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Formación espiritual saludable

Soy padre de tres pequeños niños (de 6, 4 y 3 años) que están creciendo en una era de pantallas omnipresentes. Como la mayoría de los padres del mundo de hoy, me preocupa cómo la tecnología los está formando. A continuación, les comparto un par de sugerencias prácticas para que los padres cristianos fomenten una formación espiritual saludable en una era de pantallas.

1. Preocúpate de lo que estás modelando

Los niños aprenden más por lo que ven, no por lo que se les enseña. Y la mayor parte la absorben de sus padres; los principales modelos de vida de un niño, desde el nacimiento hasta su adultez. Los padres en la era de pantallas necesitan ser conscientes de que no funcionará decirle a sus hijos: «¡deja el teléfono!», si tú estás constantemente usando el tuyo. Haz lo que dices. Que tus palabras sean reforzadas por tu propia disciplina. Pregúntate a ti mismo: ¿estoy llenando frecuentemente cada momento muerto de mi día con la pantalla?. En los momentos de comidas familiares, ¿usas tu dispositivo? ¿Tú y tu cónyuge dejan sus teléfonos afuera e interactúan el uno con el otro frente a los niños, modelando presencia relacional en lugar de una atención a medias distraída? Si tus hijos ven a mamá y a papá siempre atados a su teléfono, naturalmente crecerán asumiendo que esos dispositivos serán crucialmente importantes para ellos también.

Así que trabaja en tus propios hábitos y deja que tus acciones hablen tan fuerte como tus palabras.

2. Pon límites alrededor de los dispositivos

Los límites no son legalistas ni crueles. Son amorosos. Si pones límites a tus hijos en relación a cuán lejos de casa pueden ir con sus bicicletas o cuántas galletas pueden comer como postre, ¿también pones límites sobre cuándo, dónde, qué y por cuánto tiempo pueden usar la pantalla? Podría decirse que los peligros de las pantallas son más riesgosos para tus hijos que andar en bicicleta o comer galletas. En su libro, La generación ansiosa, el gran punto de Jonathan Haidt es que tendemos a sobreproteger a nuestros hijos en el «mundo real» y a desprotegerlos en el mundo virtual.

Considera estas ideas prácticas para poner límites al tiempo en pantalla de tus hijos:

  • Designa tiempos durante el día cuando se permita el tiempo en pantallas y cuando no se permita. Nosotros dejamos que nuestros hijos vean un poco de televisión mientras toman desayuno y normalmente después de la escuela por un rato mientras toman una colación. Pero en ambos casos, es un tiempo limitado y luego se apaga.
  • Limita las actividades de redes sociales o de pantallas a habitaciones comunes o áreas donde puedan monitorearse de cerca. Especialmente, a medida que crecen (aunque, cada vez más, incluso muy pequeños), las cosas que son tentados a hacer en las pantallas en sus habitaciones o en espacios privados son muy oscuras y dañinas.
  • Si tus hijos tienen sus propios dispositivos, considera usar cajas o lugares seguros para los dispositivos donde deben estar guardados en ciertos momentos del día.

3. Filtra las voces

Mucha de la formación espiritual tiene que ver con a qué le estamos dando nuestra atención. Aquello que alimenta nuestras almas y a lo que le damos nuestra limitada atención tiene un poder profundo para moldearnos. ¿Estás consciente de las voces, de los pódcast, de los canales de YouTube y de los influencers a los que tus hijos les dan su atención digital? Sé proactivo en supervisar los medios que consumen, ten claro que no es algo de una sola vez, sino un proceso continuo de estar atentos a lo que miran y a lo que escuchan.

