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Sandra Peoples (MDiv) es la consultora del ministerio de discapacidad en Southern Baptists de Texas Convention y es profesora adjunta de John W. Rawlings School of Divinity en Liberty University, donde enseña clases de ministerio de discapacidad. Sandra actualmente es estudiante de PhD en Southwestern Baptist Theological Seminary. Ella y su familia viven a las afueras de Houston, Texas. Puedes contactarla en sandrapeoples.com.

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Cómo cuidar a una familia de la iglesia que recibe el diagnóstico de discapacidad
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Cómo cuidar a una familia de la iglesia que recibe el diagnóstico de discapacidad

«James, ¡haz tu mejor esfuerzo!», mi esposo Lee le dijo a nuestro hijo de 3 años el 16 de noviembre de 2010, mientras conducía hacia la escuela primaria para una evaluación. Habíamos orado para que James simplemente fuera él mismo. Queríamos que sus fortalezas y debilidades fueran claras para el equipo que lo evaluaría. Nos recibieron en la oficina y nos llevaron a una sala donde nos esperaban tres mujeres que trabajaban en el sistema educativo: una fonoaudióloga, una terapeuta ocupacional y una psicóloga. La fonoaudióloga y la terapeuta inmediatamente le pidieron a James que hiciera un rompecabezas, que lanzara una pelota a través de un aro, que identificara colores y formas, y que rebotara una gran pelota. Recibió mucha alabanza verbal y ánimo, y parecía disfrutar la atención y las actividades. Después de una hora de examinar a James y hablar con nosotros, el equipo salió a discutir sus observaciones. Cuando regresaron, la terapeuta ocupacional volvió a jugar con James para que pudiéramos conversar con la psicóloga y con la fonoaudióloga sin distracciones. La psicóloga habló primero de las fortalezas de James: lo tierno que era, cuánto se divirtieron con él, cuán fácil era tratarlo y cuán independiente parecía ser. Él podía lanzar una pelota dentro del pequeño aro de básquetbol y era fácil motivarlo con cosquillas o algún dulce. También podía nombrar todas las letras que vio en un mural. Luego, habló de sus debilidades. No podía usar la cuchara correctamente. No podía nombrar los colores básicos ni emparejar las formas básicas. Estaba muy atrasado en las habilidades de los niños típicos de su edad. La psicóloga miró nerviosa a la fonoaudióloga que estaba a su izquierda y luego a nosotros. «Esta es la parte difícil», dijo. «Según el examen que realizamos hoy y nuestras observaciones, creemos que James tiene autismo».  Ese día, entramos al edificio de la escuela con preocupaciones y salimos con un diagnóstico que cambiaría tantas cosas para nuestra familia. Cambió la manera en que gastamos nuestro dinero porque necesitábamos pagar la terapia y los suplementos. Cambió nuestros planes para la educación de James. Cambió los ritmos de nuestra vida en casa porque teníamos visitas semanales de la terapeuta ocupacional y una profesional para terapia del comportamiento. Sin embargo, una cosa que no cambió fue la iglesia a la que asistíamos. Fuimos directamente a nuestra iglesia el domingo siguiente donde nos recibieron con apoyo y ánimo. El amor de nuestra iglesia por nosotros nos mantuvo anclados a pesar de los cambios que experimentamos. Recibir el diagnóstico de un hijo puede ser inesperado para una familia, pero como líderes del ministerio, podemos estar listos para apoyarlos en los cambios que el diagnóstico traerá. Cuando una familia de tu iglesia recibe un diagnóstico de discapacidad, puedes responder con tu presencia, tus oraciones y tu compañerismo.

