el-arrebatamiento.jpgEL ARREBATAMIENTO

Autor: O. Palmer Robertson


Al considerar los asuntos del futuro, debe entenderse claramente que los seres humanos pueden conocer únicamente lo que Dios decide revelarles. Puedes creer que sabes qué equipo va a ganar un partido de fútbol, pero muchas veces te equivocarás. Puedes decir quién ganará la próxima elección presidencial, pero es posible que quedes en vergüenza. Sólo Dios conoce el futuro. Dependes totalmente de lo que Él te diga sobre los eventos que aún no han sucedido.


De vuelta a la realidad
 

En la Escritura, el «arrebatamiento» es un evento en que los creyentes en Cristo serán físicamente recogidos de la superficie terrestre para encontrarse con el Señor Jesús en su segunda venida.

Para hablar de esto, es de la mayor importancia ceñirse a la Biblia y a lo que realmente dice. Tener ideas equivocadas sobre lo que sucederá en el futuro puede llevarte a tomar decisiones equivocadas en el presente.

Existe el caso de un grupo conocido como los milleritas. Ellos creyeron saber la noche exacta en que ocurriría el arrebatamiento, así que se subieron a unos árboles y esperaron con expectación para ser los primeros que se encontraran con Jesús en su regreso. Sin embargo, se equivocaron. Algún ingenioso se acercó sigilosamente con una trompeta y la tocó. Creyendo que se trataba de la trompeta que anunciaba el regreso secreto de Jesús y el arrebatamiento de los creyentes, ciertos milleritas saltaron de los árboles en que se habían encaramado, esperando volar por los aires para encontrarse con Jesús mientras descendía del cielo. Se equivocaron penosamente, y cayeron a tierra en forma estrepitosa. Algunos se rompieron los brazos y las piernas.

 

Tres preguntas

No queremos cometer el error de los milleritas. Lo más seguro es observar con precisión qué es lo que la Biblia realmente enseña sobre el arrebatamiento y refrenarnos de suponer que podemos ir más allá de la enseñanza escritural con nuestra imaginación.

En relación con la enseñanza bíblica concerniente al arrebatamiento, debemos plantear tres preguntas:

 

1. ¿Será arrebatada la iglesia?

2. ¿Pasará la iglesia por la gran tribulación?

3. ¿Cuántas «segundas venidas» habrá —una o dos—?

 

Cada una de estas preguntas debe ser considerada cuidadosamente.

 

1. ¿Será arrebatada la iglesia?

 

La mejor respuesta a esta pregunta es un firme «sí . . . pero». Sí, las Escrituras enseñan claramente que la iglesia será arrebatada, pero deben aclararse ciertos malentendidos sobre el arrebatamiento.

 

Tres secciones del Nuevo Testamento indican claramente que la iglesia será arrebatada, lo cual significa, en términos sencillos, que los creyentes en Cristo serán recogidos de la superficie de esta tierra para encontrarse con el Señor Jesús cuando él regrese a este mundo desde el cielo.

Primero, Jesús dijo: «Entonces estarán dos en el campo; uno será llevado y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en el molino; una será llevada y la otra será dejada. Por tanto, velad, porque no sabéis en qué día vuestro Señor viene» (Mateo 24:40-42).

En esta declaración Jesús indica claramente que quienes creen en él serán sacados de esta tierra cuando él regrese. Los incrédulos serán dejados atrás, pero quienes pertenezcan a Cristo irán a su encuentro.

Segundo, Pablo dice algo similar en dos pasajes diferentes: «Por lo cual os decimos esto por la palabra del Señor: que nosotros los que estemos vivos y que permanezcamos hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Pues el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo se levantarán primero. Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre» (1 Tesalonicenses 4:15-17).

Pablo deja claro que el arrebatamiento estará conectado de forma inmediata con la resurrección de entre los muertos. Desde el momento en que sean recogidos para encontrarse con Jesús, los justos resucitados vivirán con el Señor por siempre. Aunque el pueblo arrebatado se levantará para encontrarse con el Señor en el aire, la resurrección física de sus cuerpos indica que no vivirán para siempre en el aire con el Señor. En lugar de eso, su vida junto al Señor continuará en la nueva tierra que él creará.

Tercero, Pablo escribe: «He aquí, os digo un misterio: no todos dormiremos, pero todos seremos transformados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final; pues la trompeta sonará y los muertos resucitarán incorruptibles, y nosotros seremos transformados» (1 Corintios 15:51-52).

 

En este tercer pasaje, la venida de Cristo está asociada una vez más con la resurrección de los muertos. Cuando suene la trompeta que anunciará su segunda venida, tanto los creyentes vivos como los muertos experimentarán una transformación total.

 

Así que la iglesia será arrebatada. En el mismo instante en que sus cuerpos sean transformados, tanto los creyentes muertos como los vivos serán recogidos para estar con el Señor.

No ocurrirá en secreto

Pero . . . este «arrebatamiento» jamás es presentado por la Escritura como un «arrebatamiento secreto» en que nadie sabrá lo que ha sucedido. Al contrario, todo ojo le verá. Luego de que la iglesia haya sido quitada de esta tierra, el mundo será consumido por el fuego y vendrá el juicio final.

