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Nota del editor: esta es la respuesta a una de las diferentes preguntas que los oyentes del pódcast Ask Pastor John le hacen al pastor John Piper.

Bienvenidos al pódcast. En esta ocasión hablaremos del ministerio pastoral. ¿Los hombres solteros pueden pastorear (o un pastor debe estar casado)? Eso veremos hoy y, luego, ¿cuánto debería ganar un pastor? Eso es lo que sigue.

Así que, pastor John, sabemos que muchos que profesan la fe cristiana alrededor del mundo afirman que los líderes de la iglesia deben ser hombres solteros que han hecho un voto de celibato clerical. Por supuesto, nosotros no estamos de acuerdo con eso. Puesto que para los protestantes, como nosotros, los pastores normalmente son hombres casados. Por tanto, nos enfrentamos a una pregunta en la dirección opuesta, y es una pregunta que hicieron hace poco dos auditores diferentes. El primero, Josiah. «Pastor John, gracias por compartir tus reflexiones con nosotros cada semana en este pódcast. ¿Crees que un primer requisito para ser anciano es tener una esposa e hijos?». Luego, Josiah cita 1 Timoteo 3:4-4 y Tito 1:6. Y Blake, otro auditor, de igual manera pregunta si un hombre soltero, no casado es elegible para ser un anciano de la iglesia. ¿Qué le dirías a Josiah y a Blake?

Si a un hombre soltero se le permite bíblicamente ser anciano o pastor se reduce a si dos pasajes (uno, en 1 Timoteo 3 y otro en Tito 1) ordenan que los ancianos tengan que estar casados. Si lo hacen, eso establece las cosas: obedecemos. Si no lo hacen, entonces, tenemos que preguntarnos si existen otros pasajes, otras señales o principios que sugieran que está permitido, que es sabio o no tener pastores que no estén casados.

Estos son los dos textos inmediatamente más relevantes:

Que gobierne bien su casa, teniendo a sus hijos sujetos con toda dignidad; (pues si un hombre no sabe cómo gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios?) (1 Timoteo 3:4-5).

Por esta causa te dejé en Creta, para que pusieras en orden lo que queda, y designaras ancianos en cada ciudad como te mandé. Lo designarás, si el anciano es irreprensible, marido de una sola mujer […] (Tito 1:5-6)

Asumir el matrimonio

Un par de observaciones son, creo, especialmente relevantes. Primero, Pablo no dice aquí ni en ningún otro lugar que los ancianos deban estar casados. Él podría haber dicho eso con mucha claridad. Habría sido fácil decir eso en griego. (Habría sido fácil, por supuesto, decir eso en inglés).

Por ejemplo, Tito 1:7 dice: «porque el obispo debe ser irreprensible como administrador de Dios […]» (ver también 1 Timoteo 3:2). Y el griego dei («debe», «tiene que ser», «es necesario») lo hace una necesidad explícita. Sin dudas. Pablo podría haber dicho: «un obispo debe estar casado», pero no lo dijo. Lo que dijo fue, primero, un anciano «debe gobernar bien su casa». Y segundo, si es esposo de sólo una esposa, él puede ser considerado. Ninguna de esas afirmaciones equivale a un mandato explícito a estar casado. 

Por lo tanto, parece que se asumió el matrimonio, pero no era un mandato explícito. Y espero que haya sido asumido porque la soltería continua de toda la vida en las culturas era tan raro que apenas necesitaba ser abordado. Esa es la primera observación.

Otra observación es la suposición de que un anciano no sólo estaría normalmente casado, sino que sería normal que tuviera hijos. Ambos pasajes asumen que los ancianos tienen esposas y tienen hijos. Por lo tanto, si vamos a inferir que el matrimonio es requisito para el pastorado, sobre la misma base, me parece, que necesitaríamos inferir que un pastor debe tener hijos, no sólo una esposa.

Por lo tanto, si tengo razón en que en estos textos hay una fuerte suposición de que un hombre estará casado y tendrá una familia si es pastor y, sin embargo, no hay un mandato explícito de que deba estar casado o tener hijos, entonces mi pregunta pasa a ser esta: «¿qué otras consideraciones en el Nuevo Testamento podría ayudarnos a decidir si es sabio tener un pastor que no esté casado (o esperar que lo esté o exigir que lo esté)?».

