada día, incluso cuando los tiempos sean difíciles y confusos de entender para nosotros.
Para niños más grandes:
- Si Dios es siempre presente, siempre fiel, infalible y nunca será derrotado, ¿por qué ocurren tantas cosas malas en este mundo y en nuestras vidas? ¿Crees que el mundo actualmente funciona tal como Dios dispuso que funcione? Si no es así, ¿qué significa eso para nosotros? ¿Crees que Dios promete que nunca enfrentaremos pruebas, dificultades o peligros en nuestras vidas?
- ¿De qué manera como cristianos aprendemos a confiar en Dios incluso cuando ocurren cosas malas o difíciles en este mundo y a nosotros? ¿Dios promete que alguna vez nos dejará o abandonará? ¿Por qué no tenemos que temer a lo que venga en nuestro camino? ¿Por qué la presencia de Dios en medio de los problemas es más importante que Dios nos libere de los problemas?
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries. Usado con permiso.
040. Salmo 93: el Reino del Rey
TRANSCRIPCIÓN
Me encanta el hecho de que la Biblia sea tan clara al decir que nosotros no sólo adoramos y servimos a un Salvador, sino que servimos y adoramos a un Rey que está reinando y gobernando. Bien, continuamos nuestro estudio de los salmos con el Salmo 93. En un mundo que parece enloquecer, huyendo de lo que Dios dice que es bueno, correcto y de lo que debe ser normal, ¿dónde encuentras esperanza y descanso para tu corazón? Cuando el pecado parece tener demasiado poder sobre ti, ¿adónde vas? Cuando tus problemas personales y relacionales te abruman, ¿qué calma tu corazón? Bien, me encanta decir que el Salmo 93 está en la Biblia porque Dios te ama, y Él sabe cómo es la vida en este mundo caído y quiere que sepas que tu vida no está fuera de control. Sí, está fuera de tu control, pero nada de lo que enfrentes está fuera de su control universal, inquebrantable y eterno. Titularía el Salmo 93: «El Reino del Rey». Permíteme leerlo:El Señor reina, vestido está de majestad; El Señor se ha vestido y ceñido de poder; Ciertamente el mundo está bien afirmado, será inconmovible. Desde la antigüedad está establecido tu trono; Tú eres desde la eternidad. Los torrentes han alzado, oh Señor, Los torrentes han alzado su voz; Los torrentes alzan sus batientes olas. Más que el fragor de muchas aguas, Más que las poderosas olas del mar, Es poderoso el Señor en las alturas. Tus testimonios son muy fidedignos; La santidad conviene a tu casa, Eternamente, oh Señor.Fíjate en la lógica al comienzo de este salmo. Porque «El Señor reina, vestido está de majestad; el Señor se ha vestido y ceñido de poder; ciertamente el mundo está bien afirmado [...]». Esto significa que el mundo es estable; podría no verse estable para nosotros, pero es estable gracias a que Aquel de asombrosa gloria, asombroso poder y asombrosa santidad está sentado en trono del universo y reina todo el tiempo y en todas partes. Ahora, esto no significa que no enfrentarás cosas difíciles. No significa que la vida no te confundirá. Pero sí significa que tu vida sólo irá y sólo terminará donde Dios decida que vaya. Tu presente y futuro no están en manos humanas, sino en manos del Rey de reyes. Me encanta el hecho de que la Biblia sea tan clara al decir que nosotros no sólo adoramos y servimos a un Salvador —alabado sea Dios por su salvación— sino que servimos y adoramos a un Rey que está reinando y gobernando. Y creo que si somos honestos, mucho de nuestro temor y mucha de nuestra ansiedad se debe a que vivimos olvidando a Dios. Y cuando vivimos olvidando a Dios, lo que haces es que te echas los problemas del mundo a tus hombros, y esto nunca funciona. No fuimos creados para vivir independientemente; no fuimos creados para afrontar la vida por nuestra cuenta. Es por eso que necesitamos tanto las palabras de este salmo. Sería realmente útil que leas el Salmo 93 cada mañana; es un salmo corto. «El Señor reina». Esa no es una pregunta; es una declaración. «Vestido está de majestad»; es otra declaración. Se ha «ceñido de poder; ciertamente el mundo está bien afirmado, será inconmovible. Desde la antigüedad está establecido tu trono; Tú eres desde la eternidad». Y luego habla sobre los torrentes de agua, pero dice, el Señor es «más [poderoso] que las poderosas olas del mar». «Tus testimonios son muy fidedignos; [tu] santidad conviene a tu casa». Eso es hermoso, es como decir: «¡tu trono está decorado con santidad, oh Señor, por la eternidad!». Levantémonos cada mañana y recordemos el gobierno y el reinado santo del Rey de reyes.
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- ¿De qué maneras has presenciado la inestabilidad del mundo? ¿Qué tipo de cosas difíciles estás enfrentando actualmente? ¿En qué aspectos de la vida te sientes confundido en estos momentos? Sin embargo, cuando lees que el Señor reina, ¿cómo te hace sentir saber que Él es estable a pesar de lo que puedas presenciar y experimentar en este mundo?
- ¿Por qué hay consuelo al saber que tu vida no está en manos humanas, sino en manos del Rey de reyes? ¿Cuáles son algunos de los temores y ansiedades que tienes debido a que has olvidado quién es Dios? ¿Qué tipo de problemas te has llevado a los hombros al vivir «olvidando a Dios»?
- ¿Por qué crees que Dios te creó para vivir en dependencia de Él en lugar de ser independiente por tu cuenta? ¿Cómo una supuesta vida de «independencia» de Dios realmente es sólo una vida de esclavitud en lugar de libertad? ¿Por qué una vida de dependencia de Dios es la mejor manera de vivir?
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños:
- ¿Por qué crees que es importante para nosotros confiar en Dios incluso cuando todo parece fuera de control, descabellado y nos pasan cosas malas? ¿Quién crees que está siempre a cargo de todo, todo el tiempo? Incluso cuando todo es un desorden, ¿Dios aún está en control? ¿Van a ocurrir cosas difíciles en nuestras vidas? ¿Podemos seguir confiando en Dios aun cuando ocurran cosas difíciles? ¿Por qué?
- ¿Cuáles son algunas de las cosas que temes que te dificultan confiar en Dios? Compártelas conmigo y yo compartiré contigo algunas de las cosas a las que yo temo que me dificultan a mí confiar en Dios. Ahora oremos el uno por el otro y pidámosle a Dios que nos ayude a confiar en Él incluso cuando la vida sea difícil y confusa… podemos siempre confiar en que Él está en total control de todo y nos ama sin importar lo que pase.
Para niños más grandes:
- ¿Cuáles son algunas de las cosas en tu vida que te dan miedo o te producen ansiedad? ¿Qué cosas de tu vida son difíciles o confusas en este momento? Compártelas conmigo, y me encantaría compartir contigo también algunas de las cosas difíciles y confusas que me tientan a temer y a ponerme ansioso.
- ¿Por qué algunas de nuestras ansiedades y temores podrían estar conectadas con olvidar quién es Dios y de qué es capaz? Cuando olvidamos a Dios, ¿cómo esto pone más cargas y problemas en nuestros hombros? ¿Cómo podemos ayudarnos mutuamente a no vivir de esa manera y en lugar de ello confiar en quién es Dios y en lo que es capaz de hacer en nuestras vidas? Oremos el uno por el otro sobre eso ahora mismo.
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
041. Salmo 101: verdadera adoración
TRANSCRIPCIÓN
Esto es lo más convincente de este salmo: es bastante posible adorar a Dios el domingo, pero entre domingos tener una vida formada por la adoración a algo más. Existe algo que es muy muy importante comprender sobre la naturaleza de los seres humanos, la manera en que funcionan, por qué hacen las cosas que hacen, la naturaleza de la vida humana, las cosas que forman nuestras opciones, decisiones, acciones, relaciones. Y por lo tanto, esto es, es importante comprender que la función más básica y esencial de un ser humano es la adoración. Todos, incluso las personas más irreligiosas, adoran. Como seres humanos, la adoración es primero nuestra identidad antes que sea siquiera nuestra actividad. Fuimos diseñados, constituidos, creados por Dios, para ser adoradores. En realidad, puedes argumentar que lo único que divide a los seres humanos es a qué, o a quién, adoramos: adoración en el sentido de que siempre hay algo que reclama nuestro corazón, que nos motiva y que nos dirige. Siempre estamos viviendo para algo. Como el gran teólogo, Bob Dylan, dijo una vez: «You gotta serve somebody [tienes que servir a alguien]». Muy muy cierto. Para el cristiano, la vida está moldeada por la adoración a Dios. Así que es importante preguntar: «¿cómo se ve la adoración a Dios?». Y es por eso que el Salmo 101 está en la Biblia; trata de la verdadera adoración a Dios. Permíteme leer:La misericordia y la justicia cantaré; A ti, oh Señor, cantaré alabanzas. Prestaré atención al camino de integridad. ¿Cuándo vendrás, Señor, a mí? En la integridad de mi corazón andaré dentro de mi casa. No pondré cosa indigna delante de mis ojos; Aborrezco la obra de los que se desvían; No se aferrará a mí. El corazón perverso se alejará de mí; No conoceré maldad.Lo que el Salmo 101 hace es darnos dos aspectos significativos de la adoración a Dios. Primero, hay una adoración vertical, capturada por estas palabras: «la misericordia y la justicia cantaré; a ti, oh Señor, cantaré alabanzas». Eso es lo que normalmente pensamos de la adoración. Es la sintonización formal y consciente de nuestros corazones hacia Dios en asombro, adoración y alabanza. Y es algo que debemos hacer, no sólo una vez a la semana cuando nos reunimos para adorar, sino que es algo que debemos hacer todos los días: adoración vertical, intencional y consciente a Dios. No obstante, la adoración no es sólo eso, y de esta manera este salmo es muy útil. Existe una segunda forma vital de adoración: no sólo adoración vertical, sino que adoración horizontal. ¿Qué quiero decir con eso? Aquí es donde, como un acto de adoración, rendimos todo en nuestras vidas, y todo lo que hacemos y decimos, a nuestro Señor. Aquí buscamos vivir de una manera que le agrada. Fíjate en estas palabras: «Prestaré atención al camino de integridad. ¿Cuándo vendrás, Señor, a mí? En la integridad de mi corazón andaré dentro de mi casa. No pondré cosa indigna delante de mis ojos». Por lo tanto, tienes este cambio consciente en tu corazón para alabar y adorar a Dios, y este compromiso de adorarlo en tu vida, con todo lo que haces y dices, y en todas tus relaciones. Ahora bien, esto es lo más convincente de este salmo: es bastante posible adorar a Dios el domingo, pero entre domingos tener una vida formada por la adoración a algo más. Y para esto, necesitamos clamar por la gracia de Jesús. Que nuestra adoración no sólo sea esa adoración formal y vertical, sino que reorganice, reforme, restaure todo en nuestras vidas para que todo lo que hagamos, todo lo que digamos, todo lo que decidamos y toda acción sea un himno de adoración a nuestro Señor. Y para eso, necesitamos la gracia rescatadora y transformadora de Jesús.
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- Haz una pausa y echa un vistazo honesto a tu vida: tu agenda diaria; alrededor de qué está estructurado tu calendario; en qué gastas tu tiempo y dinero, con quien decides pasar tu tiempo regularmente, etc. Después de este examen estrecho, ¿a quién o a qué dirías tú que adoras? ¿Qué revelan los detalles de tu vida sobre tus hábitos de adoración? ¿Dirías que esta «auditoría de la vida» ha revelado áreas que necesitas cambiar, modificar o incluso alterar radicalmente? ¿Cómo puedes ser más intencional en apuntar tu adoración a Dios en lugar de a otras cosas en tu vida?
- ¿Cómo se ve tu adoración personal? ¿Cómo dirías que es la adoración a Dios de tu familia? ¿De qué manera está estructurada la adoración dominical de tu iglesia para magnificar quién es Dios y cómo tu corazón puede responder personalmente a eso cada semana? ¿Qué cambios personales puedes hacer a fin de adorar con más frecuencia y sinceridad a Dios?
- ¿Qué variables horizontales en tu vida brindan oportunidades para que tú adores al Señor? ¿Qué partes de tu vida estás rindiendo proactivamente a Él? ¿Cómo estás buscando vivir y agradarlo con tu agenda diaria? ¿En qué áreas de tu vida te estás quedando corto de forma habitual cuando se trata de adorar a Dios? ¿Qué cambios intencionales puedes corregir ahora que comenzará el proceso de adoración a Dios como un acto intencional de rendición?
- Toma un momento ahora y admite que hay áreas en tu vida donde no das el ancho y necesitas volver a Dios. Admite que necesitas que Él te ayude para cambiar. Dios es adorado cuando admites tu necesidad de Él para ayudarte, así que comienza tu acto de adoración al ir a Él y al pedirle que obre poderosamente en tu vida. Luego agradécele por todo lo que ha hecho por ti y dale gracias por todo lo que hará en tu vida.
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños:
- ¿Qué crees que significa adorar a algo o alguien? ¿Por qué crees que Dios nos pide adorarlo sólo a Él? ¿Por qué es importante adorar a Dios? ¿Por qué es tan peligroso adorar a cualquiera o a cualquier cosa que no sea Dios?
- ¿De qué manera las cosas que hacemos aquí son un acto de adoración? ¿Cómo podemos ser más intencionados en la adoración a Dios por medio de las cosas que decimos y hacemos hoy?
Para niños más grandes:
- ¿En qué dirías tú que piensas más a menudo? ¿De qué hablas con más frecuencia? ¿Qué cosas te obsesionan? ¿Cómo todo eso podrían ser actos de «adoración»?
- Cuando piensas en la palabra «adoración», ¿qué se te viene a la mente? ¿Por qué crees que la adoración ya es parte de tu vida y rutina diaria, y cómo podemos direccionar intencionalmente esa adoración a Dios en lugar de a otras personas y a otras cosas? ¿Podemos rendirnos cuentas mutuamente para dirigir nuestra adoración a Dios en lugar de a otros lugares?
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
042. Salmo 103: el peligro del olvido
TRANSCRIPCIÓN
Ahora esto es lo que necesitamos entender. Hay un enemigo de tu alma que con gusto te dejaría tener tu adoración del domingo si logra hacer que olvides al Señor el resto de la semana: eso es guerra espiritual. Bien, el próximo salmo que queremos observar es el Salmo 103, y aunque este parece ser un salmo de adoración, y lo es, quisiera titularlo como: «el peligro del olvido».Bendice, alma mía, al Señor, Y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, Y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es el que perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus enfermedades; El que rescata de la fosa tu vida, El que te corona de bondad y compasión; El que colma de bienes tus años, Para que tu juventud se renueve como el águila. El Señor hace justicia, Y juicios a favor de todos los oprimidos. A Moisés dio a conocer sus caminos, Y a los israelitas sus obras. Compasivo y clemente es el Señor, Lento para la ira y grande en misericordia. No luchará con nosotros para siempre, Ni para siempre guardará su enojo. No nos ha tratado según nuestros pecados, Ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades. Porque como están de altos los cielos sobre la tierra, Así es de grande su misericordia para los que le temen. Como está de lejos el oriente del occidente, Así alejó de nosotros nuestras transgresiones. Como un padre se compadece de sus hijos,</span Así se compadece el Señor de los que le temen. Porque Él sabe de qué estamos hechos, Se acuerda de que solo somos polvo. [...] Bendigan al Señor, ustedes sus ángeles, Poderosos en fortaleza, que ejecutan su mandato, Obedeciendo la voz de su palabra. Bendigan al Señor, ustedes todos sus ejércitos, Que le sirven haciendo su voluntad. Bendigan al Señor, ustedes todas sus obras, En todos los lugares de su dominio. Bendice, alma mía, al Señor.Existe una enfermedad que tiende a afectarnos a todos nosotros como creyentes; nos deja espiritualmente débiles y atrofiados. Trae una cosecha de mal fruto a nuestras vidas. Es la causa de todos los tipos de temor, ansiedad, desánimo y dolor. Es la enfermedad de la «amnesia de identidad». Es nuestra tendencia a olvidar quién es Dios y, por lo tanto, quiénes somos nosotros como sus hijos. Y cuando olvidamos quiénes somos como hijos, perdemos de vista los increíbles beneficios y bendiciones que son exclusivamente nuestros como hijos de Dios. Las bendiciones no sólo se refieren al perdón pasado o a la seguridad futura con Él en la eternidad, sino a las riquezas presentes de ser un hijo de Dios. Es decir, detente y piensa por un minuto cuán asombroso es que el Señor del universo desate su poder para tu bien, aun cuando nunca puedas ganar o merecer su favor. Me encanta lo que dice aquí sobre Dios: «no nos ha tratado según nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades. Porque como están de altos los cielos sobre la tierra, así es de grande su misericordia para los que le temen». Cuán maravilloso es que, aun cuando peco todos los días en palabra, pensamiento y obra, Dios nunca me responde con base en mi pecado, si no que con base en la inagotable firmeza del amor de Dios. Este salmo es simplemente una bomba; es decir, es increíblemente hermoso cuando habla de la bondad de Dios. Ahora esto es lo que necesitamos entender. Hay un enemigo de tu alma que con gusto te dejaría tener tu adoración del domingo si logra hacer que olvides al Señor el resto de la semana: eso es guerra espiritual. Por lo tanto, es vital para nosotros confesar cuán fácil nos es olvidar la presencia de Dios y su gracia. Y si vamos a confesarlo, entonces es vital también que nos comprometamos —escucha lo que voy a decir— a ser mejores para contar nuestras bendiciones que para enumerar nuestras quejas. Es tan fácil reclamar. Es tan fácil quejarse. Es tan fácil estar descontento. Y sin embargo, hay riquezas de bendiciones que se han vertido sobre nosotros porque Dios ha decidido derramar su amor inagotable sobre nosotros. Somos muchísimo más bendecidos de lo que jamás podríamos imaginar.
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- ¿Qué áreas de tu vida dirías que han sufrido de «amnesia de identidad», y cómo ese olvido sobre quién eres ha afectado la manera en que miras a las personas en tu vida, a tus circunstancias y a tu relación con Dios? ¿Cuáles son las riquezas presentes que podrías estar perdiendo como resultado de tu amnesia de identidad?
- ¿Por qué crees es tan fácil recordar nuestras quejas? ¿En qué áreas es extremadamente fácil para ti quejarte de algo? ¿Cómo nuestra queja, nuestro reclamo y nuestro descontento son una parte de nuestra vida diaria?
- ¿Por qué crees que es tan difícil recordar todas las cosas por las que debes estar agradecido? Aun si lo hiciste antes, toma un tiempo para escribir una lista de todas las cosas por las que estás agradecido en tu vida. Recuerda que esta lista es una lista de las bendiciones de Dios para ti. Después de que hayas completado tu lista, escribe una oración de agradecimiento a Dios por todas las formas en las que Él te ha bendecido y comparte esa oración con alguien cercano a ti como una manera de regocijarte verbalmente en las distintas expresiones de bondad y gracia que Dios te ha extendido.
