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Katie Faris (BA, Grove City College) es la autora de God Is Still Good [Dios aún es bueno]; He Will Be Enough [Él será suficiente], y Loving My Children [Amando a mis hijos]. También es escritora contribuyente para muchos blogs, entre los que se encuentra the Gospel Coalition y the Focused Pastor. Esposa de pastor y mamá de cinco, Katie vive con su familia en Nueva Jersey. Para más información, visita katiefaris.com.
Atributos de Dios que las mamás no son llamadas a emular
Atributos de Dios que las mamás no son llamadas a emular
Superpoderes de mamá
Si pudieras tener cualquier superpoder como mamá, ¿cuál escogerías? Quizás te gustaría tener la flexibilidad de estar en todas partes al mismo tiempo: vigilando a tus hijos en casa, en la escuela, en los entrenamientos y en todo lo demás. ¿Te gustaría leer la mente de tus hijos o tener la capacidad de terminar tu lista de quehaceres cada día y aún tener tiempo y energía de sobra? Aunque esas habilidades son tentadoras, en realidad, no somos supermamás y nunca estuvimos destinadas a serlo. Por el buen diseño de Dios, somos criaturas dependientes y acudimos al Señor en busca de «vida y aliento y todas las cosas» (Hch 17:25). No obstante, a veces vivimos nuestros días actuando como si fuéramos autosuficientes, como si todo sí dependiera de nosotras y como si realmente estuviéramos en control. Incluso podemos sentir que eso es lo que se espera de nosotras. Como mamás, necesitamos recordar que sólo Dios es Dios y que esta realidad es algo bueno. Aunque existen algunos atributos de Dios que somos llamadas a emular, otros le pertenecen sólo a Él. Comprender y aceptar esta verdad puede transformar nuestra crianza.Sólo Dios es Dios y eso es algo bueno
Así como nuestros hijos pequeños dependen de nosotras, nosotras dependemos de Dios. No obstante, aunque nuestros hijos deben crecer cada vez más en independencia a medida que crecen, nunca ha sido nuestro propósito, el de las mamás, dejar atrás nuestra dependencia del Señor. Es cuando nos resistimos esta realidad, cuando insistimos en hacer las cosas a nuestra manera, que hay problemas. Sin embargo, un reconocimiento humilde de quién es Dios y quiénes somos nosotras (y no somos) lleva al rescate de este falso sentido de autosuficiencia.No hay nadie como Dios. La Escritura dice que Él es incomparable: No hay nadie como Tú entre los dioses, oh Señor, Ni hay obras como las tuyas (Salmo 86:8). «¿A quién, pues, ustedes me harán semejante Para que Yo sea su igual?», dice el Santo (Isaías 40:25). ¿Qué Dios hay como Tú, que perdona la iniquidad Y pasa por alto la rebeldía del remanente de su heredad? No persistirá en su ira para siempre, Porque se complace en la misericordia (Miqueas 7:18).No podemos etiquetar a Dios ni encasillarlo en ninguna de nuestras categorías. Nuestras palabras se quedan cortas al describirlo. Sin embargo, nuestro Señor decide revelarse en su Palabra. El autor y evangelista estadounidense, A. W. Tozer definió un atributo como «todo aquello que Dios haya revelado de alguna forma como verdadero con respecto a sí mismo[efn_note]Tozer, A. W. (1996). El conocimiento del Dios santo (Deerfield, Florida: Editorial Vida), p. 17.[/efn_note]» y estudiar los atributos de Dios es una manera de conocerlo mejor tal y como verdaderamente es.