Ejemplos de soltería

Ahora, la primera consideración que deberíamos tener en cuenta es que ni Jesús ni Pablo estuvieron casados y aun así cumplieron roles de liderazgo, enseñanza y cuidado de las iglesias muy similares al de un pastor. No se dice nada sobre que Jesús estuviera casado o soltero. El tema de su propio matrimonio nunca apareció. No hay esposa en la historia de los Evangelios y sería una fantasía total —algunas personas se han dejado llevar por esa fantasía— afirmar que estuvo casado.

Pablo, por otro lado, nos dice más de una vez que no está casado. Por ejemplo, en 1 Corintios 9:5: «¿No tenemos [refiriéndose a Bernabé y a él] derecho a llevar con nosotros una esposa creyente, así como los demás apóstoles y los hermanos del Señor y Cefas?». En otras palabras, sin duda tienen el derecho y, sin embargo, hay razones prácticas de por qué el matrimonio no sería sabio para Pablo. Él no usó su derecho. El llamado en su vida era simplemente constante movimiento, y mucho de ella en la cárcel, soportando sufrimiento casi constante. Es probable que el matrimonio haya sido constantemente peligroso y miserable para una esposa.

Cualquiera sea la razón, no se casó, y lo hace explícito en 1 Corintios 7:7-8: «yo desearía que todos los hombres fueran como yo. No obstante, cada cual ha recibido de Dios su propio don, unos de una manera y otros de otra. A los solteros y a las viudas digo que es bueno para ellos si se quedan como yo». Me parece que la soltería de Jesús y la soltería de Pablo implican que un hombre no casado puede tener un ministerio excepcionalmente fructífero y ser un pastor efectivo.

A esto se suma la asombrosa adoración que Pablo canta a los beneficios de la soltería. Esto es lo que dice (esto es 1 Corintios 7:32-35):

Sin embargo, quiero que estén libres de preocupación. El soltero se preocupa por las cosas del Señor, cómo puede agradar al Señor. Pero el casado se preocupa por las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer, y sus intereses están divididos. La mujer que no está casada y la virgen se preocupan por las cosas del Señor, para ser santas tanto en cuerpo como en espíritu; pero la casada se preocupa por las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido. Esto digo para su propio beneficio; no para ponerles restricción, sino para promover lo que es honesto y para asegurar su constante devoción al Señor.

Pastores solteros y casados

Somos tentados a decir, entonces: «bueno, Pablo, ¿por qué no simplemente hacer de la soltería un requisito para el pastorado?». Es decir, la iglesia en cierto momento se desvió del camino e hizo precisamente eso.

Y creo que Pablo diría en respuesta a esa pregunta: primero, que el deseo sexual está destinado, habitualmente, a ser satisfecho dentro del matrimonio. Y eso va para los pastores también. Los versículos de 1 Corintios 7:1-5 son maravillosos. Segundo, aun cuando existen ventajas para la soltería en el pastorado, también existen grandes ventajas para el matrimonio en el pastorado, no sólo en el asunto del sexo, sino también en cuanto al de conocimiento de primera fuente del matrimonio, la crianza, los estreses y las alegrías de la vida familiar común y corriente. Todo eso es un gran beneficio para los pastores. Y tener una esposa a tu lado —¡vaya que sí!— es una bendición ministerial, doy fe de ello. Cuando Pablo canta las alabanzas de la soltería, no sólo las está cantando como si no hubiera alabanzas correspondientes al matrimonio, especialmente en el pastorado.

Mi conclusión es que la razón por la que Pablo asumió el matrimonio para el rol pastoral en 1 Timoteo y Tito fue que era culturalmente normal y era una gran ventaja para saber cómo lidiar con un hogar y empatizar con los casados de la iglesia. Y esa era la norma: la mayoría de las personas estaban casadas. Pero también concluyo que el matrimonio no es un requisito absoluto para ser anciano o pastor y que, junto con las líneas de 1 Corintios 7, hay ventajas en ser soltero en ese rol. Por lo tanto, si fuera a buscar un comité para el próximo pastor de la iglesia, asumiría que estamos buscando a un hombre casado que tiene una familia. Pero no descartaría a un hombre soltero con dones cuya vida y ministerio han mostrado y dado fruto genuino.

Publicado originalmente en Desiring God. Usado con permiso.
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John Piper
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John Piper

John Piper es fundador y profesor de desiringGod.org y rector de Bethlehem College & Seminary. Por 33 años, sirvió como pastor de la Iglesia bautista Bethlehem en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros, dentro de ellos se encuentran: Sed de Dios: meditaciones de un hedonista cristiano, y más recientemente, Por qué amo al apóstol Pablo: 30 razones.
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