12.png¿TIENES LA FE PARA SER FIEL?
Tim Challies

Los niños son imitadores. Los niños son imitadores porque el ser humano aprende por imitación. Aprendemos a hablar al ver hablar a nuestros padres. Aprendemos a lavar los platos porque vemos a mamá y a papá hacerlo. Incluso aprendemos a amar (o a no amar) a Jesús al ver a nuestros padres amar (o no amar) a Jesús. Tanto en los vicios como en las virtudes, los niños comenzarán a verse como sus padres. Por esa razón, los padres rápidamente se dan cuenta de la importancia de ser un buen ejemplo, de ser dignos de imitar. 

Cuando Pablo escribió las instrucciones para el joven pastor Timoteo, él le dijo que fuera un ejemplo para su iglesia, «no permitas que nadie menosprecie tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, fe y pureza» (1Ti 4:12). Timoteo debía modelar un pensamiento y una vida piadosa y debía saber que, inevitablemente, su iglesia lo imitaría. Para bien o para mal, comenzarán a parecerse a su pastor. En las últimas semanas, he estado desafiando a los cristianos jóvenes (quienes están en sus dieci- o venti-algo) para que respondan a este mismo llamado: ser un ejemplo de los creyentes. Aunque seas joven, aunque las personas te menosprecien por tu juventud, aún así eres responsable de ser un ejemplo ante Dios y ante tus hermanos y hermanas cristianos. 

Hoy quiero considerar lo que significa tener una fe ejemplar, el tipo de fe que, si es imitada por otros, los llevará a ser más como Cristo. ¿Tienes ese tipo de fe? Si las personas te imitaran, ¿en realidad estarían imitando a Jesús? ¡Este no es un desafío pequeño!

Una fe fiel

Hoy estaremos pensando en la fe, pero no quiero separar la fe del amor, la palabra que le precede. En las cartas de Pablo, a menudo, él une estas dos palabras. Él hace esto en Tesalonicenses, tres veces en sus cartas a Timoteo y una vez en su carta a Filemón. Estos son un par de ejemplos: «pero ahora Timoteo ha regresado de ustedes a nosotros, y nos ha traído buenas noticias de su fe y amor...» y «doy gracias a mi Dios siempre, haciendo mención de ti en mis oraciones, porque oigo de tu amor y de la fe que tienes...». No estamos seguros de por qué Pablo tan a menudo conecta estas palabras, pero supongo que es porque ambas son marcas necesarias de un cristiano. Un cristiano debe tener y mostrar fe. Un cristiano debe tener y mostrar amor. Un cristiano sin fe ni amor no es un cristiano en lo absoluto. Cuando vemos a Pablo decirle a Timoteo que sea un ejemplo de los creyentes en amor, no es sorpresa que inmediatamente mencione la fe también. 

Cuando pensamos en lo que Pablo quería decir con fe, nos enfrentamos a dos opciones. Podría ser que Pablo le estaba diciendo a Timoteo que él necesitaba ser un ejemplo en su fe: su seguridad en Dios, su confianza en Dios, su dependencia en Dios para salvación y todo lo que viene con ella. Por otro lado, podría haber sido que Pablo le estaba diciendo a Timoteo que él debía ser un ejemplo en fidelidad: al vivir esa fe salvadora, al comprometerse con la vida cristiana, al ser fiel con todo lo que la Biblia le pide como cristiano y como ministro. El griego original puede ayudar a apoyar ambas opciones y los comentarios escritos por los teólogos expertos están un poco divididos entre los dos conceptos. John Stott dijo que la palabra «podría significar confianza en Dios y en Cristo o fiabilidad, una fidelidad cristiana fundamental o ambas». Sin embargo, me pregunto si es que realmente necesitamos elegir entre ellas, puesto que ambas están íntimamente relacionadas. Debes tener fe para ser fiel y no puedes tener verdadera fe sin mostrar fidelidad. La fe más profunda lleva a la vida cristiana más fiel. 

Así que quizás, es mejor concluir que primero Pablo quiere que Timoteo sea un ejemplo en fe, en su seguridad inquebrantable en Jesucristo, en su confianza en la Palabra de Dios y en su dependencia en las promesas de Dios, en todo lo que Pablo le enseñó como su amigo, pastor y mentor. Spurgeon dijo: «la fe es creer que Cristo es lo que dijo ser, y que hará lo que ha prometido hacer, y luego esperar esto de él». Sin duda, Pablo no quería menos que esto para su joven amigo. Él quería que Timoteo tuviera una fe ejemplar. Si una persona en su iglesia preguntara, «¿qué significa tener fe?», deberían poder mirar a Timoteo y encontrar la respuesta. 

