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Michael A. G. Haykin es profesor de Historia de la Iglesia y Espiritualidad Bíblica en The Southern Baptist Theological Seminary en Louisville, KY.

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Exhortaciones modernas para la amistad pastoral
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Exhortaciones modernas para la amistad pastoral


Nota del editor: este artículo es un extracto del libro Pastoral Friendship: The Forgotten Piece in a Persevering Ministry [Amistad pastoral: la pieza perdida en un ministerio perseverante], escrito por Michael A. G. Haykin, Brian Croft y James B. Carroll.
Sin duda, J. C. Ryle estaba en lo cierto cuando notó: «la amistad reduce a la mitad nuestros dolores y duplica nuestras alegrías»[1]. A pesar de la conectividad cada vez mayor, muchos en nuestra cultura se enfrentan a un creciente aislamiento del alma y los pastores son los candidatos principales para este estilo de vida paradójico. Sin embargo, no podemos cuidar bien de las almas de nuestra congregación si nosotros mismos estamos fatigados y errantes. Aun cuando interactuamos con docenas de personas en nuestras iglesias y los círculos de las redes sociales, a menudo fomentamos pocas, si es que alguna, amistades espirituales. Esperamos que a estas alturas estés convencido de que este instrumento de gracia es vital para el crecimiento espiritual, para la longevidad pastoral, y que estés listo para comprometerte a desarrollar amistades que glorifiquen a Dios, exalten a Cristo y que estén empoderadas por el Espíritu por el bien de tu alma y aquellos bajo tu cuidado. El propósito de este capítulo final es animar a cada pastor a considerar cómo él podría buscar sus propias amistades pastorales en los días que vienen. Buscaremos lograr esto de dos maneras. Primero, sugerimos diez exhortaciones sobre cómo los pastores pueden comenzar a desarrollar amistades significativas, confiadas y leales en sus propias vidas. Segundo, compartiremos ejemplos reales y personales para nuestras propias vidas sobre cómo las amistades en el ministerio han sido una tremenda bendición, un medio para el crecimiento espiritual y han demostrado ser esa pieza olvidada para ayudar a cualquier pastor a perseverar en su ministerio.

1. Muere a ti mismo

Los tres evangelios sinópticos registran las siguientes famosas palabras de Jesús: «Si alguien quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y que me siga» (Mt 16:24; Mr 8:34; Lc 9:23). El egoísmo impide progresar en una amistad como en todas las otras áreas de crecimiento espiritual. Aunque no morimos por otros de la manera en que Jesús lo hizo, cada uno de nosotros debe estar preparado para dar «[...] su vida por sus amigos» (Jn 15:13). Brian: mi buen amigo, Jim, comparte su cumpleaños con mi hija menor. En el quinto cumpleaños de mi hija, este ocupado pastor que vive al otro lado de la ciudad apareció en mi casa en su cumpleaños para traerle a mi hija seis cupcakes de Gigi’s cupcakes. Mi hija pudo determinar qué cupcake quería y quién de nuestra familia de seis iba a tener los otros cupcakes. Como puedes imaginar, ese día mi amigo se hizo amigo de mi hija para toda la vida, conocido por muchos años como: «¡su amigo de cumpleaños!». Mi amigo repitió este acto desinteresado por muchos años. Este ocupado pastor, con su propio cumpleaños que celebrar y su propio rebaño al cual cuidar, apareció en la puerta de mi casa desde el amor por mí y mi hija durante los siguientes cinco años y más. Muchas veces, morir a uno mismo en la amistad pastoral no se trata de un sacrificio llamativo y dramático, sino que es mejor ilustrado por un acto pequeño, considerado, inesperado e intencional de bondad. Todo pastor sabe que una de las mejores formas de amar a un pastor es amar a su familia. Al amar a mi hija de esta manera única, sentí su amor por mí. En el cumpleaños número trece de mi hija la corriente cambió. Ella apareció en la iglesia de Jim un miércoles por la noche con una caja llena de Gigi’s cupcakes, un dulce gesto de lo que las visitas cumpleañeras de Jim significaron para ella y para mí.

2. Invierte sabiamente en relaciones

La pasividad rara vez produce algo valioso, pero, asimismo, las inversiones iguales rara vez generan rendimientos idénticos. Prepárate para el trabajo de entablar una amistad y ora por discernimiento en relación a dónde aplicarlo. No todos los posibles amigos responderán y a menudo los más verdaderos vendrán de lugares sorprendentes. Michael: las amistades toman tiempo y energía. A lo largo de los años, he dedicado tiempo para invertir en amistades, la mayoría de las cuales se han desarrollado de una relación de profesor-estudiante. Esto ha significado contactar deliberadamente a estos amigos y pasar tiempo en persona con ellos o hablar con ellos por teléfono o ahora por Zoom. Estoy completamente involucrado en la academia y habría sido fácil para mí pasar este tiempo en actividades académicas. No obstante, sabía que necesitaba amistades por el bien de mi alma. He visto los peligros de ignorar tal necesidad en la vida de mi propio padre, quien también fue un académico toda la vida. En su caso, su área de estudio era la ingeniería eléctrica. Él estaba tan enfocado en su vocación que no tenía tiempo real para los amigos. Yo determiné no ser así.