- ¿Estás consciente de la guerra espiritual que se está librando en tu vida ahora? ¿De qué manera cosas tan simples como el olvido, la apatía y la rutina de la adoración dominical forman parte de la batalla espiritual en tu vida? ¿Cómo puedes involucrarte más proactivamente con la batalla espiritual en tu vida? ¿Qué tipo de disciplinas espirituales puedes comprometerte a llevar para ayudarte a pelear bien en la batalla?
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños:
- ¿Por qué crees que es difícil ser agradecido y que es fácil quejarse? ¿Cuáles son un par de cosas por las que se te hace fácil quejarte? ¿Cuáles son un par de cosas por las que te cuesta agradecer? ¿Cómo podemos, tú y yo, ser más «olvidadizos» respecto a la queja? ¿Cómo podemos, tú y yo, ser más intencionales en ser agradecidos? Trabajemos en eso juntos.
Para niños más grandes:
- ¿Por qué crees que es difícil para nosotros contar nuestras bendiciones y por qué nos es fácil decir nuestras quejas? ¿Cuál crees que es la cosa más común sobre la que te resulta fácil quejarte? ¿Cuál es la queja más común que escuchas de mí? ¿Cómo podemos, tú y yo, rendirnos cuentas para minimizar nuestras quejas y aumentar nuestra gratitud a Dios por lo que nos ha bendecido en la vida? Seamos intencionales en ayudarnos mutuamente.
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
043. Salmo 107: un llamado a la gratitud
TRANSCRIPCIÓN
Podrías argumentar que la gratitud es el combustible de la vida de fe, porque cuando eres agradecido, no te enfocas en lo que no tienes. Cuando eres agradecido, te enfocas en lo que tienes, y en lo que se te ha dado. Bien, si el Salmo 103 es un llamado a no olvidar las bendiciones de ser un hijo de Dios, el Salmo 107 es un llamado a vivir una vida agradecida: es un llamado a la gratitud. El Salmo 107 realmente se encuentra en los Salmos y en la Biblia para recordarte la importancia de un corazón agradecido, muy agradecido. Las personas agradecidas son personas gozosas. Las personas agradecidas viven con esperanza. Las personas agradecidas tienden a ser motivadas y valientes. Las personas agradecidas tienden a amar bien y a servir bien. Las personas agradecidas no tienen un sentido de derecho ni son exigentes. Las personas agradecidas alaban más de lo que se quejan. Las personas agradecidas tienden a ser generosas y tiernas con aquellos en necesidad. Podrías decir que la gratitud es el combustible de la vida de fe, porque cuando eres agradecido, no te enfocas en lo que no tienes o lo que deseas tener o en cómo, si es que estuvieras en control, sería tu vida. Cuando eres agradecido, te enfocas en lo que tienes, y en lo que se te ha dado. Leamos el Salmo 107.Den gracias al Señor, porque Él es bueno; Porque para siempre es su misericordia.[Me encanta esto:]
Díganlo los redimidos del Señor, A quienes ha redimido de la mano del adversario, Y los ha reunido de las tierras, Del oriente y del occidente, Del norte y del sur.[Es simplemente hermoso cómo Dios reúne a personas de alrededor del mundo para ser objetos de su amor].
Vagaron por el desierto, por lugar desolado, No hallaron camino a ciudad habitada; Hambrientos y sedientos, Su alma desfallecía en ellos. Entonces en su angustia clamaron al Señor, Y Él los libró de sus aflicciones; Y los guió por camino recto, Para que fueran a una ciudad habitada. Den gracias al Señor por su misericordia Y por sus maravillas para con los hijos de los hombres.El mensaje de los Salmos es importante porque, para la mayoría de nosotros, creo que si examinamos nuestras vidas, la gratitud no es natural; el descontento es natural. Es decir, para algunos de nosotros, un neumático pinchado de camino al trabajo es como una tragedia que arruina toda nuestra semana. Nos molestamos cuando tenemos que esperar en el tráfico o esperar en la fila del supermercado. No soportamos que alguien no esté de acuerdo con nosotros. Abrimos el refrigerador lleno de comida y gritamos: «¡no hay nada para comer!». Sólo vivimos, a menudo, vidas descontentas. Y así, el estribillo de este salmo es muy importante. Esto se repite cuatro veces: en el versículo 8, en el versículo 15, en el versículo 21 y en el versículo 31.
(Versículo 8) «Den gracias al Señor por su misericordia Y por sus maravillas para con los hijos de los hombres». (Versículo 15) «Den gracias al Señor por su misericordia Y por sus maravillas para con los hijos de los hombres». (Versículo 21) «Den gracias al Señor por su misericordia Y por sus maravillas para con los hijos de los hombres». (Versículo 31) «Den gracias al Señor por su misericordia Y por sus maravillas para con los hijos de los hombres».Ahora bien, si has leído la Biblia, sabes que Dios no desperdicia palabras. Pablo le dice a Timoteo que toda la Biblia es útil. Por lo tanto, cuando Dios se repite a sí mismo, lo hace por una razón. Cuando Dios repite esta frase, esta oración: «den gracias al Señor por su misericordia y por sus maravillas para con los hijos de los hombres». Él repite eso porque tú y yo necesitamos vivir eso. Él está identificando una lucha para nosotros. ¿Vives una vida agradecida? ¿Lo haces? Si las personas que viven contigo o cerca de ti te describieran, ¿dirían algo como esto? «Mi papá, mi esposo, mi amigo, ¡él es la persona más agradecida que conozco! Todo el tiempo, él mira a su alrededor y encuentra razones para agradecer a Dios». Bien, todos debemos orar por la gracia de un corazón agradecido, para que las bendiciones completas del Señor sean aquello que dé forma a nuestro pensamiento y den forma a nuestra vida.
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- ¿Las personas que viven contigo o que interactúan más contigo te describirían, en general, como una persona agradecida o más como una persona descontenta? ¿Tienes la valentía y la humildad para realmente pedirles su honesta retroalimentación? Pasa un tiempo preparando tu corazón, cualquiera sea la respuesta, pregúntales, y no discutas su veredicto.
- ¿Cómo puedes ayudar a otros a vivir una vida de gratitud más que de queja? ¿Cómo puedes señalar o ayudar a otros a ver las numerosas bendiciones que Dios les ha mostrado? Cuando hablamos con otros, ¿eres positivo, optimista y alegre o tu tono suele ser negativo o deprime el ánimo?
- ¿Qué problemas o inconvenientes interrumpieron tus planes la semana pasada? ¿Cómo reaccionaste? ¿Qué reveló tu reacción sobre lo que es importante para tu corazón?
- ¿Por qué cosas tienes que ser agradecido? ¿Medita no sólo en las grandes bendiciones de tu vida, sino que escríbelas, literalmente, enuméralas en un pedazo de papel o en un bloc de notas digital, todas las pequeñas bendiciones que das por sentadas o descuidas diariamente?
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños:
- ¿Te quejaste hoy de algún modo? ¿Sobre qué te quejaste? ¿Por qué te quejaste? ¿Quejarte te ayudó a resolver el problema o a mejorar las cosas?
- ¿Qué cosas buenas te ocurrieron hoy? ¿«Diste gracias» por esas cosas cuando ocurrieron? ¿Qué crees que significa «dar gracias»? ¿A quién debiste haber agradecido cuando esa cosa buena te ocurrió?
- ¿Cuáles son algunas de las cosas buenas que Dios te ha dado que puedes disfrutar cada día? ¿Has pensado en agradecerle a Dios por las cosas buenas?
Para niños más grandes:
- ¿Tus amigos y tu familia te consideran una persona positiva y feliz o una persona negativa y gruñona? ¿Subes el ánimo cuando entras a una habitación o bajas el ánimo? ¿Quién de tus amigos sube el ánimo y quien lo baja? ¿Con quién disfrutas más?
- Escribe una lista o comparte conmigo algunas de las cosas buenas que estás experimentando actualmente en tu vida y algunas de las cosas malas. ¿Cómo puedes enfocarte más en las buenas que en las malas? (Ser una persona agradecida no significa que tienes que fingir que nada malo ocurre en tu vida, pero se trata de la actitud que tienes tanto en lo bueno como en lo malo).
- ¿Te cuesta ser agradecido? ¿Quieres ser feliz y positivo, pero te encuentras bastante negativo? ¿Podemos pedirle juntos al Señor que nos dé un espíritu de gratitud más que de queja?
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
044. Salmo 110: el Rey de reyes
TRANSCRIPCIÓN
Este es su plan: que el Hijo reine, y nadie tiene el poder de hacer que Él se retracte. Bien, me siento privilegiado por poder hablar del Salmo 110. Es único entre todos los salmos. Por eso, el Salmo 110 es el más citado de todos los salmos en el Nuevo Testamento. Y la razón para esto es que, a diferencia de la mayoría de los salmos, el Salmo 110 mira enteramente hacia el futuro. Mira hacia el futuro, y este salmo se trata del Reino del Rey de reyes, Jesús. Permíteme leer el Salmo 110. Dice el Señor a mi Señor: «Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies». El Señor extenderá desde Sión tu poderoso cetro, diciendo: «Domina en medio de tus enemigos». Tu pueblo se ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder; En el esplendor de la santidad, desde el seno de la aurora; Tu juventud es para ti como el rocío. El Señor ha jurado y no se retractará: «Tú eres sacerdote para siempre Según el orden de Melquisedec». El Señor está a tu diestra; Quebrantará reyes en el día de su ira. Juzgará entre las naciones, Las llenará de cadáveres, Quebrantará cabezas sobre la ancha tierra. Él beberá del arroyo en el camino; Por tanto levantará la cabeza. El Antiguo Testamento, cuando habla sobre el Reino de Dios, tiende a hacerlo sobre el Reino de Dios sobre la creación, su reinado sobre los asuntos de las naciones y sobre el curso de la historia. Cuando el Nuevo Testamento se enfoca en el reinado del Hijo, el énfasis tiende a estar en su reinado para el bien de sus hijos escogidos. El primer versículo de este salmo es muy asombroso, dice: «siéntate a mi diestra». Ahora, ¿de quién más podría estar hablando, sino de Jesús? Recuerda, después de su resurrección y de aparecerse a sus seguidores, Jesús ascendió a los cielos para sentarse a la diestra del Padre. Efesios 1 dice que gobierna sobre todas las cosas por el bien de la iglesia. Por lo tanto, Jesús, ahora mismo, no es sólo un Rey resucitado, Él es un Rey que reina. Y por tanto, sabemos inmediatamente desde el primer versículo del Salmo 110 que está hablando de Jesús. El tema es que Jesús está reinando para vencer a sus enemigos. En 1 Corintios 15 se nos dice que, entre su resurrección y su segunda venida, Jesús reina, poniendo a sus enemigos bajo sus pies, y que el último enemigo será la muerte, y luego, Él dirá que todas las cosas están listas y nos invitará a su Reino final. Por lo tanto, ahora mismo Jesús está reinando y está aplastando al mal hasta que el pecado, la muerte y la maldad sean finalmente vencidas. Ahora, eso no se ve así para ti. Pareciera que el mal está en ascenso y que el mundo está fuera de control, que todo es un caos, ¿y dónde está Dios? Es por eso que necesitamos salmos como este en la Biblia. Tiene sentido que el salmo se trate de Jesús porque Jesús obra venciendo a los enemigos por el bien de sus hijos. El Salmo 110 nos asegura que el Reino de su Hijo es seguro. Me encanta esta frase: «el Señor ha jurado y no se retractará». Este es su plan: que el Hijo reine, y nadie tiene el poder de hacer que Él se retracte. Esta es tu esperanza: el Mesías está reinando, y continuará reinando y venciendo lo que tú no puedes vencer. Y cuando haya vencido todo lo que nos vencería a nosotros, dará comienzo a su Reino final de justicia y paz para siempre. A eso vale la pena aferrarse con esperanza.Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- Si Jesús está reinando verdaderamente sobre todas las cosas como nos dice la Biblia, ¿qué tipos de cosas se te vienen a la mente a medida que imaginas a Cristo como la autoridad reinante y gobernante sobre todas las cosas en todas partes? ¿Cómo te sientes al saber que su autoridad gobernante es por el bien de la iglesia (sus hijos escogidos)?
- ¿Cómo el contraste entre lo que te imaginas cuando piensas en Cristo reinando sobre todas las cosas y lo que ves en el mundo hoy en cuanto al mal prevalente te hace parar y hacerte la pregunta: «¿dónde está Dios?»? ¿Por qué es necesario que el Salmo 110 nos recuerde lo que es verdad?
- ¿De qué manera podrías ser tentado a cuestionar la validez del Salmo 110 al observar el mundo que te rodea hoy? ¿Cómo la frase: «el Señor ha jurado y no se retractará» es un consuelo para ti en medio de la posible duda que podrías sentir sobre la autoridad reinante de Cristo en el mundo? ¿Cómo puedes ser intencional para recordar prácticamente la verdad cuando eres tentado a dudar? ¿Cómo el Salmo 110 te da esperanza en medio de este mundo caótico?
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños:
- Aun cuando podría parecer que Dios no está en control de todas las cosas del mundo, ¿cómo podemos saber que Jesús está gobernando y reinando sobre todas las cosas, en todas partes, todo el tiempo? ¿Por qué te alegra saber que Jesús es el Rey sobre todas las cosas?
- ¿Qué tiene de bueno que Jesús sea el Rey? ¿Por qué es tan importante que Jesús sea un buen Rey sobre ti y sobre mí?
Para niños más grandes:
- ¿Qué podría confundirte cuando miras el mal del mundo y luego lees que la Biblia te dice que Dios es bueno y que está en control de todas las cosas? ¿Cómo podemos reconciliar ambas cosas aparentemente contradictorias?
- ¿Qué seguridad tenemos de que Jesús está reinando sobre todo en todas partes y que su Reino es seguro por toda la eternidad? ¿Cómo su buen gobierno y reinado nos afecta personalmente a ti y a mí?
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
045. Salmo 112: la bendición de temer al Señor
TRANSCRIPCIÓN
Nosotros normalmente no pensamos que temer a algo o a alguien es una bendición. Detestamos tener miedo y el temor no es algo que pensemos que es algo bueno. Estoy muy agradecido por cada salmo, pero estoy agradecido por el Salmo 112 porque da un giro inesperado a algo que es importante que nosotros entendamos. Mi título para el Salmo 112 es «la bendición de temer al Señor». El primer versículo del salmo debería llamar tu atención: «¡Aleluya! Cuán bienaventurado es el hombre que teme al Señor». Nos dice que existe una bendición particular que proviene del temor al Señor. Ahora, nosotros normalmente no pensamos que temer a algo o a alguien es una bendición. Detestamos tener miedo, y el temor no es algo que consideremos bueno. Y por tanto, tenemos que hacernos esta pregunta: «¿cuál es este temor del que este salmo está hablando cuando dice: “ya sabes, si temes al Señor, estás viviendo una vida bendecida?”». Bien, el temor aquí no es un terror que te aleja del Señor como si Él quisiera hacerte daño. Ese sería el temor que tendrías a que te roben o el temor a un animal salvaje (sabes que esa persona o ese animal te va a hacer daño). Ese no es el tipo de temor del que habla el Salmo 112. El temor aquí es algo bastante positivo. Se trata de que tu corazón sea llenado de asombro, adoración y maravilla mientras consideras la majestad, el poder, la santidad, la sabiduría y la gracia del Señor. Dios debe ser temido, pero ese temor es algo saludable, positivo y bueno. Y este temor siempre dará una cosecha de buenos frutos en tu vida. El temor del Señor tiene el poder para vencer todos los otros temores que se aferran a tu corazón. Recuerda cuando David entró a ese valle a pelear contra ese guerrero gigante, Goliat, él se dijo a sí mismo del Señor: «El Señor, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, me librará de la mano de este filisteo». Es el temor de David al Señor lo que venció su temor a este gran guerrero. ¡Aleluya! Cuán bienaventurado es el hombre que teme al Señor, Que mucho se deleita en Sus mandamientos. Poderosa en la tierra será su descendencia; La generación de los rectos será bendita. Bienes y riquezas hay en su casa, Y su justicia permanece para siempre. Luz resplandece en las tinieblas para el que es recto; Él es clemente, compasivo y justo. Bien le va al hombre que se apiada y presta; Arreglará sus asuntos con juicio. Porque nunca será sacudido; Para siempre será recordado el justo. No temerá recibir malas noticias; Su corazón está firme, confiado en el Señor Su corazón está seguro, no temerá, Hasta que vea vencidos a sus adversarios. Con liberalidad ha dado a los pobres; Su justicia permanece para siempre; Su poder será exaltado con honor. Mira lo que dice sobre la persona que teme al Señor. El fruto de ese temor está en una lista aquí: la persona que teme a Dios es exitosa; la persona que teme a Dios es llena de gracia, misericordiosa y recta; la persona que teme a Dios es generosa; la persona que teme a Dios es justa; la persona que teme a Dios no tiene miedo cuando llegan las malas noticias porque su corazón está firme. Es decir, ¡vamos! ¿Quién no querría todas estas cualidades en su vida? Quiero ser exitoso. Quiero ser lleno de gracia, misericordioso y justo. Quiero ser generoso. Quiero tener una vida justa. No quiero tener miedo a las malas noticias porque tengo un corazón firme. Todas estas cosas son las cualidades del temor al Señor. Que ese temor, esa maravilla y asombro saludables sea lo que dé forma a sus vidas.Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- ¿Por qué es importante entender el significado de la palabra «temor» como la usa el Salmo 112 aquí? ¿Por qué sería confuso y desalentador si no entendiéramos el uso de la palabra «temor» dentro de su contexto aquí?
- ¿Cuáles son algunos de los temores cotidianos a los que tu corazón tiene la tendencia a aferrarse? ¿Por qué un temor del Señor vence a esos temores diarios? ¿Cómo un temor del Señor puede hacer eso prácticamente?
- Al leer sobre las cualidades de una persona que teme a Dios (exitoso, lleno de gracia, misericordioso, recto, generoso, justo y sin miedo a que lleguen las malas noticias), ¿dónde hay una brecha entre tu situación actual y la de la persona que teme a Dios descrita en este salmo? Reconocer que hay una brecha y que eres necesitado es el primer paso hacia ver a Dios crea un cambio real en ti. Ora ahora y pídele a Dios que te convierta en el tipo de persona que describe el Salmo 112, y espera (por el poder de su Espíritu) que Él te cambie a medida que lo temas más y cada día más.
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños:
- ¿Qué significa temerle a algo o a alguien? ¿A qué tipo de cosas les temes?
