8.pngCUATRO RAZONES POR LAS QUE DEBES PREDICAR JEREMÍAS
Joel Kurz

A unos tres cuartos de mi camino predicando una serie sobre Jeremías, un amigo me preguntó: «¿Qué fue lo que te dijo el Espíritu Santo que te hizo querer predicar el libro de Jeremías completo?». 

Después de tomármelo con un humor, respondí: «es la Palabra de Dios».

Bueno, Jeremías ciertamente es la Palabra de Dios, pero ¿por qué un predicador elegiría predicar este libro? Jeremías es abrumador, por decirlo menos. En primer lugar, es el libro más largo de la Biblia (lo sé, probablemente pensaste que eran Los Salmos). En segundo lugar, Jeremías tiene una reputación bastante mala: juicio, lágrimas; juicio, lágrimas (y luego más juicio). Entonces, ¿por qué un predicador fiel debiera considerar predicar este libro? 

Jeremías nos enseña que los seres humanos son rebeldes con Dios. Como quebrantadores del pacto, no se irán sin castigo. Sin embargo, Jeremías no se detiene en el juicio. Él declara que Dios no ha terminado con su pueblo y ha determinado hacer un nuevo pacto con ellos. Dios cumple sus promesas y su pueblo un día disfrutará de todas las bendiciones de renovación y de restauración. 

Hay cuatro temas a lo largo de este antiguo libro que beneficiará particularmente a tu congregación en la actualidad.

1. Jeremías desprecia la perversión de la Palabra de Dios

En los tiempos de Jeremías, el pueblo «creía» en Dios. Ellos amaban el templo y, debido a su presencia, confiaron en que ningún mal llegaría a ellos. Sin embargo, este pueblo simultáneamente amaba su pecado. Mezclaban la adoración a YHWH con una lealtad a otros dioses. Hubo perversión, inmoralidad e injusticia a lo largo de la tierra. Pareciera que los escribas hubiesen alterado la Escritura; la fe que una vez liberó a los santos ha sido corrompida. Como resultado, Dios trae juicio sobre ellos por medio del imperio conquistador de Babilonia. Falsos maestros a lo largo del libro le aseguran a las masas que están bien, que Dios no los lastimaría. 

En la actualidad, muchas iglesias y cristianos profesantes han abandonado la Palabra de Dios. La Escritura es editada para encajar el deseo propio. Más aún, los sermones son basados en lo que es popular según la cultura, no en la Palabra de Dios. El pecado se pasa por alto y como resultado, se crean versiones del cristianismo que permiten que «amemos a Jesús» y al pecado. Las personas asumen que Dios está de su lado y los predicadores reúnen multitudes a través del arte de decir lo que la gente quiere escuchar. 

En medio de esto, Jeremías hace sonar una alarma para el siglo XXI: escuchen y presten atención a la Palabra de Dios, incluso cuando el mensaje no sea popular. 

2. Jeremías lidia con la persecución del pueblo de Dios

Casi todos despreciaban a Jeremías. Él debió lidiar con amenazas de muerte, complots para asesinarlo y encarcelamiento. Su manuscrito final es leído públicamente, solo para ser confiscado y quemado por las autoridades. Es lanzado a un calabozo; es tirado a un foso; incluso es golpeado por el oficial del templo quien (como pensarías) debería haber tenido un interés especial por escuchar el mensaje de Dios.

Hoy en día, el mensaje cristiano es cada vez menos popular. La ética cristiana progresivamente fluye contra la corriente de la cultura. Predicar la exclusividad de Cristo no le ayudará a tu iglesia a ganarse la «etiqueta de cool» en tu comunidad. Predicar la santa ira de Dios no será lo primero de la lista de las estrategias de crecimiento de las iglesias actuales.

Los cristianos que abracen la fe cristiana histórica se encuentran a sí mismos como una minoría pequeña en sus comunidades. A menos que llegue un verdadero avivamiento, la persecución solo crecerá. Los miembros de nuestra iglesia ya enfrentan decisiones difíciles de tomar y la decisión correcta a menudo lleva al rechazo de amigos y de familia. Afortunadamente, el mensaje de Jeremías prepara a los santos para la persecución para que «puedan resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes» (Ef 6:13). 

3. Jeremías muestra la provisión de un nuevo corazón

A lo largo del libro, es claro que el pueblo de Dios necesita algo que Jeremías no puede darles: un nuevo corazón. Por un lado, el pueblo está dispuesto a participar en su rebelión contra Dios. Por otro lado, son víctimas de sus propios deseos pecaminosos y no tienen la capacidad de obedecer. 