 

A diferencia de lo que algunos señalan, nada en estos pasajes de la Biblia sugiere que el mundo continuará bajo el control de no-cristianos durante un período de tiempo posterior al arrebatamiento. Ni Jesús ni Pablo indican que, después del arrebatamiento, nuevos conversos cristianos experimentarán una gran tribulación. Llegar a esas conclusiones a partir de estos pasajes es añadir a la Palabra de Dios ideas que no están en ella. Pero esta idea de una «gran tribulación» nos lleva a la siguiente pregunta sobre el arrebatamiento.

 

2. ¿Pasará la iglesia por la gran tribulación?

 

Algunos han sugerido que Dios librará a la iglesia de atravesar la gran tribulación. Este punto de vista plantea que la iglesia será arrebatada —y, de este modo, sacada— para que no experimente la gran persecución que habrá en la tierra. En la opinión de estos intérpretes, esta gran tribulación durará siete años entre el arrebatamiento y la segunda venida. Sin embargo, hay dos factores que apuntan a una conclusión diferente.

 

En primer lugar, este período de siete años entre el arrebatamiento y la segunda venida sólo es fruto de la suposición. En los pasajes considerados no hay nada que apunte a un espacio de siete años entre el sonar de la trompeta —que anuncia la venida de Cristo— y la derrota de los enemigos de Cristo. El toque de trompeta que proclama el regreso de Cristo anuncia tanto la victoria de su pueblo como la derrota de sus enemigos.

 

Una gran persecución

Segundo, varios pasajes de la Escritura indican claramente que los cristianos experimentarán (la) gran tribulación. Al hablar de su regreso, Jesús dice: «Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis odiados de todas las naciones por causa de mi nombre» (Mateo 24:9). Difícilmente podría imaginarse una persecución más grande que ser asesinados y odiados por todas las naciones. Como explica también Jesús: «Y si aquellos días no fueran acortados, nadie se salvaría; pero por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados» (Mateo 24:22).

Una vez más, la situación que Jesús describe es la persecución más grande que pudiera imaginarse. Aun los escogidos de Dios podrían ser engañados si los días no fuesen acortados (ver v. 24). Así que, claramente, la iglesia —los escogidos de Dios— experimentará esta gran tribulación.

 

Así que, en respuesta a la segunda pregunta, puede afirmarse que la iglesia atravesará la gran tribulación. Los creyentes no serán sacados de la prueba por medio del arrebatamiento. En lugar de eso, el arrebatamiento marcará el fin de sus sufrimientos.

 

Sería muy engañoso decir a los cristianos que no deben preocuparse ante la posibilidad de una gran tribulación. En tal caso, al llegar las pruebas duras, pueden comenzar a dudar de la veracidad de la Palabra de Dios. Consideremos ahora la tercera pregunta.

 

3. ¿Cuántas «segundas venidas» habrá —una o dos—?

Algunos suponen que el arrebatamiento estará separado de la «segunda venida» de Cristo por siete años de tribulación. Pero si este fuera el caso, habría, en realidad, dos «segundas venidas» en lugar de una. Primero, Cristo regresaría por sus santos en el «arrebatamiento» secreto, y entonces, más tarde, vendría en gloria para establecer su reino en la tierra.

 

Pero este punto de vista contradice la visión unificada de lo que la Biblia enseña sobre la segunda venida de Cristo. En vez de dos «segundas venidas», hay una sola. Al sonar de la trompeta Cristo viene, los muertos son levantados y parten a su encuentro en el aire. Ellos dejan esta tierra porque está a punto de ser destruida por el fuego. Luego viene la creación de los nuevos cielos y la nueva tierra en los cuales mora la justicia.

 

En la visión bíblica del regreso de Cristo, no existe la noción de las dos venidas. Los cristianos no deben sorprenderse si enfrentan una persecución seria. Deben, simplemente, esperar con paciencia hasta que la gloriosa esperanza se cumpla. Cuando él regrese, todo ojo le verá. Sin embargo, sólo los creyentes en Cristo experimentarán el gozo del arrebatamiento.

 

La gran esperanza

 

Con respecto a esto, es muy interesante observar la palabra especial que se usa para describir este «encuentro» en el aire que se describe en 1 Tesalonicenses 4:16-17. Es un término usado para representar «la bienvenida pública que una ciudad daba a algún dignatario que la visitase. Lo habitual era que la gente saliese de la ciudad a encontrarse con el distinguido visitante y entonces volviese con él a la ciudad.» (Anthony A. Hoekema, La Biblia y el Futuro, Desafío, 2000, p. 193). Esta misma palabra se usa para describir la salida de la gente al encuentro del novio cuando éste se acerca al lugar del banquete nupcial en Mateo 25:6. Los invitados salen, se encuentran con él, y regresan juntos a la sala del banquete.

Así que, del mismo modo, los creyentes saldrán al encuentro del Cristo triunfante, pero regresarán inmediatamente con él a la tierra nueva que creará. Allí reinarán con él por siempre. Esta es la gran esperanza de todo creyente en Cristo. La trompeta sonará, el arrebatamiento se producirá, y los creyentes vivirán por siempre con Cristo en los nuevos cielos y la nueva tierra.

 

Artículo original:

http://www.evangelical-times.org/archive/item/1841/Biblical-theological/Eschatology/

 

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