- Cuando la Biblia nos dice que seamos un pueblo que tema a Dios (como en el Salmo 112), ¿qué crees que significa eso? ¿Por qué el temor «regular» no significa lo mismo que temer a Dios? ¿En qué se diferencian? ¿Por qué un tipo de temor normalmente es malo y el otro se siente siempre bien?
Para niños más grandes:
- ¿Por qué crees que la Biblia nos dice que temamos al Señor? ¿Por qué un temor al Señor podría ser algo positivo y no negativo?
- Si tú y yo fuéramos un pueblo que teme a Dios (como lo describe el Salmo 112), ¿qué tipo de personas seríamos? ¿Por qué no somos el tipo de personas que este salmo describe? ¿Crees que la solución de convertirse en una persona que teme al Señor es intentarlo con más esfuerzo? ¿Por qué o por qué no?
- ¿Cómo se vería para nosotros ir a Dios y confesar nuestra necesidad de Él, pidiéndole que nos haga más como el pueblo que teme a Dios? ¿Podemos orar juntos ahora para pedirle a Dios por eso en la vida de ambos?
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
046. Salmo 119: celebremos la Palabra de Dios
TRANSCRIPCIÓN
La Biblia nunca tiene el propósito de ser sólo un cuerpo de información mental, tampoco de ser relegada a sólo la dimensión religiosa de tu vida. Se ha dado para guiar todo lo que piensas, deseas, dices y haces. No es sólo informativa; tiene el propósito de ser transformacional. Bien, vamos a ver el Salmo 119. No voy a leer el Salmo 119 completo porque tiene 176 versículos. El Salmo 119 es más largo que muchos libros enteros de la Biblia. Y es difícil saber qué decir sobre el Salmo 119. Es tan grande, tan magnificente, va casi más allá de la comparación que cualquier otra porción de la Escritura. Como dije, con 176 versículos, podría ser un libro independiente de la Biblia. Y la estructura es muy interesante. Hay 22 estrofas de 8 versículos cada uno, siguiendo las 22 letras del alfabeto hebreo en secuencia. Dentro de una estrofa, la primera palabra de cada versículo comienza con la misma letra (letra a la que corresponde toda la estrofa). Ahora ese es un compromiso bastante significativo con el orden. Bien, este salmo tan maravilloso y tan bien ordenado es una celebración de uno de los dones de Dios más dulces, más preciados y más esenciales para nosotros: el don de su Palabra. He pensado muchas veces: ¿dónde estaría sin la Palabra de Dios? ¿Qué sabría? ¿Cómo tomaría decisiones? ¿Cómo enfrentaría la dificultad? ¿Cómo sabría lo que es correcto o incorrecto? ¿Cómo sabría lo que es sabio y lo que es necio? Estoy tan agradecido por el don de Dios de su Palabra. Y existe una variedad de palabras usadas en el Salmo 119 para ella: su ley, sus testimonios, sus preceptos, sus estatutos, sus mandamientos y su Palabra. Me gusta lo que dice la Biblia de estudio en inglés ESV sobre este salmo.Este salmo refleja la visión de que el Señor, que abunda en amor y fidelidad inagotables, y que, por lo tanto, perdona libre y completamente a su pueblo cuando confiesan sus pecados, ama a su pueblo sin límites, y por lo tanto, también guía al fiel en el camino de la vida que generalmente es buena y hermosa.Eso es simplemente hermoso. Este Dios perdonador y amoroso nos dotó con su Palabra porque Él sabe que necesitamos su guía. El enfoque de esta celebración de la Palabra de Dios no es sólo información teológica; el enfoque está en la sabiduría moral de la Palabra de Dios. Creo que eso se captura en el versículo 105 del Salmo 119: «lámpara es a mis pies tu palabra, y luz para mi camino». Charles Spurgeon dijo: «si andas en un camino desconocido en la oscuridad y la lámpara está justo en tu cabeza, tu cabeza y tus pies caerán en una zanja». Es hermoso; dice: «lámpara es a mis pies tu palabra». Pon atención a la ilustración aquí. Cuando estás caminando por la noche en un lugar desconocido, necesitas algo que brille en el camino, sobre tus pies, para que puedas saber cómo caminar. Esta es una imagen de una guía práctica y diaria, y de la sabiduría transformadora de la Palabra de Dios. La Biblia nunca tiene el propósito de ser sólo un cuerpo de información mental, tampoco de ser relegada a sólo la dimensión religiosa de tu vida. Se ha dado para guiar todo lo que piensas, deseas, dices y haces. No es sólo informativa; tiene el propósito de ser transformacional. Por lo tanto, tenemos una guía para todo en nuestras vidas porque la Palabra de Dios es la lámpara para nuestros pies y la luz en nuestro camino dada a nosotros por Aquel que es sabiduría en sí mismo.
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- En el pasado, ¿cuál ha sido normalmente tu enfoque para la lectura, la absorción y la meditación de la Palabra de Dios? ¿Se ha sentido más como una tarea o un ítem que tachar de tu lista cada día? ¿La has abordado como un deber o una obligación espiritual que completas sin sinceridad de corazón y sin una postura de construir una relación? Si es así, ¿por qué no tomas una pausa y le pides a Dios que te dé una perspectiva fresca de su Palabra que pueda cambiar de la obligación a la celebración cada día? Pídele que te dé un corazón que anhele su Palabra de la manera en que anhelas pasar tiempo con tu persona favorita. Pídele un celo renovado por la Biblia de una manera que sólo pueda ser atribuida a su gracia transformadora en tu vida.
- ¿De qué maneras ha sido difícil para ti ver la Palabra de Dios como algo más que información o conocimiento que debe reunirse? ¿El aspecto informativo de la Escritura, alguna vez perforó tu corazón de una manera que ha transformado tus comportamientos y tus actitudes diarias? Si no es así, ¿por qué crees que es así? Si es así, ¿en qué maneras has visto cambios específicos en tus acciones y pensamientos diarios? ¿De qué manera la Escritura ha sido específicamente una lámpara a tus pies y una luz en tu camino?
- Toma un momento para evaluar las áreas de tu vida que sabes que no honran a Dios (acciones, pensamientos, motivaciones, palabras, etc.) y si te sientes valiente, escríbelas y compártelas con alguien cercano a ti como tu cónyuge o un compañero de rendición de cuentas. Luego, en lugar de ir hacia la vergüenza y la culpa, predícate el Evangelio a ti mismo y pídele a Dios que use su Palabra para transformarte. Revisa tu lista y pídele al Señor que desmalece específicamente las áreas que tú sabes que lo están deshonrando y pídele que reemplace esas áreas con un cambio producido por el Espíritu. Ora pasajes de la Escritura específicos para tu lista y pídele a tu cónyuge o amigo a quien le compartiste la lista que ore por ti también.
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños:
- ¿Por qué la Biblia es tan importante para nosotros no sólo para leerla, sino que también para obedecerla? ¿Qué pasaría si obedeciéramos, pero no tenemos realmente el corazón y la motivación correctos cuando obedecemos la Biblia? ¿De qué manera la Palabra de Dios nos transforma en personas que miran, actúan, hablan y piensan más como Jesús?
Para niños más grandes:
- ¿Crees que es posible un cambio real para los adultos que parecen estar estancados en un surco de pecado habitual? ¿Cómo has visto que la Palabra de Dios me ha cambiado (si es que ha habido algún cambio)? ¿Cómo has visto que la Palabra de Dios te ha cambiado a ti (si es que ha habido algún cambio)? ¿Cómo podemos orar los unos por los otros para que Dios pueda usar su Palabra para cambiar la manera en que nos vemos, actuamos, hablamos y pensamos para que seamos más como Jesús?
- (Si aplica): ¿me perdonas por no permitir que la Escritura me cambie? ¿Y me pedirás cuentas no sólo por leer la Palabra de Dios, sino por aplicarla auténticamente a mi vida para que cada día me parezca más y más a Jesús?
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
047. Salmo 121: ¿necesitas ayuda?
Levantaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi ayuda? Mi ayuda viene del Señor, Que hizo los cielos y la tierra. No permitirá que tu pie resbale; No se adormecerá el que te guarda. Jamás se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel. El Señor es tu guardador; El Señor es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te herirá de día, Ni la luna de noche. El Señor te protegerá de todo mal; Él guardará tu alma. El Señor guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre.«Levantaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi ayuda?». El Salmo 121 fue escrito para infundir confianza al pueblo de Dios mientras viajaban al Monte de Sión a la colina de Jerusalén. Estaban mirando hacia arriba. Fue escrito para animarlos a que no estaban solos, que la ayuda estaba disponible y que su confianza en el Señor no era en vano. Y este hermoso pequeño salmo ha sido preservado para nosotros porque Dios nos ama. Él entiende lo que enfrentamos y quiere que confiemos en que Él será una ayuda capaz y fiel. Me gusta cómo lo dice: «mi ayuda viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra». Es casi divertido. Es como… ¿en serio? Si Dios hizo los cielos y la tierra —mira esa maravillosa hazaña— si Él tiene ese tipo de poder, vamos, ¡lo que sea que estés enfrentando es algo pequeño para Él! ¿Por qué dudarías de la habilidad de Dios para encontrarte en tu dificultad y darte lo que necesitas? Este es Aquel que lo creó todo. Me encanta lo que dice acerca de que Dios nos está vigilando 24/7. Dice: «no se adormecerá el que te guarda. Jamás se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel». El cuidado de Dios es tan completo, Él nunca descansa; ¡nunca! Está eternamente en guardia. Y luego dice que es el Señor quien te guarda. Esto es humillante. No somos guardados por nuestra propia sabiduría. No somos guardados por nuestra propia fortaleza. No somos guardados por nuestro propio poder y control. Somos guardados por el Señor. Puedes responder la pregunta: «¿de dónde viene mi ayuda?». Viene del Señor que hizo el cielo y la tierra.
Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo
- ¿Qué tipos de luchas personales abrumadoras estás viviendo ahora? ¿Adónde has ido normalmente por ayuda en el pasado cuando llegaban los problemas? ¿Qué ha evitado que vayas a Dios en medio de la lucha? ¿Te anima ir a Dios saber que Él es un ayudador capaz y fiel?
- ¿Qué te lleva a dudar de la capacidad de Dios para ayudarte en tus dificultades? ¿Por qué el recordatorio de que Dios hizo el cielo y la tierra puede ser útil para ti cuando se levantan los problemas y las pruebas te pesan? Si estás luchando ahora, toma un momento y clama a Dios con honestidad. Pídele ayuda para enfrentar tus dificultades, porque si bien pueden ser un gran problema para ti, para Él es un problema pequeño.
- ¿Cómo la perspectiva bíblica de que Dios te cuida 24/4 te ayuda a enfrentar tus temores? ¿Por qué el hecho de que Dios esté eternamente vigilándote es algo reconfortante? Si tu ayuda realmente viene del Señor, quien hizo los cielos y la tierra, eres guardado por su sabiduría, su fortaleza, su poder y su control, ¿cómo te hace sentir saber eso? Si esta verdad teológica es simplemente conocimiento para ti y no algo que haya echado raíces en tu corazón, detente y ora ahora mismo para que Él transforme tu corazón, para que así cuando se levanten las dificultades en tu vida, respondas en paz, fe y consuelo.
Preguntas para conversar con niños
Para niños pequeños:
- Si mamá o papá estuvieran vigilándote todo el día y toda la noche, protegiéndote de lo que sea que temas, ¿cómo te haría sentir eso? ¿Dios es más poderoso, amoroso, inteligente y fuerte que mamá y papá? ¿Cómo te hace sentir saber que la Biblia dice que Dios nos vigila todo el tiempo y nunca descansa?
- ¿Cómo podemos recordarnos que nuestra ayuda viene de Dios y saberlo no sólo en nuestra cabeza, sino en nuestro corazón también?
Para niños más grandes:
- La Biblia dice que Dios nos vigila y que nunca duerme. Si tuvieras un guardia bueno, bondadoso, poderoso, inteligente y amoroso que te vigila, te sigue y te protege todo el día y toda la noche, ¿cómo te haría sentir eso? ¿Cómo podrías actuar de manera diferente a como lo haces ahora?
- ¿Cómo tú y yo podemos recordarnos mutuamente la verdad de que nuestra ayuda constante viene de Dios? ¿Qué podría hacer que esa verdad se enraíce no sólo en nuestras mentes, sino también en nuestros corazones? Oremos ahora para que esa verdad bíblica se convierta en una realidad para ti y para mí, y para que podamos asumir la responsabilidad mutua de que ocurra un cambio real en nuestras vidas mientras mantenemos esta perspectiva en nuestros corazones.
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
Querido pastor, valora el carácter por sobre el desempeño
Este artículo forma parte de la serie Querido pastor, publicada originalmente en Crossway.
Prioridades
Toda comunidad de líderes debe reconocer que el ministerio es una intersección de muchas motivaciones que compiten y se contradicen. Sería maravilloso si cada líder en cada iglesia y comunidad de líderes ministerial pudiera decir: «mi corazón es puro e incapaz de ser tentado por alguna motivación que compita con mi lealtad a Cristo y a su Evangelio de gracia». El problema es que, aunque el corazón de cada líder está siendo purificado por la gracia santificadora, todavía no es completamente puro ni está más allá de la tentación. Vinod Ramashandra, en su libro Gods That Fail [Dioses que fracasan], señala que, para la comunidad creyente, los ídolos más poderosos y seductores son aquellos que se cristianizan fácilmente. Sus palabras son una advertencia directa para todos en el liderazgo ministerial. Así es como nos desviamos: un líder ministerial persigue agendas distintas a su llamado de embajador mientras hace ministerio. Un líder cuyo corazón ha sido capturado por otras cosas no abandona el ministerio para perseguir esas otras cosas; más bien, utiliza su posición, poder, autoridad y la confianza de su puesto para conseguirlas. Cada comunidad de líderes debe entender que el ministerio puede ser un medio para perseguir una gran cantidad de idolatrías. De esta forma, el liderazgo ministerial es una guerra, y no podemos abordarlo con la pasividad de las suposiciones de tiempos de paz. Tristemente, los líderes ministeriales nobles se vuelven innobles, y debido a que sus corazones han sido secuestrados, se convierten en embajadores de dioses falsos (poder, fama, cosas materiales, control, aclamación, dinero o el respeto del mundo), aun mientras siguen en el ministerio. A lo largo de la vida de un ministerio, los líderes cambian. A veces, ese cambio es una sumisión más profunda al señorío de Jesucristo y al llamado de embajador, pero a veces es un desvío hacia el servicio de otros amos. Todos los que leen esto han sido testigos del triste desvío que puede tener lugar en el corazón, la vida y el ministerio de un líder.Los pastores necesitan comunidad
Cada vez que hay una caída pública de un líder conocido, mi primera pregunta es: «¿por qué la comunidad de líderes que lo rodea no lo vio y lo abordó antes de que llegara a este horrible punto?». Lo pregunto porque hay un par de suposiciones que parecieran ser seguras de hacer. Primero, se sabe que el líder ha cambiado porque si en sus inicios hubiera sido como es ahora, nunca habría sido llamado, contratado o designado para este puesto de liderazgo. Segundo, los cambios no ocurrieron de la noche a la mañana. Sucedieron poco a poco a lo largo de un período de años. Esto significa que no sólo hay muchas evidencias de un cambio en su vida, sino también una creciente acumulación de pruebas de un cambio en la sensibilidad y las lealtades de su corazón. Por lo tanto, parece correcto volver a hacer la pregunta con la que comencé este párrafo. ¿Cómo es posible que una comunidad de líderes que se basa en la Biblia, que está comprometida con el Evangelio y que sirve a Cristo, no actúe para confrontar con amor a un líder que ha cambiado, a fin de buscar rescatarlo de sí mismo y protegerlo de los dioses falsos del ministerio? Voy a responder a mi pregunta de una manera que puede molestar e incluso enojar a algunos, pero, por favor, denme la oportunidad de explicar. La razón por la que a menudo somos demasiado pasivos ante la evidencia preocupante en las actitudes y acciones de un líder es que, con demasiada frecuencia, el desempeño triunfa sobre el carácter. He escuchado repetidamente afirmaciones como las siguientes: «Pero era un predicador con tantos dones». «Pero mira la cantidad de personas que han llegado a Cristo». «Pero mira cómo ha crecido nuestra iglesia». «Pero piensa en la cantidad de iglesias que hemos plantado». «Pero nunca habríamos tenido este campo ministerial sin él». «Pero mira los recursos del Evangelio que ha producido». Pocas comunidades de líderes dicen que valoran el desempeño por encima del carácter, pero el desempeño se convierte en la lógica para no abordar los problemas de carácter. Aquí está la lógica inadecuada: «mira lo que este gran hombre ha hecho por Dios; ¿realmente deberíamos manchar su ministerio?». Así, un grupo de líderes acepta lo que no debería aceptar, se calla cuando debería hablar y es pasivo cuando debería actuar. No ha habido un cambio confesional de valores, pero a nivel funcional, la comunidad de líderes llega a valorar el éxito del ministerio más que el carácter piadoso y la lealtad del embajador. No es sólo que uno de sus líderes haya cambiado; toda la comunidad de liderazgo ha cambiado, y en muchos casos, no parecen saberlo. Veamos cómo suele ocurrir este cambio. Mi propósito no es argumentar que siempre sucede así, sino que estos pasos son típicos de la forma en que tiende a suceder.Un cambio lento
Al comienzo del ministerio de un líder, hay un alto nivel de preocupación por su carácter y una gran cantidad de ánimo y rendición de cuentas amoroso. Al conocer a un líder, observan con cuidado cómo hace su trabajo y cómo se relaciona con los demás. Está rodeado del tipo de comunidad que todo líder necesita. Pero a medida que pasan los meses y los años y los dones del líder dan frutos de manera rica y emocionante, los líderes que lo rodean comienzan a cerrar sus ojos y sus oídos. Tal vez es enojo en una reunión que no se abordó o una actitud hacia un empleado que no se confrontó o algo inapropiado dicho sobre una mujer que no se atendió. Este líder poderoso y eficaz ahora tiene el poder de silenciar las voces necesarias del Evangelio en su comunidad de líderes. Los compañeros se sienten cómodos resistiendo las indicaciones del Espíritu Santo. Se dicen y hacen cosas que ellos saben que están mal, y cuando suceden, sienten un freno en su espíritu, pero no responden a la indicación y se quedan en silencio. En poco tiempo, en lugar de confrontar los errores con gracia, en sus propios corazones o en conversaciones con otros líderes, los justifican. Como comunidad de líderes, se convencen a sí mismos de que tal vez lo que está mal no sea realmente tan malo. Producen perspectivas y explicaciones alternativas en sus propios corazones y entre ellos que hacen que lo incorrecto parezca menos incorrecto. Si se permite que todo esto suceda, no pasará mucho tiempo antes de que esta comunidad de líderes comience a defender al líder cuando las acusaciones provienen de personas a las que ha perjudicado, en lugar de abordar esos errores con un compromiso con la pureza ética y de carácter, templada por la gracia. Esta comunidad del Evangelio que alguna vez fue amorosa, vigilante, salvadora y protectora se ha transformado en una comunidad de defensores y abogados. El poder y el rendimiento de este líder lo han dejado desprotegido y sin pastoreo. El éxito de su ministerio es amado por sus compañeros líderes más que él mismo. El castillo que ha construido se ha vuelto más precioso que su alma. Los compañeros líderes se han acobardado en silencio cuando él se ha resistido a la preocupación amorosa y a la confrontación, en lugar de amarlo con el tipo de amor firme e implacable que surge cuando el temor de Dios ha vencido al temor al hombre. A ningún líder se le puede dejar solo. A ningún líder se le debe permitir alejar a sus hermanos líderes que tienen preocupaciones piadosas. Ningún líder debe exigir lealtad de una manera que comprometa la integridad y la moralidad del Evangelio. El fruto del ministerio de ningún líder debe resultar en que su corazón no sea protegido. Todo líder, sin importar cuán poderoso y exitoso sea, debe estar dispuesto a mirarse en el espejo confiable de la Palabra de Dios. Ninguna comunidad de líderes debe comprometer su integridad para lograr su visión. Ningún líder debe ser intocable por la comunidad del Evangelio que Dios ha colocado amorosamente a su alrededor. Todo líder necesita la gracia que confronta y restaura. El ministerio es una guerra diaria de valores. Pero no debemos tener miedo ni desanimarnos, porque no estamos solos en esta batalla. Cada líder ministerial es objeto de la gracia santificadora de Dios. Cuando se trata de los verdaderos valores de nuestros corazones, la santificación expone, convence, reclama y restaura progresivamente. Nuestra esperanza no es que siempre lo haremos bien, sino que Dios nunca abandonará su obra santificadora. Nosotros podemos estar dispuestos a ceder, pero él nunca lo estará. Podemos ceder al miedo, pero él no tiene miedo. Podemos ser engañados para no ver las cosas con claridad y precisión, pero su visión de nosotros es siempre perfecta. Su presencia y su obra en y a través de nosotros es nuestra esperanza, y debido a ello, podemos comprometernos a hacerlo mejor. Podemos reconocer nuestra debilidad y nuestros fracasos y aceptar su invitación a nuevos comienzos.Este artículo es una adaptación del libro Sé líder: 12 principios sobre el liderazgo en la iglesia, escrito por Paul David Tripp.
