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Este artículo forma parte de la serie Cartas abiertas publicada originalmente en Crossway.

Aquellos que estudian denominaciones como la que sirvo (evangélica, mayormente anglo, suburbana y clase media) dicen que los sermones de nuestros predicadores comúnmente abordan las «3M» de las preocupaciones de la cultura de la iglesia: moral, matrimonio y moneda. Cuando salimos de esos temas, los asuntos más comunes (a menudo relacionados con las «3M») son las «3P»: política, provida y propagación (esta última generalmente bajo los títulos de misión, discipulado y evangelismo). Estos temas ciertamente son dignos de abordar escrituralmente, pero obviamente no abarcan todo el alcance de los asuntos de la Escritura ni las preocupaciones de hermanos y hermanas cristianos a lo largo de nuestra nación y del mundo, con diferentes demografías, circunstancias y prioridades.

Si se predican constantemente temas familiares —que varían de iglesia en iglesia—, el pastor podría estar abordando los asuntos más relevantes para su congregación. Pero también podría estar, sin darse cuenta, sirviendo más a las prioridades percibidas de su congregación que a las prioridades de la Escritura. Hace mucho tiempo, reformadores reflexivos enseñaron que el objetivo del predicador es abordar las «necesidades y capacidades1» de los oyentes. No debemos conformarnos con tratar sólo los temas que nuestra gente está lista para escuchar (o que nos resultan fáciles de predicar); los predicadores bíblicos también tienen la obligación de predicar lo que el pueblo de Dios necesita oír para ser conformado a Cristo en todas las áreas de la vida.

¿Cómo rompemos las preocupaciones de nuestra predicación que no sólo adormece a los oyentes de nuestros mensajes, sino que también los ciega ante las implicaciones del señorío de Cristo por sobre toda la vida? Aquí ampliamos nuestras zonas temáticas cuando comprendemos que la variedad en la predicación es más que una estrategia de marketing; es una necesidad pastoral y bíblica para aquellos que dudan en predicar todo el consejo de Dios.

Expande la variedad de la estructura

Sensibilidad al género 

Hace muchos años, entregué una serie de mensajes sobre la vida de David en la iglesia de un amigo. Cuando terminé, él preguntó: «¿cómo lo haces?». «¿Hacer qué?», pregunté. Él continuó: «¿cómo predicas las biografías históricas de la Biblia? Yo sólo predico las epístolas del Nuevo Testamento y los Salmos del Antiguo Testamento, porque nunca me enseñaron a predicar sermones expositivos a partir de historias bíblicas».

Le habían enseñado correctamente que un sermón expositivo obtiene su tema, sus puntos principales y sus subpuntos del texto, pero sólo le habían enseñado cómo hacerlo a partir de pasajes didácticos. En tales pasajes, los párrafos de pensamiento y teología se dividen de buena manera en un esquema lógico de ideas mayores y subordinadas. Tal exposición tradicional viene naturalmente de nuestro pensamiento lineal occidental. No obstante, mi amigo no había estado preparado para ver cómo los principios de verdad se relacionan a lo largo del desarrollo de la trama o de los personajes en las narrativas bíblicas, por medio de recursos o imágenes literarias que hacen eco en la poesía bíblica, a través del desarrollo de temas a lo largo de los libros y las historias bíblicas o por medio de matices y palabras proféticas a lo largo del tiempo y la eternidad.

Sus herramientas de esquematización académica eran un molde rígido para muchas variedades de literatura bíblica. Sus textos, sus temas y sus sermones llegaron a ser más variados a medida que aprendía no sólo a encajar los contenidos bíblicos en un esquema académico, sino que también a estructurar sus mensajes para reflejar el desarrollo del texto. Un argumento bíblico a menudo avanza de una situación a una complicación hasta la resolución del Evangelio: con un final frecuentemente inesperado. Un desarrollo de un personaje bíblico podría ir desde la ingenuidad hasta la madurez, desde la impiedad a la piedad, desde la equivocación a la sabiduría o en el orden inverso de cualquiera de estos conjuntos. La poesía bíblica podría comunicar verdad por la repetición de las palabras, por los ecos literarios, por los vuelcos irónicos y por las entradas estructurales. La literatura profética puede abordar asuntos o eventos en el pasado, presente y futuro, y puede moverse hacia adelante y hacia atrás por medio de extensas épocas.