3. Valora el poder de la presencia

La mayoría de las personas asume que la amistad se trata de una relación con alguien basada en las interacciones, las conversaciones, los consejos; en enfrentar luchas y conversar soluciones. Esto sin duda se asume en las amistades pastorales a medida que buscamos relaciones con otros pastores para ayudarnos a abrirnos paso por las difíciles aguas del ministerio pastoral. No obstante, a veces lo que necesitamos es un amigo que esté dispuesto a simplemente sentarse con nosotros en silencio, estar presentes y escuchar. Hay valor en el poder de la presencia cuando un ser humano se sienta con otro ser humano para ser una presencia cálida, acogedora y amorosa que escucha. Brian: una de las amistades más importantes en mi vida es la de un colega pastor: nos juntamos a tomar un café cada miércoles por la mañana. El único objetivo de este tiempo juntos es cuidar el alma del otro. Rara vez hablamos de problemas ministeriales. No buscamos detalladamente soluciones para los desafíos de la iglesia. No discutimos nuestra serie de sermones que estamos predicando. Conversamos sobre el otro. Chequeamos cómo está nuestro estado emocional, capacidad mental y compromiso espiritual. Nada está fuera de límites. Podemos llevar lo que sea que necesitamos llevar al otro y no hay juicio. Nos juntamos para evaluar la actividad de nuestras propias almas ante Dios. Logramos mejor esto a través de un solo compromiso hacia el otro: presencia. Nos comprometemos a juntarnos y simplemente a sentarnos con el otro. A veces uno de nosotros comparte más que el otro. Pero nuestro compromiso es sentarnos, escuchar y estar presente para el otro. A veces nuestras amistades más significativas no son aquellas relaciones donde nos juntamos a conversar, sino aquellas que nos invitan a sentarnos juntos en silencio y simplemente disfrutar de la presencia del otro. Eso es lo que este amigo es para mí. Y es especial. Con la cantidad de voces en la vida de un pastor, asumo que todos los pastores estarían mejor equipados para perseverar en el ministerio si tuvieran una amistad que tuviera menos palabras y más presencia cálida en su base.

4. Busca amistades dentro y fuera de la iglesia y guía a tu esposa a hacer lo mismo

Aunque el valor de los amigos en la misma trinchera ministerial no puede subestimarse, también es importante agregar amigos fuera de nuestro campo ministerial particular. El tiempo y la distancia hacen que estas relaciones sean más difíciles de desarrollar y mantener, pero sustentan a un pastor y a su esposa en maneras únicas y críticas. Brian: algunas de mis amistades pastorales más significativas hasta hoy las encontré fuera del contexto de mi iglesia, pero una de las más cruciales vino de afuera de mi iglesia de alguien que ni siquiera es pastor. A medida que continúo pastoreando una iglesia local y liderando un ministerio en crecimiento para otros pastores[2], siempre me encuentro rodeado de aquellos que quieren que yo sea su pastor. Tuve miembros de la iglesia que me veían como su pastor y tuve a otros pastores que me veían como un tipo de pastor para ellos. Llegué a un punto de agotamiento cuando me di cuenta de que necesitaba una relación significativa con alguien que no quisiera que lo pastoreara. Mi esposa había sentido la misma necesidad y había desarrollado una amistad significativa con otra mujer en nuestra ciudad, no una esposa de pastor, que iba a una iglesia al otro lado de la ciudad. Su esposo era dueño y agente de Chick-fil-A[3] y era un miembro fiel de la iglesia. Tras haber estado en algunas reuniones de grupo con él como resultado de la amistad de nuestras esposas, me acerqué para ver si a él le gustaría pasar tiempo juntos. Con el tiempo, desarrollamos una amistad significativa. Él no quería hablar de ministerio. No quería hablar mucho sobre cosas de la iglesia y teología. Él quería comer alitas de pollo picantes, ver fútbol americano, hablar un poco de política y compartir sobre nuestras familias. Conversamos sobre pasatiempos, otros intereses y sobre nuestro propio caminar con el Señor como hombres. Dios usó esta amistad para mostrarme dos cosas sobre mí mismo. Primero, cuán refrescante era esta amistad para todas mis otras relaciones. Segundo, cuánto necesitaba que un amigo como este proveyera un ambiente de descanso de todo otro ministerio y relación vinculada a ellos que habían consumido mi vida. Su amistad aún es una de las más importantes en mi vida.

