8.pngCUATRO RAZONES POR LAS QUE DEBES PREDICAR RUT
Jonathan Rourke 

Aproximadamente el 0 % de los pastores que son invitados a dar temas en una conferencia de hombres elegirían el libro de Rut. Si tuviera que adivinar, diría que esto se debe a que Rut es percibido como un libro para mujeres. Después de todo, lleva el nombre de una mujer, está centrado principalmente en mujeres, y por tanto, obtiene la reputación de ser un libro de romance santificado adecuado solo para los estudios bíblicos de señoras. 

Esto es realmente una pena puesto que, como resultado, se desaprovecha un libro que de otra manera podría ser una tremenda bendición para toda la congregación. Después de todo, el libro podría llamarse fácilmente Booz y ser un libro para hombres. Él es uno de los personajes principales en la historia y sin él la genealogía que aparece al final no estaría ahí, Booz es uno de los mejores ejemplos de confianza y de autocontrol en la Biblia. Es uno de los únicos héroes que no se hace mala fama: no desilusiona. Ni una sola vez maneja las cosas con torpeza mientras aparece en las páginas de la Escritura. 

Existen docenas de razones por las que debes predicar Rut, pero yo me limitaré a cuatro.

1. Nos enseña a obedecer a la Palabra de Dios

El primer capítulo de Rut es sombrío. La historia final de redención y gozo se opone rotundamente al contexto de dolor y sufrimiento que se desarrollaba en ese momento. Durante el periodo de autodeterminación sin restricciones, cuando «cada uno hacía lo que le parecía bien ante sus propios ojos» (Jue 21:25), un hombre optó por hacer que su familia viviera en una tierra pagana. 

En lugar de quedarse con su propio pueblo y resistir la hambruna, Elimélec se convirtió en un refugiado en la tierra de Moab, una nación fundada por la descendencia del incesto entre Lot y su hija mayor. En esta tierra, donde permanecieron voluntariamente, sus hijos se casaron con mujeres paganas y su lealtad a Dios parece haber fallado.  

Finalmente, esto ilumina la liberación final de Dios. También describe las consecuencias de dejar el lugar que Dios tiene para ti en busca de mejores oportunidades. Dios dispuso este cambio, pero fue en esta tierra que casi se extingue la familia completa. Al predicar Rut, tienes una oportunidad de recordarle a los creyentes su responsabilidad de obedecer a Dios respecto a cómo criamos a nuestras familias y que los padres deben ser un ejemplo de fidelidad bíblica. Habrá pruebas, pero los fieles perseveran. 

También significa que podrías predicar de la providencia de Dios y su forma de usar el pecado y el mal para buenos propósitos (cf. Gn 50:20). Si la familia de Elimélec no hubiese dejado Israel, su hijo no se habría casado con Rut, no habría habido razón para que ella siguiera a Noemí y, finalmente, se hubiera casado con Booz. Las dulces expresiones de gracia de cara a la debilidad están hermosamente tejidas entre las escenas de pecado y juicio. Existe, por lo tanto, una tremenda esperanza en Rut tanto para familias fuertes como para las dolidas. 

Necesitamos predicar Rut porque nos muestra que la desobediencia tiene consecuencias, pero que las consecuencias tienen propósitos que llevan a la  esperanza en el último día. 

2. Nos enseña sobre la soberanía divina y la responsabilidad humana

Rut estuvo en una situación muy difícil tanto en su país de origen como en Israel. Las desesperadas mujeres solteras que vivían en un tiempo de maldad tenían pocas opciones cuando se trata de trabajo. En esos oscuros momentos, sin haber tenido acceso a la educación, no participaban del comercio y a menudo eran relegadas a la servidumbre o a la prostitución. Una de las lecciones clave que aprendemos como iglesia es que la providencia de Dios a menudo es dolorosa. Sin embargo, Dios no debe ser juzgado de acuerdo a nuestros estándares. Él debe ser predicado como el Rey soberano y nosotros como sus súbditos. Él hará lo que le plazca y nos regocijaremos porque le da gloria. 

El libro de Rut le recuerda a la iglesia (y en especial a los hombres piadosos) la oportunidad de alterar la vida de personas que están en riesgo de ser explotadas. Es una responsabilidad maravillosa para cualquier creyente sano. Rut escoge dejar la ciudad, donde continuaba desarrollándose la industria inmoral, y trabajar muy duro en el campo abierto. Sin embargo, si no hubiese sido por hombres como Booz quien la notó, la protegió y se preocupó por ella, la situación completa habría seguido siendo imposiblemente difícil. 