Nuestro objetivo al discernir la manera en que cada pasaje o género de la Escritura comunica una verdad bíblica es ser capaces de proclamar que «esta es la verdad que este pasaje enseña» y «así es como sé que el escritor bíblico está comunicando esa verdad». Mientras más nuestra estructura de sermón permita el pensamiento y la estructura que el texto muestra y tenga el efecto que el autor original pretendía, más variedad habrá en nuestros sermones y más se conformarán a los propósitos del texto2.

La sensibilidad hacia la naturaleza del texto podría significar que el sermón se desarrollará más por medio de la mención de eventos con un desarrollo cronológico, por medio de giros argumentativos con un desarrollo irónico o sorprendente, o por medio de ecos de palabras e hilos de temas en desarrollo poético que por medio de puntos principales redactados tradicionalmente. Las verdades del texto finalmente deben establecerse con claridad, pero podrían establecerse o ilustrarse al final de una sección del desarrollo del sermón (lo que es un enfoque inductivo más típico de la historia del desarrollo y la conversación común), en lugar de al principio de cada punto principal (que es un enfoque deductivo más adecuado para los pasajes didácticos y la presentación académica).

Sensibilidad de la congregación

Una vez que nos abrimos a ir más allá de una estructura rígida para cada mensaje, podríamos comenzar a reconocer por qué tantos de nuestros sermones suenan igual aun cuando sus puntos y explicaciones varían. La estructura deductiva se presta para comenzar un problema y luego identificar o demostrar una solución. El enfoque desde el problema a la solución llama a la mente académica, pero establece una dinámica desafortunada con los oyentes si es el único estilo del predicador. Semana tras semana las declaraciones de «tú tienes un problema y yo tengo una solución» no sólo puede parecer la misma vieja canción, sino que también puede establecer una dinámica condescendiente o incluso antagónicas entre el predicador y sus oyentes. Mientras más tiempo y energía invierta el predicador en presionar y probar el problema cada semana, más probable será que se desarrollen dinámicas negativas. La convicción espiritual es una característica necesaria de la predicación bíblica; un redoble constante de condena desde el púlpito no lo es. 

Podemos variar los enfoques e impresiones generales al reconocer que muchos textos (y el mensaje general del Evangelio) se centran más en declarar una solución que en probar un problema. Avanzamos hacia una actitud de edificación y posibilidades más estructurales cuando especificamos un problema o necesidad con la que nuestra congregación pueda identificarse al principio del mensaje (normalmente, en la introducción) y luego usar la mayor parte del mensaje para mostrar cómo el texto identifica un plan para manejar el problema o las ventajas de implementar dicho plan3. No sólo estos enfoques de necesidad-plan y de ventaja-plan añaden variedad a nuestro conjunto de herramientas estructurales, sino que también crean una atmósfera de «buenas noticias» en la ecología del sermón creada por el pastor. A continuación, sugiero cuatro maneras en las que puedes ser sensible a tu congregación.

a) Determina la significancia así como el significado

El compromiso con comunicar el propósito inspirado del texto requiere que determinemos el significado de un texto antes de predicar su contenido. Tristemente, quienes se consideran expositores a menudo son expertos en predicar verdades sin razones.

La efectividad de la predicación aumenta cuando los predicadores reconocen que nuestra congregación realmente no conoce el significado de un texto si no conoce su relevancia para sus vidas. El mero registro cognitivo de hechos bíblicos y verdades teológicas no es el objetivo de la predicación diseñada para capacitar al pueblo de Dios a amarlo con todo su corazón, alma, mente y fuerzas (Lc 10:27), así que, ya sea que coman o beban o hagan lo que hagan, que lo hagan todo para la gloria de Dios (1Co 10:31).

b) Discierne cargas así como hechos

Determinamos la carga del texto al primero determinar la razón por la que fue escrito a la audiencia original (p. ej., ¿estaban tristes, solos, rebeldes, temerosos, dubitativos, distraídos en adoración, distantes en afecto o doliéndose por la aflicción?). Entonces necesitamos identificar cómo nuestra congregación comparte esa condición caída (en el corazón o en circunstancia o en ambos). Hacemos esto porque la Escritura misma nos dice que sus contenidos no son al azar ni meramente descriptivos, sino que tienen el propósito de ser aplicados a nuestras situaciones presentes (Ro 15:4)

