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Inundado de mensajes

Como cristianos, a menudo pensamos en los sermones como algo exclusivo para los servicios eclesiales del domingo en la mañana. Vemos los sermones como un tipo especial de exhortación expositiva, en el cual un pastor, parado en un púlpito y con una Biblia abierta, entrega una instrucción espiritual a una congregación. Pero esta visión limitada nos impide reconocer el sinfín de otros «sermones seculares» que se nos predican a diario a través de nuestras pantallas, publicidad y entretenimiento.

El escritor e investigador Kevin Simler ofrece útilmente una definición más amplia de un sermón, el cual él describe como «cualquier mensaje diseñado para cambiar o reforzar lo que un grupo de personas valora1». Si nos guiamos por esta definición, los sermones ocurren en todas partes, desde los comerciales del Super Bowl hasta los programas de Netflix, desde los muros de las redes sociales hasta las declaraciones de misión corporativa. 

Lo que hace a estos sermones seculares particularmente influyentes es la manera en que crean lo que Simler llama «conocimiento común». Esto no es meramente información que absorbemos de manera individual; es un entendimiento que sabemos que todos los demás también han absorbido.

Piensa en un programa de televisión popular que represente a los creyentes religiosos como retrógrados o hipócritas. El poder no está sólo en cómo podría influenciarte personalmente, sino en el hecho de que conoces a millones de otras personas que han visto la misma representación. Sabes que ellos saben y ellos saben que sabes. Esta conciencia compartida crea un poderoso efecto red que amplifica el mensaje detrás de su impacto inicial.

O considera cuando una gran marca atlética lanza una campaña presentando personas cotidianas superando obstáculos a través de la perseverancia y la determinación. El poder del mensaje no sólo radica en inspirarte personalmente para que compres sus productos (aunque ese sí es el objetivo principal), sino en tu conocimiento de que millones de otras personas también absorbieron el mismo mensaje aspiracional. Esta comprensión compartida crea un consenso social tácito de que el poder de voluntad personal y «sólo hacerlo» son las principales soluciones para los desafíos de la vida. La campaña funciona como un sermón secular precisamente porque todos saben que todos los demás lo han escuchado, reforzando los valores individuales de maneras que la publicidad privada y dirigida nunca podría.

En el momento en que reconocemos esta definición más amplia de sermones, comenzamos a ver que nuestra cultura está llena de púlpitos en competencia, cada uno disputándose la influencia sobre nuestros valores, prioridades y creencias. Un pastor podría hablar por una hora el domingo, pero las voces seculares nos están predicando durante las 167 horas restantes de la semana.

A continuación, comparto siete sermones seculares con los que te podrías haber encontrado esta semana sin siquiera haberte dado cuenta.

1. El evangelio del estilo de vida de Instagram

Revisa Instagram por cinco minutos y escucharás el persistente sermón de que la plenitud viene de la perfección aesthetic y experiencias organizadas. Los montajes de «un día de mi vida» meticulosamente escenificados y las publicaciones de meditación al atardecer predican la doctrina de la autorrealización por medio del consumo y la acumulación de experiencias. Este sermón secular desafía silenciosamente la comprensión cristiana de que el gozo verdadero viene de una relación eterna con Dios (Sal 16:11) en lugar de recolectar infinitamente momentos fotográficos perfectos (Mt 6:19-21).

2. La declaración de propósito de marca corporativa

Las compañías se posicionan cada vez más como autoridades morales con un mensaje guiado por el propósito. Ya sea una cadena de café que promete comunidad o un retailer outdoor predicando mayordomía medioambiental, estas marcas están entregando sermones sobre lo que más importa en la vida. Mientras las palabras varían de una corporación a la otra, el mensaje subyacente sigue siendo el mismo: el consumo ético es la manera principal de generar cambio en el mundo.

3. La homilía de la personalización del algoritmo

Cada vez que abres Netflix, Spotify o tu muro de noticias, los algoritmos de recomendación entregan un sermón hecho a medida específicamente para ti. El mensaje que está enviando es que tus preferencias son soberanas y tu gusto individual debe ser la guía principal. Esta personalización socava sutilmente la noción cristiana de someterse a la verdad fuera de nosotros mismos y a unirse a una comunidad de valores compartidos en lugar de a una con base en el egocasting2.

4. La confesión de la entrevista a la celebridad

Los programas de conversación nocturnos y las entrevistas en los pódcast con celebridades regularmente presentan revelaciones personales íntimas enmarcadas como actos valientes de autenticidad. Estos momentos confesionales predican que compartir las propias dificultades públicamente es el camino a la sanación y que el crecimiento requiere vulnerabilidad, pero no rendición de cuentas. Esta liturgia secular sutilmente reemplaza el modelo bíblico de confesión dentro de la comunidad (Stg 5:16), 

5. La violencia redentora de las películas de superhéroes 

La última superproducción probablemente contenía un sermón implícito sobre cómo se salva el mundo en última instancia por medio de la correcta aplicación de la fuerza por una persona o grupo moralmente justo. La narrativa de la violencia redentora contrasta fuertemente con la historia cristiana de un Salvador que triunfa por medio del autosacrificio y que ordena a amar a los enemigos (Mt 5:44).

