volver

Cuando un amigo me regaló una Biblia de apuntes hace varios años, no me habría imaginado lo preciosa que llegaría a ser para mí esta Biblia en particular.

Desde que tengo memoria, mientras leo la Biblia, he escrito notas en los márgenes. Pero a menudo deseaba que hubiera espacio para escribir más. (Cuando era niña, un predicador amigo de mi familia notó la letra casi microscópica en mi Biblia y me informó amablemente que, cuando fuera mayor, ya no podría leer mis notas. ¡Resultó que tenía razón!). Así que, cuando recibí esta Biblia con márgenes anchos y líneas para escribir mis pensamientos, estaba ansiosa por probarla.

Mi viaje hacia el diario bíblico

El 1 de enero de 2018, abrí la portada de mi nueva Biblia para apuntes en Génesis 1, sin saber cómo el viaje en el que me embarcaba traería manantiales frescos de gozo a mi relación con el Señor. No tenía idea de la gracia personalizada que recibiría para los desafíos que me esperaban a la vuelta de la esquina; entre ellos, soportar una pandemia mundial, navegar por la agitación cultural y, de manera más personal, caminar con mi esposo a través de dos batallas contra el cáncer.

Al principio, recuerdo mirar todas esas líneas en el margen y preguntarme: «¿cómo lo hago? ¿Qué debería escribir?». Pero a medida que abría mi corazón al Señor, leyendo un pasaje tras otro, pidiéndole que me hablara, comenzaron a desarrollarse nuevos ritmos. Me demoraba en cada capítulo, tratando de entender lo que estaba leyendo; luego escribía lo que veía. A veces simplemente resumía el texto; otras veces escribía nuevas perspectivas y aplicaciones personales. También registraba las respuestas de mi corazón al suyo: expresiones de alabanza, gratitud, confesión, arrepentimiento y sumisión. Muchas de esas oraciones comenzaban con un «¡sí, Señor!» u «¡oh, Señor!».

Las incontables horas dedicadas a escudriñar la Palabra de Dios, pidiéndole que me ayudara a encontrar sentido a lo que leía, dejando que Él moldeara mi corazón al suyo; esto se convirtió en mi «lugar feliz».

Cavar buscando oro

Recorrer toda la Biblia escribiendo un diario fue un proceso largo y no siempre fácil. Pero piensa en esto: ¿cuándo fue la última vez que caminaste por la calle y tropezaste con un montón de oro? No funciona así. Encontrar oro requiere tiempo y esfuerzo cavando. De hecho, esa misma imagen se utiliza en el libro de Proverbios.

El rey Salomón coleccionaba tesoros inestimables de todo el mundo; sabía lo que era buscar cosas hermosas. En Proverbios 2:3-5, escribió:

Porque si clamas a la inteligencia,
Alza tu voz por entendimiento;
Si la buscas como a la plata,
Y la procuras como a tesoros escondidos,
Entonces entenderás el temor del Señor
Y descubrirás el conocimiento de Dios.

Una y otra vez, salía del tiempo dedicado a explorar y cavar en la «mina de oro» de la Escritura más enamorada del Dios de la Palabra y ansiosa por compartir con otros lo que estaba experimentando. Comencé buscando tesoros y, ¡vaya!, los había encontrado.

Como el hombre de la parábola de Jesús que encontró un tesoro escondido, esta búsqueda me trajo gran «alegría» (Mt 13:44). Y como el hombre que fue en busca de «perlas finas», lo que descubrí fue «de gran valor» (Mt 13:45-46). Y me sentí motivada a sacrificar tiempo y esfuerzo para adquirir estos tesoros.

Más de cinco años después, al terminar de escribir en mi diario los versículos finales de Apocalipsis, publiqué en las redes sociales: «bendición y gozo indescriptibles. Mi corazón está lleno». Un eufemismo, sin duda. Todo el proceso fortaleció mi caminar con Dios y profundizó mi asombro ante su carácter, su corazón y sus caminos.

A menudo he dicho que, si hubiera un sólo mensaje que pudiera compartir con mis hermanos creyentes, sería la importancia de profundizar en la Palabra de Dios y que la Palabra de Dios penetre en nosotros. La práctica de llevar un diario bíblico es una forma significativa de empaparnos de la Escritura, lo que resulta en un mayor amor y amistad con su Autor y, en última instancia, nos hace más parecidos al Salvador, quien es su figura central de principio a fin.

