Sebusca_g.pngSE BUSCA CRISTIANO: DESCRIPCIÓN DEL PUESTO
Paul Tripp


Cuando era un joven estudiante del seminario, tuve que leer un extenso comentario escrito por un teólogo holandés. Nunca antes había estudiado un texto en ese idioma y de verdad tuve problemas para entender la sintaxis.

Le pedí ayuda a un estudiante con más experiencia y me recomendó un comentario de otro teólogo que analizó minuciosamente el trabajo de este teólogo holandés. Sin embargo, cuando tomé el comentario, ¡descubrí que era más extenso y más complejo que el original que estaba estudiando!

MANTENGAMOS LA SIMPLEZA

Durante mis años de estudio académico y ministerio pastoral, me he dado cuenta de que es natural en nosotros complicar más de la cuenta la fe a la que hemos sido llamados y que es increíblemente simple. ¿Es importante la teología y la doctrina? Por supuesto que sí —nunca reduciría su valor—, pero creo que hemos interpretado la vida cristiana como algo más complejo de lo que la Biblia describe.

Hoy quiero volver a los fundamentos. No sugiero que hagamos nada radical, como destruir todos nuestros comentarios; lo que sí quiero es leer la Escritura versículo por versículo y ver lo que dice sobre la forma en que se supone que debemos vivir.

El pasaje que me encanta leer una y otra vez es 1 Pedro 2:11-12:

“Amados, les ruego como a extranjeros y peregrinos, que se abstengan de las pasiones carnales que combaten contra el alma. Mantengan entre los Gentiles una conducta irreprochable, a fin de que en aquello que les calumnian como malhechores, ellos, por razón de las buenas obras de ustedes, al considerarlas, glorifiquen a Dios en el día de la visitación” (NBLH).

¿Cómo se supone que debe vivir un cristiano? Existen tres atributos claves para lo que yo llamo “la descripción del trabajo de un cristiano”.

1. Son extranjeros

“Amados, les ruego como a extranjeros y peregrinos…”

Un peregrino es alguien que está de viaje hacia un destino final habiéndose detenido temporalmente en un lugar. Un extranjero es una persona que reside en un lugar que no es su patria amada u original. Esos somos tú y yo. Esta tierra no es el lugar que, como cristianos, debemos llamar hogar. La eternidad sí lo es y ya viene.

Sin embargo, hay un problema: tú y yo nos hemos acostumbrado a la comodidad de nuestro hogar temporal. Nos gusta el materialismo y la orientación de la cultura occidental hacia el placer. Medimos el éxito por los metros cuadrados de nuestras casas, la cantidad de opciones que tiene nuestro automóvil de lujo, la cantidad que recibiremos como jubilación, la calidad de nuestra cocina y los títulos que tengamos. 

Si queremos vivir como verdaderos cristianos que creen en la Biblia, debemos vivir como extranjeros. Esto no quiere decir que debamos ser antisociales y vivir en monasterios, sino que debemos vivir con valores diferentes. Deberíamos pensar a largo plazo —unos 10.000 años de la eternidad—. Nuestros días verdaderamente buenos lo serán porque el Reino de Dios está avanzando, no porque hoy estemos experimentando un poco más de placer temporal que ayer.


¿Estás viviendo como un extranjero? ¿Despiertas cada mañana anhelando la eternidad? ¿O te has sentido muy cómodo en esta estadía temporal?


2. Pelean como soldados

“...les ruego… que se abstengan de las pasiones carnales que combaten contra el alma…”

No sé si lo sientes o no, pero hay una guerra de deseo que se propaga furiosamente por tu alma cada día. Ya sea en tu matrimonio, con tus hijos, en tu trabajo, con tu vecino o en la privacidad de tus pasatiempos favoritos, existen dos deseos compitiendo por el control de tu corazón, los que, a su vez, afectarán tus palabras y tus acciones.