5. Ajusta tus expectativas

Las expectativas no expresadas y poco realistas pueden destruir una relación, pero no es necesario eliminarlas por completo. Al contrario, determina la esfera relacional en la cual un amigo funciona y ajústalas de acuerdo a ello. James: como todos los demás, tengo muchos tipos de amigos. Algunos funcionan en su mayoría en una esfera de la vida mientras que otros comparten la experiencia más amplia de coincidir con la familia, la iglesia y la recreación. Con algunos, la intimidad y la vulnerabilidad son profundas, pero con otros, las cosas permanecen más cerca de la superficie. Estas distinciones no determinan la calidad de un amigo, sino que deben afectar la manera en que evaluamos esa calidad. Casi todos conocerán la lucha emocional que acompaña el aguijón de la desilusión cuando un amigo está ausente o no responde en un tiempo de necesidad. No debemos buscar escapar del dolor de las expectativas no cumplidas al evitarlas en aislamiento; al contrario, debemos aprender a establecerlas apropiadamente. Algunas personas las ajustan intuitivamente a medida que entran y salen de relaciones, pero para aquellos que luchan con sentir decepción con más regularidad, probablemente esta área es clave para relaciones más saludables. En estas circunstancias, pensamos demasiado poco sobre términos relacionales, pero los aplicamos unilateralmente a cada amigo. Sin embargo, aprender a establecerlos para cada persona teniendo muy en cuenta el nivel de superposición y los limites de la persona según la etapa de la vida y otros compromisos, y la cantidad de inversión que estamos haciendo en las relaciones proveerá un camino hacia amistades a más largo plazo.

6. Busca una conexión profunda para promover la confianza mutua

Desencuentros relacionales no intencionales sabotean las amistades. La mayoría de las veces, la insensibilidad contribuye a esos problemas porque una o ambas personas fallan en apreciar el punto de vista de la otra. Mucho antes de que surja la posibilidad de conflicto, conversen entre ustedes para crecer en comprensión y compasión mutua para contrarrestar problemas antes y después de que ocurran. Esa conexión profunda cultiva una confianza que nos capacita para decir cosas difíciles a alguien más. Michael: cuando era un veinteañero, mi amigo más cercano, aparte de mi esposa, era un joven hombre llamado Peter. Él tenía un estudio bíblico a mitad de semana que se reunía los martes en la tarde y por muchos años fue muy fructífero. En ese tiempo, ambos teníamos fuertes conexiones con el mundo carismático. Una semana, Peter me dijo que el siguiente martes estaría enseñando sobre el don de hablar en lenguas y que era la entrada para la recepción de todos los otros dones. Aunque yo no creía esto, estuve de acuerdo con que Peter enseñara esto porque temía que alterara nuestra amistad. No obstante, después de que enseñó esto, me sentí guiado a decirle que no estaba de acuerdo con él. Su respuesta fue rápida y ácida. Sin lugar a dudas, él no estuvo de acuerdo conmigo. Sin sabiduría, le dije que pensaba que estaba actuando como el líder de un culto. En ese instante, me dijo que ya no haría más el estudio bíblico y que desde ese momento yo podía liderarlo solo. Él no sólo dejó de involucrarse en el estudio bíblico, sino que también dejó de asistir a la iglesia y terminó nuestra amistad de manera categórica. Nunca he podido comprender completamente su reacción, pero yo estaba decidido a no permitir que el fracaso de una amistad me amargara para otras. Sabía que la amistad era esencial para el bien de mi alma.

7. Muestra gracia en la ofensa

«La discreción del hombre le hace lento para la ira, y su gloria es pasar por alto una ofensa» (Pr 19:11). Los buenos amigos son rápidos para dar el beneficio de la duda, pasar por alto ofensas menores y accidentales, confrontar humilde y amorosamente, y perdonar rápida y completamente. No cada chispa debe transformarse en un incendio forestal y la gracia de la prevención a menudo el supresor clave. James: lamentablemente, las relaciones a largo plazo casi siempre involucran ofensas personales. Mis amistades actuales están marcadas por un incidente causado hace muchos años con un amigo que incluyó una serie de respuestas poco acertadas. Molesto por el retraso constante de mi amigo, cometí el error de usar un movimiento pasivo-agresivo para rectificar la situación. Para empeorar las cosas, no busqué la paz por medio de la reconciliación cuando mi amigo se dio cuenta de mi estrategia y abordó la situación. En lugar de ello, intenté minimizar el momento y rápidamente terminé la incómoda conversación para poder continuar. Por la gracia de Dios, dejamos el pequeño conflicto de lado para seguir siendo buenos amigos. Sin embargo, al mirar hacia atrás, puedo ver una oportunidad para más gracia en el comienzo al dejar pasar lo que me molestaba, en el medio, al abordarlo de una manera amable y útil y, al final, al buscar la paz por medio de la confesión. En un mundo pecaminoso, no podemos evitar la ofensa personal. Por lo tanto, debemos aprender a dar y recibir perdón fácilmente para continuar en paz.

