11.pngSOLTERÍA, ATRACCIÓN HACIA EL MISMO SEXO Y LA IGLESIA - PARTE II
Christopher Yuan, Sam Allberry y Rosaria Butterfield

Nota del editor: Este artículo es una conversación vía correo electrónico que tuvieron Sam Allberry, Rosaria Butterfield y Christopher Yuan, y que fue impulsada por 9Marks. En ella se responden algunas preguntas sobre la soltería, la atracción hacia personas del mismo sexo y la iglesia. Aquí encuentras la segunda de cuatro conversaciones.
 
¿Cómo pueden las iglesias hacer un buen trabajo al integrar personas que tienen una fuerte atracción hacia el mismo sexo en la familia y en el cuerpo de la iglesia?
 
Allberry: Está perfectamente bien vivir sin sexo (Jesús mismo lo hizo), pero ninguno de nosotros está diseñado para vivir sin intimidad. Trágicamente, en Occidente vivimos en un momento cultural donde hemos canalizado todos nuestros pensamientos sobre intimidad en una sola expresión de ella: la relación romántica o sexual. Este es ahora prácticamente el único lugar donde las personas creen que pueden encontrar y expresar intimidad.
 
Mientras este sea el caso culturalmente, y mientras se refleje en nuestras iglesias, será muy difícil para cualquier persona soltera sentir que la ética sexual cristiana es convincente. Por lo tanto, debemos asegurarnos de que nuestra familia de la iglesia realmente sea una familia. Jesús promete que «…no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos o tierras por causa de mí y por causa del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo: casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras junto con persecuciones; y en el siglo venidero, la vida eterna». Así debe ser el caso de cualquier persona que se una a nuestras iglesias, que pueda decir que ha experimentado un aumento en intimidad y comunidad. En otras palabras, una de las maneras más urgentes de pastorear a solteros o a personas con atracción al mismo sexo, es pastorear al resto de la iglesia respecto a cómo ser juntos una familia.
 
Y esto necesita darse en ambas partes. Creo que a menudo puede ser un error poner a todos los solteros juntos en un «ministerio de solteros». Los casados a menudo pueden tener luchas debido a la falta de relaciones profundas fuera de su matrimonio, y los hijos necesitan el aporte y el ejemplo de otras tías y tíos de honor en la iglesia. Los solteros pueden ser tremendamente bendecidos al estar involucrados en la vida familiar. Por lo tanto, necesitamos animar tener amistades que cruzan las divisiones generacionales y maritales.

Yuan: Estoy de acuerdo con Sam. La integración es clave. Como muchas iglesias pueden atestiguar, el «grupo de universitarios y profesionales» (que a menudo yo llamo «gueto de solteros») no siempre es el lugar donde ocurre el discipulado constante y vivo. A menudo, se convierte en algo parecido a un mercado de carne cristiana. He aprendido tanto de Barry Danylak que escribió una teología bíblica de la soltería. Necesitamos darnos cuenta de que la familia nuclear es temporal, mientras que la iglesia (la familia de Dios) es eterna. Bajo el antiguo pacto, la familia de Dios creció a través de la procreación, mientras que bajo el nuevo pacto, la familia de Dios crece por regeneración.
 
La responsabilidad de la integración recae sobre los que no son solteros (es decir, los casados). Por lo general, no es apropiado que una persona soltera se integre e invite a sí mismo al hogar de una familia. Sin embargo, es más que apropiado (es un deber) para las familias y matrimonios invitar a hermanos y hermanas solteros a su hogar. Los cristianos solteros son nuestros hermanos y hermanas, nuestras hijas e hijos, nuestras tías y tíos; que no están relacionados a nosotros por sangre humana, sino que por la sangre derramada de Cristo.

Butterfield: Las iglesias evangélicas han perdido el arte de integrar a personas a la familia cristiana y de vivir en comunidad como familia de Dios. El arte perdido de la hospitalidad cristiana ha puesto demasiada carga sobre los solteros y demasiadas expectativas en lo que la iglesia se supone que debe hacer.
 