Cómo empezar

A medida que publicaba actualizaciones periódicas sobre mi diario a través de la Escritura, la gente a veces se ponía en contacto conmigo para decir cosas como: «¡me encantaría empezar a llevar un diario mientras leo la Biblia, pero no tengo idea de por dónde empezar ni qué escribir! ¿Podrías compartir tu método?». He aquí la verdad: no hay una «fórmula secreta», ni un método de uso obligatorio sobre por dónde empezar o qué escribir. Pero aquí hay unos pocos pensamientos sencillos sobre el diario bíblico que confío en que te resultarán útiles.

Primero, antes de empezar a leer, pide ayuda a Dios. Pide al Espíritu que te dé entendimiento, sabiduría y discernimiento (Col 1:9-11). Comprométete a que tu respuesta a lo que Él te muestre en su Palabra sea «sí, Señor».

Segundo, antes de empezar a escribir, lee la Escritura. Lee con oración, con reflexión, con humildad y con expectación. También te animo a leer de forma consecutiva como regla; al menos a través de libros individuales de la Biblia, si no secciones más grandes o la Biblia completa. Después de todo, los 66 «libros» de la Biblia son en realidad capítulos del único gran Libro que Dios nos ha dado.

A veces, querrás avanzar a un ritmo lento, poniendo porciones más pequeñas bajo el microscopio. En otras temporadas, es posible que desees avanzar más rápidamente por la Escritura para obtener una visión general de la historia redentora. Piensa en ello como la diferencia entre dar un paseo en helicóptero (viajando rápido, observando la vista desde arriba) y hacer una caminata (bajando el ritmo, deteniéndote a mirar los detalles de las flores, plantas y árboles).

Qué escribir

Si, mientras lees, la idea de poner tus pensamientos por escrito te parece intimidante, recuerda que la parte más difícil de llevar un diario bíblico puede ser simplemente poner el lápiz sobre el papel y comenzar. No tienes que escribir algo en cada línea; el objetivo no es llenar todo el espacio vacío, sino dejar que Dios llene tu mente y tu corazón con su Palabra y entrar en una relación con el Dios cuya Palabra estás leyendo. Y no te preocupes por pulir lo que escribes; esto no está destinado a ser publicado.

Una sugerencia práctica para cuando empieces: cada vez que tomes el lápiz para comenzar a escribir, anota la fecha y, si estás fuera de casa, tu ubicación. De esta manera, tu Biblia se convertirá en un diario personal de la fidelidad de Dios y de lo que Él te ha enseñado.

Si eres nuevo en el diario bíblico (e incluso si no lo eres), considera usar uno o más de estos enfoques.

1. Copia o parafrasea la Escritura

Escribe un versículo clave, uno que parezca resumir el pasaje que acabas de leer, o un versículo o párrafo que haya llamado tu atención y que quieras considerar con más cuidado. Este ejercicio puede parecer excesivamente sencillo, pero te ayudará a disminuir el ritmo, a reflexionar sobre lo que has leído y a grabarlo más profundamente en tu corazón.

Una vez que te acostumbres a escribir en tu Biblia, intenta parafrasear lo que has leído: elige una sección y escríbela con tus propias palabras. Luego registra una enseñanza clave, anotando una perspectiva para llevar contigo a lo largo del día.

2. Escribe tus oraciones 

Esta es una forma maravillosa de meditar en el significado de lo que estás leyendo. Casi cualquier versículo, párrafo o capítulo de la Biblia puede convertirse en una oración. De hecho, la edición de la Biblia de apuntes de la versión CSB [Christian Standard Bible] de Aviva Nuestros Corazones incluye 150 oraciones que surgieron de mi meditación personal en varios textos. Cada una de esas oraciones encaja en una o más de estas cinco categorías:

  • «¡Gracias, Señor!» (oraciones de alabanza). 
  • «¡Sí, Señor!» (oraciones de acuerdo, rendición y obediencia).
  • «¡Oh, Señor!» (oraciones de confesión). 
  • «¡Ayúdame, Señor!» (oraciones de petición personal). 
  • «¡Por favor, Señor!» (oraciones de petición por otros).

