una-teologia-biblica-del-temor-de-dios-grande.pngUna Teología Bíblica del Temor de Dios

Autor: Esteban Álvarez 

INTRODUCCIÓN:

El presente ensayo tiene el propósito de estudiar el tema del temor de Dios desde el punto de vista de lateología bíblica, es decir, pretende conocer la progresión de este concepto en todas las Escrituras considerando las diferentes etapas de la revelación bíblica, las cuales se centran y encuentran su cumplimiento en Jesucristo. 
 
Con este propósito consideraremos las distintas definiciones y variaciones del concepto, revisando los pasajes claves que nos puedan ayudar a definir el temor en general para luego concentrarnos específicamente en el temor de Dios que, aun en sí mismo, presenta matices diversos (es digno de mención que, en las traducciones de la Biblia al español, la palabra temor aparece explícitamente más de 500 veces, y por lo tanto, este número será mayor si consideramos los lugares en que el término está implícito). 
 
Adicionalmente, hay una serie de términos y temas asociados al temor de Dios que iremos mencionando y destacando según su relevancia. Todo esto nos habla de la variabilidad del concepto y, como veremos más adelante, de su tremenda importancia en las Escrituras.
 
Por último, revisaremos sus diferencias y similitudes entre los testamentos, la forma en que la obra redentora de Cristo lo afecta, y así, investigaremos cuál es la nueva revelación que Jesucristo trae sobre el concepto para poder entender sus implicancias y aplicaciones para nosotros. 
 
En términos generales, el temor en la Biblia puede variar según su objeto, sujeto y resultado. Si pensamos en su objeto, podemos hablar del temor de Dios, el temor a Cristo, el temor a otros dioses o a las personas, a los padres, las autoridades y/o instituciones, los enemigos, las persecuciones, la naturaleza, el mundo, el temor a la muerte, al futuro, o al juicio, a las bestias, a las circunstancias, al miedo en sí mismo, etc. 
 
Podemos asimismo distinguir entre los diferentes sujetos y sus circunstancias, tanto dentro como fuera del pueblo de Dios. Y si pensamos en las palabras originales, tanto del hebreo como del griego, traducidas como temor, observaremos un gran abanico de significaciones y sinónimos, como por ejemplo: timidez, presencia o falta de fe, miedo, terror, temblor, reverencia, honor, preocupación, admiración, horror, problema, pesar, dolor, ansiedad, quebranto, asombro, etc., y junto con estos matices, es posible ver diferencias de intensidad (mayor o menor), valor (positivo y negativo) y una serie de sentimientos asociados al temor, los cuales, entendidos desde la psicología, se pueden considerar normales o anormales según el tipo y la intensidad de la respuesta al objeto o evento dado. Sin embargo, en el caso de las Escrituras, siempre serán importantes el objeto, el sujeto, la motivación y las acciones que se desprendan del temor. 
 
Por otra parte, hay una serie de resultados que pueden derivar del temor o la falta de este, por ejemplo: la vida y la muerte, la obediencia o la desobediencia, la sabiduría o la necedad, la humildad o el orgullo, la adoración y el servicio o el juicio, la confianza, la paz 3 y la seguridad, la desesperanza, bendiciones o maldiciones, etc., lo cual puede generar respuestas piadosas, es decir, las que Dios espera y demanda de aquellos que le temen, o también pecaminosas, es decir, las que Dios condena y aborrece. 
 
Por todo lo anterior, este ensayo se centrará específicamente en el temor de Dios entendido como la actitud adecuada de reverencia, honor y respeto que el Dios de las Escrituras demanda, y a la vez, las diferentes respuestas que se desprenden de ello. Distinguiremos entre el temor piadoso que da frutos, y por otro lado, el miedo: miedo específicamente al Dios todopoderoso (el cual no necesariamente produce frutos de fe), pero también el miedo en general, dirigido a cualquier otra persona, cosa o circunstancia. Porque si tememos a Dios (respeto reverente) como Él nos pide, no deberíamos tener temor (miedo) a nada ni nadie más.   
 

 


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