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042. Salmo 103: el peligro del olvido

El Evangelio, un salmo a la vez

TRANSCRIPCIÓN

Ahora esto es lo que necesitamos entender. Hay un enemigo de tu alma que con gusto te dejaría tener tu adoración del domingo si logra hacer que olvides al Señor el resto de la semana: eso es guerra espiritual.

Bien, el próximo salmo que queremos observar es el Salmo 103, y aunque este parece ser un salmo de adoración, y lo es, quisiera titularlo como: «el peligro del olvido».

Bendice, alma mía, al Señor,
Y bendiga todo mi ser su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
Y no olvides ninguno de sus beneficios.
Él es el que perdona todas tus iniquidades,
El que sana todas tus enfermedades;
El que rescata de la fosa tu vida,
El que te corona de bondad y compasión;
El que colma de bienes tus años,
Para que tu juventud se renueve como el águila.

El Señor hace justicia,
Y juicios a favor de todos los oprimidos.
A Moisés dio a conocer sus caminos,
Y a los israelitas sus obras.
Compasivo y clemente es el Señor,
Lento para la ira y grande en misericordia.
No luchará con nosotros para siempre,
Ni para siempre guardará su enojo.
No nos ha tratado según nuestros pecados,
Ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades.
Porque como están de altos los cielos sobre la tierra,
Así es de grande su misericordia para los que le temen.
Como está de lejos el oriente del occidente,
Así alejó de nosotros nuestras transgresiones. 
Como un padre se compadece de sus hijos,</span
Así se compadece el Señor de los que le temen.

Porque Él sabe de qué estamos hechos,
Se acuerda de que solo somos polvo.

 […]

Bendigan al Señor, ustedes sus ángeles,
Poderosos en fortaleza, que ejecutan su mandato,
Obedeciendo la voz de su palabra.
Bendigan al Señor, ustedes todos sus ejércitos,
Que le sirven haciendo su voluntad.
Bendigan al Señor, ustedes todas sus obras,
En todos los lugares de su dominio.
Bendice, alma mía, al Señor.

Existe una enfermedad que tiende a afectarnos a todos nosotros como creyentes; nos deja espiritualmente débiles y atrofiados. Trae una cosecha de mal fruto a nuestras vidas. Es la causa de todos los tipos de temor, ansiedad, desánimo y dolor. Es la enfermedad de la «amnesia de identidad».

Es nuestra tendencia a olvidar quién es Dios y, por lo tanto, quiénes somos nosotros como sus hijos. Y cuando olvidamos quiénes somos como hijos, perdemos de vista los increíbles beneficios y bendiciones que son exclusivamente nuestros como hijos de Dios. Las bendiciones no sólo se refieren al perdón pasado o a la seguridad futura con Él en la eternidad, sino a las riquezas presentes de ser un hijo de Dios. 

Es decir, detente y piensa por un minuto cuán asombroso es que el Señor del universo desate su poder para tu bien, aun cuando nunca puedas ganar o merecer su favor. Me encanta lo que dice aquí sobre Dios: «no nos ha tratado según nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades. Porque como están de altos los cielos sobre la tierra, así es de grande su misericordia para los que le temen».

Cuán maravilloso es que, aun cuando peco todos los días en palabra, pensamiento y obra, Dios nunca me responde con base en mi pecado, si no que con base en la inagotable firmeza del amor de Dios.

Este salmo es simplemente una bomba; es decir, es increíblemente hermoso cuando habla de la bondad de Dios. 

Ahora esto es lo que necesitamos entender. Hay un enemigo de tu alma que con gusto te dejaría tener tu adoración del domingo si logra hacer que olvides al Señor el resto de la semana: eso es guerra espiritual.

Por lo tanto, es vital para nosotros confesar cuán fácil nos es olvidar la presencia de Dios y su gracia. Y si vamos a confesarlo, entonces es vital también que nos comprometamos —escucha lo que voy a decir— a ser mejores para contar nuestras bendiciones que para enumerar nuestras quejas.

Es tan fácil reclamar. Es tan fácil quejarse. Es tan fácil estar descontento. Y sin embargo, hay riquezas de bendiciones que se han vertido sobre nosotros porque Dios ha decidido derramar su amor inagotable sobre nosotros. Somos muchísimo más bendecidos de lo que jamás podríamos imaginar.


Preguntas para reflexión personal o discusión en grupo

  1. ¿Qué áreas de tu vida dirías que han sufrido de «amnesia de identidad», y cómo ese olvido sobre quién eres ha afectado la manera en que miras a las personas en tu vida, a tus circunstancias y a tu relación con Dios? ¿Cuáles son las riquezas presentes que podrías estar perdiendo como resultado de tu amnesia de identidad?
  2. ¿Por qué crees es tan fácil recordar nuestras quejas? ¿En qué áreas es extremadamente fácil para ti quejarte de algo? ¿Cómo nuestra queja, nuestro reclamo y nuestro descontento son una parte de nuestra vida diaria?
  3. ¿Por qué crees que es tan difícil recordar todas las cosas por las que debes estar agradecido? Aun si lo hiciste antes, toma un tiempo para escribir una lista de todas las cosas por las que estás agradecido en tu vida. Recuerda que esta lista es una lista de las bendiciones de Dios para ti. Después de que hayas completado tu lista, escribe una oración de agradecimiento a Dios por todas las formas en las que Él te ha bendecido y comparte esa oración con alguien cercano a ti como una manera de regocijarte verbalmente en las distintas expresiones de bondad y gracia que Dios te ha extendido.
  4. ¿Estás consciente de la guerra espiritual que se está librando en tu vida ahora? ¿De qué manera cosas tan simples como el olvido, la apatía y la rutina de la adoración dominical forman parte de la batalla espiritual en tu vida? ¿Cómo puedes involucrarte más proactivamente con la batalla espiritual en tu vida? ¿Qué tipo de disciplinas espirituales puedes comprometerte a llevar para ayudarte a pelear bien en la batalla?

Preguntas para conversar con niños

Para niños pequeños:

  • ¿Por qué crees que es difícil ser agradecido y que es fácil quejarse? ¿Cuáles son un par de cosas por las que se te hace fácil quejarte? ¿Cuáles son un par de cosas por las que te cuesta agradecer? ¿Cómo podemos, tú y yo, ser más «olvidadizos» respecto a la queja? ¿Cómo podemos, tú y yo, ser más intencionales en ser agradecidos? Trabajemos en eso juntos.

Para niños más grandes:

  • ¿Por qué crees que es difícil para nosotros contar nuestras bendiciones y por qué nos es fácil decir nuestras quejas? ¿Cuál crees que es la cosa más común sobre la que te resulta fácil quejarte? ¿Cuál es la queja más común que escuchas de mí? ¿Cómo podemos, tú y yo, rendirnos cuentas para minimizar nuestras quejas y aumentar nuestra gratitud a Dios por lo que nos ha bendecido en la vida? Seamos intencionales en ayudarnos mutuamente.
Publicado originalmente en Paul Tripp Ministries.
Photo of Paul David Tripp
Paul David Tripp
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Paul David Tripp

El Dr. Paul David Tripp es pastor, conferencista internacional y autor de libros éxito de ventas y ganadores de premios. Es el director de Paul Tripp Ministries. Con más de 30 libros y series en video, la pasión que mueve a Paul es conectar el poder transformador de Jesucristo a la vida cotidiana.  
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