Tu presencia

Cuando una familia escucha el diagnóstico de su hijo, necesitan el apoyo de su iglesia: de seguidores de Cristo que creen que todas las personas fueron hechas a la imagen de Dios, que Dios creó a cada persona a propósito con un plan para sus vidas y que todos tienen valor independientemente de su nivel de capacidad. El mensaje que los padres reciben a menudo de doctores o médicos no siempre es uno esperanzador. Es por esta razón que debemos estar preparados para unirnos a una familia en la sala de espera de la UCIP después de escuchar el diagnóstico para su recién nacido, para responder al llamado cuando sabemos que una familia ha llevado a su hijito pequeño a una evaluación, y para responder al mensaje de una mamá que dice: «esto no estaba en el papeleo de adopción y no sé qué hacer». Después de recibir un diagnóstico y de sentir que sus vidas dieron un vuelco que no esperaban, los padres necesitan que aparezcan las familias de su iglesia. Necesitan su presencia y la promesa de que su iglesia seguirá presente a medida que enfrentan el futuro incierto.

Tus oraciones

Puede ser duro estar ahí para otros en sus días más duros porque no siempre sabes qué decir. Pero no tienes que tener todas las respuestas (¡o ninguna respuesta!). De todas formas, no consolarás a la familia con la que estás sentada con alguna frase cliché que se te pueda ocurrir. Lo que necesitan es un recordatorio sobre la esperanza que tienen en Jesús. Para darles eso, puedes orar por ellos con palabras que tal vez ellos ni siquiera podrían articular por sí mismos. Necesitan escuchar una oración como la de Josafat por su pueblo: «[...] no sabemos qué hacer; pero nuestros ojos están vueltos hacia ti» (2Cr 10:12). Ayuda a las familias a confiar en la bondad de Dios aun cuando estén experimentando sentimientos difíciles o confusos.

Tu compañerismo

Un número significativo de familias que tienen a un miembro de la familia con una discapacidad dejan de asistir a sus iglesias porque estas no son conscientes de cómo satisfacer sus necesidades únicas o no están dispuestas a intentarlo. Los datos de censos recientes registran que el 10 % de las familias de EE.UU. tienen un miembro de la familia con discapacidad. ¿Las iglesias reflejan ese porcentaje? A menudo, podemos hacer más para acompañar a estos padres en el discipulado de sus hijos con discapacidad. Muchas iglesias comienzan capacitando a ayudantes adicionales en sus clases del ministerio de niños para apoyar a niños que lo necesiten. Asimismo, pueden agregar una clase especializada que puede satisfacer mejor las necesidades sensoriales y de aprendizaje de sus hijos con discapacidad. El primer paso es preguntarles a las familias qué necesitan e intentar satisfacer esas necesidades. Puede ser difícil para los padres admitir cuáles son sus necesidades, pero a medida que los acompañamos y les hacemos preguntas, podemos encontrar maneras de hacerlo. Pablo escribe en 1 Corintios 12 que las partes del cuerpo que parecen ser débiles son indispensables y que los miembros deben cuidarse mutuamente porque cuando uno de los miembros sufre, todos sufrimos juntos. Las iglesias pueden vivir esta instrucción cuando cuidan de familias con necesidades especiales por medio de su presencia, de sus oraciones y de su compañerismo. Con estos esos pasos, las iglesias son activadas para servir, las familias con dificultades son fortalecidas y Dios es glorificado.

Nota del editor: para leer más sobre este tema, lee el libro de Sandra Peoples Accessible Church: A Gospel-Centered Vision for Including People with Disabilities and Their Families [Iglesia accesible: una visión centrada en el Evangelio para incluir personas con discapacidades y a sus familias] (Crossway, 2025).

Este artículo fue publicado originalmente en inglés y traducido con el permiso de 9Marks.
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Siete consejos para ayudar a tu iglesia a ser más accesible para personas con discapacidad
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Siete consejos para ayudar a tu iglesia a ser más accesible para personas con discapacidad


Este artículo es parte de la serie Siete consejos publicada originalmente en Crossway.

