2-mujeres-570x500.pngMUJERES: REDIMAMOS LA PASIVIDAD
Fabbiene Harford

En caso de que te hayas perdido el artículo anterior, en las próximas semanas reflexionaré sobre un par de tendencias de pecado con las que creo que luchamos las mujeres. Comencemos…

El pecado de la interacción pasiva
Recientemente, junto a una querida amiga mía, he estado procesando el valor de la confianza relacional. Una persona confiable relacionalmente es alguien que puede comunicar claramente, verbalizar ánimo y verdad en amor. Una persona confiable relacionalmente es una persona que lidia con el conflicto en una manera directa, llena de gracia y sincera. Establecen sus expectativas claramente y reciben corrección humildemente.
 
Por alguna razón, las mujeres tienen una tendencia hacia una comunicación pasiva (u ocasionalmente pasivo agresiva). Cuando hieren sus sentimientos hacen pucheros, o se victimizan, esperando que alguien las persiga y las busque para ver qué estuvo mal, en lugar de buscar sanidad en el Señor y luego buscar perdón en sus propios corazones. Tendemos a alimentar nuestro propio sentido de derecho y amargura con autocompasión.

Algunas personas montan la feminidad bíblica como algo pasivo. Sin embargo, la Biblia habla un poco diferente al respecto. En Proverbios 31, vemos a una mujer que:

  • trabaja activamente
  • sirve activamente
  • habla activamente
Sin embargo, en algún momento, las mujeres comenzaron a pensar que ser «amable» significaba evitar la comunicación directa y chismear en lugar de lidiar sincera y misericordiosamente con su propio pecado y conflicto con otros.
 
Anhelo mucho ser una mujer que «afirma» en lugar de ser pasiva.

Amo esa palabra. Ser una mujer bíblica no significa que tienes un rol «inútil». No significa retenerte o no actuar; al contrario, es la acción de afirmar. Es la parte de una mujer que valora a la amiga o al esposo más de lo que valoran la aprobación de las personas, y a partir de eso, son capaces de abordar, confesar, compartir y exhortar sinceramente.
 
En el corazón de cada hombre caído se encuentra la desconfianza de sí mismo que se pregunta: «¿soy lo suficientemente hombre como para escalar la montaña que Dios me llamó a escalar? ¿Puedo cumplir mi destino?». Una esposa sabia entenderá la pregunta en el centro del corazón de su esposo. Ella pasará su vida respondiéndola, comunicándose con él de varias maneras: «amor, creo en tu llamado. Sé que puedes hacer esto, por el poder de Dios. Confía». De esta manera, dará aliento a la vida de su hombre.
Eso es lo que significa afirmar. Significa ser capaz de ver en alguien lo que Dios ha preparado y diseñado que hagan y buscar activamente permitir que eso sea una realidad. Esposas, este es su rol con sus maridos; madres, este es su rol con sus hijos, pero no termina ahí. En algún grado, las mujeres son llamadas a «afirmar» a sus colegas, a sus líderes, amigas y compañeros de ministerio (en maneras apropiadas a su relación). Afirmar significa dar un paso activo y desarrollar un estímulo sano y piadoso del llamado que Dios ha puesto en las vidas de quienes te rodean.

Un par de cosas que debes evaluar para saber si estás afirmando o siendo pasiva:
 
  • Cuando hieren tus sentimientos o te frustras, ¿lo comunicas directamente o tiendes a «descargarte» con alguien más?
  • ¿Cuándo fue la última vez que tus amigas o familiares cercanos te dieron una retroalimentación espiritual? Si no puedes recordar la última vez que alguien habló a tu vida, o que tú hablaste a la de ellas, quizás necesitas cultivar una atmósfera abierta para recibir exhortación humildemente.
  • ¿Las personas están constantemente fallando en cumplir tus expectativas?  ¿Son esas expectativas comunicadas directa y claramente?
  • Cuando una amiga tuya está pecando, ¿la amas lo suficiente para corregirla con delicadeza o evitas y esperas que otra persona lo haga?
  • ¿Hay ocasiones donde permites el chisme al escuchar a alguien «descargarse» sobre una situación sin animarla a entablar una conversación directamente con las partes involucradas?
  • ¿Dices que «sí» a algo a lo que no puedes comprometerte o respondes «quizás» cuando ya sabes que la respuesta es «no» simplemente porque es difícil para ti ser directa?
Por tanto, ¿próximos pasos? ¡Emociónate! Como mujeres somos diseñadas para afirmar. Eso significa que Dios está trabajando en ti para producir eso.
 
Hace poco conocí una chica que es tan grandiosa en esto y su amistad ha sido una de las bendiciones y de los desafíos más grandes en mi vida. Ella es maravillosa en ver el potencial piadoso en cada persona que conoce. Ella cree que Dios puede cambiar los corazones y cree que lo más amoroso que puede hacer es decir la verdad en amor.

La he visto tener conversaciones con mujeres que deberían ser terribles, incómodas e imposibles, pero no lo son. Afirman. Las mujeres se van animadas, porque pueden ver la verdad. Pueden ver que si ella las amara un poco menos, se quedaría callada. Si su necesidad de sentir aprobación, si su amor propio fuera mayor que su amor por ellas, se iría sin decir una palabra. Pero ella habla con honestidad, sinceridad y directamente porque ama.

Después de todo, esto es lo que Dios hace con nosotros. Él se comunica directamente. Él nos da su Palabra, que atraviesa el corazón, pero todo el que ha sido condenado sabe cuán diferente se siente la convicción de la condenación. Es evidencia del amor de Dios. La convicción es la manera en que sé que soy su hija.

 

Este recurso fue originalmente publicado en Thoughts from Fabs. | Traducción: María José Ojeda


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Fabienne Harford es escritora, conferencista y consejera que sirve en el equipo del Centro de Consejería de Austin Stone en Austin, Texas.

 

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