4.pngCUATRO RAZONES POR LAS QUE DEBES PREDICAR JOB
Jeff Lacine

Juan Calvino acertadamente describió al mundo como el teatro de la gloria de Dios y a la iglesia como la orquesta. Dios está utilizando cada evento y objetivo en el universo para desplegar un metateatro que expone su majestad y misericordia, y la iglesia tiene un rol muy importante que desempeñar en esta obra. ¿Cómo encaja el sufrimiento de los hijos de Dios en la obra de Dios que se está desplegando? En el libro de Job tenemos un pase a tras bambalinas del Reino celestial respecto al sufrimiento del justo Job.

A continuación, expongo cuatro razones por las que debes predicar Job en tu iglesia. 

1. El libro de Job nos enseña acerca de la soberanía de Dios sobre todas las cosas

En el libro de Job, llegamos a darnos cuenta de que es Dios quien da y es Dios quien quita (Job 1:21-22) y que es Dios quien ordena toda prosperidad y calamidad que este mundo experimenta (Job 2:10). Como ilustración final de este punto, el libro de Job muestra que Dios es soberano incluso sobre las obras de Satanás mismo (Job 1-2).

La doctrina del control soberano de Dios sobre todas las cosas siempre ha sido una doctrina difícil de entender para los cristianos. Con el fin de hacer a Dios más aceptable, los cristianos a veces intentan poner limitaciones que no son bíblicas en la doctrina de la soberanía de Dios. Aunque es entendible, es un trágico error que distorsiona el verdadero conocimiento de Dios. Debemos esforzarnos regularmente como pastores para reforzar y enseñar a nuestras iglesias acerca de la soberanía suprema de Dios sobre todas las cosas.  

Para instruir a las congregaciones sobre la doctrina de la soberanía de Dios, muchos pastores acudirán a la enseñanza didáctica de las cartas paulinas. He descubierto, sin embargo, que muchos cristianos recibirán gran parte de la ayuda en su búsqueda por abrazar intelectual y emocionalmente la doctrina de la total soberanía de Dios en la literatura narrativa del Antiguo Testamento. En el libro de Job, nos encontramos cara a cara con la naturaleza integral de la soberanía de Dios y sentimos que los golpes con los que lidiaron Job y su familia van de acuerdo al plan soberano de Dios. A medida que nos adentramos en el viaje de sufrimiento de Job, vemos que Job profesa que Dios es la causa final de su dolor y vemos que el narrador bíblico afirma la fiel profesión de Job: «…Job …postrándose en tierra, adoró, y dijo: "…El Señor dio y el Señor quitó; Bendito sea el nombre del Señor". En todo esto Job no pecó ni culpó a Dios» (Job 1:20-22). 

De esta manera, Job es un ejemplo de cómo afirmar la realidad del control completo de Dios en medio de las circunstancias más difíciles y dolorosas. Más que esto, Job es un ejemplo de cómo adorar a Dios quien ordena estas circunstancias. 

2. El libro de Job ayuda a los cristianos que luchan con el por qué

Existe un deseo humano natural de entender el por qué de las cosas. Este deseo natural encuentra su expresión completa en el libro de Job. 

A medida los cristianos en tu iglesia abracen la soberanía de Dios sobre todas las cosas, también comenzarán a preguntarse el por qué exactamente Dios ha permitido que Nancy tenga un tumor cerebral a los 40 años; por qué Dios ordenó que Jaime perdiera su trabajo y que su familia lidiara con las consecuencias económicas que resultaron de ello; por qué permitió la pérdida del bebé de Laura. En un deseo por ayudar a aquellos que están sufriendo, los miembros de nuestras iglesias podrían sentirse obligados a presentar una hipótesis de por qué Dios ha ordenado estas dolorosas circunstancias, de la misma forma en que Job y sus amigos se sintieron obligados a presentar una hipótesis sobre cómo exactamente Dios había ordenado el sufrimiento de Job. Sin embargo, vemos en el libro de Job la necedad de este intento.

Como lectores, se nos da un pase a tras bambalinas que nos permite ver cómo Dios está siendo glorificado y Satanás está siendo mortificado por la fidelidad de Dios en medio del sufrimiento. Pero Job y sus amigos no reciben un pase a tras bambalinas. Son actores en la obra dramática. Incluso en la conclusión del libro, a Job no se le da ninguna explicación por su sufrimiento, tampoco se le da ninguna descripción sobre los eventos que se llevaron a cabo en el reino celestial durante su sufrimiento. Lo mismo es cierto para nosotros en medio de nuestro sufrimiento. No podemos saber (actualmente) lo que sucede detrás de las cámaras de nuestro sufrimiento y tampoco podemos conocer el propósito preciso por el cual nuestro sufrimiento sirve en el plan de Dios. No obstante, el libro de Job nos ayuda a ver que hay más de lo que los ojos pueden ver. Dios sí tiene propósitos, incluso si no podemos verlos. Dios está obrando en nuestro sufrimiento y esa certeza es lo suficientemente buena.

