El-dios-olvidado-color.jpgEL DIOS OLVIDADO
Reseña: Tim Challies 

Probablemente, llamar al Espíritu Santo “el Dios olvidado” sería un tanto exagerado o tal vez lo estaríamos subestimando. Algunos cristianos parecieran  mostrar pocos indicios de tener alguna teología del Espíritu Santo, mientras que otros parecen enfatizarlo a costa de otra doctrina bíblica. Lo que parece claro es que pocos cristianos lo entienden de forma correcta. En este nuevo libro, Francis Chan dice, “Desde mi perspectiva, el Espíritu Santo es trágicamente abandonado y, para todo propósito práctico, olvidado. Aunque ningún evangélico negaría su existencia, estoy dispuesto a apostar a que hay millones de asistentes a las iglesias en todo lugar que no pueden decir con confianza que han experimentado su presencia o su acción en sus vidas en este año anterior. Y muchos de ellos no creen que puedan experimentarla”.

Con un modelo entretenido (o tal vez “entretenido educativo”) de iglesia tan predominante en la actualidad, las iglesias se han llenado con consumidores egocéntricos en vez de creyentes llenos del Espíritu. Chan hace esta provocativa pregunta: “¿Pero y si usted hubiera crecido en una isla desierta sin ninguna otra cosa excepto la Biblia para leer?”. Si no tienes nada más que la Escritura para guiarte, ¿tu entendimiento del Espíritu Santo sería muy diferente de lo que es hoy? Seguramente, vale la pena pensarlo; como dice Chan, “si yo fuese Satanás y mi objetivo final fuese frustrar el reino y los propósitos de Dios, una de mis principales estrategias sería conseguir que los asistentes a las iglesias ignorasen al Espíritu Santo”.

Es fácil fingir la presencia del Espíritu, ¿no es así? “Seamos sinceros, si combina usted un orador carismático, un talentoso grupo de alabanza y algunos eventos creativos de última moda, la gente asistirá a su iglesia. Sin embargo, no significa que el Espíritu Santo de Dios esté obrando activamente y moviéndose en las vidas de las personas durante una hora o [to]dos los domingos”. Es posible que una iglesia pueda ser entretenida, viva e interesante aunque ignoren completamente al Espíritu Santo —aunque lo entristezcan—. Tales iglesias podrían decir mucho sobre Jesús, pero poco sobre el Espíritu; sin embargo, entonces, ¿cómo conciliamos las palabras de Jesús cuando nos dice que es mejor para nosotros que tengamos al Espíritu que al Hijo? Chan dice, “Creo que la mayoría de nosotros… escogería a un Jesús físico antes que a un Espíritu invisible. ¿Pero qué hacemos con el hecho de que Jesús dice que es mejor para sus seguidores tener al Espíritu Santo? ¿Le creemos? Si es así, ¿reflejan nuestras vidas esa creencia?”.

Al alternar enseñanza con historias y testimonios, Chan busca revertir este abandono del Espíritu. Esencialmente, él entrega una teología breve y básica del Espíritu (incluso titulando un capítulo “Teología básica del Espíritu Santo”)  y muestra cómo el Espíritu puede y debe operar en la vida del creyente. Es un libro sumamente digno de ser citado: en él se ofrecen muchas declaraciones que valen la pena resaltar y reflexionarlas en los días y semanas venideras. Algunos de los lectores de esta reseña querrán saber la posición de Chan en la continuación de los dones espirituales milagrosos. Yo diría que su posición al respecto es un “continuacionismo cauteloso e indeciso”, aunque esto viene de la lectura entre líneas más que de cualquier declaración fuerte en este respecto.

Si el libro tuviese alguna debilidad, diría que se encuentra en el hecho de que Chan no quiera distinguir y definir claramente la doctrina opuesta. Es muy bueno indicar que una iglesia no podría encajar en un molde u otro, pero tarde o temprano realmente necesitamos hacer una distinción. Ya sea que el Espíritu hable por medio de voces audibles o no; por medio palabras de conocimiento actual o no, no podemos tener ambas formas y la distinción corta justo en el corazón de las creencias de una iglesia. Me doy cuenta que las etiquetas pueden ser tan inútiles como útiles, pero en algún punto realmente necesitamos hacer una distinción. Le concederé que este podría no ser el rol o el propósito de El Dios olvidado, pero aún es posible que el libro pueda confundir al lector exactamente por esta falta de precisión.

Sin embargo, para aquellos que han pensado poco sobre la persona y el rol del Espíritu Santo, El Dios olvidado podría ser justo el libro que los haría pensar. Para aquellos que no hay pensado sobre el Espíritu por un buen tiempo, este libro podría servirles como un buen llamado de atención. Está lejos de ser un tratamiento completo y exhaustivo, pero tampoco es su propósito. Chan tiene la intención de hacer que el lector piense “que al mantenernos al paso con el Espíritu, podamos regularmente participar de lo que Él está haciendo en lugar de lo que Él hizo hace meses o años”. Se trata de vivir una vida dependiendo de y sometida al Espíritu, buscando cómo podemos vivir fielmente aquí y ahora, y Chan logra bien esto.

El libro anterior de Chan Loco amor ha vendido más de un cuarto de millón de copias y continúa vendiéndose en las librerías. El Dios olvidado comparte un mensaje que es casi tan urgente e indudable, incluso más importante. Es la continuación adecuada que tiene muchas semejanzas con el libro que le antecede. Después de todo, ¿cómo podemos mostrar el verdadero amor si no es por medio del Espíritu Santo? Existen muchas personas que comparten mensajes similares actualmente, pero pocos lo hacen hacia la audiencia de Chan que es en su gran mayoría joven y en muchos casos no bien entrenados en las enseñanzas de la Escritura. Indudablemente, Dios usará esto para sacudirlos en todas las formas correctas. 


El Dios olvidado. Francis Chan. Editorial Casa Creación, 185 páginas.
Texto original: http://www.challies.com/book-reviews/book-review-forgotten-god-by-francis-chan 

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