El pacto ha sido quebrantado. El divorcio es inminente. Su herida del corazón es incurable. ¿Quién puede curarla?

Mientras Jeremías ciertamente está lleno de muchos capítulos difíciles, también canta algunas de las notas más altas de gracia. En el libro, llegamos a la cúspide del plan redentor de Dios, pues Jeremías declara la venida de un nuevo pacto. Este pacto no será como el último. En el antiguo pacto, los miembros de la comunidad a menudo estaban plagados de oídos y corazones incircuncisos (no regenerados).

No obstante, en esta comunidad del nuevo pacto, Dios hará por su pueblo lo que no son capaces de hacer por sí mismos. Él les dará un corazón nuevo y cumplirá su promesa de regeneración para todos dentro de la familia del pacto. Jeremías es claro: esta comunidad no será un grupo mezclado de regenerados y no regenerados. Lo intrínseco del nuevo pacto será un nuevo corazón, y cada miembro del pacto, por tanto, tendrá la capacidad y el deseo de obedecer a Dios.

¿Los miembros de nuestra iglesia tienen una comprensión robusta de su regeneración? ¿Somos una iglesia cada vez más pura, formada por miembros regenerados? ¿Nos damos cuenta de la maravilla de la gracia de Dios en nuestra salvación? ¿Nos maravillamos en el regalo de este nuevo pacto escrito en nuestros corazones? Los valles del sufrimiento de Jeremías crean un camino para las alturas de su esperanza. La fealdad de la desobediencia sirve como muestra de la belleza de un nuevo corazón; el canto fúnebre de juicio in crescendo en himnos de liberación.

4. Jeremías dirige nuestras pasiones

Jeremías da su vida entera a su causa. Él podría haber escogido una vida de facilidades y de popularidad. Sin embargo, cuando Jeremías es encerrado y finalmente liberado, ¿qué hace? Continúa haciendo lo mismo que le causó problema: proclamar la Palabra de Dios. 

Existen otros ejemplos de fidelidad a lo largo del libro. El escriba de Jeremías, Baruc (quien escribió el libro), adicionalmente renunció a una vida atractiva de prominencia. Baruc sirvió al profeta y, por tanto, al Señor. Descubrimos personajes como Eded Melec, un eunuco de Etiopía, quien había sido forzado a servir al rey. Él arriesga su propia vida para rescatar a Jeremías de la imponente muerte.

Aquí una pregunta: ¿su sacrificio valió la pena? ¿Jeremías cambiaría su muy difícil vida por la comodidad temporal? Si Baruc podría hacerlo de nuevo, ¿podría haber renunciado a su publicación y abrazar las riquezas ofrecidas por el mundo? Estos hombres estaban dedicados a su misión (a pesar de sus propias preguntas, dudas y desesperación). ¿Por qué? ¿Qué los mantuvo? La Palabra de Dios debe ser declarada. 

De cara al evangelio de la prosperidad, el movimiento de «La palabra de fe», el pragmatismo que guía a muchas iglesias evangélicas y los sermones de autoayuda que desfilan como predicaciones cristianas, Jeremías nos habla hoy. Nuestras ambiciones deben ser encaminadas nuevamente. El pueblo de Dios debe permanecer fiel, incluso cuando el ministerio parece menos que fructífero. Nuestros apetitos personales deben ser sometidos a la obra de Dios en el mundo. Nuestros deseos deben ser formados nuevamente y refinados según su Palabra revelada.

En resumen, Jeremías nos guía al Señor Jesucristo. La Palabra de Dios «se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y verdad» (Jn 1:14). Somos un pueblo de un nuevo pacto. Estamos experimentando las promesas hechas hace mucho tiempo.

No obstante, continuamos esperando y con esperanza. Junto con los exiliados en Babilonia, vivimos en una tierra extranjera como residentes. Todos esperamos el clímax (el cumplimiento supremo de esta profecía). Esperamos con ansias a que regrese el Rey de reyes, juzgando a Babilonia y salvando a su pueblo. Jeremías se trata de juicio: sí; sin embargo, solo por medio del juicio recibimos salvación.

Este recurso fue publicado originalmente en 9Marks. | Traducción: María José Ojeda


JOEL.jpg

Joel Kurz es el pastor principal de la iglesia The Garden en Baltimore, Maryland. Puedes encontrarlo en Twitter como @joelkurz.


¡COMPARTE ESTE ARTÍCULO!