¿Recuerdas el movimiento de la pureza? O tal vez es mejor preguntar: ¿cómo olvidar el movimiento de la pureza? Aunque en muchas maneras sus objetivos eran nobles —pureza sexual entre los adolescentes y adultos jóvenes—, sus métodos eran más que un poco sospechosos y, a la larga, incluso frecuentemente dañinos. Enmarcó la pureza sexual como un método que te haría ganar un cónyuge en lugar de obediencia que honra a Dios; llevó a las personas a creer que aquellos que habían perdido su virginidad (o que se las habían arrebatado) eran ciudadanos de segunda categoría; llevó a quienes mantenían su virginidad a creer que debían esperar que Dios los recompensará con un esposo igualmente virgen y que, una vez casados, tendrían una maravillosa vida sexual. Aunque estos mensajes podrían no haber estado establecidos explícitamente, no estaban lejos de la superficie. No es de extrañar que el movimiento dejara una estela de daño a su paso (algo con lo que la iglesia aún está lidiando).
Dean Inserra fue testigo de este movimiento como una adolescente evangélico y ahora, años después, lo refleja en Puro: por qué el plan bíblico para la sexualidad no es anticuado, irrelevante y opresivo. Este no es un examen académico del movimiento, sino que, al contrario, es un análisis de «¿y ahora qué?».
La cultura de la pureza en mi época de juventud inició una clase de evangelio de la prosperidad que usaba un disfraz de piedad. Si permanezco virgen hasta el matrimonio, Dios me va a dar un futuro cónyuge que haya hecho lo mismo. Es más, no me merece si no hizo lo que hice yo. Las consecuencias de esta forma de pensar contraria por completo al evangelio es una estela de sufrimiento.
Con esa estela de sufrimiento en su lugar de inicio, Inserra traza un mejor camino hacia la pureza y una razón mejor para mantener la enseñanza de la Biblia sobre la sexualidad.

En los primeros dos capítulos del libro, él analiza la campaña del «Verdadero amor espera» y luego al libro Le dije adiós a las citas amorosas. En ambos casos, él los elogia por intentar responder a los alarmantes mensajes y, sin embargo, los critica por los problemas que presentan.
En los eventos de «El verdadero amor espera», los testimonios eran siempre, sin fallar una sola vez, de estudiantes universitarios o adultos jóvenes (casi siempre mujeres) que habían tenido relaciones sexuales fuera del matrimonio y ahora estaban tratando de hacer mejor las cosas como vírgenes secundarias. La esperanza era que, ya que Dios las había perdonado, tal vez un futuro cónyuge lo haría también. En vez de enfatizar el poder completo y suficiente de la muerte redentora de Cristo en nuestro lugar, esas pobres personas casi siempre se trataban a sí mismas como escarmientos para una generación más joven, instando a las demás personas a que no hicieran lo mismo.
Mientras que, en Dije adiós a las citas amorosas: aunque «Harris sí escribe un capítulo muy útil y lleno del Evangelio sobre el perdón en Cristo en otra parte del libro, la premisa no oficial persiste: “no compliques las cosas para tu luna de miel”». De este modo, ningún enfoque fue verdaderamente consistente con la Escritura, puesto que ninguno de los enfoques estaba dirigido hacia la obediencia a Dios.
Aunque el movimiento de la pureza ya es historia, aún existen profundos problemas entre los cristianos y la sexualidad. De hecho, hemos sido testigos recientemente de un cambio hacia una visión que trata la sexualidad con demasiada ligereza y la pureza con demasiada informalidad. Por tanto, ¿qué debe hacer la iglesia? En los siguientes siete capítulos del libro, Inserra describe y responde a una serie de mentiras que son prominentes fuera de la iglesia y, cada vez más, dentro de ella: el sexo es una parte normal, esperada y tal vez incluso saludable de una relación amorosa; es mejor casarse más adelante en la vida que más temprano; la pornografía es normal y buena; la convivencia simplemente tiene sentido; y así sucesivamente.
En los últimos cuatro capítulos, vuelve al asunto de adónde van los cristianos desde aquí. Él escribe sobre la soltería piadosa y entrega una guía para luchar y superar el pecado sexual. Ofrece cuatro lecciones que le habría gustado que el movimiento de «El verdadero amor espera» hubiera enseñado —lecciones que habrían provisto una visión mucho más positiva y bíblica para la sexualidad—.
El mensaje de «El verdadero amor espera» de la cultura de pureza puso sin intención una carga pesada sobre una generación de jóvenes en dos principales maneras: primero, al perder la motivación principal de la pureza sexual en un cónyuge futuro en lugar de en Dios, y en segundo lugar, al insinuar que aquellos que han cometido pecado sexual se han convertido en ciudadanos de segunda categoría.
Concluye con un mensaje ánimo para el quebrantado, para quienes cargan con vergüenza y arrepentimiento.
Por sobre todo, Puro es un buen libro y útil que analiza minuciosamente las consecuencias del movimiento de la pureza y ofrece una visión mucho mejor, mucho más atractiva y mucho más fundamentada en la Biblia para la soltería, las relaciones amorosas, el matrimonio y el sexo. Está escrito con cuidado, con compasión y con una profunda raíz en el Evangelio de Jesucristo. Estoy seguro de que será de gran beneficio para una gran cantidad de jóvenes cristianos.
Puro: por qué el plan bíblico para la sexualidad no es anticuado, irrelevante ni opresivo. Dean Inserra. Editorial Unilit, 208 páginas.
Esta reseña fue publicada originalmente en el blog de Tim Challies.