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Sabiduría de Proverbios

La vida tiene vetas, así como el papel y la madera, tiene una direccionalidad propia intrínseca. El universo está diseñado de tal manera que tiene una estructura subyacente; sigue un patrón determinado con contornos específicos. Para vivir bien, necesitamos vivir de una forma que fluya con esa veta y no en su contra. Aquí es donde entra el libro de Proverbios.

Proverbios 5 habla acerca de cómo cometer pecado sexual va en contra de la veta de nuestra creación. El destinatario principal es el hombre joven y casado, y el pasaje le advierte contra la mujer adúltera. Quizás tú no seas joven ni estés casado ni seas hombre; sin embargo, la sabiduría de este texto se aplica tanto a ti como a cualquier otra persona. Cometer adulterio con una mujer no es la única forma de pecado sexual, pero sigue un patrón que es común a todas las demás. Escuchar este pasaje nos ayuda a todos. A medida que el texto se desarrolla, nos presenta cuatro pasos que debemos tomar para evitar el pecado sexual.

1. Huye de la tentación 

El autor comienza con una exhortación que hay que escuchar: 

Hijo mío, presta atención a mi sabiduría,
Inclina tu oído a mi prudencia (Proverbios 5:1).

Presta atención. Escucha bien. Esto podría salvar tu vida. De hecho, si escuchas bien esto, te convertirás en la clase de persona a la que otros deberían escuchar:

Para que guardes la discreción
Y tus labios conserven el conocimiento (Proverbios 5:2). 

Entonces, ¿cuál es el problema? Bueno, los labios pueden conservar el conocimiento, pero también pueden destilar miel. Aquí aparece la adúltera:

Porque los labios de la extraña destilan miel,
Y su lengua es más suave que el aceite (Proverbios 5:3).

Fíjate que el escritor simplemente asume que enfrentarás este tipo de tentación. Se da por hecho que habrá una dulzura y una suavidad en el atractivo del pecado sexual. Suena bien. Sentimos que sabrá bien. Ser tentado de esta manera no es una indicación de que hayas fallado como cristiano, sino de que eres uno normal.

Así que la lección uno es esta: el pecado sexual es atractivo. No lo neguemos. Tiene una textura y un sabor que atraen a corazones rotos y distorsionados como los nuestros. No nos hacemos ningún favor si pretendemos lo contrario. Necesitamos reconocer que tal pecado no está por debajo de nosotros.

El pecado sexual también es adictivo. Mira cómo termina todo esto:

De sus propias iniquidades será presa el impío,
Y en los lazos de su pecado quedará atrapado (Proverbio 5:22). 

Tendemos a pensar que el pecado sexual es un medio para aliviar la tensión. Estamos luchando contra la tentación, y creemos que esta es sólo una forma de sacarlo de nuestro sistema. Pensamos que después podremos seguir adelante y volver a donde las cosas deberían estar. Creemos que, tras haber pagado nuestra cuota, la tentación desaparecerá. Pero no es así. En realidad, sucede lo contrario. Estos son actos que nos atrapan y nos atan. Cada vez que cedes al pecado sexual, le estás otorgando más control sobre ti. Te estás entrenando para encontrar satisfacción sexual de esa manera particular. Te estás entregando a ello. Con cada paso, aprietas su dominio sobre tu vida.

Por lo tanto, el punto es simple. Necesitas huir:

Ahora pues, hijos míos, escúchenme,
Y no se aparten de las palabras de mi boca.
Aleja de la extraña tu camino,
Y no te acerques a la puerta de su casa (Proverbios 5:7-8). 

Es fácil pensar que eres la clase de persona que puede acercarse a este pecado y detenerse antes de que sea demasiado tarde. Te dices a ti mismo que estará bien comenzar por ese camino y luego simplemente dar la vuelta cuando hayas ido lo suficientemente lejos. Esperas poder negociar con él. La sabiduría bíblica dice lo contrario. Corre, no andes por aquí, aléjate de esto. No te acerques. Ni siquiera lo mires.

Huir del pecado sexual significa mantener deliberadamente la mayor distancia posible. Significa hacer todo lo que puedas para evitarlo. La pregunta no es qué parece ser suficiente para evitar el pecado, sino qué es lo máximo que puedes hacer. Proverbios dice que vale la pena tomar un largo desvío para asegurarnos de no acercarnos a él.

Si algo de esto te parece una reacción exagerada, escucha de nuevo cómo termina todo:

Morirá por falta de instrucción,
Y por su mucha necedad perecerá (Proverbios 5:23). 

El pecado sexual es atractivo y adictivo: una combinación letal. Te enviará a la maleza e incluso a la tumba. Cualquier acción y sacrificio valen la pena para evitarlo.

2. Considera el futuro

Se nos ha mostrado algo de por qué el pecado sexual es tan tentador. Ahora se nos muestra más de hacia dónde conduce todo finalmente. El escritor quiere que veas en qué termina todo al final:

Y al final te lamentes,
Cuando tu carne y tu cuerpo se hayan consumido (Proverbios 5:11).

