Nota del editor: esta es la respuesta a una de las diferentes preguntas que los oyentes del pódcast Ask Pastor John le hacen al pastor John Piper.
Pastor John, ¿qué le dirías a un hombre o una mujer que está considerando una cirugía de cambio de sexo? No se trata de personas indefinidas, son, de manera clara y evidente, genética y físicamente un hombre o una mujer, y él o ella quiere un cambia de género. ¿Qué le dirías a alguien que está considerando una opción transgénero?
Relevancia de primera importancia
La primera cosa que quisiera decir es que cualquiera que esté escuchando esto y esté a punto de apagarlo y decir: «buenas noches, Transgénero. Esto no es relevante para mí. No necesito escuchar esto hoy». Denme un minuto antes de que lo apaguen. Considera esto: la portada de la revista Time el 9 de junio, si no la has visto, tiene a Laverne Cox, nacido hombre, viviendo ahora con su identidad sexual diferente, actuando en la TV en Orange is the New Black como mujer. Es presentado como una persona admirable y retratado como una mujer con una historia dolorosa con la esperanza de que todos nosotros, como lectores, afirmemos esta forma de vida. El artículo y la entrevista que le hicieron a Laverne trata completamente sobre la experiencia transgénero. Nos guste o no —esto es lo que me estoy diciendo a mí mismo y a nosotros— nos guste o no, está siguiendo muy de cerca al comportamiento homosexual en nuestra cultura, con el mismo objetivo de volverse algo común y motivo de celebración. No hacerlo significará, como deja muy claro la entrevista, ser visto como alguien atrapado en nuestras propias inseguridades sexuales y, en el peor de los casos, como alguien lleno de odio. Por lo tanto, es relevante, realmente un tema de primera importancia.
Permíteme darte un par de escenarios más. ¿Qué harías, qué dirías (ya seas clérigo o laico) si una familia visita tu iglesia, cuyo hijo de 15 años asiste a tu grupo de jóvenes con un vestido, cabello largo y crespo, uñas pintadas, piernas depiladas y labios pintados y afirma ser una chica? ¿Los jóvenes de tu iglesia están preparados para eso? ¿Les han enseñado algo respecto a eso? Eso ocurrirá. Y por «¿están listos?», me refiero a si tienen una comprensión bíblica de la sexualidad que pueda ayudarlos a formar un juicio sano sobre eso. ¿Y tienen una buena comprensión de la gracia y de la verdad para que tengan convicción y compasión en esas relaciones?
Otra situación que creo que todos enfrentaremos más temprano que tarde: ¿qué le aconsejarías a un hombre o a una mujer de 40 años que se acerca a ti, que ha recibido a Cristo como Salvador, Señor y Tesoro de su vida y tuvo una cirugía de cambio de sexo hace 20 años y ahora están viviendo como un hombre, nacida mujer, o como una mujer, nacido hombre? ¿Cómo se vería el arrepentimiento en esa situación? Esas son preguntas que están justo frente a nosotros y si las personas sienten que: «no me va a pasar a mí, no tendré que lidiar con esto», probablemente son ingenuas. Si no es a ustedes, probablemente les sucederá a sus hijos. Así que permíteme ayudar un poquito aquí.
El diseño de Dios
Esta es la pregunta principal que enfrentamos: ¿la identidad de género o sexual es establecida por una preferencia de la persona o por una providencia de Dios? O para decirlo de otro modo: ¿mi sexo es determinado por mi decisión en mi mente o por el diseño de Dios en mi naturaleza? Esa es la pregunta clave. Vivimos en una época en la que muchos consideran que la autonomía individual —preferencia o elección personal— tiene prioridad sobre el diseño de Dios. Eso puede deberse a que no creen en Dios o, más comúnmente, a que no creen que Dios haya hablado con algún tipo de claridad normativa sobre el tema. De cualquier manera, la preferencia personal supera a la de Dios. La realidad de mis deseos tiene un peso. La mayoría de las personas sienten que tienen un peso en sus propias vidas. Dios no tiene ningún peso. Para todos los efectos prácticos, Él es intrascendente para nuestra cultura, exista o no. Muy pocas personas en nuestra cultura hoy tiemblan ante Dios, aun cuando el Creador nos dijo que el temor del Señor era el principio de la sabiduría (Sal 111:10). En otras palabras, no podemos llegar a la primera base, ni siquiera podemos comenzar a ser sabios respecto a la identidad sexual donde no existe temblor ante el Dios vivo.
Un ejemplo de esta asombrosa elevación de autonomía individual personal sobre los diseños de Dios en la naturaleza es la decisión que los padres están tomando hoy —sí, está ocurriendo— de usar drogas para posponer la pubertad en sus hijos para que así sus hijos e hijas puedan tomar sus propias decisiones respecto a si quieren crecer siendo un hombre o una mujer. Así que mi pregunta es la siguiente: entonces, ¿cómo debemos pensar bíblicamente sobre estas cosas?
