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Apático hacia Cristo

Cuando era niño, me encantaba la Navidad no sólo por los regalos que me esperaban (aunque esa era una gran parte de mi emoción). Amaba las canciones en la radio y el tocadiscos de nuestra familia. Me gustaba mucho la expectativa de la nieve la mañana de la Navidad. Me encantaba ver todos los típicos programas de Navidad en la televisión: «Frosty, el muñeco de nieve»; «Rodolfo» y cada episodio Navideño de las comedias. La Navidad era la temporada, un mes y algo de pura felicidad.

Voy en la mitad de mi cuarta década, y aún la Navidad sigue siendo tan mágica para mí como lo fue cuando era un niño. Transmite mi tiempo favorito del año. Pero como un adulto y ahora como cristiano, no son los regalos lo que me emocionan, tampoco la entretención navideña (aunque sin duda no me opongo a ninguna). Al contrario, son los villancicos, las noches tranquilas de lectura con velas de Adviento prendidas en el fondo y leer historias de Adviento como familia.

En última instancia, creo que lo que más esperaba como niño y ahora como adulto era el sentimiento propio de la Navidad. Sin embargo, si soy honesto, ese sentimiento que anhelo a veces sólo se relaciona levemente con Jesús. Aun cuando Jesús se menciona con frecuencia en canciones y lecturas, a menudo no es la fuente del sentimiento.

No creo que esté solo en esta experiencia. Como cristiano, a veces nos encontramos emocionados por cosas cristianas, pero sorprendentemente indiferentes a Cristo. Podemos haberlo logrado en cuanto a nuestros ministerios, causas o instituciones cristianas, pero ser bastante apáticos sobre Dios mismo. Esto no es menos cierto cuando se trata de la Navidad. 

Amamos la Navidad y amamos verdaderamente a Jesús. No obstante, a veces podemos ser apáticos sobre lo último, incluso durante la Navidad.

Causas de la apatía navideña

La apatía es paradójica y selectiva. A menudo, nos preocupamos por cosas que en realidad no nos importan, y descuidamos las cosas que, en lo más profundo de nuestro corazón, más nos debería importar. Pero no es que no nos importe nada. La apatía no es desconsiderada; al contrario, es una importancia a la deriva, una pérdida. Esto es precisamente lo que ocurre en tiempos de Navidad. Perdemos nuestro cuidado. Amamos las galas, pero somos indiferentes a lo principal.  

¿Por qué ocurre esto? ¿Qué podría haber detrás de este desconcertante fenómeno? Me gustaría sugerir tres contribuidores potenciales a nuestra apatía desconcertante hacia Cristo en Navidad.

La familiaridad

Podrías haber escuchado el dicho: «la familiaridad engendra desprecio», que se refiere a la idea de que cuando llegamos a ser demasiado cercanos a alguien, se torna más fácil aburrirse con ellos o darlos por sentado. Esto puede ocurrir en nuestra relación con Cristo, así como con las hermosas verdades cristianas. En Navidad, cada Navidad, se nos recuerda el misterio de la encarnación. El bebé en un pesebre es Dios con nosotros: Emanuel. No obstante, la repetición constante de este misterio magnificente a veces nos insensibiliza ante su grandeza. Comienza a sonar más como un lema y no una celebración del evento más grande de la historia humana. Estamos demasiado familiarizados con la historia de Navidad, así que nos aburrimos. Por lo que, irónicamente, terminamos insensibilizados por la grandeza de la Navidad.

Exceso

Para algunos de nosotros, la familiaridad con los grandes temas de la Navidad no es el tema. En lugar de ello, podríamos encontrarnos insensibilizados por la exposición constante a los aspectos menos significativos de la Navidad. Somos inundados con bebidas temáticas de las fiestas, villancicos cursis, media docena de fiestas de intercambios de regalos, diez nuevas películas navideñas de Netflix, sin mencionar la presión de crear tradiciones, comprar regalos y hacer que todo sea especial. En Navidad, lo grande y lo pequeño, lo significativo y lo insignificante, reciben el mismo protagonismo, y eso tiene un efecto paralizante en nosotros. Nos vemos sumergidos en los aspectos secundarios de la Navidad. ¿Es de extrañar que perdamos la perspectiva de lo que realmente importa? Cuando todo sobre la época navideña es tratado de la misma y máxima importancia, se hace más difícil sentir la grandeza de lo que es verdaderamente importante. Y porque las cosas importantes a menudo no nos gritan, simplemente terminamos ignorándolas. Estamos desensibilizados por exceso de galas de Navidad.