Este artículo fue publicado originalmente en inglés y traducido con el permiso de Crossway.
La eternidad da forma a cada día
Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no deben ser ustedes en santa conducta y en piedad, esperando y apresurando la venida del día de Dios, en el cual los cielos serán destruidos por fuego y los elementos se fundirán con intenso calor! Pero, según Su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia (2 Pedro 3:11-13).El tercer capítulo de 2 Pedro no sólo nos dice verdades que todo creyente necesita saber sobre la eternidad, sino que también nos dice que estas verdades deben dar forma a la manera en que vivimos ahora mismo. La doctrina de la eternidad es una verdad que no sólo nos da esperanza futura, sino que también debería convertirse en una hermenéutica para la forma en que entendemos nuestras vidas justo aquí, justo ahora. La forma en que entendemos nuestras vidas entonces moldea y dirige la forma en que vivimos nuestras vidas ahora. La doctrina de la eternidad es una herramienta interpretativa cristiana fundamental. Debe definir la forma en que pensamos acerca de nuestro pasado, nuestro presente, nuestro futuro, nosotros mismos, nuestro Dios, y nuestro significado y propósito. Sin esta verdad como parte estructural de nuestro pensamiento, no entenderemos correctamente nuestras vidas. Hay tres acciones prácticas que resultan de aplicar la doctrina de la eternidad a la vida cotidiana: vivir escatológicamente, esperar activamente y abrazar la promesa de Dios.
Vivir escatológicamente
«Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no deben ser ustedes en santa conducta y en piedad» (2 Pedro 3:11)Debemos notar la estructura de este versículo: «puesto que... qué». Es similar a una oración de «si/entonces»: si estas cosas son verdad, entonces así es como debemos vivir. La estructura misma de la oración nos dice algo importante sobre la comprensión de Pedro de la doctrina de la eternidad. Para Pedro, la doctrina de la eternidad no es un punto de la teología cristiana distante, abstracto, aislado o impersonal. Para Pedro, esta verdad influye en su vida diaria. Le dice lo que es importante y, a la luz de lo que es importante, cómo debe tomar decisiones, actuar y reaccionar a nivel cotidiano. Luego continúa diciendo que todo lo que nos rodea, todas esas cosas que nos ubican y nos orientan, todas las cosas físicas que nos ocupan y nos entretienen, cada cosa en este mundo creado, será destruida. Al mirar a nuestro alrededor ahora mismo, nos damos cuenta de que todo lo que estamos viendo ya no existirá. Nada de eso es permanente en su estado actual. Todo será consumido en una manifestación final de la gloria del poder de Dios. Debemos dejar que esto penetre en nosotros. Todo, absolutamente todo, será expuesto por lo que realmente es. Cada edificio, cada montaña, cada arroyo, cada exuberante jardín, cada animal, cada monumento, cada árbol, cada acantilado de piedra caliza, cada criatura marina, cada orilla arenosa, cada armario de ropa fina, cada automóvil, cada autopista, cada lugar de consuelo o diversión —sí, cada cosa física— encontrará su fin purificador por parte de Dios. Es difícil encontrar una declaración más impresionante en toda la Escritura. Ninguna de las cosas que tendemos a pensar que siempre estarán allí es permanente en su estado actual. Este mundo físico no es lo máximo. Dios es lo máximo, y Él llevará todas estas cosas a un final espectacular. Es debido a su corazón de gracia que Dios nos hace saber lo que va a suceder con este lugar que ha sido nuestro hogar físico. Él nos da la gracia de conocer el entonces para que podamos saber cómo vivir ahora. Si alguien pudiera mirar el futuro y decirnos con certeza que una empresa de tecnología en la que estábamos a punto de invertir iba a tener un colapso y fracaso estrepitoso, probablemente no haríamos esa inversión. Dios nos habla con amor sobre lo que, de otro modo, no tendríamos forma de saber o imaginar, pero que es vital entender para nuestra vida presente. Si todo esto va a ser consumido al final, no tiene sentido vivir por las glorias físicas del mundo creado. Es un acto de locura espiritual vincular mi identidad, mi significado y propósito, y mi sentido de bienestar a lo que será cambiado en un instante. ¿Por qué invertiría las energías de mi vida en esas cosas?
Esperar activamente
«Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no deben ser ustedes en santa conducta y en piedad, esperando y apresurando la venida del día de Dios [...]» (2 Pedro 3:11-12).Una de las razones por las que no nos gusta esperar es que la espera nos confronta inmediatamente con el hecho de que no tenemos el control. Algo o alguien nos está obligando a tener que esperar. Para Pedro, sin embargo, la espera no es inacción, sino un llamado a la acción. No se nos llama sólo a quedarnos sentados ociosamente hasta el final. No, hay acciones que estamos llamados a tomar debido al final que seguramente vendrá. Pero si este día cataclísmico final ya está escrito en el libro de Dios, ¿cómo podría lo que hago o digo ahora mismo hacer alguna diferencia? Tendemos a pensar que el fin es el fin y que, hasta entonces, lo que hacemos realmente no importa. Tendemos a pensar que somos pequeños y no tenemos mucho poder o control, y nos preguntamos cómo podría cualquier cosa que hagamos apresurar el día del Señor. Aquí es donde es vital recordar que, en su soberanía, Dios determina no sólo lo que sucederá, sino también los medios por los cuales sucederá. Pedro está diciendo que la actividad del pueblo de Dios centrada en la eternidad, mientras esperan ese día final, es un medio que Él ha ordenado para que ese día se produzca. Él nos ha elegido para ser una herramienta para lograr aquello que Él ha ordenado. Esto significa que lo que hacemos y decimos ahora mismo sí tiene un significado eterno. Este es un llamado a la acción con visión de eternidad; una acción que Dios ha ordenado para hacer una verdadera diferencia. Los gritos de anhelo de su pueblo apresuran su regreso. Las oraciones del pueblo de Dios apresuran su regreso. El compromiso y el trabajo de su pueblo en el Reino apresuran su regreso. El evangelismo de los hijos de Dios apresura su regreso. Esperamos, sabiendo que la manera en que esperamos y lo que hacemos mientras esperamos son medios por los cuales Dios pone fin a nuestra espera.
Abrazar la promesa de Dios
«Pero, según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia» (2 Pedro 3:13).Todo ser humano está buscando el paraíso, pero no hay paraíso en este mundo caído. Dondequiera que miremos, nuestra esperanza y nuestros sueños de paraíso siempre nos decepcionan. Nada parece cumplir nuestros sueños dorados. Nada es tan bueno como deseamos que sea. Nada funciona como esperábamos. Tropezamos por el mundo como un grupo de soñadores insatisfechos, esperando que el próximo sueño se haga realidad para nosotros. Hacemos esto porque el paraíso fue escrito en nuestros corazones. Hacemos esto porque fuimos cableados para la eternidad. Pedro nos está recordando que vivamos como si realmente creyéramos que hay Uno sentado en el trono del universo que hace promesas que nunca se rompen. Hay Uno que siempre cumple. Hay Uno que siempre hace lo que ha prometido que hará. Hay Uno cuyas palabras son siempre fieles y verdaderas. Hay Uno que no cambia de opinión, que no toma otra dirección y no da la espalda a los que esperan. Hay Uno que nunca se aburre, que nunca se cansa y que nunca está demasiado ocupado para hacer lo que ha prometido. Hay un Hacedor de promesas que no se parece a ningún hacedor de promesas que hayamos encontrado en cualquier otro lugar de nuestras vidas. Él es totalmente capaz de cumplir cada una de sus promesas porque Él gobierna todas las situaciones y lugares en los que esas promesas deben ser entregadas. El juego prometido ha cambiado para siempre, porque ha llegado el Señor de señores a la cancha. Y lo que Él diga se hará realidad, porque nadie puede cuestionarlo, nadie puede interponerse en su voluntad y nadie puede detener su mano. Nadie. Entonces, ¿cuál es su promesa segura e inquebrantable? Es una promesa de algo increíblemente hermoso después del fin de la vida tal como la conocemos hoy. Hay algo tan fuera del campo de nuestra experiencia y tan distante de todo lo que podemos imaginar que es difícil entenderlo. La promesa es que Dios va a transformar nuestro hogar. No, no terminaremos flotando en las nubes y tocando arpas doradas. Él nos dará unos nuevos cielos y una nueva tierra, donde la justicia morará sin ser desafiada para siempre. Justicia no sólo significa que los nuevos cielos y la nueva tierra serán habitados por un Dios santo y por personas que ahora son partícipes de su naturaleza divina. Significa que todo será justo. Todo estará en su lugar apropiado, haciendo perfectamente lo que estaba destinado a hacer. Nada se rebelará contra el plan del Creador. Disfrutaremos de paz y armonía ininterrumpidas para siempre. La Biblia tiene un nombre para esto: shalom. El shalom que fue destrozado en el jardín será restaurado para siempre, para nunca ser roto de nuevo. La justicia perfecta reinará por los siglos de los siglos. Esta es una gloria gloriosa. La doctrina de la eternidad nos asegura que Dios arreglará todo lo que el pecado ha roto. Nos dice que ahora mismo debemos vivir con esa promesa en mente. Nos advierte de la impermanencia de las cosas físicas. Nos predica la importancia eterna de la forma en que vivimos mientras esperamos. Y nos promete un final que es mucho más glorioso de lo que nos hubiéramos atrevido a esperar.
Este recurso fue publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
Cuando el sufrimiento toca la puerta
El sufrimiento nunca es neutral
Esto es lo que todo el que sufre necesita entender: nunca sufrimos sólo la cosa que estamos sufriendo; siempre sufrimos también por la manera en que estamos sufriendo eso. Nunca llegamos a nuestro sufrimiento con las manos vacías. Siempre arrastramos al sufrimiento una bolsa llena de experiencias, expectativas, suposiciones, perspectivas, deseos, intenciones y decisiones. Por lo tanto, nuestras vidas son moldeadas no sólo por lo que sufrimos, sino también por lo que aportamos a nuestro sufrimiento. Cómo pensamos acerca de nosotros, de la vida, de Dios y de los demás afectará profundamente la manera en que pensamos, interactuamos y respondemos a las dificultades que se presentan. Nuestro sufrimiento es moldeado más poderosamente por lo que está en nuestros corazones que por lo que está sucediendo en nuestros cuerpos o en el mundo que nos rodea. ¿Qué aportamos a nuestro sufrimiento? Un ejemplo es la mala teología. Incluso si nuestra teología confesional es robusta y tenemos un conocimiento exhaustivo de la Escritura, prácticamente, nuestra teología cotidiana podría estar torcida. A veces, el tipo de cosas que aportamos a nuestros momentos de sufrimiento profundizan el dolor de la cosa dolorosa que enfrentamos. La teología práctica que llevamos a los momentos de sufrimiento y prueba es muy importante. Hay muchos ejemplos de cómo la mala teología empeora nuestra experiencia del sufrimiento. Sólo uno es cuando decimos algo como: «Estoy sufriendo porque Dios me está castigando por mi pecado». Tal vez una cristiana esté convencida de que su enfermedad fue el castigo de Dios por malas decisiones que había tomado. En un momento en que necesitaba correr a Dios, hizo todo lo posible por esconderse de Él y de Su pueblo. Razonó que su trabajo era soportar el castigo que merecía. Claramente, tal pensamiento está arraigado en la mala teología. El mensaje de la Escritura es que cada parte de la culpa, la vergüenza y el castigo por nuestro pecado fue total y definitivamente cargada por Cristo. Esto significa que ya no hay condenación para los que están en Cristo Jesús (ver Romanos 8:1-4). Así que, nuestro sufrimiento no es punitivo; es decir, no es un castigo directo por los pecados que hemos cometido. ¡Qué desánimo no sólo pasar por circunstancias difíciles y quizás que alteren la vida, sino también pensar que estamos pasando por esas cosas porque hemos fallado a los estándares de Dios! Es difícil correr a Dios en busca de ayuda, descansar en Su cuidado, estar seguros de Su amor y creer que Sus misericordias están constantemente disponibles y son nuevas cada día cuando estamos convencidos de que Él nos está castigando. Y es difícil buscar la gracia de Dios cuando pensamos que Él ya nos está dando lo que merecemos en nuestro sufrimiento. Pero la Biblia nunca interpreta nuestro sufrimiento de esta manera; de hecho, enseña lo opuesto. En lugar de conectar el sufrimiento con las cosas malas que hemos hecho, la Escritura conecta las pruebas y la dificultad con las cosas buenas que Dios quiere para nosotros y que está obrando para producir en nosotros (ver Santiago 1:2-4).La trampa de la duda
Algo más que aportamos a nuestro sufrimiento es la duda. El sufrimiento no cambia tanto nuestro corazón como revela lo que siempre ha estado en él. La dificultad tiene una asombrosa habilidad para revelar lo que está dentro de nosotros. Las pruebas revelan nuestros verdaderos pensamientos y deseos, nuestra inútil búsqueda de vida y significado, nuestras falsas esperanzas. El sufrimiento siempre expondrá la verdadera naturaleza de nuestra relación y comunión con Dios. El sufrimiento será aún más doloroso si cuestionamos la presencia, las promesas, la bondad o la fidelidad de Dios. Este es sólo otro ejemplo de una mala teología del evangelio cotidiano. La duda no es mala en sí misma. Dios nos ha dado la habilidad de hacer preguntas y el deseo de saber y entender. Ha implantado en nosotros la búsqueda de que nuestras preguntas sean respondidas y nuestra confusión sea reducida. Ha creado en nosotros una intolerancia a la irracionalidad y a la contradicción. La duda puede hacernos hacer preguntas profundamente importantes. La duda nos hará pensar profundamente sobre cosas muy importantes. La duda nos permitirá exponer y rechazar la falsedad. La duda puede encender una vida razonada, sabia y protectora. La duda puede evitar que seamos demasiado ingenuos o un blanco fácil para el engaño. Debido a que la duda nos impulsa a conocer y entender, tiene el poder de llevarnos a Aquel que lo sabe y entiende todo. Nuestra capacidad de dudar puede impulsarnos a Dios—pero no siempre—. La duda en los corazones de los que sufren es una de las herramientas más poderosas del enemigo. Vislumbramos esto en 1 Pedro 5:9: «pero resístanlo firmes en la fe, sabiendo que las mismas experiencias de sufrimiento se van cumpliendo en sus hermanos en todo el mundo». La primera carta de Pedro está escrita a personas que están sufriendo y, a medida que su carta llega a su fin, el apóstol escribe estas palabras. ¿Por qué diría Pedro: «Miren a su alrededor; ustedes no son los únicos que sufren»? ¿Está diciendo: «dejen de quejarse, como si ustedes fueran los únicos que sufren en este mundo quebrantado»? ¿Sabe que la miseria tiende a querer compañía? ¿Está dando a sus lectores algún tipo de consuelo disimulado? No, Pedro está haciendo algo profundamente teológico e perspicaz. Él sabe que, cuando sufrimos, somos susceptibles a las mentiras que el enemigo nos susurra al oído:¿Dónde está tu Dios ahora? ¿Por qué te han señalado sólo a ti? Quizás Dios sí tiene favoritos. ¿Por qué Dios ignora tus oraciones? ¿Por qué a otros les resulta mucho más fácil que a ti? Tal vez Dios no te ama después de todo.La función de todas estas mentiras es sembrar semillas de duda en nuestros corazones cuando nos sentimos más débiles y más asustados y estamos buscando ayuda. El enemigo busca hacernos dudar de la bondad, el amor, la presencia y el poder de Dios. Sabe que, si empezamos a cuestionar el carácter y el poder de Dios, dejaremos de ir a Dios y buscar Su ayuda. Las mentiras de Satanás están destinadas a dañar y debilitar nuestra fe para que, al otro lado de nuestro sufrimiento (si es que hay un otro lado), no amemos ni sirvamos a Dios como lo hicimos antes. Pedro entiende que aferrarse a Dios con una fe como la de un niño en medio de las experiencias dolorosas de la vida en este mundo terriblemente quebrantado es guerra espiritual, y su declaración está destinada a dar a sus lectores armas para la batalla. Está diciendo: «Miren a su alrededor. En su sufrimiento, Dios no los está señalando, dándoles la espalda, ignorando su necesidad u olvidando su difícil situación. Sus hermanos y hermanas en todo el mundo llevan todos sus propias cargas de dificultad. Es imposible vivir entre el “ya” y el “todavía no” sin sufrir de alguna manera, en algún momento. Su sufrimiento no es una señal de que han sido abandonados; más bien, es una señal de que viven en un mundo que no funciona de la manera en que Dios pretendía, sino que necesita una renovación completa». En este consejo encontramos las palabras sabias de un pastor amoroso que sabe lo que enfrenta su gente. Pedro sabía que el ataque central contra nosotros en nuestro sufrimiento no es el ataque a nuestros cuerpos, nuestras relaciones, nuestras posesiones o nuestras circunstancias, sino es el ataque a nuestros corazones. Podemos vivir bien con un cuerpo dañado, pero el daño espiritual en el corazón tiene el poder de hacernos vivir de una manera espiritualmente no saludable. La declaración de Pedro tiene la intención de proteger a sus lectores sufrientes del daño espiritual a sus corazones y vidas que resulta de concluir que Dios no es bueno.
