5.pngTRES PREGUNTAS QUE UN CRISTIANO PODRÍA HACERSE ANTES DE VER UNA PELÍCULA

Jonathan Parnell

Nunca ha sido tan fácil ver películas como ahora y muchas de ellas.

Netflix, que lidera la carrera como el primer servicio de transmisión online, entrega más de 10.000 opciones de películas para sus 40 millones de suscriptores (y junto a él están competidores formidables como Hulu Plus, Redbox y Amazon Prime). Al considerar la gran cantidad de vías para esto, y los esfuerzos continuos de cada una para especializar sus características, la industria cinematográfica pareciera no detenerse.

Agrega a esta oleada de servidores online los números de taquilla semanal, y una cosa es clara: muchos de nosotros estamos viendo muchas películas.

Y admitámoslo, no todas son buenas; es más, muchas de ellas son malas. Con «malas» apunto a todos los sentidos (guiones pobres, escenas depravadas, actuaciones débiles), y hay muchas maneras en que pueden salir mal. Esto significa que existen suficientes formas de arruinar tu tarde al ver una película. Por lo tanto, debemos pensar cuidadosamente antes de dedicar horas de nuestras vidas a la pantalla, ya sea en la casa o en el cine. Por eso, con la esperanza de tener un entretenimiento bien pensado, a continuación les comparto tres preguntas que un cristiano debiera hacerse antes de ver una película.

1. ¿Realmente debo ver esta película?

En serio, no asumas que ya has respondido a esta pregunta porque quieres ver una película. Da un paso hacia atrás y piensa con honestidad. ¿Por qué estás interesado en esa película? ¿De qué se trata? ¿Cómo sabes de lo que se trata? ¿Qué despertó tu interés en ella?
 

Este tipo de preguntas es un simple permiso para poner la película. No deberíamos aflojar tan fácilmente. No te dejes engañar por el índice de audiencia o el tráiler. Ambos son herramientas de marketing y no están intentando evitar que mires la película. Lee algunas reseñas. Ve lo que otras personas dicen de ella. Y, por supuesto, establece un estándar, que no sea el mismo para todas. Sin entrar en fórmulas aquí, considera dos aspectos para saber cómo discernir ese estándar.

En primer lugar, haz que sea un punto de referencia razonable que puedas sostener. Esto significa que no debes ponerte metas demasiado audaces basadas en una mala lógica. Considera si es que tu estándar para las películas, si se aplicara a la Biblia, te prohibiría leer porciones importantes del Antiguo Testamento. Y, solo para asegurarme, no pienso que las historias bíblicas como la de David y Betsabé o la de Aod el asesino nos dé permiso para ver escenas similares en la pantalla. Sé crítico y serio sobre lo que digas que es bueno mirar.

En segundo lugar, cómo disciernes el estándar de una película está determinado en gran parte por tu integridad. Algunas películas debieran estar fuera de discusión y, para aquellos que viven en una burbuja, creo que es seguro decir que si te encuentras repetidamente tropezándote en el mismo tipo de escena, entonces significa que debes evitarla. Nosotros sabemos, si somos como la mayoría de las personas, que no debemos ver todo lo que nos ponen al frente. Sacrificar la serenidad de la mente (o la pureza mental) no vale la pena si lo haces por un par de minutos de supuesto entretenimiento. Aún podemos entender una historia incluso si alguien más fuerte tiene que llenar los vacíos que no podemos manejar.

2. ¿Dónde están las representaciones  verdaderas y falsas de la realidad?

En realidad, esto comienza al aceptar lo siguiente: esta película tendrá representaciones verdaderas y falsas de la realidad. Entonces, ¿dónde están?, nos preguntamos.
 

Debemos ser astutos en este punto. A menudo, las representaciones de la realidad más torcidas están en las películas para menores, e incluso peor que eso, en las películas que hacen sentir bien y que presentan una peligrosa imagen superficial del romance. Bajar nuestra guardia ante esas comedias románticas es parte de la razón de la confusión que hoy existe respecto a las citas y a las relaciones. A menos que veamos estas películas cursis con un ojo crítico, podríamos simplemente estar invitado a Hollywood a que nos instruya sobre lo que es el amor. Busca lo falso y exponlo, al menos en tu propia mente. Esfuérzate por reconocer la basura incluso de los paquetes más bonitos.