El pecado sexual tiene consecuencias. Por mucho que hablemos de ello como una «aventura» o una «cosa de una noche», el hecho es que los pecados sexuales no se pueden contener tan fácilmente. Puedes encontrarte teniendo que vivir con las consecuencias por el resto de tu vida. Vemos cuáles son algunas de ellas. Así que escucha lo que sería tu «yo» futuro si decidieras seguir este camino. Y fíjate en la nota dominante de arrepentimiento:

Aleja de la extraña tu camino,
Y no te acerques a la puerta de su casa;
No sea que des tu vigor a otros
Y tus años al cruel;
No sea que se sacien los extraños de tus bienes
Y tu esfuerzo vaya a casa del extranjero (Proverbios 5:8-10). 

El pecado sexual te cuesta tu fuerza. Tu energía y vitalidad se consumen al tener que lidiar con las repercusiones. Podría ser cualquier cosa, desde aspereza hasta chantaje, desde demandas legales hasta manutención infantil. Tus recursos —económicos, físicos, emocionales— se gastan en esto. Puede arrebatarte muchos años. La advertencia continúa:

Y al final te lamentes,
Cuando tu carne y tu cuerpo se hayan consumido,
Y digas: «¡Cómo he aborrecido la instrucción,
Y mi corazón ha despreciado la corrección!
»No he escuchado la voz de mis maestros,
Ni he inclinado mi oído a mis instructores.
»He estado a punto de completa ruina
En medio de la asamblea y la congregación» (Proverbios 5:11-14).

El pecado sexual parece tan atractivo ahora, pero si avanzas rápido hasta el final, todo se ve diferente.

Así que escucha a tu potencial «yo» futuro. El pecado sexual se ve bien ahora, pero podría costarte todo: tu gozo, tu fuerza. Podría succionarte la vida misma. Lo que haces ahora puede bendecirte o atormentarte por el resto de tus días. Sé que, en este momento, no parece ser así, pero lo es. Lo será. Conozco personas que son un completo desastre a sus cuarenta o cincuenta años por la forma en que vivieron sus veintes y treintas.

No seas demasiado orgulloso para escuchar la sabiduría. No asumas que ya sabes lo que necesitas saber sobre todo esto. No pienses que tus instintos están suficientemente desarrollados. Por mucho que creas haber descifrado parte de esto, el tonelaje de lo que todavía necesitas aprender es mayor de lo que podrías imaginar.

3. Defiende tu matrimonio

Hasta ahora se nos han dado razones negativas para evitar el pecado sexual. Pero para el hombre joven tentado a cometer adulterio, el escritor también tiene algo positivo que decir. Él necesita ver que es abrumadoramente positivo defender su matrimonio. Por ello, el pasaje le aconseja disfrutar de la satisfacción sexual dentro de él:

Bebe agua de tu cisterna
Y agua fresca de tu pozo.
¿Se derramarán por fuera tus manantiales,
Tus arroyos de aguas por las calles?
Sean para ti solo,
Y no para los extraños contigo.
Sea bendita tu fuente,
Y regocíjate con la mujer de tu juventud,
Amante cierva y graciosa gacela;
Que sus senos te satisfagan en todo tiempo,
Su amor te embriague para siempre (Proverbios 5:15-19).

La Biblia no se avergüenza en absoluto del disfrute del sexo en el matrimonio. «Cisterna» y «pozo» son imágenes de la sexualidad femenina, así como la fuente lo es de la sexualidad masculina. No debería sorprendernos ver tal ilustración en la Biblia. Después de todo, Dios es quien inventó el sexo. Él fue quien diseñó la sexualidad humana y permitió que el esposo y la esposa disfruten de su unión sexual. Es algo de lo cual regocijarse y celebrar. Él no nos dio un medio puramente funcional de procreación, sino uno destinado a ser profundamente placentero. Es, podríamos decir, de esperarse. Dios es trino: eternamente Padre, Hijo y Espíritu Santo. Sabemos que estas tres personas de la Trinidad se deleitan en su profunda unión mutua, y este amor luego se desborda en la creación de nueva vida. Quizás no sea una sorpresa que Él nos haya creado con la capacidad para una unión tan profunda y gozosa que es también el medio para traer nueva vida al mundo.

Es importante recordar que el deleite en el sexo debe ser enteramente mutuo. Este pasaje está dirigido a un hombre, por lo que se habla desde su perspectiva. Pero es igualmente cierto respecto a la forma en que la esposa debe deleitarse y embriagarse con el amor sexual de su marido.

Tanto la esposa como el esposo deben defender su matrimonio deleitándose en su unión sexual. Así concluye el escritor:

¿Por qué has de embriagarte, hijo mío, con una extraña,
Y abrazar el seno de una desconocida? (Proverbios 5:20).

Me encanta el realismo de la Biblia. Hay una embriaguez alternativa en oferta. Nuevamente, no nos dice que evitemos el adulterio porque no vaya a ser placentero de ninguna manera. La verdad es todo lo opuesto. No nos ayudará a resistir la tentación fingir lo contrario. Pero es sólo pasajero. Unos momentos de embriaguez, sí; pero la ruina después. Así que, amigos casados, defiendan su matrimonio. Trabajen en su vida sexual.

