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Título original en inglés: «To Those Living in Secret Sin».

Para aquel que está viviendo en pecado secreto: 

A partir del título, podrías asumir que te diré que saques tu pecado secreto a la luz, lo cual es cierto. No obstante, sé que esta invitación podría sonar trillada y poco atractiva. Si fuera así de fácil, ya lo habrías hecho, pero es probable que sea más complicado para ti.

Para algunos de ustedes, imagino que las complicaciones implican enfrentar las consecuencias de exponer tu pecado. Tienes tus razones para esconderte. No estás listo para que las personas sepan porque no estás listo para rendir cuentas. Quizás no quieres renunciar al pecado. O no quieres que te vean con ojos de juicio o desilusión. No estás listo para perder la buena reputación que has construido. Quizás sincerarte significa que perderás todo. El costo se siente demasiado alto.

Para algunos de ustedes, es la lucha genuina de enfrentar tu pecado por lo que es. No les estoy hablando a aquellos que están preocupados. Te estoy hablando a ti que sabes en lo profundo, más allá de una sombra de duda, que estás en un camino muy equivocado. Si has estado viviendo de esta manera por un tiempo, probablemente te has insensibilizado. Pequeñas transigencias aparentemente inofensivas gradualmente se tornan en unas más grandes sin que te des cuenta. Ahora, minimizas tu pecado y has construido una fortaleza de racionalizaciones de por qué en realidad está bien. «No es tan malo. Al menos no es [llena el espacio en blanco]. Conozco otras personas que también hacen esto. De hecho, hay personas que están haciendo cosas mucho peores». O quizás culpas a otros: «si mi pareja no fuera tan difícil, no necesitaría hacer esto». Existen demasiadas maneras de silenciar tu culpa y minimizar la disonancia que sientes en tu alma. Cualquier cosa con tal que evite que te enfrentes a ti mismo y a tus secretos. El problema es que después de un tiempo, la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto se hace borrosa.

O quizás esta parte de tu vida se ha convertido en algo tan compartimentalizado del resto que honestamente no piensas demasiado en eso. Sí, hay una cosa escondida por ahí, pero mira el resto de tu vida que brilla con carácter. Te enfocas en lo que es bueno, ignoras lo que es profundamente malo y continúas con la vida como si todo estuviera bien. Como si tú estuvieras bien. Pero con una esfera completa de tu vida escondida, quizás no estás tan bien como piensas. Has pasado demasiado tiempo cubriéndolo y mintiéndoles a otros que quizás la persona que has logrado engañar más es a ti mismo.

Vale la pena preguntarte:

  • ¿Qué áreas de tu vida estás ocultando a otras personas?
  • ¿Qué estás haciendo en secreto que nadie sabe? ¿Cuáles son tus comportamientos en la privacidad de tu habitación? ¿Qué mensajes estás enviando privadamente por tu teléfono? ¿Qué páginas estás visitando en tu computador? ¿Qué detestarías que tu cónyuge, empleador o miembros de la iglesia descubrieran?
  • Si toda tu vida fuera transmitida en una gran pantalla, ¿qué partes de tu vida temerías más que fueran expuestas? ¿Qué palabras, comportamientos o decisiones te avergonzarían más? ¿En qué relaciones estás involucrado que deshonran a Dios y hieren a las personas que amas? ¿Alguien sabe de ellas?
  • ¿En qué esferas en tu vida intentas evitar pensar?

El pecado tiene una cualidad engañosa y cegadora. Vemos en la Escritura que el rey David pudo cometer un grave acto de inmoralidad sexual y dio órdenes de asesinar a un hombre sin ver realmente sus acciones por lo que realmente eran hasta que fue confrontado más adelante1. Satanás se especializa en el engaño, por lo que vale la pena que todos nosotros pausemos el embotamiento ciego del modo piloto automático y dediquemos más tiempo a hacer un balance en nuestras vidas. Si algo aparece, vale la pena compartir con alguien sabio y confiable para que nos dé su perspectiva. Si sientes resistencia a compartir, considera de dónde podría estar viniendo. Sé que la vulnerabilidad es difícil y quizás no has tenido las mejores experiencias al compartir con otros. Pero te exhorto de todas formas: el costo de permitirte continuar en este oscuro camino es más grande que el potencial costo de la vulnerabilidad. La vida cristiana nunca tuvo el propósito de vivirse en aislamiento.

Para aquellos de ustedes que saben que están viviendo con un pecado secreto, pero que aún luchan con la idea de revelarlo, muchos prefieren quedarse así. ¿Por qué no permitirte consentirte en tu pecado sin que las consecuencias te fastidien? No tengo nada que decir que combata el encanto de ese confort o que sea suficiente para convencerte de que te enfrentes a ti mismo y escojas un camino diferente. Después de todo, es una batalla espiritual y me apena cuán efectivo puede ser Satanás para convencernos de que vivir en sus caminos de oscuridad es mejor que vivir por Jesús.