Combate al enemigo contando bendiciones
Cuando estamos sufriendo, debemos obligarnos a prestar atención a nuestra conversación privada, es decir, a las palabras que nos decimos a nosotros mismos que nadie más escucha. Siempre estamos hablando con nosotros mismos sobre nosotros, la vida, Dios, los demás, el significado y propósito, las relaciones, los problemas, las soluciones, la esperanza, el pasado, el futuro, y así sucesivamente. Debido a esta constante conversación interna, nos influenciamos a nosotros mismos más que nadie, ya que escuchamos lo que nosotros mismos tenemos que decir más de lo que escuchamos a cualquier otra persona. Pero todo el que sufre debe preguntar: ¿Mi sufrimiento me ha hecho empezar a creer cosas que no son ciertas y, por lo tanto, a decirme a mí mismo cosas que no son ciertas? Necesitamos cuestionar nuestras propias suposiciones. Necesitamos argumentar con nuestros propios corazones. Necesitamos confrontar las evidencias de incredulidad en nuestra conversación privada. Luchar contra las mentiras del diablo significa estar conscientes de la conversación de nuestro propio corazón y defender nuestro corazón contra cualquier perspectiva que ponga en duda la sabiduría, el amor, la bondad, la gracia y la fidelidad de Dios. Debemos orar para que Dios nos dé perspicacia sobre nuestros propios corazones y la fuerza para luchar esta batalla espiritual incluso en momentos en que nos sentimos profundamente débiles. No hay herramienta más poderosa contra la duda debilitante que la gratitud. Es exactamente cuando somos tentados a dudar de nuestras bendiciones que contarlas es lo más importante. Un corazón agradecido es la mejor defensa contra un corazón que duda. Recitar las evidencias de la presencia de Dios, su gracia, su fidelidad a sus promesas, su provisión y la confiabilidad de lo que nos ha dicho en Su Palabra nos recuerda la bondad de Dios—y, debido a que lo hace, nos protege contra las mentiras que nos tientan a considerarlo como menos que bueno.¿ Sin importar cuán difícil o duradero haya sido nuestro sufrimiento, hay bendiciones que encontrar. Como defensa contra la duda, es realmente importante dedicarnos a momentos de quietud para mirar el camino que dejamos atrás y las cosas de la vida que nos rodean en busca de evidencias de que Dios es bueno y digno de nuestra confianza. En otras palabras, debemos hacer lo que dice el viejo himno:Ve tus bendiciones; cuenta y verás Cuántas bendiciones de Jesús tendrásEn nuestros momentos de duda, no debemos huir de nuestro Señor. Debemos determinarnos a correr a Él. Esta es la bienvenida de Jesús para nosotros:
Vengan a Mí, todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que Yo soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para sus almas. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera (Mateo 11:28-30).Nuestra batalla no es sólo la dificultad que enfrentamos, sino el impacto de la dificultad en nuestros corazones. La Escritura nunca menosprecia a los que sufren y dudan. Nunca se burla de su dolor. Nunca hace oídos sordos a sus lamentos. Nunca los condena por su duda. Presenta al que sufre y duda un Dios que entiende, que se preocupa, que nos invita a venir a Él en busca de ayuda con nuestras dudas y que promete un día poner fin a todo sufrimiento de cualquier tipo, de una vez y para siempre.
Este recurso fue publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
Gracia y conocimiento
¿Quién sabe por lo que estás pasando?
Porque no queremos que ignoren, hermanos, acerca de nuestra aflicción sufrida en Asia. Porque fuimos abrumados sobremanera, más allá de nuestras fuerzas, de modo que hasta perdimos la esperanza de salir con vida. De hecho, dentro de nosotros mismos ya teníamos la sentencia de muerte, a fin de que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos, el cual nos libró de tan gran peligro de muerte y nos librará, y en quien hemos puesto nuestra esperanza de que Él aún nos ha de librar. Ustedes también cooperaron con nosotros con la oración, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don que nos ha sido impartido por medio de las oraciones de muchos.Me impresiona la chocante honestidad de Pablo cada vez que leo estos versículos. Era un hombre de fe poderosamente influyente, de quien no esperaríamos que estuviera pasando por la lucha del corazón que retratan estos versículos. Estas palabras derriban la fachada de cualquier imagen que podamos tener de Pablo como un hombre espiritualmente independiente que vivió muy por encima de las batallas espirituales que nos son familiares a todos. Este ícono de la claridad del Evangelio, este mensajero de la esperanza del Evangelio, este misionero para los desesperados, necesita desesperadamente para sí mismo todo lo que ofrece a los demás. Entonces, en el contexto de un evento problemático, él abre humildemente su corazón y revela el inquietante conflicto que vive allí.
¿Realmente las personas te conocen?
Pablo no nos dice la situación exacta de su aflicción en Asia; este no es un informe detallado de su dificultad externa. Pablo se centra en el impacto interno que esta situación tiene en su corazón y en los que están con él. Él está confesando con franqueza una lucha espiritual profunda, compartiendo adónde fueron sus pensamientos y qué batalló su alma. Esto es más una humilde apelación por ayuda espiritual que un resumen de lo que está experimentando físicamente. Nosotros, por otro lado, podríamos ser más relajados en cuanto a contarle a la gente lo que estamos sufriendo, mientras que tendemos a ser celosamente reservados acerca de cómo lo estamos sufriendo. Celebrar el regalo del cuerpo de Cristo no es sólo informar los detalles de nuestra vida, sino confesar honestamente la lucha de nuestro corazón en medio de ella. Considera con cuánta franqueza Pablo admite el estado de su corazón derrotado: «porque fuimos abrumados sobremanera, más allá de nuestras fuerzas, de modo que hasta perdimos la esperanza de salir con vida». ¡Este es el apóstol Pablo! Ninguna figura es más prominente en el Nuevo Testamento, excepto Jesús, sin embargo, aquí está, pensando: «esto es todo. Simplemente no tengo lo necesario para salir de este lío». Él no se esconde detrás de clichés espirituales. No actúa como si fuera algo que no es. No teme comunicar su fragilidad públicamente. Estas son las cosas que muchos cristianos temen hacer, y debido a que lo tememos, no recibimos el tipo de cuidado reconfortante que Dios ha puesto a nuestra disposición a través de su pueblo. ¿Qué haremos cuando la vida en un mundo caído nos enfrente al hecho de que la fuerza independiente y autosuficiente es una mentira? ¿Acumularemos nuestro desánimo? ¿Esconderemos nuestras debilidades? ¿Actuaremos como si estuviéramos bien cuando no lo estamos? ¿Nos impedirá la vergüenza confesar lo que sabemos que es verdad? ¿Permitiremos que el desánimo del corazón se transforme en abatimiento y tal vez incluso en una depresión paralizante? ¿O buscaremos la ayuda que Dios nos ha provisto amorosamente a través del cuerpo de Cristo?La debilidad es una puerta de entrada
Es importante destacar que el abatimiento de Pablo no es una prisión sino una puerta de entrada. Confesar que no tenemos en nosotros mismos lo que se necesita para caminar a través de la dificultad que enfrentamos es una puerta de entrada para recibir el cuidado que sólo Dios puede darnos a través del corazón y las manos de su pueblo. La desesperanza es la puerta de entrada a la esperanza. La confesión de la desesperanza nos libera de intentar hacer lo que no tenemos el poder de hacer por nuestra cuenta. El reconocimiento de la desesperanza nos libera de actuar como si fuéramos algo que no somos. La confesión de la desesperanza le quita a la vergüenza su poder paralizante. La confesión de la desesperanza nos libera del aislamiento. La admisión de la desesperanza posiciona nuestro corazón para recibir el consuelo bondadoso que el Dios de todo consuelo ha prometido a cada uno de sus hijos. La debilidad es también una puerta de entrada para experimentar el propósito de Dios para nosotros en y a través del sufrimiento. Pablo reflexiona sobre el propósito de Dios al exponer la profundidad de nuestra debilidad: «a fin de que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos» (v. 9). Le está recordando a la iglesia en Corinto que la dificultad, en las manos del Salvador, se convierte en un instrumento de gracia. Cada hijo de Dios tiene un depósito de consuelo, rescate, fuerza, sabiduría, dirección y protección. Pero, debido al orgullo y la autosuficiencia que el pecado produce en nosotros, no abrimos la puerta de ese depósito; vivimos vidas autosuficientes, confiando en que podemos salir adelante por nuestra cuenta. Entonces, como un acto de amor redentor, Dios nos guía a situaciones que hacen que seamos confrontados con nuestra debilidad para que abramos la puerta a los generosos recursos de ayuda en su depósito de gracia. La Biblia nos recuerda que no debemos avergonzarnos de nuestra fragilidad. Dios no está disgustado por nuestra falta de fuerza independiente. Él es compasivo en su comprensión, fiel en el cuidado, y provee la ayuda que necesitamos. Uno de los principales instrumentos de ayuda que utiliza es la iglesia. «Ustedes también cooperaron con nosotros con la oración, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don que nos ha sido impartido por medio de las oraciones de muchos» (v. 11). Hay consuelo que se encuentra en el pueblo de Dios. No será perfecto —nada a este lado de la eternidad lo es—, pero los recursos complejos de ayuda del pueblo de Dios son un glorioso consuelo y provisión para todos los hijos de Dios. Para comenzar a experimentar el depósito completo de bendición y provisión que está disponible dentro del cuerpo de Cristo, hay cuatro cosas que debes hacer.1. Evita el aislamiento
No hay nada heroico en intentar ser un llanero solitario y luchar contra el pecado, el diablo y el sufrimiento solo. De hecho, ¡es una receta para el desastre! Dios ha diseñado a los seres humanos para la comunidad. La vida saludable y piadosa es profundamente relacional. La comunidad sumisa en adoración con Dios y la humilde dependencia del pueblo de Dios son vitales para vivir bien. Los hermanos y hermanas a nuestro alrededor han sido puestos en nuestras vidas como instrumentos de gracia. Como dije anteriormente, no serán instrumentos perfectos, y no siempre dirán y harán las cosas correctas, pero en lo complejo de estas relaciones, Dios nos entrega lo que sólo Él puede dar. Necesitamos la presencia y las voces de otros que puedan decir y hacer cosas que nunca podríamos hacer por nosotros mismos. Nuestras relaciones con estas personas son regalos de Dios de consuelo, rescate, protección y sabiduría.2. Confiesa la ceguera
Hebreos 3:12-13 aborda la esencialidad de la comunidad para la obra que Dios ha hecho y continúa haciendo en nosotros: «tengan cuidado, hermanos, no sea que en alguno de ustedes haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse del Dios vivo. Antes, exhórtense los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice: “hoy”; no sea que alguno de ustedes sea endurecido por el engaño del pecado». ¿Por qué necesito la intervención diaria del cuerpo de Cristo? La respuesta es tan simple como humillante. Necesito este ministerio diario porque soy un hombre ciego. Por mucho que crea que veo y me conozco bien, esto es falso. Debido a que el pecado me ciega ante mí, mientras todavía haya pecado dentro de mí, habrá bolsas de ceguera en mi visión de mí. Las cosas son en realidad más serias de lo que acabo de describir porque, mientras que cada persona físicamente ciega sabe que está ciega, las personas espiritualmente ciegas son ciegas a su ceguera; creen que ven cuando, de hecho, no es así.3. Deja que las personas interrumpan
Hay alguien con quien hablo todo el tiempo sobre todo en mi vida. Las opiniones, interpretaciones, respuestas, creencias, prejuicios, perspectivas y puntos de vista de esta persona son increíblemente influyentes. No puedo escapar de estas conversaciones, y no puedo evitar su influencia. La mayor parte del tiempo, no soy consciente de que estoy hablando con esta persona, y la mayor parte del tiempo, no me doy cuenta de cómo estas conversaciones influyen en cómo pienso sobre mí mismo, Dios, los demás y la vida. Esa persona soy yo mismo. Tengo una influencia increíble sobre mí mismo porque nadie me habla más que yo. El problema es que a veces es muy difícil decirnos lo que necesitamos escuchar. Por lo tanto, necesitamos voces en nuestras vidas además de la nuestra. Necesitamos invitar a personas sabias y amorosas a escuchar e interrumpir nuestras conversaciones privadas, proporcionando las palabras y la perspicacia que no podríamos decirnos a nosotros mismos. Y no debemos ofendernos cuando no están de acuerdo con nuestras evaluaciones; necesitamos estas voces alternativas. Están en nuestras vidas no para herir nuestros sentimientos sino para darnos lo que no podemos proporcionarnos. Eso es dulce gracia de la mano de Dios.4. Busca consejo sabio
Es peligroso tomar decisiones importantes en la vida solo. A causa del pecado, es difícil ver con claridad, pensar con precisión y desear lo que es mejor. La vida en un mundo caído tiende a sacudir el corazón y a confundir la mente. Si estamos en medio de emociones vacilantes y nos resulta difícil tener claridad de pensamiento, es peligroso tomar las tantas decisiones que tendremos que tomar en aislamiento. Necesitamos humildemente invitar a consejeros sabios y piadosos a nuestras vidas. No estoy hablando aquí de ayuda profesional, aunque eso es bueno cuando es necesario. Estoy hablando de identificar a las personas sabias y piadosas que ya están en nuestras vidas, que nos conocen bien a nosotros y a nuestras situaciones, y que pueden proporcionar la claridad de consejo, guía y dirección que es muy difícil de proporcionar por nosotros mismos. Esto no debe ser una amenaza; todos lo necesitamos, y los que sufren con sabiduría lo acogen y disfrutan la cosecha de buenos frutos que resulta. ¿Hemos abrazado nuestra necesidad diaria de la ayuda y el aliento del cuerpo de Cristo? ¿Quién nos conoce? No sólo lo que estamos sufriendo, sino cómo lo estamos sufriendo. El Dios de todo consuelo envía a Sus embajadores de consuelo a nuestras vidas. Ellos son provistos para hacer visible la presencia, protección, fuerza, sabiduría, amor y gracia invisibles de Dios. Por lo tanto, debemos dar la bienvenida a sus embajadores. Debemos estar abiertos a su perspicacia y consejo. Podemos confesar nuestras necesidades para que los ayudantes de Dios puedan ministrar a esas necesidades. Vivamos como si realmente creyéramos que nuestro caminar por la vida es un proyecto comunitario, y estemos listos para las cosas buenas que Dios hará.Este recurso fue publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
Una vida laboral equilibrada
Estas tres áreas son fundamentales para lo que somos y cómo Dios nos llama a vivir. Pero debido a que tenemos un tiempo limitado, cuando un área se expande y comienza a consumir más tiempo y energía, sólo puede hacerlo porque has contraído otra área. Es imposible que los seres humanos finitos le agreguen una hora adicional a su día para compensar esa hora que se utiliza en otro lugar.
A menudo, sin siquiera darnos cuenta, las demandas y la tentación del trabajo gradualmente comienzan a consumir más y más de nuestro tiempo, y, a medida que lo hacen, nos queda menos tiempo para la familia. Del mismo modo, a medida que tu compromiso profesional se expande, inevitablemente te quedará poco tiempo para hacer algo más que asistir casualmente a la iglesia.
Casi nadie diría, al menos públicamente: «el trabajo es una prioridad mayor para mí que la familia, así que voy a dedicar menos tiempo para invertir en mi familia». Pocos creyentes declararían (o incluso creerían) que la carrera es más importante que su relación con Dios y su pueblo, sin embargo, muchos de nosotros vivimos activamente de esta manera.
Es imposible que un área de mi vida se expanda sin que esto cause que otras áreas se encojan.
Tú no eres tu trabajo
Cuando se trata de los límites del tiempo, la solución más práctica parecería ser una mejor gestión del tiempo, ¿verdad? ¡Si sólo pudiéramos reorganizar nuestros horarios y reservar una cantidad de tiempo igual para cada área, el problema debería resolverse! Pero los seres humanos no somos robots ni calendarios. Somos adoradores. Abordar sólo la gestión del tiempo pasa por alto la causalidad, es decir, la motivación del corazón detrás de por qué tantos de nosotros hemos expandido nuestra área laboral a un tamaño perjudicial a expensas de los otros. ¿Por qué muchos de nosotros nos sentimos tan motivados, hasta un grado tan poco saludable, cuando se trata de nuestras carreras? ¿Por qué muchos de nosotros invertimos tanto en nuestro trabajo en perjuicio de la familia y de la participación en la iglesia? En una palabra: identidad. La identidad vertical en Cristo debería liberarnos de buscar la identidad horizontalmente en cualquier otro lugar. Yo soy lo que soy y quien soy gracias a quién es Jesús para mí por gracia. En su impresionante gloria, realmente encuentro todo lo que necesito. No tengo que buscar en otro lugar los recursos espirituales que necesito para vivir. No tengo que buscar en otro lugar el significado y el propósito de mi vida. No tengo que buscar en otro lugar para encontrar ese sentido interno de paz y bienestar. ¿Por qué? Porque he encontrado todas esas cosas en Él. La identidad en Cristo me libera de la esclavitud que distorsiona la vida a la identidad en cualquier otra cosa. Pero la amnesia de identidad te dejará con un vacío de identidad que llenarás con algo en tu vida. Si olvidas que eres hijo de Dios comprado con su sangre, y que debido a que el trabajo y la carrera forman una dimensión tan enorme y significativa de nuestras vidas, nos resultará muy tentador para nosotros buscar nuestra identidad en esos lugares. Una vez que comienzas a buscar tu identidad en el trabajo, te resultará muy difícil resistir sus desafíos, demandas y promesas de recompensa.Las falsas identidades del trabajo
El trabajo y la carrera te ofrecen dos identidades falsas, pero tentadoras. La primera es: «yo soy lo que he logrado». El éxito te hace sentir capaz y competente. Un rastro de logros parece hacer una declaración sobre quién eres y qué puedes hacer. Generalmente celebramos a las personas exitosas como nuestros héroes personales y culturales. Tendemos a ver el éxito siempre como algo bueno. Pero ¿qué declara y promete el verdadero Evangelio? «Por gracia ustedes han sido salvados por medio de la fe, y esto no procede de ustedes, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe» (Ef 2:8-9). La gracia de Dios te ofrece lo que no ganaste y te perdona por los errores que cometiste. La gracia altera radicalmente tu identidad y tu esperanza. Tu identidad no está en lo que has logrado o en lo que la gente que te rodea piensa de lo que has logrado. No, como resultado de la gracia, tu identidad está arraigada en los logros de otro. Tu esperanza no se basa en lo bien que te está yendo, sino en lo que Jesús ha hecho por ti. La segunda identidad falsa, pero tentadora, es: «yo soy el tamaño del montón de cosas que he acumulado». Debido a que Dios nos ha dado la capacidad de reconocer y disfrutar la belleza, es tentador identificar la «buena vida» como una vida llena de cosas hermosas, lo cual es a menudo el resultado de una carrera exitosa y un trabajo con altos ingresos. Por supuesto, el deseo de belleza y posesiones no es malo en sí mismo. De hecho, cuando aprecio la belleza, reflejo al Creador, cuya mano artística es la fuente de todo lo hermoso. Estoy diseñado para disfrutar de las cosas hermosas, pero no debo vincular mi identidad a cuántas de esas cosas poseo, y no debo permitir que mi corazón sea gobernado por ellas.No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban; sino acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban; porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón (Mateo 6:19-21).Si has apegado tu identidad a las posesiones materiales y a la riqueza física, pasarás la mayor parte de tus horas de vigilia buscando adquirirlas, usarlas y preservarlas. Sólo cuando estés viviendo seguro de tu identidad como hijo de Aquel que creó y posee todo, podrás descansar como su hijo en el conocimiento de que Él fielmente te proporcionará todo lo bueno que necesitas. Cuando estás satisfecho en Él, serás liberado de trabajar constantemente para poseer más de lo que esperas que forme tu identidad.
