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Cosas pequeñas que todos podemos hacer para marcar una gran diferencia en nuestras iglesias.

  1. ¡Ora! Después de la iglesia, ora por una cosa del sermón, por una persona con la que hablaste y alaba por algo que estés agradecido de la iglesia.
  2. Lee con anticipación. Mantente al tanto de la serie actual de sermones y lee la Escritura en la que se basará el sermón de la semana siguiente. Te conectas mucho mejor con la Palabra de Dios si ya has reflexionado un poco en ella.
  3. Da la bienvenida y habla con la gente. No importa si son nuevos o si han estado ahí por años, nadie debería estar solo en la iglesia. Siéntate junto a la persona nueva o con alguien con quien normalmente no pasas tiempo. ¡Haz preguntas y escucha con atención! Nada ayuda más a la sensación de pertenencia que interesarse genuinamente en la vida de aquellos con quienes hablamos.
  4. Recuerda lo que la gente te dice y haz seguimiento. Cuando alguien te cuenta algo importante, anótalo en tu agenda o teléfono. Recordarle a alguien que estás orando por su vida y tu preocupación por ellos mucho tiempo después de la conversación es una buena manera de realmente escuchar y cuidar a las personas.
  5. Fíjate en quién no está en la iglesia. Llámalos o envíales un mensaje de texto para preguntarles si están bien, para decirles que los extrañaste.
  6. Habla con los niños. Somos un cuerpo de creyentes formado por personas grandes y pequeñas, jóvenes y mayores. Pregúntales a los niños qué aprendieron en la Escuela Dominical, qué disfrutan o qué están esperando. Que una «persona grande» se fije en ellos es una excelente manera de mostrar a nuestros pequeños que son valorados.
  7. Júntense fuera de la iglesia. Invita a alguien a almorzar después de la iglesia o toma un café antes. Pídeles a otros que te acompañen a salir a correr en la mañana o a ver una película. Comparte tu vida y tus recursos de una manera relajada.
  8. Prepara comida para alguien. Un estudiante universitario ocupado. Una familia con un nuevo bebé. Alguien que ha estado enfermo.
  9. Únete a un estudio bíblico. La iglesia es el punto culminante de nuestra semana en lo que respecta a la enseñanza y la comunidad, pero unirse a un grupo pequeño es una excelente manera de hacer estas cosas de una forma más relajada.
  10. No llegues a la hora: ¡llega temprano! Es desalentador cuando la iglesia comienza y casi nadie está allí. Los músicos llegaron temprano para ensayar, y el equipo de arme trabajó diligentemente para asegurarse de que no hubiera interrupciones durante el servicio. Llegar temprano es una forma sencilla de animar y reconocer el esfuerzo de aquellos cuyo ministerio comenzó antes de que algunos de nosotros saliéramos de la cama. También es genial estar allí listo para dar la bienvenida a los recién llegados, que a menudo llegan temprano.
  11. ¡Canta fuerte! ¿No cantas bien y te sientes avergonzado? No hay problema. Dios envió a Moisés, un autoproclamado mal comunicador, a hablar con el faraón. Recuerda, en realidad sólo le cantas a la audiencia de uno.
  12. Siéntate más adelante. Una comunidad sana debería estar dispuesta a sentarse cerca los unos de los otros. Además, dejar asientos libres en la parte de atrás permite que las personas nuevas o los que llegan tarde encuentren un asiento con una interrupción mínima.
  13. Piensa en lo que te gustó del sermón. No te limites a decirle al predicador que fue genial. Elige algo específico del sermón y coméntaselo directamente.
  14. Da una buena retroalimentación. Es mejor hablar directamente con el pastor o el líder del servicio si tienes una preocupación que valga la pena abordar. Así que habla, con la persona correcta, en el momento correcto, de la manera correcta. En lugar de apartar al ministro para criticar su sermón durante el té de la mañana, escribe una breve solicitud o pregunta en tu tarjeta de comentarios indicando que te gustaría reunirte con él para discutir tus inquietudes durante la semana. Esto te da tiempo para aclarar tus ideas, y el pastor estará bien preparado para escuchar con atención tus preocupaciones después de descansar del ajetreo del domingo.
  15. Sirve voluntaria y fielmente. Las iglesias dependen de los voluntarios. Sin miembros que den regularmente su tiempo y energía, la iglesia no puede funcionar. Cualquiera sean tus dones y habilidades, busca oportunidades para usarlos. Si la necesidad no es obvia, pregunta. Si estás en una lista de turnos, recuerda que la formalidad en el servicio es un acto de obediencia a Dios y un acto de amor hacia tu iglesia, así que si no puedes servir una semana, ¡busca un reemplazo con anticipación! ¿Tocarás una canción nueva el domingo? Familiarízate con ella antes del ensayo. ¿Estás en el equipo de arme? Llega a tiempo. No es útil llegar tarde una vez que la mayoría de las tareas difíciles están listas. Recuerda, cultivar un corazón piadoso en el servicio se trata de amar a los demás incluso cuando no «sentimos» hacerlo.
  16. Extiende gracia a los demás. Cualquiera puede olvidar que estaba en la lista de turnos; hacer un comentario inapropiado, o reprender a otro con dureza. Simplemente, recuerda cómo te gustaría que te trataran. Perdona.
  17. Da regularmente. Sí, debes dar por el amor que hay en tu corazón de parte de Dios, no sólo porque la iglesia necesite dinero. Pero, seamos honestos, la iglesia necesita dinero, ya sea para la electricidad, los materiales para los niños o para pagar por el uso de las canciones que cantamos. Por lo tanto, sé bíblico y comprométete a una ofrenda sostenida y regular que puedas costear sabiamente y con la que la iglesia pueda contar.
Reproducido de GoThereFor.com, publicado por Matthias Media (www.matthiasmedia.com). Propiedad literaria. Todos los derechos reservados. Usado con permiso.
Photo of Laura Blyth
Laura Blyth
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Laura Blyth

Laura Blyth vive en Bendigo, Victoria, Australia con su esposo Steve y sus dos pequeños hijos, donde están involucrados con el ministerio de AFES. Laura completó el Diplomado de Biblia y Misiones en Moore College en 2009, con su único (ligero) arrepentimiento de que su tiempo quizás podría haber sido mejor usado estudiando el programa de estudios en lugar de ayudar a coordinar la revista anual de comedia de la universidad. Después de haber pasado sus primeros días de trabajo en televisión como directora/operadora de switcher para Nine Network en Sídney, le gusta señalar que sus habilidades profesionales no se limitan a la industria de los medios, pues tuvo una exitosa, aunque breve, carrera como modelo de zapatos para el catálogo de K-mart durante su adolescencia. Laura encuentra gran alegría y renovación al experimentar las muchas formas asombrosas en que el Evangelio se celebra dentro de las artes creativas.