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CÓMO LEER LA BIBLIA CON UN NO CRISTIANO
Thomas Bielenberg
 

Hace poco se me recordó el gran poder de la Palabra de Dios. Me he estado juntando con un chico en particular por cuatro años. Ha sido un proceso largo, con algunos desalientos y algunas pausas entre reuniones, pero hemos perseverado. Hoy planeaba guiarlo al mensaje del Evangelio y preguntarle si quería creer en Jesús. Mientras conversábamos, él señaló que ya creía en él; ¡me sorprendió tremendamente! Más adelante, le pregunté cuándo había decidido creer. A lo que me respondió que no sabía con exactitud, que fue «más como un viaje», pero fue en algún momento al principio de este año. ¡Alabado sea Dios! ¿Cómo sucedió? Al leer la Palabra de Dios juntos.

La realidad es que la Palabra de Dios es poderosa. En Hebreos 4:12 se nos dice que «es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón». Pero, ¿cómo podemos llevar la Palabra de Dios a no cristianos con el fin de que decidan seguir a Jesús? Una forma es leerla con ellos uno a uno o en un grupo pequeño. A continuación, les comparto algunas ideas sobre cómo hacer esto con alguien que no sea creyente en sus trabajos, en sus iglesias o en su ámbito social.

Oren

Debemos orar. Sin importar cuánto lo intentemos, no podemos hacer que alguien se convierta en cristiano. Nosotros podemos plantar; otros, regarán, pero es Dios quien da el crecimiento (1Co 3:7). Oren por la persona a quien ustedes quieren invitar a leer la Biblia. Oren para que Dios prepare sus corazones para escuchar las buenas noticias —preparen la tierra para la semilla (Mt 13:1-23)—. Así ellos estarán preparados para juntarse a leer la Biblia con ustedes. 

Inviten

En el libro Six Steps to Talking about Jesus [Seis pasos para hablar de Jesús] se incluyen «consejos prácticos» útiles sobre evangelismo que pueden usar directamente para invitar a un no creyente a leer la Biblia con ustedes. Los consejos incluyen planificar cómo invitar a sus amigos y así hablar con confianza, usando un lenguaje atractivo y positivo. Existen algunas frases introductorias que me gustaría mencionarles: «¿Alguna vez has leído el bestseller número uno a nivel internacional?»[1], «¿has investigado a Jesús ya de adulto?» y «juntémonos a tomar un café para ponernos al día y veamos lo que la Biblia tiene que decirnos respecto la persona con más influencia en la historia». Vean ustedes mismos qué decir, pero invítenlos. Ellos podrían aceptar la invitación (¡y eso no debe sorprenderlos!). 

Una vez que alguien haya dicho que sí, asegúrense de ser claros sobre lo que pasará después. Es importante ponerse de acuerdo en la hora, en el lugar y en el tiempo que se van a juntar antes de volver a reunirse. Podría ser que a ustedes les guste juntarse en sus casas, en una cafetería o incluso en un McDonalds (aunque es mejor juntarse en un lugar público). La reunión no debe tomar más de una hora. Si tienen tiempo durante su primera reunión, lean un par de versículos juntos para mostrarles cuán fácil es leerlos. Pregúntenles si es que tienen una Biblia. Si es así, pregúnteles qué versión tienen. Si ellos no tienen una Biblia, regálenle una cuando vuelvan a juntarse; en lo posible, usen la misma versión.

Quizás no son muy buenos para invitar a otros, por lo que no sería una mala idea que se junten con otro que sí lo es y así puedan ayudarlos a ustedes (hagan la invitación juntos). Sin embargo, es mejor que ustedes lo hagan, puesto que son ustedes los que tienen la relación con el no cristiano.

Júntense

La primera vez que se junten…

    • Asegúrense de que estén usando la misma versión de la Biblia (a mí me gusta usar la NVI), incluso pueden usar la misma edición. Tener exactamente la misma Biblia ayudará a que puedan decirle el número de la página a la que tienen que ir, así el no creyente no se sentirá perdido ni avergonzado cuando deban buscar un pasaje. Si hacen una pregunta sobre las diferentes versiones de la Biblia, explíquenles brevemente por qué existen diferentes traducciones. 
    • Preséntenles el libro de la Biblia que van a leer (más adelante en este artículo comparto algunos de libros pueden leer). A mí me gusta explicar dónde encaja tal libro en la Biblia. Por ejemplo, si leemos el Evangelio de Juan, les cuento que es un registro de un testigo presencial de la vida, la muerte y la resurrección de Jesús y que se encuentra en el Nuevo Testamento, la segunda parte de la Biblia[2].

A continuación, les comparto algunos consejos prácticos sobre la estructura de una reunión periódica[3]. Consideren lo que sea adecuado para ustedes y aplíquenlo. 