Mi esposo Kent, yo y algunos de nuestros hijos somos los únicos creyentes de nuestra familia. Si no hubiesen habido otros creyentes a nuestro alrededor que tomaron sus roles en nuestro hogar, no habríamos tenido hermanos y hermanas, y nuestros hijos no habrían tenido tías ni tíos ni abuelos. Saber que los creyentes alrededor del mundo son familia de Dios se extiende más allá del hogar, por supuesto, pero eso no minimiza la importancia de hacer vida juntos en el hogar.
 
Kent y yo vemos el pacto del matrimonio como un trampolín para este tipo de vida. En nuestro hogar, casi cada noche involucra cenar con los miembros de nuestra familia extendida de la iglesia y con personas de nuestro vecindario. La sobremesa es larga y sacamos nuestras Biblias y salterios mientras los platos aún están en la mesa y la gente aún está comiendo. Está bien. Jesús también comió y bebió.
 
Después de los devocionales, Kent saca las linternas y lleva de vuelta a los niños de otras casas y el resto lavamos los platos. Mientras los niños toman sus duchas, los adultos conversan. Casi cada noche es así en nuestra casa, porque nuestros hijos son más grandes y nuestra casa es relativamente estable. También casi siempre usamos nuestra habitación de visitas, especialmente durante las festividades importantes, cuando la soledad se acerca con sigilo a las personas.
 
Demasiado a menudo, se ha hecho sentir como marginados de la iglesia a los cristianos que luchan con la atracción al mismo sexo. Sin embargo, sabemos que las personas que luchan a la manera de Dios (mortificando sus deseos pecaminosos, bebiendo profundamente de los medios de gracia, siendo miembros fieles de la iglesia que cree en la Biblia, arrepintiéndose del pecado y aplicando fe a su pérdida y dolor) en realidad son héroes de la fe. Cuando las personas saben que pertenecen a un lugar y que son amadas, eso cambia todo.
 
Esta realidad debe salir de un hogar cristiano, no del grupo pequeño patrocinado por la iglesia. ¿Te imaginas la diferencia que haría si todos los hogares cristianos en todas  nuestras iglesias hicieran esto realmente? Por supuesto, existen etapas en la vida cuando no pudimos hacer esto; por ejemplo, cuando mi madre estaba muriendo o cuando acabábamos de adoptar a nuestros hijos adolescentes de una familia de acogida. Son necesarios los ciclos en esto. Sin embargo, si ninguna persona en tu iglesia está practicando la hospitalidad radical, entonces eso apunta a un problema, un problema cultural desde adentro. 

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Este recurso fue publicado originalmente en 9Marks| Traducción: María José Ojeda


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Christopher Yuan
es conferencista (
www.christopheryuan.com) y autor junto a su madre de Ya no vivo yo: La travesía de un hijo homosexual a Dios. La búsqueda de esperanza de una madre quebrantada (Casa Creación, 2015). Se graduó del Instituto Bíblico Moody, tiene un Magíster en Exégesis Bíblica que lo obtuvo en Wheaton College Graduate School y un Doctorado en Ministerio del Seminario Bethel en Minnesota. Christopher también es profesor adjunto de Biblia en el Instituto Bíblico Moody.

 

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Rosaria Butterfield
es ex profesora titular de inglés de Syracuse University y autora de The Secret Thoughts of an Unlikely Convert [Los pensamientos secretos de una conversa improbable] (Crown & Covenant, 2012)  y Openness Unhindered: Further Thoughts of an Unlikely Convert on Sexual Identity and Union with Christ [Apertura libre: más pensamientos de una conversa improbable sobre la identidad sexual y la unión con Cristo] (Crown & Covenant, 2015).

 

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Sam Allberry
es uno de los pastores de la iglesia anglicana St Mary's en Maidenhead, Reino Unido. También es autor del libro
Is God Anti-Gay? [¿Está Dios contra los homosexuales?]. Puedes encontrarlo en Twitter como @SamAllberry.


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