La humildad bíblica puede entenderse como una postura del corazón y la mente que se caracteriza por la ausencia de orgullo y un compromiso con el bienestar de los demás.
Dios se regocija en darte un futuro con el que apenas puedes soñar. Vencerás si crees que el amor de Dios por ti es demasiado grande como para limitarse a lo que mereces.