8. Oren el uno por el otro

La falta de oración es cada vez mayor en muchas, si es que no en la mayoría de las iglesias hoy. Aun cuando esta declaración merece una defensa y respuesta de la extensión de un libro, los resultados de esta deficiencia se ven en relaciones fracasadas y fracturadas a nuestro alrededor. Una de las contribuciones más simples y más fructíferas que podemos hacer a la amistad es orar regularmente por nuestros amigos, ya que Dios las usará para avivar el amor y la lealtad en nuestros corazones hacia ellos. Brian: cuando considero las amistades pastorales más importantes para mí, no las evalúo por cuánto tiempo pasé con ellos o por cuánto han sacrificado por mí. Se basa más en sus esfuerzos intencionales para orar por mí cuando menos lo espero. Recuerdo una temporada de estar abrumado con el ministerio que me llevó a una profunda sensación de soledad. Me encontré a mí mismo preguntándome: «¿realmente le importé a alguien o sólo querían algo de mí?». En un momento muy bajo, mientras conducía, recibí un llamado telefónico inesperado de un amigo. Respondí y me dijo: «hola, no necesito nada de ti, sólo estaba pensando en ti y quería saber cómo estás, quería que supieras que te quiero, y quería saber ¿cómo puedo orar por ti?». Comencé a llorar mientras conducía y no tenía idea de por qué. Más tarde me di cuenta después de que anhelaba profundamente que alguien no necesitara nada de mí, sino que simplemente quisiera preocuparse por mí. Aprendí algo importante sobre mí mismo ese día, pero también descubrí lo que necesitaba en la amistad pastoral: ser amado por quien soy, no por lo que puedo hacer por ti. He descubierto que este es un profundo anhelo de muchos pastores cuyo llamado es dedicarse tanto a los demás. Este anhelo en parte puede llenarse con amistades pastorales significativas y recíprocas. Esta experiencia también creó un anhelo en mi corazón de ser el mismo amigo para otros que este amigo fue para mí ese día. Como resultado, gran parte de mi ritmo ministerial consistía en enviar mensajes de texto aleatorios a amigos pastores y llamar a otros por teléfono cuando menos lo esperaban y decir: «te quiero. Estaba pensando en ti y quería saber cómo puedo orar por ti».

9. Conoce tu capacidad e invierte sabiamente

Las temporadas y las esferas respaldan nuestra capacidad de hacer amigos, pero ninguna la elimina. Cada etapa de la vida presenta sus desafíos para navegar y crea círculos relacionales. Reconoce y aprecia la naturaleza de tu situación presente y entrégate a la amistad con habilidad y destreza. James: tres de los hombres que consideraría como mis «mejores» amigos están desconectados de mi vida diaria debido a la distancia. En varias ocasiones en el pasado, compartimos muchísimo tiempo trabajando o sirviendo juntos en una iglesia local e invirtiendo tiempo relacional significativo juntos. Sin embargo, mientras la vida nos llevaba en direcciones diferentes, la oportunidad para tener conversaciones íntimas decreció. Adicionalmente, el crecimiento de nuestras familias y el aumento de las responsabilidades y exigencias de trabajo redujeron nuestro margen e impidió que siguiéramos cultivando esas relaciones a pesar de la distancia. Finalmente, desarrollamos relaciones más cercanas con hombres que estaban más interrelacionados con nuestras vidas presentes. Con recursos limitados para invertir, necesitamos sabiduría para ajustar nuestra inversión y centrarnos en amistades que bendigan de manera más fiel a aquellos más cercanos a nosotros y que den fruto en nuestras vidas. Aunque mantener la conexión con los viejos amigos es importante, debemos evaluar y ajustar el tiempo y la energía que dedicamos a las diferentes amistades para proteger las prioridades en cada etapa de la vida.