Una carrera formada por Cristo
Hay varias verdades bíblicas que pueden recordarte tu identidad en Cristo y proteger tu corazón de perseguir las promesas vacías y las tentaciones de encontrar tu identidad en el trabajo.1. Los dones que usas y el tiempo que inviertes en tu trabajo provienen de Dios y le pertenecen a Él
«Según cada uno ha recibido un don especial, úselo sirviéndose los unos a los otros como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios» (1P 4:10). Así como la gracia de la salvación es un regalo, también lo son los talentos que posees que te hacen exitoso y bueno en tu trabajo. El trabajo es un lugar habitual donde Dios te llama a ser un buen administrador de los dones, las oportunidades y las habilidades que te ha dado. Dado que Dios te ha dado estos dones, debes ejercerlos en sumisión a su voluntad y por el bien de su gloria.2. Eres llamado a trabajar por algo mayor a ti mismo
Pues el amor de Cristo nos apremia, habiendo llegado a esta conclusión: que Uno murió por todos, y por consiguiente, todos murieron. Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos. [...] De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es [...]. Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros [...] (2 Corintios 5:14-15, 17, 20).Por gracia, Dios me ha liberado de mi esclavitud a mí mismo, que resulta en la muerte. En cambio, nos invita a una nueva vida, conectándonos a una misión que es enorme y eterna. Tu vida y tu trabajo son ahora enormemente más grandes que sólo construir una carrera exitosa. Lo que quiero y lo que poseo en la tierra no deberían ser los motivadores principales de lo que hago y cómo gasto mi tiempo. Las decisiones y la inversión que hago en mi mundo laboral siempre deben someterse a la realidad de que he sido alistado al servicio de un Reino eterno que no es el mío. El éxito no se trata de lo bien que he podido construir mi pequeño reino, sino del grado en que he hecho todo lo que he hecho al servicio de un Rey superior.
3. El éxito no se trata de acumular poder, sino de descansar en el poder de Cristo
Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, les dé espíritu de sabiduría y de revelación en un mejor conocimiento de Él. Mi oración es que los ojos de su corazón les sean iluminados, para que sepan cuál es la esperanza de su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál es la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la eficacia de la fuerza de su poder. Ese poder obró en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a su diestra en los lugares celestiales, muy por encima de todo principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo sino también en el venidero (Efesios 1:17-21).El éxito en esta vida no se define por usar tus habilidades, dones y ambiciones de carrera para crear poder y control personal. La sabiduría, el conocimiento, las riquezas y la esperanza llegan cuando reconoces y descansas en el poder y control de Cristo, usas tus dones para su propósito y administras apropiadamente cualquier poder que Dios te conceda. Cualquier poder que se te pueda dar no es un poder independiente para usar como desees. Todo poder humano es representativo. Cualquier poder que Dios te conceda debe usarse consistentemente con los valores que Él deja claros en su Palabra.
¿Tu tríada está equilibrada?
Dios nunca te llamará a obedecerle en un área de una manera que te obligue a pecar en otra. En otras palabras, Dios nunca te llamará a una carrera que haga imposibles los compromisos bíblicos con la familia y la iglesia. Si parece imposible equilibrar tu vida laboral, estás en tal situación no porque los llamados de Dios sean inmanejables, sino probablemente porque estás buscando en tu trabajo lo que no deberías. Muchas de nuestras vidas laborales están desequilibradas debido a una identidad mal colocada y a la amnesia del Evangelio. La identidad en Cristo nos permite descansar en la seguridad de que encontraremos todo lo que necesitamos en Él. Predicarnos el Evangelio a nosotros mismos permitirá que nuestra área de trabajo sea ahora una expresión de descanso y no de preocupación, de administración y no de adquisición. Sí, debes comprometerte con el trabajo porque Dios te llama a trabajar, pero mientras trabajas, puedes descansar en su compromiso de pacto de satisfacer todas y cada una de tus necesidades. En lugar de ser impulsado por la necesidad ansiosa, nuestro trabajo ahora puede ser moldeado por una gratitud de adoración. Dios los bendiga, Paul David TrippEste recurso fue publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
Esperanza y ayuda para lenguas aproblemadas
También la lengua es un fuego, un mundo de iniquidad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, es encendida por el infierno e inflama el curso de nuestra vida. Porque toda clase de fieras y de aves, de reptiles y de animales marinos, se puede domar y ha sido domado por el ser humano, pero ningún hombre puede domar la lengua. Es un mal turbulento y lleno de veneno mortal. Con ella bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que han sido hechos a la imagen de Dios. De la misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así (Santiago 3:6-10).Ahora, esto plantea la pregunta: si «esto no debe ser así», pero ningún hombre puede domar la lengua, ¿hay alguna esperanza para nosotros?
El Verbo se hizo carne
Mientras el Verbo nos llama a un estándar puro en nuestra comunicación, Dios no exige que cumplamos este estándar con nuestras propias fuerzas. Al contrario, el Verbo se hizo carne para abordar nuestra necesidad (ver Juan 1:1-18). Por lo tanto, ¿cómo, en la práctica, el Verbo hecho carne nos ayuda con nuestras conversaciones? ¿Qué nos ha dado el Verbo para que podamos hablar según el estándar de Dios y según su diseño? En una oración breve, en Efesios 1:15-23, Pablo usa cuatro palabras dinámicas para capturar los recursos que son nuestros por la obra redentora de Cristo.Por esta razón también yo, habiendo oído de la fe en el Señor Jesús que hay entre ustedes, y de su amor por todos los santos, no ceso de dar gracias por ustedes, mencionándolos en mis oraciones, pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, les dé espíritu de sabiduría y de revelación en un mejor conocimiento de Él. Mi oración es que los ojos de su corazón les sean iluminados, para que sepan cuál es la esperanza de su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál es la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la eficacia de la fuerza de su poder. Ese poder obró en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a su diestra en los lugares celestiales, muy por encima de todo principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo sino también en el venidero. Y todo lo sometió bajo sus pies, y a Él lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que lo llena todo en todo. [Énfasis del autor].
Esperanza
«Para que sepan cuál es la esperanza de su llamamiento» (v. 18).¿Nuestra comunicación fluye de nuestra confianza en la obra que provee los recursos del Verbo que se hizo carne? Medita en esto. El Dios que creó el habla y por medio de sus palabras llamó al mundo a existencia, el Dios que usó palabras humanas para revelarse a sí mismo a su pueblo a lo largo de eras, vino a este mundo como el Verbo, a personas que lo habían abandonado. No sólo es un orador de la verdad, Él es Verdad, y sólo en Él hay alguna esperanza para nosotros. Sólo en el Verbo encontramos esperanza para ganar la guerra de las palabras y hablar de nuevo de acuerdo al ejemplo y al diseño de nuestro Hacedor. El Verbo se hizo carne porque no había ninguna otra forma de arreglar lo que se rompió en nosotros. Como cónyuge, padre, pastor, vecino, colega, debes creer que puedes ganar la guerra de palabras, pero no está en nosotros ni en nuestro potencial. Está en el Verbo y en su presencia, poder y promesas. Cuando nuestros mejores esfuerzos por ganar la guerra de palabras fallan, encontramos la mayor esperanza de todas. Porque Jesús ha venido a vivir, morir y resucitar por nosotros, hay esperanza de que podemos hablar como Dios lo ha diseñado. Su obra por nosotros altera totalmente la manera en que podemos responder a la lucha de palabras. Tenemos esperanza para nuestras palabras porque el Verbo se hizo carne por nosotros. Las siguientes tres palabras develan de manera aún más específica por qué tenemos esperanza.
Riquezas
«Las riquezas de la gloria de su herencia en los santos» (v. 18).Como heredero de la gloriosa herencia que es nuestra en Cristo, esto significa que el Señor nunca te pondrá en una situación sin darte todo lo que necesitas para hacer lo que has sido llamado a hacer. Significa que Cristo ya ha puesto en mi depósito todo lo que necesito. Todo lo que necesitas para hablar de una manera piadosa ya se te ha dado. Te han sido dadas todas las riquezas que necesitas para ir más allá de tu propio dolor, enojo o deseo egoísta y hablar como un embajador de Cristo en cualquier momento en el que estés. El Verbo ha venido y en sus manos hay riquezas gloriosas. ¡Su provisión es lo único que dominará la lengua humana! Me encanta cómo lo captura Pedro: «pues su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad» (2P 1:3). No mucho, no más que la mayoría, sino que todo lo que necesitamos. Considera las palabras aquí. El verbo en el pasaje («ha concedido») está en tiempo perfecto, lo que indica una acción en el pasado que tiene resultados continuos en el futuro. Significa que Cristo ya ha puesto en mi depósito todo lo que necesito. ¡No sólo se me ha dado todo lo que necesito para la vida eterna, sino que todo lo que necesito para vivir una vida piadosa desde el momento en el que soy salvo hasta el momento en el que Dios me lleve a casa para estar con Él!
Poder
«La extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros los que creemos» (v. 19).No luchamos con la comunicación simplemente porque carezcamos de habilidades, estrategias o vocabulario. Nuestro problema es la impotencia y la incapacidad. No obstante, Cristo ha venido, demostrando su poder en su ministerio, ejerciendo su poder por sobre el mal en la cruz y bendiciendo a su pueblo con poder en la persona del Espíritu Santo que habita en nosotros. Pablo dice que el Dios que «es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos», está obrando «según el poder que obra en nosotros» (Ef 3:20). Dios no nos ha extendido una serie de grandes y elevadas directrices y luego se sentó a ver si las obedeceríamos. No, Él entiende que nuestro pecado nos ha dejado impotentes y que no sabremos lo que necesitaremos saber ni podremos hacer lo que necesitamos hacer lejos de Él. Por lo tanto, Él nos ha abierto y ha entrado dentro de nosotros por su Espíritu. El Evangelio nos impide tener un modelo de comunicación basado en la fuerza independiente que asume que nuestros problemas pueden ser resueltos con las perspectivas y las habilidades correctas. El Evangelio nos fuerza a enfrentar nuestra incapacidad. Asimismo, el Evangelio evita que tengamos un modelo de comunicación de debilidad e incapacidad que provoque que miremos los objetivos de Dios y digamos: «si tan sólo fuéramos capaces…». En Cristo, abrazamos tanto la incapacidad como la capacidad. El Verbo viene a llenarnos con su poder precisamente porque somos muy débiles. Pero en Cristo, nosotros, quienes no podíamos resistir, ahora somos capaces.
Principado
«Lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a su diestra en los lugares celestiales, muy por encima de todo principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo sino también en el venidero. Y todo lo sometió bajo sus pies, y a Él lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia» (vv. 20-22).Primero, no hay situación, ubicación o relación en la que entremos que no sea gobernada por Cristo. Y porque Cristo gobierna, Él tiene el poder de desatar las riquezas del Evangelio para nosotros, las cuales son nuestra esperanza. Las promesas del Evangelio son confiables porque Cristo tiene gobierno completo y puede administrar esas promesas. Pero quiero enfocarme específicamente en esto: nos metemos en problemas con nuestra comunicación porque intentamos gobernar y ser el líder. Nuestras palabras revelan un corazón que anhela gobernar sobre personas y situaciones. Somos motivados por un sentido personal de que lo que queremos y lo que pensamos sería bueno y así hablamos de una manera que garantice que lo obtendremos. Defendemos, acusamos, infligimos culpa, manipulamos, racionalizamos, argumentamos, engatusamos, rogamos, suplicamos o amenazamos todo para controlar a una persona o a una situación. A veces hacemos esto desde el temor, y la conversación guiada por el temor revela que hemos olvidado una de las promesas más preciosas del Evangelio: que Cristo, ahora mismo, en este momento, está gobernando sobre todas las cosas por nuestro beneficio particular como sus hijos. No obstante, los intentos verbales de control no siempre fluyen desde el temor. A menudo, exponen egoísmo. Cuando me levanto en la mañana, muy a menudo, ¡la primera persona en la que pienso es en mí! Ya estoy lleno con mis propios deseos, repitiendo en mi mente cómo me gustaría que fuera el día. Nuestras palabras a menudo revelan cuán completamente centrados en nosotros mismos estamos y cuán decididos estamos a obtener lo que queremos de los demás. El Evangelio le habla a esta lucha también. Cristo nos llama a una agenda mayor que nuestro propio placer. Cristo gobierna todo para nosotros, pero Él no ha establecido ese gobierno para que seamos felices. Somos llamados a someternos a Cristo para que seamos santos y para que esa santidad le dé gloria.
