volver

Algo preocupante está ocurriendo en muchas iglesias fieles en la actualidad. El Evangelio es proclamado desde el púlpito. Se levantan oraciones. Los viajes misioneros son parte del presupuesto y se agendan para el año. Y sin embargo, semana tras semana, muchos miembros de la iglesia fallan en evangelizar a los perdidos.

Normalmente, esto no ocurre porque no crean en el evangelismo. Podría apostar a que la mayoría de los miembros de la iglesia genuinamente quieren que sus amigos y vecinos conozcan a Cristo. Pero cuando se trata de hablar, se congelan.

¿Qué los retiene? A continuación, nombro un par de barreras comunes:

  • Temor al rechazo o a la incomodidad. A muchos les preocupa que les cueste capital relacional sacar a Jesús en la conversación.
  • Inseguridad sobre qué decir. Muchos se sienten mal equipados o no calificados para explicar el Evangelio claramente, en especial cuando la persona con la que están compartiendo responde con una pregunta difícil.
  • Falta de urgencia o intencionalidad. El evangelismo puede quedar al margen cuando la vida se torna ocupada.
  • Programar más cosas de las necesarias en la vida de la iglesia. Irónicamente, nuestras iglesias a veces pueden estar tan llenas de cosas buenas (estudios bíblicos, eventos, reuniones) que los miembros tienen poco margen para relaciones significativas con no creyentes.

Existen desafíos reales. Pero no son insuperables. De hecho, la iglesia local está diseñada por Dios de manera única para ayudar a los creyentes a crecer en valentía, claridad y compromiso para compartir el Evangelio. Y los pastores tienen un rol vital que desempeñar en la formación de una cultura de evangelismo diario en sus iglesias.

A continuación, comparto cuatro maneras en que los pastores pueden equipar a sus iglesias para proclamar a Cristo fiel y fructíferamente.

1. Enseña clara y regularmente

Si queremos que nuestros miembros compartan el Evangelio, necesitamos ayudarlos a conocerlo y amarlo profundamente. Eso comienza con una enseñanza clara y regular. Por lo tanto…

  • Predica frecuentemente el Evangelio. Cada sermón, de alguna manera, debe ayudar a los creyentes a internalizar las buenas noticias de la muerte y resurrección de Cristo. No asumas que los miembros de tu iglesia están cansados de escuchar el Evangelio. La mayoría aún está aprendiendo a vivir a la luz de él, así que predícalo.
  • Enseña teología de evangelismo. ¿Qué es el evangelismo? ¿Por qué importa? ¿Quién es responsable de él? Un fundamento bíblico sólido aviva la convicción. Muéstrales a tu congregación que el evangelismo no es un llamado hueco para los pocos dotados, sino una parte común y corriente del discipulado fiel (Mt 28:18-20; 2Co 5:20).

La repetición es clave. Una iglesia que habla a menudo sobre el evangelismo (bíblica, gozosa y claramente) comenzará a ver miembros que se levantan con una confianza aún mayor.

2. Modélalo tú mismo

Las personas aprenden mirando más que escuchando. Si los pastores quieren que su congregación evangelice, necesitan modelarlo ellos mismos.

  • Comparte tus esfuerzos (éxitos y fracasos). Conversa sobre las conversaciones que has tenido con tu barbero, el barista o tu vecino, no te jactes, sino que desmitifica lo que significa evangelizar. Muéstrales cómo se ve la fidelidad, incluso cuando se siente incómodo o no da fruto inmediato.
  • Involucra a los miembros en el compromiso con la comunidad. Cuando te juntes a almorzar con un amigo no cristiano, considera llevar a un miembro de la iglesia contigo. Cuando estés afuera en público, haz un hábito preguntarle a tu mesero cómo pueden orar por él. Invita a las personas para que observen, aprendan y se involucren junto a ti.

Modelar da permiso. Ayuda a los miembros a darse cuenta de que el evangelismo no es sólo para pastores. Que piensen: «yo también puedo hacer esto».

3. Entrena prácticamente

El evangelismo no requiere un grado de seminario, pero sí preparación. Muchos cristianos compartirían más el Evangelio si simplemente tuvieran un par de herramientas para ayudarlos a comenzar.

  • Enseña herramientas fáciles. Un testimonio de un par de minutos, un resumen básico del Evangelio o un puñado de preguntas clave pueden marcar una gran diferencia. 
  • Da talleres o clases cortas. Considera ofrecer una clase de Escuela Dominical sobre evangelismo o una noche de entrenamiento una vez al año. Usa recursos como Cristianismo explorado o Dos maneras de vivir para construir claridad y confianza1.
  • Ayuda a las personas a escuchar bien. Enséñales cómo hacer buenas preguntas, escuchar con amor y responder con gracia y verdad. El evangelismo no se trata solamente de hablar; sino también de comprender a la persona que tienes frente a ti.

El objetivo no es crear expertos, sino equipar santos comunes y corrientes para la fidelidad común y corriente.

4. Celebra la fidelidad, no sólo el fruto

Una de las maneras silenciosas en que las iglesias socavan el evangelismo es celebrando sólo los buenos resultados. Contamos historias de conversión (¡alabado sea Dios por ellas!), pero rara vez resaltamos las docenas de conversaciones que no llegaron a ninguna parte (al menos, no han ido a ninguna parte aún).

  • Comparte historias de fidelidad. Invita a miembros a compartir sobre las conversaciones que han tenido, incluso cuando la persona no fue receptiva. Esas historias animan a que otros también lo intenten.
  • Enfatiza el rol de Dios en la salvación. Recuérdale a tu iglesia frecuentemente que plantamos y regamos, pero «Dios ha dado el crecimiento.» (1Co 3:-7). Eso nos libera de la presión y el orgullo.
  • Crea una cultura de obediencia. Cuando el evangelismo se transforma en una parte normal de la fidelidad cristiana (sin importar el resultado) las personas crecen en  valentía y consistencia.

El evangelismo es para toda la iglesia

El evangelismo no debe ser un evento raro o sólo para los profesionales. Es una marca esencial de una iglesia saludable. Y esa marca es cultivada desde el púlpito, en la sala de clases, en un café, en la fidelidad pequeña y común de pastores y miembros de igual manera.

Cuando los pastores enseñan claramente, modelan personalmente, entrenan prácticamente y celebran la fidelidad, ayudan a crear una iglesia donde el evangelismo no es un llamado especial para los valientes, sino un desborde ordinario de la vida con Jesús. 

Así es cómo movilizamos a los evangelistas olvidados. No por culpa ni trucos, sino al ayudar a miembros comunes y corrientes a creer que Dios puede usarme incluso a mí.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés y traducido con el permiso de 9Marks.
  1. Cristianismo explorado, The Good Book Company, https://www.christianityexplored.org/courses/shop/christianity-explored/christianity-explored-spanish/ Dos maneras de vivir, Matthias Media, https://matthiasmedia.com/products/two-ways-to-live-spanish
Photo of Michael Ruamthong
Michael Ruamthong
Photo of Michael Ruamthong

Michael Ruamthong

Michael Ruamthong sirve como el director de operaciones en Redeeming Grace Church en Fairfax, Virginia.