Aquí tienes sólo un ejemplo. Escribir un diario mientras leía el libro de Daniel me ayudó a ver la intervención de Dios en nuestro mundo con ojos nuevos y a responder en consecuencia. Escribí:

Oh, Señor, qué increíble confianza y consuelo nos da saber que es «el Cielo el que gobierna» (4:26). Tú reinas con soberanía sobre los gobernantes jactanciosos e impíos que ocupan los asientos de poder terrenales. Tú gobiernas sobre cada circunstancia y «suceso» que tiene lugar en nuestro mundo y en mi vida, incluso cuando parece que las fuerzas pecaminosas han tomado la delantera. Gracias por la «razón» que resulta cuando «alz[amos] los ojos al cielo]» (v. 34). Que nunca deje de cuidarme de exaltarme a mí misma en lugar de a ti, porque Tú «puedes humillar a los que caminan con soberbia» (v. 37). Amén.

Aquí tienes algunas pautas que podrías usar para redactar tus oraciones:

  • Ora algo del pasaje que has leído en respuesta a Dios. Afirma que crees que su Palabra es verdadera.
  • Agradécele por lo que has leído sobre su carácter, su corazón, sus caminos y sus promesas.
  • Confiesa un área de incredulidad o desobediencia que Él te haya mostrado.
  • Escribe una oración por un familiar, amigo, colega o líder espiritual basada en lo que has leído.

3. Profundiza en la observación, interpretación y aplicación

Recuerda, no hay una «manera correcta» de llevar un diario bíblico. Pero si estás listo para cavar un poco más, comienza a aplicar los principios básicos del estudio bíblico sólido a tu proceso de escribir el diario.

Comienza con la observación del texto, preguntando: ¿qué dice este pasaje? Ponle un título al pasaje; escribe un bosquejo sencillo. ¿Hay algún versículo que destaque? ¿Puntos o temas clave? Haz las preguntas de quién, qué, dónde, cuándo y por qué. Busca palabras y frases repetidas. Anota las referencias cruzadas pertinentes: otros pasajes de la Escritura que se relacionen con lo que estás leyendo. Resume el capítulo o la sección que acabas de leer.

Luego pasa a la interpretación: ¿qué significa este pasaje? Escribe cómo lo que lees encaja en el gran panorama de las Escrituras: creación, caída, redención y restauración. Considera lo que el autor humano del texto quería que sus lectores originales entendieran.

Finalmente, da un paso hacia la aplicación, preguntándote: ¿qué debo hacer a la luz de lo que acabo de leer? ¿Hay promesas en las que confiar? ¿Mandamientos que obedecer? ¿Advertencias que atender? ¿Ejemplos que seguir (o evitar)? Escribe tu respuesta al texto, ya sea una alabanza por lo que has leído, un paso de obediencia que necesites dar, alguien a quien necesites perdonar, una promesa que decidas creer, o algo más. El Espíritu dirigirá tu respuesta si se lo permites.

Descubre el tesoro inestimable

Qué experiencia tan increíble fue para mí escribir un diario mientras leía la Biblia, y lo sigue siendo hoy, mientras continúo empapándome y comprometiéndome con su Palabra, día tras día, generalmente con la pluma en la mano. Aquí es donde mi corazón está más contento, seguro y en reposo. Aquí es donde me arrepiento y donde me regocijo. Es donde encuentro ayuda y esperanza para la vida en un mundo roto. Es donde soy cambiada desde adentro hacia afuera, donde me encuentro con Aquel a quien pertenezco y a quien sirvo. Es donde Él llena mi corazón y mi boca de cosas buenas para compartir con otros peregrinos necesitados.

Y esto es lo que quiero que sepas: este viaje, esta «búsqueda del tesoro», no es sólo para maestros de la Biblia o estudiantes experimentados de la Palabra de Dios. Dondequiera que te encuentres en tu peregrinaje espiritual, está disponible para ti.

Mejor es para mí la ley de tu boca
Que millares de monedas de oro y de plata […].
¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!
Sí, más que la miel a mi boca (Salmo 119:72, 103).

Publicado originalmente en Desiring God. Usado con permiso.

 

Photo of Nancy DeMoss Wolgemuth
Nancy DeMoss Wolgemuth
Photo of Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth es la fundadora y maestra principal de Biblia en Revive Our Hearts (Aviva Nuestros Corazones), un ministerio dedicado a llamar a las mujeres a la libertad, la plenitud y la fecundidad en Cristo. Ha tocado millones de vidas en todo el mundo a través de sus escritos, alcances digitales y conferencias, y dos enseñanzas de audio diarias: Aviva Nuestros Corazones y En busca de Dios.