Pero, ¿qué hay de aquellos que somos solteros? Este tipo de lenguaje puede ser doloroso. Es difícil escuchar sobre la embriaguez de la satisfacción sexual. Esto es algo que muchos anhelamos pero que nunca hemos tenido, o que tuvimos anteriormente y ahora tememos no volver a tener jamás. Pero nosotros también necesitamos prestar atención a esta enseñanza en Proverbios. Necesitamos orar por los matrimonios que nos rodean, por su protección y florecimiento. Nos interesa que sean fuertes. Esto puede significar preguntar a amigos casados cómo podemos apoyarlos en su rol como esposa o esposo. Necesitamos defender la enseñanza de la Biblia en nuestras propias vidas, honrando el lecho matrimonial al vivir vidas de pureza. Y necesitamos defender el matrimonio que tenemos en Cristo. El lenguaje de la embriaguez que puede ser tan difícil de escuchar es una imagen de lo que experimentaremos en la eternidad con Cristo. Estamos comprometidos con Él y necesitamos honrar nuestra relación siendo fieles a Él.

4. Recuerda que Dios está mirando

Todo lo que hacemos, decimos y pensamos ocurre ante la plena vista de Dios:

Pues los caminos del hombre están delante de los ojos del Señor,
Y Él observa todos sus senderos (Proverbios 5:21).

A los ojos de Dios no se les escapa nada de lo que hacemos. Y para que no pensemos que tiene una mirada distraída cuando se trata de nuestras acciones, la segunda parte de Proverbios 5:21 nos recuerda que todo lo que Dios ve, lo asimila y lo considera. Él reflexiona y sopesa en su mente todos nuestros caminos.

Esta es una advertencia para nosotros.

Algunos somos buenos para salirnos con la nuestra en toda clase de cosas. Incluso, en un mundo tan conectado, es posible llevar una doble vida. Las aventuras pueden ocultarse y las adicciones llevarse a cabo totalmente en privado. Podemos ser expertos en mirar todo tipo de material en nuestros dispositivos sin que nadie más sepa nada. Habrá algunos leyendo esto que no tienen idea de que su cónyuge está siendo infiel o de que su hijo está viendo pornografía horrorosa en su teléfono.

Pero nada escapará al escrutinio de Dios. Simplemente no es posible.

Podemos ser capaces de engañar a otras personas; nunca engañaremos a Dios. Simplemente no existe pensamiento que Él no haya visto y del cual no lo sepa todo. Él conoce cada página web que has visitado y cada fantasía que ha cruzado por tu mente. Los secretos mismos de tu corazón están enteramente abiertos para Él. Cosas que ni tú mismo conoces sobre tus motivos y deseos, Él las entiende plenamente. No se le escapa nada. Es imposible de engañar. El libro de Hebreos nos recuerda:

No hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de Aquel a quien tenemos que dar cuenta (Hebreos 4:13).

No existe seguridad definitiva en la navegación web de incógnito. Dios ve cada palabra que escribes en tus motores de búsqueda. Dios ve. Dios considera. Y un día le daremos cuenta por cada una de las cosas que hemos pensado y hecho.

Pero también hay aliento en estos versículos. Dios ve nuestro pecado, pero también ve cada esfuerzo por ser puros y piadosos. Él sabe cuándo estás luchando; Él sabe por lo que estás pasando. Hay momentos en los que somos asaltados por la tentación sexual y puede ser angustiante. Nos sentimos devastados por algunas de las inclinaciones de nuestros propios corazones. Anhelamos que nuestros deseos sean puros y piadosos en lugar de desordenados y bajos. Huimos y luchamos, pero quedamos desanimados y agotados. Dios también ve todo esto.

Es muy posible que nadie parezca entender realmente el tipo de lucha que enfrentas ni conozca el dolor por el que pasas mientras peleas contra la tentación. Pero Jesús sí lo sabe. Él sufrió con nosotros y sufrió por nosotros. Eso lo convierte en un gran Salvador al cual orar. Mientras acumulamos heridas de las batallas de la vida en este mundo y acudimos a Él desesperados por su ayuda y protección, Él no pone los ojos en blanco. Cuando venimos en arrepentimiento sincero por las veces que hemos fallado, Él no se aleja con los brazos cruzados. Él se acerca a nosotros mientras nosotros nos acercamos a Él. Mientras nos esforzamos por serle fieles, a menudo en medio de un mundo que no nos comprende y que nos desprecia, Él nos ve. Tus esfuerzos por Él nunca pasan inadvertidos.

Este artículo es una adaptación de Siete mitos sobre la soltería, escrito por Sam Allberry.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés y traducido con el permiso de Crossway.
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Sam Allberry
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Sam Allberry

Sam Allberry es uno de los pastores de la iglesia anglicana St Mary's en Maidenhead, Reino Unido. También es autor del libro Is God Anti-Gay? [¿Está Dios contra los homosexuales?]. Puedes encontrarlo en Twitter como @SamAllberry.

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