magrande.jpgEL INTERMINABLE TRABAJO DE UNA MADRE
Nicole Whitacre
 

El viernes pasado por la tarde, estaba conversando con mi hermana, Kristin, sobre la crianza de nuestros hijos. Cuatro de ellos iban a competir en un torneo de fútbol al día siguiente de nuestra conversación y estábamos armando una estrategia sobre cómo podíamos ayudarlos a crecer en un carácter piadoso, en relación a perder o ganar. (Finalmente, perdieron, lo que les dio una gran oportunidad para crecer en humildad). Habíamos hablado sobre estos asuntos de carácter la semana pasada, y probablemente también hablemos de ellas otra vez la próxima semana. La crianza es un trabajo que nunca termina.

Soy una persona a la que le gusta terminar las cosas, borrarlas de mi lista, avanzar... entienden la idea. Por lo tanto, encuentro que a veces la naturaleza interminable de la crianza es desalentadora. Veo progreso, no hay duda de eso, también veo muchas oraciones respondidas y evidencia de la gracia de Dios. Sin embargo, el crecimiento viene generalmente mucho más lento de lo que me gustaría y, algunos días, me cuestiono si mis esfuerzos de instrucción y enseñanza son certeros o no.

La realidad es que la naturaleza interminable de la crianza nos da una de las oportunidades más grandes para glorificar a Dios. Es por esa razón que la crianza es lo que Charles Bridges llama “un trabajo de fe”.

“De por sí” escribe Bridges, “[la crianza] sólo puede ser sostenida por el ejercicio activo y perseverante de este principio [(un trabajo de fe)]. Esto es lo que lo convierte en un medio de gracia para nuestras propias almas, así como también para exaltar a nuestro Divino Maestro”.

En otras palabras, sólo la fe en Dios puede sostenernos en el día a día y en la obra interminable de la crianza, y es así cómo Dios ha diseñado que sea: estamos forzados a depender de él y así él usa esa fe como un medio de gracia para nuestras almas y para glorificar su nombre.

La fe es el nexo entre la fidelidad y el fruto en la crianza y la infunde con “alegría eterna”. Cuando buscamos “fruto inmediato con demasiado entusiasmo”, podemos cansarnos y sentir que somos un fracaso; no obstante, cuando miramos a Cristo, encontramos “perdón diariamente por nuestras deficiencias”, alivio de nuestra “ansiedad opresiva” y “esperanza de que aún los errores están bajo su gloria”.

“Es la fe la que alienta nuestro trabajo con alegría eterna. Compromete cada parte de él con Dios, en la esperanza de que, aún los errores están bajo su gloria; y de este modo, nos alivia de nuestra ansiedad opresiva, a menudo acompañado de un gran sentido de responsabilidad. El camino más corto para la paz se encuentra en dejarnos caer en las manos de Dios buscando su perdón diariamente por nuestras deficiencias y su provisión de gracia, sin buscar fruto inmediato con demasiado entusiasmo”.

La crianza nunca terminará, pero no puede superar la provisión inagotable de la gracia de Dios.

 

Artículo publicado originalmente en:
http://www.girltalkhome.com/blog/a­mothers­work­is­never­done1/
Traducción: María José Ojeda
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