Esperanza para nuestras palabras
Sí, estamos viviendo con pecadores, nuestras agendas están ocupadas, las tensiones de la vida son bastantes y muchos de nosotros fuimos criados en ambientes negativos donde las palabras se usaban como armas. Pero no tenemos que conformarnos con la comunicación amarga, enojada, destructiva y divisiva. Podemos tener estándares altos y establecer objetivos elevados, no por quienes somos, sino por lo que Él ha hecho. El Verbo ha venido y trajo con Él todo lo que necesitamos para vivir una vida de conversación piadosa. Los recursos de Cristo son nuestra única esperanza de que nuestras palabras se pronuncien conforme a su estándar y de acuerdo con su propósito. En el Verbo, encontramos esperanza cuando todo parece imposible, riquezas cuando nos sentimos pobres, poder cuando vemos nuestra debilidad y principado cuando todo a nuestro alrededor parece estar fuera de control. Cristo ha venido a domar lo que el hombre nunca domará. Él ha venido a utilizar para su propósito aquello que parece inutilizable. Él ha venido a dotarnos con riquezas gloriosas y poder incomparable para que nuestras lenguas puedan usarse como sus instrumentos de justicia. Rehúsate a conformarte con el statu quo. No permitas que el cinismo progresivo de la desesperanza haga que te rindas de cara a la lucha. No, vive y habla con esperanza, fe y valentía, creyendo que se puede lograr algo mejor porque el Verbo se hizo carne.Este recurso fue publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
La ilusión de la independencia
Creados para ser dependientes
Lo ves en los niños pequeños que se resisten cuando sus padres les dicen que se coman sus verduras. Lo ves en los niños más grandes que rechazan la mano que intenta ayudarles a abrocharse los zapatos. Lo ves en la rebeldía de los adolescentes que luchan contra las reglas y los horarios que sus padres han establecido para protegerlos. Lo ves en la resistencia de un esposo o una esposa cuando su cónyuge les confronta amorosamente. Lo ves en una persona mayor que se niega a aceptar los límites de su envejecimiento y aleja a sus seres queridos que intentan ayudarle. De una forma u otra, todos nos tragamos la ilusión de nuestra capacidad de vivir de forma independiente. Deseamos desesperadamente creer que tenemos en nosotros mismos lo que necesitamos para vivir y prosperar, libres de las reglas, la sabiduría y la ayuda de otros. Pero sólo necesitamos los primeros capítulos de Génesis para exponer que nuestra búsqueda de independencia es una gran ilusión. Así que, volvamos al principio. Al observar más detenidamente la creación de Adán y Eva, una cosa queda clara: Adán y Eva están lejos de ser independientes. Nota lo que Dios hace inmediatamente después de crearlos: les habla. Allí están, personas perfectas, viviendo en un mundo perfecto y en una relación perfecta con Dios, pero no tienen idea de quiénes son ni de cómo deben vivir. Con amoroso cuidado, Dios comienza a descargar su sabiduría en ellos. Incrustados en su sabio consejo están el significado y el propósito, la estructura para su relación mutua, la naturaleza de su relación con Él, una estructura moral para su vida y una descripción del trabajo diario al que deben dedicarse. Adán y Eva son completamente dependientes de una sabiduría profunda y práctica fuera de sí mismos para poder vivir. Nuestra necesidad del contenido teológico, estructural y práctico de la verdad de Dios no es el resultado del pecado, ¡sino que es el producto de ser humanos! Adán y Eva fueron creados con una necesidad de Dios y de cosas que sólo Dios podría proveer. Su capacidad para seguir viviendo tal como fueron diseñados para hacerlo dependería de su disposición a permanecer en una relación de dependencia con su Creador. Adán y Eva también fueron diseñados para vivir en comunidad de dependencia mutua. Cuando Dios dijo que no era bueno que Adán viviera solo, su declaración no fue una respuesta a la queja de Adán de que estaba solo. Más bien, la declaración de Dios reveló su comprensión de la persona que había creado. Él no había hecho un hombre diseñado para vivir independientemente, proveyendo en sí mismo todo lo que necesitaba. No, él sólo estaría plenamente completo y estaría plenamente funcional cuando viviera en comunidad con otro portador de imagen. Adán y Eva fueron creados para vivir en una comunidad interdependiente entre sí. Fuera de esa comunidad, Adán y Eva no podrían ser lo que fueron diseñados para ser y no harían bien lo que se les había encomendado hacer. Génesis 1 y 2 contienen las semillas de los dos grandes mandamientos. Estos mandamientos que dan forma a la vida no fueron creados recientemente por Jesús en Palestina, sino que fueron entretejidos en la propia estructura de la humanidad en el jardín del Edén. Las personas fueron hechas para vivir en una comunidad de amor vertical y horizontal. Amar a Dios, amar al prójimo: así es como las criaturas más preciadas de Dios están diseñadas para vivir.Creados con límites de dependencia
Todo lo que Dios creó fue creado con límites. A los peces no les va bien en un pastizal, y las ovejas no pueden vivir en un lago. Los elefantes son animales inmensos, pero nunca verás uno volar. Los vientos, el agua y la tierra están diseñados con diferentes propiedades físicas que establecen límites a su función. Incluso un día tiene una cantidad limitada de horas, y una semana tiene un número limitado de días. Nunca habrá treinta y siete horas en un día y quince días en una semana. En el jardín del Edén, el único ser ilimitado era el Creador, el Señor Todopoderoso. Adán y Eva fueron diseñados con límites de género, fuerza, sabiduría y talento. Todo ser humano tiene límites físicos y espirituales. Una parte esencial de aplicar Génesis 1 y 2 a tu vida diaria es reconocer y vivir dentro de los límites que el Creador ha elegido para ti. Consideremos el ejemplo del tiempo. Los límites de tiempo establecidos por el Creador son claros en los primeros dos capítulos de la Escritura. Ves la creación de la estructura de un día: tarde y mañana. Ves la creación de la forma de una semana: seis días y un sabbat. Esta es la estructura de tiempo a la que Dios ha limitado a todo ser humano. Todos nuestros compromisos, todos nuestros valores, todas nuestras responsabilidades y todas nuestras oportunidades deben vivirse dentro de las restricciones de tiempo que nuestro sabio Creador ha establecido para nosotros. No hay tiempo disponible fuera de la estructura de tiempo que Dios ha creado. Esto significa que no siempre es la mejor ni la más piadosa opción decir sí a la siguiente oportunidad, por muy espiritual que parezca. Tienes que ser fiel a la familia, el trabajo y la iglesia dentro de los límites de tiempo que Dios ha establecido para ti. Podrías permitir que un área crezca y crezca porque sigues diciendo sí a los compromisos, pero no puede crecer fuera de ese 24/7 que Dios diseñó porque no hay más tiempo disponible. El exceso de compromiso con un área restringirá tu compromiso con otra área de responsabilidad. Debes estar comprometido con el ministerio del cuerpo de Cristo, pero no puedes hacerlo sin recordar tus límites de tiempo. Muchos líderes de ministerio continúan diciendo sí a las oportunidades, pero se convierten en padres o cónyuges ausentes. A veces, decir sí a las oportunidades en un área restringe tu compromiso con otros lugares donde estás llamado a la obediencia (tus disciplinas espirituales personales, tu familia y tu participación en el cuerpo de Cristo). A menudo es espiritualmente sabio decir no a algo importante y valioso porque no puedes seguir añadiendo cosas al tiempo limitado que tienes sin dañar otras cosas valiosas en tu vida. Génesis 1 y 2 nos llaman a vivir los valores de nuestro Creador con un humilde reconocimiento de los límites de tiempo que el Creador sabía que eran mejores para nosotros. Del mismo modo, la institución del sabbat en Génesis 2 nos recuerda tanto nuestros límites físicos como espirituales. Necesitamos descansar de nuestro trabajo diario normal para rejuvenecer nuestra salud física y espiritual porque ninguna de las dos es ilimitada. Dios no tiene límites para su fuerza, pero nosotros sí. Dios no tiene límites de tiempo, pero nosotros sí. Dios no tiene límites de sabiduría, pero nosotros sí. Dios no tiene límites para su control, pero nosotros sí. Dios no envejece, pero nosotros sí. Dios no tiene límites para su conocimiento, pero nosotros sí. Dios no tiene límites para su santidad, pero nosotros sí. Dios no tiene límites físicos, pero nosotros sí. Dios no tiene límites, pero nosotros tenemos muchos. Desde el principio, se nos llama a alejarnos de nuestras ilusiones de grandeza para aceptar, con gozo y disciplina, los límites que el Creador, en la previsión de su sabiduría y la protección de su amor, ha establecido para nosotros. Todos nuestros límites están diseñados por Él para atraernos a venir y apoyarnos en Él con humildad, dependencia, gratitud, obediencia y adoración. Nuestros límites encogen nuestra gloria mientras nos predican la gloria ilimitada de la majestad de Aquel que nos hizo.El peor día de la independencia de todos los tiempos
En Génesis 3, Adán y Eva intentaron tener su propia revolución del Día de la Independencia, y la humanidad ha estado sufriendo las desastrosas consecuencias desde entonces. Ocurrió en ese día que cambió el mundo, cuando el hombre y la mujer tuvieron esa fatídica conversación con la serpiente.Y la serpiente dijo a la mujer: «ciertamente no morirán. Pues Dios sabe que el día que de él coman, se les abrirán los ojos y ustedes serán como Dios, conociendo el bien y el mal». Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría [...] (Génesis 3:4-6).¿Ves el cebo que la serpiente pone ante Adán y Eva? «Serán como Dios», y «el árbol era deseable para alcanzar la sabiduría». Incrustadas en la seducción de la serpiente hay dos mentiras que todos tendemos a creer en algún momento, en algún lugar y de alguna manera. Estas dos mentiras todavía nos seducen hoy: autonomía y autosuficiencia. La autonomía dice que eres un ser independiente con derecho a hacer con tu vida lo que quieras. La mentira de la autosuficiencia dice que tienes todo en ti mismo para ser lo que se supone que debes ser y para hacer lo que has sido diseñado a hacer. Eva comió del fruto porque buscaba la sabiduría independiente; es decir, la sabiduría que no necesita depender de Dios. Esta mentira está en la raíz de nuestra lucha para pedir indicaciones, valorar la orientación, buscar consejo y someternos a la instrucción. ¿Cómo te va hoy luchando contra las mentiras de la serpiente? En tu universidad, en tu trabajo, en tu matrimonio, con tus hijos, con tus vecinos, en tu iglesia, con tus amigos, en tus finanzas, en tu vida sexual, en momentos de ocio y entretenimiento, o en momentos privados, ¿tomas tu vida en tus propias manos, actuando independientemente de tu necesidad de la sabiduría de Dios y de su gracia protectora y empoderadora? ¿Eres humildemente accesible cuando tu cónyuge, tus hijos, tus amigos o un hermano o hermana en el Señor busca señalar amorosamente una mala actitud o acción? ¿Actúas como si no necesitaras ayuda?
Acepta tu dependencia
Génesis 1 y 2 establecen a Dios como el único ser autónomo y autosuficiente en el universo. Pinta una hermosa imagen de cómo fuimos creados originalmente para vivir: en total dependencia y sumisión de adoración a Dios, y en devota confianza mutua. Y advierte sobre los desastres del pecado cuando tomamos la vida en nuestras propias manos y buscamos la independencia. Luego, a lo largo del resto de la Escritura, el evangelio de Jesucristo continuamente nos llama de la independencia a la dependencia. A medida que creces en gracia y te vuelves más maduro espiritualmente, tus ojos se abren a más de tus debilidades. El reconocimiento de la debilidad producirá en ti una mayor dependencia de Dios; una mayor dependencia de Dios producirá una mayor conciencia de su ayuda; una mayor conciencia de su ayuda producirá un estilo de vida de humilde gratitud; y la humilde gratitud significa que dejarás de atribuirte el mérito por cosas que nunca podrías haber hecho o producido por tu cuenta y darás la gloria a Dios y sólo a Dios. El Evangelio de la debilidad humana y el poder divino no produce cristianos orgullosos de sus logros. Produce personas que no sólo son humildes en sí mismas, sino también amables y pacientes con quienes las rodean y comparten sus debilidades. Un cristianismo ruidoso, orgulloso, autocomplaciente y excesivamente seguro de sí mismo es un evangelio falso que engaña a quienes lo predican y desanima a quienes lo escuchan. Un cristiano maduro está confiado en la debilidad: «por tanto, con muchísimo gusto me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí» (2Co 12:9). Mientras más tiempo tenga la gracia para trabajar en tu corazón, más miedo sentirás al aislamiento independiente y más confianza crecerá en tu debilidad. Pero si le preguntaras a cualquier persona normal en la calle si quiere volverse más débil, ¡se aterraría! Vivimos en una cultura hecha por sí misma donde la fuerza se define por la supuesta independencia. Entonces, para el cristiano, ¿qué reemplaza el miedo a la dependencia por el miedo a la independencia? El temor de Dios. Es sólo el temor lo que reemplaza al temor. Podemos abandonar nuestras ilusiones de independencia y depender totalmente de Dios porque sabemos que nuestro Padre nunca olvida ni pierde de vista a ninguno de sus hijos. Con un corazón amoroso, Él recuerda todo lo que nos ha prometido en Cristo, y debido a que lo hace, tenemos esperanza y ayuda ahora mismo y un futuro seguro esperándonos. Es bueno recordar siempre a tu Señor, pero es glorioso saber que Él siempre te recuerda a ti. ¡Esta es la esperanza de todo creyente débil y dependiente!¿Acaso no lo sabes? ¿Es que no lo has oído? El Dios eterno, el Señor, el creador de los confines de la tierra No se fatiga ni se cansa. Su entendimiento es inescrutable. Él da fuerzas al fatigado, Y al que no tiene fuerzas, aumenta el vigor. Aun los mancebos se fatigan y se cansan, Y los jóvenes tropiezan y vacilan, Pero los que esperan en el Señor Renovarán sus fuerzas. Se remontarán con alas como las águilas, Correrán y no se cansarán, Caminarán y no se fatigarán (Isaías 40:28-31).
Este recurso fue publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
Trabaja duro; sé humilde
Redimidos para lograr
Dios nos creó para lograr y tener éxito, pero después de que el pecado corrompió nuestros corazones, su gracia salvadora y redentora enciende un cambio radical en nuestra ambición. Mientras que una vez nuestros pensamientos, deseos, palabras y acciones estaban motivados y dirigidos por nuestra ambición de lograr nuestra definición de felicidad personal, por gracia, ahora son moldeados por nuestra ambición para que el Reino de Dios cumpla todo lo que Dios ha diseñado para que logre. Mientras que una vez fuimos ambiciosos por lo que queríamos, ahora somos ambiciosos por hacer la voluntad de Dios. ¡Hemos sido redimidos para lograr! «Porque han sido comprados por un precio. Por tanto, glorifiquen a Dios en su cuerpo» (1Co 6:19-20). Hemos sido salvados de construir nuestro propio reino y ahora somos llamados a ser ambiciosos por el crecimiento y la expansión de su reino. «Pues el amor de Cristo nos apremia, habiendo llegado a esta conclusión: que Uno murió por todos, y por consiguiente, todos murieron. Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos» (2Co 5:14-15). El logro centrado en el Evangelio y que es nuevo en Cristo puede ser algo hermoso, pero debemos recordar que todavía no estamos libres de las tentaciones y la presencia del pecado. Lo que comienza como un deseo de lograr en el nombre de Dios puede volverse peligroso cuando se apodera del corazón de los creyentes. Debemos permanecer vigilantes de que el rescate y la redirección de los deseos de nuestro corazón con respecto a lo que buscamos lograr son todavía una obra en progreso. Desearía poder decir que lo que siempre me motiva a hacer lo que hago y a decir lo que digo es una ambición sincera por la gloria de Dios y el éxito de su Reino, pero no es así. Desearía que las formas en que gasto mi dinero e invierto mi tiempo estuvieran siempre motivadas por una ambición vertical, pero no es así. Desearía poder decir que Dios está siempre en el centro de cada búsqueda de los pensamientos de mi corazón, pero no es así. Desearía poder decir que siempre quiero que cada logro en mi vida sea un dedo que apunte a la existencia de Dios y a su gloria, pero no puedo. Debo decirlo, por mi parte, y estoy seguro de que también para ti, que la ambición es un campo de batalla espiritual. El logro originalmente destinado a la gloria de Dios y a su Reino, incluso surgido de un espíritu de pura humildad, puede transformarse fácil, rápida y sutilmente en otra cosa. Algo bueno puede convertirse en algo malo cuando se convierte en algo que gobierna. A continuación, presento varias señales que indican cuándo la búsqueda del logro comienza a gobernar tu corazón y cuándo puedes estar en riesgo de perseguir la gloria para tu nombre en lugar de para el nombre del Señor.Maximizar el análisis
Dios nos ha ordenado llevar la vida, el ministerio y los negocios donde el dinero es una preocupación necesaria, donde hay aspectos analíticos necesarios para lo que hacemos, donde la planificación estratégica es esencial y donde el crecimiento numérico es una métrica definitoria para el éxito. Ninguna de estas cosas es incorrecta o peligrosa y, de hecho, cada una podría ser necesaria para la sabia mayordomía de lo que Dios te ha llamado a hacer en la arena en la que lo ha colocado. Pero el deseo de lograr el crecimiento analítico y métrico no debe volverse tan dominante que empiece a cambiarte, a cambiar la forma en que piensas acerca de ti mismo y el estilo de vida de representar a Cristo al que ha sido llamado. ¿Te has permitido migrar de ser un humilde siervo del Evangelio a convertirte en un triunfador orgulloso y dominante, justificado en el nombre del logro institucional y el éxito analítico?Minimizar el carácter
Dios valora el carácter, pero no estoy seguro de que la iglesia de Jesucristo siempre lo haga. Creo que hay momentos en los que nos sentimos más atraídos por personalidades prominentes, comunicadores poderosos y exitosos que producen resultados que por personas de carácter hermoso que modelan el fruto del Espíritu. Examina la lista de cualidades de carácter que Pablo expone en Efesios 4:1-3: «yo, pues, prisionero del Señor, les ruego que ustedes vivan de una manera digna de la vocación con que han sido llamados. Que vivan con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándose unos a otros en amor, esforzándose por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz». Cada cualidad de carácter en esta lista es una ventana a lo que Dios valora en el corazón y la vida de aquellos a quienes ha llamado a representarlo. A los ojos de Dios, el carácter supera al logro. ¿Valoras ser conocido por su mansedumbre más que por tus logros? ¿Eres demasiado tolerante con un enfoque combativo y dominante porque parece haber llevado a tu éxito? ¿Justificas las palabras y acciones impacientes, duras y conflictivas en nombre de los resultados?Maltratar personas
Es mucho más fácil construir «cosas» que logran que desarrollar o cuidar a las personas. Las ventas, los sistemas, los productos, la expansión, los eventos y los premios son mucho más inmediatamente satisfactorios y gratificantes que el trabajo a largo plazo, a menudo frustrante y desalentador, de inversión, discipulado, evangelismo, generosidad y amor en nuestras relaciones. Es tentador definir el logro por los proyectos que hemos construido, administrado y mantenido en lugar de por las personas en las que estamos impactando como embajadores de Cristo. No podemos permitirnos estar tan empeñados en logros medibles que desarrollemos actitudes negativas hacia las personas complicadas que Dios ha puesto en nuestro camino. El Señor sabía que en un mundo caído, las relaciones serían ineficientes y algo caóticas. Pero la complejidad del ministerio relacional es la complejidad de Dios, una complejidad que nos lleva más allá del límite de nuestra propia sabiduría y fuerza para depender de la presencia, el poder y las promesas de Aquel que nos envía. Es crucial nunca perder de vista el hecho de que hemos sido llamados, ante todo, a servir y amar a las personas que necesitan una transformación fundamental del corazón y de la vida. El cuerpo de Cristo nunca será eficaz en el discipulado o el evangelismo si estamos tan ocupados logrando que al final fallamos en tratar a las personas como personas, amándolas con humildad, mansedumbre, paciencia y gracia. ¿Tratas a las personas como si fueran un obstáculo en el camino de lo que Dios te ha llamado a hacer en lugar del propósito principal por el cual Dios te ha llamado?Engrandecerse a uno mismo
El logro es más peligroso espiritualmente que el fracaso. Si experimentas una racha de éxito, ya sea en tu matrimonio, paternidad, estudios, negocios, ministerio o en otro lugar, serás tentado a atribuirte el mérito de lo que sólo Dios, en su presencia, poder y gracia, podría producir. No sólo eso, sino que olvidará a Dios, quien hizo todo esto posible y quien sólo merece la gloria. Si se atribuye el mérito en lugar de asignar la gloria a Aquel que lo ha enviado y que sólo produce fruto de sus labores, entonces te asignas a ti mismo sabiduría, poder y justicia que no tienes. Comienzas a evaluarte a ti mismo como capaz en lugar de necesitado, como fuerte en lugar de débil, y como autosuficiente en lugar de dependiente. Considera una reprensión similar que Dios dio a Israel mientras saboreaban el éxito y la afluencia de la Tierra Prometida: «Yo te cuidé en el desierto, en tierra muy árida. Cuando comían sus pastos, se saciaron, y al estar saciados, se ensoberbeció su corazón; por tanto, se olvidaron de mí» (Os 13:5-6, énfasis mío). ¿Eres conocido por tu humildad o por tu jactancia? «Pero el que se gloría, que se gloríe en el Señor. Porque no es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien el Señor alaba» (2Co 10:17-18).Olvidar la oración
Por último, el orgullo por el logro debilitará tu comunión devocional personal con Dios, así como tu compañerismo y dependencia de su pueblo. Si experimentas la euforia del logro personal sin las barandillas de la humildad, serás tentado a alabar menos, orar menos y planificar más. Estamos en problemas cuando asignamos más poder a nuestra planificación que a nuestra oración. Por supuesto, debemos planificar, por supuesto que debemos trabajar para ser buenos administradores y, por supuesto, debemos evaluar continuamente cómo nos está yendo, pero, mientras dedicamos mucho tiempo y energía a estas cosas, no debemos permitir que la oración se convierta en un hábito superficial. La falta de oración es evidencia de que tú te atribuyes el mérito de lo que sólo Dios podría producir. Por el contrario, una racha de logros debería hacernos aún más dados a la oración, porque debemos buscar honrar a Aquel que ha dado éxito a nuestro trabajo, debemos desear continuar reconociendo que no podemos hacer lo que hemos sido llamados a hacer sin la gracia que nos capacita, y debemos reconocer que necesitamos protección de las tentaciones que trae el éxito. ¿Cuál es el estado actual de tu vida personal de oración y devoción? ¿El éxito y el logro ha creado más dependencia o una ilusión de independencia?«No a nosotros, Señor, no a nosotros»
Toda ambición y todo deseo de lograr deben estar en continua sumisión al señorío y a la gloria del Señor Jesucristo. Esta será una guerra hasta que estemos en el cielo nuevo y la tierra nueva, libres de la tentación y la presencia del pecado. Pero hay una gracia poderosa, «aquí mismo, ahora mismo» para esta batalla espiritual con la humildad y el logro. Aquel que nos creó con el deseo de lograr, que redimió nuestra ambición, y que ahora nos llama a tener éxito en la vida cotidiana para su gloria, también va con nosotros. Él nos fortalece, nos convence y nos protege. Él abre los ojos de nuestro corazón a peligros que no veríamos sin Él, pero lo hace no como nuestro juez, sino como nuestro Padre y amigo. Acerquémonos a Él con confianza, con clamores de ayuda, con confesión donde nos hemos desviado y con el compromiso de ser buenos soldados en esta batalla. Y que recordemos que Él lucha por nosotros incluso cuando no tenemos el sentido de luchar por nosotros mismos.No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria, por tu misericordia, por tu fidelidad [...] Los muertos no alaban al Señor, ni ninguno de los que descienden al silencio. Pero nosotros bendeciremos al Señor desde ahora y para siempre. ¡Aleluya! (Salmo 115:1, 17-18).