4. Sugiere actividades alternativas

Es un error enfocarse sólo en el aspecto de «lo que no puedes hacer» en los hábitos digitales. Los padres necesitan sugerir creativamente actividades «en lugar de ello» que sean divertidas, fascinantes y saludables para los niños. Creamos una lista que pegamos en el refrigerador, detallando unas veinte ideas de actividades que no involucren pantallas: leer libros, hacer rompecabezas, construir un fuerte, jugar con recipientes sensoriales, pintar, jugar juegos de mesa, practicar la memorización de la Escritura, cantar canciones de adoración, jugar a las escondidas, etc. Sí, estas actividades a menudo llevan a desastres que requieren limpieza. Pero proteger a tus hijos es más importante que proteger el orden de la casa. Y parte de proteger a los niños es ayudarlos a crecer en la maravilla analógica, la imaginación impulsada por el aburrimiento y la creatividad táctil. Como argumenta Read Mercer Schuchardt en su capítulo de Scrolling Ourselves to Death [Scrolling hacia la muerte], necesitamos animar a los jóvenes a ser participantes tangibles en la vida, no sólo espectadores de ella.

5. ¡Sácalos!

Los niños necesitan saber que el mundo real ha sido, y siempre será, más asombroso que cualquier mundo virtual. Lo que pueden ver en el cielo, tocar en el barro y oler en el jardín siempre será más interesante que lo que pueden ver en sus pantallas. La mayoría de los niños tienen una curiosidad arraigada que los lleva a explorar la naturaleza, a escalar árboles, a atrapar grillos y a hacer tortas de barro. Déjalos. Anímalos.

La creación de Dios es una fuente infravalorada de sabiduría cristiana, y el tiempo afuera es algo que muchos expertos notan como crucial para el desarrollo de la infancia. Así que envía a tus hijos al patio para que jueguen sin supervisión. Déjalos correr en parques cercanos. Suban montañas como familia. Hagan trekking en el bosque. Vayan con regularidad a los lagos, ríos, océanos. Busquen vida salvaje. Planten árboles frutales, hierbas y vegetales que crezcan donde ustedes vivan. Sean consciente de los cambios de estación. Disfruten aprendiendo sobre el clima. Animen a sus hijos a observar el mundo real que los rodea y enséñenles desde temprana edad que esto no es sólo una casualidad evolutiva; es el mundo del Padre. Él lo creó intencionalmente, para su gloria y para nuestro bien.

6. No te castigues

A menudo me siento culpable por no estar haciendo lo suficiente de ninguna de las cosas de arriba. Incluso mientras escribo libros sobre la importancia de hábitos saludables en la era digital, mi propia familia a veces puede ser inconsistente. Estoy seguro de que la mayoría de los padres se identifica conmigo. Nos damos cuenta de que estamos en Instagram mientras nuestros hijos gritan: «¡ven a jugar a la pelota conmigo afuera!». O uno de ellos llega al punto donde tienen que gritar: «papi, ¡deja tu teléfono!». Esos son momentos dolorosos. Y pueden ser llamadas de atención útiles y convincentes.

Sin embargo, los padres hoy no deben esperar la perfección. Y cuando estés en un avión o en un viaje largo, en un lugar público tranquilo o en un buen restaurante, no te estreses si temporalmente facilitas las cosas con una pantalla para contener el caos. Todos hemos pasado por eso. No eres un mal padre si rompes tus propias «reglas» de vez en cuando. En la mayoría de los casos, la norma importa más para nuestra formación espiritual que las expectativas. Faltar a la iglesia de vez en cuando no es gran cosa si nuestra norma a largo plazo es la asistencia semanal. Pasar un par de días sin orar o leer la Biblia no es perjudicial si la norma de esos hábitos es consistente.

Lo mismo es cierto para los hábitos digitales: apunta a la consistencia, pero no esperes perfección. Y por sobre todo, busca la guía de Dios en el proceso. Ora por sabiduría y disciplina, pero descansa en su gracia.

Brett McCracken es coeditor con Ivan Mesa de Scrolling Ourselves to Death: Reclaiming Life in a Digital Age [Scrolling hacia la muerte: recuperemos la vida en la era digital].

Este artículo fue publicado originalmente en inglés y traducido con el permiso de Crossway.
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Brett McCracken

Brett McCracken es el editor en jefe de The Gospel Coalition y autor de Incómodo; Hipster Christianity [Cristianismo hipster], y Gray Matters [Asuntos grises]. Vive en el sur de California, donde sirve como anciano en Southlands Church.
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