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045. Salmo 112: la bendición de temer al Señor

El Evangelio, un salmo a la vez

TRANSCRIPCIÓN

Nosotros normalmente no pensamos que temer a algo o a alguien es una bendición. Detestamos tener miedo y el temor no es algo que pensemos que es algo bueno.

Estoy muy agradecido por cada salmo, pero estoy agradecido por el Salmo 112 porque da un giro inesperado a algo que es importante que nosotros entendamos. Mi título para el Salmo 112 es «la bendición de temer al Señor».

El primer versículo del salmo debería llamar tu atención: «¡Aleluya! Cuán bienaventurado es el hombre que teme al Señor». Nos dice que existe una bendición particular que proviene del temor al Señor.

Ahora, nosotros normalmente no pensamos que temer a algo o a alguien es una bendición. Detestamos tener miedo, y el temor no es algo que consideremos bueno. Y por tanto, tenemos que hacernos esta pregunta: «¿cuál es este temor del que este salmo está hablando cuando dice: “ya sabes, si temes al Señor, estás viviendo una vida bendecida?”».

Bien, el temor aquí no es un terror que te aleja del Señor como si Él quisiera hacerte daño. Ese sería el temor que tendrías a que te roben o el temor a un animal salvaje (sabes que esa persona o ese animal te va a hacer daño). Ese no es el tipo de temor del que habla el Salmo 112.

El temor aquí es algo bastante positivo. Se trata de que tu corazón sea llenado de asombro, adoración y maravilla mientras consideras la majestad, el poder, la santidad, la sabiduría y la gracia del Señor.

Dios debe ser temido, pero ese temor es algo saludable, positivo y bueno. Y este temor siempre dará una cosecha de buenos frutos en tu vida. El temor del Señor tiene el poder para vencer todos los otros temores que se aferran a tu corazón.

Recuerda cuando David entró a ese valle a pelear contra ese guerrero gigante, Goliat, él se dijo a sí mismo del Señor: «El Señor, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, me librará de la mano de este filisteo». Es el temor de David al Señor lo que venció su temor a este gran guerrero.

¡Aleluya!
Cuán bienaventurado es el hombre que teme al Señor,
Que mucho se deleita en Sus mandamientos.
Poderosa en la tierra será su descendencia;
La generación de los rectos será bendita.
Bienes y riquezas hay en su casa,
Y su justicia permanece para siempre.
Luz resplandece en las tinieblas para el que es recto;
Él es clemente, compasivo y justo.
Bien le va al hombre que se apiada y presta;
Arreglará sus asuntos con juicio.
Porque nunca será sacudido;
Para siempre será recordado el justo.
No temerá recibir malas noticias;
Su corazón está firme, confiado en el Señor
Su corazón está seguro, no temerá,
Hasta que vea vencidos a sus adversarios.
Con liberalidad ha dado a los pobres;
Su justicia permanece para siempre;
Su poder será exaltado con honor.

Mira lo que dice sobre la persona que teme al Señor. El fruto de ese temor está en una lista aquí: la persona que teme a Dios es exitosa; la persona que teme a Dios es llena de gracia, misericordiosa y recta; la persona que teme a Dios es generosa; la persona que teme a Dios es justa; la persona que teme a Dios no tiene miedo cuando llegan las malas noticias porque su corazón está firme.

Es decir, ¡vamos! ¿Quién no querría todas estas cualidades en su vida? Quiero ser exitoso. Quiero ser lleno de gracia, misericordioso y justo. Quiero ser generoso. Quiero tener una vida justa. No quiero tener miedo a las malas noticias porque tengo un corazón firme. Todas estas cosas son las cualidades del temor al Señor. Que ese temor, esa maravilla y asombro saludables sea lo que dé forma a sus vidas.


Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo

  1. ¿Por qué es importante entender el significado de la palabra «temor» como la usa el Salmo 112 aquí? ¿Por qué sería confuso y desalentador si no entendiéramos el uso de la palabra «temor» dentro de su contexto aquí?
  2. ¿Cuáles son algunos de los temores cotidianos a los que tu corazón tiene la tendencia a aferrarse? ¿Por qué un temor del Señor vence a esos temores diarios? ¿Cómo un temor del Señor puede hacer eso prácticamente?
  3. Al leer sobre las cualidades de una persona que teme a Dios (exitoso, lleno de gracia, misericordioso, recto, generoso, justo y sin miedo a que lleguen las malas noticias), ¿dónde hay una brecha entre tu situación actual y la de la persona que teme a Dios descrita en este salmo? Reconocer que hay una brecha y que eres necesitado es el primer paso hacia ver a Dios crea un cambio real en ti. Ora ahora y pídele a Dios que te convierta en el tipo de persona que describe el Salmo 112, y espera (por el poder de su Espíritu) que Él te cambie a medida que lo temas más y cada día más.

Preguntas para conversar con niños

Para niños pequeños:

  • ¿Qué significa temerle a algo o a alguien? ¿A qué tipo de cosas les temes?
  • Cuando la Biblia nos dice que seamos un pueblo que tema a Dios (como en el Salmo 112), ¿qué crees que significa eso? ¿Por qué el temor «regular» no significa lo mismo que temer a Dios? ¿En qué se diferencian? ¿Por qué un tipo de temor normalmente es malo y el otro se siente siempre bien?

Para niños más grandes:

  • ¿Por qué crees que la Biblia nos dice que temamos al Señor? ¿Por qué un temor al Señor podría ser algo positivo y no negativo?
  • Si tú y yo fuéramos un pueblo que teme a Dios (como lo describe el Salmo 112), ¿qué tipo de personas seríamos? ¿Por qué no somos el tipo de personas que este salmo describe? ¿Crees que la solución de convertirse en una persona que teme al Señor es intentarlo con más esfuerzo? ¿Por qué o por qué no?
  • ¿Cómo se vería para nosotros ir a Dios y confesar nuestra necesidad de Él, pidiéndole que nos haga más como el pueblo que teme a Dios? ¿Podemos orar juntos ahora para pedirle a Dios por eso en la vida de ambos?
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
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Paul David Tripp
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Paul David Tripp

El Dr. Paul David Tripp es pastor, conferencista internacional y autor de libros éxito de ventas y ganadores de premios. Es el director de Paul Tripp Ministries. Con más de 30 libros y series en video, la pasión que mueve a Paul es conectar el poder transformador de Jesucristo a la vida cotidiana.  
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