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Bryan Chapell es un autor de superventas de muchos libros, entre los cuales se incluyen La predicación cristocéntrica y Holiness by Grace [Santidad por gracia]. Es pastor emérito de la histórica Grace Presbyterian Church en Peoria, Illinois; presidente emérito de Covenant Theological Seminary; y presidente de Unlimited Grace Media (unlimitedgrace.com), que transmite mensajes diarios de la esperanza del Evangelio en muchas naciones.
Carta abierta a pastores cuyos sermones siempre suenan igual
Carta abierta a pastores cuyos sermones siempre suenan igual
Este artículo forma parte de la serie Cartas abiertas publicada originalmente en Crossway.
Aquellos que estudian denominaciones como la que sirvo (evangélica, mayormente anglo, suburbana y clase media) dicen que los sermones de nuestros predicadores comúnmente abordan las «3M» de las preocupaciones de la cultura de la iglesia: moral, matrimonio y moneda. Cuando salimos de esos temas, los asuntos más comunes (a menudo relacionados con las «3M») son las «3P»: política, provida y propagación (esta última generalmente bajo los títulos de misión, discipulado y evangelismo). Estos temas ciertamente son dignos de abordar escrituralmente, pero obviamente no abarcan todo el alcance de los asuntos de la Escritura ni las preocupaciones de hermanos y hermanas cristianos a lo largo de nuestra nación y del mundo, con diferentes demografías, circunstancias y prioridades. Si se predican constantemente temas familiares —que varían de iglesia en iglesia—, el pastor podría estar abordando los asuntos más relevantes para su congregación. Pero también podría estar, sin darse cuenta, sirviendo más a las prioridades percibidas de su congregación que a las prioridades de la Escritura. Hace mucho tiempo, reformadores reflexivos enseñaron que el objetivo del predicador es abordar las «necesidades y capacidades[efn_note]Catecismo Mayor de Westminster, pregunta 159.[/efn_note]» de los oyentes. No debemos conformarnos con tratar sólo los temas que nuestra gente está lista para escuchar (o que nos resultan fáciles de predicar); los predicadores bíblicos también tienen la obligación de predicar lo que el pueblo de Dios necesita oír para ser conformado a Cristo en todas las áreas de la vida. ¿Cómo rompemos las preocupaciones de nuestra predicación que no sólo adormece a los oyentes de nuestros mensajes, sino que también los ciega ante las implicaciones del señorío de Cristo por sobre toda la vida? Aquí ampliamos nuestras zonas temáticas cuando comprendemos que la variedad en la predicación es más que una estrategia de marketing; es una necesidad pastoral y bíblica para aquellos que dudan en predicar todo el consejo de Dios.