Asimismo, vemos la dulce providencia de Dios a lo largo del libro. En Rut 2:3, el autor nos cuenta que «dio la casualidad de que el campo donde estaba trabajando pertenecía a Booz», quien casualmente era un pariente y que casualmente estaba soltero y dispuesto a casarse con una mujer que parecía ser más vieja, viuda, infértil y extranjera inmigrante. Como el escritor del himno lo describe: 

Oh santos, ya valor mostrad;
las nubes no temáis.
Llenas están de gran bondad
y bendiciones dan. 

Necesitamos predicar Rut porque nos muestra cómo entender mejor la providencia de Dios y la manera en que él nos usa para llevar a cabo su voluntad. 

3. Nos enseña a considerar al pobre y al vulnerable

Vivimos en una era en la que se explota a la mujer sin precedentes. Sin embargo, la situación puede ser igual de mala o incluso peor que en el tiempo de Rut. Las mujeres eran una propiedad y, si no podían dar a luz niños, a menudo eran descartadas o al menos reemplazadas por otras mujeres que sí podían. 

Rut era estéril. Para empeorar el asunto, también era extranjera y pobre. Recordar esto es vital porque en el mundo antiguo, la riqueza y la nacionalidad eran los principales contribuidores a la calidad de vida. 

En otras palabras, Rut habría sido un objetivo fácil para los hombres explotadores, pero, al contrario, Dios mostró su misericordia a través de un hombre judío, rico y benevolente llamado Booz. Él generosamente le dio oportunidades de sobra para obtener lo que necesitaba, le garantizó protección y se aseguró de que sus necesidades fueran satisfechas de la misma manera en que lo eran las de sus trabajadores (Rut 2:8-9). 

Cuando Booz finalmente habla directo con Rut, él no muestra ningún indicio de superioridad social. Él es muy amable y respetuoso: la llama su hija y reconoce su aflicción. Aunque Rut es una inmigrante, él hace un camino para que ella tenga éxito en la tierra. Esta manifestación del amor y de la compasión de Dios es un modelo para nosotros. Booz no ayudaba a todos y no dividió su riqueza en un esfuerzo por hacer que las cosas fueran justas. Al contrario, él trataba a todos con justicia y respeto, confiriéndole una medida especial de gracia a quien más lo necesitaba. 

Necesitamos predicar Rut porque nos muestra cómo proteger al portador de la imagen de Dios que es débil y vulnerable.

4. Nos enseña sobre nuestro verdadero Redentor

Alrededor de la medianoche, la baja de la temperatura provoca que Booz tirite y se dé vuelta. Él había estado durmiendo al lado de su cosecha como una manera de protegerla y de estar listo para trabajar temprano al próximo día. Al querer tapar sus pies, él encuentra una mujer y le hace una razonable pregunta, «¿quién eres?» (Rut 3:9).

Esta es una de las conversaciones más grandes en la Biblia. Cuando ella le pidió que la cubriera, Rut básicamente le propone un matrimonio que la rescataría (cf. Ez 16:8; Dt 23:1; Mal 2:16). Es una petición humilde pero confiada para un redentor. 

Esta conversación les da a los predicadores un escenario abierto para exponer las glorias del Evangelio en las vidas de dos personas comunes y corrientes. 

La forma de contestar de Booz responde sus propias oraciones por la protección de Rut (cf. 2:12). Dios está trabajando a través de las acciones de un hombre justo para cumplir sus planes para una viuda fiel. El libro de Rut nos muestra cómo la providencia divina y la ingenuidad humana a menudo trabajan juntos en la historia redentora. Habrá algunos giros dramáticos en el camino, pero al final él se queda con la chica. 

Durante este tierno intercambio, Booz llama a Rut «su hija» y entonces usa una fórmula hebrea común con el propósito de tranquilizar su mente. Él dice, «no temas». Él sabe que Rut es una mujer virtuosa y que alguien la va a redimir. Este es un hermoso lenguaje, mejor que el de Shakespeare o Milton, y la escena termina con una mujer moabita reposando su cabeza nuevamente a los pies de la esperanza personificada. 

Necesitamos predicar Rut porque nos muestra una imagen de la redención y de la adopción que tenemos en Cristo. 

Este recurso fue publicado originalmente en 9Marks. | Traducción: María José Ojeda

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Jonathan Rourke es el pastor principal de la iglesia Tri-City Bible en Vista, California. Puedes seguirlo en Twitter:  @JonathanRourke.

 

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