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En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

Como cualquier niño católico que creció en los 60, aprendí la señal de la cruz como una manera estándar de comenzar una oración. Involucra tanto acción como palabras. Hacías un simple movimiento, primero tocando tu frente diciendo: («en el nombre del Padre…»); luego tu pecho («… del Hijo»), y finalmente tu hombro izquierdo y derecho («… y del Espíritu Santo. Amén»). Confieso que no había pensado en esto desde que era un niño, pero lo recordé recientemente mientras escribía sobre la oración trinitaria. Por lo menos, desde muy pequeño me enseñaron a pensar que la oración involucraba al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Este fue un regalo misericordioso de Dios, aun cuando me impactaba muy poco en el momento.

Después de décadas de leer la Biblia, de seguir a Jesucristo y de participar en innumerables servicios de adoración, estoy más convencido que nunca de que la oración es y debe ser trinitaria. Por supuesto, esto no significa que cada una de las oraciones deba hacer referencia al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Pero para que una oración sea verdaderamente cristiana, debe dar testimonio constante del Trino.

La Trinidad en la creación y en la redención

La razón por la que la oración es esencialmente trinitaria es porque, según la Escritura, todo es trinitario. Génesis 1 y Juan 1 dan testimonio de la actividad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo en la creación.

En el principio Dios creó los cielos y la tierra. La tierra estaba sin orden y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas (Génesis 1:1-2).

En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho (Juan 1:1-3).

En 2 Tesalonicenses 2:13-14 y en otros pasajes similares se muestra la cooperación trinitaria en la obra de salvación1

Pero nosotros siempre tenemos que dar gracias a Dios por ustedes, hermanos amados por el Señor, porque Dios los ha escogido desde el principio para salvación mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad. Fue para esto que Él los llamó mediante nuestro evangelio, para que alcancen la gloria de nuestro Señor Jesucristo (2 Tesalonicenses 2:13-14).

John Frame resume con precisión la deidad mutua y obra conjunta de la Trinidad en la creación y la salvación: «los tres se mantienen juntos como Creador y Salvador. La Escritura los vincula en contextos de alabanza y gratitud. Son el objeto supremo de la confianza y esperanza del creyente. ¿Qué más podrían ser que un solo Dios Tres en uno?»2.

La Trinidad y la oración

Esta mutualidad trinitaria impacta la oración pública en dos maneras. Primero, cada miembro de la Trinidad está íntimamente involucrado en el acto mismo de orar. Como dice el viejo dicho, oramos al Padre, por medio del Hijo, en el poder del Espíritu Santo. Paul Miller elabora útilmente la interacción trinitaria en el acto de la oración:

Incluso, ahora, frecuentemente, no me doy cuenta de que estoy orando. Posiblemente, ni siquiera soy yo el que ora, sino el Espíritu. Pablo dijo: «Dios envió al Espíritu de su Hijo a nuestro corazón, el cual nos impulsa a exclamar: “Abba, Padre”» (Gálatas 4:6). El Espíritu no nos ayuda a orar; Él es el que ora en realidad. Él es el ora-dor. Más específicamente, el Espíritu de su Hijo es el que ora. El Espíritu trae el corazón infantil de Jesús al mi corazón y clama Abba, Padre. El anhelo de Jesús por su Padre llega a ser mi anhelo. Mi espíritu se fusiona con el Espíritu y yo, también, comienzo a clamar: Padre3.

Aunque Miller está hablando de que la Trinidad nos está llevando a la oración personal, lo mismo es cierto sobre la oración pública. El Espíritu Santo mueve a los líderes para preparar y hacer oraciones como las de Cristo al Padre, en nombre de sus hijos reunidos.

En segundo lugar, puesto que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son igualmente divinos y esenciales para nuestra salvación, tiene perfecto sentido bíblico, teológico y práctico que nos refiramos a cada uno de ellos en oración. Nota cómo Pablo hace esto en Efesios 3:14-19. Él ora al Padre para que los Efesios sean fortalecidos por el Espíritu para que el Hijo more en sus corazones por fe. Este tipo de oración trinitaria no es simplemente una fórmula que hay que seguir; es el movimiento natural de una mente instruida en la verdad del Evangelio y un corazón encendido por el Evangelio de la gracia.