10. No te rindas

Por el bien de tu alma, de tu familia y de tu congregación, persevera en la amistad. Si miras hacia atrás, el pasado podría bien ser un camino desanimante de desilusión con amistades que tú fracturaste, algunas que nunca se formaron y otras que terminaron en traición. Dios está obrando para formarte y santificarte, y Él puede proveer amistades a pesar de tu edad o experiencia pasada. James: tengo un par de amigos que se remontan a más de dos décadas y espero haber sido siempre un «buen amigo». Sin embargo, Dios trabajó en mí durante mis treinta para ayudarme significativamente en esta área al hacerme más consciente y darme más comprensión de la naturaleza y la bendición de la amistad. De hecho, a medida que envejezco, puedo ver evidencias de su gracia al darme relaciones más profundas y más ricas al ayudarme a invertir más sabiamente en ellas. A medida que reflexiono en las bendiciones de Dios por medio de las amistades en los últimos diez años, puedo hacer una lista de más de una docena de hombres de variadas edades a quienes no dudaría en llamar amigos en cualquier momento. Para ser claros, esta bendición se debe a la gracia de Dios y a su fidelidad hacia mí. Que tu confianza en el poder de Dios y el testimonio de nuestra experiencia colectiva te impulse. No te desesperes, hermano, sin importar lo que haya detrás, sigue adelante. Aún si tuviéramos los ingredientes más finos en nuestras respectivas cocinas, nadie nos premiará con una estrella Michelin pronto. La razón es simple: una cosa es tener los componentes necesarios, pero otra es utilizarlos adecuadamente. Nuestra oración es que Dios use este libro para animarte y equiparte para la inversión de la amistad y a través de esa obra traer la bendición de la misma a tu vida.

Este es un extracto de Pastoral Friendship: The Forgotten Piece in a Persevering Ministry [Amistad pastoral: la pieza olvidada en un ministerio que persevera], escrito por Michael A. G. Haykin, Brian Croft y  James B. Carroll (2023). Publicado por Christian Focus. Usado con permiso.

Este recurso fue publicado originalmente en 9Marks.
[1] Ryle, J. C. (2012) Cristianismo práctico. [N. del T.: el libro está en español, pero no tuvimos acceso a él, por lo que la traducción de la cita es propia]. [2] Practical Shepherding [Pastoreo práctico] es mi ministerio para otros pastores, que continúo liderando como mi enfoque ministerial principal. Para más información, visita www.practicalshepherding.com. [3] N. del T.: cadena de restaurantes que se especializa en pollo.
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Diez cosas que debes saber sobre San Nicolás
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Diez cosas que debes saber sobre San Nicolás

1. Existe muy poca evidencia histórica relacionada a la vida de San Nicolás

Aun cuando Nicolás es uno de los santos más populares en la historia de la iglesia, ¡prácticamente no hay ninguna evidencia histórica que sea verificable en relación a su vida! La celebración de su vida se remonta al menos al siglo VI, cuando el emperador bizantino Justiniano (483-565) le dedicó una iglesia a él y a San Prisco en Constantinopla.

2. Nació en lo que hoy es Turquía

Se dice que nació en Patara, una ciudad en el área de Licia, en lo que hoy es el sudoeste de Turquía, y que llegó a ser obispo de Myra, también en Licia.

3. Sufrió por su fe

Durante la gran persecución bajo el emperador Diocleciano (c. 244–312) del 303 al 311, se cuenta que Nicolás había sido encarcelado por su fe cristiana, Si esto es cierto, técnicamente él es un «confesor». En la terminología de la iglesia antigua, mientras un mártir daba su vida por Cristo, un confesor sufría encarcelamiento y posiblemente tortura por su fe, pero no era asesinado realmente.

4. Asistió al Concilio de Nicea

Existe un registro que cuenta que Nicolás asistió al Concilio de Nicea en el verano de 325, el cual buscó resolver una controversia arriana sobre la deidad de Cristo (Arrio y sus seguidores negaron la divinidad completa del Señor Jesús). Sin embargo, el nombre de Nicolás no aparece en ninguna de las listas más antiguas de los obispos que asistieron a este concilio.

5. Se dice que golpeó al hereje Arrio

Una de las historias que se cuenta sobre la asistencia de Nicolás al Concilio de Nicea es que él estaba tan molesto con la manera en que la enseñanza de Arrio degradaba al Señor Jesús a una criatura glorificada ¡que le dio un fuerte golpe con su puño en una de sus orejas!

6. Unos ladrones de tumbas robaron sus restos después de su muerte

Falleció en algún momento entre el año 345 y 352, y fue inicialmente sepultado en Myra. Pero en 1087, mercantes italianos robaron su cuerpo y lo llevaron a la ciudad italiana de Bari, donde yace hoy en la iglesia de San Nicola. Esta es la razón por la que a veces es llamado Nicolás de Bari. En los últimos años, las autoridades turcas han exigido la devolución de los restos de Nicolás a Turquía.

7. Era bajo

Un estudio forense de los restos de Nicolás de Bari, que se llevó a cabo el 2005, descubrió que el esqueleto medía alrededor de 1,67 metros y tenía la nariz rota.

8. Cientos de iglesias llevan su nombre

Hubo unas 376 iglesias dedicadas a él sólo en Inglaterra. Por ejemplo, en Chawton, Hampshire, el padre de Jane Austen ministraba en la iglesia de St. Nicholas.