    • Intenten juntarse semanal o quincenalmente. Al juntarse con menos regularidad podría significar que si pierden una reunión, no podrán juntarse por un mes. Ese tipo de interrupción puede provocar que se pierda el impulso y leer la Biblia va a dejar de ser importante para sus amigos.
    • Oren cada día para que Dios abra el corazón de sus amigos para escuchar y responder a las buenas nuevas de Jesús. Oren antes de juntarse.
    • Preparen bien la reunión; asegúrense de leer el pasaje y de tener buenas preguntas[4].
    • Lleguen temprano y esperen que su amigo llegue a la hora. Esto es muy importante. Si se van a juntar en algún lugar público, tomen suficiente tiempo para llegar y anticipar si será necesario el pago por el uso del estacionamiento, etc.
    • He visto, cuando me he juntado con estudiantes, que a veces simplemente no llegan. Esto puede ser frustrante, pero los animo a perseverar. Es útil contactarlos el día antes para recordarles que se reunirán. De esta manera, ellos tienen la oportunidad de avisarles si surge algún imprevisto. Si no aparecen, llámenlos para ver si está todo bien; eso les mostrará que ustedes se preocupan por ellos. Recuerden que si ellos llegan tarde y ustedes llegan a la hora, no es una sorpresa para Dios —¡tal vez él sólo quiere darles a ustedes más tiempo para leer su Palabra!—.
    • Pongan sus celulares en silencio —no en modo vibración—, así no se distraen durante la reunión. También pueden pedirle a sus amigos que hagan lo mismo. A veces, uso mi celular para mirar un pasaje durante la reunión —no caigan en la tentación de ver sus notificaciones—. 
    • Hagan sentir acogidos a sus amigos. Si me voy a juntar con mi amigo en mi casa en la noche, me aseguro de detalles tan simples como dejar la luz de afuera encendida. 
    • Sean siempre amables con las personas que se juntan; sin hacer distinción. Pensaba que era una sugerencia obvia al principio, pero es bueno estar siempre conscientes de ello. Si se van a juntar en sus casas, nunca dejen de ser hospitalarios. Busquen siempre hacer sentir a la persona en casa.
    • Asegúrense de amarlos. Al comienzo de la reunión pónganse al día rápidamente para ver cómo están. De las conversaciones previas que tuvieron con ellos, pregúntenles cómo van (el trabajo, la familia y sus eventos sociales). Compártanles cómo están ustedes personalmente y lo que Dios les está enseñando por medio de su propia lectura de la Biblia (¡lo que quiere decir que ustedes deben estar haciéndolo!). Eviten pasar la mayoría de su tiempo poniéndose al día en sus cosas.
    • A veces, le pido a mi amigo que me pregunte cómo voy con los últimos versículos de la Escritura que debo memorizar.
    • Lean y discutan el pasaje (ver la sección de «preguntas y respuestas» a continuación). 
    • Manténganse en el límite de los tiempos que acordaron para la reunión. Si se alargan, pueden continuar la conversación en la próxima reunión. 
    • Asegúrense de animarlos a leer antes de la próxima reunión, así ellos tienen el tiempo de procesarlo, lo que es mejor para la discusión. 
    • Pónganse de acuerdo en la hora y el lugar para la próxima reunión.
    • De la misma manera en que los acogieron, despídanlos en confianza y amablemente. 

¿Qué podemos leer juntos?

Queremos llevar a la gente a Jesús, para que vean quién es él, lo que él ha hecho y lo que quiere de nosotros, por lo que los registros testimoniales de los Evangelios son los mejores para comenzar. El libro One-to-One Bible Reading [Lectura bíblica uno a uno] contiene algunas buenas preguntas para leer el Evangelio de Marcos o Living Proof [Una prueba en vida] tiene una sugerencia de estudio bíblico para el Evangelio de Juan. Todos ellos buscan provocar que las personas descubran por ellos mismos las respuestas a las preguntas «¿quién es Jesús?» y «¿qué implica eso para mí?». Ambos libros tienen ayudas útiles para pasar tiempo en la Palabra de Dios con otros. 

También pueden leer una sección de la Escritura y hacer preguntas sobre el pasaje. El estilo más común de esta forma de leer la Biblia es conocido como el Método Sueco y se describe en One-to-One Bible Reading [Lectura bíblica uno a uno]. Después de leer el pasaje en voz alta, vuelven a ver el pasaje para buscar tres cosas: 

    1. Un «foquillo» o  bombilla eléctrica encendida: cualquier cosa que «brille» y llame la atención del pasaje.
    2. Un signo de interrogación: cualquier cosa que sea difícil de entender en el pasaje.
    3. Una flecha: cualquier cosa que se aplique personalmente a la vida del lector (p.44).

Este método es simple y también muy útil.

Probablemente, ustedes sabrán mucho más que sus amigos y habrán leído el pasaje muchas veces. Sin embargo, algo que he aprendido es que no hay que ver cada detalle del pasaje meticulosamente. Dejen que la Palabra de Dios hable por sí sola; no quieren espantar a sus amigos con un mini sermón. Si entienden una cosa cada vez, es maravilloso. 