Guerra

Aunque podríamos no estar conscientes de ello, hay una batalla espiritual librándose por nuestros afectos. Por lo que no debería sorprendernos que nuestra apatía, especialmente en Navidad, pudiera tener raíces espirituales. Recuerda, no luchamos contra carne ni sangre (Ef 6:12). De hecho, las causas de nuestra apatía son espirituales en al menos dos sentidos. Primero, escondido detrás de cámaras hay un enemigo real (el maligno) que saborea nuestra apatía y se deleita en distraernos. Qué victoria más grande es hacer que los cristianos bostecen ante la encarnación.

En segundo lugar, también estamos en guerra con nosotros mismos. Lo que la Biblia llama nuestra carne (esa parte vieja y espiritualmente muerta de nosotros) tiende mucho a ser arrastrada. Hay una guerra real entre nuestro nuevo yo, que es creado para ser como Cristo y nuestro antiguo yo, que perfectamente podría estar contento viviendo de manera apática (Col 3:9-10). Pelear la batalla espiritual involucrará volver a comprometerse con la verdad de Dios, con la negación a uno mismo, con la honestidad brutal, con la disciplina, con la fortaleza, con el verdadero arrepentimiento y más.

Posibles antídotos

Entonces, ¿de qué manera podemos vencer la apatía, particularmente, nuestra apatía en relación a la Navidad? Permíteme sugerir algunas prácticas que podrían ayudar a abordar las tres causas recién mencionadas.

1. Haz que lo familiar sea menos familiar

Sé honesto y reconoce si es que has llegado a aburrirte de la grandeza de la Navidad. Dios lo sabe de todas formas. Luego haz todo lo que esté en tu poder para abordar la historia de Navidad de formas novedosas. Lee el relato bíblico en una nueva traducción. Escucha adaptaciones creativas o reconstrucciones de calidad de la narrativa navideña. Busca un nuevo devocional de Adviento. Moderniza tu lista de reproducción de música navideña. El punto básico: lucha por hacer las cosas de manera diferente. Lucha contra la familiaridad al reestructurar las cosas.

2. Simplifica tu Navidad

Una de las Navidades más memorables ocurrió hace unos quince años cuando mi iglesia local fue desafiada a simplificar el Adviento para que pudiéramos tener más tiempo y más espacio mental para reflexionar tranquilamente en la época navideña. Se nos pidió completar nuestra compra de Navidad mucho antes a fin de facilitar esto. Mi esposa y yo lo intentamos (aunque antes de tener hijos) y nos encantó. Terminamos nuestras compras antes del fin de noviembre y nuestro Adviento estaba lleno de más tiempo para leer, escuchar adoración navideña y reflexionar en tranquilidad. Realmente nos ayudó a no perder de vista lo principal. Simplificar la Navidad podría parecer imposible, pero podría ser el tipo de paso radical que necesitas dar para traer a Jesús de la periferia al centro de la Navidad.

3. Ora por un renovado sentido de asombro

Ora fervientemente para que Dios te dé la capacidad de sentir la enormidad de la encarnación. Ora para que Dios te dé una sensación de lo que Israel sintió cuando finalmente vio a su Mesías. Ora palabras de la canción Oh ven, oh ven, Emanuel: palabras que unen a Israel y a la iglesia en nuestro anhelo comunitario por la venida del Mesías. Pídele a Dios que use esas palabras para humanizar y no sentimentalizar la Navidad. Tal vez Dios, en su bondad, encienda un profundo aprecio por Jesús, el Redentor. 

Sin duda, existen más causas y más curas para nuestra apatía navideña. Pero nosotros podríamos, con la ayuda de Dios, pelear la buena batalla por el gozo en el Cristo de la Navidad.

Uche Anizor es autor de Overcoming Apathy: Gospel Hope for Those Who Struggle to Care [Cómo superar la apatía: esperanza del Evangelio para quienes luchan por interesarse] .

Este artículo fue publicado originalmente en inglés y traducido con el permiso de Crossway.
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Uche Anizor

Uche Anizor (PhD, Wheaton College) es profesor de Teología en Talbot School of Theology, Biola University. Sus otros libros incluyen Overcoming Apathy [Cómo vencer la apatía] y How to Read Theology [Cómo leer teología].