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Gary Millar es el director de Queensland Theological College en Brisbane, Australia. Enseña Antiguo Testamento, Teología Bíblica y Predicación. Antes de tomar la posta de director, fue pastor por diecisiete años tanto en la República de Irlanda como en Irlanda del Norte. Está casado con Fiona y tienen tres hijos. En el nuevo libro de Gary, Both/And Ministry [Ministerio de tanto… como], él muestra cómo se ve vivir y liderar como Jesús.
Firme y tierno
Firme y tierno
Jesús, nuestro Pastor jefe, es extraordinariamente firme y extraordinariamente tierno, y a menudo, en momentos y en maneras que no esperamos.
Vemos esta mezcla sorprendente una y otra vez en los Evangelios: Él busca a la mujer samaritana (tierna) y confronta su promiscuidad (firme); llama a la mujer cananea «perrilla» (firme) y sana a su hija (tierna); llama a Pedro «roca» (tierna) y luego lo llama Satanás (firme); acepta las lágrimas de la prostituta (tierna) y lanza un lamento sobre el diezmo de los fariseos (firme). Ahora, si los pastores deben verse como Jesús, si los subpastores deben imitar al gran Pastor, ¿qué debemos hacer con eso?
Simplemente podríamos notar que los pastores necesitan ser flexibles, capaces de desempeñar diferentes roles en momentos distintos. Pero no creo que esto llegue al centro del asunto. Esta no es en realidad una pregunta pragmática acerca de cómo debemos actuar en situaciones específicas. Jesús era mucho más que un experto en descubrir cómo relacionarse con las personas en cada situación. Él hizo lo que hizo y dijo lo que dijo porque era quien era. Su ejemplo nos empuja a nosotros los pastores a reflexionar sobre la clase de hombres que somos. Más que eso, nos confronta con una pregunta básica: ¿buscamos parecernos a Cristo en el ministerio más de lo que buscamos las capacidades?