9. La Iglesia Católica Romana lo considera un santo

Él es el santo patrono de varios países y ciudades, tales como el país de Rusia, la ciudad de Friburgo, Suiza y la isla de Corfú. También es el santo patrón de los marinos y mercantes (ambos viajeros), y de los niños.

10. Su historia acabó dando lugar a la historia de Santa Claus

Fue en Alemania y en Los Países Bajos que Nicolás, como el santo patrono de los niños, dio lugar a la idea de que él les daba regalos en secreto a los niños el 6 de diciembre, su día de festividad religiosa. Fue a partir de esta noción que la idea de Santa Claus finalmente se desarrolló. 
Este artículo fue publicado originalmente en inglés y traducido con el permiso de Crossway.
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El mártir amante
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El mártir amante

De la multitud de festividades celebradas en la cultura popular de la Europa medieval —donde yacen algunas de las raíces clave del Occidente moderno— solo dos perduran en la cultura popular norteamericana de hoy: el Día de San Patricio (17 de marzo) y el Día de San Valentín (14 de febrero). En el caso de San Patricio, tenemos dos textos importantes del mismo Patricio que revelan al hombre verdadero. Pero, ¿quién fue San Valentín? El nombre era popular en el mundo romano, pues el adjetivo valens expresaba la idea de ser vigoroso y robusto. De hecho, conocemos cerca de una docena de cristianos primitivos que llevaron este nombre. Nuestro San Valentín fue un obispo italiano que fue martirizado el 14 de febrero del año 269, después de un juicio ante el emperador romano Claudio el Gótico (reinado 268-270). Según los escasos relatos que tenemos, el cuerpo de Valentín fue enterrado apresuradamente, pero unas noches después algunos de sus allegados lo recuperaron y lo devolvieron a su ciudad natal de Terni, en el centro de Italia. Otros relatos lo enumeran como un anciano de Roma. Un adorno de la historia dice que escribió una carta antes de su muerte y la firmó: «tu Valentín». Lo que parece claro, sin embargo, a partir de todo lo que podemos determinar, es que San Valentín fue un mártir; sí, un amante, pero uno que amó al Señor Jesús hasta el punto de dar su vida por su compromiso a Cristo. Para que los cristianos recuerden adecuadamente a San Valentín, entonces, harías bien en considerar lo que significaba ser un mártir en la iglesia primitiva.

Testigos y mártires

Nuestra palabra mártir se deriva del griego martys, originalmente un término jurídico que se utilizaba para referirse a un testigo en un tribunal de justicia. Tal persona era alguien «que tiene conocimiento o experiencia directa de ciertas personas, eventos o circunstancias y, por lo tanto, está en posición de hablar y lo hace[efn_note]Trites, Allison A. (1977) The New Testament Concept of Witness [El concepto de testimonio del Nuevo Testamento] (Cambridge: Cambridge University Press), p. 9. N. del T.: traducción propia.[/efn_note]». En el Nuevo Testamento, el término y sus cognados se aplican con frecuencia a los cristianos, quienes dan testimonio de Cristo, a menudo en tribunales reales, cuando sus afirmaciones son cuestionadas y su fidelidad es puesta a prueba por la persecución. La transición de esta palabra dentro de las comunidades cristianas primitivas, de testigo a lo que implica el término español mártir, sirve como un excelente indicador de lo que les estaba sucediendo a los cristianos mientras daban testimonio de Cristo. En Hechos 1:8, Jesús les dice a los apóstoles que serán sus «testigos» (martyres) en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta los confines de la tierra. En este punto, la palabra no tiene la asociación de muerte, aunque en Hechos 22:20 sí leemos de la «sangre de Esteban», el «testigo» (martyros en griego) del Señor, siendo derramada. Pero en realidad no es sino hasta el final de la redacción del canon del Nuevo Testamento que el término adquiere la asociación con la muerte[efn_note]Bowersock, G.W. (1995) Martyrdom and Rome [Martirio y Roma]  (Cambridge: Cambridge University Press), pp. 1-21. N. del T.: traducción propia.[/efn_note]. Casi al cierre de la era apostólica, el Cristo resucitado en Apocalipsis 2 elogia a su siervo Antipas, su «testigo [...] fiel», que fue asesinado por su fe en Pérgamo, «donde mora Satanás» (Ap 2:12-13). Debe notarse que Pérgamo era un centro clave del culto al emperador en Asia Menor y la primera ciudad de esa zona en construir un templo para un emperador romano, Augusto César. Es muy posible que la negativa de Antipas a confesar a César como Señor y adorarlo condujera a su martirio[efn_note]Keresztes, Paul. (1979) «The Imperial Roman Government and the Christian Church. i. From Nero to the Severi» [El gobierno del Imperio Romano y la iglesia cristiana. i. Desde Nerón hasta Severo] en Aufstieg und Niedergang der römischen Welt, ed. Hildegard Temporini and Wolfgang Haase (Berlin: Walter de Gruyter), II.23.1, p. 272. Beale, G.K. (1999) The Book of Revelation [El libro de Apocalipsis] (Grand Rapids: Eerdmans), p. 246.[/efn_note]. Se ha estimado que, para mediados del siglo i, unas ochenta ciudades en Asia Menor habían erigido templos dedicados al culto del emperador[efn_note]Frilingos, Christopher A. (2004) Spectacles of Empire: Monsters, Martyrs, and the Book of Revelation (Filadelfia: University of Pennsylvania Press), pp. 22-23.[/efn_note]. Parece, pues, que la palabra martys adquirió su significado futuro primero en las comunidades cristianas de Asia Menor, donde el violento encuentro entre la iglesia y el Imperio era particularmente intenso[efn_note]Frilingos. (2004) Spectacles of Empire: pp. 22-23.[/efn_note]. En este sentido, ciertamente no fue fortuito que Asia Menor fuera «inusualmente aficionada» a la violenta diversión de los espectáculos de gladiadores. De hecho, había una escuela de entrenamiento para gladiadores en Pérgamo. Junto con la fascinación por tal violencia, habría existido una demanda de víctimas además de los gladiadores requeridos. Por lo tanto, se recurrió a los cristianos, entre otros[efn_note]Baumeister, Theofried. «Martyrdom and Persecution in Early Christianity» [Martirio y persecución en el cristianismo primitivo]. Traducido por Robert Nowell. En Martyrdom Today, editado por Johannes-Baptist Metz y Edward Schillebeeckx, 4. (Edimburgo: T&T Clark, 1983). p. 4.[/efn_note]. Y así, el uso de la palabra martys se restringió en su uso a un solo significado: dar testimonio de la persona y obra de Cristo hasta el punto de la muerte. Esteban y Antipas fueron los primeros de muchos mártires de este tipo en el Imperio Romano.

