4-comoescogertradiciones-570x500.pngCÓMO ESCOGER TRADICIONES NAVIDEÑAS ÚTILES
Mike Allen

 

Cuando era niño, no me gustaba ir a cantar villancicos a mi comunidad local cada año. Estar de pie en la oscuridad, siendo comido vivo por aproximadamente mil millones de mosquitos, mientras sostenía una enorme vela atascada en un pedazo de papel debido a la esperma que cayó y se filtró hasta mi pierna son algunas razones. Combina eso con cantar canciones realmente raras sobre renos y una blanca Navidad (en Australia es verano en esta época del año) y como resultado obtienes algo a lo que normalmente no le llamarías «disfrutable». Sin embargo, nos encantaba ese tiempo, al igual que ahora, porque amamos las tradiciones navideñas.
 

Quizás sorpresivamente, incluso el ateo más ruidoso ama sus tradiciones navideñas. Richard Dawkins, un ateo muy famoso, dijo, «me gusta cantar villancicos junto a todos los demás. No soy una persona que quiere quitarle a nuestra sociedad su historia cristiana». Dawkin expresa que nuestras celebraciones navideñas tradicionales se han convertido para muchas personas de nuestra sociedad en algo disfrutable, pero son tradiciones que carecen de sentido.

Por lo tanto, como seguidores del Señor Jesús, ¿cómo debemos abordar nuestras tradiciones navideñas?
 

Creo que necesitamos reconocer que algunas de las tradiciones navideñas genuinamente solo son inútiles. Por ejemplo, el mensaje secular de Papá Noel trata de que si te portas bien entonces serás recompensado, mientras que la Biblia enseña que la salvación es por gracia, no por obras. No queremos que el mensaje de Navidad sea confundido con uno en el que debas merecer a Jesús.

No obstante, ¿qué pasa con las tradiciones menos evidentes? Árboles de Navidad, regalos de Navidad, pan de pascua. ¿Cómo debemos pensar sobre estas cosas? El apóstol Pablo da un argumento muy significativo en 1 Corintios 8. Él escribe que aunque alguien coma carne ofrecida a los ídolos no peca de por sí, pero puede ser problemático si impacta negativamente a otros. Específicamente, la situación descrita en este pasaje involucra a un hermano creyente que te ve comiendo lo que él piensa que es incorrecto comer. Debido a ti, se sienten obligados a comer también, aunque va en contra de su consciencia. En ese ejemplo, no solo ellos pecaron, ¡sino que tú también!

Ahora, lo que esto quiere decir es que, como cristianos, no debemos solo ir con la corriente cuando se trata de las tradiciones navideñas. Puesto que otros verán cómo celebramos el nacimiento de Jesús, necesitamos olvidarnos de lo que siempre hemos hecho y debemos pensar de nuevo sobre la manera más apropiada de celebrar el nacimiento de Jesús. Permíteme hacer dos sugerencias:
 

En primer lugar, necesitamos asegurarnos de que lo que estamos celebrando es Jesús. Es un punto obvio, pero en estos días la Navidad puede tratarse de celebrar demasiadas otras cosas. La familia, la hermosa comida y bebida, la alegría de dar y recibir. Ahora, no estoy diciendo que como cristianos no debemos disfrutar estas cosas, pero ellas no pueden ser el centro de nuestras festividades. Solo deben servir a nuestra única gran celebración, que es Jesús.

En segundo lugar, necesitamos asegurarnos de que la manera en que celebramos Navidad refleje la naturaleza del don increíble de Dios a aquellos que simplemente no lo merecen. Demasiado a menudo en nuestro mundo hoy, las celebraciones de Navidad están llenas de obligaciones y reciprocidad: «sé que ella me dará un regalo, así que es mejor que le dé uno de un valor similar. Mientras que ese otro tipo, no me dará un regalo, así que para qué molestarme con él». Y así sucesivamente. Celebrar la Navidad así en realidad habla en contra de lo que Dios ha hecho por nosotros. En Jesús, Dios nos dio un regalo. No lo merecíamos y no pudimos ganarlo por nuestros propios méritos. Es un regalo que nunca podremos retribuir. Todo lo que podemos hacer es simplemente aceptar agradecidamente el regalo del Salvador 
 
Por lo tanto, ¿cómo debemos celebrar este regalo? ¿Debemos juntarnos, solo con nuestros amigos y familiares y darnos regalos entre nosotros? ¿O sería mejor también incluir un elemento externo? ¿Debemos buscar a aquellos de nuestra comunidad que no tienen con quién pasar la Navidad? ¿Debemos mostrar el amor y la bondad de Dios a aquellos que no nos retribuirán?
 
¿Cómo puedes incluir algún elemento como este en tus tradiciones navideñas? Permíteme compartir solo un ejemplo que he intentado con mis hijos pequeños. Mi esposa y yo llevamos a nuestros hijos a las grandes tiendas. Les damos un presupuesto razonable y les decimos que escojan el mejor regalo que puedan encontrar. Pero también les decimos que ese regalo no es para ellos; es para un niño de otro país que no conocemos, pero que nunca podrá costear tal regalo. Sin embargo, ¿por qué haríamos eso, nos preguntarían? Para recordarnos que, en el primer día de Navidad, Dios nos dio un regalo en Jesús que nunca podremos retribuirle.  Pero al dar este ejemplo, déjame reconocer que no tengo respuestas fáciles y no existe una manera correcta de celebrar el nacimiento de Jesús con otros. Tomará mucha reflexión para encontrar algo correcto para tu situación y tu comunidad. Sin embargo, esto es lo que debemos estar haciendo en cada faceta de nuestras vidas: buscar ver cómo podemos servir mejor a Cristo.
 

La Navidad es un tiempo de tradiciones. Necesitamos descubrir qué tradiciones nos ayudan a celebrar el nacimiento de Jesús de una manera que claramente comunica su valor para nosotros y para quienes nos rodean.

  

Reproducido de GoThereFor.com, publicado por Matthias Media (www.matthiasmedia.com). Propiedad literaria. Todos los derechos reservados. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda

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Mike Allen
es director de Ministry and Magnification en Christ Church, Gladesville. Está casado con Michelle y juntos tienen cuatro hijos, un montón de bicicletas y ¡mucha diversión! Estudió Tecnología de la Información en UNSW y después estudió teología en Moore Theological College. Por siete años lideró una congregación de familias jóvenes en la Iglesia anglicana de Northmead, antes de unirse a Christ Church en Gladesville. Ama reclutar, entrenar y animar a todo el pueblo de Dios para servir y también se asegura de que sus reuniones dominicales públicas sean lo más edificante posible.

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