En los momentos rutinarios de las interacciones diarias, las pasiones de la carne (pecado) pelearán para controlar tu corazón. Simultáneamente, la presencia del Espíritu de Dios que vive en nosotros peleará por la pureza de tu corazón. Estas batallas no se ganarán de una forma dramática tipo Hollywood con espadas y escudos, sino que diciendo diez mil veces, “¡no!” a tus deseos pecaminosos.

Si queremos vivir como verdaderos cristianos que creen en la Biblia, debemos vivir como guerreros. No quiero decir agresivos y violentos, tratando de derrocar cualquier figura de autoridad externa que no cree en la Biblia. No, con abstinencia humilde y perseverante, tomaremos seriamente el pecado que existe dentro de nuestros corazones y no permitiremos que controle nuestras palabras y acciones.

¿Vives como un soldado? ¿Te despiertas cada mañana y te alistas para la batalla? ¿O te has vuelto muy pasivo, rindiéndote a las pasiones de la carne?

3. Son embajadores 

“Mantengan entre los Gentiles una conducta irreprochable…”

El trabajo de un embajador es representar consecuente e intencionalmente a un líder que no está presente físicamente. De la misma forma, tú y yo siempre estamos “de guardia” —no existe momento en la vida, sean las vacaciones, el trabajo, tu vecindario; en alguna tienda, en el gimnasio, o lo que sea, en donde no estemos llamados a vivir con una mentalidad de servicio y una actitud de embajadores—.

Somos plomeros del evangelio, maestros del evangelio, abogados del evangelio, médicos del evangelio, músicos del evangelio, madres y padres del evangelio y vecinos del evangelio. Una sola pasión es la que nos motiva: que de alguna forma, Dios use nuestras vidas para representar fielmente las verdades del evangelio y llevar personas a la fe que salva y libera. 

Si queremos vivir como verdaderos cristianos que creen en la Biblia, debemos ser como embajadores. Hablaremos cuidadosamente con palabras que honren a Dios; viviremos de una manera digna de admiración con acciones que honren a Cristo; no trataremos nuestras vidas como si fueran de nuestra propiedad, sino que en lugar de eso viviremos para el Rey de reyes.

¿Estás viviendo como un embajador? ¿Despiertas cada mañana y consideras que tus palabras y tus acciones representan a Cristo? ¿O has vivido como si tu vida te perteneciera a ti, representando a Dios ocasionalmente y en tus propios términos?

NO ESTAMOS CALIFICADOS

Permíteme confesarte algo. No siempre vivo con una mentalidad puesta en mi destino; no siempre vivo con una mentalidad de guerra; no siempre vivo con una mentalidad de embajador. Me doy demasiados gustos con los placeres de este mundo y mido mi éxito con estándares terrenales. Me siento muy cómodo con mi pecado y pienso que no es tan destructivo como realmente es. No presento mi fe tanto como debería ni comparto tan a menudo el evangelio con aquellos que Dios pone en mi camino. 

Si tuviese que postular para el trabajo de cristiano, ¡Recursos Humanos no demoraría en darse cuenta de que no estoy calificado! Sin embargo, ser cristiano no se trata de postular; se trata de recibir el regalo de la gracia, viviendo en obediencia y siguiendo el ejemplo de Cristo. 

En todo sentido, este pasaje nos apunta a Jesús. Él fue el extranjero perfecto: “‘las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos,’ le dijo Jesús, ‘pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.’” (Lc 9:58). Él fue el soldado perfecto, quien sacrificó su vida valientemente para conquistar el pecado y la muerte (Col 2:15). Él fue el embajador perfecto, bajando desde el cielo para hacer la voluntad del Padre que lo envió (Jn 6:38).


¿Cómo estás tú esta semana? ¿Vivirás como un verdadero cristiano que cree en la Biblia?

 

 

Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita www.paultripp.com. Usado con permiso.
Traducción: María José Ojeda
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