Seis declaraciones resumen
A continuación, comparto seis declaraciones resumen (o, podríamos decir, seis lecciones) que podemos aprender de esta confesión de fe de 1700 años de antigüedad: el Credo de Nicea.
1. El Credo de Nicea enfatiza la importancia de creer en lo correcto
Tristemente, a menudo hoy escucho a líderes cristianos e iglesias que menosprecian la importancia de la fidelidad doctrinal. Podrían no negar artículos esenciales de la fe, pero sí pueden hablar de la precisión doctrinal como si fuera ajena a la fe cristiana o como algo que se interpone en el discipulado auténtico. Semejante espíritu de latitudinarismo doctrinal es contrario al espíritu de Nicea. No obstante, para ser parte de la iglesia cristiana histórica ortodoxa, debemos creer al menos lo que afirma el Credo de Nicea. Esto significa que los mormones (que no aceptan la ortodoxia nicena); los unitarios (que niegan la Trinidad) y los liberales (si niegan la deidad de Cristo, el nacimiento virginal y la resurrección) no pueden ser considerados parte de la iglesia católica.
2. La historia del Credo de Nicea nos enseña que las nuevas declaraciones (y las modificadas) a menudo son necesarias para combatir nuevos errores
El Credo de Nicea no nos cuenta todo lo que necesitamos saber y creer. Si los 318 obispos del Concilio de Nicea estuvieran vivos hoy, indudablemente, verían la fe cristiana amenazada de maneras nuevas y diferentes. El Credo de Nicea es un piso doctrinal, no un techo doctrinal. El Credo de Nicea en sí mismo fue cambiado significativamente de Nicea (325) a Constantinopla (381). La iglesia lo consideró el mismo credo porque era doctrinalmente el mismo, pero representaba un aumento significativo y probablemente partía desde una fórmula separada al mismo tiempo. La iglesia en el siglo iv entendía que las nuevas amenazas a la fe ameritaban nuevos esfuerzos para delimitar la verdad del error.
3. El Credo de Nicea nos modela la importancia central de la Trinidad
Demasiados cristianos piensan muy poco sobre la Trinidad y muy pocas iglesias le enseñan a su congregación sobre la Trinidad o se aseguran de que su adoración sea minuciosamente trinitaria. Al estructurar su «regla de fe» alrededor de la Trinidad y al pasar tanto tiempo intentando explicar cuidadosamente y proteger vigorosamente las verdades sobre la Trinidad, el Credo de Nicea nos muestra un mejor camino. La doctrina de la Trinidad no es un problema de matemáticas que haya que evitar o una doctrina en gran parte irrelevante que podemos esconder en el ático de nuestras mentes. Ser cristiano es ser bautizado en el nombre del Dios trino y adorar al Dios que subsiste como tres personas y que comparte una esencia sin reservas. Si queremos conocer a Dios tal como Él es, ¿qué podría ser más importante que conocer, estudiar y amar la doctrina de la Trinidad?
4. El Credo de Nicea subraya la importancia de la «religión» para la vida y la adoración cristianas
A menudo escuchamos que tal y tal persona es «espiritual, pero no religiosa». Incluso los cristianos han caído en el mal hábito de convertir «la religión» en el malo de la película en oposición al bueno que sería el Evangelio. Si la religión significa adoración hecha por hombres o el intento del hombre por ganarse el favor de Dios por su cuenta, entonces el cristianismo no tiene lugar en la religión. Pero normalmente cuando las personas hablan sobre ser «espirituales, pero no religiosos», no quieren decir que quieran una fe que esté libre de límites doctrinales, ritos sagrados y la institución de la iglesia con su estructura de autoridad y obligaciones. El Credo de Nicea enfatiza la importancia de cada uno de estos elementos «religiosos». La fe de Nicea asume que el cristiano es parte de una iglesia y comprende la importancia de los sacramentos.
5. El Credo de Nicea no se avergüenza de ver al cristianismo con un enfoque soteriológico
Al centro de la confesión del credo está la buena noticia de que el Señor Jesucristo vino desde el cielo «por nosotros y por nuestra salvación». A veces escuchas personas que dicen que los evangélicos modernos inventaron este Evangelio enfocado en la salvación o que los occidentales corrompieron el Evangelio al hacerlo tan individualista o que a las personas medievales les asustaba creer en un Dios de juicio porque la iglesia quería controlarlos. Pero vemos aquí mismo en el siglo iv, que la iglesia concebía la fe cristiana como algo irreductiblemente sobre el pecado y la salvación, el juicio y el perdón, sobre cómo podemos ser salvos del problema humano que es el pecado y la muerte.
6. El Credo de Nicea nos apunta al futuro
Parte de lo que respetamos y honramos en el Credo de Nicea es su edad. Es antiguo. Fue el primer credo eclesial ecuménico oficial. Cristianos de todo el mundo aún lo usan 1700 años después No obstante, perderíamos el punto del credo si sólo lo admiráramos como una reliquia de historia o como una conexión con el pasado. El Credo de Nicea en sí mismo termina por enviarnos al futuro. La última línea comienza con el verbo «esperamos» (prosdokumen en griego). Anhelamos, deseamos, anticipamos y esperamos la resurrección de nuestros cuerpos y la vida eterna en el mundo venidero. En Latín, ese verbo final es expectamus. El Credo de Nicea termina deliberadamente en una nota de expectativa y esperanza.
Y recuerda, no es sólo la vida la que anhelamos: la vida sin dolor, la vida sin pecado, la vida con hermanos cristianos y con miembros de nuestra familia que murieron en Cristo. Anhelamos todo eso, y debemos hacerlo. Pero más importante, la vida que anhelamos es la vida con el Dios trino, el Dios que el Credo de Nicea se esfuerza tanto por explicar y honrar. Por siglos y siglos nos deleitaremos en conocer y adorar a Dios Padre Todopoderoso, en postrarnos ante su Hijo unigénito, el Señor Jesucristo, y en cantar alabanzas al Espíritu Santo, el Señor y dador de vida.
Este artículo es una adaptación del libro The Nicene Creed: What You Need to Know about the Most Important Creed Ever [El Credo de Nicea: lo que necesitas saber sobre el credo más importante jamás escrito], escrito por Kevin DeYoung.
Este artículo fue publicado originalmente en inglés y traducido con el permiso de Crossway.