Y también, sé capaz de ver lo bueno, porque gran parte del tiempo, incluso en las películas más oscuras, se dice algo de verdad respecto al mundo. Mencionar ejemplos de películas arriesga una promoción percibida y un spoiler si no la has visto aún, pero algunos temas que hay que buscar son:

  • Confusión: los momentos caóticos del guion, ¿son tratados como problemáticos? ¿Hay descontento por ellos?

  • Esperanza: ¿hay una solución perceptible al problema? ¿Se busca esa solución?

  • Justicia: ¿hay un retroceso genuino contra el mal? ¿El opresor paga al final?

  • Misericordia y gracia: ¿hay momentos en los que el personaje prohíbe una táctica dañina aun cuando esté en su poder realizarla? ¿Hay momentos sorpresivos en los que un personaje sea motivado solo por el bien de otro?

  • Sacrificio: ¿algún personaje está empapado del valor de poner a otros antes que a sí mismo, incluso teniendo un costo personal?

  • Orden: ¿Se llevó a cabo una resolución al final de la película? ¿Los personajes sienten que los eventos caóticos de la historia se arreglaron?

Existen más, pero este es un buen comienzo. Básicamente, queremos ver películas con un ojo que busca lo verdadero, lo digno, lo justo, lo puro, lo amable y lo honorable. Al hacer caso de las instrucciones de Pablo en Filipenses 4:8, debemos meditar en eso. Esto no significa que nos retiremos del mundo y nos esposemos a la idea de la verdad, sino que vamos hacia el mundo creado de Dios y buscamos la verdad que está ahí, en especial cuando miramos una película.

 

3. ¿Qué tipo de héroe necesita esta historia en realidad?

Esta última pregunta está relacionada con la anterior. Los temas mencionados ahí son fundamentales para una historia decente, aunque con seguridad sean imperfectas. Tiene que haber una cierta sensación de confusión representada como confusión y algún sentido final de orden representado como orden. Sin embargo, la definición de confusión y de orden de cada película no se alinearán perfectamente con la de Dios.

De la misma manera, cada película tendrá su héroe. Habrá un protagonista (el personaje que al que se supone que debemos alentar, aquel que consideramos lo suficientemente mejor que nosotros mismos para querer ser como él, al menos en algunos aspectos). Y, en la mayoría de los casos, este personaje no se alineará con el verdadero y mejor Héroe.

Por lo tanto, qué pasa si nos preguntamos, cuando se presenta este héroe, ¿cómo actuaría el verdadero y mejor Héroe? Aparte de cualquier defecto, ¿cómo se vería siendo perfecto? Sin un talón de Aquiles para ser derribado o una imperfección que tolerar. ¿Cómo sería Jesús en esta película? ¿Cómo el buen final podría ser incluso mejor?

¿Qué pasaría si dejáramos que el mensaje de la película nos señale una historia mayor y mejor que de hecho es real? Aquella en donde el escritor entra en el guion y asume la culpa de sus personajes, sufriendo en su lugar y derrotando a su más grande enemigo y para luego reinar como un Rey invisible por medio de los simples actos de quienes antes eran sus enemigos y ahora son sus amigos hasta el día cuando todas las personas y todas las cosas lo vean tal como es, cuando la justicia sea ejecutada y la misericordia consuma la creación de todo un nuevo mundo donde el dolor estará eternamente ausente y la alegría eternamente presente.

Cristiano, esta es nuestra historia; la verdadera historia. Y si le vamos a prestar una película a nuestra mente, alejémonos con una comprensión más grande de lo que es la realidad.

Jonathan Parnell © 2014 Desiring God. Publicado originalmente en esta dirección. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda



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Jonathan Parnell
es el pastor principal de Cities Church en Minneapolis–St. Paul. Vive en  esa ciudad con su esposa y sus siete hijos. Es autor de Never Settle for Normal: The Proven Path to Significance and Happiness [No te acomodes a lo normal: el camino demostrado hacia el significado y la felicidad]


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