vertical-el-momento-trascendental-hover.jpgEL MOMENTO TRASCENDENTAL
Reseña: Cristian Morán


¿A qué cristiano no le interesan los tiempos del fin? Aunque parezca extraño, a muchos.


La Biblia no guarda silencio sobre el tema (todo lo contrario), y sin embargo, encontramos creyentes que incluso se jactan de pasarlo por alto. ¿A qué se debe esto?

A la confusión que otros han sembrado. No sólo han hecho creer al cristiano común que sólo un experto puede entender lo que la Biblia dice sobre el tema, sino que han convertido el asunto en una fuente de discrepancias incesantes. ¿Debemos renunciar a estudiarlo y declararnos prácticamente agnósticos en la materia?

El pastor irlandés W.J. Grier (1902-1983) habría dicho que no. El momento trascendental es su propio testimonio de ello, y la forma en que lo demuestra consiste en ceñirse insistentemente a la Biblia explicando cómo ésta nos da una pauta interpretativa inequívoca.

El libro consta de 16 capítulos breves (más un epílogo y un apéndice), y lo que Grier hace a lo largo de ellos es rastrear dos temas centrales: el regreso de Cristo y el carácter de su reinado (con los hechos anexos a ellos —resurrección, juicio, etc.—). Grier demuestra que la Escritura es clara, y particularmente, que las voces bíblicas concuerdan: Cristo volverá públicamente para introducir el fin, y lo que hoy es un reinado invisible (desde el trono a la derecha del Padre) se convertirá entonces en un reino absolutamente reconocido sobre una tierra renovada.

Establecer esto, no obstante, requiere también aclarar los malentendidos, y Grier se concentra particularmente en un punto crítico: la comprensión del reinado de Cristo. ¿Cuándo empieza? ¿Dónde y cómo lo ejerce? Para muchos, Cristo aún no esta gobernando (!), y lo que en la Biblia es un reino eterno, para ellos se trata de 1000 años protagonizados por el Israel étnico. ¿Pueden estas suposiciones considerarse válidas?

El libro demuestra que no. Generalmente dichos teólogos se jactan de interpretar la Biblia literalmente, pero lo que en realidad hacen, como señala Grier, es considerar únicamente algunos textos pasando por alto otros que iluminan y controlan la interpretación de los primeros. La restauración de Israel, en realidad, se cumple finalmente en la iglesia, y en lo que respecta a Cristo, todo indica que su gobierno se encuentra en efecto desde que ascendió (aunque aún debe llegar a su plenitud).

Así, Grier llega a la última parte de su estudio —la interpretación del Apocalipsis—, y aunque la ubicación de esto en el libro pueda parecer tardía, concuerda exactamente con el acercamiento que el autor quiere modelar: el Apocalipsis debe ser leído a la luz de toda la Escritura.

El libro, por tanto, junto con esclarecer la enseñanza bíblica, nos enseña también cómo la Biblia debe ser leída. Las interpretaciones alternativas pueden ser lógicas, pero eso no garantiza que sean bíblicas.

Quizás uno de los más grandes aportes del libro sea el hecho de que, junto con ofrecer principios sanos de lectura bíblica, desmantela y llama por su nombre a una corriente que no debería tener espacio alguno en el escenario de la interpretación. Se nos ha querido hacer creer que tiene tanto peso como cualquier otra, pero Grier, desmenuzándola sistemáticamente, expone cómo ella tuerce y genera contradicciones al interior de la propia Escritura.

Es una pena que este libro, escrito en 1945, no haya sido traducido antes. ¿Cuántos de nosotros no sentimos alguna vez que la Biblia anuncia el fin en forma más sencilla que los confusos «maestros» denunciados por Grier? Las controversias se desvanecen cuando dejamos que la propia Biblia hable.

Sólo advierto, a quienes lean el libro, que la lectura demandará un grado de esfuerzo. Grier quiere que el lector razone, y junto con ello, recurre a algunos conceptos teológicos que será muy necesario asimilar (explicados, en todo caso, por el propio autor al comienzo).

Consigue el libro; no te arrepentirás. Aprenderás sobre el tema, pero además de ello, regresarás a la Biblia con un interés renovado.

El momento trascendental. W.J. Grier. Estandarte de la Verdad, 140 páginas.

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