3. El libro de Job trae consuelo al cristiano que sufre

Hay cristianos que están sufriendo en tu iglesia que deben ser consolados por la verdad de la Escritura. Existen al menos tres maneras en que los cristianos pueden ser consolados por el mensaje de Job: 

A. El libro de Job ofrece la esperanza de conocer más a Dios por medio del sufrimiento 

Job no obtuvo respuestas para sus «por qué» en medio de su prueba, pero sí pudo ver más de Dios. «He sabido de Ti sólo de oídas, pero ahora mis ojos Te ven» (Job 42:5). Cuando atravesamos pruebas como creyentes, quizás no estamos invitados a escuchar la voz audible de Dios desde un torbellino. Sin embargo, como Job, somos invitados a conocer más a Dios en nuestros momentos de prueba mientras su fuerte brazo nos sostiene y su amor constante permanece con nosotros a través de los tiempos más oscuros. 

B. El libro de Job consuela al cristiano que sufre con el conocimiento de que en este mundo el justo sufre 

Job no sufrió como un resultado directo del pecado en su vida. Sus pruebas no vinieron debido a su fracaso moral. Su sufrimiento no fue un castigo de Dios. Al contrario, Job fue escogido para sufrir porque su fidelidad a Dios no tenía equivalente en la tierra (Job 1:1, 8). Los cristianos fieles que están soportando pruebas difíciles necesitan ser consolados con la verdad de que su sufrimiento no es un castigo de Dios. Aunque todos (incluso Job) son pecadores y aunque todo el sufrimiento existe categóricamente debido al pecado, no todo el sufrimiento que se experimenta en este mundo  después de la Caída es una manifestación del desagrado de Dios o un resultado directo del pecado. En nuestro mundo pos Caída, los rectos sufren.

C. El libro de Job entrega esperanza de la futura restauración del cristiano que sufre 

Job experimenta una restauración milagrosa de todas las cosas al final del libro. De hecho, termina con más de lo que tenía cuando comenzó. Aunque la restauración que experimentamos como cristianos no vendrá en esta vida como sucedió con Job, el libro apunta hacia la realidad de que al final tendremos mucho más de lo que teníamos cuando empezamos. «Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación» (2Co 4:17). 

4. El libro de Job apunta hacia quien sufrió perfectamente y que es mayor que Job

Aunque Dios ordena que los justos sufran, Dios no es indiferente con nuestro dolor y sufrimiento. Al contrario, Dios ha entrado en el sufrimiento humano de la forma más radical posible. En la persona de Jesús «Se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló Él mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz» (Fil 2:7-8). Jesús es el justo sufriente, mayor que Job. 

Sin embargo, a diferencia de Job, el sufrimiento de Jesús fue el resultado directo del pecado, aunque la rectitud de Jesús excede la de Job en todo aspecto. Jesús, como el único sin pecado, sufrió no por su propio pecado, sino que por el nuestro (2Co 5:21). De esta manera, Jesús cargó el peso que Job jamás pudo cargar, conquistando así el pecado y la muerte. De esta manera, el sufrimiento y la resurrección de Jesús puso a Satanás y a sus secuaces en vergüenza de una forma que el sufrimiento de Job nunca pudo (Col 2:15). 

Es debido al sufrimiento, a la resurrección y al ascenso de Jesús que podemos estar confiados de que el soberano Dios del universo no está en nuestra contra y no castigará a sus hijos por sus pecados. Al contrario, Dios está haciendo todas las cosas para nuestro bien (Ro 8:28). Esto se debe a que Dios el Padre nos ha dado a Jesús quien nos garantiza un futuro glorioso, libre de dolor y de pruebas en una restauración que es mayor que la de Job. «El que no negó ni a Su propio Hijo, sino que Lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también junto con Él todas las cosas?» (Ro 8:32). 

Este recurso fue publicado originalmente en 9Marks. | Traducción: María José Ojeda


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Jeff Lacine es pastor de la iglesia bautista Sellwood en Portland, Oregon. Se graduó de Bethlehem Seminary. Él y su esposa tienen cuatro hijos.



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