La persecución de Nerón

Uno de los enfrentamientos más memorables entre la iglesia y el Imperio fue lo que se llegó a llamar la persecución de Nerón. A mediados de julio del año 64, un incendio comenzó en el centro de Roma que se descontroló durante casi una semana y arrasó con la mayor parte de la ciudad. Después de que fue extinguido, se rumoreó que el propio emperador Nerón (reinado 54-68) lo había iniciado, ya que era de conocimiento común que Nerón quería arrasar la capital del Imperio para reconstruirla en un estilo acorde con la concepción de su propia grandeza. Consciente de que tenía que disipar las sospechas contra él, Nerón culpó a los cristianos. La descripción más completa que tenemos de esta violencia contra la iglesia es la del historiador romano Tácito (c. 55-117), quien describe la ejecución de estos cristianos de la siguiente manera:
Por tanto, para apagar los rumores [de que él había provocado el incendio], Nerón señaló como culpables a una clase de personas, odiadas por sus vicios, a quienes el pueblo llamaba cristianos, y les castigó de las maneras más crueles y sofisticadas. Cristo, de quien había recibido su nombre, había sido ejecutado por sentencia del procurador Poncio Pilato cuando Tiberio era emperador. Esta perniciosa superstición fue controlada durante algún tiempo, volviendo a brotar, no sólo en Judea, región de origen de esta plaga, sino también en la misma Roma, donde se reúne y encuentra abrigo todo lo horrible y vergonzoso del mundo. En primer lugar, aquellos que confesaron fueron arrestados; luego, con la información que ofrecieron estos, se condenó a una enorme multitud, no tanto por ser los autores directos del incendio, sino bajo la acusación de odio a la raza humana. Su ejecución se convirtió en un espectáculo: algunos fueron cosidos a la piel de animales salvajes que fueron luego fieramente atacados a muerte por una jauría de perros; otros fueron crucificados para servir como antorchas vivientes cuando llegaba la noche. Nerón ofreció sus jardines para tales espectáculos y organizó juegos en el circo, mezclándose con la multitud o contemplándolos desde su carro uniformado de auriga. Por ello, aunque las víctimas eran criminales que merecían el más severo de los castigos, el pueblo comenzó a sentir compasión de ellos, ya que parecían ser sacrificados para satisfacer los sanguinarios deseos de un hombre que en favor del bien común[efn_note]Tácito, Anales 15.44.3-8, en F. F. Bruce (2012), Pablo: apóstol del corazón liberado (Barcelona: Editorial CLIE), 975, libro electrónico, Everand.[/efn_note].
Varios cristianos —incluido el apóstol Pedro, según una antigua tradición cristiana que parece ser genuina[efn_note]Ver Tertuliano, Scorpiace 15.3.[/efn_note]— fueron arrestados y ejecutados. Su crimen fue aparentemente el incendio provocado. Tácito parece dudar de la realidad de esta acusación, aunque sí cree que los cristianos son justamente «odiados por sus vicios». El texto de Tácito menciona explícitamente sólo un vicio: «odio al género humano». ¿Por qué se acusaría de tal vicio a los cristianos, que predicaban un mensaje de amor divino y a quienes se les ordenaba amar incluso a sus enemigos? Bueno, si lo miras a través de los ojos del paganismo romano, la lógica parece irrefutable. Después de todo, eran los dioses romanos los que mantenían seguro el Imperio. Pero los cristianos se negaban a adorar a estos dioses; de ahí el cargo de «ateísmo» que a veces se les imputaba[efn_note]Ver Justino Mártir, La segunda apología 3.[/efn_note]. Por lo tanto, muchos de sus vecinos paganos razonaban que no podían amar al emperador ni a los habitantes del Imperio. Los cristianos eran vistos como fundamentalmente antirromanos y, por lo tanto, un peligro para el Imperio[efn_note]Frend, W.H.C. (1992). «Persecutions» [Persecuciones] En Encyclopedia of the Early Church, ed. Angelo Di Berardino, trad. Adrian Walford (New York: Oxford University Press), ii, p. 673. A los cristianos también se les acusaba de incesto, aparentemente debido a un malentendido de la expresión cristiana común sobre amar a sus «hermanos y hermanas en Cristo» y de canibalismo, un malentendido de la Cena del Señor. Ver, al respecto, Justino Mártir, La segunda apología 12; Teófilo, A Autólico 3.4, 15; Minucio Félix, Octavio 9.2, 5; 28.2; 30-31.e][/efn_note].

