nogrande.jpgSI NO AMA A JESÚS, NO TE AMARÁ A TI
Liz Wann

 

Al crecer y convertirme en una mujer joven y soltera en la iglesia, siempre escuchaba una frase sobre los hombres con los que debía salir: “asegúrate de que ese hombre ame más a Jesús que a ti”.

Al escucharla, pensaba: “bueno, por supuesto”; no prestaba mucha atención a tal cliché ni pensaba realmente sobre lo que eso implicaba. Adán, mientras caminaba en el jardín junto con Dios, podría haber quedado perplejo con semejante consejo. No había competencia existente para su corazón y su mente porque Dios le dio a Eva en un mundo perfecto y sin pecado. 

Antes de Eva, Adán tenía una comunión perfecta con Dios; es decir, sin pecado, sin vergüenza. Esta relación era suficiente para Adán. El amor, la gracia y el gozo perfecto de Dios fluía libremente en el alma de Adán. En la Biblia, no leemos que Adán estuviera insatisfecho y necesitado de alguien más aparte de Dios. Sin embargo, Dios vio —mientras Adán disfrutaba de su divinidad que era completamente suficiente— que no era bueno que Adán estuviera solo (Génesis 2:18). Eva fue una idea de Dios y su regalo para Adán.

Amor por Dios y amor en el matrimonio

Cuando Dios le presenta Eva a Adán, Dios no dice nerviosamente, “oye, sólo asegúrate de que me ames más a mí que a Eva, ¿bueno?”. No necesitó hacerlo, puesto que Eva no era una amenaza para la relación de Adán con Dios. En el jardín, las relaciones entre Dios y Eva, Dios y Adán, y Adán y Eva cantaban en perfecta armonía. Había belleza y equilibrio en el cruce de estos amores.

No obstante, el pecado trastocó el equilibrio y detuvo la armonía. De pronto, los buenos regalos de Dios se convirtieron en becerros de oro que adoramos y servimos en lugar de adorarlo a él.

Aunque el matrimonio no tendrá un lugar permanente en el cielo, Dios lo considera importante para su reino aquí en la tierra. El equilibrio y la armonía entre un esposo, una esposa y su Dios es restaurada y continúa siendo restaurada por medio de Cristo.

Sin embargo, antes de que un hombre y una mujer se unan, deben conocerse el uno al otro y determinar si es que están en el mismo camino hacia ese tipo de matrimonio.

Ama al Señor tu Dios

Jesús nos dio el primer y gran mandamiento en Mateo 22:36-40: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente”. Sabemos que Dios debe estar primero, ya sea que estemos casados, solteros o saliendo con alguien. No obstante, ¿cómo ponemos a Dios primero cuando nos estamos enamorando de alguien más  (cuando ya no es solamente “Jesús y yo”)?

Dios tenía algo más para Adán que a sí mismo. Él quería entregarle a Adán otra relación donde él pudiera experimentar y practicar el amor y una profunda comunión, un amor que está siempre enraizado y fluyendo desde el amor y la comunión con Dios. En 1 Juan 4:11-12 el apóstol nos dice, “Amados, si Dios nos amó, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. A Dios nunca lo ha visto nadie. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor se perfecciona en nosotros”.

Nadie ha visto a Dios todavía, pero cuando nos involucramos en amor bíblico los unos con los otros (al salir con alguien, al estar casados o solteros), podemos ver a Dios. Lo vemos por la obra de su gracia y amor, a medida que nos perfecciona por medio de otros. Somos la representación física del amor de Dios los unos con los otros. Podemos comenzar a ver que la armonía y el equilibrio son restaurados como en el jardín: Dios nos ama, por lo tanto nosotros podemos amar a otros y nuestro amor por otros revela nuestro amor por Dios.

¿Dios o novia?

La frase cliché no es tan simple como suena, porque un novio no tiene necesariamente que elegir a Dios por sobre nosotras o a nosotras por sobre Dios. La armonía y el equilibrio es posible nuevamente por medio de Cristo, pero, debido al pecado, aún tenemos que lidiar con fracturas en esa armonía restaurada. Por lo tanto, el cliché puede ser útil, pues nos advierte sobre la posibilidad de idolatría tanto en nuestra relación amorosa como en nuestros matrimonios.

Seamos claros: tu novio debe estar realmente interesado en ti, pero no significa automáticamente que él esté idolatrándote. No queremos sobreespiritualizar las relaciones amorosas cristianas. He escuchado que los sentimientos románticos y la atracción se desestiman al restarles importancia o al considerarlos innecesarios dentro de los cristianos. Tengamos cuidado de no adoptar una forma prácticamente gnóstica o simplista de ver a las relaciones románticas, en donde lo físico es perverso y lo espiritual es bueno. Éstas no son fuerzas opuestas, sino que, es más, están unidas en la persona de Cristo. Seguimos al Dios-hombre, que es completamente físico y completamente espiritual.

Es claro en Cantares que el hombre y la mujer están disfrutando física y espiritualmente en el matrimonio, y que Dios se deleita en ambos también. Él nos conecta en sentimientos románticos y atracción, pero también debe haber amor bíblico en la relación (algo muy distinto a los sentimientos románticos). Sometemos nuestras emociones el uno por el otro a Dios y a su Palabra.

Por lo tanto, no confundas el deseo natural de tu novio piadoso por ti como una adoración idólatra, pero tampoco asumas inmediatamente que su afecto por ti es equilibrado. Él debe tratarte como una princesa preciada y también dar su corazón y su atención completa al Rey de su vida y amante de su corazón.

¿Cuál amor va primero?

Cuando salía con mi esposo, él era (y aun es) un hombre piadoso, pero al mirar atrás él ve formas en las que nuestra relación gradualmente reemplazó su relación con Dios. Como un hombre soltero, él pasaba gran parte de su tiempo libre leyendo la Biblia y orando, pero cuando comenzamos a salir, ese tiempo era mayormente dedicado a mí. Él recuerda que cuando recién nos casamos fue difícil pasar tiempo a solas con el Señor mientras yo estaba cerca.

Se dio cuenta cuán fácil fue para él (alguien que valora el contacto y la presencia física) reemplazar su relación con Dios con nuestra relación. El proceso lento de estas elecciones aparentemente inocentes y pequeñas —conversaciones largas, ver películas, salir más y más— se convirtieron en desvíos espirituales.

¿No es más fácil y más natural para nosotros elegir lo que podemos ver por sobre lo que no vemos? No obstante, cuando elegimos priorizar y buscar lo invisible, comenzamos a experimentar más la armonía y el equilibrio que una vez Adán y Eva disfrutaron juntos.

No obstante, Dios hizo a Eva para Adán, aún cuando Adán tenía a Dios. Esto muestra que la relación entre hombre y mujer es importante y beneficiosa. Sin embargo, debido a la caída, debemos estar conscientes de los obstáculos del pecado —formas en las que exaltamos el regalo por sobre quien nos dio ese regalo; lo visible por sobre lo invisible; la relación por sobre la Relación—. Si quieres que tu novio se convierta en un esposo que te ame como Cristo, asegúrate de que está caminando con Cristo. ¿Quién más puede amarte como él?
 

La mejor forma en la que tu novio puede amarte es amando a Jesús.

 

Liz Wann © 2015 Desiring God Foundation.
Sitio web: desiringGod.org — Usado con permiso.
Traducción: María José Ojeda
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