La revelación de Dios
Ahora sólo iré a un lugar en la Biblia para comenzar a establecer una base de lo que creo que es absolutamente esencial. Se encuentra en Romanos 1:19-28. Y lo principal que debemos notar aquí es que la Biblia establece un paralelo entre la manera en que la naturaleza enseña la verdad sobre Dios y la manera en que la naturaleza enseña la verdad sobre la sexualidad masculina y femenina. El punto es el siguiente: la naturaleza es uno de los métodos de Dios para revelar lo que debemos preferir, cuáles deben ser nuestras elecciones. La preferencia o la decisión es guiada por el diseño de Dios en la naturaleza. No es independiente como si sólo pudieras elegir tu propia esencia. A quién debemos adorar no se deja a nuestras preferencias y quiénes somos sexualmente no se deja a nuestras preferencias. Ambos son dictados por la revelación de Dios en la naturaleza.
Así que miren el versículo 19, por ejemplo: «pero lo que se conoce acerca de Dios es evidente dentro de ellos, pues Dios se lo hizo evidente. Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad […] por medio de lo creado» (Ro 1:19-20). Así que la naturaleza divina de Dios se revela en cosas físicas, materiales en el universo, tanto es así que el versículo 20 dice: «no tienen excusa» si cambian la gloria de Dios por la gloria de la criatura. En otras palabras, está claro en la mente de Dios que lo que el universo —lo que el universo material, físico— enseña acerca de Dios es lo suficientemente claro acerca de quién es Él y a quién debemos adorar, que no tenemos excusa si no lo hacemos.
Luego —y esta es la clave para el tema transgénero—, luego el texto traza el paralelo con la sexualidad humana. Así como la naturaleza física revela la verdad acerca de Dios, también la naturaleza física revela la verdad acerca de la identidad sexual. El versículo 26 dice así: «por esta razón Dios los entregó a pasiones degradantes; porque sus mujeres cambiaron la función natural por la que es contra la naturaleza. De la misma manera también los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lujuria unos con otros» (Ro 1:26–27).
Así que en lo que me estoy enfocando aquí es en la comprensión de Pablo sobre el rol de la naturaleza —la realidad material y física del universo y de nuestros cuerpos. Y lo que está diciendo es que el rol que tiene la naturaleza en revelar la verdad acerca de la identidad de Dios como poderoso y divino, también lo tiene en revelar nuestra identidad como hombre y mujer. Esa es la esencia básica de todo lo que estoy diciendo de Romanos 9; concretamente, que el papel que tiene la naturaleza es revelar la verdad acerca de la identidad de Dios como poderoso y divino y la verdad acerca de nuestra identidad como hombre y mujer. Y es tan claro que no tenemos excusa si no lo vemos.
Así que, si un humano mira el mundo y elige adorar a una criatura en lugar del Creador, no tiene excusa. Y si un hombre mira su propio cuerpo y elige actuar el papel de una mujer, o una mujer mira su propio cuerpo y elige actuar el papel de un hombre, no tienen excusa, porque en ambos casos —en la adoración divina y en la sexualidad humana— Dios ha dado la naturaleza cosmológica y biológica como la revelación de Su voluntad. Los humanos deben adorar a Dios. Los hombres deben actuar como hombres. Las mujeres deben actuar como mujeres.
Nuestras preferencias
Ahora volvamos a Laverne Cox por un momento. Nació niño y ahora está tratando de vivir como mujer. Él sentiría todo lo contrario de lo que acabo de decir. De hecho, estaría enojado conmigo por usar la palabra «él».
Aquí está la cita:
La gente quiere creer que los genitales y la biología son como un destino. Todas esas categorías se basan en un pene o una vagina, y se supone que eso debe decir muchas cosas distintas sobre quiénes son las personas. Si lo piensas bien, es algo absurdo. Las personas necesitan estar dispuestas a soltar lo que creen saber acerca de lo que significa ser hombre o ser mujer, porque eso no necesariamente significa nada en sí mismo.
A lo que respondo: bueno, sí. Exacto. Ese no es mi argumento ni el argumento de Pablo. El asunto no es lo que la naturaleza dice por sí misma, sino lo que dice como revelación de Dios acerca de su diseño para el hombre y la mujer. Dios es el creador y diseñador sabio, amoroso y con propósito de la vida humana, y, como tal, está completamente ausente en la entrevista de Cox y, por lo que puedo ver, en su vida. Y eso marca toda la diferencia.
Así que este es el fundamento que yo establecería a partir de Romanos 1.
Pero en realidad ni siquiera he llegado a la pregunta, ¿verdad? Tú preguntaste: ¿Qué le diría a la persona que está totalmente de acuerdo con lo que estoy diciendo aquí, pero se siente atrapada en una fuerte sensación de identidad y deseo que va en contra de su anatomía? Podemos abordar eso en nuestro próximo episodio. Solo quería establecer aquí un fundamento exegético en Romanos 1 y preparar el contexto cultural para la audiencia.
Publicado originalmente en Desiring God. Usado con permiso.