Este recurso fue publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
El propósito del placer
El problema con el placer
Si Dios creó el placer, entonces el placer no es el problema. El problema viene cuando entendemos el placer de forma equivocada y luego nos involucramos en el placer de maneras que resultan directamente de las interpretaciones erróneas que hemos hecho. Dios no puso a Adán y Eva en un ambiente de placer peligroso y maligno y luego les exigió que lo evitaran por miedo a su destrucción y su juicio. Él no exigió abstinencia como una verdadera prueba de la lealtad y la piedad de sus corazones. De hecho, lo opuesto es cierto. Los puso en un ambiente de placeres deliciosos y los liberó para que disfrutaran. El jardín estaba lleno de placeres de la vista, el sonido, el olfato, el tacto y el gusto. El jardín les presentó los placeres del amor emocional y sexual. Era un lugar gloriosamente placentero para vivir, y simplemente no había nada intrínsecamente malo o peligroso en nada de ello. Es esencial, sin embargo, reconocer que los placeres del jardín no eran ilimitados. Dios puso límites para Adán y Eva. Les regaló placeres gloriosos para ser disfrutados, pero dentro de los límites que Él estableció. Adán y Eva no debían tener una relación de placer autocentrada, de «cuando sea, como sea». Fueron diseñados y llamados a vivir dentro del propósito que Dios tenía en mente cuando los hizo. Sus vidas no les pertenecían, y tampoco sus placeres. Eran libres de disfrutar, pero su disfrute debía hacerse con una actitud de sumisión y obediencia. Los límites eran una protección. Las reglas mismas le recordaban a Adán y Eva que no estaban a cargo. Las reglas les recordaban que habían sido creados para los propósitos de Otro. Estas reglas no destruían el placer ni inhibían el disfrute. Estas reglas fueron dadas para proteger los corazones de Adán y Eva, de modo que fueran libres de disfrutar de los placeres del mundo creado libremente sin ser dominados, adictos o controlados por ellos. Las reglas estaban allí para que se entregaran no al placer, sino a Dios, mientras disfrutaban de las cosas placenteras que Él había provisto. El Edén era el lugar más hermoso que jamás existió, lleno de placeres perfectos de todo tipo, sin embargo, su continuidad dependía de que Adán y Eva se mantuvieran dentro de los límites protectores de Dios.El placer de la adoración sexual
Quiero dedicar la segunda mitad de este artículo a aplicar el tema del placer al sexo, aunque podría aplicarse a una variedad de otras áreas de la vida: comida, ocio, entretenimiento, compras, lo que sea. El sexo nunca se trata sólo de placer físico. El sexo nunca se trata sólo de intimidad con la persona con la que tienes una relación terrenal horizontal. El sexo siempre se trata de placer espiritual y obediencia vertical. En una palabra, el sexo se trata de adoración. Nuestra sexualidad se forma ya sea por una sumisión voluntaria y adoradora a la autoridad de Dios, o por asumir autoridad sobre nuestras vidas y cuerpos como si nos pertenecieran. No hay otra opción. Este tema de obediencia y adoración se extiende a los usos más íntimos del cuerpo. Consideren las palabras de Romanos 12:1: «por tanto, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es el culto racional de ustedes» (Ro 12:1). No se podría declarar de manera más clara y elocuente. Este pasaje conecta el cuerpo y el sexo con la adoración y la obediencia. La adoración a Dios significa entregarle voluntariamente nuestros cuerpos en los actos más íntimos de la vida: el sexo. Renunciamos para siempre a la propiedad de nuestros cuerpos y lo que hacemos con ellos. Vemos el cuerpo como algo que le pertenece a Dios y nos comprometemos a un uso obediente del cuerpo; es decir, a hacer con el cuerpo sólo lo que es santo y aceptable a su vista, sin importar lo que nos digan nuestras pasiones, pensamientos o deseos. La pureza sexual se encuentra en el sacrificio intencional de nuestros cuerpos a Dios, ya no para nuestros deseos y nuestras formas, sino de acuerdo con su voluntad y para su gloria. Y de nuevo, es esencial recordar que la directiva en Romanos 12:1 no es la forma que tiene Dios de robarnos el placer sexual sólo porque Él está a cargo y tiene el poder. Al llamarnos a hacer este sacrificio corporal intencional, Dios nos está rescatando de nosotros mismos y protegiéndonos del peligro.El mayor peligro del sexo
No necesito señalar el hecho de que nuestro mundo se ha vuelto sexualmente demente. Desde la desintegración de lo que constituye un matrimonio, las definiciones de género y el bombardeo de material sexualmente explícito en cada dispositivo y en cada lugar al que miramos, es sabio protegerse de la tentación sexual y la influencia insensata del mundo. Sin embargo, ese no es nuestro mayor problema. Romanos 12:1 también resalta nuestra palabra clave: adoración. Mi mayor problema con la impureza sexual tiene sus raíces en el terreno de la aterradora condición de mi corazón pecaminoso. Lucho contra la impureza sexual de la misma manera que lucho contra el materialismo o la glotonería porque lucho contra algo más profundo. ¿Qué es esta cosa más profunda? Lucho contra la autoadoración, el autogobierno y el autosacrificio. En mi corazón, todavía hay maneras en las que quiero estar en el centro de mi mundo, donde lo que quiero, siento o pienso que necesito es más importante para mí que la voluntad de Dios y las necesidades reales de quienes me rodean. Hay maneras en las que estoy tan ocupado amándome y adorándome a mí mismo que me queda poco tiempo o energía para amar a Dios o sacrificarme por los demás. Si la pureza sexual fuera sólo una cuestión de huir lo suficientemente lejos de la tentación sexual, podríamos cambiar nuestra ubicación, correr más rápido y más lejos, y establecer mejores filtros. Pero la pureza sexual es, ante todo, una guerra espiritual sobre la adoración. La pureza sexual comienza con la confesión de que no queremos, y no podemos, alcanzarla por nosotros mismos. Requiere confesar el egoísmo y la rebeldía del corazón. Reconoce que a menudo encontramos la impureza más atractiva que la pureza. Lidio todos los días con la autoadoración y, debido a eso, quiero ser soberano sobre mi propia vida. Quiero gobernar mi vida y establecer mis propias reglas. Quiero tener lo que me parece mejor, y no quiero que Dios o los demás se interpongan. No puedo escapar de cómo el sexo expone ambas cosas en mi corazón. Mi vida sexual siempre está moldeada por a quién adoro y ante cuyas reglas me someto. Así que, cuando me enfrento a la lucha más profunda de la pureza sexual, no me ayuda sólo una conciencia más clara de dónde soy susceptible a la tentación o un mejor sistema de rendición de cuentas. Esas cosas son útiles, pero fácilmente se convierten en una forma de pedirle a la ley que haga lo que sólo la gracia puede lograr. Mi lucha con la pureza sexual revela el grado en que todavía necesito una renovación o transformación fundamental de mi corazón. Sólo cuando adore a Dios por encima de todo, ame a mi prójimo como a mí mismo y me someta voluntariamente a la autoridad de Dios es que seré puro. En el sentido más básico, cuando se trata de la batalla por la pureza sexual, he encontrado al enemigo, y soy yo. Yo soy el mayor peligro sexual para mí mismo. Soy mi mayor fuente de tentación. Yo soy la fuente de mi lucha. La autoadoración y la autosoberanía que todavía viven en mi corazón hacen que me sienta atraído y susceptible a las tentaciones sexuales que me rodean por todas partes en este mundo que se ha vuelto sexualmente demente. ¿Esto me deja sin esperanza? ¡No! Dios, que sabe cuán profunda es mi lucha, me ha regalado las generosas provisiones de su gracia poderosa, rescatadora y transformadora. ¡Romanos 12:1 presenta a Dios como misericordioso! Podemos estar seguros de que seremos recibidos con gracia poderosa, porque nuestro Salvador ha prometido que nunca nos dará la espalda cuando acudamos a Él con un corazón quebrantado y contrito.Este recurso fue publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
Un plan financiero con una lógica invertida
La historia bíblica es una historia de generosidad
Permíteme darte el punto principal de este artículo primero y luego desglosarlo con mayor detalle: la historia bíblica es una historia de generosidad. Es realmente cierto que la narrativa en la Biblia es una historia de Dios dando, dando y dando. Si leemos la Biblia a través del lente de la generosidad, nos sorprenderá cuán pródigamente generoso es nuestro Señor. «En Él tenemos redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de su gracia que ha hecho abundar para con nosotros [...]» (Ef 1:7-8). Ninguna palabra captura mejor la esencia de esta abundante historia de generosidad que estas: «porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio...» (Jn 3:16). Nuestra esperanza en la vida y en la muerte se basa en el hecho de que nuestro Señor es un Rey generoso y abundante que envió a su Hijo para establecer un Reino marcado por una generosidad de amor, gracia, perdón, misericordia diaria y el suministro fiel de todo lo que necesitamos. Entonces, cuando nos invita y nos llama a buscar su Reino en lugar de trabajar para acumular tesoros terrenales físicos (Mt 6:19-33), nos está llamando no sólo a valorar las cosas espirituales más que las terrenales, sino que también a ser parte de su misión de generosidad en la tierra. Sin esta teología del Evangelio de generosidad global y subyacente, las discusiones cristianas sobre el dinero generalmente se centran en cómo evitar las deudas, lograr la estabilidad financiera, planificar la jubilación y determinar la definición de un diezmo. Por supuesto, ninguno de estos temas está mal, y todos son útiles de alguna manera, pero todo el plan carece de las consideraciones más amplias del llamado a ser embajadores de Dios en la tierra. A menudo, el plan financiero predeterminado de un seguidor de Cristo está funcionalmente desprovisto de perspectiva y visión del Evangelio y, debido a esto, centra el dinero y las finanzas en la necesidad personal en lugar de en la gran agenda del Evangelio de Dios.La lógica invertida del dinero
¿Será que, cuando se trata de finanzas, comprendamos todo al revés? ¿Será que el propósito principal del dinero en nuestra vida no es que vivamos, sino que, así como Dios lo ha hecho abundantemente en nuestra vida, demos? ¿Será que necesitamos algo fundamentalmente más profundo que un compromiso con un buen presupuesto y un gasto razonable? ¿Será que lo que realmente necesitamos es una comprensión completamente nueva del propósito del dinero, una impulsada por la historia del Evangelio? ¿Será que reducir la generosidad a un compromiso de diezmar pierde por completo el punto del dinero en la economía del Evangelio de Dios? ¿Será que la verdadera transformación de nuestros estilos de vida financieros sólo comenzará cuando el Evangelio de Jesucristo establezca la agenda para nuestros gastos en lugar de que nos centremos en algunos pasajes de dinero aislados tomados fuera de su contexto más amplio del Evangelio? Cuando pensamos en el dinero, tendemos a pensarlo principalmente como el medio de Dios para proveernos y —ah, sí, y casi como una ocurrencia tardía— nos ha llamado a dar. ¿Será que la Escritura enseña que el propósito principal de Dios para el dinero es que seamos herramientas de su misión de generosidad en la tierra y —ah, sí— Él también lo usa para proveernos diariamente? Mateo 6:19-34 establece un claro contraste entre acumular tesoros terrenales mientras nos obsesionamos con las necesidades personales y buscar el Reino de Dios. Jesús enseña que la cordura financiera comienza con creer que realmente tenemos un Padre celestial que suplirá lo que necesitamos. El mensaje radical de Jesús es que la carga es suya y no nuestra. La promesa de Dios de proveer todo lo que necesitamos está en toda la Escritura:Y mi Dios proveerá a todas sus necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (Fil 4:19). Por tanto, no se preocupen , diciendo: «¿qué comeremos?» o «¿qué beberemos?» o «¿con qué nos vestiremos?». Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; el Padre celestial sabe que ustedes necesitan todas estas cosas (Mateo 6:31-32). Pues si ustedes, siendo malos, saben dar buenas dádivas a sus hijos, ¿cuánto más su Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden? (Mateo 7:11). Consideren los cuervos, que ni siembran ni siegan; no tienen bodega ni granero, y sin embargo, Dios los alimenta. ¡Cuánto más valen ustedes que las aves! (Lucas 12:24). ¿Quién prepara para el cuervo su alimento cuando sus crías claman a Dios y vagan sin comida? (Job 38:41). Los leoncillos pasan necesidad y tienen hambre, pero los que buscan al Señor no carecerán de bien alguno (Salmo 34:10).Debido a que Dios ha quitado la carga principal de la provisión de nuestros hombros y la ha puesto sobre los suyos, somos liberados para tener una visión más grande para nuestro dinero que sólo la de la provisión personal. Nuestro Padre celestial sabe lo que necesitamos y ha prometido proveerlo. Por lo tanto, por su generosidad, somos liberados del autoenfoque financiero y libres para ser parte de su misión de generosidad en la tierra. Dios ama a un dador alegre porque Él es el dador alegre por excelencia. Siempre que vivimos generosamente, no sólo honramos su generosidad hacia nosotros, sino que, a través de nuestra generosidad, señalamos a otros hacia Él. El objetivo de Dios para nuestra vida financiera es que sea impulsada por el gran llamado de su Reino, no por la necesidad o provisión personal. Cuando invertimos ese orden, nunca terminamos celebrando la generosidad de Dios o comprometiéndonos con una vida generosa. Si empezamos con nosotros mismos, nunca escaparemos de las interminables necesidades, deseos y demandas que ponemos sobre nuestro dinero. Nuestro dinero estará dominado por el autoenfoque y trataremos de meter a Dios en el plan de alguna manera. Buscaremos nuestro bienestar y esperaremos tener algo que quede para su Reino, en lugar de buscar su Reino y creer que, al hacerlo, Él proveerá fielmente. Por supuesto, esto no es un llamado a dejar de pagar nuestras cuentas o a dejar de comprar alimentos. En cambio, es un llamado a examinar nuestras vidas financieras y asegurarnos de que tenemos el orden correcto. En 2 Corintios 5:15 se nos dice que Jesús vino para que «los que viven, ya no vivan más para sí mismos». Dado que el ADN del pecado es el egoísmo, la gran tentación monetaria que todos enfrentamos es que nuestros pensamientos, deseos y decisiones sobre el dinero estén dominados por lo que queremos, lo que creemos que necesitamos y cómo nos sentimos en el momento. Se podría argumentar que la sola razón por la que el dinero es un problema para cualquiera de nosotros es el egoísmo del pecado. Y se podría argumentar además que, en este lado de la eternidad, cuando se trata del uso del dinero, el reino del yo siempre competirá por nuestras billeteras con el Reino de Dios. Al igual que con todo lo demás en la vida, necesitamos más que un conjunto de principios o reglas sólidas. Lo que realmente necesitamos es rescate y rendición. Necesitamos ser rescatados de nosotros mismos por un Salvador poderoso y lleno de gracia, y necesitamos rendirnos a su plan sabio y amoroso para nosotros y nuestro dinero. No podemos contentarnos con un presupuesto mejor que tenga una partida para un diezmo si ese presupuesto sigue siendo impulsado por el interés propio. Sabemos que tenemos el dinero en el lugar correcto en nuestros corazones cuando la cultura de la adquisición ha sido reemplazada por una cultura de la generosidad, cuando el gozo de dar abruma el gozo de recibir.
Que el ladrón no robe más
Pablo le ordena a los efesios: «el que roba, no robe más, sino más bien que trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, a fin de que tenga qué compartir con el que tiene necesidad» (4:28). Pablo no dice que hagan esto «para que tengan una forma más legal de proveer para sí mismos». El cambio es de robar (centrado en el yo) a trabajar para dar (centrado en Dios y en los demás). El ladrón egocéntrico no está destinado a convertirse en el trabajador egocéntrico. La gracia de Dios es radicalmente transformadora y tiene el poder de liberarnos de ver el dinero como nuestro medio para obtener y ayudarnos a ver el dinero como nuestro medio para dar. El dinero que Dios nos provee es un medio para hacer visible su generosidad invisible. Nos convertimos en marcadores de su gracia generosa y proveedora. Brindamos ayuda real a los necesitados. Nos convertimos en uno de los medios principales que Dios usa para financiar la obra de su Reino generoso de amor y gracia. Ese cheque que permite a un esposo y esposa pasar un fin de semana juntos que necesitaban, o ese regalo que envía a un joven a un viaje misionero, o ese regalo de la matrícula universitaria anual de alguien, o el dinero para comprar comestibles para una madre y sus hijos que de repente se quedaron sin esposo, padre o ingresos, es cada uno una forma de emular la bondad, la generosidad y la gracia de Dios. Así como Dios nos da racionalidad para que lo conozcamos y emociones para que podamos amarlo, Él nos da dinero para que tengamos un medio físico real de transmitir la belleza de su gracia generosa. Cuando se trata de nuestras finanzas, Dios nos llama a dejar de empezar con nosotros mismos y esperar que quede dinero para Él, y en su lugar, a aceptar voluntariamente que el propósito principal de nuestro dinero es financiar vidas de generosidad en adoración y servicio a Él. ¿No deberían ser aquellos que reconocen constantemente la increíble generosidad del Señor la comunidad más alegremente generosa de la tierra? ¿No deberían las abundantes bendiciones que hemos recibido convertirse en las bendiciones que damos voluntaria y libremente? ¿No deberían nuestras celebraciones de opulencia transformarse en estilos de vida de generosidad? Que Dios, en gracia fiel, continúe liberándonos de nuestra esclavitud a nosotros mismos y, al hacerlo, libere nuestras billeteras de su esclavitud al autoenfoque, liberándonos, con nuestro dinero, para representar bien a nuestro generoso Salvador.«Mira, Israel, el Señor tu Dios ha puesto la tierra delante de ti; sube, toma posesión de ella, como el Señor, el Dios de tus padres, te ha dicho. No temas ni te acobardes». Entonces todos ustedes se acercaron a mí, y dijeron: «enviemos hombres delante de nosotros, que nos exploren la tierra, y nos traigan noticia del camino por el cual hemos de subir y de las ciudades a las cuales entraremos». Me agradó el plan, y tomé a doce hombres de entre ustedes, un hombre por cada tribu. Ellos salieron y subieron a la región montañosa, y llegaron hasta el valle de Escol, y reconocieron la tierra. Entonces tomaron en sus manos del fruto de la tierra y nos lo trajeron; y nos dieron un informe y dijeron: «es una tierra buena que el Señor nuestro Dios nos da» (Deuteronomio 1:21-25. [énfasis del autor]).