¿De qué se trata esta sección?

El desafío de leer la Biblia en forma lineal

En algún momento, muchos de nosotros nos hemos acercado a la Biblia pensando que puede ser leída de principio a fin como cualquier otro libro. Evidentemente hay un principio, conocido como el Génesis, y asimismo hay un final, que corresponde al Apocalipsis. El principio de los principios y el final de los finales: ¿No es eso un indicador de que es una historia para ser leída en orden?

Bueno, no es tan simple como suena. Ciertamente hay un principio y un final, pero, a diferencia de otros libros, tiene un desarrollo especial. Se compone de secciones heterogéneas, y como si eso fuera poco, muchas veces la historia progresa en el trasfondo debes estar dispuesto a «cavar» para llegar a ella. ¿Cómo podemos distinguirla? ¿Qué podemos hacer para no perdernos en una serie de textos que, a simple vista, pueden parecer inconexos (desvinculados entre ellos y desconectados de la gran historia que les da sentido)?

En esta sección queremos explorar contigo un tipo de acercamiento a la Biblia que se conoce como «Teología Bíblica». El nombre, posiblemente, no es muy descriptivo, pero quizás te sirva pensarlo de la siguiente forma.

El desarrollo de una sola teología

Dios quiso darse a conocer al hombre, pero no reveló todo de una sola vez sino que puso en marcha un proceso. A lo largo de ese proceso fue aportando cada vez más «datos», lo cual significó que cada época manejó una cantidad de información diferente y, por ende, una cierta teología o conocimiento de Dios. Abraham tuvo una teología, David tuvo la suya, Isaías también la tuvo y así quienes les siguieron. Siempre en la misma línea (nunca en contradicción), pero cada vez más amplia y bajo una luz cada vez más clara.

La pregunta que nos hacemos, entonces, es: ¿Cuál es la teología de la Biblia entera? ¿Qué conocimiento de Dios se tuvo en cada punto de la historia y cuál es el aporte específico de cada nueva etapa a la imagen de Dios que la Biblia nos da como un todo?

La imagen final y completa de Dios es Jesús (Hebreos 1:3). Él es la culminación de la historia, y por lo tanto, es en Él en quien debemos pensar cuando la leemos. Todas las Escrituras nos hablan de Él (Lucas 24:44; Juan 5:39), y por lo tanto, Él es la llave que abre el significado más profundo de cada texto.

Aplicación y uso de la Teología Bíblica

Entender esto nos ayudará a descubrir cómo la Biblia, en su gran diversidad, se integra para componer un solo libro. Mostrará la armonía que hay entre textos aparentemente contradictorios, y de paso, nos ayudará a determinar qué aspectos de cada pasaje tienen un carácter permanente y cuáles fueron más bien los contenedores transitorios de esa enseñanza perenne.

La sección que estás visitando tiene por objeto analizar precisamente esto último, y para hacerlo más práctico, encontrarás estudios separados por temas. «¿Qué dice la Biblia sobre...? ¿Qué textos bíblicos se aplican hoy y cuáles describen únicamente situaciones temporales? ¿Cuál era la enseñanza permanente en cada caso? ¿Cómo Jesús le dio una forma final a ese aspecto particular de la revelación divina? ¿Qué debemos afirmar hoy como creencia y cuál debe ser nuestro comportamiento en relación con ello?» Estas y otras preguntas serán las que podrás contestar haciendo uso de los diversos estudios que aquí encontrarás.