Una vez que identificamos esa condición caída común, entonces estamos preparados para mostrar la importancia del texto para la vida de nuestra congregación. Cuanto más perspicaz y específico sea el predicador respecto a la condición común de la audiencia bíblica original y de los oyentes de la iglesia actual, más viva se volverá la Biblia con relevancia contemporánea. Además, mientras más específica y personal sea nuestra atención a la condición caída, más directa y poderosa será nuestra aplicación4.

c) Identifica tanto lo específico así como los principios

Es difícil sobreestimar la importancia de identificar la condición caída abordada por la esperanza del texto bíblico. La razón por la que las personas están sentadas en la iglesia es porque esperan que el predicador pueda explicar cómo el Evangelio tiene significancia para sus necesidades y dolores. Cuando demostramos que entendemos esa esperanza y que la Escritura lo aborda, el aburrimiento se torna en expectativa y el compromiso encallecido para soportar otro sermón se convierte en una emoción para escuchar la Palabra de Dios.

Sin embargo, la emoción disminuirá si la aplicación sigue siendo abstracta o meramente teórica. La aplicación genérica de «ve y haz tú lo mismo» o «lee más tu Biblia, ora más y anda más a la iglesia» son otra causa de que los sermones suenen demasiado similares como para inspirar. La variedad digna de significancia de nuestros textos identifica las situaciones a las cuales se aplican hoy. Esto requiere más que regurgitar un comentario y llamarlo sermón. El texto entrega la verdad que debemos aplicar, pero nuestra interacción pastoral con el pueblo de Dios entrega una relevancia situacional que hace a esas verdades reales y aplicables.

No deberíamos avergonzarnos de reconocer que los nuevos predicadores están en desventaja al aplicar los textos a las luchas, los dolores y los desafíos de vidas desordenadas que dominan nuestras congregaciones. La experiencia más larga agregará profundidad, variedad y realidad a nuestras aplicaciones. Aun así, no debemos conformarnos con aplicaciones cliché en ninguna etapa del ministerio. La manera más rápida de mover sermones a los crisoles de la vida es primero discernir la significancia de la verdad de un texto bíblico y luego entrar a la vida congregacional por medio de la «puerta quién». En tu estudio, pregunta: «¿quién necesita escuchar esto?». Luego en el sermón. No identifiques a esas personas, sino que identifica sus situaciones como las aborda el pasaje5.

Este enfoque no sólo evita que los sermones terminen con listas legalistas (mal) etiquetadas como aplicación, sino que también en realidad capacita a la congregación a ver cómo la Escritura aplica a sus situaciones y demuestra cómo los ayuda en sus dificultades. Entonces, guiemos verdaderamente a las personas con nuestros sermones, en lugar de cargarlos con pesos mayores de deberes impulsados por el rendimiento. 

d) Predica la totalidad del Evangelio

No obstante, las cargas permanecerán si no demostramos a partir del texto cómo Dios capacita a su pueblo para conocer su amor y hacer lo que Él requiere. El antídoto para los legalismos trillados no es la repetición semanal de «esto es lo que Dios requiere, pero tú no puedes hacerlo, así que confía en su gracia de perdón». El Evangelio es más que un mensaje de perdón; es la promesa de que «mayor es Aquel que está en ustedes que el que está en el mundo» (Jn 4:4). Debemos tener claridad de que la gracia que se extiende en toda la Escritura culmina en el Cristo que ahora mora en su pueblo para encender el amor por Él y hacer posibles sus victorias sobre el pecado (Jn 14:4-6; Ro 6:6, 14; 2Co 4:14). Las quejas sobre que los sermones centrados en el Evangelio son los mismos cada semana son sólo ciertos cuando los predicadores no han descubierto la variedad de formas en las que Dios provee para las personas que no pueden proveer para sí mismas y así permitir sus victorias sobre el mundo, la carne y el diablo6.

Pocos críticos de los mensajes cristocéntricos dicen: «todas las semanas predico el mismo mensaje: ley, ley, ley». Reconocen que existen demasiados aspectos de la ley de Dios para que tal acusación se sostenga. Tristemente fallan en ver que la gracia de Dios es tan rica como variada. Si nos ocupamos de revelar la carga específica de cada texto bíblico que predicamos y el aspecto específico de la gracia que alivia esa carga, entonces predicaremos con la variedad y el poder que el Evangelio de Dios quiere. 

Ánimo, querido hermano. Pídele a Dios que te dé una conciencia de que las misericordias de su Palabra son nuevas cada día (y cada semana) tanto para ti como para tu congregación.

