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Reseña: Albert Mohler

David Platt está preocupado. Cualquiera que haya conocido a este hombre y a su mensaje apasionado no le sorprenderá esta afirmación; sin embargo, la forma precisa de la preocupación de Platt en este libro podría ser una sorpresa para algunos.
 
En Contracultura, Platt presenta un enfoque más comprensivo y definido de la pasión por el Evangelio de lo que ha demostrado en sus previos escritos, dentro de los cuales está Radical. En su nuevo libro, él mantiene un enfoque muy claro del Evangelio, mientras levanta su preocupación por la falta de entusiasmo entre muchos cristianos jóvenes (evangélicos jóvenes, aunque no exclusivamente) respecto a una serie de problemas sociales que se abordan directamente en la Escritura y, por lo tanto, dan cuenta directamente de las afirmaciones de Cristo.
 
Como escribe Platt: «En asuntos populares, como la pobreza y la esclavitud, donde es probable que nos aplaudan por nuestro trabajo social, somos rápidos para ponernos de pie y hablar sin rodeos. Sin embargo, en asuntos controversiales tales como la homosexualidad y el aborto, donde es probable que como creyentes seamos criticados por involucrarnos en esos temas, nos contentamos con permanecer sentados sin hablar». En este libro, David Platt con decisión no se sienta ni se queda en silencio. Él aborda una serie de preocupaciones que van desde la pobreza hasta la esclavitud sexual, el matrimonio entre personas del mismo sexo, el racismo, la pornografía y la inmigración. En el camino, él también lidia con la persecución, los huérfanos y el aborto.
 
En su libro más popular hasta ahora, Radical, Platt describe y aviva un cristianismo apasionado, dirigido por el Evangelio, que se ha apoderado de su corazón y que desesperadamente quiere ver que se transmita a otros (especialmente, al gran número de evangélicos jóvenes que fueron atraídos a él y a su mensaje). Y muchos lo fueron.
 
Debido a esto, es muy importante que Contracultura no ande con rodeos. Presenta una examinación bíblica muy directa de cada problema. En cada caso, Platt construye su argumento directamente desde la Escritura y desde los recursos más fuertes para el argumento moral cristiano. Su causa es moral, pero su fundamento es consistentemente bíblico y teológico.
 
En cada página, es evidente que Platt ha tratado más estos problemas que el promedio de pastores evangélicos. En primer lugar, Platt los discute de maneras que demuestran su propia lucha personal para definir el alcance de estos problemas, dentro de los cuales se encuentra el inevitable sufrimiento una vez que alguien entiende la escala exacta de la humanidad involucrada. En segundo lugar, su enfoque tiene la característica de que no permite escape donde la Escritura no permite escape. En ese sentido, este nuevo libro en lo profundo es aún más contracultural de lo que pueda sugerir su título.
 
Los problemas que Platt aborda comprenden muchas preocupaciones por lo que hacer un resumen es bastante difícil. Es particularmente emotivo cuando escribe sobre el aborto y la esclavitud sexual y entiende que una preocupación común por el Evangelio debe llevar a todas las personas dispuestas al Evangelio a entender estos problemas, aunque son dolorosos, no son problemas que los cristianos pueden evitar tanto en términos personales como en el compromiso público. En este sentido, uno de los regalos más grandes de David Platt en este libro es que comparte su propio modelo de compromiso público: un modelo honesto, humilde, cautivador y profundamente conviccional.
 
Los lectores del libro podrían frustrarse por el hecho de que los problemas no pueden ser expuestos simplemente en una serie de consideraciones como si cada uno fuera acorde con el otro. En algunos casos, podrían estar disponibles algunos claros remedios en la cultura, al menos para mejorar los efectos del pecado. En otros casos, se torna cada vez más difícil saber lo que los cristianos fieles podrían hacer, pero Platt no permite un escape fácil. Al contrario, él llama a un estilo de vida simple, a identificarse con aquellos que están atrapados en sistemas de injusticia y a buscar usar todos los medios posibles para liberar a nuestros prójimos de la pobreza, de la opresión, de la esclavitud a la lujuria y de la avaricia. Notablemente, él también ofrece un capítulo sobre la libertad religiosa, entendiendo de que se experimenta una real amenaza a la libertad religiosa en esta generación que probablemente sea una señal de que vienen desafíos aún mayores. Para el crédito de Platt, él entiende que estos desafías no están atados a nuestra libertad de comprometernos públicamente con el problema, sino que, más importante aún, con nuestra capacidad de enseñar, de predicar y de compartir el Evangelio.
 
David Platt comienza el libro en el Evangelio y ahí es donde yo terminaré esta reseña. Mientras que demasiados autores que son atractivos para los jóvenes evangélicos usan la palabra Evangelio en un sentido muy vago y generalizado (un sentido en el cual un ímpetu por el evangelismo y las misiones puede ser rápidamente transformado en un mero cambio cultural) David Platt es muy específico sobre lo que es el Evangelio. Lo define, el Evangelio es «la buena noticia de el Creador del universo, justo y lleno de gracia, ha considerado la situación sin esperanza de mujeres y hombres pecadores, y que ha enviado a su Hijo, Jesucristo, Dios encarnado, para que cargue en la cruz su ira por el pecado y que muestre su poder sobre el pecado en la resurrección, para que todos los que se arrepientan de sus pecados y pongan su fe en Jesús como Salvador y Señor sean reconciliados con Dios para siempre».
 
Esa es una expresión agradablemente clara del Evangelio de Jesucristo, el Evangelio que a David Platt le apasiona tanto que sea compartido con todos los pueblos de la tierra. Solo podemos estar agradecidos de que en su nuevo rol como director del Consejo de Misiones Internacionales de la Convención Bautista del Sur de Estados Unidos, sus seguidores podrían ser transformados, por la gracia de Dios, en una poderosa fuerza para misiones que el mundo nunca ha visto. Eso, incluso más que la sabiduría contenida en este libro, representará la mayor amenaza contracultural que el mundo jamás haya visto.

Contracultura: una llamada compasiva a la contracultura en un mundo de pobreza, matrimonios del mismo sexo, racismo, esclavitud sexual, inmigración, persecución, aborto, huérfanos y pornografía. David Platt. Tyndale House Publishers, 320 páginas.

  

Esta reseña fue publicada originalmente en 9Marks. | Traducción: María José Ojeda



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Albert Mohler 
es director del Southern Baptist Theological Seminary en Louisville, Kentucky. Puedes encontrarlo en Twitter como @albertmohler.  

 

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