«La sangre de los cristianos es semilla»

Este ataque a la iglesia fue un punto de inflexión en la relación entre la iglesia y el estado romano en estos primeros años. Estableció un precedente importante. El cristianismo ahora se consideraba ilegal, y durante los siguientes 140 años el Estado Romano recurrió a la persecución esporádica de la iglesia. Sin embargo, cabe destacar, que ningún emperador inició una persecución en todo el Imperio hasta principios del siglo III, y esa fue con Septimio Severo (reinado 193-211)[efn_note]Algunos académicos consideran que la primera gran persecución a nivel imperial iniciada por un emperador fue la de Decio (reinado 249-251) a fines de la década de 240.[/efn_note]. No obstante, el martirio fue una realidad que los creyentes tuvieron que tener constantemente en cuenta durante este periodo de la iglesia antigua. Pero la persecución no siempre tuvo el efecto que los romanos esperaban. En lugar de erradicar el cristianismo, la persecución a menudo hizo que floreciera. Como lo expresó Tertuliano (nacido c. 155), el primer teólogo cristiano en escribir en latín: «cuanto más nos sieguen, más creceremos: la sangre de los cristianos es semilla[efn_note]Tertuliano, Apología 50.13.[/efn_note]». Y como dijo en otra ocasión: «quien contemple una resistencia tan noble [la de los mártires], primero, como si fuese afectado por una cierta inquietud, se verá impulsado a indagar de qué se trata; y luego, cuando conozca la verdad, seguirá inmediatamente el mismo camino[efn_note]Tertuliano, A Escápula 5, en Tertullian: Apologetical Works and Minucius Felix: Octavius [Tertuliano: obras a apologéticas y Minucio Félix: Octavio], trad. Rudolph Arbesmann, Emily Joseph Daly y Edwin A. Quain (New York: Fathers of the Church, Inc., 1950), p. 161.[/efn_note]».

Superar todos los amores terrenales

Fue durante la Edad Media que las diversas historias de San Valentín circularon y fueron adornadas, solidificando el recuerdo de él como un mártir. Pero fue un escritor medieval, Geoffrey Chaucer (década de 1340-1400), quien vinculó explícitamente el amor romántico con San Valentín en un poema titulado «El parlamento de las aves», que describía la reunión de un grupo de pájaros en «el día de San Valentín» para elegir a sus parejas. El grado en que Chaucer influyó en el vínculo posterior entre el Día de San Valentín y los amantes no está claro exactamente, pero ya en el siglo xv los amantes se enviaban notas de amor en el Día de San Valentín. Por supuesto, con el auge de las culturas comerciales de Occidente en los siglos xviii y xix, esta práctica se mercantilizó y se convirtió en una parte importante del mundo comercial que vemos hoy. No hay nada intrínsecamente malo en las tradiciones comerciales modernas, pero el Día de San Valentín es un buen día para recordar también que hay un amor que supera todos los amores terrenales: nuestro amor por nuestro gran Dios y nuestro Salvador, su amado Hijo divino, Jesús.
Publicado originalmente en Desiring God. Usado con permiso.