6. La escritura sobre la salud y el bienestar

Desde compañías de suplementos a influencers del fitness, la industria del bienestar predica un evangelio de salvación a través de la optimización física. Estos sermones promueven la idea de que suficiente disciplina y los productos correctos, pueden lograr una trascendencia corporal y evitar el sufrimiento. Su mensaje no tan sutil es un desafío directo a la comprensión cristiana de varios aspectos de nuestra vida física, como la mortalidad, el respeto por los ancianos y la esperanza de la resurrección del cuerpo (1Co 15:42-44).

7. La liturgia de los programas de entrevistas políticas

Ya sea de izquierda o de derecha, los comentarios políticos entregan sermones poderosos sobre quién pertenece a la comunidad moral y quién queda fuera de ella. Estas liturgias seculares forman nuestra comprensión del amor al prójimo con más efectividad que muchos de los sermones dominicales. Muchos ignoran los mandamientos de Jesús, como el llamado a amar incluso a nuestros enemigos e incluso intentan replantear posturas anticristianas como requisitos bíblicos. 

Reconozcamos los sermones a nuestro alrededor

Lo que hace que estos sermones seculares sean tan efectivos es que rara vez se anuncian a sí mismos como instrucciones morales o espirituales. Al contrario, se deslizan a través de nuestras defensas mediante el entretenimiento, la conveniencia o la utilidad. Como el fallecido crítico de medios Neil Postman advirtió: «estos mensajes pueden moldear profundamente nuestras estructuras de plausibilidad teológica (lo que consideramos razonable creer sobre Dios, sobre nosotros mismos y sobre el mundo)».

No obstante, no somos indefensos para responder a estos mensajes.

El primer paso y el más necesario para responder su influencia es simplemente reconocerlos por lo que son. Cuando comprendemos que se nos está predicando a través de nuestras pantallas, productos y entretenimiento, podemos comenzar a involucrarnos críticamente con esos mensajes en lugar de absorberlos pasivamente.

Pablo animó a los creyentes a poner «todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo» (2Co 10:5). En nuestra era saturada de redes sociales, esto significa identificar e interrogar activamente los sermones seculares que nos bombardean diariamente. ¿Qué valores se predican en tus programas favoritos? ¿Qué visión de la buena vida está respaldando sutilmente tu muro de las redes sociales? ¿Qué doctrinas sobre la naturaleza humana están incrustadas en las noticias que consumes?

Al nombrar estos mensajes y al examinarlos a la luz de la Escritura, reclamamos nuestro discernimiento espiritual. Somos llamados no sólo a evitar «adapt[arnos] a este mundo», sino a ser «transform[ados] mediante la renovación de [nuestra] mente» (Ro 12:2). Esta renovación ocurre cuando reconocemos los evangelios que compiten, los contrarrestamos activamente con la verdad bíblica y nos rodeamos de hermanos creyentes que nos ayudan a ver el agua en la que estamos nadando.

Los púlpitos seculares podrían ser más fuertes y más numerosos, pero no son más poderosos que la verdad atemporal de la Palabra de Dios. A medida que nos sintonizamos con los sermones que nos rodean, podemos responder con sabiduría en lugar de ser discípulos involuntarios de los evangelios cambiantes de la cultura.

Joe Carter es un autor colaborador de Scrolling Ourselves to Death: Reclaiming Life in a Digital Age [Scrolling hacia la muerte: recuperemos la vida en una era digital], editado por Brett McCracken e Ivan Mesa.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés y traducido con el permiso de Crossway.
  1. Simler, Kevin. “Here Be Sermons.” Melting Asphalt, 11 de septiembre de 2017. https://meltingasphalt.com/here-be-sermons/.
  2. Rosen, Christine. «The Age of Egocasting» [La era del egocasting]. The New Atlantis, n.º 7 (otoño de 2004/invierno de 2005): pp. 51-72. https://www.thenewatlantis.com/publications/the-age-of-egocasting.
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Joe Carter

Joe Carter (MDiv, Midwestern Baptist Theological Seminary) es un escritor senior de the Gospel Coalition, autor de The Life and Faith Field Guide for Parents [La guía de campo de vida y de fe para padres], editor de la versión de la Biblia en inglés NIV Spiritual Habits, y coautor de How to Argue Like Jesus: Learning Persuasion from History’s Greatest Communicator [Cómo argumentar como Jesús: aprendamos persuasión del mayor comunicador de la historia]. También sirve como pastor asociado en McLean Bible Church en Arlington, Virginia.