Este artículo fue escrito por Bryan Chapell y es una adaptación de Faithful Endurance: The Joy of Shepherding People for a Lifetime [Resistencia fiel: el gozo de pastorear personas para toda la vida], editado por Collin Hansen y Jeff Robinson.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés y traducido con el permiso de Crossway.

  1. Catecismo Mayor de Westminster, pregunta 159.
  2. Arthurs, Jeffrey D. (2009) Predicando con variedad: cómo reproducir la dinámica de los géneros literarios usados en la Biblia (Grand Rapids, MI: Editorial Portavoz), pp. 16-28; pp. 86-95.
  3. Ver el capítulo «Alternative Models» [Modelos alternativos], escrito por Bryan Chapell en Handbook of Contemporary Preaching [Guía para la predicación contemporánea], ed. Michael Duduit (Nashville: Broadman, 1992), pp. 117-31. Tony Merida hace una lista de diez patrones organizacionales en Faithful Preaching: Declaring Scripture with Responsibility, Passion, and Authenticity [Predicación fiel: declaremos la Escritura con responsabilidad, pasión y autenticidad] (Nashville: B&H, 2009), pp. 92-92; Barbara Tucker y Brenda Buckley Hunter hacen una lista de once patrones organizacionales en Introductory Speech Communication: Overcoming Obstacles, Reaching Goals [Comunicación oral introductoria: cómo superar los obstáculos y alcanzar los objetivos] (Dubuque, IA: Kendall-Hunt, 1988), pp. 31-32. Abundan las posibilidades; cf. Donald R. Sunukjian, Invitation to Biblical Preaching: Proclaiming Truth with Clarity and Relevance [Invitación a la predicación bíblica: proclamemos la verdad con claridad y relevancia], Invitation to Theological Studies Series 2 [Invitación a los estudios teológicos serie 2] (Grand Rapids, MI: Kregel, 2007), pp. 27-41, 143-55; Kenton C. Anderson, Predicar es una decisión: una introducción descriptiva de la homilética bíblica (Grand Rapids, MI: Editorial Vida, 2009), p. 65, p. 70, p. 85. Las alternativas estructurales estándar incluyen alternativas de problema a solución, de prueba de contención, de causa y efecto, de efecto a causa, de explicación a aplicación, historia con moral, eliminación de lo incorrecto (denominado «persiguiendo el esquema» porque un predicador persigue pistas incorrectas para encontrar las respuestas correctas), las respuestas a preguntas proactivas y las dimensiones que se desarrollan a partir de una imagen, historia o secuencia biográfica dominante.
  4. Bryan Chapell, La predicación cristocéntrica: rescatando el sermón expositivo, 3ra ed. (Poiema Publicaciones, 2020), pp. 6-12.
  5. Ver el libro de Chapell, La predicación cristocéntrica, p. 205, para identificar cómo las siguientes categorías de preocupación común pueden ayudar a los predicadores a considerar cosas específicas de la situación en su congregación que necesitan aplicación a los principios en un texto: construir relaciones apropiadas (con Dios, con la familia, con amigos, con colegas, con personas de la iglesia, etc.); reconciliar conflictos (en el matrimonio, en la familia, en el trabajo, en la iglesia, etc.); manejar situaciones difíciles (estrés, deudas, desempleo, dolor, falta de disciplina, etc.); falta o uso inadecuado de recursos (tiempo, tesoros, talentos, etc.); afrontar desafíos y aprovechar oportunidades (educación, trabajo dentro o fuera de la iglesia, testimonio, misiones, etc.); responsabilizarse (casa, iglesia, trabajo, finanzas, futuro, etc.); honrar a Dios (adoración, confesión, oración, devocionales, no compartimentar la vida, etc.); abordar problemas sociales o del mundo (pobreza, racismo, aborto, educación, injusticia, guerra, creación, etc.).
  6. Keller, Timothy. (2017) La predicación: compartir la fe en una era de escepticismo (Nashville TN: B&H Publishing Group), pp. 34-40, pp. 17-19, pp. 46-64.
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Bryan Chapell

Bryan Chapell es un autor de superventas de muchos libros, entre los cuales se incluyen La predicación cristocéntrica y Holiness by Grace [Santidad por gracia]. Es pastor emérito de la histórica Grace Presbyterian Church en Peoria, Illinois; presidente emérito de Covenant Theological Seminary; y presidente de Unlimited Grace Media (unlimitedgrace.com), que transmite mensajes diarios de la esperanza del Evangelio en muchas naciones.