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¿Cómo maneja tu alma el cambio? No sólo del tipo negativo, sino incluso en los momentos en que tus sueños se hacen realidad. Ya sea que tu economía se desplome o que consigas el puesto de trabajo tan anhelado, ¿qué tanto depende tu felicidad de tus circunstancias?

Un pastor puritano llamado Jeremiah Burroughs escribió una vez un libro atemporal titulado La joya rara del contentamiento cristiano. En él, definía el contentamiento como:

El contentamiento cristiano es esa disposición espiritual dulce, interna, tranquila y llena de gracia, que se somete libremente y se deleita en la voluntad sabia y paterna de Dios en todas las condiciones1.

Leer esa descripción deja claro por qué Burroughs consideraba el contentamiento como una joya rara. Es preciosa, hermosa y difícil de encontrar.

El secreto detrás del tesoro 

El apóstol Pablo ofreció su propia definición de contentamiento, forjada no en la teoría, sino a través del fuego de la vida real. En Filipenses 4:11-13, él escribe:

[…] He aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación. Sé vivir en pobreza, y sé vivir en prosperidad. En todo y por todo he aprendido el secreto tanto de estar saciado como de tener hambre, de tener abundancia como de sufrir necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Las circunstancias de Pablo abarcaron los extremos: alto y bajo, saciado y hambriento, honrado y humillado. Sin embargo, a través de todo ello, él aprendió un secreto: su felicidad no dependía de sus circunstancias; estaba cimentada en algo permanente e inexpugnable. La felicidad de Pablo estaba anclada en Cristo.

Él lo llamó un secreto por una razón. El contentamiento no es común, y ciertamente no surge de manera natural. Pero Pablo descubrió que la fortaleza de Cristo podía sostenerlo, ya fuera que estuviera sobre una plataforma o sentado en una celda de prisión.

Cuando el éxito no logra satisfacer

Aquí está lo que resulta sorprendente de las palabras de Pablo: él trata la prosperidad como algo tan espiritualmente peligroso como la adversidad. A menudo asumimos que el contentamiento se ve amenazado por el dolor, pero Pablo nos muestra que también puede ser estrangulado por el éxito.

Al descontento no le importa si estás en ascenso o en declive. Sólo quiere más.

Es por eso que el contentamiento no se trata de asegurar y mantener el éxito. Se trata de asegurar un tesoro que no puede ser conmovido: un gozo que no se ve afectado por las mareas cambiantes.

Considera el ascenso y la caída de un apologista conocido internacionalmente. Dirigió un ministerio global, habló en universidades de élite, fue autor de docenas de libros de gran éxito de ventas y publicó un devocional sumamente exitoso titulado A Slice of Infinity [Una porción de infinito].

Por todas las apariencias externas, él tenía motivos para estar contento. Pero después de su muerte, una ola de denuncias de abuso sexual reveló a un hombre profundamente quebrantado.

Tenemos que preguntarnos: «¿disfrutó él alguna vez verdaderamente de la “porción de infinito” que le ofrecía a otros?».

Sin la joya del contentamiento centrado en Cristo, ninguna cantidad de elogios calmará el alma.

Las riquezas guardadas en Cristo 

El contentamiento de Pablo no flotaba libremente. Estaba basado en una promesa más profunda, una que él les dio a los filipenses:

Y mi Dios proveerá a todas sus necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (Filipenses 4:19).

Ya seas un líder de alto nivel en una torre de cristal o un viajero bajo un puente, tú puedes hallar descanso cuando tu alma está anclada en las riquezas de Cristo. Tu vida, tus circunstancias, tu suerte; todo ha sido hecho a mano por Dios para tu bien y su gloria.

Dios no sólo está contigo; Él es suficiente para ti.

Así es como Burroughs capturó el misterio de este tipo de gozo:

Tengo lo que tengo por el amor de Dios, y lo tengo santificado para mí por Dios, y lo tengo sin costo alguno de parte de Dios por la compra de la sangre de Jesucristo, y lo tengo como un precursor de aquellas misericordias eternas que están reservadas para mí, y en esto se regocija mi alma2.

Mientras lees esto, deja que el secreto del contentamiento alinee tu perspectiva con la de Pablo. ¿Has sido exaltado recientemente? Es obra de Dios. ¿Has sido humillado? Sí, también es obra de Dios. Altas, bajas y todo lo demás; cada movimiento proviene de sus manos sabias y amorosas.

Tenemos todo lo que tenemos porque le pertenecemos a Dios. Y tenemos todo lo que queremos porque lo tenemos a Él. Si no tienes lo que deseas en este momento, cobra ánimo: en Cristo, tienes una herencia eterna; más de lo que mereces, más de lo que podrías perder.

Preguntas tenaces de hoy 

¿De qué maneras has estado «en escasez» recientemente? ¿Cómo has tenido «abundancia»? Después de leer esto, ¿cómo puedes practicar el contentamiento en cualquier circunstancia en la que te encuentres? ¿Qué «misericordia eterna» te está enseñando Dios a anhelar en esta temporada?

Oración 

Padre, nuestro contentamiento en la abundancia y en la necesidad es este: que Tú eres todo lo que necesitamos, y Tú has prometido suplir todas nuestras necesidades. ¿A quién tenemos en el cielo sino a ti? ¿Y qué en la tierra podría competir con nuestro deseo por ti? Confesamos que corremos tras deseos menores. Permitimos que nuestros egos eclipsen tu gracia. Pero Tú eres nuestra porción eterna. Danos fortaleza, Señor. Recuérdanos de nuevo que podemos hacer todas las cosas —incluyendo vivir en contentamiento— a través de Cristo que nos fortalece. Amén.

Este recurso fue originalmente publicado en el blog de Dave Harvey.

 

  1.  Jeremiah Burroughs, La joya rara del contentamiento cristiano. (Lima, Perú: Teologiaparavivir. S.A.C., 2023). 37.
  2. N. del T.: traducción propia.
Photo of Dave Harvey
Dave Harvey
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Dave Harvey

Dave Harvey sirve como pastor predicador en la iglesia Four Oaks en Tallahassee, Florida. Es autor de ¿Soy llamado?: La convocatoria para el ministerio pastoral, y Cuando pecadores dicen, «acepto»: Descubriendo el poder del evangelio para el matrimonio.
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