Preguntas y respuestas

A menudo, tengo problemas con hacer buenas preguntas que fomenten la conversación. Asegúrense de no hacer preguntas «cerradas»; es decir, aquellas que se responden con una palabra («sí» o «no»). Por la misma razón, eviten preguntas que comiencen con «eres» o «estás». Hagan preguntas abiertas que requieran pensar. Es útil comenzar las preguntas con «entonces…», «quién», «por qué», «cómo», «qué», «cuándo» o «dónde». Si aún así responden con una palabra, usen esta pregunta: «¿por qué piensas eso?». Hagan preguntas concisas; una a la vez; que no generen más preguntas, como por ejemplo, «Jesús estaba enojado con los fariseos, ¿cierto?». Cómo estudiar la Biblia: Manual de estudio bíblico de Los Navegantes y Leading Better Bible Studies [Cómo liderar mejor un estudio bíblico] tienen secciones que abarcan cómo hacer preguntas de observación, de interpretación y de aplicación.

¿Están preocupados de que les hagan una pregunta que no puedan responder? No lo estén. No podemos saberlo todo. Si son cristianos, saben lo suficiente para transmitir el Evangelio para que alguien se convierta. Probablemente, sepan mucho más que sus amigos y pueden responder desde su propio conocimiento. Si no saben cómo responder una pregunta, simplemente pueden decir, «esa es una gran pregunta. No estoy seguro de la respuesta, pero lo averiguaré y te contaré». Asegúrense de que sí lo harán. De todas maneras, anímenlos a que busquen ellos mismos la respuesta, para que también aprendan a no depender excesivamente de ustedes. Necesitan comprobar todo con lo que la Biblia dice, no con lo que ustedes dicen. 

Reproduzcan

El objetivo de leer la Biblia con no cristianos es que ellos puedan ver a Jesús y que puedan conocerlo, amarlo y confiar en él. Si se convierten, no dejen de juntarse con ellos, sino que ayúdenlos a ser discípulos de Cristo. Rápidamente, después de haberse convertido, invítenlos a participar, mostrándoles cómo leer la Biblia solos y luego con otros, así ellos pueden plantar la semilla en alguien más. Jesús entrenó a sus discípulos y les dijo que hicieran lo mismo (Mt 28:18-20) y ellos transformaron el mundo. Pablo entrenó a Timoteo (2Ti 2:2) para reproducirse generacionalmente al enseñar a hombres y mujeres fieles.

Perseveren

En la actualidad, muchas personas jamás han leído la Biblia, ni hablar de haber ido a la Escuela Dominical o algo por el estilo. Por lo tanto, creer puede ser difícil para ellos. Como mencioné antes, me estuve juntando con un chico por casi cuatro años antes de que él creyera, así que los animo a perseverar, a seguir orando, a seguir llamándolos y a continuar juntándose. Más importante aún, sigan compartiendo la poderosa Palabra de Dios. 

Porque como descienden de los cielos la lluvia y la nieve,
Y no vuelven allá sino que riegan la tierra,
Haciéndola producir y germinar,
Dando semilla al sembrador y pan al que come,
Así será Mi palabra que sale de Mi boca,
No volverá a Mí vacía
Sin haber realizado lo que deseo,
Y logrado el propósito para el cual la envié. (Is 55:10-11) 

Nota del editor: La mayoría de los libros citados en este artículo sólo están disponibles en inglés, a excepción de Cómo estudiar la Biblia: Manual de estudio bíblico de Los Navegantes. Sugerimos el libro Club Preguntas, disponible en nuestro sitio web, como un material de estudio, basado en el Evangelio de Marcos, para presentarle el Evangelio a un no cristiano.

 


Reproducido de GoThereFor.com, publicado por Matthias Media (www.matthiasmedia.com). Propiedad literaria. Todos los derechos reservados. Usado con permiso.
Traducción: María José Ojeda
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[1] Preguntas tomadas de Bringing Others To Jesus [Traigamos a otros a Jesús], Bible League Australia & New Zealand, p.2.

[2] Más adelante, pueden ayudarlos a entender la división entre el Antiguo y Nuevo Testamento. Pueden contarles que existen alrededor de 40 autores que escribieron los 66 libros en un periodo de unos 1.500 años. También pueden explicarles la estructura de los libros (como la poesía, la historia y los registros testimoniales). Asegúrense de decir que la Biblia cubre toda la historia y nos muestra el plan de Dios para rescatar a su pueblo. Explíquenles cómo los capítulos y los versículos nos ayudan a encontrar las secciones que queremos leer. Señalen que los títulos que se usan en algunas Biblias no son del texto original (a excepción de algunos como en los Salmos donde dice «de David», etc.).

[3] La mayoría de estos consejos los tomé del fallecido Jack Griffin, quien fuera parte de la Organización de los Navegantes en Australia —ministerio de entrenamiento y discipulado que comenzó en las universidades de Estados Unidos en 1930 y luego se extendió a la armada de dicho país, dándole nombre a la organización. En la actualidad, sirven en muchos países—.

[4] Pueden intentar preparar sus estudios de un libro o de un pasaje con el libro de Colin Marshall Growth Groups [Grupos de crecimiento], pero recuerden no abrumar al no cristiano.

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