Aunque la práctica normal para los cristianos es orar al Padre, por medio del Hijo en el poder del Espíritu, también es bíblico en ocasiones dirigirse a Jesús en oración (Jn 14:13-14). Orar al Espíritu Santo (en oposición a «en» el espíritu, ver Efesios 6:18; Judas 20) parece más problemático. No existe precedente bíblico para orar directamente al Espíritu Santo, y por una buena razón. Él es el miembro más humilde de la Trinidad, quien ama señalar a Jesús y aplicar su obra en nuestras vidas. Sin embargo, también es cierto que es igualmente Dios y adorado con el Padre y el Hijo. Y como se puede decir del Padre y el Hijo, también así del Espíritu: sin Él aún estaríamos muertos en nuestros pecados y totalmente incapaces de orar en lo absoluto. Por tanto, es apropiado alabar al Espíritu Santo y ocasionalmente pedirle a Él en la oración pública. El himno de Keith Getty Holy Spirit [Espíritu Santo] comienza: «Santo Espíritu, aliento vivo de Dios, nueva vida sopla en mi alma hoy»4. Las reflexiones de Getty sobre la canción son relevantes para dirigirnos al Espíritu Santo en oración: «Holy Spirit [Santo Espíritu] es el himno final que escribí junto a Stuart Townsend como parte del álbum Credo de los Apóstoles que compusimos el 2005. En esta canción particular, deseamos que el himno funcione como una oración cantada sobre el poder renovador del Espíritu Santo»5.

La oración de adoración de Matthew Henry es un buen ejemplo de la oración trinitaria:

Rendimos nuestro homenaje a Tres que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, pues son tres en uno. Te adoramos, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra; y al Verbo eterno, que estaba en el principio con Dios y era Dios, y por quien todas las cosas fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho […]. También adoramos al Espíritu Santo, el Consolador, a quien el Hijo envió desde el Padre, el Espíritu de verdad, que procede del Padre y es enviado para enseñarnos todas las cosas y para hacernos recordar todo lo que Él nos ha dicho6.

La oración de Henry exalta concisamente al Padre como el «Señor del cielo y de la tierra», a Cristo como «el Verbo eterno… por quien todo fue hecho», y al Espíritu Santo como «el Consolador… enviado para enseñarnos todas las cosas». La mente es iluminada y el corazón encendido en adoración al glorioso Tres en uno. Este es el objetivo de una buena oración pública.

Este artículo es una adaptación del libro Praying in Public: A Guidebook for Prayer in Corporate Worship [Orar en público: una guía para la oración en la adoración comunitaria], escrito por Pat Quinn.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés y traducido con el permiso de Crossway.
  1. Ver también Romanos 1:1-6; Gálatas 3:10-14; Efesios 1:3-14; Colosenses 1:3-8; 1 Tesalonicenses. 1:1-5; Tito 3:4-7.
  2. Frame, John. (2002) The Doctrine of God [La doctrina de Dios] (Phillipsburg, NJ: P&R), p. 643.
  3. Miller, Paul. (2015). Una vida de oración (Tyndale House Publishers), p. 55.
  4. Getty, Keith y Townend, Stuart. (2019) Holy Spirit [Santo Espíritu] (Getty Music Label). N. del T.: traducción propia.
  5. Keith Getty, citado en Bob Kauflin, Worship Matters [La adoración importa] (blog), 10 de agosto de 2012, https://worshipmatters.com/2012/08/10/holy-spirit-breath-of-god-gettytownend-hymn/.
  6. Henry, Matthew. (1994) A Method for Prayer [Un método de oración], editado por J. Ligon Duncan (Fearn, Ross-shire, Escocia: Christian Focus), pp. 24-25. N. de T.: traducción propia.
Photo of Pat Quinn
Pat Quinn
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Pat Quinn

Pat Quinn (MA, Calvin College) es el director de ministerios de consejería en University Reformed Church en East Lansing, Michigan, donde también sirve como anciano y maestro. Quinn dirigió la alabanza en University Reformed Church por varias décadas, compuso muchas canciones de adoración y oraciones congregacionales. Pat está casado con Judie y tienen dos hijos adultos.
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