Sin embargo, te ruego. Sé lo que se siente vivir en secreto; cómo insensibiliza tu alma. Y, estés listo para enfrentarlo o no, en realidad, no estás bien. Vives una vida fracturada. Por muy gratificante que tu pecado pueda ser en el momento, cuando todo se dice y se hace, esta vida que estás viviendo no se siente completa. Imagina el gozo de tener una conciencia tranquila, no porque no tengas pecado, sino porque tu estilo de vida es uno de confesión y arrepentimiento honesto. Imagina poder tener personas en tu vida que caminen contigo para apoyarte y animarte en tus luchas; no tendrás que enfrentarlo solo.

Fuiste creado para ser conocido y amado. Fuiste salvado por Cristo para vivir una vida para Él, una vida que lo refleja. Él dio su vida por ti para hacer esto posible. Has sido invitado a llevar tus pecados más profundos y más oscuros a Dios, y así darte cuenta de que no existe nada demasiado profundo y oscuro que exceda los límites de su perdón y gracia. Él te sostendrá a través de cada costo y consecuencia. Él redimirá todo lo que pudiera derrumbarse y ofrecerá algo más hermoso que cualquier cosa en la que intentes perseverar al esconderte. Él estará contigo cuando la vida como la conoces se desmorone y se ponga más difícil antes de que mejore. Él entenderá cuando lamentes la pérdida de este pecado secreto. Podrás perder el mundo, pero volverás a ganar tu alma.

Debajo de las capas del autoengaño y la negación, le hablo a la pequeña parte de ti que aun quiere vivir una vida con integridad ante otros y Dios. La parte de ti que ve la belleza de cómo Cristo vivió su vida y quiere vivir de esa manera también. Le hablo a la parte de ti que atesora verdaderamente a Cristo y sabe, en lo profundo de su corazón, que vale la pena vivir por Él y es glorificante. Algunos de ustedes están comenzando a sentir el costo de su secreto: se sienten cargados y sofocados por la presión de mantener la careta del «cristiano fiel». Luchas para mantenerte en tu telaraña de mentiras. En lo profundo, sabes que no estás bien. Esta no es la vida que querías para ti. No sabes cómo el descenso gradual te llevó a un lugar aislado, confuso y oscuro. No sabes cómo se descontroló todo. Quizás estás alcanzando el momento del «hijo pródigo»: encontrándote de alguna manera comiendo con los cerdos, recuperando poco a poco la cordura, preguntándote si es demasiado tarde, si es posible un mejor camino para ti. Porque, por mucho que te haya ofrecido esta oscuridad, extrañas la luz. Por más que tu pecado secreto parece una buena idea por un tiempo, pierdes el placer de andar con Jesús.

Para quienes están viviendo en un pecado secreto, sé que traer estas cosas a la luz podría ser lo más difícil que jamás harás. Muchos de ustedes no se sienten preparados para dar este paso. Necesitarás la ayuda de Dios. Sin embargo, como el hijo pródigo, espero que sepas que tienes un Padre que está esperándote. Cuando Él te vea venir desde la distancia, correrá a ti para abrazarte con sus brazos. Él se alegrará de que hayas venido a casa. Y en su abrazo, espero que a pesar del océano de pérdidas y consecuencias, también te regocijes en volver a casa. Esa es la esperanza para ti. Hay gracia para ti. Por favor, vuelve a casa. Él lo vale, queridos hermanos y hermanas. A aquel que está viviendo en un pecado secreto, por favor, vuelve a casa2.

Esta traducción está protegida por Copyright © (10 de febrero de 2025) por la Christian Counseling & Educational Foundation (CCEF). El artículo original titulado «To Those Living in Secret Sin» Copyright © (2025), fue escrito por Esther Liu y está disponible en https://www.ccef.org/to-those-living-in-secret-sin/. Todo el contenido está protegido por copyright y no puede ser reproducido de ninguna forma sin el permiso escrito de CCEF. Para más información sobre clases, materiales, eventos de conferencias, educación a distancia y otros servicios, visita www.ccef.org.

Traducido íntegramente con permiso de la Christian Counseling & Educational Foundation (CCEF) por María José Ojeda Aguilera de Acceso Directo, Santiago, Chile. La responsabilidad exclusiva de la traducción recae en el traductor.

  1. David sólo se arrepintió después de que Natán lo confrontara (2 Samuel 11-12).
  2. Pasajes relevantes para profundizar más: 2 Samuel 11-12, Salmo 139:23-24, Lucas 15:11-23, Juan 10:7-15, Efesios 6:10-13.
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Esther Liu

Esther Liu es miembro de la facultad y consejera en CCEF. Tiene un Máster en Artes mención Religión con un énfasis en estudios bíblicos de Westminster Theological Seminary, así como un Máster en Artes mención Consejería. Desde que se unió a CCEF el 2015, Esther ha servido en varios roles, entre los cuales se encuentra ser interna de consejería, asistente ejecutiva y de facultad, y una de las editoras de contenido. Esther tiene una pasión por aplicar el reenfoque de las luchas de una persona y también tiene una preocupación por la importancia de asistir los aspectos multiculturales de la consejería. Es autora de Shame: Being Known & Loved [Vergüenza: ser conocida y amada] (P&R Publishing, 2022).
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