La persona que tiene ese tipo de dependencia total en Dios necesariamente vivirá una vida a toda prueba. Su fe lo llevará a la fidelidad. Jerry Bridges dice, «la persona fiel es una que es dependiente, fiable y leal, alguien con quien contar en todas sus relaciones y que es absolutamente honesta y ética en todos sus asuntos». Su seguridad sólida en Dios no está reducida solo a su hombre interior sino que fluye en toda su vida y en cada una de sus decisiones y responsabilidades de la vida. Su fe es tan buena, tan fuerte, como para que se mantenga oculta. Timoteo debe mostrar esta fidelidad ejemplar con el fin de tener un contentamiento completo para vivir cada palabra de la Escritura. Él debe comprometerse a la obediencia, a la santidad y al amor. Si una persona en su iglesia preguntara, «¿qué significa ser fiel?», ellos debería poder mirar a Timoteo y encontrar la respuesta. 

Pablo quería que Timoteo supiera que mientras él viviera, sirviera y ministrara a su iglesia, él debía ser un ejemplo en fe y en fidelidad. Él debía tener esa fuerte fe interior así como también la evidencia de la obra externa de esa fe. Aunque él era más joven que muchos de los miembros de su iglesia, él aún debía ver esto como su responsabilidad. Timoteo debía estar seguro de que, incluso como un hombre joven,  él en realidad podía tener una fe y una fidelidad digna de imitar.

La fe de Timoteo comenzaría con la Escritura, con una seguridad inquebrantable en la verdad y en la veracidad de la Biblia. Las próximas palabras que Pablo le escribe a Timoteo son, «ocúpate en la lectura de las Escrituras, la exhortación y la enseñanza. …Reflexiona sobre estas cosas; dedícate a ellas, para que tu aprovechamiento sea evidente a todos». Timoteo debía llenarse con la Palabra, luego, debía dejar que esa Palabra fluyera de él. Su fe en la Palabra y en el Dios de la Palabra se desbordaría en fidelidad.

Y  este es tu desafío como persona joven en la iglesia hoy. Debes tener fe, fe que está enraizada y cimentada en Dios a medida que él se revela por medio de la Palabra. Llénate de la Palabra. Sé un hombre o una mujer de la Palabra. Ocúpate en la lectura de la Escritura. A medida que haces esto, tu fe crecerá, y a medida que tu fe crece, así también lo hará tu fidelidad. Timoteo, el hombre de la Palabra, pudo ser un ejemplo a los creyentes en fe y en fidelidad. Así que tú también puedes. 

Preguntas para reflexionar

  1. No puedes ser fiel sin fe y no puedes tener fe sin la Biblia. Por lo tanto, ¿amas la Biblia? ¿Estás llenando tu corazón y tu mente con la Biblia? ¿Estás reafirmando tu fe con un conocimiento cada vez mayor del carácter y de las obras de Dios a medida que él se revela a sí mismo por medio de la Biblia? ¿Cuál será tu próximo plan de lectura bíblica?

  2. Existe la tentación de creer que la fidelidad se demuestra mejor en maneras grandiosas y públicas. Sin embargo, la Biblia ordena fidelidad en las cosas pequeñas y después entrega la oportunidad de ser fiel en cosas más grandes (Lc 16:10). F.B. Meyer hace el siguiente desafío: «no desperdicies tu tiempo esperando y anhelando grandes oportunidades que podrían nunca llegar. Sin embargo, lidia fielmente con las pequeñas que reclaman tu atención». ¿Cuáles son algunas de esas «pequeñas cosas» en las que puedes demostrar tu fidelidad hoy o esta semana?
     
  3. ¿De qué manera crees que estás siendo un buen ejemplo para las personas de tu congregación en fe y en fidelidad? Ora y agradece a Dios por cada una de ellas. ¿De qué manera crees que no estás siendo un buen ejemplo para las personas de tu congregación en fe y en fidelidad? Ora y pídele a Dios que su gracia te transforme.

 

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Este recurso fue originalmente publicado en Tim Challies | Traducción: María José Ojeda
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Tim Challies es un seguidor de Jesucristo, esposo de Aileen y padre de tres niños. Se congrega y sirve como pastor en Grace Fellowship Church en Toronto, Ontario. Es autor de cinco libros, entre los cuales puedes encontrar: Discernimiento: una disciplina práctica y espiritual, Limpia tu mente y Haz más y mejor; es  cofundador de Cruciform Press y escribe regularmente en challies.com.



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