El amigo paralítico

En Marcos 2, leemos sobre un grupo de amigos que estaban enfrentando algunos desafíos. Tenían un amigo que era paralítico y querían llevarlo a Jesús. Una gran multitud estaba con Jesús y este grupo de amigos no tenía acceso al lugar donde Jesús estaba predicando. Los versículos 2 al 4 dicen: 
Y se reunieron muchos, tanto que ya no había lugar ni aun a la puerta; y Él les explicaba la palabra. Entonces vinieron y le trajeron un paralítico llevado entre cuatro hombres. Como no pudieron acercarse a Jesús a causa de la multitud, levantaron el techo encima de donde Él estaba; y cuando habían hecho una abertura, bajaron la camilla en que estaba acostado el paralítico.
Los amigos enfrentaron desafíos similares a los que encontramos hoy: no hay tiempo (Jesús podría haber estado de paso y por un breve momento), sin voluntarios (todo dependía de los cuatro amigos) y sin espacio (ni siquiera podían abrir la puerta). No obstante, en lugar de ver esto como impedimentos que no podían superar, sus amigos los usaron como motivación. Llevar a su amigo a Jesús valía todos los pasos extra que necesitaban dar. Datos recientes de censos dicen que dos en siete familias en los Estados Unidos tienen un miembro con discapacidad: más del 20 % de la población. Y para que muchos de ellos tengan acceso a Jesús y a nuestras iglesias, necesitamos dar pasos como esos amigos lo hicieron. A continuación, les comparto siete consejos para ayudar a tu iglesia a ser más acogedora con las personas con discapacidad.

1. Apliquen los principios del diseño universal a sus edificios y espacios de ministerio

Los edificios de iglesias existentes están exentos de la Ley de Estadounidenses de Discapacidades (ADA, por sus siglas en inglés); no obstante, aun así las iglesias deberían considerar las necesidades de accesibilidad al actualizar sus espacios. Una rampa es accesible para más personas que unas escaleras. Retretes más amplios en los baños con manillas son útiles para personas con una variedad de discapacidades físicas. Tener una forma de acceder al púlpito en una silla de ruedas permite que más personas tengan la oportunidad de liderar a la congregación en oración o de cantar en el equipo de alabanza. Cuando evalúen sus edificios, piensen en cómo hacer que los espacios sean accesibles para todos.

2. Anúncienlo en su sitio web

La mayoría de las familias con necesidades especiales visitarán la página web de tu iglesia antes de asistir en persona. Buscan indicaciones para saber si su familia será bienvenida. Estas son algunas ideas para comunicar que serán bienvenidos. En el menú desplegable o lista de ministerios, puedes poner el ministerio de necesidades especiales o discapacidad como una opción. En la página que crees para tu ministerio, puedes dar información sobre las opciones que entrega tu iglesia, como los compañeros de apoyo en las típicas clases del ministerio de niños y si tienen opciones de aulas especializadas para niños, adolescentes y adultos con necesidades más significativas. Es importante que indiques con claridad cómo pueden visitarte por primera vez. Puedes dejar un formulario de contacto o la información de contacto de un líder, o puedes dejar disponible un formulario de registro que pueden rellenar. Si se ofrecen ciertas clases sólo en momentos específicos, déjenlo claro.

3. Alineen su liderazgo sobre la importancia de ser accesibles

Asegúrense de que los pastores, ancianos, diáconos y líderes del ministerio estén informados sobre su rol en la accesibilidad para todos. Levítico 19:14 dice: «no maldecirás al sordo, ni pondrás tropiezo delante del ciego, sino que tendrás temor de tu Dios. Yo soy el Señor». Podemos aplicar este versículo hoy al asegurarnos de que todos estén conscientes de los potenciales desafíos para las familias con discapacidad y de cómo pueden ayudar a superar esos desafíos. El ministerio hacia las personas con discapacidad no es un ministerio aislado; ¡todos tienen un rol que cumplir!

