volver

047. Salmo 121: ¿necesitas ayuda?

El Evangelio, un salmo a la vez

Esto es humillante. No somos guardados por nuestra propia sabiduría. No somos guardados por nuestra propia fortaleza. No somos guardados por nuestro propio poder y control. Somos guardados por el Señor.

Bien, mi título para el Salmo 121 es: «¿necesitas ayuda?». ¿Alguna vez has tenido ganas de gritar «¡necesito ayuda!»? ¿Alguna vez te has sentido incapaz o mal preparado? Puedo recordar con Luella, mi esposa, nuestros días de crianza en los que parecía que cada vez que nos acostumbrábamos a la etapa en la que estaban nuestros hijos, ellos cambiaban a una nueva etapa de desarrollo, y siempre nos sentíamos mal preparados, siempre que sentíamos que nos estábamos poniendo al día, justo cuando lográbamos comenzar a hacer bien nuestro trabajo como padres, ellos pasaban a otra etapa de desarrollo. 

¿Alguna vez te has sentido cargado o abrumado? Sé que algunos de ustedes están enfrentando cosas abrumadoras en su vida personal. Quizás una batalla con el pecado o tal vez una enfermedad física con la que simplemente es difícil vivir o posiblemente un problema en tu matrimonio o con tus hijos, o tu familia extendida, o una traición de amistad o eres un extraño en el trabajo siendo creyente, o luchas en tu universidad porque quizás no te entienden bien y se burlan de ti.

Vivimos en un mundo roto. Y la Biblia dice que nuestro mundo «gime esperando la redención» y que los problemas entrarán por nuestra puerta. ¿Adónde vas para buscar ayuda?

Bien, el Salmo 121 es para ti. Permíteme leer este breve salmo.

Levantaré mis ojos a los montes;
¿De dónde vendrá mi ayuda?
Mi ayuda viene del Señor,
Que hizo los cielos y la tierra.
No permitirá que tu pie resbale;
No se adormecerá el que te guarda.
Jamás se adormecerá ni dormirá
El que guarda a Israel.
El Señor es tu guardador;
El Señor es tu sombra a tu mano derecha.
El sol no te herirá de día,
Ni la luna de noche. 
El Señor te protegerá de todo mal;
Él guardará tu alma.
El Señor guardará tu salida y tu entrada
Desde ahora y para siempre.

«Levantaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi ayuda?». El Salmo 121 fue escrito para infundir confianza al pueblo de Dios mientras viajaban al Monte de Sión a la colina de Jerusalén. Estaban mirando hacia arriba. Fue escrito para animarlos a que no estaban solos, que la ayuda estaba disponible y que su confianza en el Señor no era en vano. Y este hermoso pequeño salmo ha sido preservado para nosotros porque Dios nos ama. Él entiende lo que enfrentamos y quiere que confiemos en que Él será una ayuda capaz y fiel.

Me gusta cómo lo dice: «mi ayuda viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra». Es casi divertido. Es como… ¿en serio? Si Dios hizo los cielos y la tierra —mira esa maravillosa hazaña— si Él tiene ese tipo de poder, vamos, ¡lo que sea que estés enfrentando es algo pequeño para Él! ¿Por qué dudarías de la habilidad de Dios para encontrarte en tu dificultad y darte lo que necesitas? Este es Aquel que lo creó todo.

Me encanta lo que dice acerca de que Dios nos está vigilando 24/7. Dice: «no se adormecerá el que te guarda. Jamás se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel». El cuidado de Dios es tan completo, Él nunca descansa; ¡nunca! Está eternamente en guardia.

Y luego dice que es el Señor quien te guarda. Esto es humillante. No somos guardados por nuestra propia sabiduría. No somos guardados por nuestra propia fortaleza. No somos guardados por nuestro propio poder y control. Somos guardados por el Señor. Puedes responder la pregunta: «¿de dónde viene mi ayuda?». Viene del Señor que hizo el cielo y la tierra.


Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo

  1. ¿Qué tipos de luchas personales abrumadoras estás viviendo ahora? ¿Adónde has ido normalmente por ayuda en el pasado cuando llegaban los problemas? ¿Qué ha evitado que vayas a Dios en medio de la lucha? ¿Te anima ir a Dios saber que Él es un ayudador capaz y fiel?
  2. ¿Qué te lleva a dudar de la capacidad de Dios para ayudarte en tus dificultades? ¿Por qué el recordatorio de que Dios hizo el cielo y la tierra puede ser útil para ti cuando se levantan los problemas y las pruebas te pesan? Si estás luchando ahora, toma un momento y clama a Dios con honestidad. Pídele ayuda para enfrentar tus dificultades, porque si bien pueden ser un gran problema para ti, para Él es un problema pequeño.
  3. ¿Cómo la perspectiva bíblica de que Dios te cuida 24/4 te ayuda a enfrentar tus temores? ¿Por qué el hecho de que Dios esté eternamente vigilándote es algo reconfortante? Si tu ayuda realmente viene del Señor, quien hizo los cielos y la tierra, eres guardado por su sabiduría, su fortaleza, su poder y su control, ¿cómo te hace sentir saber eso? Si esta verdad teológica es simplemente conocimiento para ti y no algo que haya echado raíces en tu corazón, detente y ora ahora mismo para que Él transforme tu corazón, para que así cuando se levanten las dificultades en tu vida, respondas en paz, fe y consuelo.

Preguntas para conversar con niños

Para niños pequeños:

  • Si mamá o papá estuvieran vigilándote todo el día y toda la noche, protegiéndote de lo que sea que temas, ¿cómo te haría sentir eso? ¿Dios es más poderoso, amoroso, inteligente y fuerte que mamá y papá? ¿Cómo te hace sentir saber que la Biblia dice que Dios nos vigila todo el tiempo y nunca descansa? 
  • ¿Cómo podemos recordarnos que nuestra ayuda viene de Dios y saberlo no sólo en nuestra cabeza, sino en nuestro corazón también?

Para niños más grandes:

  • La Biblia dice que Dios nos vigila y que nunca duerme. Si tuvieras un guardia bueno, bondadoso, poderoso, inteligente y amoroso que te vigila, te sigue y te protege todo el día y toda la noche, ¿cómo te haría sentir eso? ¿Cómo podrías actuar de manera diferente a como lo haces ahora?
  • ¿Cómo tú y yo podemos recordarnos mutuamente la verdad de que nuestra ayuda constante viene de Dios? ¿Qué podría hacer que esa verdad se enraíce no sólo en nuestras mentes, sino también en nuestros corazones? Oremos ahora para que esa verdad bíblica se convierta en una realidad para ti y para mí, y para que podamos asumir la responsabilidad mutua de que ocurra un cambio real en nuestras vidas mientras mantenemos esta perspectiva en nuestros corazones.
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
Photo of Paul David Tripp
Paul David Tripp
Photo of Paul David Tripp

Paul David Tripp

El Dr. Paul David Tripp es pastor, conferencista internacional y autor de libros éxito de ventas y ganadores de premios. Es el director de Paul Tripp Ministries. Con más de 30 libros y series en video, la pasión que mueve a Paul es conectar el poder transformador de Jesucristo a la vida cotidiana.  
Otras entradas de Paul David Tripp
Cómo orar por un nuevo año
 
Querido pastor, valora el carácter por sobre el desempeño
 
046. Salmo 119: celebremos la Palabra de Dios
 
045. Salmo 112: la bendición de temer al Señor