El libro de Tom Nelson, El pastor fructífero, es una herramienta de diagnóstico útil para los líderes de la iglesia. Es como un examen minucioso en la consulta de un médico; es bueno para ti, pero también podría hacerte sentir incómodo a veces y revelar algunos puntos problemáticos. Sin embargo, al final, entrega consejos útiles para florecer en el ministerio pastoral.
Nelson basa su argumento sobre los pastores como líderes pastorales a partir de los Salmos, en especial del Salmo 78:72: «Él los pastoreó según la integridad de su corazón, y los guio con la destreza de sus manos». Las primeras dos partes del libro, «El pastor» e «Integridad de corazón», abordan la vida interna y que no se ve del pastor. La tercera parte y final del libro, «Manos hábiles» trata sobre el ministerio público de los pastores.
Resumen
En la primera parte, Nelson aborda lo que él denomina una vocación en crisis. Él escribe con urgencia, advirtiendo a los líderes de la iglesia de los «grandes peligros» y las «dolorosas ironías» del ministerio pastoral. Algunos de los peligros que menciona Nelson son la cultura del pastor famoso, el pastor visionario y los pastores llaneros solitarios. Él es cuidadoso en mostrar que los líderes de cualquier contexto y de una iglesia de cualquier tamaño pueden caer en una de esas trampas.

En relación a la cultura del pastor famoso, escribe: «este tipo de orgullo megapastoral no sólo se encuentra en las megaiglesias; existe en las de cualquier tamaños. ¿O es que no has visto sapos grandes en charcos pequeños?». Nelson argumenta que el camino que se debe seguir: el camino hacia un ministerio efectivo que honra a Cristo, no pasa por prácticas de liderazgo mundanas ni pragmáticas, sino a través del liderazgo pastoral humilde que se encuentra en la Biblia.
La segunda parte trata sobre cómo cultivar la vida interior del líder de la iglesia. Nelson deja claro que ser un pastor no es una posición de capacidades; al contrario, es un ministerio pastoral que se levanta desde quien eres.
Lo que encontré animante en el llamado de Nelson es buscar la integridad de corazón con otros. Él escribe:
Procurar una vida holística no es una empresa solitaria. Como líderes, nos convertimos en seres más integrales dentro de una comunidad donde abundan las relaciones. […] Debemos impedir a toda cosa el aislamiento, ya que nos empobrece, y tratar de relacionarnos. Para ello es preciso ser valientes y quererlas de verdad. Es importante que dediquemos el tiempo y las energías emocionales necesarias para lograr amistades profundas.
Esto se da mejor en el contexto de una iglesia local. Con la ayuda de Dios, esto puede lograrse al priorizar estar presente con la iglesia cada domingo y al mostrar hospitalidad a las personas de tu congregación.
La tercera parte lidia con las habilidades necesarias para pastorear fielmente al rebaño de Dios. Él exhorta a los pastores a navegar sabiamente en la cultura siempre cambiante al estar sensibilizado con sus ambientes externos. Él escribe:
Discernir las características de nuestra época exige una serie de elementos: estudiar la historia de forma meticulosa, oír atención y observar con cuidado a quienes conforman la cultura más amplia, es decir, la educación, la economía, los medios de comunicación, el cine, la tecnología, el arte y la política. Los ministros necesitamos leer la Palabra y entender el mundo.
Uno de sus puntos más fuertes es que el trabajo hecho el domingo debe tener piernas para que camine el lunes; el pastor diestro guiará al rebaño de Dios para florecer en sus vocaciones.
Recomendación
Dada la rica experiencia de Tom Nelson aconsejando a pastores y a su largo ministerio en su iglesia local, este libro será provechoso para cualquiera en el ministerio pastoral. Sin embargo, podría ser de mayor beneficio para quienes han estado en el ministerio por al menos cinco años. El pastor fructífero es una evaluación útil para el pastor con alguna sólida experiencia. Por la gracia de Dios, he servido como pastor principal por 14 años. El libro a veces era profundamente reafirmante, y otras, bastante incisivo.
Mi única crítica a El pastor fructífero es que se enfoca demasiado en pastores en el ministerio vocacional y no lo suficiente en los ancianos en general. La clave para tener un pastor fructífero es tener ancianos fructíferos. Pero, sobre todo, pastores que harían bien en imitar el ejemplo de Nelson de pastorear el liderazgo en la iglesia local.