4. Accedan a recursos para discipular a personas con discapacidad

Engaging Disability with the Gospel [Conectemos la discapacidad con el Evangelio][efn_note]https://engagingdisability.org/[/efn_note] es el ministerio denominacional de discapacidad de PCA [Iglesia Presbiteriana en Estados Unidos, por sus siglas en inglés] y ellos ofrecen recursos curriculares y oportunidades de capacitación. Lifeway Resources también tiene videos de entrenamiento, opciones curriculares y más[efn_note]https://www.lifeway.com/en/shop/ministries/special-needs.[/efn_note]. Organizaciones paraeclesiásticas como Joni & Friends, Key Ministry y Ability Ministry entregan una variedad de recursos también. Existen pódcast, conferencias y grupos de conexión que te ayudarán a dar los siguientes pasos.

5. Hagan preguntas para aprender cómo ayudar y promover su amistad

Las personas con discapacidad y sus familias son los expertos en su cuidado. Les encanta responder cualquier pregunta que tengas para asegurar de que ellos estén seguros, sean incluidos y discipulados. No asumas que sabes lo que podrían necesitar. Una amiga en una silla de ruedas pasó al frente para que oraran por ella un domingo y la persona que la recibió tomó su mano e inmediatamente comenzó a orar por sanidad. Pero la petición de oración de mi amiga era para poder encontrar un nuevo trabajo. Le dolió que asumieran que su única petición podría ser sanidad. Cuando hacemos preguntas y tomamos el tiempo de conocer a cada familia, crecemos en nuestra relación con ellos también. Hacemos progreso por medio de las cinco etapas del cambio de actitudes hacia las personas con discapacidad a medida que pasamos de la compasión hacia la amistad[efn_note]https://www.wheaton.edu/wheaton-center-for-faith-and-disability/disability-foundations/stages-of-attitudes/[/efn_note].

6. Designen un defensor

En Hechos 6, la iglesia estaba creciendo, pero un grupo se estaba sintiendo abandonado: las viudas helenistas. Los apóstoles no estaban siendo maliciosos; ellos simplemente estaban tan ocupados con el crecimiento de la iglesia que no notaron a un grupo de personas que estaba pasando desapercibido. El asunto llegó a sus oídos y respondieron al nombrar a hombres específicos para satisfacer sus necesidades. El resultado: «y la palabra de Dios crecía, y el número de los discípulos se multiplicaba en gran manera en Jerusalén, y muchos de los sacerdotes obedecían a la fe» (Hch 6:7). Estos hombres defendieron a las viudas helenistas a fin de que sus necesidades fueran satisfechas. En nuestras iglesias hoy, las familias con necesidades especiales también necesitan defensores que puedan alzar la voz por ellos y que se aseguren de que sean incluidos.

7. Afirmen la imagen de Dios en cada persona

Ver a todas las personas como portadores de la imagen de Dios es la razón por la que hacemos el ministerio hacia las personas con discapacidad. Podemos ver a todos como Dios los ve, con el potencial de tener una relación con Él y con otros. Colosenses 1:16 dice: «porque en Él fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de Él y para Él». Él nos creó para sí, para sus planes y su alabanza. En nuestra diversidad, incluso en la diversidad de nuestras habilidades y discapacidades físicas, fortalezas y déficits sociales, y los desafíos y los logros individuales, somos evidencia de su amor y cuidado por cada uno de nosotros. Podemos ver a partir de la historia en Marcos de estos cuatro amigos que no somos los primeros en enfrentar la idea de la accesibilidad y ser abrumados por nuestras limitaciones. Sin embargo, no estamos limitados a ello, porque cuando se trata de alcanzar a personas con el Evangelio, Dios se ha mostrado fiel una y otra vez para superar esas limitaciones y llamar a personas a sí mismo. Ora para que Él te muestre el camino, supla tus necesidades y agregue miembros indispensables a tu familia de la iglesia (1Co 12:22).

Sandra Peoples es autora de Accessible Church: A Gospel-Centered Vision for Including People with Disabilities and Their Families [Iglesia accesible: una visión centrada en el Evangelio para incluir a personas con discapacidad y sus familias].

Este artículo fue publicado originalmente en inglés y traducido con el permiso de Crossway.